La cultura aborigen.
Los Taínos que se establecieron en República Dominicana fue
una población indígena oriunda de las cuencas del Río Orinoco,
lugar de la actual Venezuela, que tras varias oleadas migratorias a
través de los siglos fueron poblando y estableciéndose en las
diferentes islas del Caribe, una de ellas fue la Isla La Española,
donde doblegaron a otras etnias de la misma familia lingüística, esto
ocurrió en el siglo VII.
Generalmente hay conocimientos sobre las ventajas político-
económicas que produjo el Descubrimiento de América para el
mundo occidental y se conocen las principales contribuciones
europeas al Nuevo Mundo. En cambio, se ha insistido muy poco
sobre los aportes de los aborígenes americanos a
la cultura universal. Es más, en muchos casos los historiadores
presentan una imagen distorsionada sobre el impacto que han
causado los americanos autóctonos. Muchos consideran que tan
sólo han contribuido al mestizaje biológico del cual es producto el
poblador moderno y a veces admiten que los indígenas han impreso
rasgos secundarios, como su artesanía y su folklore a la cultura
occidental. La verdad es muy distinta, y donde tal vez se ha sentido
con mayor fuerza la contribución indígena es en el número y en la
variedad de plantas útiles que han aportado al resto del Globo, ya
que el indio americano cultivó desde tiempos remotos algunas de
las plantas alimenticias más importantes del mundo. Por ejemplo, si
el único regalo de nuestros aborígenes hubiese sido el maíz, ya
sólo con ello merecerían nuestra máxima gratitud. Pero el aborigen
americano no sólo aportó gran cantidad de plantas alimenticias,
sino también plantas medicinales, estimulantes e industriales con
sus respectivos utensilios y técnicas indispensables para su
procesamiento y consumo.
Las principales plantas alimenticias que domesticaron los indígenas
americanos antes de la llegada de Colón son: el maíz (zea mays),
la papa (solanum tuberosum), la yuca (nanihot esculenta), la
batata (ipomoea batatas), diversos granos del género Phaseolus
como por ejemplo la caraota y otros frijoles; diversas cucurbitáceas
como la auyama; el apio (arracacia esculenta), el cacao
(theobroma cacao), el ají dulce y picante o chile (capsicum sp.), el
maní (arachis hypogasa), el tomate (lycopersicum esculentum);
y diversos frutos como el aguacate (persea americana), la piña
(ananas sativus), la lechoza (carica papaya), la guayaba (psidium
guajava), la guanábana (anona muricata), la Chirimoya (ancha
cherimolia), el merey (anacardium occidentales) y el mamey
(mammea americana), para citar los más conocidos en
el mercado urbano.
Entre las plantas medicinales que ha aportado el indígena
americano a la Farmacopea universal se destacan la quina
(cinchona sp.), la coca (erythoroxvlon coca), el ipecacuana
(cophalis ipecacuana), la zarzaparrilla (smilax medica) y el
bálsamo de copaiba (diversas especies del género Copaifera).
Entre las plantas estimulantes aportadas nadie desconoce el
impacto del tabaco (nicotiana tabacum); también cabe destacar la
yerba mate (llex paraquariensis) y la vainilla (vainilla fragans),
entre muchas otras.
Pocas actividades industriales modernas se pueden concebir sin la
presencia de tales plantas útiles americanas como
el algodón (especies diversas del género Goseypium), el sisal o
henequán (agave sisalana), el caucho o hule (heves brasiliensis),
el chile y Bafatá (mimusops sp.) y la sarrapia (coumarouna sp.).
Algunas plantas como el añil o índigo (indigofera eufruticona).
Actualmente en decadencia, tuvieron gran importancia durante la
Colonia para teñir paños. Se podrían agregar muchas otras plantas
silvestres útiles, que previenen en su mayoría de la región
amazónica, y en donde los indígenas aprovecharon desde
mucho tiempo atrás una serie de palmeras (por ejemplo, el
palmito), árboles madereros y diversas plantas que producen
gomas y resinas, bálsamos, pigmentos (onotos), tintes,
condimentos, venenos (curare), bebidas, medicinas, alimentos no
cultivados (nueces) y muchos otros.
No ha sido suficientemente destacada la trascendencia que han
tenido las plantas alimenticias americanas en el mundo, desde el
punto de vista demográfico. El crecimiento demográfico a partir
de 1492 fue de tal magnitud que se considera que ha sido
el desarrollo biológico más impresionante del pasado milenio. Los
especialistas estiman que tan sólo ha habido dos instancias previas
en la historia de la humanidad en que se ha producido una
repercusión similar a la causada por las consecuencias biológico-
demográficas de los viajes de Cristóbal Colón y de su generación
de navegantes y exploradores. Estas ocurrieron primero cuando
el hombre o protohombre desarrolló sus primeras herramientas y
por segunda vez cuando el hombre inventó la agricultura. El factor
primordial que permite el crecimiento demográfico lo constituye el
aumento y mejora en el suministro de alimentos. Y precisamente se
deben a los indios americanos varios de los alimentos agrícolas
más importantes de todo el mundo. De éstos, el maíz, las papas,
las batatas, los frijoles y la yuca son los alimentos americanos
consumidos en mayor proporción en los últimos cuatro siglos.