La voz femenina en la literatura fantástica: del susurro al grito.
Un análisis comparativo entre La amortajada de María Luisa Bombal y La cosas que
perdimos en el fuego de Mariana Enríquez.
Karla Sharai Rodríguez Ramírez
Universidad de Guanajuato
La literatura fantástica ha abierto un mundo de posibilidades donde el escritor es libre de
jugar con la lógica o de negarla tanto como lo desee. Se moldea según las intenciones
del autor; narra historias que buscan sacudir las normas sociales y hacer a su lector
participe de éstas. Cuando se lee “La invención de Morel” de Bioy Casares es posible
que el lector califique a esta pequeña novela como entretenida o de ciencia ficción. Sin
embargo, Bioy Casares, como todo autor del género fantástico, pretende más que solo
entretener a su lector. En Fantasy: The Literature of Subversion, Rosemary Jackson
escribe: “La estética de lo fantástico, en general, responde al deseo de transgredir la
visión oficial de la realidad basada en los principios racionales de causa y efecto, lo
fantástico implica en sí un cuestionamiento, una búsqueda y una exploración de lo
posible, de esa subjetividad que invierte la lógica y simultáneamente añade un margen
de duda y de misterio a aquello que los esquemas convencionales del conocimiento han
calificado como real”. Esta definición de la estética de lo fantástico permite que se pueda
crear un espacio donde el autor es completamente libre de introducir cuestionamientos,
ideas, visiones, pensamientos, etc. Que fuera de este sitio generarían una gran
controversia; como la igualdad de género.
Los pensamientos feministas surgieron desde antes del siglo XIX, pero no fue hasta
mediados de éste que comenzaron a organizarse movimientos colectivos. La
participación de las mujeres en sucesos históricos como la Revolución Francesa y las
revoluciones socialistas influyeron en la búsqueda de la igualdad, siendo el derecho al
sufragio el objetivo principal de las primeras corrientes feministas1. Latinoamérica
también se unió a este levantamiento donde comenzaron a aparecer centros y
asociaciones feministas a inicios del siglo XX. Todos estos acontecimientos históricos
comenzarían a formar una nueva generación de mujeres que escucharían a sus madres,
abuelas, tías, etc. Hablar sobre la lucha de igualdad de género. Sin embargo, la
participación de la mujer en movimientos feministas siempre ha provocado polémica y
hasta desaprobación por parte de la sociedad. Una de las primeras intelectuales
chilenas, Martina Barros, comentó: “Mis compañeras me miraban con frialdad… y las
señoras con la desconfianza con que se mira a una niña peligrosa” 2. Así que hablar
abiertamente sobre la inconformidad de la mujer ante el rol social que desempeña, la
discriminación laboral, la liberación del sexo, la violencia contra las mujeres y las
injusticias diarias era algo delicado (en especial a inicios del siglo pasado) en los países
Latinoamericanos donde la religión y la cultura se encuentran unidas fuertemente.
Con la oportunidad de crear un mundo literario libre de normas; la corriente feminista
comienza a influir sobre las escritoras Latinoamericanas de finales del siglo XIX y
principios del siglo XX que encuentran en el género fantástico un lugar seguro donde
pueden escribir libremente sobre temas relacionados con las ideas del movimiento
feminista. María Luisa Bombal, una de las primeras exponentes de este género, escribe
en su obra La amortajada sobre una mujer muerta (Ana María) que recuerda su vida
mientras se lleva a cabo su funeral. Bombal expresa un sentimiento de inconformidad
(acompañado con un grado de resignación) al relatar la historia de esta mujer que cumple
con los papeles sociales de esposa y madre, María Luisa escribe: “Pero ella había
aprendido a refugiarse en una familia, en una pena, a combatir la angustia rodeándose
de hijos, de quehaceres” (p. 72). Continua en esta línea de frustración y expresa, de
manera precisa, su disgusto ante esta situación: “¿Por qué, por qué la naturaleza de la
mujer ha de ser tal que tenga que ser siempre un hombre el eje de su vida? Los hombres,
1
Feminismo: historia y corrientes. Recuperado de: [Link]
2
Adolfo Pardo. Historia de la mujer en Chile. La conquista de sus derechos políticos en el siglo XX (1900-1952).
Recuperado de: [Link]
siglo-xx-1900-1952
ellos, logran poner su pasión en otras cosas. Pero el destino de las mujeres es remover
una pena de amor en una casa ordenada, ante una tapicería inconclusa” (p. 74). Toda
esta carga que se coloca sobre las mujeres, ocasionando el completo abandono de ella
misma para dejar de ser mujer y comenzar a ser madre, esposa, señora, provoca en
Bombal una desesperación palpable.
El tipo de acusaciones que hace María Luisa Bombal ante las normas sociales impuestas
a la mujer, en una obra publicada en 1938, pudo provocar la desaprobación de la
sociedad que aun se encontraba bajo una transición hacia el pensamiento feminista. Así
que es justo preguntarse ¿por qué las obras de Bombal fueron tan bien recibidas? Bien,
tal vez esta respuesta dependa del lector, pero María Luisa logra captar la esencia de la
mujer se su época sin atacar ni culpar directamente a nadie, más aun presenta obras
con mujeres con una fuerte conexión con lo espiritual y la naturaleza, proporcionando el
elemento fantástico que da alivio a los lectores que buscan olvidarse de los problemas
del mundo y sumergirse en otro donde saben que cualquier cosa es posible.
Sobre la mujer y la escritura Hélene Cixous escribe: “¿Quién… Invisible, extraña, secreta,
impenetrable, misteriosa, negra, prohibida… soy yo…” 3. Negra, prohibida. Este
fragmento logra encapsular en tan pocas palabras una idea muy fuerte: la mujer es
aquello que se niega a si mismo, ella es una extraña y queda prohibida para si misma.
No es una sorpresa que los escritores usen sus obras como un medio para liberar su
pesadez emocional, pero ¿qué sucede cuando lo misterioso; lo impenetrable; lo secreto;
se escribe a si mismo? ¿Qué sucede cuando se entrega todo lo negro que es la mujer
bajo una luz tan blanca que no permite que la verdad se siga ocultando? Escribir sobre
la femineidad abiertamente puede resultar peligroso en sociedades con normas sociales
inflexibles: “Atrapada, entonces, por un condicionamiento social y por modos literarios de
representación, la mujer escritora tradicionalmente se autocensura recurriendo al silencio
o al eufemismo, poetización de circunstancias y sensaciones que las feministas
francesas han denominado el continente negro de lo femenino”4. Así que la mujer
3
Hélen Cixous. La risa de la medusa: Ensayos de la escritura. Barcelona. Anthropos, 1995. Pág. 22
4
Lucía Guerra-Cunningham. Visión de lo femenino en la obra de María Luisa Bombal: Una dualidad contradictoria
del ser y el deber ser. Universidad de California, Irvine. Pág. 89.
escritora se ha negado a sí misma, y al mundo, su propia verdad para evitar incomodar
a una sociedad que pertenece a los hombres.
La sutileza con que María Luisa Bombal introduce sus ideas casi feministas en La
amortajada es el inicio del susurro femenino en la literatura fantástica. Hace uso de este
espacio libre de definiciones y escribe sus propias normas. Este nuevo mundo la protege
del mundo “real”. Bombal encontró en lo fantástico un desahogo seguro.
A pesar del gran impacto generado por las obras de Bombal, es interesante apuntar que
la autora de La última niebla tenía una ideología conservadora5 en una entrevista de
1997 comentó: “La mujer es puro corazón- me decía una tarde de invierno en Santiago
de Chile- ella ha nacido para el amor y su verdadero destino está en encontrar un gran
amor. El hombre, en cambio, es el poder detrás del trono, la materia gris por excelencia,
la inteligencia pura”. Sin embargo, esto no le quita valor a las ideas de María Luisa
Bombal que ayudaron a sustentar la voz femenina en la literatura fantástica de la
actualidad.
El comienzo de los movimientos feministas en Argentina tuvieron mucha fuerza desde
finales del siglo XIX “La adhesión temprana al feminismo de las mujeres socialistas y de
las denominadas librepensadoras […] significó la puesta en marcha de por lo menos
cuatro demandas fundamentales: la remoción de la inferioridad civil, la obtención de
mayor educación, el auxilio a las madres desvalidas y la cuestión del sufragio” 6. Sin
embargo, el derecho al voto no fue obtenido hasta 1951,7 31 años después de que
[Link]. lo consiguiera. Los conflictos políticos exteriores (segunda guerra mundial) e
interiores (la dictadura de Juan C. Onganía) provocaron retrocesos en la búsqueda de la
igualdad de género. A pesar de esto, y a raíz de las desapariciones ocurridas durante la
dictadura, la corriente feminista volvió a surgir y con mayor fuerza, exigiendo el
5
Lucía Guerra-Cunningham. Visión de lo femenino en la obra de María Luisa Bombal: Una dualidad contradictoria
del ser y el deber ser. Universidad de California, Irvine. Pág. 98.
6
Recuperado de: [Link]
derivas
7
Inicios del feminismo y las luchas por el sufragio femenino en la Argentina (1900-1947). Recuperado de:
[Link]
reconocimiento político y actuar sobre la violencia doméstica. Debido a esto Argentina
logró que la participación de mujeres en puesto políticos creciera.8
A pesar de los avances alcanzados por los movimientos feministas en Argentina; la lucha
no ha terminado. En los primeros meses del 2018 se registraron un total de 139
feminicidios, en comparación de los 292 contabilizados en 2017 9. La situación es
alarmante “Entre los 25 países del mundo con mayores tasas de feminicidios, 14 están
en América Latina y el Caribe”10. Ahora el levantamiento feminista se enfrenta a nuevos
desafíos que provocan ira a las nuevas generaciones defensoras de los derechos
humanos.
Voz-grito. Agonía, ‘palabra’ explotada, destrozada por el dolor y la cólera, pulverizando
el discurso: así la han oído siempre desde la época en que la sociedad masculina
empezó a marginarla de la parte central del escenario, a expulsarla, a despojarla.
Desde Medea, desde Electra.
Hélene Cixous
La manera de escribir literatura fantástica de Mariana Enríquez, en particular en su
cuento: Las cosas que perdimos en el fuego, es muy distinta a la de María Luisa Bombal,
pues esta última, como se mencionó anteriormente, presenta una novela que incorpora
de manera sutil la feminidad. Por su parte, Mariana Enríquez da un grito que, aunque
sigue protegido tras el mundo de lo fantástico, es desgarrador y pone en evidencia la
doble moral de una sociedad que persigue a estas “Mujeres Ardientes” de una manera
tan ferviente para castigarlas como nunca han castigado a los hombres que las han
quemado a lo largo de la historia. Esta obra señala hasta qué punto el cuerpo de la mujer
no le pertenece a ella, sino a la sociedad. Hélen Cixous, de una manera acertada escribe:
8
Movimiento de mujeres y feminismo entre 1976 y presente. Recuperado de:
[Link]
9
Cómo es la situación de los feminicidios en América Latina. Recuperado de:
[Link]
10
(2018). Recuperado de: [Link]
america-latina
“Nos hemos apartado de nuestros cuerpos, que vergonzosamente nos han enseñado a
ignorar, a azotarlo con el monstruo llamado pudor; […] ¿Por qué hay tan pocos textos?
Porque aún muy pocas mujeres recuperan su cuerpo”11. Las mujeres del cuento son
catalogadas como locas, un peligro para si mismas, indeseables, pero ¿libres? Al fin
libres. La idea de infligir dolor o lastimar el cuerpo de uno mismo parece una idea
aterradora, sin embargo, esta es la única escapatoria que estas mujeres tienen para
poder ser dueñas de ellas, de sus cuerpos. Y Mariana retrata esta imagen de manera tan
espectacular que es imposible olvidarla, para esta escritora argentina la sutileza ha
quedado atrás y lo deja en claro con el siguiente fragmento de su cuento: “Por lo menos
ya no hay trata de mujeres, porque nadie quiere a un monstruo quemado y tampoco
quieren a estas locas argentinas que un día van y se prenden fuego —y capaz que le
pegan fuego al cliente también”12.
Al comparar a las protagonistas de ambas obras es posible observar las diferentes
personalidades que estas escritoras poseen. Por un lado, Bombal, nacida en 1910,
presenta a su protagonista a través de una historia llena de simbolismos y naturaleza,
“Las protagonistas bombalinas se relacionan con la realidad de una manera puramente
sensual […]. Se crea así una suprarrealidad constituida por sensaciones táctiles y
dérmicas, olores, emanaciones, pinceladas cromáticas, lluvia, niebla, frio, calor” 13. Esta
característica, unido con lo onírico que se encuentra tan presente en La amortajada,
coloca a su protagonista como un ser etéreo, pero frágil ya que, a pesar de ver a la mujer
como algo maravilloso, María Luisa sigue resignando a Ana María a la vida indolente de
ama de casa. “[…] muestra (María Luisa Bombal) estratégicamente parte de la cara
prohibida del sello transgrediendo de manera inofensiva una norma literaria y dando voz
a una realidad histórica silenciado”14. Inofensiva es la palabra correcta para describir la
manera en la que Bombal aborda tópicos incomodos. Incluso juega con temas
11
Hélen Cixous. La risa de la medusa: Ensayos de la escritura. Barcelona. Anthropos, 1995. Pág. 58
12
Mariana Enríquez. Las cosas que perdimos en el fuego. (2016). Gertdelpozo. Pág. 94
13
Lucía Guerra-Cunningham. Visión de lo femenino en la obra de María Luisa Bombal: Una dualidad contradictoria
del ser y el deber ser. Universidad de California, Irvine. Pág. 94
14
Lucía Guerra-Cunningham. Visión de lo femenino en la obra de María Luisa Bombal: Una dualidad contradictoria
del ser y el deber ser. Universidad de California, Irvine. Pág. 90
relacionados con la muerte donde la ve como una liberación más que como un castigo,
incluso lo ve como una oportunidad de sumirse a la tierra y formar parte de la naturaleza
completamente. Por su parte, Mariana Enríquez, comienza de manera directa a relatar
la historia de una mujer que sube diario al subterráneo para contar como fue quemada
por su novio. Hasta aquí, el primer párrafo de Las cosas que perdimos en el fuego,
Enríquez entra con fuerza y sin filtro, y comienza a hablar sobre violencia doméstica.
Esta forma tan audaz de escribir provoca una sensación de intimidación y hasta rechazo,
entonces ¿qué incita a Mariana Enríquez a escribir de esta manera? Las obras de María
Luisa Bombal todavía permiten que el lector se sienta seguro. Tal vez su razón provenga
de los años de lucha que las mujeres de argentina han tenido que soportar para poder
tener algunos derechos que, incluso en la actualidad, se ven ultrajados.
En efecto la diferencia de tiempos, contextos sociales, tendencias, etc. Marcan una gran
diferencia en la forma de expresar inconformidad por parte de las escritoras. Enríquez,
influenciada por el segundo movimiento feminista tras la dictadura en 1976, crece en un
período en el que para ella será lógico que la mujer tenga derecho a votar y a levantarse
contra las injusticias y discriminaciones infligidas hacia la mujer. Sobre este tiempo
Mariana comenta: “La pasaron muy mal mis viejos en la dictadura. Sin tener militancia,
en la casa había mucha conciencia de lo que pasaba. Y yo creo que esa es la gran fuente
de los miedos de mi infancia: la sensación de terror, ser chico en ese momento y no
entender lo que pasaba”15. Incluso habla sobre las cosas que asustan como fuente de
inspiración para sus cuentos, y ¿qué es más terrorífico que la realidad misma?
Por otra parte, en la época de María Luisa Bombal, la corriente feminista apenas
comenzaba a tomar fuerza. Era la naturaleza de la mujer permanecer en silencio y al
margen, sin incomodar al prójimo con sus necesidades y deseos. De aquí la razón del
susurro femenino en la literatura fantástica de María Luisa que, aunque sutil, fue su
propio grito, una forma de rebeldía y descontento en 1938.
15
Leila Guerriero. Mariana Enríquez: Una canción perfecta. Recuperado de: [Link]
enriquez-una-cancion-perfecta/
El eco atrapado en la mente de la sociedad, ocasionado por las primeras escritoras que
se atrevieron a escribir sobre la feminidad, ha ido creciendo, convirtiéndose en un
constante recordatorio del trabajo que aún se tiene por delante, tanto en países de
América Latina como en el resto del mundo. Y escritoras como Mariana Enríquez han
continuado con el legado de sus predecesoras sin miedo, retratando de manera
admirable los terrores cotidianos a los que la mujer se enfrenta.