Poemas de Alabanza y Esperanza en Cristo
Poemas de Alabanza y Esperanza en Cristo
ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES GRACIAS, SEÑOR POR EL DÍA HOY ROMPE LA CLAUSURA
MÁRMOL CON SANGRE, TU FRENTE
Eres la luz y siembras claridades; MÁRMOL CON SANGRE, TU FRENTE Hoy rompe la clausura
abres los anchos cielos que sostienen, Gracias, Señor, por el día,
Mármol con sangre, tu frente; del surco empedernido
como un pilar, los brazos de tu Padre. por tu mensaje de amor lirios con sangre, tus manos; el grano en él hundido
Mármol con sangre, tu frente;
que nos das en cada flor; lirios con sangre, tus manos; tus ojos, soles con muerte; por nuestra mano dura;
Arrebatada en rojos torbellinos, por esta luz de alegría, tus ojos, soles con muerte; luna con muerte, tus labios. y hoy da su flor primera
el alba apaga estrellas lejanísimas; te doy las gracias, Señor. luna con muerte, tus labios. la rama sin pecado
la tierra se estremece de rocío. Así quiero verte, Cristo, del árbol mutilado
Gracias, Señor, por la espina Así quiero verte, Cristo, sangriento jardín de nardos; por nuestra mano fiera.
Mientras la noche cede y se disuelve, sangriento jardín de nardos; así, con tus cinco llagas,
la estrella matinal, signo de Cristo, que encontraré en el sendero,
así, con tus cinco llagas, cielo roto y estrellado. Hoy triunfa el buen Cordero
levanta el nuevo día y lo establece. donde marcho pregonero que, en esta tierra impía,
cielo roto y estrellado.
de tu esperanza divina; Rojo y blanco, blanco y rojo, se dio con alegría
Eres la luz total, Día del Día, gracias, por ser compañero. Rojo y blanco, blanco y rojo, te vio la niña del cántico: por el rebaño entero;
el Uno en todo, el Trino todo en Uno: te vio la niña del cántico: bien merecido lo tienes, y hoy junta su extraviada
¡gloria a tu misteriosa teofanía! Gracias, Señor, porque dejas bien merecido lo tienes, por santo y enamorado. majada y la conduce
Amén. por santo y enamorado. al sitio en que reluce
que abrase tu amor mi ser,
Abismo reclama abismo: la luz resucitada.
José Luis Blanco Vega ,SJ (1930-2005) porque haces aparecer
Abismo reclama abismo: ¿o no lo sabías acaso?;
Sacerdote Jesuita español , poeta y escritor tus flores a mis abejas, el amor llama a la muerte: Hoy surge, viva y fuerte,
¿o no lo sabías acaso?;
tan sedientas de beber. el amor llama a la muerte: muerte y amor son hermanos. segura y vencedora,
muerte y amor son hermanos. la Vida que hasta ahora
Gracias por este camino, Amor quema, amor hiende yacía en honda muerte;
LANGUIDECE, SEÑOR, LA LUZ DEL DÍA. donde caigo y me levanto, Amor quema, amor hiende carne y alma, pecho y labio. y hoy alza del olvido
donde te entrego mi canto carne y alma, pecho y labio. Amor, espada de fuego; sin fondo y de la nada
Languidece, Señor, la luz del día Amor, espada de fuego; amor, cauterio y taladro. al alma rescatada
mientras marcho peregrino, y al mundo redimido.
que alumbra la tarea de los hombres; amor, cauterio y taladro.
mantén, Señor, mi lámpara encendida, Señor, a tu monte santo. Así quiero verte, Cristo, Amén.
claridad de mis días y mis noches. Así quiero verte, Cristo, con sangre, lirios y mármol;
Gracias, Señor, por la luz con sangre, lirios y mármol; soles y lunas con muerte
Confío en ti, Señor, alcázar mío, que ilumina mi existir; soles y lunas con muerte en tus ojos y en tus labios. ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA.
me guíen en la noche tus estrellas, por este dulce dormir en tus ojos y en tus labios. Amén
alejas con su luz mis enemigos, que me devuelve a tu cruz. Amén Es la Pascua real, no ya la sombra,
yo sé que mientras duermo no me dejas. la verdadera pascua del Señor;
¡Gracias, Señor, por vivir! ERES TÚ LA MUJER LLENA DE GLORIA
Amén. DESDE LA CRUZ REDENTORA la sangre del pasado es solo un signo,
Dichosos los que viven en tu casa la mera imagen de la gran unción.
De la canción “Gracias” de Hermes Davide Fastino Croatto Eres tú la mujer llena de gloria,
gozando de tu amor ya para siempre, (Tony Croatto) 1940-2005) fue un cantante y compositor Desde la cruz redentora, alzada por encima de los astros;
dichosos los que llevan la esperanza italiano, conocido por sus interpretaciones de la música En verdad, tú, Jesús, nos protegiste
el Señor nos dio el perdón, con tu sagrado pecho das la leche
de llegar a tu casa para verte. folclórica puertorriqueña.
con tus sangrientas manos paternales;
y, para darnos su amor, al que en su providencia te ha creado.
todo a la vez, sin medida, envolviendo en tus alas nuestras almas,
Que sea de tu Día luz y prenda la verdadera alianza tú sellaste.
abrió en su pecho una herida Lo que Eva nos perdió tan tristemente,
este día en el trabajo ya vivido,
y nos dio su corazón. tú lo devuelves por tu fruto santo;
recibe amablemente mi tarea, Y, en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
para que al cielo ingresen los que lloran,
protégeme en la noche del camino. COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE reconciliada con tu Padre eterno;
Santa cruz de Jesucristo, eres tú la ventana del costado.
abierta como dos brazos: y, desde arriba, vienes a llevarnos
Acoge, Padre nuestro, la alabanza Como el niño que no sabe dormirse a la danza festiva de tu cielo.
rumbo de Dios y regazo Tú eres la puerta altísima del Rey
de nuestro sacrificio vespertino, sin cogerse a la mano de su madre, en la senda del dolor, y la entrada fulgente de la luz;
que todo de tu amor es don y gracia así mi corazón viene a ponerse Oh gozo universal, Dios se hizo hombre
brazos tendidos de amor la vida que esta Virgen nos devuelve
en el Hijo Señor y el Santo Espíritu. sobre tus manos, al caer la tarde. para unir a los hombres con su Dios;
sosteniendo nuestros pasos. aplauda el pueblo que alcanzó salud.
Amén. se rompen las cadenas del infierno,
Como el niño que sabe que alguien vela Sólo al chocar en las piedras Sea la gloria a ti, Señor Jesús, y en los labios renace la canción.
su sueño de inocencia y esperanza, el río canta al Creador; que de María Virgen has nacido,
SEÑOR, CUANDO FLORECE UN NUEVO DÍA. así descansará mi alma segura del mismo modo el dolor, gloria contigo al Padre y al Paráclito, Cristo, Rey eterno, te pedimos
sabiendo que eres tú quien nos aguarda. como piedra de mi río, por sempiternos y gozosos siglos. que guardes con tus manos a tu Iglesia,
Señor, cuando florece un nuevo día saca del corazón mío Amén. que protejas y ayudes a tu pueblo
en el jardín del tiempo, Tú endulzarás mi última amargura, el mejor canto de amor. y que venzas con él a las tinieblas.
no dejes que la espina del pecado tú aliviarás el último cansancio, Amén. Amén.
vierta en él su veneno. tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
El trabajo del hombre rompe el surco
en el campo moreno; Tú nos darás mañana nuevamente
en frutos de bondad y de justicia la antorcha de la luz y la alegría,
convierte sus deseos.
y la vida, la verdad. y a ti, Señor, mi corazón entrego. y en hambre de tu trigo,
Amén. Amén. ven, siéntate a mi mesa, Cuerpo de duro roble,
dígnate ser mi amigo. alma azul de silencio;
Fragm. Canción “Cristo está conmigo” ¡Qué aprisa cae la tarde...!
del compositor litúrgico español Versos del sacerdote jesuita español miel silvestre de rocas
¡quédate conmigo!
Juan A. Espinosa (1940-) José Luis Blanco Vega (1930-2005) Amén. y un jubón de camello.
poeta, periodista y escritor.
No fuiste, Juan, la caña
Poema de Ernestina de Champourcín tronchada por el viento;
(1905-1999) poeta española.
sí la palabra ardiente
POR EL DOLOR CREYENTE QUE BROTA DEL tu palabra de acero.
PECADO.
SEÑOR, COMO QUISIERA. ¿QUÉ SERÁ ESTE NIÑO?
OH DIOS, AUTOR DE LA LUZ. En el Jordán lavaste
Señor, cómo quisiera Por el dolor creyente que brota del pecado; al más puro Cordero,
por haberte querido de todo corazón; «¿Qué será este niño?», decía la gente
en cada aurora aprisionar el día, Oh Dios, autor de la luz, que apacienta entre lirios
por haberte, Dios mío, tantas veces negado, al ver a su padre mudo de estupor.
y ser tu primavera tantas veces pedido, de rodillas, perdón. de los cielos la lumbrera, y duerme en los almendros.
en gracia y alegría, «¿Si será un profeta?, ¿si será un vidente?»
que el universo sostienes
y crecer en tu amor más todavía. ¡De una madre estéril nace el Precursor!
abriendo tu mano diestra. En tu figura hirsuta
Por haberte perdido; por haberte encontrado.
En cada madrugada Porque es como un desierto nevado mi oración; Antes de nacer, sintió su llegada, se esperanzó tu pueblo:
abrir mi pobre casa, abrir la puerta, porque es como la hiedra sobre un árbol cortado La aurora, con mar de grana, para una raza nueva
el recuerdo que brota cargado de ilusión. al fuego del niño lo cantó Isabel,
el alma enamorada, cubriendo está las estrellas, abriste cielos nuevos.
y llamó a la Virgen: «Bienaventurada»,
el corazón alerta, bautizando humedecida
porque ella era el arca donde estaba él.
y conmigo tu mano siempre abierta. Porque es como la hiedra, déjame que te abrace, con el rocío la tierra. Sacudiste el azote
primero amargamente, lleno de flor después, ante el poder soberbio;
Ya despierta la vida y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace, El ya tan antiguo y nuevo Testamento
Auséntanse ya las sombras, y ante el Sol que nacía
con su canción de ruidos inhumanos; y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. en él se soldaron como en piedra imán;
y tu amor me convida al orbe la noche deja, se apagó tu lucero.
¡Porque es como la rama donde la savia nace, muchos se alegraron de su nacimiento:
a levantar mis manos mi corazón, Dios mío, sueña que Tú lo ves! y al nuevo día el lucero,
fue ese mensajero que se llamó Juan.
y a acariciarte en todos mis hermanos. Amén. de Cristo imagen, despierta. Por fin, en un banquete
Lo envió el Altísimo para abrir las vías y en el placer de un ebrio,
Hoy elevo mi canto Poema “Como la hiedra” de Leopoldo Panero Tú, día de día, oh Dios, el vino de tu sangre
con toda la ternura de mi boca, del que trae al mundo toda redención:
Torbado (1909-1962) poeta español. y Luz de Luz, de potencia santificó el desierto.
al que es tres veces santo, como el gran profeta, como el mismo Elías,
soberana, oh Trinidad,
a ti que eres mi Roca a la faz del Hijo de su corazón.
y en quien mi vida toda desemboca. doquier poderoso reinas. Profeta de soledades,
Amén. labio hiciste de tus iras
El no era la luz: vino a ser testigo
Oh Salvador, ante ti para fustigar mentiras
de la que ya habita claridad sin fin;
inclinamos la cabeza, y para gritar verdades.
él no era el Señor: vino a ser su amigo,
y ante el Padre y el Espíritu, Amén.
su siervo, su apóstol y su paladín.
dándote gloria perpetua.
Amén. Poema del fray capuchino español,
Cántanle los siglos, como Zacarías: escritor y poeta Rufino María Grández (1936-)
«Y tú serás, niño, quien marche ante él;
eres el heraldo que anuncia al Mesías,
eres la esperanza del nuevo Israel.»