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Enfermedades por Amebas Comensales

Las enfermedades parasitarias pueden causar complicaciones gastrointestinales, nutricionales y dermatológicas debido a las pobres condiciones de higiene. Algunas especies de parásitos son comensales y no causan enfermedad en el huésped, viviendo de manera benéfica en el tracto digestivo. Las amebas comensales más comunes incluyen varias especies de Entamoeba y otras como Endolimax nana e Iodamoeba bütschlii. Estas amebas forman trofozoítos y qu

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Enfermedades por Amebas Comensales

Las enfermedades parasitarias pueden causar complicaciones gastrointestinales, nutricionales y dermatológicas debido a las pobres condiciones de higiene. Algunas especies de parásitos son comensales y no causan enfermedad en el huésped, viviendo de manera benéfica en el tracto digestivo. Las amebas comensales más comunes incluyen varias especies de Entamoeba y otras como Endolimax nana e Iodamoeba bütschlii. Estas amebas forman trofozoítos y qu

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Las enfermedades parasitarias ocupan un lugar importante en la medicina ya que

pueden ocasionar diversas complicaciones a nivel gastrointestinales, nutricionales


e incluso dermatológicas. Esto se debe a las precarias condiciones de higiene y
saneamiento que presenta la población. Un grupo parasitario detectado a menudo
originan infecciones, es decir que el huésped tiene parásitos que no le causan
enfermedad, a este grupo lo conforman algunas especies comensales.
El concepto de comensalismo se refiere a la relación en la que el comensal,
adquiere beneficio de su relación con un huésped, sin que este último sufra daño u
obtenga beneficio de la misma. De acuerdo con la ubicación en ese huésped
existen organismos comensales que son ectocomensales o endocomensales.
En las especies comensales, el huésped le proporciona un ambiente propicio para
permanecer alojados en el tubo digestivo permitiéndoles contar con un espacio y
nutrientes necesarios
Desde su ingreso al huésped, los protozoos intestinales formadores de quistes
sobreviven a diversos eventos fisicoquímicos (enzimas salivales, maceración,
acción de enzimas digestivas, temperatura, presión osmótica, concentración
elevada de hidrogeniones en el estómago, ambiente de anaerobiosis y presencia
de bacterias intestinales, entre otros), ademas estos organismos son anaerobios
facultativos, por lo que necesita adaptarse a bajas condiciones de oxígeno. Otra
situación a la que se enfrentan estas especies comensales es la barrera
conformada por la respuesta inmune del huésped, en la que participan diversos
grupos celulares, anticuerpos y otras proteínas (sistema inmunitario secretor
común de las mucosas, inmunoglobulinas de los tipos IgA, IgM e IgG, tejido
linfoide, localizado en la cavidad oral y glándulas salivales, barrera epitelial, bilis,
secreción pancreática, lisozima, moco, interferón y microflora intestinal) que
interactúan de manera sinérgica ante la presencia de agentes biológicos, y a esto
no escapan las amebas comensales.
Clasificación y géneros de amebas
Las amebas comensales son organismos eucariotas del reino Protozoa, subreino
Sarcomastigophora, fílum Amoebozoa, superclase Rhizopoda. Todos los
representantes de este grupo poseen seudópodos, que les proporcionan un tipo
de locomoción.
El tubo digestivo humano puede estar colonizado principalmente por seis especies
de amebas no patógenas o comensales; cuatro pertenecen al género Entamoeba:
E. gingivalis, E. hartmanni, E. coli y E. dispar, y dos de géneros diferentes:
Endolimax nana e Iodamoeba bütschlii. Todas ellas forman trofozoítos y quistes,
con excepción de E. gingivalis que sólo desarrolla trofozoítos.
Mecanismo de transmisión
El mecanismo de transmisión en la mayoría de amebas comensales del hombre
es el fecalismo, lo que implica la contaminación de alimentos, bebidas o cualquier
objeto contaminado con materia fecal proveniente de individuos que las padecen y
eliminan.
La forma infectante y resistente en las amebas comensales la constituye el quiste
(con excepción de E. gingivalis, que carece de éste), y la forma móvil o vegetativa,
el trofozoíto donde se dividen mediante fisión binaria para incrementar su
población dentro del huésped.
Ciclo Biológico
El ciclo biológico de estos protozoarios intestinales muestra dos etapas:
a) El desenquistamiento, inicia cuando el quiste ingresa al huésped por vía oral,
es trasportando al estómago, posteriormente al intestino delgado, en todo este
trayecto la pared quística se debilita debido al acido gástrico y enzimas digestivas,
además se ve sometidos a efectos y diversas modificaciones (temperatura, bajo
potencial de oxidoreducción, pH neutro o alcalino) provocando que se transforme
en trofozoíto que continúa su viaje hasta el intestino grueso ayudados por el
peristaltismo y transportados en el contenido intestinal donde se pondrán en
contacto con la superficie del epitelio, llegar a las criptas e iniciar ciclos de
multiplicación y colonización. En esta zona la ameba encontrará el espacio y cierto
grado de protección.
b) El enquistamiento, se lleva a cabo en la luz del intestino cuando los trofozoítos
enfrentan condiciones que no les son favorables para su supervivencia, como la
deshidratación del microambiente debido a la absorción de agua que se lleva a
cabo en la última porción del intestino grueso (hábitat de las amebas). Para
subsistir, el trofozoíto inicia un proceso en el que adopta una forma redondeada y
sintetiza una pared de mayor grosor; también se va incorporando material de
reserva y el protozoario adquiere la fase de prequiste, después la de quiste
inmaduro y posteriormente, según sea la especie, se transformará por mitosis en
un quiste maduro, mismo que será expulsado con las heces.
Tanto los trofozoítos como los quistes pueden salir al exterior con la materia fecal.
La mayor parte de las especies de amebas presentan fenómenos de adhesión y
los responsables de ese proceso son los trofozoítos, que poseen la capacidad de
fijarse a múltiples cultivos celulares y a diversos sustratos naturales o inertes,
como la colágena y la albúmina, así como al vidrio y a plásticos. Las amebas en
las células del huésped tanto en la superficie como en la célula interaccionan con
moléculas presentes como la lectina, proteína que reconoce las células
superficiales de las células intestinales del huésped.
Características y Morfometría de las amebas comensales
En el género Entamoeba están comprendidas las amebas endoparásitas. Este
grupo se caracteriza por la presencia de un núcleo vesicular y un endosoma o
cariosoma relativamente pequeño ubicado en el centro o cerca de éste, y gránulos
de cromatina periféricos que revisten en forma regular la membrana nuclear que
se
aprecia claramente. En general, el trofozoíto presenta un solo núcleo que
conserva las mismas características nucleares del quiste.
Entamoeba gingivalis: Primera ameba descrita en el hombre, aislada por Gros en
1849 en muestras de sarro dentario. Esta especie no forma quistes y habita en la
cavidad bucal. Vive en las encías, tejidos peridentales y bolsas gingivales
cercanas a la base dental; en ocasiones en las criptas amigdalinas. Se ha
señalado el papel de esta ameba en diversos procesos periodontales o del campo
estomatológico, que incluyen caries, pulpitis, estomatitis ulceronecróticas y
gangrenas, entre otras. También se han informado casos de lesiones a nivel
maxilofacial, se ha relacionado con tasas de infección hasta de 50% en procesos
de gingivitis y el diagnóstico de estos casos prácticamente se establece porque el
paciente presenta una enfermedad periodontal avanzada.
La población de esta ameba se incrementa cuando existen procesos de piorrea
alveolar o la proliferación relacionada con el empleo de prótesis dentales, más aún
si éstas no reciben una limpieza adecuada. Entamoeba gingivalis también se aísla
de bocas sanas y con buena higiene. Esta especie se puede reconocer si se
comparte el mismo hábitat con Trichomonas tenax o si se sospecha su presencia
ante un cuadro de movilidad dental generalizado, con aumento de volumen de la
lengua, halitosis, hemorragias y prurito a nivel gingival, en particular en personas
jóvenes.
Se ha informado de amebas como E. gingivalis en frotis vaginales y en el cuello
uterino de mujeres que empleaban dispositivos intrauterinos, y asociada a la
ameba se identificó a Actinomyces, una bacteria filamentosa. Este comensal se ha
aislado también en primates, perros y gatos.
En cuanto a la morfología, la única fase que presenta es la de trofozoíto, el cual
mide de 10 a 20 μm de diámetro con un endoplasma granuloso y vacuolado; el
ectoplasma es translúcido. Presenta un núcleo con una membrana de apariencia
remarcada a expensas de finos gránulos de cromatina; en el interior del núcleo se
aprecia un endosoma situado en la parte central.
Cuando el trofozoíto se desplaza lo hace mediante movimientos sumamente
rápidos, emitiendo seudópodos con proyección explosiva.

Entamoeba dispar: La morfología es idéntica a la E. histolytica y la diferenciación


entre ambas se basa fundamentalmente en aspectos inmunológicos y en patrones
isoenzimáticos. Técnicas moleculares han permitido diferenciar E. histolytica de E.
dispar, como los mecanismos relacionados con su capacidad patógena en la cual
la E. dispar presenta ameboporos y proteasas de cisteína en menor concentración
y con menos actividad biológica, lo que hace suponer que tiene un impacto en la
carencia de patogenicidad en cambio la E. histolytica presentan lectina galactosa-
galactosamina (responsable de la adherencia), la presencia de polipéptidos
solubles (amebaporos) que se insertan a la membrana celular e inducen lisis;
también se han caracterizado proteasas de cisteína capaces de degradar diversos
componentes de la matriz celular, involucradas también con la evasión de la
respuesta inmune (degradan IgA e IgG y anafilotoxinas C3a y C5a).También hay
diferencias respecto del número de zimodemos identificados para diferenciar
amebas patógenas de no patógenas. P Todos los individuos asintomáticos que
eliminan quistes en las heces tienen E. dispar. Las dimensiones y características
morfológicas son iguales a E. histolytica: tiene una fase de trofozoíto de 20 a 50
μm; con tinciones especiales se puede observar su único núcleo con endosoma
fino y central, cromatina periférica nuclear en forma de gránulos homogéneamente
distribuidos; los quistes miden de 10 a 20 μm, y presentan cuatro núcleos con
endosoma fino y central.

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