Elementos del Lenguaje Musical I
Elementos del Lenguaje Musical I
LICENCIATURA EN MÚSICA
, MOVIMIENTO Y LENGUAJ
E
PONTIFICIA UNIVERSIDAD
CATÓLICA DEL ECUADOR
FACULTAD DE CIENCIAS D
E LA EDUCACIÓN
PROFESOR: FERNANDO PA
LACIOS MATEOS
1
Gran parte del material expuesto en esta asignatura
proviene de las clases dictadas por los profesores
Miguel Pérez Plaza y Julio Blasco en la Licenciatura de
Historia y Ciencias de la Música en la Universidad de la
Rioja, España.
2
Índice
Unidad di
dáctica 1.
Elementos
básicos d
el lenguaj
e
musical
Página
1.1. Introdu
cción
4
1.2. Objetiv
os
5
1.3. Signos
que determi
nan la altura
de los sonid
os
6
1.4. Signos
que determi
nan la dura
ción de los
sonidos
12
1.5. Indicaci
ones de Te
mpo
2
7
1.6. Dinámic
a
29
1.7. Articula
ciones y ac
entuaciones
3
1
1.8. Signos
de repetició
n y abreviat
uras
34
Unidad 2.
El sistema
musical
2.1. Introdu
cción
40
2.2. Objetiv
os
4
1
2.3. Escalas
42
2.4. Tonalid
ad y Modali
dad
5
0
2.5. Interval
os
66
2.6. Acorde
s
78
2.7. Nocion
es básicas
de armonía
tonal
91
2.8. Formas
musicales
108
A modo de r
esumen
142
Lecturas
146
Bibliografía
149
3
Unidad didáctica 1. Elementos básicos del lenguaje
musical
1.1. Introducción
La música está compuesta por un serie de sonidos
organizados de una manera determinada. Cada uno de
estos sonidos tiene unas características concretas: altura,
duración, intensidad, etc. Por tanto, es necesario un sistema
de escritura que permita precisar cómo es exactamente
cada sonido que forma parte de una pieza musical, es decir,
determinar qué sonido es (altura), cuándo debe sonar y
durante cuánto tiempo (duración), y de qué forma debe ser
tocado (intensidad). Por esta razón, la notación musical
podría dividirse en tres grupos de indicaciones o signos: los
que indican la altura de los sonidos, los que indican su
duración y los que indican su intensidad.
4
1.2. Objetivos
• Conocer los eleme
ntos más usuales de
la notación
musical y desarrollar
agilidad en la lectura
, tanto de las
notas como de todas
las indicaciones que
las afectan.
• Aprender a relacion
ar cada una de las in
dicaciones con su
interpretación, es de
cir, cómo afecta una
indicación a la
sonoridad de una not
a.
5
1.3. Signos que determinan la altura de los sonidos
3. Signos que determinan la altura de los sonidos
3.1. El pentagrama
Es un grupo de cinco líneas paralelas sobre las cuales se
escriben las notas. Estas líneas, y los espacios que quedan
entre ellas, se numeran de abajo a arriba:
Ejemplo 1
Para escribir las notas cuyo sonido se encuentra fuera de
las líneas del pentagrama utilizamos las líneas adicionales.
Estas líneas nos permiten escribir notas más agudas o más
graves de las caben en el pentagrama:
Ejemplo 2
Dependiendo de donde esté situada una nota, a ésta le
corresponde un nombre y, por tanto, un sonido determinado.
Nuestro sistema musical utiliza siete notas repetidas en
distintas alturas:
6
Ejemplo 3
Cuando una ob
ra está escrita
para varios inst
rumentos (o
voces) se utiliz
a un pentagra
ma para cada u
no de ellos.
Este grupo de p
entagramas se
llama sistema.
3.2. Las clave
s
Las claves se u
tilizan para det
erminar cual es
el nombre
de las notas qu
e se sitúan en l
as distintas líne
as o espacios
del pentagrama
. El ejemplo 3 e
stá en la clave
denominada
clave de sol en
segunda línea.
Esto quiere dec
ir que todas
las notas que a
parezcan en la
segunda línea
del
pentagrama rec
ibirá el nombre
sol. Por tanto, l
a nota situada
en el espacio in
mediatamente
superior será u
na la, la que
esté en la terce
ra línea un si, y
así sucesivame
nte (ver
ejemplo 3).
Ya hemos visto
cual es la funci
ón de las líneas
adicionales. Si
n embargo, cua
ndo los sonidos
son tan
graves que deb
emos utilizar m
uchas líneas a
dicionales, la
lectura se vuelv
e muy complica
da. Para soluci
onar este
problema se uti
lizan otras clav
es que represe
ntan estos
sonidos. La má
s habitual de ell
as es la clave d
e fa en cuarta
línea.
7
Ejemplo 4
Como vemos e
n el ejemplo, el
do de la primer
a línea
adicional por e
ncima de la cla
ve de fa en cua
rta
corresponde co
n el do de la pri
mera línea adic
ional por
debajo de la cla
ve de sol.
La clave de sol
es la que pued
e representar lo
s sonidos
más agudos y l
a de fa en cuart
a los más grav
es. Sin
embargo, exist
en otras claves
, algunas poco
usuales, que
ocupan una alt
ura intermedia:
- Clave de do e
n primera línea:
Ejemplo 5
- Clave de do e
n segunda líne
a:
Ejemplo 6
8
- Clave de do en tercera línea:
Ejemplo 7
- Clave de do en cuarta línea:
Ejemplo 8
- Clave de fa en tercera línea:
Ejemplo 9
El do* de los ejemplos anteriores tie
ne la misma altura,
es decir, es exactamente el mismo s
onido en todos los
casos: el mismo do de la primera lín
ea adicional por debajo
de la clave de sol.
9
La utilidad de estas claves es facilitar la lectura de
instrumentos cuya tesitura abarca la zona intermedia ent
re
la clave de sol y la de fa en cuarta. El caso más común e
s el
de la viola, que suele escribirse en clave de do en tercera
.
Ejemplo 10
En el ejemplo anterior vemos la misma melodía para
viola escrita en clave de sol y en clave de do en tercera.
La
clave de do en tercera nos permite eliminar las líneas
adicionales y, por lo tanto, facilitar la lectura al intérprete.
Existen signos que nos evitan utilizar muchas líneas
adicionales cuando las notas son muy agudas o muy
graves. Estos son los signos de 8ª alta y 8ª baja:
Ejemplo 11a
10
Ejemplo 11b
En el primero de lo
s ejemplos anterio
res, tenemos una
melodía escrita co
n las líneas adicion
ales y a continuaci
ón
la misma melodía
escrita con el sign
o de 8ª alta. En el
segundo ejemplo,
vemos un caso si
milar pero utilizand
o el
signo de 8ª grave.
11
1.4. Signos que determinan la duración de los sonidos
4. Signos que determinan la duración de los sonidos
4.1. Las figuras
Para
establecer la
duración
exacta de los
sonidos nos
servimos de
unos signos
que
representan
valores
proporcionales:
Ejemplo 12a
Así vemos que una redonda equivale a dos blancas, una
blanca a dos negras, una negra a dos corcheas, una
corchea a dos semicorcheas, etc. Del mismo modo, una
redonda equivale a cuatro negras, a ocho corcheas, o a
dieciséis semicorcheas.
Las figuras se componen de cabeza, plica y corchetes:
Ejemplo 12b
12
La duración de las figuras es relativa, es decir, depende
de la velocidad indicada al principio de la pieza (Tempo).
Según sea el tempo, una negra, y en consecuencia el resto
de figuras, puede durar más o menos. Más adelante
veremos cuales son los términos relativos al tempo.
A cada una de las figuras le corresponde un silencio de
igual duración que ésta.
Ejemplo
13
Una de las reglas de escritura de las figuras en el
pentagrama es que las notas escritas más arriba de la
tercera línea deben tener la plica a la izquierda y hacia abajo
y las que estén por debajo de esta línea con la plica a la
deracha y hacia arriba:
Ejemplo 14
13
4.2. La ligadura
La ligadura es una líne
a curva que une dos n
otas del
mismo nombre. Su co
metido es el de unir el
valor de las dos
notas. Por ejemplo, do
s negras unidas por un
a ligadura
equivalen a una blanca
.
Ejemplo 15
4.3. El puntillo
Es un punto que se col
oca a la derecha de la
s notas y
que tiene la función de
aumentar la duración
de la nota en la
mitad del valor de la fi
gura a la que afecta. E
s decir, si nos
encontramos una negr
a con un puntillo, la ne
gra aumenta la
mitad de su valor: una
corchea. Dicho de otro
modo, una
negra con puntillo equi
vale a una negra ligad
a a una
corchea:
Ejemplo 16
14
El doble puntillo es igual que el puntillo simple, pero
añadiendo además la mitad del valor del primer puntillo. Po
r
ejemplo, si a una negra le colocamos un doble puntillo, ést
a
aumentará en una corchea (efecto del primer puntillo) y un
a
semicorchea (efecto del segundo puntillo):
Ejemplo 17
4.4. El calderón
Es un signo que se coloca encima o debajo de las notas
y que indica que esa nota debe ser alargada. Los tratados
de solfeo suelen señalar que la duración de una nota con
un
calderón debe durar el doble de la figura a la que afecta. S
in
embargo, en la práctica los intérpretes a menudo alargan o
acortan ese valor.
Ejemplo
18
4.5. El compás
Toda la música tiene un pulso interno, es decir, un ritmo
constante y regular sobre el que está construida la música.
Para entender mejor qué es el pulso basta con escuchar
cualquier obra (clásica o moderna) e intentar seguir el ritm
o
con el pie o con la mano. Cada uno de los golpes regulares
que damos para seguir la música es una pulsación.
15
Ejemplo 19
Algunas de estas
pulsaciones pued
en estar acentua
das.
Esto significa que
esas pulsaciones
son más marcad
as que
el resto. Dependi
endo de cómo es
tán situadas las
acentuaciones te
nemos distintos ti
pos de ritmo:
- acentuación ca
da dos pulsos: r
itmo binario.
Ejemplo
20
Eje - acentua
mpl ción cada
o tres pulso
s: ritmo
21
ternari
o.
- acentuación ca
da cuatro pulso
s: ritmo cuatern
ario.
Ejemplo 22
16
Cada uno de estos grupos de pulsaciones forman un
compás, que son separados por las líneas divisorias o barr
a
de compás. El primer caso es un compás binario (tiene dos
partes), en el segundo ternario (tiene tres partes) y en el
tercero cuaternario (tiene cuatro partes).
Para completar toda la información sobre un compás
debemos saber cual es la duración de cada una de sus
partes, es decir, si son blancas, negras o corcheas.
El tipo de compás es representado por medio de un
número quebrado que se coloca al comienzo de la obra. El
numerador nos indica cuantas figuras entran en un compás.
Por ejemplo, si el numerador es un cuatro, esto nos indica
que caben cuatro figuras en cada compás. El denominador
señala de qué tipo son estas figuras. El 2 corresponde a las
blancas, el 4 a las negras y el 8 a las corcheas. El 1
correspondería a las redondas y el 16 a las semicorcheas,
pero estos son denominadores muy poco frecuentes. La
forma de recordar qué número corresponde a cada figura e
s
sencillo: la figura más larga (la redonda) es la unidad de
medida y el resto son divisiones de ésta, es decir, una
redonda se puede dividir en 2 blancas, 4 negras, 8 corcheas
o 16 semicorcheas.
De esta forma, si tenemos un 4/4 (también se escribe c),
quiere decir que cada compás está formado por 4 partes
cada una de las cuales dura una negra:
17
Ejemplo
23
Del mismo m
odo, en un 3/
4 los compas
es contienen
3 negras y
en un 2/4 dos
negras:
Ejemplo
24a
Ejemplo
24b
Si tenemos e
n cuenta las
equivalencias
entre las figur
as,
un compás d
e 4/4 puede c
ompletarse c
on la figura o
figuras
que correspo
ndan a 4 neg
ras:
Ejemplo
25
Los tres com
pases que he
mos visto has
ta ahora (4/4,
3/4
y 2/4) se den
ominan comp
ases de subd
ivisión binaria
. Se
llama así a to
dos los comp
ases cuyas p
artes pueden
dividirse en d
os partes igu
ales. En esto
s tres casos,
cada
negra (una p
arte) se divid
e en dos corc
heas.
Además de lo
compases de
subdivisión bi
naria, tambié
n
existen los de
subdivisión te
rnaria.
18
Son el 3/8 (entran tres corcheas en cada compás), el 6/8
(entran seis corcheas), el 9/8 (entran nueve corcheas) y el
12/8 (entran doce corcheas):
Ejemplo
26a
Ejemplo
26b
Ejemplo
26c
Ejemplo
26d
Ejemplo
26e
En estos compases la unidad de pulso (o parte) es la
negra con puntillo, en vez de la negra de los compases con
denominador 4.
Por tanto, para clasificar un compás debemos saber si es
binario, ternario o cuaternario (cuántas partes tiene), y si la
subdivisión es binaria o ternaria (cuántas divisiones tiene
cada parte). Así, un 4/4 es un compás cuaternario (4 partes)
de subdivisión binaria (2 corcheas cada parte); un 6/8 es
binario (2 partes) de subdivisión ternaria (3 corcheas cada
parte); un 9/8 es ternario (3 partes) de subdivisión ternaria (3
corcheas cada parte), etc.
19
No todas las partes del compás tienen igual acentuación:
hay partes fuertes y débiles. La siguiente lista muestra la
relación de partes fuertes y débiles de cada uno de los
compases:
• 1ª parte fuerte
• 2ª parte débil
4/4 y 12/8:
• 3ª parte semifuerte
• 4ª parte débil
• 1ª parte fuerte
3/4 y 9/8: • 2ª parte débil
• 3ª parte débil
• 1ª parte fuerte
2/4 y 6/8:
• 2ª parte débil
El compás de 3/8 dado que sólo contiene una parte, ésta
se considera fuerte.
La subdivisiones de las partes también son fuertes o
débiles. La clasificación es igual en la subdivisión binaria y
en la ternaria: la primera subdivisión es fuerte y el resto
débiles. Lo mismo ocurre si es necesario hacer divisiones
más pequeñas (semicorcheas).
20
Ejemplo
27a
Ejemplo
27b
4.6. Compas
es de amalg
ama
Durante los p
eriodos barro
co, clásico y r
omántico se
utilizaron fun
damentalmen
te los compas
es que hemo
s
estudiado ha
sta ahora. Pe
ro a partir de
comienzos d
e siglo
empezaron a
usarse otros t
ipos de comp
ás.
Son compase
s asimétricos,
es decir, está
n compuesto
s
por partes de
siguales. Los
más comune
s son los que
tienen
5 y 7 partes,
como el 5/8,
el 7/8, o el 5/
4. Se denomi
nan
compases de
amalgama po
rque son con
siderados co
mo la
suma de dos
compases de
distinto tipo:
el 5/4 es la s
uma de
un 3/4 más u
n 2/4, o en or
den inverso,
un 2/4 más u
n 3/4.
Ejemplo
28a
Ejemplo
28b
A pesar de q
ue la suma d
e un 3/4 y un
2/4 siempre
resulta 5/4, el
orden debe s
er indicado, y
a que no es l
o
mismo acent
uar la tercera
parte (Ejempl
o 28a) que ac
entuar
la cuarta (Eje
mplo 28b). E
xisten varias f
ormas de indi
car el
21
este orden. Una de ellas es dividir el compás en el lugar
deseado por un línea discontinua, como en los ejemplos
anteriores. Otra es señalar entre paréntesis el orden de los
compases:
Ejemplo
29
En el caso de un compás de 7 partes las posibilidades de
división aumentan. Un 7/4 puede ser dividido en un 4/4 + 3/4
y en un 2/4 + 2/4 + 3/4 con todas las posibilidades de
combinación.
Ejempl
o 30a
Ejempl
o 30b
Ejempl
o 30c
Este tipo de compases no siempre son entendidos como
la suma de otros, sino que a menudo son compases por sí
mismos, es decir, ya no serían considerados compases de
amalgama.
Otra de las prácticas habituales durante este siglo ha
sido el utilizar numerosos cambios de compás en un misma
obra, algo muy poco frecuente en épocas anteriores.
22
Ejemplo 31
Existen muchos
más tipos de co
mpás de los que
hemos
estudiado. Sin e
mbargo, estos s
on los más usual
es.
4.7. Compases i
ncompletos: la
anacrusa
Hay ocasiones e
n las que el prim
er compás de un
a obra
comienza con sil
encios en una o
varias de sus pa
rtes, es
decir, la obra em
pieza en una par
te del compás di
stinta de
la primera:
Ejemplo
32
En estos casos p
ueden eliminarse
los silencios y es
cribir
sólo la parte o p
arte que contien
en notas:
Ejemplo
33
4.8. La síncopa
y la nota a cont
ratiempo
La síncopa se d
efine como una
nota que comien
za en
parte o subdivisi
ón débil y se prol
onga hasta una f
uerte:
23
Ejemplo
34
Ejemplo
34b
La nota a con
tratiempo es
una nota en p
arte o
subdivisión d
ébil, y que es
tá precedida
de un silencio
:
Ejemplo
35
4.9. Grupos
de valoració
n especial
El tresillo
Es un grupo
de tres notas
que ocupan e
l lugar que
normalmente
es ocupado p
or dos del mi
smo tipo. Por
ejemplo, un tr
esillo de corc
heas es un gr
upo de tres
corcheas que
ocupa el esp
acio de dos,
es decir, una
parte
del compás:
Ejemplo
36
Este tipo de t
resillo aparec
e únicamente
en compases
de
subdivisión bi
naria.
24
De la misma manera, un tresillo de negras debe ocupar
el espacio de dos negras.
Ejemplo
37
También existen tresillos con el resto de figuras. Todos
los casos tienen en común que ocupan el espacio de dos
del mismo tipo.
El dosillo
El dosillo es un grupo de dos notas que ocupa el lugar de
tres de la misma clase.
Ejemplo
38
A pesar de que el dosillo que ocupa una parte de un
compás de subdivisión ternaria suele escribirse como dos
corcheas, puede encontrarse también como dos negras.
Esto es porque algunos tratadistas consideran que un grupo
de valoración especial debe estar representado por figuras
que tengan un valor real mayor del que vayan a tener como
grupo irregular. Sin embargo, sea cual sea su escritura el
efecto es en los dos casos igual.
Ejemplo
39
25
4.10. Otros grupos de valoración especial
El cuatrillo
Es un grupo de cuatro notas que ocupan el luga
r de
tres de mismo tipo:
Ejemplo
40
El seisillo
Es un grupo de seis notas que ocupan el espaci
o de
cuatro del mismo tipo:
Ejemplo
41
El quintillo, sietecillo y nuevecillo
Son grupos de cinco, siete o nueve notas que ocupa
n
una parte completa de un compás:
Ejemplo 42a
Ejemplo 42b
26
No vamos a añadir nada más sobre los grupos de
valoración especial, ya que es un tema muy amplio y co
n
gran número combinaciones posibles, cuyo estudio está
fuera de los objetivos de esta breve introducción. No
obstante, basta con ojear partituras contemporáneas par
a
darse cuenta de la importancia que han dado a estos gru
pos
los compositores de nuestro siglo. Por esto, es aconseja
ble
que el alumno profundice en su estudio consultando los
distintos tratados de lenguaje musical (ver bibliografía).
1.5. Indicaciones de Tempo
5. Indicaciones de Tempo
Como hemos visto en el apartado referente a las figuras,
la duración de éstas es relativa: está siempre en función
de
la velocidad indicada al comienzo de la obra. La velocida
d
con que una obra debe ser interpretada se denomina
Tempo.
Durante los periodos clásico y romántico los
compositores utilizaban una serie de términos que indica
ban
la velocidad de la obra. Estos términos no son precisos,
sino
más bien una orientación que el intérprete debe concreta
r
en una velocidad definida. Si escuchamos una obra, por
ejemplo, una sonata para piano de Beethoven, interpreta
da
por distintos pianistas, veremos que las velocidades de
interpretación son, en la mayoría de los casos, distintas,
a
pesar de que la indicación de tempo es siempre la misma
.
27
Los términos más utilizados para indicar el tempo son:
• Largo: muy despacio.
• Lento: muy despacio.
• Adagio: despacio.
• Adagietto: menos despacio que Adagio.
• Andante: tranquilo.
• Moderato: moderado.
• Allegretto: menos rápido que Allegro.
• Allegro: rápido.
• Vivace: vivo.
• Presto: muy rápido.
• Prestissimo: lo más rápido posible.
A menudo a estos términos se añadían otros que
completaban la información acerca del tempo:
• giusto: justo.
• assai: bastante.
• molto: mucho.
• con moto: con movimiento.
• sostenuto: sostenido.
28
• ma non troppo: no demasiado.
Los compositores pretendían dar al int
érprete toda la
información posible sobre la obra en la
s indicaciones
iniciales. De esta forma, solían incluir t
érminos que hacen
referencia al carácter de la obra, a la i
ntención con la que
deben ser ejecutadas. Por ejemplo:
• con espressione: con expresividad.
• con fuoco: fogoso.
• con brio: brioso.
• appasionato: apasionado.
engloba los términos que modifican el
tempo.
Éstos son accelerando o stringendo (
aumentar poco a poco
la velocidad), ritardando, rallentando
o allargando (disminuir
poco a poco la velocidad) . Cuando se
quiere regresar al
tempo original se escribe a tempo.
1.6. Dinámica
6. Dinámica
Dentro de la dinámica se encuentran t
odos los signos
que señalan o modifican la intensidad
de los sonidos:
ppp: molto pianissimo (lo más suave p
osible)
pp: pianissimo (muy suave)
p: piano (suave)
29
mp: mezzo piano (medio suave)
mf: mezzo forte (medio fuerte)
f: forte (fuerte)
ff: fortissimo (muy fuerte)
fff: molto fortissimo (con la mayor fuer
za posible)
Cuando una de estas indicaciones est
á acompañada por
subito, significa que el paso de la indic
ación anterior a ésta
debe ser brusco, sin enlaces progresiv
os entre una y otra.
El crescendo y el diminuendo o decre
scendo son
términos que modifican la intensidad.
El crescendo indica
que la intensidad debe ir aumentando
progresivamente. Al
contrario, el diminuendo y el decresce
ndo señalan que la
música debe ir bajando de intensidad.
Los reguladores son signos que sustit
uyen al crescendo
y al decrescendo. Son unos signos en
forma de ángulos que
indican si la intensidad debe crecer o
decrecer.
Ejemplo 43
30
1.7. Articulaciones y acentuaciones
7. Articulaciones y acentuaciones
Son signos que tienen la finalidad de crear di
stintos
efectos expresivos en la música. Por medio d
e las
articulaciones y las acentuaciones se produc
en contrastes
entre pasajes o notas. El carácter de la músic
a (alegre,
ligera, tensa, dramática, etc) es apoyado en g
ran medida
por estos signos. A continuación vamos a ver
las
características de los más usuales.
7.1. El legato
El legato indica que las notas a las que afecta
deben ser
tocadas sin que exista interrupción en el soni
do. Su efecto
es el de unir una serie de notas formando un
sólo elemento,
es decir, ya no son notas independientes sin
o que forman
parte de un conjunto.
El legato es indicado por medio de una línea
curva
(también llamada ligadura de expresión) que
abarca el
grupo de notas. En pasajes en que el legato
es continuo
puede señalarse con sempre legato.
Ejemplo 44
31
7.2. El picado
El picado es un punt
o que se coloca enci
ma o debajo de
las notas. Las notas
afectadas por este si
gno son acortadas
aproximadamente a l
a mitad de su valor.
Ejemplo 45a
Ejemplo 45b
7.3. El picado-
ligado
Lo que en principio e
n una contradicción
quiere decir que
las notas a las que a
fecta tienen que pro
ducir un efecto
intermedio entre el p
icado y el ligado. Así
, las notas estarán
ligeramente separad
as unas de otras, pe
ro formando parte
de un mismo grupo.
Ejemplo 46
32
7.4. El acento
Su signo es un peq
ueño ángulo que se
coloca encima o
debajo de las notas,
las cuales deben se
r acentuadas en su
ataque, es decir, tie
nen que resaltar por
encima del resto de
notas.
Ejemplo 47
7.5. El subrayado
El efecto del subray
ado es similar al del
acento, ya que
ambos pretenden re
saltar una nota. La
diferencia está en
que, mientras el ace
nto marca el ataque
de la nota, el
subrayado debe ma
ntener la fuerza del
ataque durante todo
el valor de la nota.
Ejemplo 48
7.6. El staccato
Es parecido al picad
o pero las notas son
acortadas
todavía más (en alg
unos tratados se dic
e que un cuarto de
su valor). Se marca
con un signo en for
ma de triángulo
encima o debajo de
las notas.
33
Ejemplo 49
7.7. El sforzand
o
Es prácticament
e igual al acento,
con la diferencia
de
que después de
atacar la nota de
be bajarse súbit
amente la
intensidad. Se in
dica con sf.
Ejemplo 50
Es conveniente
hacer una aclara
ción en referenci
a a las
indicaciones de
Tempo, dinámic
a, articulaciones
y
acentuaciones.
Existe un gran n
úmero de indica
ciones de
este tipo, (algun
os compositores
del siglo XX utiliz
aban
indicaciones pro
pias) por lo que
es muy dificil incl
uirlas
todas en un man
ual. Aquí, hemos
señalado las má
s
habituales.
1.8. Signos de r
epetición y abr
eviaturas
8. Signos de re
petición y abre
viaturas
Cuando quiere r
epetirse un pasa
je de manera lite
ral no
es necesario vol
ver a escribirlo,
basta con utilizar
las barras
de repetición:
34
Ejemp
lo 51a
Ejemp
lo 51b
Si el pasaje
que quere
mos repetir
se encuentr
a en una
parte inter
media de la
obra, tene
mos que co
locar otra b
arra
de repetició
n al comien
zo de dicho
pasaje:
Ejemplo
52a
Ejemplo
52b
También ca
be la posibil
idad de que
se quiera u
n final
distinto par
a cada repe
tición. Pode
mos cambi
ar el o los
compases fi
nales utiliza
ndo las indi
caciones de
1ªvez y 2ª
vez:
Ejemplo 53
El ejemplo
anterior se i
nterpreta d
e forma nor
mal hasta l
a
casilla de 1
ªvez incluid
a, después
se repite de
sde el
comienzo p
ero tocando
la casilla de
2ªvez en lu
gar de la 1ª
.
35
El término Da capo (D.C.) se utiliza para repetir la obra
desde el principio. Si no hay otra indicación se repite la obra
entera. Sin embargo, a menudo se escribe Da capo a fin
cuando se desea que se termine en un punto intermedio de
la obra. De esta forma, se repite la pieza desde el principio
hasta el compás en el que se encuentra la palabra Fin .
Ejemplo 54
Hay ocasiones en las que no se quiere repetir la obra
desde el comienzo. En este caso en lugar de Da Capo se
escribe con un signo específico, de forma que se repite
desde ese punto hasta el final o hasta la señal de Fin.
Ejemplo 55
También existen signos para abreviar la escritura de un
compás que se repite de forma literal varias veces.
36
Para ello, se escribe el compás de la manera habitual y
en el o los compases siguientes, en vez de volver a escribir
todo el contenido, se coloca el signo de repetición de
compás.
Ejemplo 56
Este signo sirve también para repetir elementos más
pequeños que un compás:
Ejemplo 57
Si una misma nota o acorde se repite varias veces en
corcheas o semicorcheas, podemos abreviar su escritura
colocando en su lugar la figura a la que equivale el
fragmento con tantas barras oblicuas como corchetes tenga
la figura repesentada:
37
Ejemplo 58
Cuando escribim
os tres o cuatro r
ayas oblicuas
indicamos que la
repetición de la
nota debe realiz
arse la
más rápidament
e posible sin un
número fijo de fi
guras. A
esto se denomin
a trémolo:
Ejemplo
59
También puede r
epresentarse la r
epetición alterna
ntiva
de dos notas o a
cordes. Para est
o existen dos po
sibilidades:
que las notas re
petidas tengan u
n valor concreto,
o que la
alternancia se ej
ecute de la form
a más rápida po
sible sin
que se determin
e el número exa
cto de figuras a
ejecutar
(trémolo).
38
Ejemplo 60
39
Unidad 2. El sistema musical
2.1. Introducción
La música occidental está basada en siete nota
s (doce
sonidos), que se agrupan siguiendo un sistema
denominado tonalidad
que abarca aproximadamente desde el 1600 ha
sta el 1900.
Los elementos básicos de la tonalidad son las e
scalas.
Existen varios tipos de escalas dependiendo de
cómo estén
organizadas las notas que las componen. La mo
dalidad
encarga de definir cuál es la organización de las
notas de la
escala.
Las notas de una escala están separadas por to
nos o
semitonos. Esto ocurría entre una nota y su inm
ediata
superior o inferior. Sin embargo, también debem
os saber
cuál es la distancia que existe entre dos notas n
o
consecutivas. Intervalo
sonidos, y es medida en tonos y semitonos. Lla
mamos
acorde a un grupo de notas que suenan simultá
neamente.
El sistema tonal utiliza acordes formados por la
superposición de terceras. El más básico de est
os acordes
es la tríada.
40
2.2. Objetivos
• Estudio de la form
ación de escalas ma
yores y menores
teniendo en cuenta l
as distancias de ton
o y semitono, y el
efecto de las alteraci
ones.
• Acercamiento a lo
s conceptos de Ton
alidad y Modalidad.
• Conocimiento de o
tros tipos de escalas
como los modos
eclesiásticos, escala
s pentatónicas, hex
átonas, etc.
• Introducción al con
cepto de transporte
y conocimiento de
los instrumentos tra
nspositores más co
munes.
• Desarrollar la may
or agilidad posible e
n la clasificación de
intervalos y de los a
cordes.
41
2.3. Escalas
3. Tonos y semit
onos
Nuestro sistema
musical está basa
do en siete notas.
La
distancia entre un
a nota y su inmedi
ata superior o infer
ior
puede ser de un t
ono o de un semit
ono (la mitad de u
n
tono):
Ejemplo 1
Como vemos en el
ejemplo, la distanc
ia entre las notas
es de un tono en t
odos los casos ex
cepto entre el mi y
el fa
y entre el si y el d
o, que están separ
adas por un semit
ono.
Un tono está com
puesto por dos se
mitonos. Por tanto
,
entre dos notas se
paradas por un to
no, podemos inclui
r otra
nota que divide es
ta distancia en do
s semitonos. Para
designar estas not
as utilizamos las a
lteraciones. Existe
n tres
tipos de alteración
:
: la nota afectada
asciende un semit
ono.
: la nota afectada
desciende un semi
tono.
: elimina el efecto
del sostenido o el
bemol.
42
Las alteraciones tienen efecto sobre todas las notas del
mismo nombre que la afectada que aparezcan detrás de
ella, pero sólo dentro del mismo compás.
Ejemplo 2
El sostenido sobre el fa afecta a todos los fas del primer
compás, pero los fas del segundo compás son naturales. A
menudo se utilizan las llamadas alteraciones de precaución
(los becuadros entre paréntesis), para recordar al intérprete
si la nota está alterada o no.
Un sonido puede ser llamado de, al menos, dos formas
diferentes. Por ejemplo, el sonido que se encuentra entre el
do y el re, puede llamarse do# o reb. De la misma forma, el
sonido que hay entre sol y la, puede llamarse sol# o lab. A
esto lo llamamos enarmonía.
Si tenemos en cuenta todo lo anterior, vemos que
contamos con siete notas (do, re, mi, fa, sol, la y si) más
otras cinco que obtenemos al utilizar las alteraciones (sin
contar las enarmonías): es decir, doce sonidos distintos.
Una pequeña aclaración sobre este tema: a pesar de contar
con muchas notas
fa, fa#, etc.), únicamente existen doce sonidos
que muchas de estas notas son enarmónicas de otras.
43
Ejemplo 3
En el ejemplo v
emos algunas d
e las notas posi
bles que
pueden utilizars
e para represen
tar los doce soni
dos. Entre
corchetes están
las notas que fo
rman enarmonía
.
Las dobles alter
aciones (doble b
emol: bb y dobl
e
sostenido: x) du
plican el efecto
de las alteracion
es simples.
Es decir, el dobl
e bemol hace d
escender dos s
emitonos a la
nota afectada, y
el doble sosteni
do asciende la n
ota dos
semitonos. Para
eliminar su efect
o basta con el b
ecuadro
normal (no exist
e el doble becua
dro). Las dobles
alteraciones pro
vocan más enar
monías, por eje
mplo, dox es
el mismo sonido
que re; sibb es e
l mismo sonido
que la, etc.
Vamos a practic
ar el cálculo de t
onos y semiton
os, lo
cual es el primer
paso para estud
iar la formación
de escalas
y, como veremo
s en el siguiente
módulo, para cl
asificar
intervalos.
Sabemos que e
ntre una nota y
su inmediata su
perior hay
un tono de dista
ncia, excepto en
tre mi - fa y si -
do, entre las
cuales hay un s
emitono. Tambi
én sabemos el
efecto de las
alteraciones sob
re una nota. Ah
ora vamos a ver
cómo
afectan las alter
aciones a la dist
ancia que hay e
ntre dos
notas correlativa
s: entre mi y fa h
ay un semitono,
pero si
44
colocamos un sostenido al fa, esa distancia es ampliada, ya
que el sostenido hace ascender un semitono al fa; es decir,
al semitono existente entre mi y fa debemos ahora añadir
el semitono existente entre fa y fa# : un tono.
Lo mismo ocurre, pero de modo inverso, si colocamos un
bemol al mi: el bemol hace descender un semitono al mi,
con lo que la distancia inicial (1 semitono) se ve ampliada en
un semitono, convirtiéndose en un tono.
Ahora vamos a ver de que manera afectan las
alteraciones a la distancia entre dos notas, dependiendo de
si se colocan en la nota superior o en la inferior. Tomemos
como ejemplo do -re (distancia de un tono):
• si colocamos un sostenido al do
que la distancia se hace menor: do# - re = un semitono.
• si colocamos un sostenido al re
que la distancia aumenta: do - re# = un tono + un semitono.
• si colocamos un sostenido al re y otro al do
ascienden, de tal forma que la distancia permanece igual:
do# - re# = un tono.
• si colocamos un bemol al re
que la distancia disminuye: do - reb = un semitono.
• si colocamos un bemol al do
la distancia aumenta: dob - re = un tono + un semitono.
45
• si colocamos un bemol al do y otro al re
descienden, así que la distancia no cambia: dob
- reb = un
tono.
• si colocamos un bemol al re y un sostenido al
do
superior (re) desciende y la inferior (do) asciend
e, de modo
que la distancia desaparece: do# - reb = enarm
onía.
• si colocamos un bemol al do y un sostenido al
re
superior (re) asciende y la inferior (do) desciend
e, así que la
distancia aumenta doblemente: dob - re# = un t
ono + 2
semitonos.
Existen más posibilidades si utilizamos las dobl
es
alteraciones, pero por el momento nos limitare
mos a las
expuestas arriba.
3.1 Escalas mayores y menores
Volvamos a la escala del ejemplo 1. Esta es la
escala de
Do Mayor. Recibe el nombre de Do porque está
formada a
partir de do, y Mayor por el esquema de tonos y
semitonos
que hay entre sus notas: T-T-S-T-T-T-S. Las n
otas de la
escala se denominan grados y se numeran del I
al VII
(siempre con números romanos) de forma asce
ndente.
Llamaremos Mayor a toda escala que tenga est
e esquema
de tonos y semitonos.
Una escala menor es la que tiene como estruct
ura de
tonos y semitonos: T-S-T-T-S-T-T.
46
Ejemplo 4
Las dos escala
s que hemos vi
sto hasta ahora
(Do Mayor
y la menor) no t
ienen ninguna
nota alterada.
Sin embargo, si
queremos form
ar una escala
Mayor o menor
sobre otras
notas tendremo
s que utilizar alt
eraciones para
que tengan el
esquema de to
nos y semitono
s necesario. Po
r ejemplo, la
escala formada
a partir de sol ti
ene el siguient
e esquema: T-
T-S-T-T-S-T.
Ejemplo 5
Si lo comparam
os con el esqu
ema de la esca
la Mayor (T-
T-S-T-T-T-S) a
dvertimos que
se diferencian
en los dos
últimos element
os (entre el mi
y el fa hay un s
emitono y
debería haber u
n tono, y entre f
a y sol hay un t
ono y debería
haber un semit
ono). Pero si co
locamos un sos
tenido en el fa
conseguimos a
umentar la dist
ancia entre mi
y fa a un tono,
y
disminuir la dist
ancia entre fa y
sol a un semito
no, con lo
que la escala y
a cumple los re
quisitos para lla
marse Mayor.
47
Podemos decir entonces que la escala de Sol Mayor tiene
un sostenido en el fa.
Ejemplo 6
Esto ocurre con todas las escalas mayores y menores
(excepto Do Mayor y la menor que no tienen alteraciones)
de tal forma que cada una de las escalas tiene un número
concreto de alteraciones:
Como vemos, hay una escala Mayor y otra menor con el
mismo número de alteraciones. Las tonalidades que
representan cada una de estas escalas se llaman tonos
relativos. Más adelante se ampliará el estudio de estos
tonos.
Los sostenidos y los bemoles van apareciendo en un
orden determinado:
• en las escalas con 1 #, • en las escalas con 1 b,
este sostenido es el fa.
este bemol es el si.
• en las escalas con 2 #, • en las escalas con 2 b,
estos son fa y do.
estos son si y mi.
• en las escalas con 3 #, • en las escalas con 3 b,
estos son fa, do y sol.
estos son si, mi y la.
• en las escalas con 4 #, • en las escalas con 4 b,
estos son fa, do, sol y re.
estos son si, mi, la y re.
• en las escalas con 5 #, • en las escalas con 5 b,
estos son fa, do, sol, re y
estos son si, mi, la, re y
49
la. sol.
• en las escalas con 6 #, • en las escalas con 6 b,
estos son fa, do, sol, re,
estos son si, mi, la, re,
la y mi.
sol y do.
• en las escalas con 7 #, • en las escalas con 7 b,
estos son fa, do, sol re,
estos son si, mi, la, re,
la, mi y si.
sol, do y fa.
Así, el orden de sostenidos es: fa, do, sol, re, la, mi, si. Y
el de los bemoles: si, mi, la, re, sol, do, fa. Se puede
apreciar fácilmente que el orden de los bemoles es el
inverso que el de los sostenidos.
2.4. Tonalidad y Modalidad
4. Tonalidad y Modalidad
El sistema tonal se basa en una serie de sonidos
ordenados en torno a una nota fundamental que llamamos
. En el apartado anterior hemos estudiado las escalas
mayores y menores. Pues bien, cada una de estas escalas
representa una tonalidad concreta que recibe el mismo
nombre que la escala: la escala de Do Mayor representa a
la tonalidad de Do Mayor; la escala de mi menor a la
tonalidad de mi menor, etc.
50
Para entender mejor el concepto de tonalidad veamos el
siguiente ejemplo:
Ejemplo 7
Si escuchamos la melodía anterior (en Sol Mayor: 1
sostenido), advertimos que existe cierta necesidad de llegar
al sol para conseguir la relajación de la música. Podemos
comprobar esto interrumpiendo el discurso melódico en
cualquier nota distinta de sol: en ningún caso tendremos la
sensación de que la melodía ha finalizado. Sin embargo, si
continuamos hasta llegar al sol del compás 8, percibimos
que la música ha llegado a un punto de relajación en el cual
podríamos dar por finalizada la melodía.
La Modalidad hace referencia a los sonidos que
acompañan a la Tónica, es decir, que tipo de escala es la
que se forma a partir de esa tónica. Las modalidades (o
modos) más comunes son el modo Mayor y el menor, cuyas
características ya hemos visto antes. Más adelante veremos
otros modos menos utilizados.
Al comienzo de una partitura aparece una serie de signos
que nos proporcionan la información necesaria para poder
leerla: la clave, el compás y un grupo de alteraciones que
nos indica cual es la tonalidad de la obra. Esto se llama
armadura.
51
Ejemplo 9
Debemos apre
nder a reconoc
er una tonalida
d con sólo
ver su armadur
a, de tal forma
que, podamos
saber en qué
tonalidad está u
na obra.
Para ello pode
mos aprendern
os de memoria
las tablas
incluidas más a
rriba. Sin emba
rgo, existen mé
todos más
sencillos para r
econocer una t
onalidad por m
edio de su
armadura. Quiz
á el más fácil d
e ellos sea el si
guiente, válido
para tonalidade
s con sostenido
s: supongamos
que tenemos
una armadura c
on 3#. Pues bie
n, la última de e
stas
alteraciones cor
responde al VII
grado de la ton
alidad Mayor
con ese númer
o de alteracion
es. Sabemos q
ue el orden de
los sostenidos
es fa, do, sol, r
e, la, mi, si. Nu
estra armadura
tiene 3 sosteni
dos, con lo cual
la última de ella
s es el sol#.
Ahora basta co
n saber que ton
alidad tiene el s
ol como VII
grado: La Mayo
r.
Ejemplo 10
Veamos alguno
s ejemplos más
. Una armadura
con 6# :
el último de est
os sostenidos e
s el mi. Por tant
o, la tonalidad
mayor que bus
camos es Fa#
Mayor.
52
Ejemplo 11
Una armadura c
on 4# : el último
de los sostenido
s es el
re, así que la ton
alidad mayor qu
e tiene 4# es Mi
Mayor.
Ejemplo 12
El sistema para r
econocer tonalid
ades con bemol
es es
igual de sencillo.
Recordemos el o
rden de los bem
oles: si,
mi, la, re, sol, do
, fa. Supongamo
s que tenemos u
na
armadura con 4b
(sib, mib, lab, re
b). El sistema es
el
siguiente: tomam
os la penúltima d
e las alteracione
s de esta
armadura (lab), y
esta es la nota q
ue da nombre a l
a
tonalidad que es
tamos buscando
: Lab Mayor.
Ejemplo 13
Otro ejemplo: un
a armadura con
2b (sib, mib). La
penúltima alterac
ión es el sib, de t
al forma que la t
onalidad
será Sib Mayor.
53
Ejemplo 14
Hay una excepci
ón con la tonalid
ad que tiene 1b
en la
armadura, ya qu
e no existe la pe
núltima alteració
n. La
tonalidad es Fa
mayor. Podríam
os razonar esto i
maginando
el orden de los b
emoles como alg
o cíclico, es deci
r,
enlazando el fina
l con el comienz
o y viceversa. D
e tal forma,
la nota anterior a
la primera en el
orden (si) sería l
a última
(fa): la ‘penúltima
’ alteración sería
fa. Sin embargo,
resulta
más práctico apr
ender que Fa M
ayor tiene un be
mol que
recordar este raz
onamiento.
Ahora veamos c
omo podemos re
conocer las tonal
idades
menores por su
armadura. Hemo
s visto más arrib
a cómo
cada tonalidad
Mayor está emp
arejada con una
tonalidad
menor que tiene
el mismo númer
o de alteracione
s:
tonalidades relati
vas. Así, una mis
ma armadura pu
ede
representar una
tonalidad Mayor
o una menor. Fal
ta añadir
que una tonalida
d Mayor está se
parada de su rel
ativo menor
por una tercera
menor descende
nte: 1 tono y un
semitono
(véase Módulo 3
). Es decir, la ton
alidad relativa m
enor de
Sol Mayor se en
cuentra una 3ªm
(un tono y un se
mitono)
por debajo del s
ol: mi menor. La
tonalidad relativa
menor de
La Mayor será fa
# menor, la de M
i Mayor será do#
menor,
etc.
54
Por tanto, para saber la tonalidad menor que
corresponde a una determinada armadura, primero
debemos descubrir qué tonalidad Mayor tiene ese
número
de alteraciones y después averiguar el relativo men
or de
esa tonalidad Mayor. Por ejemplo, si tenemos una
armadura
con 4#, primero tenemos a qué tonalidad Mayor rep
resenta:
Mi Mayor. Después calcular su relativo menor, que
se
encuentra una 3ªm por debajo: do# menor.
Ejemplo 15
a
b
Como hemos visto, una misma armadura puede
representar a una tonalidad Mayor y a una menor.
Ya
sabemos cómo descubrir estas tonalidades posible
s. Ahora
nos falta aprender a reconocer si una obra está en l
a
tonalidad Mayor o en su relativo menor. A menudo
sólo es
necesario el oído para distinguir una tonalidad May
or de una
menor, pero no siempre tendremos la oportunidad
de
escuchar las obras, así que debemos aprender a re
conocer
la diferencia viendo la partitura.
55
Cuando lleguemos al apartado de Armonía Tonal,
comprenderemos mejor el funcionamiento de la Tonalida
d y
de los modos Mayor y menor, así que de momento bast
ará
con reconocer las dos posibilidades.
4.1. Tipos de escalas menores
La principal diferencia entre el modo Mayor y el menor es
que el modo Mayor utiliza una única escala, mientras qu
e el
modo menor utiliza varias escalas: natural, armónica y
melódica.
La escala menor natural es aquella que no utiliza ningun
a
alteración, aparte de las propias de la escala.
Ejemplo 16
a
b
c
56
La escala armónica tiene el VII grado alterado
ascendentemente.
Ejemplo 17
a
b
c
La escala melódica tiene el VI y el VII grados
alterados ascendentemente.
Ejemplo 18
a
b
c
57
La escala melódica tiene una peculiaridad, y es que
cuando es ascendente tiene los grados VI y VII alterados y
cuando desciende los tiene naturales.
En el capítulo de Armonía Tonal se ampliará
convenientemente este tema.
4.2. Modos
Antes de que la música occidental evolucionara hasta
llegar a la tonalidad bimodal (dos modos: Mayor y menor),
existían otros modos llamados modos eclesiásticos, que
eran los utilizados en el repertorio gregoriano. No
entraremos aquí a determinar su origen, su utilización, ni s
u
evolución a través de la Historia, ya que es labor de otra
asignatura. Con la aparición de la tonalidad estos modos
fueron desapareciendo. A finales del siglo XIX algunos
compositores comenzaron a recuperar estos modos (con
otra terminología: dórico, frigio, lidio, mixolidio, eolio, locrio
y
jónico), dando lugar a lo que podríamos denominar
neomodalismo.
4.3. Escalas pentatónicas, hexátonas, sintéticas
Las escalas pentatónicas son escalas de cinco sonidos
procedentes de culturas orientales y que fueron adoptadas
por compositores occidentales a finales del siglo XIX y
principios del XX. Las más habituales son:
58
Ejemplo 20
Las escalas hex
átonas son las q
ue tienen seis so
nidos.
La más frecuent
e de estas escal
as es la denomin
ada escala
de tonos enteros
. Se caracteriza
porque la distan
cia entre
sus notas siempr
e es de un tono.
Ejemplo 21
Otra escala muy
utilizada, sobre t
odo en la música
española, es la ll
amada escala d
e ocho sonidos,
escala
diatónico-
cromática españ
ola o escala esp
añola (la
terminología de
algunas de estas
escalas varía se
gún los
tratados).
Ejemplo 22
Las escalas proc
edentes del folcl
ore también fuer
on
adoptadas por m
uchos composito
res de principios
de siglo.
59
Ejemplo 23
a
b
c
Un procedimient
o bastante usual
en nuestro siglo,
es
construir escalas
originales o sinté
ticas. Consiste e
n que el
compositor elige
los sonidos que
desea que forme
n su
propia escala. El
caso más signifi
cativo, quizá por
que dio
lugar a un lengu
aje propio, fue el
de Oliver Messia
en que
desarrolló un sist
ema musical bas
ado en modos c
onstruidos
por él mismo, ca
da uno de los cu
ales tenía unas
características d
eterminadas.
Todas las escala
s que hemos vist
o (Mayores, men
ores,
modos eclesiásti
cos, pentatónica
s, etc.) pueden a
parecer
construidas sobr
e cualquier nota,
es decir, cambia
n los
sonidos pero el e
squema de tono
s y semitonos pe
rmanece
inalterado.
60
Ejemplo 24
a
b
4.4. El transport
e
Ya sabemos que
las escalas de la
s distintas tonali
dades
tienen una forma
ción idéntica (el
mismo esquema
de tonos y
semitonos). De e
sta forma, una m
elodía o una piez
a puede
ser 'trasladada' d
e una tonalidad
a otra sin que pi
erda su
sentido musical.
Sonará más agu
da o más grave,
pero se
mantendrá su for
mación interna (
distancias interv
álicas).
Ejemplo 25
a
b
61
No vamos a tratar aquí los procedimientos técnicos del
transporte, ya que es una materia muy amplia y poco útil
desde el punto de vista teórico de esta asignatura. Sin
embargo, vamos a señalar cuáles son los principales usos
del transporte.
En primer lugar, es utilizado para resolver problemas con
la tesitura de los diferentes instrumentos. Por ejemplo, si
queremos que la siguiente melodía sea cantada por una
soprano, deberemos bajarla un poco, ya que si no la
cantante tendrá problemas para entonar las notas más
agudas:
Ejemplo 26
a
b
En el segundo caso la melodía ha sido transportada dos
tonos por debajo, de forma que la soprano ya no encontrará
dificultades para entonar todas las notas.
Otra aplicación que han dado los compositores al
transporte es la de transportar melodías para conseguir el
desarrollo de un tema a lo largo de una obra.
62
El siguiente ejemplo nos muestra un caso muy simple de esta
utilidad:
Ejemplo 27
La melodía en Do Mayor presentada en los ocho
primeros compases (pentagrama superior), es transportada
en los ocho siguientes a Sol Mayor (negras del pentagrama
superior). Con esto se consigue dar variedad a la pieza sin
tener que presentar un material melódico nuevo. En el
apartado de formas veremos como esta utilidad es
fundamental en el desarrollo temático de las obras.
63
4.5. Instrumentos transpositores
Los instrumentos transpositores son aqu
ellos que, debido
a su constitución física, interpretan notas
distintas de las que
realmente están escritas. Esto ocurre co
n los instrumentos
de viento. La razón es puramente física.
Pongamos un
ejemplo. Una flauta tiene una tesitura det
erminada que le
impide tocar notas más graves o más ag
udas de las que se
encuentran en esa tesitura. Por tanto, si
queremos utilizar el
timbre o sonoridad de la flauta en un regi
stro más grave,
necesitamos una flauta que suene más g
rave. Esto se
consigue con una flauta con el tubo más l
argo: un
instrumento con el tubo más largo tiene l
a tesitura más
grave que otro con el tubo más corto. Per
o esto provoca un
problema: las flautas tienen un sistema d
e posiciones
(digitación) para reproducir cada una de l
as notas, de forma
que una misma posición en cada una de l
as flautas
reproduce un sonido distinto dependiend
o de la longitud del
tubo. Así, si la flauta con el tubo más larg
o toca la nota
correspondiente a la posición de do en la
flauta normal,
sonará un sol por debajo de ese do.
Los instrumentos transpositores indican
en su nombre
cuál es la nota que suena cuando leen un
do. Por ejemplo,
clarinete en Sib quiere decir que este cla
rinete al leer un do,
realmente suena un sib, al leer un la sue
na un sol, al leer un
fa# suena un mi, etc. Es decir, suena un t
ono más bajo de lo
que está escrito.
64
A continuación tenemos una lista de los instrumentos
transpositores más usuales.
Instrumento Suenan
Flauta en sol una 4ª por debajo de
su escritura
Corno inglés (en una 5ª por debajo de
fa)
su escritura
Clarinete en Sib una 2ªM por debajo de
su escritura
Clarinete en Mib una 3ªm por encima de
su escritura
Clarinete en La una 3ªm por debajo de
su escritura
Clarinete bajo (en una 2ªM por debajo de
Sib)
su escritura
Saxofón soprano una 2ªM por debajo de
en Sib
su escritura
Saxofón alto en una 6ªM por debajo de
Mib
su escritura
Saxofón tenor en una 8ª + una 2ªM por
Sib
debajo de su escritura
Saxofón barítono una 8ª + una 6ªM por
en Mib
debajo de su escritura
65
Trompeta en Sib una 2ªM por debajo de
su escritura
Trompa en Fa una 5ª por debajo de
su escritura
Trompa en Sib una 2ªM por debajo de
su escritura
Como en esta lista se hace referencia a intervalos,
materia que estudiaremos en el próximo módulo, será
conveniente repasar estos instrumentos una vez estudiado
dicho módulo.
2.5. Intervalos
5. Especies de intervalos
Los intervalos se clasifican primero numéricamente (2ª,
3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª, 8ª, etc.) y después indicando la especie a l
a
que pertenecen (mayor, menor, justo, aumentado o
disminuido).
Para clasificar un intervalo numéricamente contamos el
número de notas que hay entre las dos que constituyen el
intervalo, ambas inclusive:
66
Ejemplo 1
Cada categoría
numérica se di
vide en varias
especies distint
as,
ya que no todo
s los intervalos
con igual calific
ación numérica
tienen entre su
s notas el mism
o número de to
nos y semitono
s.
Veamos cuatro
especies distint
as de una mis
ma
categoría (terce
ras):
Ejemplo 2
En el ejemplo a
nterior los cuatr
o intervalos so
n terceras,
pero la distanci
a (tonos y semi
tonos) varía ent
re ellos: en el
ejemplo a) la di
stancia que sep
ara las dos not
as es de dos
tonos (fa-sol; s
ol -la); en el b)
es de un tono y
un semitono
(fa#-sol; sol -
la); en el c) dos
tonos y un semi
tono cromático(
fa -sol; sol -la; l
a-la#) y en el d)
dos semitonos
(fa#-sol; sol -
lab). Por tanto,
tenemos cuatro
especies de int
ervalos
distintas (dentr
o de una mism
a calificación n
umérica:
terceras) en fu
nción del núme
ro de tonos y s
emitonos que
hay entre sus n
otas.
67
Dependiendo del mayor o menor número de tonos y semitonos,
clasificamos los intervalos según las siguientes especies:
• Para intervalos de 2ª, 3ª, 6ª y • Para intervalos de 4ª, 5ª y 8ª
7ª :
:
• disminuidos • disminuidos
• menores • justos
• mayores • aumentados
• aumentados
Los intervalos aumentados tienen un semitono más que
los mayores, los intervalos menores tienen un semitono
menos que los mayores y los disminuidos tienen un
semitono menos que los menores. Según esto, la
clasificación de los intervalos del ejemplo 4 queda de la
siguiente manera: el a) tercera mayor; el b) tercera menor; el
c) tercera aumentada; y el d) tercera disminuida.
Dentro de los intervalos de 4ª, 5ª y 8ª los aumentados
tienen un semitono más que los justos y los disminuidos
tienen un semitono menos que los justos.
68
Tabla de intervalos
2 to 3 ton
nos os y
y
5 - 3 ---
- on---
- os
-
-
-
ª 2
y
se
mi
to
no
2
1 semit
onos
semiton
o
69
7 3 to 4 --- 5 5 tono
nos nos--- ons y
y y os
ª
3 semit
2 2
onos
se
mit semit
ono onos
s
sem
iton
o
*enarmonía son dos not
as con distinto nombre p
ero con
el mismo sonido: do#-
reb; mi#-fa; la#-sib, etc.
Antes de continuar convi
ene recordar el efecto qu
e
producen las alteracione
s (sostenidos y bemoles)
sobre las
notas. El sostenido hace
ascender un semitono a
la nota
afectada, mientras que e
l bemol hace descender
un
semitono. Ahora veamos
los cambios que se prod
ucen en
un intervalo al alterar su
s notas. Para ello vamos
a partir de
un intervalo con sus dos
notas naturales: sol -re (
5ª justa):
Ejemplo 3
70
Si ponemos un sostenido en la nota más aguda el
intervalo se agranda pasando a ser una 5ª aumentada,
mientras que si ponemos el sostenido en la nota más gr
ave
el intervalo disminuye convirtiéndose en una 5ª diminuid
a.
Ejemplo 4
Si ponemos un bemol en la nota más aguda el intervalo
disminuye convirtiéndose en 5ª diminuida, mientras que
si lo
colocamos en la nota más grave el intervalo aumenta de
tamaño convirtiéndose en 5ª aumentada.
Ejemplo 5
Si las dos notas del intervalo están alteradas por
sostenidos el intervalo mantiene la distancia entre sus n
otas,
pero un semitono más agudas. De la misma forma ocurr
e si
las dos están alteradas por bemoles, pero un semitono
más
graves.
Las dobles alteraciones (bb y x) realizan la misma
función que las simples multiplicada por dos. Es decir, u
na
71
nota afectada por un doble sostenido asciende dos
semitonos, y una afectada por un doble bemol desciende
dos semitonos.
5.1. Clasificación de intervalos
Si formamos un intervalo de cada tipo a partir de do,
utilizando únicamente las notas de la escala diatónica,
vemos que todos los intervalos son mayores y justos:
Para clasificar intervalos tenemos que memorizar los que
aparecen en la escala natural:
• Todas las segundas que aparecen en la escala
diatónica son mayores excepto las que se forman entre
mi y
fa y entre si y do, que son menores (tienen un semitono).
• Las terceras entre cuyas notas hay uno de los dos
semitonos de la escala natural son menores, ya que tiene
n
un tono y un semitono. Las que no tienen ninguno de esto
s
dos semitonos son mayores (tienen dos tonos)
• Todas las cuartas entre notas naturales son justas (dos
tonos y un semitono) excepto la formada entre fa y si (cu
arta
aumentada), ya que, como no contiene ninguno de los dos
semitonos de la escala (mi-fa, si-do) tiene tres tonos en
lugar de dos tonos y un semitono.
72
• Todas las quintas entre notas naturales son justas (tres
tonos y un semitono) excepto la formada entre si y fa (quinta
disminuida), ya que, al contener los dos semitonos de la
escala diatónica, tiene un semitono menos que el resto (dos
tonos y dos semitonos).
• Todas las octavas formadas entre notas naturales son
justas.
Para clasificar intervalos en los que una o las dos notas
están alteradas, el procedimiento más eficaz es compararlos
con el intervalo con las mismas notas sin alterar. Por
ejemplo, para clasificar el intervalo lab-do# debemos
compararlo con la-do. Sabemos que la-do es una tercera
menor (tiene un tono y un semitono). Si aplicamos el
sostenido al do el intervalo se agranda pasando a ser una
tercera mayor (dos tonos). Al aplicar el bemol al la el
intervalo vuelve a agrandarse convirtiéndose en una tercera
aumentada (dos tonos y un semitono).
Veamos otro ejemplo: re-sol#. Primero tenemos que
saber cómo es el intervalo sin la alteración. Como hemos
visto más arriba, re-sol es una cuarta justa (dos tonos y un
semitono). Al poner el sostenido al sol el intervalo se amplía
en un semitono, con lo cual se convierte en una cuarta
aumentada (dos tonos y dos semitonos).
Para clasificar intervalos de 6ª y de 7ª es aconsejable
utilizar otro método de cálculo del que hablaremos más
adelante.
73
5.2. Intervalos ascendentes y descendentes; simples
y compuestos; armónicos y melódicos
Los intervalos pueden ser ascendentes, cuando la
segunda nota es más aguda que la primera, y
descendentes, cuando la segunda nota es más grave que la
primera.
Ejemplo 7
Ascendentes
Descendentes
Un intervalo es simple cuando la distancia entre las dos
notas no supera la octava, y es compuesto cuando esa
distancia es mayor que la octava.
Ejemplo 8
a) simples
b) compuestos
74
Los intervalos son armónicos cuando las dos notas
suenan simultáneamente y melódicos cuando suena una
nota después de la otra:
Ejemplo 9
Armónicos
Melódicos
5.3. Inversión de intervalos
La inversión es un procedimiento por el cual la nota más
grave de un intervalo pasa a ser la más aguda y la más
aguda a ser la más grave:
Ejemplo 10
75
En el ejemplo anterior se aprecia cómo los intervalos
invertidos tienen distinto número y, en ocasiones, distinta
especie que el original. Los números del intervalo original y
de su inversión siempre suman nueve, con lo cual se puede
conocer el calificativo numérico de una inversión restando a
l
nueve la cifra del intervalo original.
De esta forma una séptima, al ser invertida, siempre se
convertirá en una segunda, una sexta en una tercera y una
quinta en una cuarta (y obviamente al revés: una segunda
en una séptima, una tercera en una sexta y una cuarta en
una quinta).
Ejemplo 11
Un intervalo también cambia de especie al ser invertido.
Estos cambios siempre son los mismos:
• Los intervalos justos siguen siendo justos.
• Los intervalos mayores pasan a ser menores.
• Los intervalos menores pasan a ser mayores.
• Los intervalos disminuidos pasan a ser
aumentados.
76
• Los intervalos aumentados pasan a ser
disminuidos.
Por ejemplo, si invertimos una séptima mayor, se
convertirá en una segunda menor; si invertimos un
a sexta
aumentada se convertirá en una tercera disminuid
a; si
invertimos una cuarta justa se convertirá en una q
uinta justa,
etc.
Ejemplo 12
Este procedimiento resulta sumamente útil para cl
asificar
intervalos amplios como sextas o séptimas. Con i
ntervalos
de este tipo es complicado compararlos con los q
ue surgen
a partir de do, que es el método que explicamos a
ntes, dado
que tenemos que contar gran número de tonos y s
emitonos.
Sin embargo, las sextas y las séptimas se pueden
invertir,
obteniendo así un intervalo mucho más pequeño y
, por
tanto, más fácil de clasificar.
Por ejemplo, supongamos que tenemos que clasifi
car el
intervalo ascendente fa -mi. Este intervalo es una
séptima
que al ser invertido se convierte en una segunda
mi-fa.
Sabemos que entre mi y fa hay un semitono, es
decir, es
una segunda menor. Por tanto, la séptima original
(fa-mi) es
una séptima mayor.
77
Otro ejemplo: mi-do#. Es una sexta que al invertirse se
convierte en una tercera (do#-mi). Esta tercera es menor, ya
que tiene un tono y un semitono. Así que la sexta original es
una sexta mayor.
2.6. Acordes
6. Las tríadas
Al combinar dos o más intervalos armónicos obtenemos
un acorde. El acorde más utilizado en la música tonal es la
tríada que surge al superponer una tercera sobre otra a
partir de una nota. Estas tres notas reciben el nombre de
, independientemente de la
disposición en la que se encuentren:
Las tríadas pueden ser de varios tipos dependiendo de
los intervalos que la formen.
3ªM + 3ªm = tríada mayor.
3ªm + 3ªM = tríada menor.
3ªM + 3ªM = tríada aumentada.
3ªm + 3ªm = tríada disminuida.
78
Ejemplo 2
Cuando la nota
más grave de u
n acorde es la
fundamental de
la tríada, se dic
e que el acorde
está en
estado fundam
ental. Cuando l
a nota más gra
ve es la tercera
el acorde está
en primera inve
rsión. Cuando
es la quinta la
nota más grave
el acorde se en
cuentra en seg
unda
inversión.
Ejemplo 3
Para precisar e
n cuál de las in
versiones se e
ncuentra un
acorde utilizare
mos lo que lla
mamos cifrado
armónico. Este
cifrado tiene co
mo finalidad ind
icar cuáles son
los intervalos
que forman un
acorde, a partir
de la nota más
grave.
El estado funda
mental se cifra
con un 5, aunq
ue
normalmente s
e omite por con
siderarse innec
esario. La
primera inversi
ón se cifra con
un 6, porque el
intervalo que
existe entre la n
ota más grave (
la tercera) y la f
undamental
79
es una sexta. La segunda inversión se cifra con un 6/4, que
hace referencia a los intervalos que hay entre la nota más
grave (la quinta) y las superiores (una cuarta y una sexta).
Los cifrados completos para tríadas que vamos a utilizar
tanto en el texto de los módulos como en los tests de
evaluación y en los análisis son:
los acordes mayores: DoM
los acordes menores: dom
los acordes disminuidos: dodis
los acordes aumentados: DoAum
El cifrado de las inversiones será común a los cuatro
tipos:
dom para el estado fundamental (el 5 es omitido)
dom/6 para la primera inversión.
dom/64 para la segunda inversión.
80
Ejemplo 4
A medida que c
onozcamos má
s acordes, irem
os
indicando su cif
rado armónico.
Si formamos u
n acorde tríada
a partir de cada
uno de los
grados de la es
cala mayor obs
ervamos que tr
es de ellos son
tríadas mayore
s (I, IV y V), tre
s menores (II, II
I y VI) y una
disminuida (VII)
. Esto ocurre e
n todas las esc
alas mayores,
independiente
mente de cuál
sea su tónica.
Ejemplo 5
Si formamos u
n acorde tríada
sobre los grado
s de una
escala menor o
btenemos tres t
ríadas mayores
(III, VI y VII),
otras tres meno
res (I, IV y V) y
una disminuida
(II). Esto
ocurre cuando
utilizamos la es
cala natural. Si
n embargo, si
81
es la escala melódica la que tomamos como base,
tendremos otros acordes diferentes:
Ejemplo 6
En este caso aparece un acorde que no lo hacía en los
casos anteriores: la tríada aumentada.
6.1. Los acordes de séptima
Si a cada una de las tríadas de la escala mayor les
añadimos una tercera por arriba, las convertimos en un
acorde con séptima:
Ejemplo 7
Los acordes resultantes son:
Sobre el I y el IV- acorde mayor con la séptima mayor.
Sobre el II, el III y el VI- acorde menor con la séptima me
nor.
82
Sobre el V- acorde mayor con la séptima menor.
Sobre el VII- acorde disminuido con la séptima menor.
Si aplicamos el mismo procedimiento sobre las escalas
del modo menor obtenemos:
Ejemplo 8. Sobre la escala natural:
Sobre el I, el IV y el V- acorde menor con la séptima m
enor.
Sobre el III y el VI- acorde mayor con la séptima mayor
.
Sobre el VII- acorde mayor con la séptima menor.
Sobre el II- acorde disminuido con la séptima menor.
Ejemplo 9. Sobre la escala melódica:
Sobre el I- acorde menor con la séptima mayor.*
Sobre el II- acorde menor con la séptima menor.*
83
Sobre el III- acorde aumentado con la séptima mayor.
Sobre el IV y el V- acorde mayor con la séptima menor.
Sobre el VI#- acorde disminuido con la séptima menor.
Sobre el VII#- acorde disminuido con la séptima disminuida.
De todos estos acordes los que están marcados con un
asterisco son acordes poco utilizados en la práctica habitual
(al menos sobre ese grado).
Estos acordes se pueden agrupar en siete tipos en
función de los intervalos que contengan a partir de la
fundamental:
a) Tercera mayor, quinta justa, séptima mayor: acordes de
séptima mayor.
b) Tercera menor, quinta justa, séptima menor: acordes de
séptima menor.
c) Tercera menor, quinta disminuida, séptima menor:
acordes de séptima de sensible.
d) Tercera mayor, quinta justa, séptima menor: acordes de
séptima de dominante.
e) Tercera menor, quinta justa, séptima mayor: no tiene
nombre específico de uso común.
f) Tercera mayor, quinta aumentada, séptima mayor: no
tiene nombre específico.
84
g) Tercera menor, quinta disminuida, séptima disminuida:
acordes de séptima disminuida.
Los cifrados de los acordes de séptima que vamos a
utilizar en esta asignatura son:
DoM7M para los acordes de séptima mayor.
dom7 para los acordes de séptima menor.
dodis7 ó do7sens (más adelante explicaremos cada uno de
los casos) para los acordes de séptima de sensible.
DoM7 para los acordes de séptima de dominante.
dom7M para los acordes menores con séptima mayor.
DoAum7M para los acordes mayores con quinta aumentada
y séptima mayor.
do7dis para los acordes de séptima disminuida.
Las inversiones de los acordes de séptima se cifran:
7 para el estado fundamental.
65 para la primera inversión.
43 para la segunda inversión.
2 para la tercera inversión. (Los acordes de séptima al tener
una nota más que las tríadas tienen tres inversiones en
lugar de dos).
85
Por tanto, para cifrar un acorde escribimos primero la
nota fundamental (en mayúscula si el acorde es mayor o
aumentado y en minúscula si es menor o disminuido),
seguido de una "M" mayúscula si el acorde es mayor , de
una "m" minúscula si el acorde es menor, de "dis" si el
acorde es disminuido o de "Aum" si el acorde es
aumentado. Después indicamos si el acorde tiene séptima
escribiendo 7M si la séptima es mayor y 7dis si la séptima
es disminuida. Si escribimos sólo 7, se sobreentiende que la
séptima es menor. A continuación escribimos una barra "/"
(May+7) y después la inversión en la que está el acorde: 6
para primera inversión y 64 para segunda inversión (en
acordes tríadas); 65 para primera inversión, 43 para
segunda inversión y 2 para tercera inversión (en acordes
con séptima). Si no escribimos inversión se sobreentiende
que el acorde está en estado fundamental.
En cuanto al tema del cifrado es conveniente aclarar que
el cifrado utilizado en esta asignatura es exclusivo, es decir,
no es un sistema de uso generalizado. No obstante, es muy
similar al resto de cifrados.
6.2. Acordes consonantes y disonantes
En el módulo anterior hemos visto los intervalos
consonantes y disonantes. Si tenemos en cuenta los
intervalos que forman un acorde, es muy sencillo determinar
si un acorde es consonante o disonante. Por ejemplo, las
tríadas mayores y menores son consonantes ya que están
86
formadas por dos terceras y una quinta (entre la nota inferior
y la superior). Las tríadas aumentadas y disminuidas son
disonantes, dado que contienen una quinta aumentada y
una quinta disminuida repectivamente.
Todos los acordes de séptima son disonantes, ya que
todos ellos contienen una séptima. Pero no lo son todos en
la misma medida. Por ejemplo, un acorde de séptima de
dominante es más disonante que un acorde menor con
séptima. La razón de esto es que el acorde de séptima de
dominante, además de la séptima, contiene una quinta
disminuida, mientras que el acorde menor con séptima tiene
una quinta justa.
Es decir, un acorde es disonante en mayor o menor
medida dependiendo del número de disonancias que
contenga. En la siguiente Unidad veremos cómo tiene que
comportarse un acorde disonante.
6.3. Clasificación de acordes
Para clasificar un acorde lo primero que debemos hacer
es descubrir cuál es su fundamental. Esto se consigue
ordenando las notas por terceras, de tal forma que la nota
más grave será la fundamental. Por ejemplo, si tenemos el
acorde (de la nota más grave a la más aguda) sib-mi-do-sol,
al ordenar las notas por terceras nos queda el acorde do-mi-
sol-sib. Así, sabemos que es un acorde de Do con séptima y
87
que, al tener la séptima como nota más grave, está en
tercera inversión.
Ejemplo 10
Veamos otro ejemplo: el acorde la-fa-do-mi. Si
ordenamos el acorde por terceras tenemos el acorde fa-la-
do-mi: un acorde cuya fundamental es Fa y que está en
primera inversión.
Ejemplo 11
El siguiente paso es definir el tipo de acorde, es decir,
precisar si el acorde es Mayor, menor, Aumentado o
disminuido, si tiene séptima y, en caso de tenerla,
especificar de qué tipo es.
88
Vamos a clasificar el acorde del ejemplo anterior: fa-la-
do-mi. La primera tercera (fa-la) es Mayor y la segunda (la-
do) es menor. Esto quiere decir que el acorde es Mayor.
Después, clasificamos la séptima (fa-mi), que es una 7ª
Mayor. Así, el acorde es Fa Mayor con séptima Mayor.
Ejemplo 12
Una vez que hemos clasificado el acorde sólo nos queda
cifrarlo. Como el acorde es Mayor lo escribimos con
mayúsculas: FaM. A continuación especificamos el tipo de
séptima escribiendo 7M, dado que es Mayor. Después
añadimos /65, ya que se encuentra en primera inversión (la
tercera es la nota más grave). De esta forma el cifrado
completo del acorde será FaM7M/65.
Ejemplo 13
Otra de las cosas que debemos saber de un acorde es a
qué tonalidades puede pertenecer.
89
Si cogemos el acorde anterior (FaM7M/65) y queremos
descubrir en qué tonalidades puede aparecer, tenemos que
comprobar sobre qué grados de tonalidades mayores y
menores se forman acordes mayores con séptima mayor.
Para ello nos fijamos en la lista de grados del punto 4.4. En
esta lista vemos que este tipo de acorde se forma sobre el I
y IV de la tonalidad mayor y sobre el III y el VI de la
tonalidad menor. Por tanto, este acorde puede ser un I en
Fa Mayor, un IV en Do Mayor, un III en re menor y un VI en
la menor.
Veamos otro ejemplo. Si queremos saber a qué
tonalidades puede pertenecer solm tenemos que comprobar
en la lista de grados sobre que tonalidades mayores y
menores se forman acordes menores. Allí comprobamos
que este acorde puede ser un II en Fa Mayor, un III en Mib
Mayor, un VI en Sib Mayor, un I en sol m, un IV en re menor
y un V en do menor.
En este punto conviene hacer una aclaración en
referencia a los acordes disminuidos con séptima menor.
Este acorde se forma sobre el VII grado del modo mayor y
sobre el II del modo menor. Cuando este acorde sea VII (es
decir, formado sobre la sensible) lo cifraremos "7sens" y
cuando no sea así "dis7". Por ejemplo, el acorde si-re-fa-la
puede ser interpretado como si7sens si es VII de Do Mayor o
como sidis7 si es II de la menor. En el capítulo de armonía
aprenderemos cómo distinguirlos, así que de momento nos
limitaremos a señalar las dos posibilidades.
90
En el apartado referente a la armonía tonal veremos la
importancia de clasificar los acordes para analizar obras
armónicamente.
2.7. Nociones básicas de armonía tonal
7. Introducción
Ya conocemos las distintas tonalidades mayores y
menores y los acordes que surgen de ellas. Pues bien, uno
de los acordes que hemos estudiado carece, por sí mismo,
de sentido tonal, es decir, si escuchamos un acorde aislado,
no podemos afirmar la tonalidad en la que nos encontramos.
Por ejemplo, la tríada de Do Mayor no refleja una tonalidad,
ya que puede pertenecer a varias al mismo tiempo. Sin
embargo, si a este acorde de Do Mayor le colocamos
delante un acorde de Sol 7ª de dominante, las dudas
desaparecen casi por completo: estamos en Do Mayor.
Una obra musical es, entre otras muchas cosas, una
constante sucesión de acordes con un sentido direccional.
Esto quiere decir que la música avanza siempre hacia un
objetivo, ya sea un punto culminante cargado de tensión o
un final de obra contundente. Los acordes que componen
esta sucesión tienen un sentido estructurador: un
determinado acorde ‘necesita’ ser seguido de un acorde
concreto y no de otro; unos acordes señalarán el final de
una sección y otros producirán inestabilidad que necesitará
91
ser resuelta. Esta obligatoriedad que a menudo llevan
implícita los acordes es la que da sentido tonal a una obra.
Este es el verdadero sentido del estudio de la Armonía:
conocer las funciones tonales de cada uno de los acordes
dependiendo de los que le preceden y de los que le siguen.
7.1. Objetivos
• Asimilar las funciones tonales de los grados de la escala.
• Distinguir los distintos tipos de progresiones armónicas.
• Conocer las particularidades del modo menor.
7.2. Los acordes de la escala y su función tonal.
7.2.1. La tríada y sus inversiones
Al combinar dos o más intervalos armónicos obtenemos
. El acorde básico de nuestro sistema musical es
que surge al superponer una tercera sobre otra, a
partir de una nota. Estas tres notas reciben el nombre de
sin tener en cuenta su
disposición.
92
Ejemplo 1
a
b
c
Al formar un trí
ada a partir de
cada uno de lo
s grados de
la escala apare
cen los acorde
s principales de
la tonalidad,
en este caso d
e Do Mayor. N
os encontramo
s con que cada
una de las nota
s de la escala s
e convierte en f
undamental.
Las tríadas reci
ben el nombre
y el número ro
mano de la
fundamental so
bre la que han
sido formadas.
Estas tríadas
son de distintos
tipos dependie
ndo de la espe
cie de terceras
que la formen.
• Una tercera m
ayor más una t
ercera menor f
orman una
tríada mayor.
• Una tercera m
enor más una t
ercera mayor f
orman una
tríada menor.
• Una tercera m
ayor más otra t
ercera mayor f
orman una
tríada aumenta
da.
93
• Una tercera menor más otra tercera menor forman una
tríada disminuida.
Ejemplo 2
De este modo, en nuestra escala mayor tenemos tres
tríadas mayores (sobre el I, el IV y el V), otras tres menores
(sobre el II, el III y el VI) y una tríada disminuida (sobre el
VII). Por ahora nombraremos a los grados por el número
romano que les corresponde aunque también se utilizan los
nombres de tónica para el I, dominante para el V,
subdominante para el IV, mediante para el III, supertónica
para el II, submediante para el VI y sensible para el VII
(cuando el VII esta a distancia de tono del I se denomina
subtónica).
Cuando las tríadas tienen la fundamental como nota más
grave se dice que está en estado fundamental. Cuando la
nota más grave es la tercera, el acorde está en primera
inversión. Si la quinta es la nota más grave, el acorde está
en segunda inversión, y se cifran con un 5, con un 6, y con
un 6/4 repectivamente.
94
Ejemplo 3
Armonía a cuat
ro partes
La armonía tra
dicional, así co
mo la mayor pa
rte de los
tratados de ar
monía han cent
rado sus estudi
os en la
llamada armoní
a a cuatro part
es. Esto quiere
decir cuatro
notas por acord
e y cuatro parte
s melódicas dif
erentes. La
armonía a cuatr
o partes ha sid
o la más utiliza
da en música
vocal. Incluso e
n la música par
a orquesta la m
ayoría de las
partes son dupl
icaciones o me
zclas de alguna
o algunas de
las cuatro parte
s básicas. Por
esta razón, en l
a mayoría de
los casos, hare
mos referencia
a cuatro voces
llamaremos (de
la más aguda a
la más grave) s
oprano,
contralto, tenor
y bajo.
La manera habi
tual de escribir
estas voces es
con dos
pentagramas (
el superior en c
lave de sol y el
inferior en
clave de fa en c
uarta), colocan
do las voces de
soprano y
contralto en el
superior y las d
e tenor y bajo e
n el inferior.
95
Los acordes pueden estar en posición cerrada o abierta.
Cuando las tres voces superiores están tan juntas que entre
ellas no puede añadirse otra nota del acorde la posición es
cerrada. Si no la posición es abierta.
Ejemplo 5
a
b
Función tonal de las tríadas
Ya sabemos que la tonalidad se caracteriza por la
organización de una serie de notas (o acordes) alrededor de
una tónica. Para que esta organización sea efectiva, es
decir, para que la tónica sea reconocida realmente como la
nota o el acorde más importante, el resto de los acordes
tienen que cumplir con una determinada función tonal.
96
Las funciones tonales de los acordes son básicamente
función de tónica, de subdominante y de dominante.
Ejemplo 6
Como vemos en el ejemplo anterior los acordes se
pueden agrupar en función de la cantidad de notas comunes
que tienen. De esta forma tenemos los siguientes grupos: I,
III y VI (función de tónica); IV, II y VI (función de
subdominante); V, III y VII (función de dominante). El VI
grado puede cumplir con las funciones de tónica y de
subdominante dependiendo de su situación. Por otro lado, el
III, aunque tiene notas comunes con la tónica y con la
dominante, su uso no resulta satisfactorio para cumplir con
ninguna de las dos funciones.
Una breve aclaración: el único grado que tiene realmente
función de tónica es el I grado, ya que es la verdadera
tónica. Del mismo modo, el V es el único grado con función
de dominante y el IV el único con función de subdominante.
El resto de los grados, cuándo son utilizados con el
propósito de sustituir a otros, son simples 'imitadores' que se
utilizan, en la mayoría de los casos para proporcionar
variedad al discurso armónico.
97
Conducción de voces: reglas básicas:
Aunque nosotros vamos a limitarnos al estud
io teórico de
la armonía, nos resultará de gran ayuda con
ocer las reglas
básicas del encadenamiento de las voces.
• Al enlazar acordes se aconseja que las voc
es no se
muevan más de lo necesario, es decir, que n
o realicen
grandes saltos: "la ley del camino más corto"
. Si hay una
nota común en los dos acordes es convenie
nte que esa nota
se mantenga en la misma voz. Esta regla es
muy importante
para evitar cometer otros errores más graves
de los cuales
hablaremos más adelante.
Ejemplo 7
• La sensible (generalmente tercera del acor
de de
dominante) debe ascender a la tónica. En ca
sos
excepcionales puede descender una tercera
siempre que no
esté en las voces extremas. Esto suele utiliz
arse para que
los dos acordes estén completos. En el ejem
plo a) el
segundo acorde (el de tónica) queda incompl
eto por la
imposibilidad de conducir ninguna voz al sol.
Sin embargo,
en el ejemplo b), los dos acordes están com
pletos ya que la
98
sensible (en la voz del tenor) desciende de tercera hasta el
sol. Ambas soluciones son correctas y muy usuales.
• Las disonancias (séptimas, novenas, oncenas, etc.)
deben ser preparadas. La forma más habitual de preparar
las disonancias es haciendo que suenen como
consonancias en el acorde anterior y en la misma voz. Una
vez introducidas deben descender una segunda para
convertirse en tercera o quinta del acorde siguiente.
Ejemplo 9
• Existen tres tipos de movimientos armónicos:
movimiento directo (las voces se mueven en la misma
dirección), movimiento oblicuo (una voz permanece quieta
mientras la otra se mueve) y movimiento contrario (las voces
se mueven en distinta dirección). En casi todos los enlaces
de acordes a cuatro partes ocurren dos o incluso los tres
99
casos. No obstante el movimiento preferido es el contrario
sobre todo entre las voces extremas (soprano y bajo).
Normalmente se desaconseja el uso del movimiento directo
en las cuatro voces al mismo tiempo.
Ejemplo 10
• Se prohíben las quintas y octavas paralelas. Por ello se
entiende el intervalo de 5ª u 8ª precedido por otro de la
misma clase y en las mismas voces:
Ejemplo 11
Existen numerosas reglas, excepciones de estas reglas,
y sobre todo, discrepancias sobre su validez. Unos
tratadistas consideran algunas reglas imprescindibles,
mientras otros creen que son demasiado estrictas. De
cualquier modo, son siempre reglas que hacen referencia a
la práctica, así que no son necesarias para nuestro
cometido. No obstante se recomienda consultar en algún
100
tratado de armonía (Tratado de Armonía de Arnold
Schönberg; Armonía de Walter Piston) los capítulos
referentes a estas cuestiones para llegar a una mejor
comprensión de la práctica armónica.
7.3. Progresiones armónicas
- Las progresiones armónicas son utilizadas en primer
lugar para establecer la tonalidad, es decir, para presenta
r
una nota como el centro alrededor del cual se organiza el
resto. La tonalidad se presenta melódicamente por medio
de
la escala. Pero, armónicamente, no basta con presentar l
a
tríada de la tónica, ya que una tríada aislada carece de
sentido tonal: puede pertenecer a varias tonalidades al
mismo tiempo. Por ejemplo, la tríada mayor de Do, por sí
misma no expresa ninguna tonalidad, dado que puede ser
tónica de Do mayor, dominante de Fa mayor, subdomina
nte
de Sol mayor, III de la menor, VI de mi menor y VII de re
menor. Por lo tanto, un acorde necesita estar acompañad
o
de otros para establecer una tonalidad concreta. Hemos
dicho que melódicamente la tonalidad es presentada por l
a
escala, ya que incluye todas las notas de una tonalidad.
Armónicamente tenemos que intentar lo mismo: incluir
todas, o la mayor parte de las notas en una progresión de
acordes. Esto lo conseguimos con la progresión I-IV(II)-V-
I.
101
Ejemplo 12
Tónica, dominan
te y subdominan
te son los llamad
os
, puesto que son
la base por medi
o de la que
cualquier tonalid
ad queda establ
ecida. No nos de
tendremos
a explicar las raz
ones por las que
la dominante y la
subdominante s
on los grados m
ás importantes (j
unto con la
tónica), ya que n
os corresponde r
ealizar un estudi
o
preliminar de la
armonía tradicio
nal, no profundiz
ar en su
origen. Sin emba
rgo, debemos fij
arnos en la relac
ión que
estos grados gu
ardan con respe
cto a la tónica: la
dominante
está una quinta
por encima de la
tónica y la subdo
minante
una quinta por d
ebajo de la tónic
a. Esto nos da u
na ligera
idea de la import
ancia que tiene
en la música ton
al la
relación de quint
a (y de su inversi
ón la cuarta). Est
o se debe
basado en las
propiedades físic
as del sonido (ar
mónicos natural
es),
fenómeno que n
o vamos a detall
ar en el presente
estudio.
Simplemente ha
y que añadir que
existe una fuerte
atracción
(casi física) entre
una nota y sus q
uintas (ascenden
te y
descendente).
102
son el III y el VI y tienen la función
de determinar la modalidad (mayor o me
nor).
Los distintos tipos de progresiones de ac
ordes tienen
diferentes cualidades dependiendo de la
relación que exista
entre sus fundamentales. Podemos distin
guir hasta tres
tipos de progresiones:
1- Progresiones fuertes o ascendentes
:
• Cuarta hacia arriba o quinta hacia abajo
:
Ejemplo 13
• Tercera hacia abajo:
Ejemplo 14
2- Progresiones descendentes:
• Cuarta hacia abajo o quinta hacia arriba
:
103
Ejemplo 15
• Tercera hacia
arriba:
Ejemplo 16
3- Progresiones
superfuertes:
• Segunda hacia
arriba:
• Segunda hacia
abajo:
Ejemplo 18
104
Es preciso hacer una aclaración: el intervalo indicado en
estos tipos de progresiones hace referencia al movimiento
de las fundamentales y no al movimiento del bajo. Ya
sabemos que la nota del bajo no siempre es la fundamental
del acorde, ya que éste puede estar en alguna de las
inversiones, correspondiendo así al bajo la tercera o la
quinta del acorde.
Los términos fuerte, descendente o superfuerte se
utilizan para representar los cambios que sufre un acorde al
progresar hacia otro. En el primer caso la fundamental del
acorde es rebajada en importancia: pasa de ser fundamental
a ser quinta o tercera del acorde siguiente. En el segundo
caso la fundamental desaparece y las notas secundarias del
primer acorde (tercera o quinta) pasan a ser fundamentales.
En el tercer caso todas las notas son distintas, es decir, las
notas del primer acorde son completamente eliminadas.
Lo habitual en cualquier obra por breve que sea, es
combinar todos los tipos, ya que el abuso de uno de ellos
puede producir monotonía.
105
7.4. El modo menor
La principal diferencia entre
el modo mayor y el menor
es
que el modo mayor utiliza
una única escala y sus
correspondientes acordes,
mientras que el modo men
or
utiliza varias escalas (natur
al, armónica y melódica), p
or lo
que cuenta con una cantid
ad superior de acordes. Po
r
ejemplo, en el modo mayor
el V grado es siempre may
or.
Sin embargo, en el modo
menor el V grado es menor
en la
escala natural, pero es may
or en el resto: cuando es m
ayor
tiene función de dominante
y cuando es menor no tien
e
función de dominante (no e
xiste atracción por la tónica
como
en el caso del V mayor).
La escala melódica es la m
ás utilizada. La razón es qu
e
la escala natural carece de
sensible (el sol está a dista
ncia
de tono del la -tomamos co
mo ejemplo la menor-), por
lo
que no tiene el carácter co
nclusivo de la escala mayo
r: no
existe esa sensación de es
tar obligada a progresar ha
cia la
tónica. De este modo apar
ece la escala menor armón
ica.
Pero esta escala también ti
ene un problema: la segun
da
aumentada que se forma e
ntre el fa y el sol#, intervalo
que
ha sido rechazado en la ar
monía tradicional por la difi
cultad
que tiene para ser bien ent
onado o afinado. Por tanto,
se
altera también ascendente
mente el fa. Esta imitación
del
modo mayor se usa sólo c
uando se quiere llegar a la
tónica.
Por eso la escala melódica
descendente elimina las
alteraciones. No se puede
mezclar la escala ascende
nte con
la descendente (y vicevers
a) y existe una serie de reg
las
para la utilización de estas
notas (sonidos obligados):
106
& #149; Primer sonido obligado: el sol#
debe ascender al la y cumplir así con su
función de sensible.
& #149; Segundo sonido obligado: el fa#
debe ascender al sol# ya que el fa sólo es
alterado cuando también lo es el sol.
& #149; Tercer sonido obligado: el sol debe
descender al fa ya que forma parte de la
escala descendente.
& #149; Cuarto sonido obligado: el fa debe
descender al mi ya que forma parte de la
escala descendente.
Ejemplo 19
De esta forma, en la mayor parte de la música, n
os
encontraremos el VI y el VII grados alterados cua
ndo
asciendan a la tónica, y naturales cuando descie
ndan de
ella.
Al utilizar esta escala, los acordes que contienen
las
notas alteradas sufren a su vez modificaciones.
Por ejemplo
107
el IV grado (re menor), puede también ser utilizado como
mayor (con el fa#), o el III (Do mayor) puede aparecer como
acorde aumentado al tener la quinta alterada (sol#). No
obstante, el acorde alterado por este proceso que más se
utiliza es el del V grado convertido en mayor (mi - sol# - si),
es decir, la dominante. Estas son las peculiaridades del
modo menor, que por lo demás se comporta de manera
similar al mayor.
2.8. Formas musicales 1ª Parte
8. Introducción
Toda música que pueda llamarse así, está constituida por
diferentes elementos, que pueden usarse todos ellos de forma
simultanea o solo alguno o algunos de ellos; entre estos se
encuentran las denominadas Formas musicales
compleja que pueda ser la 'Forma' de una determinada pieza
musical nos debe ser posible descubrirla a través del análisis
Analizar, como es sabido, es llegar a la 'parte' comenzando por
el
'todo'. De la misma forma que sintetizar es llegar al 'todo' por
medio de las 'partes'.
No en todas las músicas es fácil el reconocimiento de las 'grand
es
formas' que las constituyen, y ni tan siquiera a veces es sencillo
el
reconocimiento de las 'partes' más pequeñas (motivos, etc) que
componen 'frases' o fragmentos mayores de ella ; pero nosotros
entendemos que, siendo la 'forma' uno de los elementos
108
fundamentales para conseguir inteligibilidad en la música no debe
faltar nunca, so pena de obtener 'sucesiones de sonidos' más o
menos agradables (o como se oye también a veces de
'ambientes') que nosotros nos abstendremos de denominar con el
nombre de 'música'; aunque con ellas se consiga montar
'conciertos en grandes auditorios' y otros eventos, que obedecen
más a hacer creer al público que se ha producido un 'hecho
artístico' (que si no se entiende y no se disfruta es porque uno es
medio tonto), en vez de conseguir un 'momento lúdico' que el
público pueda disfrutar en sentido lato.
Ni que decir tiene que conseguir que una 'forma musical' sea útil
para entender el desarrollo de una determinada pieza de música
no es tan sencillo como puede parecer, pues tampoco creemos en
la 'forma' como molde que hay que llenar y de esa manera ya
tenemos música.
No, la 'forma' debe ser algo vivo, que pueda desarrollarse
dependiendo de los diferentes influjos que aparezcan a lo largo de
la composición, y debido a ello, el compositor puede fracasar, en
diferente medida, en su intento por obtener que dicha 'forma' sea
útil para la comprensión de la pieza de música. Así podemos tener
una pieza que tiene una 'forma' más o menos clara sobre la
partitura pero que no es entendida como tal (es decir no ayuda al
') cuando oímos la supuesta música; de
aquí a la somnolencia y al aburrimiento solo hay un paso.
Dicho paso lo han dado, desgraciadamente, una gran cantidad de
compositores jóvenes y no tan jóvenes en sus loables intentos de
109
escribir una denominada 'música contemporánea' o 'de
vanguardia' o como quiera llamársela.
Para finalizar esta introducción nos gustaría que las últimas fra
ses
no fueran utilizadas (como justificación personal) por algunos
aficionados, o peor por algunos ignorantes del arte musical qu
e en
su veleidad les dé por escribir Operas u otras cosas, ayudado
s en
algunas ocasiones por grandes figuras del 'comercio musical
es a aquellos a quién estamos dando justificaciones para sus
desmanes ni es lícito que el mejor de entre ellos pueda
compararse al peor de los músicos sobre la tierra, puesto que
estos últimos son músicos o lo intentan mientras que aquellos
ni lo
intentan ni lo son.
8.1. La idea de forma
Para que una música sea inteligible se requiere que en ella la
s
ideas musicales se relacionen con lógica y coherencia, y por
ello
ayuda en gran medida el que esas relaciones estén
fundamentadas en unas ciertas relaciones de parentesco y
jerarquía.
La palabra 'forma' se puede referir tanto al número de partes
de
una obra (como cuando se usa con los adjetivos 'binaria' o
'ternaria') así como en unión con los conceptos de
'Scherzo','Variaciones' etc. nos aclara, no tanto el número de
partes de que consta la obra, sino más bien el tamaño y tipo d
e
relación entre esas partes.
110
Una vez que el compositor ha imaginado (la 'gran forma' de su
obra empieza trabajando de lo más sencillo a lo más complejo. Irá
de los motivos y las frases a las secciones de mayor duración que
con ellas se formarán.
8.2. Los motivos
Cualquier frase por sencilla que sea necesita al menos de un
motivo para su construcción. Este motivo estará constituido por
elementos rítmicos e interválicos combinados que a su vez
sugieren, en general, una armonía propia.
La repetición de un motivo durante una obra es casi obligatoria;
pero su repetición constante puede producir una cierta monotonía
y por ello debemos variarlo.
La variación, sin embargo, debe ser solo de los elementos menos
característicos del motivo pues de lo contrario podríamos llegar a
no reconocerlo.
Es muy importante la conservación de los ritmos que constituyen
el motivo pues ayudan en gran manera a su reconocimiento
incluso cuando los intervalos sean muy diferentes.
111
Ejemplo 1:
Arnold Schónbe
rg acuño un tér
mino para el de
sarrollo de las id
eas
melódicas en la
música homofó
nica denominad
o "desarrollo po
r
" o también "vari
ación en desarr
ollo
viene a querer d
ecir que en la s
ucesión de varia
ciones del motiv
o
siempre hay alg
o básico que pe
rmite compararl
as para encontr
ar
su similitud.
Los aspectos rít
micos de un mo
tivo pueden ser
muy sencillos
incluso en obras
de gran duració
n; véase el comi
enzo de la 5
Sinfonía de Bee
thoven por ejem
plo:
Ejemplo 2:
Un motivo tamp
oco necesita el
uso de muchos i
ntervalos
diferentes véas
e por ejemplo el
4° tiempo de la
4 Sinfonía de
Brahms:
112
Ejemplo 3:
Para terminar di
remos que cada
elemento consti
tuyente de un
motivo puede se
r considerado '
motivo' a su vez
si es tratado co
mo
tal, es decir si e
s repetido con o
sin variaciones.
Las repeticiones
exactas mantien
en todas las rel
aciones motívic
as y las
transposiciones,
inversiones, retr
ogradaciones, in
versiones
retrogradas, au
mentaciones y d
isminuciones
considerarse re
peticiones exact
as si mantienen
las característic
as
y relaciones son
oras.
Ejemplo 4:
113
Puesto que un motivo o frase está compuesta de ritmo, intervalos,
armonía inherente y melodía es sobre estos elementos sobre los
que se puede actuar para variar dichos motivos.
Ejemplo 5:
114
115
8.3. La frase
Se podría decir qu
e es la unidad estr
uctural que conten
iendo un
número pequeño
de eventos musica
les tiene, sin emba
rgo, un
sentido de plenitud
. Es una idea musi
cal completa y cerr
ada en sí
misma.
Su duración no pu
ede determinarse
a priori pues depe
nde de
factores como el '
Tempo' o el tipo d
e 'Compás' que se
estén
usando, pero se p
odría decir que su
duración sería sim
ilar a
aquella que pudier
a cantarse con un
a sola respiración;
si usamos
un 'Tempo' medio
y un 'Compás' de
4/4 la duración me
dia
seguramente será
de cuatro compas
es. Es importante
notar que la
frase no suele dur
ar un numero de c
ompases exacto y
no va por
ello de barra de co
mpás a barra de c
ompás sino que s
uele durar
algo más o menos
, saltando por enci
ma de ellas.
116
Ejemplo 6:
8.4. Frases y pe
riodos
Una idea musica
l puede articulars
e de diferentes
maneras. Para
ello los clásicos
utilizaron, en gra
n medida, las fra
ses y períodos.
Estas estructura
s aparecen casi
siempre como p
artes de
estructuras may
ores (por ejempl
o siendo la A de
una forma ABA1
).
117
Aunque se han usado otras estructuras distintas a las de frases y
períodos, aquellas tienen en común con estos dos aspectos
fundamentales:
1°) tienen un final claramente definido y 2°) giran
armónicamente alrededor de la Tónica.
8.5. Contruccion de una frase
El esquema general para la construcción de una frase de ocho
compases de duración es el siguiente:
Ejemplo 7:
Ejemplo 8:
118
El elemento a debe presentar claramente su 'motivo básico'. La
continuación (en los compases 3 y 4) debe ser nítidamente
comprensible; para ello vale en principio una repetición 'levemente
variada' de los compases 1 y 2, siendo esta una característica de
este tipo de estructura.
Armónicamente se suele encontrar en las frases una relación
similar a la que se estudió en la Fuga, es decir el contraste entre
Tónica (I grado ) y Dominante (V grado ). Como vemos, ya desde
el lado de la armonía se nos ofrece esa 'variación leve' que
sugeríamos un poco más arriba.
Ahora se ofrece una lista de algunos de los contrastes armónicos
que nos podemos encontrar en esta estructura de frase:
Compases 1 y 2 Compases 3 y
4
I V
I-V V-I
I-V-I V-I-V
I-II V-I
Puesto que el comienzo de una frase ya incluye una repetición
(compases 3 y 4 ) lo que siga debe tener una forma más
elaborada por medio de la 'disolución' del motivo básico. Para ello
tenemos tres tipos de técnica que son las siguientes: la
'liquidación' que consiste en eliminar progresivamente los eventos
más característicos del motivo.
119
La 'reducción' que consiste en quitar partes del motivo (como
ocurre en nuestro ejemplo 8 del que se ha quitado el compás 1º
para usar solo el compás 2º). Y la 'condensación' que consiste en
ir haciendo que el motivo sea cada vez más pequeño en duración,
pudiendo eliminarse e incluso cambiarse el orden de los eventos
que ocurran en él.
Conviene recordar aquí que 'elaborar' no solo es aumentar o
expandir el motivo sino también disminuirlo o condensarlo. Así
pues una disolución del motivo sería ir eliminando eventos hasta
quedarse con aquellos que ya no demandaran continuación, esto
en conjunción con el uso de cadencias o semi-cadencias ayudará
a delimitar una frase completa. Volviendo a nuestro ejemplo 8
tenemos:
Compás 5º. 'Reducción' del motivo por eliminación de los
eventos del compás 1°.
Compás 6º. Imitación variada (por la armonía) del compás 5º.
Compases Semi-cadencia en la Dominante usando variaciones
7º y 8º.
melódicas del motivo básico.
Recuérdese que una variación puede tener una duración métrica
distinta y que también es una variación la inversión o
retrogradación del motivo básico.
8.6. Construcción de un período
Un período se divide en dos partes llamadas Antecedente
Consecuente
120
La principal diferencia con la Frase
elementos musicales solo se produce a p
artir del compás 5º y no
apartir del 3º como ocurría allí.
El antecedente y el consecuente están se
parados por una cesura
tanto en la parte melódica como en la arm
ónica. El antecedente
suele acabar en el V grado aunque no se
puede excluir que
termine también en el I grado. El consecu
ente termina
generalmente en el I o V grados con cade
ncia perfecta o también
en el III sobre todo si estamos en una ton
alidad menor.
El esquema general de un período es el q
ue sigue:
Ejemplo 9:
Los dos primeros compases del consecue
nte suelen ser iguales o
con ligeras variantes a los dos primeros d
el antecedente por eso
los denominamos como a y a1.
La a presenta el motivo básico. La b prese
nte elementos
diferentes. La a1 suele ser una repetición
más o menos exacta
con cambios en el contorno melódico o ca
mbios de armonía. La c
puede ser una repetición de la b o incluir e
lementos
completamente nuevos o relacionados re
motamente con lo
anterior. La conservación del ritmo permit
e cambios grandes en el
contorno melódico.
121
Ejemplo 10a:
122
Ejemplo 10b:
8.8 Formas music
ales 2ª parte
8.8.1 Introducció
n
Para crear una se
nsación de inteligi
bilidad en música
ya se ha
dicho que hay un
principio fundame
ntal que es el de la
'repetición'.
Prácticamente tod
a la música esta fu
ndamentada en un
a
aplicación más o
menos amplia de
este principio. Una
de las
razones para ello
es que la música a
l ser un lenguaje a
bstracto
necesita de ese pri
ncipio más que cu
alquier otra manife
stación
creativa.
123
En general podemos hablar de seis categorías que aluden a las
diferentes maneras de aplicar esas repeticiones y ellas son:
A) La repetición exacta
B) La repetición por secciones
C) La repetición por variación
D) La repetición por tratamiento fugado
E) La repetición por desarrollo
F) Las formas libres.
Cada una de estas contiene algunas de las formas musicales
conocidas; exceptuando la primera, por su enunciado evidente el
resto sería:
Repetición por secciones:
Forma Ternaria (en tres partes) Rondó Disposición libre de
las partes.
Repetición por variación:
Chacona, Tema con Variaciones.
Repetición por tratamiento fugado
Preludio de Coral Motetes y Madrigales.
Repetición por desarrollo
Sonata).
Las formas libres:
Todos estos principios se aplican también a las pequeñas partes
que forman una sección mayor y las denominaremos con letras
124
minúsculas (a, b, c etc.) así como las partes mayores serán
indicadas con letras mayúsculas (A, B, C, etc.).
La forma estructural de repetición más sencilla es la repetición
exacta del tipo 'a, a, a, a, etc.'; este tipo se encuentra en músicas
populares que repiten la misma música pero cambian el texto. Una
variante de esta sería aquella en que la música es variada
ligeramente para adecuarse a un texto que no contiene el mismo
número de sílabas se podría representar de la siguiente manera:
'a, a1 , a2, a3, etc.'.
La siguiente forma sería la que presenta una vuelta al principio
después de una variante muy clara y se representa por la forma
'a, b, a' (pequeña forma ternaria); la segunda a admite una ligera
variación y si se produce debe representarse como 'a, b, al'. Es
fácil encontrar también la repetición inmediata de la primera a
quedando el esquema entonces como una 'a, a, b, a' pero esto no
cambia el claro carácter ternario del pasaje.
125
Ejemplo 1:
Estas pequeñas
formas ternarias
se usan para es
tructurar partes
más grandes de
Sonatas o Sinfo
nías. Sugerimos
que se estudie,
por ejemplo, el
2º movimiento d
e la 1 Sonata e
n Fa menor de
Beethoven cuyo
análisis pasamo
s a describir: es
una pequeña
forma ternaria 'a
, b, a1' como sig
ue:
a del compás 1
º (sin contar e
l de la anacru
sa )
al compás 8°
b
del 2º
º al
a1 del 13º al 16
º.
El único esque
ma formal a peq
ueña escala qu
e queda es el d
e la
NO repetición y
se representaría
como 'a, b, c, d,
etc.' que
podemos encon
trar en algunos
Preludios de J.S
. Bach lográndo
se
en ellos la unida
d por medio del
uso de diseños
rítmicos en los
que no se repite
n notas. Obtene
r por medio de l
a NO repetición
algo comprensib
le que dure más
de dos minutos
es muy difícil y
126
es por ello que estas estructuras se usan en piezas breves o en
piezas no tan breves pero que mantienen la comprensibilidad por
medio de un texto.
Vamos a pasar ahora a describir cada una de las formas que
aparecen bajo los epígrafes anteriormente citados.
8.8.2. Repetición por secciones
Es una forma sencilla de reconocer y su
esquema se representa por medio de un 'A, B'. Esta forma se uso
muchísimo durante el período Barroco. Sobre la partitura es fácil
su reconocimiento pues suele haber algún tipo de doble barra que
separa las partes. Normalmente una B en cualquier otra forma
musical suele significar que hay un material musical diferente al
que apareció en la A, pero en la 'forma binaria' la B suele ser una
A con alguna variante, como un contrapeso, el otro plato de la
balanza. Verdad es que en esta parte (la B) suele encontrarse
algunos incipientes 'desarrollos' de frases o motivos de la A.
Puede que el principio del 'desarrollo' del Clasicismo tenga aquí su
origen.
Podemos encontrar la Forma Binaria en cantidad de piezas breves
que forman la llamada Suite Barroca. En general las Allemandes,
Couraníes, Gigas, Zarabandas, Bourrés, Gavotas, Lourés suelen
ser Formas Binarias. Sugerimos la escucha de las Suites para
violoncello de J.S. Bach
. Los casos más tempranos de esta forma
musical los encontramos en los llamados Minuetos. En Haydn y
Mozart adquieren un sentido algo distinto que en el Barroco
127
dejando de ser, en algunos casos, una sencilla danza para
adquirir una mayor complejidad que desembocaría en el Scherzo
de Beethoven. En los minuetos la parte B suele denominarse Trío
,
y esta B sí que está en claro contraste con la A, a veces parece
una pieza independiente flanqueada por sus dos lados por la A
(minueto - trio - mínueto).
Un dato importante que nos ayudará a diferenciar un Minueto de
un Scherzo es el siguiente: en los minuetos hay una clara
tendencia a finalizar con cadencias perfectas cada una de las
secciones (tanto la A como la B o Trio) dando con ello una
sensación evidente de conclusión; la práctica y desarrollo
posteriores, hasta llegar al Scherzo, llevaron a una disolución de
esas cadencias por medio del uso de 'pasajes puente' que iban a
unir sin solución de continuidad ambas partes (la A y la B o Trio).
Ni que decir tiene que las partes claramente definidas con
cadencias son más fáciles de seguir para el oyente que las otras
formas, pero el desarrollo más elevado de la forma lleva consigo
el conseguir líneas más fluidas y sin interrupciones. Escúchense,
como formas de Minueto los de las Sinfonías de Haydn n 103 y
104; en el primero de ellos se recomienda escuchar cómo
después de cada A o B podemos apagar el CD y tendremos la
sensación de que la música terminó allí sin necesidad de
continuación; por el contrario en la n 104 la cadencia perfecta
delimita claramente la A del Trio, pero no ocurre así al final de
este último, allí, por medio de un acorde de Dominante se deja en
suspenso la música y entendemos que no puede terminar sino
continuar, como hace, repitiendo la A. Como ejemplo de Scherzo
128
sugerimos el análisis y la escucha del que aparece en la Sonata
o
La Forma Ternaria con más o menos variantes es la adoptada
para escribir un gran número de piezas entre las cuales podemos
destacar los Estudios, Valses, Caprichos, Elegías, Baladas,
Impromptus, Intermezzos, mazurcas, Nocturnos, Reverles,
Polonesas entre otras.
: El elemento esencial que caracteriza este tipo
de forma es la repetición de un tema (pueden ser más) separado
por secciones contrastantes. En las obras musicales podemos
encontrar estos diferentes tipos de rondós:
1° La forma Andante (ABA........ ABAB)
2° El Pequeño Rondó (ABABA ..... ABACA)
3º El gran Rondó (ABA-C-ABA ) con Trio
en la C
4º El Rondó Sonata (ABA-C-ABA) con
Desarrollo en la C
5º El Gran Rondó Sonata (ABA-CC1 -ABA) con Trio
y Des. en C
se ha incluido aquí pues a pesar de ser,
quizá, un poco exagerado llamar a una forma 'ABA o ABAB'
Rondó, no deja de ser cierto que hay veces que la A puede ser
una pequeña forma ternaria (aba), y si la B compensa en duración
e importancia metódica a la 'aba' citada antes, tendremos una
especie de 'aba c aba' que como vemos es el esquema de el
129
'Gran Rondó' diferenciándose de él en la duración que siempre
será menor, y en la importancia y desarrollo de los temas.
Como ejemplo de 'ABA' podemos escuchar la Op.31/1 de
Beethoven en su II movimiento en el cual la A tiene una pequeña
forma ternaria ('a' compases 1-16; 'b' del 17-26; 'a' del 27-34) la B
comienza en el compás 36; la reexposición 'A1' está en el compás
65.
2º La forma de Pequeño Rondó
gran formato como la Sinfonía n 4 de Beethoven, donde una
doble repetición en el Scherzo (3º tiempo) produce una forma del
tipo 'ABABA' (escuchar este movimiento). Un ejemplo similar, de
forma 'ABACA' lo tenemos en el Scherzo de la 1 Sinfonía de
Schumann (escuchar este movimiento).
3° La forma de Gran Rondó
una danza en tempo 'modérato' o 'allegro' con carácter alegre y
brillante. En cuanta a la forma, suele darse el caso de que la 'C'
iguale en tamaño y estructura a la 'B', dándose entonces una
sensación indiferenciada del tipo 'ABACABA'. Sin embargo esto
no es lo normal y la 'C' suele ser más larga y elaborada,
asemejándose al Trio de un Minueto o al desarrollo de una
Sonata; es también habitual que esta 'C' sea a su vez una forma
ternaria (aba). El carácter de la C suele ser muy contrastado con
la A y la B anteriores, (escúchese como ejemplo el 4° tiempo de la
Sonata Op.2/2 de Beethoven).
4° El Rondó Sonata
temático de los elementos aparecidos en la A o la B o ambas
130
cosas, en vez de un material temático nuevo. (Escúchese el 3°
tiempo de la Sonata Op. 31/1 de Beethoven).
combina la estructura del Trio y la del
Desarrollo en la 'C'. El desarrollo suele ser del tipo que se da en
las formas de 'Allegro de Sonata' o 'Forma de 1° tiempo de
Sonata', el Trio suele ser del tipo 'aba con la 'b' muy diferenciada
en carácter de la 'a'.
En el aspecto armónico vale decir para todas las formas de Rondó
que se produce la dialéctica entre diferentes tonalidades, en la
misma forma que se produce en los Temas Principal y
Secundarios de la Forma Sonata entre la Exposición y la Re-
exposición, que vamos a repetir aquí, por si no se puede consultar
el módulo dedicado a la forma Sonata.
En general y como fórmula abstracta se puede decir que las
tonalidades quedan repartidas de la siguiente manera en la Forma
Sonata:
EXPOSICIÓN DESARROLLO RE-EXPOSICIÓN
Aplíquese el mismo esquema a la forma de Gran Rondó o Rondó
Sonata:
131
ABA TRIO y/o ABA
DESARROLLO
Tema A en la Tema A en la
Tónica
Tónica
Disposición libre de las partes
epígrafe Variación por secciones; como es fácil deducir no hay
una formula inicial para ella y lo único que se espera es que las
formas utilizadas formen un 'todo' coherente. Así pues cualquier
forma será posible desde una 'A B B' como podemos encontrar en
el Preludio n 20 de Chopin hasta la forma del Asustar de las
Escenas de niños de R. Schumann que es una 'A B A C A B A' o
cualquiera otras
8.8.3. Repetición por variación
El termino variación tiene al menos dos aspectos que conviene
diferenciar; uno se refiere a los artificios de variación que se
pueden aplicar a frases, armonías, contrapuntos, melodías,
motivos etc.; y otro se refiere a la variación tal y como se usa en
las formas de variación que constituyen el todo formal de una
pieza; es a este último aspecto al que vamos a referirnos.
132
Desde el siglo XVl se viene usando este principio formal (las
misas de los compositores de esta época, en muchos casos,
consistían en un tema que se repetía con variaciones de todo tipo)
y desde entonces ha sido utilizada en todas las épocas
posteriores (Clasicismo, Romanticismo) e incluso en el siglo XX.
El Basso Ostinato:
Una frase con un carácter más o menos de melodía y no
demasiado larga es tocada una y otra vez por los bajos, mientras
las voces superiores van presentando algunas ideas musicales
diferentes.
Recomendamos escuchar el soto llamado "El lamento de Dido" de
la Opera Dido y Eneas de H. Purcell donde el 'basso ostinato' dura
cinco compases y va de Sol (4° espacio de la clave de Fa ) a Sol
(1 línea de la clave de Fa). Otro ejemplo moderno es la segunda
pieza de la Historia del soldado de I Strawinsky llamada Petit airs
au bord du ruisseau donde se repiten cuatro notas en el
contrabajo y sobre ellas se va desarrollando la pieza entera.
El Passacaglia
en el basso ostinato, pero aquí tenemos algunas diferencias muy
claras que nos ayudarán a no confundirías.
La primera es que en el passacaglia el bajo que se repite siempre
tiene una importancia melódica. La segunda es que, casi con toda
seguridad, este bajo de passacaglia en algún momento va a
aparecer variado. La tercera será que no aparecerá solo en los
bajos sino también en las voces medias o agudas. La cuarta es,
aunque no siempre, que su tempo será más bien lento de un
carácter grave y escrito en compás de tres por cuatro. La quinta
133
es que el tema de passacaglia, que así suele señalarse, se
presenta solo y en el bajo, por la sencilla razón de que así es más
fácil que el oyente se quede con la base que va a servir a las
siguientes variaciones.
Recomendamos escuchar atentamente el Passacaglia en Do
menor para órgano de [Link]. Como passacaglias más
modernos podemos escuchar el Passacaglia para orquesta Op.1
de A. Webern o el Passacaglia de la Opera Wozzeck de A. Berg.
Esta forma esta relacionada claramente con el
passacaglia. Como la anterior, seguramente fue una danza lenta,
que se solía escribir en el compás de 3/4.
Se diferencia del passacaglia, en primer lugar, en que no
comienza con un bajo solo, sino que ese bajo ya aparece con sus
armonías correspondientes (es decir aparece armonizado), esto
significa por lo pronto que en la Chacona no solo se le concede al
bajo una prioridad para las futuras variaciones, sino que se tiene
muy en cuenta para ello también la armonización, y sobre ella
actuará también el proceso de variación; y en segundo lugar en
puede presentarse en otras voces aparte del bajo.
Como ejemplos de chacona mencionaremos en primer lugar la
famosa Chacona de la Partita n°2 para violín de J. S. Bach. En
segundo lugar, un ejemplo controvertido es, el cuarto tiempo de la
ª
'chacona' y Brahms lo denominó "4° tiempo".
134
Nosotros lo incluimos en el apartado de Chacona por la razón de
que el Tema se encuentra desde la presentación ya armonizado, y
podemos localizarlo muy claramente en las flautas y no en los
bajos como sería casi obligatorio en el passacaglia.
En este caso, como en tantos otros, sugerimos que al acercarnos
a la comprensión de las 'formas musicales' lo hagamos con la
mente abierta hacia interpretaciones de lo más variado del
'modelo formal' que hemos aprendido en los libros, pues no
debemos olvidar que, ese 'modelo' no es otra cosa que una
abstracción y que, si bien es verdad que en la buena música suele
estar presente no suele, sin embargo, aparecer literalmente como
se le define en los libros, ese es el reto analítico que tenemos que
superar al enfrentarnos a una partitura ¿donde está la estructura,
que tiene que estar pues da nombre a la pieza (passacaglia,
minueto, chacona etc.) pero que no es evidente a simple vista?
Es, sin duda, la forma más importante de
las 'formas de variación'. Los temas suelen ser muy sencillos en
su presentación para que el oyente los pueda captar con facilidad,
siendo un factor menos importante que sean del propio compositor
o tomados en préstamo de otros; no hay que olvidar que, no
cualquier tema se presta con facilidad a ser variado. De paso esto
nos enseña lo poco importante que era (en comparación con la
'soberbia de originalidad' que desde hace años corre por el mundo
occidental) que los temas fueran originales y lo importante que era
"lo que se era capaz de hacer con ellos" o dicho de otro modo la
instrucción del compositor para hacer grande una idea sencilla.
135
Las variaciones a que se pueden someter los temas son: la
variación armónica, la variación melódica, la rítmica y la
contrapuntística y por supuesto la combinación de ellas.
Lo normal es presentar el tema de la manera más sencilla para ir
apartándose de esa sencillez en (as sucesivas variaciones y luego
hada el final volver a la sencillez del comienzo (esto último podría
no ocurrir).
Conviene ser consciente del comienzo de cada nueva variación si
queremos entender bien esta 'forma musical'. Recomendamos la
escucha de las siguientes obras:
1º Las Variaciones Goldberg de J.S. Bach
2° 32 Variaciones en Do menor de Beethoven
3° 15 Variaciones con Fuga en Mi bemol mayor Op. 35 Eroica
Beethoven.
4º Las Variaciones sobre un Tema de Haydn de J. Brahms.
8.8.4. Repetición por tratamiento fugado
Durante todo el siglo XVII los compositores
escribieron música con el afán dialéctico de enfrentamiento entre
dos grupos instrumentales; el primero de ellos, normalmente
pequeño que se denominaba 'concertino', y el grupo más grande
que se denominaba 'tutti' o 'ripieno'.
Estos conciertos suelen estar formados por tres tiempos (a veces
más) y en todos ellos es posible observar todo tipo de técnicas
136
contrapuntísticas, imitaciones, inversiones, retrogradaciones,
cánones, fugas etc.
Entre los más conocidos tenemos los de Haendel y sobre todo los
de Bach llamados Conciertos de Brandemburgo de los cuales
Bach escribió seis para diferentes grupos pequeños (concertinos),
recomendamos encarecidamente su escucha así como los de
Haendel para la comprensión total de este tipo de forma.
En segundo lugar tenemos el:
Es una forma más difícil de definir que la
anterior y tuvo su origen en las 'melodías corales' que los
compositores utilizaron para hacer arreglos sobre ellas; se puede
hablar al menos de tres técnicas para el tratamiento de esas
melodías corales:
1º) Dejar las melodías como son, pero enriquecer las
armonías que la acompañan (añadiendo armonías o
aumentando la textura por medios polifónicos).
2º) Enriqueciendo y floreando la propia melodía del coral.
3º) Escribir una fuga alrededor de la melodía del coral,
usando incluso un trozo de dicha melodía como sujeto de
ella.
Recomendamos la escucha de los Preludios de coral para órgano
(Orgelbücnlein) de J.S. Bach.
137
Y por último tenemos:
: Se debe decir que estos n
o son formas
musicales propiamente dich
as pero puesto que su escri
tura es
claramente contrapuntística
es aquí donde las tratamos.
No se puede hablar de 'for
mas' claras pues estas piez
as
dependen de un texto y est
e siempre es diferente, dan
do lugar
con ello a formas variadas.
Se escribieron gran cantida
d de
motetes y madrigales duran
te los siglos XV, XVI y XVII
y aunque
ambos son 'formas vocales
fugadas' su diferencia radic
a en los
textos, siendo sacros los de
los primeros (motetes) y pro
fanos los
de los segundos (madrigale
s).
Maestros en este tipo de pi
ezas son Palestrína, de Las
so, Victoria,
y Gibbons entre otros.
8.8.5. Repetición por desa
rrollo
Bajo este epígrafe tenemos
solamente la forma Sonata
y ya fue
tratada ampliamente en otro
módulo, y al cual remitimos
al lector
para su información.
8.8.6. Formas libres
Tenemos aquí en primer l
ugar el:
Se puede decir que preludi
o viene a designar una
estructura formal no demasi
ado precisa y de construcci
ón Sibre;
algunos términos similares
al de preludio son el de fant
asía,
estudio, aria, capricho, impr
omptu entre otros.
138
Estas piezas pueden tener formas claramente definidas como una
A-B-A o no tan definidas, así pues el oyente deberá estar atento a
la escucha de dichas piezas para catalogarlas y situarlas en el
lugar que mejor les vaya.
Una vez Bach es un buen referente para esta forma musical el
escribió una obra fundamental de la música de todos los tiempos
llamada El clave bien temperado que es una colección de
Preludios y Fugas en todas las tonalidades y allí podemos oír, y
observar en las partituras como en los preludios se logra una
'unidad' perfecta por el uso de patrones bien definidos (rítmicos
por ejemplo) o bien por progresiones de acordes que parecen
llevarnos en volandas de principio a fin sin ningún tipo de unidad
temática.
Durante casi todo el siglo XIX el uso de este tipo de libertades
formales se abandonó casi por completo y fueron retomadas por
Richard Sírauss y sobre todo por Claude Debussy. Este escribió
una colección de 24 Preludios para piano obra maestra donde las
haya, no encontramos modelos formales fijos en estos preludios y
así cada uno de ellos tiene su forma propia; la influencia de Bach
en cuanto a la esencia de las composiciones es evidente (manejo
de patrones rítmicos fijos, progresiones armónicas etc.).
Recomendamos la escucha de ambas colecciones de Preludios y
de Preludios y Fugas.
Desde aquí en adelante, final del XIX y la mitad o más del siglo
XX, se ha tendido a una libertad cada vez mayor en cuanto a la
forma y no digamos en cuanto al uso de la armonía y del
contrapunto.
139
El oyente tiene dos elementos claves para la comprensión (para lo
que le gusta) de la música, primero una melodía clara y segundo
el uso de las repeticiones; en el siglo XX se le niegan las dos
cosas, así pues se puede decir que la dificultad para entender
(para que se guste) esa música procede de una falta total de
comprensión de como está compuesta. Aunque nosotros
pensamos que puede haber algunas otras razones, pero no es
este el lugar para hablar de ellas.
En segundo lugar en este epígrafe tenemos el:
Cuando se habla de Poema Sinfónico
inmediatamente se nos viene a la cabeza la idea de 'música
programática'; es claro por ello que debemos diferenciar entonces
la denominada 'música pura' (es decir aquella que no tiene
ninguna connotación extramusical) y la que esta relacionada de
una forma u otra con una historia más o menos poética, es decir la
denominada 'música de programa' o 'programática'.
Una vez distinguidas ambas debemos acudir a una división en dos
partes de la denominada 'música programática'. La primera de
ellas sería la que acude a una descripción literal, y para ello el
autor busca instrumentaciones precisas para imitar, por ejemplo,
el sonido de campanas como hace Falla en el final de su Amor
brujo o los sonidos de balidos de ovejas como hace Strauss en su
Don Quijote aquí tenemos por tanto la intención de una imitación
real de algo extramusical, o las imitaciones a diferentes
situaciones que utiliza Stravinsky en su Petrouska.
140
Luego tenemos otro tipo de imitación menos literal y más poética
en la cual el compositor lo que desea es transmitir las emociones
que él ha sentido en determinadas circunstancias.
Ahora bien, en ambos casos la música debe ser capaz de
mantener el interés por sí misma y la historia, por ello, nunca debe
superar en interés a la música misma.
Nos encontramos con que una gran cantidad de música de
programa esta escrita con moldes formales ya conocidos.
Tenemos un ejemplo claro en la 6 Sinfonía de Beethoven, que
no deja de ser una obra descriptiva pero que está escrita en
formas ya mencionadas anteriormente; no obstante todo en ella se
sustenta por si soto y no hace falta acudir a la definición de
'Pastoral' para entender lo que en ella esta pasando.
Hasta el siglo XIX, sobre todo con Liszt Debussy y Strauss, los
compositores no abandonaron las 'formas musicales' tradicionales
y una de las formas nuevas fue esta del Poema Sinfónico.
Strauss llega a escribir poemas sinfónicos que se parecen a una
sinfonía pero en un solo tiempo. Recomendamos la escucha de
Así hablo Zaratustra así como los dos poemas sinfónicos Pelleas
y Melisenda de Debussy y de A. Schoenberg. En todos ellos
vemos el uso del leitmotiv Wagneríano como forma para
conservar la unidad de la obra; no obstante en todas ellas la larga
duración hace peligrar la comprensión general pues la mente
humana tiene problemas para relacionar los diversos momentos
que se producen en las formas libres, sobre todo si son de larga
duración.
141
A modo de resumen:
En esta asigantura hemos c
omenzado repasando los
elementos fundamentales q
ue forman una partitura, des
de
el pentagrama hasta los sign
os que modifican la sonorida
d
de una nota. Todos estos el
ementos deberían bastarno
s
para poder leer una partitura
. En primer lugar, debemos
saber para cuántos instrume
ntos está escrita la pieza y q
ué
clave se va a utilizar en cad
a uno de los pentagramas.
Después nos fijaremos en el
signo de compás. Una vez
hecho esto podemos empez
ar a leer las notas o a escuc
har
su interpretación teniendo e
n cuenta las indicaciones de
Tempo, Agógica y Dinámica
, así como las articulaciones
,
acentuaciones y signos de r
epetición. Este es el primer
paso
para conocer una partitura.
Debemos señalar que el enf
oque de este trabajo es, en
su
mayoría, teórico. Sin embar
go, el alumno debe practicar
determinados puntos hasta
conseguir un dominio suficie
nte
que le permita la lectura de
una partitura.
Continuamos viendo las esc
alas, éstas están formadas p
or
un número determinado de
notas, las cuales se estructu
ran
siguiendo un esquema de to
nos y semitonos. Dependien
do
de cómo sea este esquema
y de cuántas notas tenga la
escala podemos decir si est
amos ante una escala mayo
r,
menor (natural, armónica o
melódica), una pentatónica,
un
modo frigio, etc. Las escalas
mayores y menores
representan tonalidades, las
cuales vienen indicadas al
comienzo de las obras por
medio de la armadura. Cada
142
tonalidad mayor comparte armadura con una tonalidad
menor: tonalidades relativas.
La música escrita en una tonalidad, puede ser trasladada
a otra siguiendo un procedimiento denominado transporte.
Existen una serie de instrumentos llamados transpositores,
que, por su constitución física, producen sonidos distintos de
los que están escritos en la partitura. Por tanto, al leer una
partitura, debemos tener en cuenta qué instrumento
estamos leyendo y si es transpositor o no, para saber cuál
es la nota que realmente suena.
Daremos una serie de pasos que se recomienda para
calcular intervalos con la suficiente agilidad:
• Memorizar las distancias de: segunda mayor y menor,
tercera mayor y menor, y cuartas y quintas justas (la octava
justa es fácilmente reconocible ya que está formada por
notas del mismo nombre). Estas distancias están señaladas
en la tabla de intervalos.
• Calcular las sextas y séptimas en función de su inversión,
siguiendo el procedimiento explicado más arriba.
• Calcular primero la distancia entre las notas naturales y
posteriormente aplicar las alteraciones.
• Calcular los intervalos aumentados y disminuidos en
comparación con los mayores y menores: si un intervalo es
medio tono más grande que el mayor, será aumentado; si es
medio tono más pequeño que el menor, será disminuido.
143
Con respecto a los acrodes vimos que el acorde básico del
sistema tonal es la tríada que surge al superponer dos
terceras. Este tipo de acorde puede aparecer de tres formas
distintas: estado fundamental, 1ª inversión y 2ª inversión,
dependiendo de cuál sea la nota más grave, la fundamental,
la tercera o la quinta.
Si a la tríada le añadimos una tercera por encima
obtenemos un acorde de 7ª. Este tipo de acorde dispone de
una inversión más que las tríadas, ya que cuenta con una
nota más. Esta es la 3ª inversión (cuando la 7ª es la nota
más grave).
La formación interválica de un acorde determina su
especie: Mayor, menor, aumentado, disminuido, de 7ª de
dominante, etc.
Tambien hemos visto sólo cómo clasificar acordes, es
decir, si es mayor o menor, tríada o de séptima, si está en
una inversión o en otra. Sin embargo, el sistema tonal no
utiliza estos acordes de manera aleatoria, sino que cada uno
de ellos cumple una función concreta e invariable que viene
determinada por la tonalidad a la que pertenecen.
Las tríadas tienen una función tonal concreta. Estas
funciones son básicamente tres: función de tónica (I grado),
función de subdominante (IV grado) y función de dominante
(V grado).
El resto de las tríadas se puede unir a cada una de estas
funciones teniendo en cuenta el número de notas que tienen
144
en común con el I, el IV o el V. Atendiendo a esta
clasificación obtenemos los siguientes grupos:
• Función de tónica: I, VI y III (menos).
• Función de dominante: V, VII y III (menos).
• Función de subdominante: IV, II y VI.
El III grado no suele usarse con la intención de sustituir
a
la tónica ni a la dominante, ya que no cumple bien ningu
na
de las dos funciones. Es utilizado más bien para dar
variedad. El VI puede cumplir con la función de tónica o
con
la de subdominante, según el contexto en el que se
encuentre.
El modo menor, al tener varias escalas, cuenta con más
acordes que el modo mayor. Además, el VI y el VII grad
os
requieren un tratamiento especial dependiendo de si est
án o
no alterados: sonidos obligados.
Lecturas:
145
1 [Link]: “Notation”, New Grove Dictionary of Music and
Musicians, Satnley Sadie, editor , Macmillan, New York-
London,
2001.
2 [Link]: “Music”, New Grove Dictionary of Music and Musicia
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Satnley Sadie, editor , Macmillan, New York-London, 2001.
3 [Link]: “Score”, New Grove Dictionary of Music and Musicia
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Satnley Sadie, editor, Macmillan, New York-London, 2001.
4 [Link]: “Guido of Arezzo”, New Grove Dictionary of Music an
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Musicians, Satnley Sadie, editor, Macmillan, New York-London,
2001.
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Madrid, 1974, , [Link]-xxv.
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Tratado de armonía, 1ª ed, Viena 1911, trad. Ramón Barcé, R
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Musical, Madrid, 1974, , pp1-6.
7 SCHOENBERG, Arnold: “Consonancia y disonancia”, Tratad
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de armonía, 1ª ed, Viena 1911, trad. Ramón Barcé, Real Music
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Madrid, 1974, , pp.13-17.
146
8 HEMSY DE GAINZA, Violeta: “La transmisión y la enseñanza de
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Consejo Iberoamericano de la música, Madrid 1995.
9 DAVIS A. Robert: “Educación musical e identidad cultural”,
Educación musical para el nuevo milenio, Ediciones Morata,
Madrid, 2009, pp. 71-90.
10 SWANWICK, Keith: “desarrollo musical tras la primera
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Madrid, 1991, Cap V.
11 REGELSKI, A. Thomas: “La música y la educación musical:
Teoría y práctica para -marcar una diferencia-“, La educación
musical para el nuevo milenio, Ediciones Morata, Madrid, 2009,
pp. 21-47.
12 GREEN, Lucy: “Significado musical y reproducción social:
Defensa de la recuperación de la autonomía”, La educación
musical para el nuevo milenio, Ediciones Morata, Madrid, 2009,
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13 CHRISTENSON, G. Peter: “Equipment for living, how popular
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Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2003, Cap V.
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activos en educación musical, revista electrónica de LEEME, Nº
14, Noviembre 2004.
15 NETTL, Bruno: “La etnomusicología y la enseñanza de la
música del mundo”, en Hemsy de Gainza, Violeta, La
transformación de la educación musical a las puertas del siglo
XXI, editorial Guadalupe, 1997. pp. 35-42.
16 VAZQUEZ-MARIÑO, Luis Costa: “Práctica pedagógica y
música tradicional”, Revista transcultural de música, Trans Iberia
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17 FLORES, RODRIGO, Susana: Principales acercamientos al
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revista electrónica de LEEME, Nº 19, Junio 2007.
18 FRITH, Simon: “Hacia una estética de la música popular”, en
Cruces , Francisco y otros (eds.), “Las culturas musicales”,
lecturas de etnomusicología, editorial Trotta, Madrid, 2001.
Lecturas de ampliación del temario:
19 Ampliación del tema nociones básicas de armonía
20 Nociones de Orquestación
148
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SCHOENBERG, A.: Tratado de armonía, 1ª ed, Viena 1911,
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TEMES, J.L.: Tratado de solfeo contemporáneo, Ediciones Línea,
Madrid, , 1982.
***
150