La responsabilidad social como enfoque empresarial
Con el transcurrir de los años se ha generado un cambio en los principales ámbitos en los
cuales se desenvuelve el ser humano; incidiendo en lo político, cultural, religioso y
económico entre otros, por lo cual el entorno empresarial no podía estar distantes y es por
ello que empieza a re evaluar el concepto de responsabilidad; dando cuenta que no solo
debe atender el plano económico de responder a las utilidades de sus accionistas; sino por
el contrario, debe ampliar esta visión y tener en cuenta las personas que laboran para ellas,
la comunidad en la que desarrollan sus actividades sabiendo de antemano que esto puede
incidir de forma positiva o negativa.
Como consecuencia de lo anterior esto ha permitido que gran número de empresas se
concienticen e incluyan en sus procesos de gestión, haciéndolas parte de sus estrategias de
negocios y del sistema de planeación interno.
Con lo descrito anteriormente se puede inferir que la responsabilidad social empresarial no
es más que una nueva forma de gestión y a la vez realización de negocio, ocupándose que
sus acciones sean sostenidas tanto en lo económico, lo ambiental y lo social; generando una
conservación en el medio ambiente y la sustentabilidad de generaciones futuras.
Esta nueva opción de negocios podría visualizarse como una forma de interacción, donde
impera el respeto por las personas y los valores éticos con la comunidad y el medio
ambiente y la gestión que realiza la empresa, todo esto independiente de los productos,
servicios, tamaño o nacionalidad de la misma.
En forma amplia podría decirse que es la capacidad de responder a los nuevos desafíos que
se encuentran en el conexo actual, buscando así, maximizar el impacto positivo y
minimizando los negativos y de esta forma hacer mejores negocios sin dejar de atender las
expectativas.
Ya habiendo dejado claro la significación de este nuevo enfoque administrativo, se
procederá a contextualizar y desglosar las dimensiones integrales que implica la
responsabilidad social empresarial.
La dimensión no es más que el alcance que la organización tendrá que cubrir en los
diferentes contextos en los cuales se desarrollarán las actividades de la misma. A
continuación, se explicarán de forma individual, con el fin de obtener un mejor
conocimiento.
Dimensión económica interna: su responsabilidad se enfoca a la generación y distribución
del valor agregado entre colaboradores y accionistas, considerando no sólo las condiciones
de mercado sino también la equidad y la justicia.
Dimensión económica externa: implica la generación y distribución de bienes y servicios
útiles y rentables para la comunidad, además de su aportación a la causa pública vía la
contribución impositiva.
Dimensión social interna: implica la responsabilidad compartida y subsidiaria de
inversionistas, directivos, colaboradores y proveedores para el cuidado y fomento de la
calidad de vida en el trabajo y el desarrollo integral y pleno de todos ello.
Dimensión sociocultural y política externa: conlleva a la realización de acciones y
aportaciones propias y gremiales seleccionadas para contribuir con tiempo y recursos a la
generación de condiciones que permitan y favorezcan la expansión del espíritu empresarial
y el pleno desarrollo de las comunidades y, por tanto, a un entorno de
mercado favorable para el desarrollo de su negocio.
Dimensión ecológica interna: implica la responsabilidad total sobre las repercusiones
ambientales de sus procesos, productos y subproductos; y, por lo tanto, la prevención —y
en su caso remedio— de los daños que causen o pudieran causar.
Dimensión ecológica externa: conlleva a la realización de acciones específicas para
contribuir a la preservación y mejora de la herencia ecológica común para el bien de la
humanidad actual y futura.
Las líneas estratégicas que comprende la responsabilidad social empresarial son cuatro:
Ética y gobernabilidad empresarial.
Calidad de vida en la empresa (dimensión social del trabajo).
Vinculación y compromiso con la comunidad y su desarrollo.
Cuidado y preservación del medioambiente.
Cada línea estratégica tiene un enfoque al cual debe dar respuesta o presentar resultados por
decirlo de alguna manera, a continuación, se detallarán para efectos de una mejor y
detallada explicación.
Entre los principios de la responsabilidad social se encuentran:
Respeto a la dignidad de la persona
Empleo digno.
Solidaridad.
Subsidiariedad.
Contribución al bien común.
Corresponsabilidad.
Confianza.
Ética en los negocios.
Prevención de negocios ilícitos.
Vinculación con la comunidad.
Transparencia.
Honestidad y legalidad.
Justicia y equidad.
Empresarialidad.
Desarrollo social.
La responsabilidad social empresarial va más allá de un acto filantrópico, por tal motivo no
debe confundirse, con lo anterior puede inferirse que esta nueva tendencia va encaminada a
un trabajo trasversal y mancomunado entre la sociedad y todos sus componentes y los
nuevos modelos económicos empresariales.
La pregunta que muchos empresarios se hacen en la actualidad es sobre la conveniencia del
mismo, cuya respuesta está en los indicadores cuantitativos y cualitativos que maneje
determinada organización.
Al igual que las dimensiones integrales tienden a responder a un determinado enfoque,
también estudiaremos los distintos grupos de interés o partes interesadas, también conocido
como stakeholders.
Para esto se ha convenido que existen siete grupos de interés y que estos a su vez se han
dividido en tres grupos primordiales los cuales son:
Grupos de interés consustanciales: son aquellos sin los cuales la propia existencia de la
empresa es imposible; pueden incluir inversionistas y asociados, en virtud de su interés
financiero.
Grupos de interés contractuales: son aquellos con los que la empresa tiene algún tipo
de contrato formal; pueden incluir proveedores y clientes o consumidores, en virtud de su
relación comercial; directivos y colaboradores, en virtud de su relación laboral.
Grupos de interés contextuales: son aquellos que desempeñan un papel fundamental
en la consecución de la credibilidad necesaria para las empresas, y en último término en la
aceptación de sus actividades (licencia para operar); pueden incluir autoridades
gubernamentales y legislativas, en virtud del entorno regulatorio y legal; organizaciones
sociales y comunidades en las que opera la empresa, en virtud de su imagen pública y
credibilidad moral; competidores, en virtud del entorno del mercado; y el medioambiente,
en virtud de la sustentabilidad de los recursos presentes y futuros.
siguiendo el hilo conductual de este escrito puede vislumbrarse que este nuevo enfoque o
estrategia va encaminado a las necesidades y responsabilidades del contexto actual,
permitiendo así generar un cambio en las tradicionales prácticas empresariales. Todo esto
se ve reflejado en repercusiones positivas, las cuales son entre otras las siguientes:
Lealtad y menor rotación de los grupos de relación (stakeholders).
Mejoramiento de las relaciones con vecinos y autoridades.
Contribución al desarrollo de las comunidades y al bien común.
Aumento de la visibilidad entre la comunidad empresarial.
Acceso a capital, al incrementar el valor de sus inversiones y su rentabilidad a largo
plazo.
Decisiones de negocio mejor informadas.
Aumento en la capacidad para recibir apoyos financieros.
Mejoramiento en el desempeño financiero, se reducen costos operativos
optimizando esfuerzos y se hace más eficiente el uso de los recursos enfocándolos
al desarrollo sustentable.
Mejora de la imagen corporativa y fortalecimiento de la reputación de la empresa y
de sus marcas.
Incremento en las ventas, se refuerza la lealtad del consumidor
Incremento en la productividad y en la calidad.
Mejoramiento en las habilidades para atraer y retener empleados, se genera lealtad y
sentido de pertenencia entre el personal.
Reducción de la supervisión regulatoria.
Se promueve y se hace más eficiente el trabajo en equipo.
Las compañías líderes mundialmente han optado por incorporar este nuevo enfoque
administrativo, generando así una mayor rentabilidad.
La responsabilidad social empresarial se ve reflejado en todos los ámbitos dando como
resultado una ganancia trasversal donde todos los que interactúan en ella salen ganadores.
Entre los beneficios que se pueden identificar en la empresa encontramos los siguientes:
Reduce el ausentismo laboral.
Disminuye la rotación de personal.
Reduce el estrés y motiva a los trabajadores.
Mejora la eficiencia y el rendimiento en el trabajo.
Crea líderes proactivos al interior de la empresa.
Mejora la imagen de la compañía.
Genera identificación con la empresa e integración del personal.
Mejora el clima organizacional al interior de la empresa.
Brinda un aspecto humano a la empresa y la pone en contacto directo con la
sociedad.
Desarrolla a las personas, tanto en el plano personal como en el profesional, al
abrirles más posibilidades de participación en las actividades de la empresa,
acumulando más experiencia y ofreciéndoles más oportunidades de realización
personal a los empleados y trabajadores.
La responsabilidad social empresarial es algo que nos atañe a todos, ya que esta incide de
forma positiva o negativa en nuestro contexto y es de vital influencia en un futuro próximo;
como futuros administradores debemos tener claro todos los elementos que en ella influyen
ya que el nuevo mundo laboral nos exigirá estar a tono con estas nuevas implementaciones.