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Este documento discute la historia y desarrollo de la física cuántica y la relatividad en el siglo XX. En particular, describe cómo la teoría de cuerdas ha ganado atención recientemente como una posible "carretera en obras" para unificar la mecánica cuántica y la relatividad general, aunque todavía no ha sido validada experimentalmente. También resume los descubrimientos fundamentales de Einstein sobre la relatividad especial y general, y el surgimiento de la física cuántica en las décadas de 1920 y 1930 para explicar el

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Este documento discute la historia y desarrollo de la física cuántica y la relatividad en el siglo XX. En particular, describe cómo la teoría de cuerdas ha ganado atención recientemente como una posible "carretera en obras" para unificar la mecánica cuántica y la relatividad general, aunque todavía no ha sido validada experimentalmente. También resume los descubrimientos fundamentales de Einstein sobre la relatividad especial y general, y el surgimiento de la física cuántica en las décadas de 1920 y 1930 para explicar el

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AUTORES CIENTÍFICO TÉCNICOS Y ACADÉMICOS

Cuerdas y
supercuerdas
Antonio Rincón Córcoles

Una física del siglo XXI que cayó por casualidad en el XX


Gabriele Amati

En los primeros días de diciembre de 2005, el histórico Hotel


Métropole de Bruselas abrió sus puertas a la 23ª Conferencia de Sol-
vay, uno de los acontecimientos científicos más esperados del panora-
ma internacional. Esta serie de reuniones, que se iniciara en 1911 por
iniciativa del industrial y filántropo belga Ernest Solvay, había cobra-
do merecida fama a lo largo del siglo XX como un foro único para
debatir las ideas avanzadas de la física y la química. En 1927, el más
célebre de sus encuentros reunió entre los invitados a 17 vigentes o
futuros Premios Nobel y alumbró la presentación formal de los postu-
lados cuánticos que tan profundo impacto tendrían en el pensamien-
to científico de las siguientes décadas. Fue en este ámbito en el que
Einstein rebatió, con ardor y alusiones divinas1, la idea de una reali-
dad definida por principios de incertidumbre y leyes de probabilidad.
Tal fue su insistencia que el danés Niels Bohr, otro prócer de la física
y su adversario ideológico, llegó a espetarle: “¡Albert, deja de decirle
a Dios lo que tiene que hacer!”.
La huella de aquel encuentro ha marcado el desarrollo de las pos-
teriores citas de Solvay. Con los mejores auspicios y el título general
de “La estructura cuántica del espacio y el tiempo”, la Conferencia de
2005 cumplió con su misión de analizar las tendencias de la vanguar-
1 Einstein resumió gráficamente su postura contra el indeterminismo científico con
su famosa frase “Dios no juega a los dados”.

9
ACTA
Cuerdas y supercuerdas

dia científica, esta vez sobre el trasfondo de las dificul- cambiantes según la velocidad y el punto de vista del
tades surgidas para conciliar las discrepancias entre observador. Es muy gráfico el ejemplo de una nave
los dos pilares de la física contemporánea: la mecáni- espacial ultraveloz que fuera capaz de aproximarse a
ca cuántica y la relatividad general. la velocidad lumínica de 300.000 km/s: para un
espectador en reposo, los relojes de la nave parecerí-
En las ponencias y comentarios de los participan- an retrasarse, los movimientos de los astronautas se
tes se traslució el creciente interés suscitado por una congelarían y las dimensiones del vehículo se acorta-
propuesta que ha conquistado una buena cuota de rían de modo inimaginable.
atención y adeptos en los últimos años, y no sólo
entre la comunidad científica: la teoría de cuerdas. En En 1915, Einstein dio una vuelta de tuerca a su
la afanosa búsqueda de un marco conceptual que modelo con una interpretación sorprendente de la
englobe universalmente las leyes de la física, la hipó- gravedad en la hipótesis de la relatividad general: el
tesis de las cuerdas tiene el mérito de señalar una espacio-tiempo, una entidad indivisible, se deforma
senda en la encrucijada para guiar las investigaciones por la presencia de los objetos materiales y la grave-
sobre ciertos extraños resultados encontrados en los dad es el efecto de esta deformación. Así, los plane-
trabajos experimentales. Con todos sus peros, es hoy tas giran alrededor del Sol en órbitas elípticas no por
por hoy la principal baza de que se dispone para motivos y fuerzas de origen misterioso, como pensara
superar la disociación existente entre cuántica y rela- Newton, sino porque la estrella, con su enorme masa,
tividad. alabea el espacio-tiempo circundante y convierte esas
trayectorias en las más “cómodas” para los cuerpos
Sin embargo, su apuesta es tan arriesgada y espe- planetarios.
culativa que se ha ganado también una nutrida legión
de escépticos y detractores. No todos están dispuestos El universo de Einstein, en el que la velocidad de
a aceptar una visión de la realidad que obliga a creer la luz es constante e insuperable y energía y masa no
en dimensiones ocultas, aparte de las habituales de son sino formas compatibles de un mismo principio,
altura, longitud, anchura y tiempo. Tanto más cuando da cabida a efectos asombrosos como las lentes gra-
las cuerdas aún no han superado el test más elemen- vitatorias, los agujeros negros, las ondas gravitaciona-
tal de todo modelo científico que se precie: la conva- les y la expansión del cosmos. En el siglo transcurrido
lidación por medio de experimentos u observaciones desde la publicación de sus trabajos, observaciones
reproducibles. Como ha escrito Michael Green, uno fehacientes de estos fenómenos no han hecho sino
de sus valedores, en una reseña de la cita del Hotel confirmar los vaticinios del sabio judeoalemán y
Métropole, la estructura de la teoría de cuerdas se agrandar su prestigio.
comprende aún tan insuficientemente que no merece
calificarse de tal, sino más bien de “carretera en En la década de 1920, un grupo de científicos teó-
obras”. ricos recogió el testigo de la inspiración einsteniana
centrando sus objetivos en el microcosmos. De la era

à
de la radiactividad y el átomo iniciada a finales del
siglo XIX se pasó al nacimiento de la física cuántica,
Lo inmenso y lo ínfimo una creación no menos revolucionaria y trascendente
que la mecánica relativista. Partiendo de la sencilla
La primera mitad del siglo XX fue muy generosa hipótesis de que las cantidades físicas están discretiza-
en descubrimientos científicos de enorme trascenden- das en la naturaleza (se intercambian en “cuantos” o
cia. Entre 1905 y 1915, Einstein propuso su teoría de paquetes), esta disciplina propone una realidad intrín-
la relatividad, que modificó sustancialmente las ideas secamente probabilista y dominada por el principio
en vigor sobre el espacio, el tiempo y la gravedad. El de incertidumbre2 en la que toda partícula comporta
modelo de la relatividad especial (1905) exploró la una radiación y a toda radiación se le asocia una par-
extraordinaria conducta de la materia cuando se tícula (dualidad corpúsculo-onda). La realidad cuán-
mueve a velocidades próximas a la de la luz. Entre tica gobierna el mundo de los átomos, las moléculas
otros atrevimientos, derribó el mito de la simultanei- y las partículas elementales con el más alto grado de
dad de los sucesos al advertir que el tiempo y el espa- concordancia con los experimentos jamás alcanzado
cio no son entidades absolutas e inmutables, sino en la historia.
2 El comportamiento de las dualidades corpúsculo-onda se estudia mediante funciones de onda, que no asignan valores únicos a los
hechos observables sino distribuciones de probabilidad. Por su parte, el principio de incertidumbre o indeterminación de Heisenberg
sostiene que, por razones inherentes a la textura de la naturaleza, es imposible medir con total precisión dos magnitudes físicas con-
jugadas (por ejemplo, posición y velocidad), pues al aproximar el resultado observable en una se deteriora la exactitud de la otra.

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Cuerdas y
supercuerdas

Cartel anunciador de la Conferencia de Solvay de 2005.

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ACTA
Cuerdas y supercuerdas

El manejo de dos modelos tan exitosos ha propi- de los átomos, y la nuclear débil alimenta algunos
ciado un avance excepcional de la ciencia y la tecno- fenómenos particulares del mundo subatómico como
logía durante todo el siglo XX. La aplicación de la teo- la radiactividad por desintegración beta.
ría de la relatividad al escrutinio del universo ha
modificado radicalmente nuestra interpretación del El modelo estándar de partículas, acorde con la
cosmos. A su vez, sin las ideas cuánticas y sus aplica- mecánica cuántica, explica la esencia de estas interac-
ciones tecnológicas no sería explicable el funciona- ciones como el intercambio en los sistemas implica-
miento del mundo actual: los paneles solares, los pun- dos de unas partículas elementales llamadas mensa-
teros láser, los transistores, los microscopios jeras, “partículas de fuerza” o, simplemente,
electrónicos o los equipos de resonancia magnética bosones3. Por ejemplo, la interacción electromagnéti-
nuclear son, como otros muchos inventos, deudores ca se debe al intercambio de fotones, sus partículas
de sus hallazgos. En ciernes se encuentran la compu- portadoras, en un fenómeno bien conocido y obser-
tación y la criptografía cuánticas, posible germen de vado. Tal sucede en el efecto fotoeléctrico: una fuen-
una nueva generación de ordenadores y equipos digi- te emite una radiación electromagnética que incide
tales ultrarrápidos. sobre un material diana, de modo que algunos de los
fotones (cuantos de luz) de dicha radiación impactan
Por ello resulta tan desazonador para los científi- contra sendos electrones de los átomos del material;
cos el desencuentro entre ambas disciplinas en los estos electrones absorben la energía de “su” fotón, se
marcos en que se superponen. No en vano, los obje- excitan y se aceleran, abandonando el espacio cons-
tos grandes (ámbito relativista o gravitacional) están treñido de su átomo para circular libremente por el
formados, en última instancia, por los diminutos material. Con esta interacción electromagnética
(dominio cuántico), y debe esperarse que tanto en los mediada por fotones se engendra una corriente eléc-
átomos como en el corazón de las estrellas rijan las trica capaz de abrir una puerta automática o de dela-
mismas leyes físicas elementales. Pero lo cierto es que tar a un ladrón con un detector de movimiento.
los intensos esfuerzos realizados por elaborar una teo-
ría cuántica de la gravedad no han cumplido sus De igual forma, se han propuesto y observado
expectativas. Por ello se ha recibido tan esperanzada- partículas mensajeras o mediadoras de las interaccio-
mente la teoría de cuerdas como un prometedor nes fuerte (los gluones) y débil (bosones gauge). En
intento de armonizar esta incómoda ambivalencia. cambio, el bosón postulado para la interacción gravi-
tatoria, bautizado como gravitón y descrito teórica-

à Inconsistencias de
los modelos físicos
mente, no ha sido descubierto y constituye una de las
asignaturas pendientes de la física actual.
En este marco teórico, algunos equipos científicos
lograron interrelacionar varias de las interacciones
La exposición de la teoría de cuerdas requiere un básicas en su busca de una teoría unificada de las
repaso somero de las interacciones fundamentales de fuerzas físicas. Sheldon Glasgow, Abdus Salam y Ste-
la física. Tras una tarea continuada de filtro y sistema- ven Weinberg demostraron que en las fuerzas electro-
tización de los modelos vigentes, en el estado actual magnética y débil subyace un mismo fenómeno, la
de los conocimientos científicos se definen cuatro “fuerza electrodébil”, pues por encima de un umbral
interacciones básicas en la naturaleza: gravitatoria, de energía4 ambas interacciones se funden en un solo
electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil. La tipo. Es decir, a temperaturas superiores a este umbral
primera, conocida desde muy antiguo, es la responsa- las conductas de los fotones y los bosones gauge son
ble de las fuerzas de atracción entre los astros o de la básicamente indistinguibles. A su vez, la cromodiná-
gravedad que nos une ineluctablemente al suelo. La mica cuántica, o teoría cuántica de la interacción
interacción electromagnética, por su parte, explica el fuerte, ha dado respaldo a las pretensiones de lograr
comportamiento de la luz, las cargas eléctricas y los una “teoría de la gran unificación”, el anhelado sueño
imanes. La nuclear fuerte da cohesión a los núcleos de Einstein durante la segunda parte de su vida.
3 Las partículas “de materia”, como las constituyentes de los átomos (electrones, quarks), junto con los muones, neutrinos y sus res-
pectivas antipartículas, reciben el nombre genérico de fermiones. Protones y neutrones no son partículas elementales, sino integradas
por fragmentos de menor dimensión denominados quarks. Los gluones son portadores de la interacción nuclear que mantiene cohe-
sionados los quarks.
4 Cifrado en unos 100 gigaelectrón-voltios (GeV). Una molécula típica en la atmósfera tiene una energía de 0,03 eV. Las que partici-
pan en las reacciones nucleares de una bomba atómica oscilan entre 0,3 y 3 megaelectrón-voltios (MeV).

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Cuerdas y
supercuerdas

Partícula
Interacción Descripción Masa Carga Espín Alcance ¿Observado?
portadora

Atracción de la materia, que mantie-


ne las órbitas de los objetos celestes y
Gravitatoria Gravitón 0 0 2 Infinito No
nos sujeta al suelo. Rige en la escala
macroscópica.
Atracción-repulsión entre cargas eléc-
tricas, que explica también el fenóme-
no luminoso. Al principio se pensó
que atañía a dos fenómenos indepen-
Electromagnética dientes, electricidad y magnetismo, Fotón 0 0 1 Infinito Sí
que desde el siglo XIX se describen
por un solo conjunto de ecuaciones
(leyes de Maxwell). Rige en la escala
atómica y molecular.

Cohesión de los núcleos atómicos,


muy superior a la interacción eléctrica
Nuclear fuerte Gluón 0 0 1 10-13 Indirectamente
de repulsión entre los protones que
los integran. Rige en la escala nuclear.

Asociada a fenómenos como la radiac-


tividad beta, explica los cambios de Bosones
Nuclear débil ~ 80.000 +1 / 0 / -1 1 10-16 Sí
unas partículas elementales en otras de gauge
diferentes masas y energías.

Las cuatro interacciones fundamentales y los bosones (partículas elementales de "fuerza")

Sin embargo, los problemas para encajar la gravi- conocen en la jerga como problemas de las singulari-
tación en el marco de la cuántica han impedido, por dades y han sido desbrozados, entre otros, por Ste-
el momento, que este sueño tenga visos de materiali- phen Hawking en su estudio de los agujeros negros.
zarse. La incapacidad de encontrar gravitones en los
experimentos no es el único inconveniente. Podría Los expuestos no son los únicos problemas pen-
pensarse que, dado que la teoría gravitatoria de Eins- dientes en el panorama de la física actual. Ningún
tein explica con gran precisión los fenómenos cósmi- campo como el de la astronomía revela la dolorosa
cos y la mecánica cuántica responde de los hechos condena del pensador, que cuanto más amplía sus
subatómicos, no habría motivo para la inquietud. conocimientos más terrenos incógnitos descubre ante
su mirada. Tras una cadena de hallazgos excepciona-
Bastaría con emplear estos dos esquemas por separa-
les, los astrónomos dibujan hoy un modelo de univer-
do para unos objetos de estudio que son, a primera
so surgido de la nada (de la singularidad del big bang)
vista, acusadamente distintos. Pero la realidad no es
hace unos 13.000 millones de años y, una fracción de
tan sencilla. Algunos modelos físicos, en particular los microsegundo después, sometido a un proceso infla-
que describen los agujeros negros5 y el big bang (gran cionario de descomunal intensidad que dio paso a la
explosión primordial), se extienden a ambos domi- “lenta” formación de galaxias, estrellas y demás cuer-
nios, el cósmico y el microscópico. Y los resultados pos celestes a partir de los grumos o irregularidades
que se obtienen de las ecuaciones en tales casos son del espacio-tiempo primordial.
claramente absurdos: algunos objetos deberían tener
dimensiones infinitas o nulas. Estos “comportamien- Pero, para que el modelo cuadre, se ha hecho pre-
tos patológicos” del espacio-tiempo surgidos de la ciso recurrir al concepto de “materia oscura”, un con-
aplicación de la relatividad a casos tan especiales se junto misterioso de partículas no visibles para los
5 Los agujeros negros, como es sabido, son concentraciones de masa suficientemente elevadas como para que ninguna partícula o
radiación pueda escapar más allá de un límite conocido como horizonte de sucesos (salvo por la posibilidad, controvertida, de un
efecto túnel cuántico). Otras singularidades cuya existencia es puramente hipotética son los agujeros de gusano, o “atajos” excepcio-
nales en el espacio-tiempo.

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ACTA
Cuerdas y supercuerdas

observatorios astronómicos cuya presencia se deduce distancia que las separa (gravitación universal
de sus efectos gravitatorios indirectos. También se ha de Newton).
descubierto que la expansión del universo, predicha
por la teoría de la relatividad y avalada por las obser- n La fuerza electrostática entre dos cargas, atracti-
vaciones astronómicas, no es constante, como se va si son de distinto signo y repulsiva en caso
pensaba en un principio, sino que experimenta un contrario, es proporcional al producto de las
impulso de aceleración. Para explicar este hecho se cargas e inversamente proporcional al cuadrado
ha recurrido a una enigmática “energía oscura” o de su distancia (Coulomb).
quintaesencia para la que se han dado diversas expli- Las dos ecuaciones son perfectamente válidas en
caciones no del todo satisfactorias. Materia y energía el mundo macroscópico corriente. Sin embargo, su
oscuras suman, según los cálculos aceptados, en aparente semejanza formal encubre un engañoso
torno al 96% de la masa-energía del universo; dicho espejismo desvelado tras la irrupción de la cuántica y
de otro modo, los astrónomos tienen en el punto de la relatividad. Desde los albores del atomismo y el
mira de sus telescopios sólo el 4% de la composición estudio de lo minúsculo comenzó a circular una pre-
del cosmos. gunta mortificante: ¿qué sucede cuando la distancia
que separa a dos partículas tiende a cero, como es
Ante este panorama, tan desolador como estimu-
propio del mundo subatómico? La respuesta mate-
lante para la investigación y el trabajo en papel, la
mática clásica es clara: ambas fuerzas, gravitatoria y
teoría de cuerdas se postula como un paladín al res-
electrostática, tienden a infinito. En el ámbito del elec-
cate de la ciencia en apuros. Con un complejo anda-
tromagnetismo, el desarrollo de la mecánica cuántica
miaje argumental, ha propuesto añadir a las dimen-
y el descubrimiento de la interacción nuclear fuerte
siones corrientes siete ocultas, además de un
han permitido solventar el inconveniente. En cambio,
conjunto de partículas espejo denominadas superpar-
la teoría más avanzada para la gravitación (la relativi-
tículas. El modelo matemático que la sustenta permi-
dad general) no consigue resolver el problema, aun
te eludir las singularidades antes expuestas e incluye
cuando se exprese en un formato más complejo que
la descripción de la gravedad, en lo cual supera a la
el que Newton enunciara en su día.
mecánica cuántica. Según sus partidarios, las dimen-
siones adicionales podrían esconder las fuentes de Ahora bien, ¿qué ocurriría si las partículas no fue-
materia y energía oscura que habrían esculpido, fan- ran puntos matemáticos ideales? En su planteamien-
tasmagóricamente, el universo. El problema principal to original, la teoría de cuerdas propuso que los blo-
de este seductor planteamiento es que, por el ques elementales constituyentes de la materia-energía
momento, la teoría de cuerdas se vale tan solo, como no son puntos adimensionales, sino bucles de una
su gran puntal, de la elegancia de las ideas y de la dimensión (sin grosor), como finísimos cabellos, a los
belleza de las ecuaciones. que se llamó cuerdas. La escala de longitud caracte-
rística de estos “hilos” se situaría en el ámbito de una

à
cantidad infinitesimal denominada longitud de Planck
Las cuerdas vibrantes (1,6 x10-35 m) por lo que, desde un punto de vista
macroscópico, una cuerda se asemejaría totalmente a
una partícula puntual de dimensión cero. Sin embar-
La teoría de cuerdas surge de una intuición relati- go, de la naturaleza no adimensional de las cuerdas
vamente sencilla de entender. Hasta la década de se derivan notables implicaciones.
1970, los desarrollos teóricos de la física se habían
basado en un modelo abstracto de “partículas pun- La segunda idea fundacional de las cuerdas es tan
tuales” sometidas a perturbaciones, interacciones y luminosa como elegante. Estas entidades unidimen-
movimientos acordes con sus propiedades intrínsecas sionales estarían sometidas a vibraciones, de manera
y su entorno. Aquellas partículas descritas en las fór- que cada uno de sus estados vibrantes se expresaría
mulas tenían masa, pero no dimensión. Durante el a través de unas propiedades muy definidas. De igual
período clásico, sus comportamientos se describían modo que la cuerda de un violín o de un piano emite
por las leyes de la gravitación de Newton y de la elec- una serie de armónicos (sonidos oscilantes que se
trostática de Coulomb, ambas ejemplos modelo de superponen a la nota básica) cuando es pulsada o
las denominadas leyes de la inversa del cuadrado: golpeada por el martillo afelpado, cada “cuerda
vibrante” de la teoría emitiría, al vibrar, las distintas
n La fuerza de atracción gravitatoria entre dos partículas elementales. Es decir, la existencia de elec-
masas es proporcional al producto de las masas trones, fotones, neutrinos o bosones se debe a los dis-
e inversamente proporcional al cuadrado de la tintos modos de oscilación de las cuerdas. Estas vibra-

14
Cuerdas y
supercuerdas

ciones conformarían la textura del espacio-tiempo e cuando en realidad su ámbito es mucho más extenso.
interpretarían la “música del universo”6. Cuando la fuerza nuclear fuerte pasó a contar con un
modelo explicativo satisfactorio y consistente, la cro-
Con todo, la historia mítica de la teoría de cuerdas modinámica cuántica, las cuerdas, desdeñadas en
alude a un episodio inicial un tanto azaroso. Al pare- muchos campus universitarios como un pasatiempo
cer, en 1968 el joven teórico Gabriele Veneziano esta- intelectual, reorientaron sus energías hacia otras
ba buscando documentación para sus estudios sobre empresas.
la interacción fuerte cuando se topó con una fórmula
matemática escrita por el insigne Leonhard Euler dos- Cierto es que en este primer fracaso subyacían tam-
cientos años antes: la función beta, inventada en su bién graves inconsistencias internas de la teoría. Su
tiempo como un ocioso instrumento matemático. primer esquema formal, la hipótesis de las cuerdas
Para sorpresa de Veneziano, aquella ecuación desem- “bosónicas”, usaba un argumentario matemático cre-
polvada tan inopinadamente daba un sustento teóri- cientemente complicado para explicar la existencia sólo
co extraordinario para explicar las fuerzas nucleares. de los bosones. Nada decía de las partículas fermióni-
Dos años más tarde, Yoichiro Nambu, Holger Bech cas que integran la materia, y había de vérselas con un
Nelsen y Leonard Susskind dieron significado físico a asunto algo embarazoso: una de sus partículas resultan-
la fórmula de Euler asimilándola al modelo de cuer- tes tenía energía negativa, lo que significaba que podía
das vibradoras. viajar más deprisa que la luz8. Todo iba a cambiar con
la aparición de una subyugante idea que actuó como
En 1974 se produjo un nuevo hito en la historia revulsivo de la física teórica: la supersimetría, un artifi-
de las cuerdas cuando John Schwarz, Joel Sherk y cio matemático que permitía relacionar íntimamente la
Tamiaki Yoneya constataron que la vibración de los naturaleza de los bosones y los fermiones.
objetos unidimensionales de esta clase permitía des-
cribir unas propiedades que se correspondían con las Entre 1970 y 1984 se escribieron numerosos
del gravitón, partícula mensajera de la interacción modelos de teorías de cuerdas, muchos inconsistentes
gravitatoria7. Desde entonces quedó claro que si la y otros aparentemente incompatibles entre sí. En ellos
teoría de cuerdas conseguía llegar a alguna parte, se manejaban los conceptos de cuerdas abiertas y
incluiría entre sus logros la descripción de la relativi- cerradas, las primeras provistas de dos extremos libres
dad general. Pero su complejidad matemática y su y las segundas, cerradas sobre sí mismas en un bucle
alejamiento de las corrientes en boga entre estudian- completo. Se modelizaron los armónicos de las cuer-
tes e investigadores, concentrados por entonces en das para obtener, siempre por medios matemáticos,
identificar los ingredientes de la gran sopa de partícu- descripciones plausibles de las partículas bosónicas
las que parecía colmar el cielo de los físicos, sumió a (fotones, gluones, gravitones, bosones gauge). Otra
la primera teoría de cuerdas en un estado de melan- tónica dominante de aquellos años fue la necesidad
cólica y latente hibernación. de incluir en las teorías dimensiones adicionales para
garantizar su coherencia interna, un recurso tan habi-

à
tual en el álgebra y la geometría como difícil de inter-
Revoluciones en las cuerdas pretar físicamente.
Pese a todas las dificultades señaladas, una idea
Los defensores de la teoría de cuerdas explicaron central animaba a los fogosos abogados de la teoría
el desinterés inicial hacia sus sugerencias por un de cuerdas a proseguir en su empeño: mientras la
defecto de enfoque en los objetivos: en un principio teoría cuántica de campos convencional hacía impo-
se pensó que este modelo estaba destinado a explicar sible la gravedad, para las cuerdas el fenómeno gra-
la física de los hadrones (nombre por el que se cono- vitatorio era un imperativo consustancial a la teoría.
cen las partículas sometidas a la interacción fuerte), Una razón de peso para no desistir.
6 Así lo ha expresado Brian Greene, gran divulgador de la teoría de cuerdas. La frase recuerda a la “música de las esferas” con que
los pitagóricos describieron el movimiento consonante de los astros en la bóveda celeste.
7 Schwarz escribió en uno de sus artículos: “Entre los estados de cuerdas sin masa hay uno que tiene espín dos. [...] Esta partícula
interacciona como un gravitón, con lo que la teoría incluye la relatividad general. Esto nos llevó a proponer que la teoría de cuerdas
podría usarse para la unificación”.
8 Esta partícula, llamada taquión, no está prohibida en sentido estricto por la relatividad. En la teoría de Einstein sólo se predice que
ningún objeto material puede alcanzar la velocidad de la luz, pues su masa se haría infinita. No niega que ciertas partículas puedan
“nacer”, en los albores del tiempo, con velocidades superlumínicas.

15
ACTA
Cuerdas y supercuerdas

De la polvareda de legajos, artículos y escritos del Las cinco teorías propuestas formulaban un mode-
período, en 1974 sobrevivían cinco teorías de cuerdas lo cuya consistencia matemática exigía manejar un
alternativas cuyos esotéricos nombres (tipo I, tipos IIA espacio-tiempo de diez dimensiones, seis más de las
y IIB, heterótica E8 x E8 y heterótica SO[32]) alenta- que habitualmente percibimos. Esta aparente inconve-
ron las chanzas de sus detractores. Aun con su hete- niencia se tornó en entusiasmo cuando pudo encon-
rogeneidad, estas versiones compartían rasgos comu- trarse un encaje teórico salvador en un tipo de estruc-
nes. El principal era la inclusión del principio de la tura matemática denominada espacio de Calabi-Yau.
supersimetría9, que permitió que sus descripciones El apasionamiento desatado dio paso a un enfervore-
dejaran de restringirse a las partículas mensajeras cido esfuerzo de investigación que ha dado en llamar-
(bosones) para comprender también las integrantes se “primera revolución de las supercuerdas”.
de la materia-energía ordinaria: electrones, neutrinos
y quarks. Para significar este enriquecimiento, la teo- La segunda revolución de las cuerdas hubo de
ría pasó a llamarse “de las cuerdas supersimétricas”, esperar hasta 1995 y vino de la mano del admirado
abreviadamente supercuerdas. Los nuevos postula- Edward Witten. En una renovación conceptual de
dos, en su tarea de depuración, lograron también evi- gran finura, Witten comprendió que las teorías de
tar las molestas partículas de energía negativa. cuerdas existentes podían entenderse como versiones
parciales y mutuamente complementarias de una
única base fundamental, a la que llamó teoría M. Al
igual que la gravitación de Newton ha demostrado ser
una aproximación de la relatividad de Einstein para
valores bajos de la velocidad, las cinco versiones pro-
puestas de las cuerdas (más una sexta, de la supergra-
vedad en once dimensiones) no serían sino particula-
ridades de una teoría M central para determinadas
condiciones excepcionales de las variables estudiadas.
Una década después, la “teoría misteriosa”, como
algunos la denominan en un irónico juego verbal
acerca del significado de la M (no desvelado por Wit-
ten), sigue despertando recelo y admiración. Abstru-
sa e incompleta, obligada a introducir una dimensión
oculta más (hasta sumar once) para su validez formal,
la teoría M parece estar reclamando, según confiesa el
propio Witten, la invención de un lenguaje matemáti-
co aún por desarrollar.

Formas de Calabi-Yau. La consistencia interna de las teorías de cuer-


das exige un mundo físico integrado por diez (u once, en la teoría
M) dimensiones, las tres perceptibles del espacio cotidiano, el tiem-
po y otras seis (o siete) adicionales cuya interpretación es altamente
à Naturaleza cuántica
del espacio-tiempo
controvertida. Este empeño especulativo encontró en los llamados
espacios de Calabi-Yau, un desarrollo matemático anterior, el sustra- El gran salto conceptual para la teoría de cuerdas
to teórico necesario para avanzar en los cálculos. Los espacios de propuesto por Witten se inspira en el principio de
Calabi-Yau permiten obtener infinidad de formas de objetos en seis incertidumbre de la mecánica cuántica. Propuesto
dimensiones, como el ilustrado en la imagen, que cimentan el sus-
trato geométrico de la teoría de cuerdas. Si la hipótesis de las cuer-
originalmente por Heisenberg en 1927, este principio
das estuvieran en lo cierto, estas formas se encontrarían enorme- postula que existe un límite en la precisión con que se
mente compactadas y pasarían desapercibidas, aun cuando nos puede medir el valor de dos variables físicas conjuga-
rodeen por todas partes. das, como la posición y la velocidad. Por debajo de

9En esencia, la supersimetría predice la existencia para cada una de las partículas elementales conocidas de una superpartícula com-
pañera cuya masa estaría situada en el rango de 100 GeV a y 1 TeV. Estas superpartículas han recibido ya nombres curiosos (fotino,
neutralino, higgsino, etc.), y su posible detección es un objeto primordial de los experimentos diseñados para la próxima generación
de aceleradores de partículas.

16
Cuerdas y
supercuerdas

este umbral, cuanto más se aproxima el valor de una teoría de cuerdas, de naturaleza “fermiónica”, están
variable (por ejemplo, la posición de una partícula sometidas al dictado de la incertidumbre cuántica del
subatómica) más exactitud se pierde en el de su con- espacio-tiempo. Tales dimensiones no serían medi-
jugada (la velocidad). El hecho de que la realidad bles por los procedimientos convencionales.
cuántica esté marcada por una indeterminación
intrínseca y fundamental en la medida de las varia- En esta línea de pensamiento, se ha aventurado
bles físicas aboca a un conocimiento inevitablemente asimismo cuál sería el camino para demostrar la plau-
“difuso” de la naturaleza. sibilidad de las hipótesis. Como se ha explicado, las
partículas elementales conocidas pueden entenderse
En la analogía establecida por Witten, este carác- como modos de oscilación de las cuerdas en las
ter neblinoso se extiende a la esencia íntima del espa- dimensiones bosónicas (las ordinarias). Por otra
cio-tiempo, y no sólo a la descripción de los fenóme- parte, la supersimetría predice que debería haber
nos que acontecen en su seno (el movimiento de las otras partículas “espejo” que cabría interpretar como
partículas). El umbral de la “incertidumbre de Witten” correspondientes a cuerdas vibrantes en las dimensio-
viene dado por la dimensión de cada cuerda elemen- nes fermiónicas (ocultas). Por tanto, el eventual
tal. Según reza la teoría, una cuerda puede vibrar o hallazgo de partículas supersimétricas, uno de los
no, de manera que cuando lo hace se expresa como objetivos de la inminente generación de aceleradores
una partícula. Pero el hecho de que la cuerda experi- de partículas, sería un espléndido aval para el futuro
mente o no una vibración resulta intrínsecamente de la teoría de las supercuerdas.
impredecible. Ello modifica la concepción del espa-

à
cio-tiempo dada por Einstein, que no es ya una enti-
dad sólo dinámica, como éste defendió, sino también ¿Por qué no se ven las
inherentemente difusa por debajo de una cierta esca-
la. En palabras de Witten, “al igual que la mecánica dimensiones adicionales?
cuántica impone un límite a la precisión con que
puede definirse la trayectoria de una partícula, la teo- Uno de los aspectos más intrigantes de la teoría de
ría de cuerdas limita la precisión con la que es posible las cuerdas es la necesidad de incluir en su descrip-
definir el espacio-tiempo”10. ción matemática hasta seis (o siete, en la teoría M)
dimensiones adicionales. Dado que únicamente per-
En su explicación teórica de las dimensiones ocul- cibimos las tres comunes del espacio (arriba-abajo,
tas, Witten acude nuevamente a la analogía cuántica. izquierda-derecha, delante-detrás), además del tiem-
En esta disciplina se manejan aún fenómenos “deter- po, cabe preguntarse si esta suposición es un mero
ministas”, que son los basados en las interacciones artificio matemático o tiene trazas de verosimilitud
físicas o, dicho de otro modo, en las partículas de física.
fuerzas como el fotón o el gravitón. Magnitudes aso-
ciadas a estos fenómenos, como el espacio, el tiempo El argumento de desechar la idea sin más porque
o el campo eléctrico, pueden medirse en cantidades no notamos las dimensiones ocultas es fácilmente
numéricas concretas, no afectadas por la incertidum- refutable. Hasta bien entrado el siglo XX el hombre no
bre cuántica. Witten las llama “variables bosónicas”, ha sido capaz de “percibir”, mediante instrumentos
para diferenciarlas de las que sufren los efectos de la científicos y tecnológicos convenientes, hechos hoy
indeterminación de Heisenberg. Electrones, quarks y tan conocidos como las ondas de radio, los rayos X o
neutrinos (fermiones) tienen, según este lenguaje, los ultrasonidos. Nadie duda de la existencia de estas
propiedades de carácter “fermiónico”. realidades, pero ¿qué pensaría al respecto un hombre
del Renacimiento?
Así pues, las dimensiones habituales del espacio-
tiempo (altura, longitud, anchura y tiempo) pueden Igualmente, sentimos los efectos de la acción gra-
decirse “bosónicas”, esto es, perceptibles y mensura- vitatoria y, desde la primera infancia, aprendemos a
bles. Sin embargo, las dimensiones adicionales de la equilibrar nuestro peso. También apreciamos el elec-

10 Hasta la teoría de la relatividad de Einstein se pensaba que el espacio y el tiempo eran entes absolutos, al modo de un escenario
inmóvil en el que se representan los fenómenos físicos. Einstein demostró que el espacio-tiempo está íntimamente ligado con la natu-
raleza y manifestación de tales fenómenos. En la mecánica cuántica, la escala básica de la incertidumbre viene dada por la constan-
te de Planck (10-27 erg.s como orden de magnitud). En la teoría de cuerdas se define una nueva constante, la dimensión de la cuer-
da (10-32), con un papel similar.

17
ACTA
Cuerdas y supercuerdas

tromagnetismo, un fenómeno amable cuando baña canónica de las dimensiones ocultas: podrían estar
nuestros ojos como una luz hermosa pero mortífero si arrolladas sobre sí mismas hasta el punto de que
nos golpea con la violencia de un latigazo eléctrico. cobran todo su sentido para la escala de las cuerdas
¿Pero qué decir de las interacciones nucleares? Para (longitud de Planck) pero son inaprensibles incluso
los físicos una realidad incuestionable, quedan fuera desde una magnitud atómica.
de nuestro alcance sensorial.
Asimismo, se ha conjeturado acerca de que las
Inmersos en un omnipresente contexto tecnocien- dimensiones ordinarias sólo difieren de las ocultas en
tífico, creemos con firmeza en el átomo y la célula, los que son perceptibles para la escala humana. Tal vez
virus y los microorganismos, la radiactividad y las las primeras se encuentren también arrolladas, pero
ondas radioeléctricas que llegan a nuestros teléfonos en una extensión que las hace asequibles para nues-
móviles. Hemos aprendido a confiar en lo que no tra comprensión. Particularmente gráfica resulta una
vemos porque contamos con sofisticados aparatos explicación aportada por Witten. Al igual que percibi-
que “decodifican” lo inaprensible para superar las mos la materia como un todo continuo y no los áto-
limitaciones de nuestros cinco sentidos. No se preci- mos individuales, “promediando” la visión general de
saría ninguna revolución intelectual profunda para su infinidad de partículas constituyentes, al mirar el
admitir que la esencia misma del espacio-tiempo tam- espacio-tiempo estaríamos promediando el conjunto
poco es lo que parece. de sus dimensiones y únicamente asimilaríamos
aquéllas que son aptas para la escala humana.
Admitiendo hipotéticamente esta contingencia, se

à
ha apuntado, con argumentos científicos, la posibili-
dad de que las ondas electromagnéticas sean incapa-
ces de traspasar el límite desde las dimensiones visi- Cuerdas y membranas
bles a las adicionales. Ello imposibilitaría tanto su
visión como el acceso a estas dimensiones para cual- Uno de los atractivos de la teoría de cuerdas fue el
quier dispositivo basado en el uso de luz u otras abandono del concepto de “partícula puntual”, una
ondas afines. Cabe recordar también la interpretación abstracción excesiva que había perdido su tradicional

Los agujeros negros constituyen un caso extremo de singularidad en la física, y una piedra de toque fundamental para
contrastar la validez de la teoría de cuerdas. (Imagen por cortesía de la NASA).

18
Cuerdas y
supercuerdas

utilidad teórica con los problemas de las singularidades. partículas materiales de composición desconocida
Al sustituir el “punto adimensional” por cuerdas de una que no emiten ni reflejan la radiación electromagnéti-
dimensión se evitaban los ceros en los denominadores ca y, por tanto, no pueden observarse directamente,
de las fórmulas y se dotaba de mayor consistencia a los aunque dejan su firma gravitacional en el movimien-
modelos. Sin embargo, el avance conceptual que ello to de los objetos próximos (estrellas, galaxias). Por su
significó se antojaba insuficiente: ¿por qué la urdimbre parte, la energía oscura es una entidad hipotética que
elemental del universo habría de estar formada por permea todo el espacio y a la que se responsabiliza de
cuerdas unidimensionales, y no por objetos planos, de la expansión acelerada del universo.
volumen o de más tres dimensiones?
En la búsqueda de los constituyentes de la mate-
El curso natural de los acontecimientos que con- ria oscura se han propuesto varios candidatos: estre-
dujeron a la teoría M situó esta pregunta en el primer llas enanas marrones, agujeros negros supermasivos,
plano de los debates. La sacudida que acompañó a la partículas exóticas, etc. La energía oscura se ha rela-
segunda revolución de las supercuerdas llevó apare- cionado con la densidad de vacío, presunta pulsión
jada la introducción de objetos básicos en la teoría de existente en el espacio incluso desprovisto de materia
dos o más dimensiones llamados membranas o, abre- debida a un supuesto fenómeno de creación-destruc-
viadamente, “branas”. Pasó así a hablarse de “cero- ción rapidísima de partículas virtuales por fluctuacio-
branas” (dimensión 0, puntos adimensionales), uni- nes cuánticas (el vacío no es tal, sino una furiosa
branas (cuerdas o branas de dimensión 1), bibranas “espuma cuántica” en permanente agitación).
(membranas bidimensionales), tribranas, o, genérica-
mente, n-branas. El estudio de las branas se ha cons- Con la hipótesis de las supercuerdas no se apor-
tituido en un subdominio específico dentro de la teo- tan soluciones definitivas a estos enigmas, si bien los
ría de cuerdas. conceptos de supersimetría e incertidumbre del espa-
cio-tiempo aportan al debate algunas novedades inte-
Ésta predice que tales estructuras podrían tener el resantes. Muchos físicos se inclinan por creer en la
tamaño del universo, acaso sumido en una brana espe- existencia de una nube de partículas supersimétricas
cífica tetradimensional (tres dimensiones espaciales y ligadas gravitacionalmente a las galaxias, lo que
una de tiempo) dentro de un dominio mucho más podría corresponderse muy bien con las cantidades
amplio. Todo el cosmos conocido sería, en consecuen- “ausentes” de materia oscura. Si así fuera, en una
cia, poco más que una fina rebanada, asimilable a década podría disponerse de detectores capaces de
otras de su clase (universos paralelos), en un “pan” de descubrir tales superpartículas. El problema de la
múltiples dimensiones. Los átomos ordinarios y sus energía oscura se revela bastante más arduo y, por el
partículas, producto de vibraciones de cuerdas abiertas momento, los teóricos de las cuerdas no han logrado
con los extremos unidos a la brana cósmica, no podrí- diseñar un argumento convincente para la densidad
an abandonarla para explorar las dimensiones adicio- de vacío.
nales. En cambio, los gravitones, descritos como armó-
nicos de cuerdas cerradas sin extremos sujetos, El panorama de las cuerdas sigue así cubierto de
tendrían libertad para trasladarse entre branas, y de ahí luces y de sombras. Apasionadas conferencias y semi-
la singularidad de unos efectos gravitacionales que narios especializados combaten contra opiniones críti-
estarían diseminados por varios universos. La conjetu- cas vertidas por encumbrados nombres de la física
ra llega al extremo de admitir que el inicio de nuestro viva. La afinidad con la supersimetría y las explicacio-
universo (big bang) podría haber surgido de la cataclís- nes sobre los estados cuánticos de los agujeros negros
mica colisión de dos branas. se encuentran entre las líneas más sólidas de trabajo y
convalidación posible de las cuerdas. La incapacidad
Dentro del dominio cosmológico, la teoría de para explicar la densidad de vacío y el curso un tanto
cuerdas abre un abanico de posibilidades insospecha- errático de su historia, lejos del suelo firme de los expe-
das para la interpretación de la esencia física de la rimentos, despiertan serias reticencias en influyentes
naturaleza. Se ha indicado ya que un problema sub- sectores científicos. Tal vez las palabras de Witten sir-
yacente al modelo estándar de la cosmología es la van para comprender el dilema en que se encuentra
escasa representatividad que parecen tener los obje- esta brillante aventura intelectual: “Cuando Einstein
tos materiales observados por los astrónomos: la desarrolló la teoría de la relatividad, sabía realmente lo
materia-radiación detectada por los instrumentos no que estaba haciendo. Lo que me planteo, mirando
llega al 5% del total. El resto se ha relacionado con los hacia delante, es si con nuestros nuevos conocimientos
conceptos de materia oscura (23%) y energía oscura estamos por fin en disposición de contestar a la gran
(73%). La primera se entiende como un conjunto de pregunta de qué es la teoría de cuerdas”.

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