UNIVERSIDAD CESAR VALLEJO
FACULTAD DE CIENCIA POLITICAS Y DERECHO
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
RESUMEN Y ANALISIS DE “EL PODER POLÍTICO” DEL
MANUAL DE CIENCIAS POLITICAS
AUTORES:
Geraldine Stefania Viera Yabar
José Ojeda Rivera
Greyss Paola Vargas Jacinto
Wilber Rojas Chati
ASESOR:
Enrique Jordán Laos Jaramillo
Lima – Perú
2019
EL PODER POLITICO
INDICE
I. INTRODUCCION…………………………………………….……..3
II. MARCO TEORICO
1. Concepto el poder político………………………………….. ..12
2. Origen del poder………………………………………………..15
3. Definiciones y clasificaciones del poder……………………..17
4. La estructura y las relaciones del poder……………………..18
5. Formas de expresión del poder……………………………….19
6. Poder y elite …………………………………………………….20
EL PODER POLITICO
INTRODUCCION
Este trabajo es un resumen del capítulo “del poder político” del manual de
ciencias políticas de Francisco Miro Quesada Rada Haciendo un estudio
resaltando temas importantes de los filosos científicos llegando a analizar el
concepto, el origen, tipos, expresiones, elite de poder político.
Hablar del poder político es conducir por caminos que son inherentes a la
humanidad desde que vivimos en la sociedad desde su orígenes, es decir de
las formas más primitivas de ejercicio del poder y tomaremos como concepto
inicial de poder el propuesto de Max Weber, para quien el “poder es la
posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta ajena”.
Partiendo de esta noción general, definimos y clasificamos el poder político
como la relación surgida entre quien goza de la autoridad y el don de mando
con la legitimidad y la autoridad con la legalidad , el poder es la facultad para
realizar actos y tomar decisiones de si y de terceros, podemos decir que
existen distintas modalidades de ejercicio del poder, tales como el poder
psicológico o mental, religión, la fuerza física y el poder del dinero o cualquier
otro mecanismo que pudiera a llegar a tener influencia en la conducta humana ,
pero sin embargo para los fines de este trabajo solo será relevante, para hablar
el poder social y político señalar que tiene diversas formas de expresión que
son las siguientes, la dominaciones, estado, influencia, autoridad, las mismas
que se institucionaliza con la diversidad de expresión del poder político.
EL PODER POLITICO
MARCO TEORICO
1. CONCEPTO DEL PODER
Desde que aparecen las primeras formas de organización social encontramos
que en las pequeñas comunidades existe un grupo reducido de personas que
toman decisiones en relación al resto quien debe cumplir la orden emanada de
quienes deciden hay entonces una relación mando obediencia, no se trata
empero de una relación simple de carácter familiar, profesional o laboral, sino
de una relación compleja que de una manera afecta a la colectividad en su
conjunto que las decisiones políticas que emanan de la autoridad sean
acatadas o no dependerá de una serie de factores objetivos y subjetivos
existentes en un momento determinado.
El poder político es la lógica del ejercicio de las funciones por parte de las
personas que ocupan un cargo representativo dentro del gobierno.
Generalmente, éste influye en el comportamiento, ya sea en pensamiento o en
el actuar de una sociedad.
Es legítimo cuando es elegido conforme a las leyes del país (constitución). En
países democráticos tiene como sustento la legitimidad otorgada por
el pueblo mediante el voto popular (elecciones), pero se le suele considerar
abusivo cuando se excede en el ejercicio de sus funciones, en materias que
están dentro del ámbito de los otros poderes (intromisión de poderes). El poder
político es ilegítimo cuando utiliza mecanismos no autorizados por las leyes y
se adueña del poder gubernamental (ejecutivo-legislativo) sin tener la
legitimidad del pueblo, otorgada por el voto popular.
Es tiránico cuando se obtiene por medio de la fuerza o de manera autoritaria de
modo que es un gobierno ilegítimo.
2. ORIGEN DEL PODER
Originalmente, el poder político era unipersonal: un rey, un sacerdote, un
emperador. Todos ellos poseían el poder absoluto sobre su pueblo,
EL PODER POLITICO
administraban justicia, gobernaban según su voluntad. Si el rey, por ejemplo
durante la Edad Media, no era señor de un territorio, entonces era el noble local
o el abad el que poseía ese poder, pero seguía siendo unipersonal. La
expresión máxima de esto fueron las monarquías absolutas del siglo XVII.
Pero avancemos un poco en el tiempo y lleguemos al Siglo de las Luces, el
XVIII. Con la Revolución Francesa y la Revolución Americana la estructura del
poder político cambió. Se negó que todo pudiese encontrarse en las mismas
manos, y se dividió en tres: el poder legislativo por un lado, el ejecutivo por
otro, y el judicial por su parte. Los tres poseían mecanismos y sistemas para
controlarse y balancearse unos a otros, buscando que fuese imposible que
todo el poder recayese en las mismas manos y con eso se oprimiese al pueblo.
Un pueblo que se colocaba formalmente en el centro de la ecuación, con el
establecimiento de las primeras democracias modernas.
Con el siglo XIX y la Revolución Industrial surgió el cuarto poder: los medios de
comunicación masivos. La capacidad de crear opinión pública y moldearla se
volvió central en la construcción de cualquier democracia, y empezó a
funcionar como un nuevo tipo de poder que balancease los otros tres, ya que a
los periódicos les interesaban los escándalos políticos para vender más, y
estos luego repercutían en los votos que cada partido recibía. La llegada de la
radio y la televisión no hicieron más que fortalecer este poder, que comenzó a
llegar cada vez a más gente aumentando así su eficacia.
Finalmente, desde mediados del siglo XX estamos asistiendo al surgimiento del
quinto poder: la sociedad civil. Aunque los lobbies tengan muy mala prensa
porque se asocian habitualmente a la imagen de alguien pasando maletines
para comprar políticas, lo cierto es que la participación de las organizaciones
no gubernamentales en política puede ser tan beneficiosa como perjudicial, al
igual que los otros cuatro poderes. Es cierto, pueden corromperse, pero
también pueden servir para defender los intereses de los ciudadanos
organizados en torno a alguna idea u objetivo, compatible o no con los de otros
ciudadanos organizados, sirviendo así como mecanismo de ampliación de la
democracia aunque, todavía de modo cerrado.
EL PODER POLITICO
Estos cinco poderes, hoy en día, se contrabalancean de modo desigual unos a
otros. Cada vez en más países, vemos como a menudo las barreras entre
ejecutivo, legislativo, judicial, informativo y social son más tenues de lo que
parecen: sindicatos controlados por partidos políticos, jueces elegidos por el
Congreso, periódicos con claras ideologías, etc. En cierta medida, esta es la
forma en que el sistema se corrompe.
Sin embargo, el hecho de que el sistema no funcione todo lo bien que debería
no quita que la dinámica que encontramos en el poder político es clara: a lo
largo de la historia el poder ha ido pasando cada vez más, de pocas a muchas
manos. Del rey a los tres poderes, de ahí a cuatro, ahora cinco, y quien sabe
mañana. En el fondo, esto es la constatación de las tesis de Bourdieu y de
Foucault, en la medida en que esta cesión de poder legítimo lo que deja claro
es que la sociedad, que antiguamente lo transfería a sus soberanos, cada vez
reclama más poder para sí misma, más capacidad de movilización, más
organización y derecho a voz y voto en los asuntos políticos.
Por supuesto, alguien podría argumentar que esto siempre fue así, y hasta
cierto punto tendría razón. Los reyes estaban limitados por los fueros y su
nobleza, los césares tenían que equilibrarse con el Senado romano, los
faraones con la casta sacerdotal y todos estaban sujetos a las rebeliones del
pueblo, las sublevaciones de esclavos, etc. Como digo, es cierto. Pero esto se
debe precisamente a que el poder, como dicen Foucault y Bourdieu, se
encuentra repartido entre las manos de todos los habitantes de una sociedad,
en diversas medidas. Si los ciudadanos podían rebelarse era porque tenían un
poder que permanecía cedido a su rey de modo legítimo hasta que ellos
consideraban que el rey había sobrepasado sus límites.
El hecho de que la sociedad cada vez difunda y disperse más su poder
obedecer precisamente al hecho de que un pueblo cada vez más formado,
instruido, y capaz empieza a reclamar para sí mismo la legitimidad que
antiguamente había cedido a sus gobernantes. Para establecerse los tres
poderes del XVIII hicieron falta revoluciones encabezadas por ilustrados y
burgueses (que, de aquellas, eran parte del pueblo); la industria masiva y la
imprenta masiva fue la que permitió la creación de periódicos, pero mucho
EL PODER POLITICO
hubo que luchar por el derecho a la libertad de expresión y de escritura; y la
sociedad civil no reclamó para sí el quinto poder sin antes requerir la lucha del
movimiento feminista, el de los obreros o el de las minorías, que sentaron las
bases para los movimientos pacifistas, antiglobalización, ecologistas… de la
actualidad.
La Historia, es así, un relato que va avanzando de modo convulso y
complicado. No defiendo aquí una postura teleológica, sin embargo, no hay un
Dios que la dirija hacia un mundo mejor. Bien es posible que regresen los
reyes, o que los poderes desaparezcan en tiempos de crisis para no volver.
Que el poder se aleje cada vez más de las élites gobernantes y se disperse
entre el pueblo y las instituciones que permitan los juegos de equilibrio y control
mutuo no es algo que podamos dar por hecho: ya tuvimos democracias en
Roma y Grecia y acabaron siendo sustituidas por reyes y césares.
Si queremos que el poder siga alejándose de las manos donde siempre ha
residido necesitamos crear estructuras dentro del Estado que permitan
controlar esas manos, dar voz a más colectivos y grupos sociales, dar voto a
quienes no lo tenían y peso político a los que no tenían suficiente.
Sólo presionando para que el poder continúe difuminándose podremos terminar
de dar el power to the people que solicitaba Lennon en 1971. La Historia, de
momento, está de nuestro lado, pero sólo en la medida en que generación tras
generación ha luchado por ello, tratando de quebrar las barreras que
dominaban sus épocas.
3. DEFINICIONES Y CLASIFICACIONES DE PODER
Al hablar de poder nos referiremos exclusivamente al poder político, aclarando,
empero, que no se trata de un análisis filosófico, sociológico, ni psicológico del
poder, sino exclusivamente jurídico, esto es, a partir del análisis de
regulaciones jurídicas. Sin embargo, para poder evidenciar la necesidad de su
control, comenzaremos este estudio desde sus orígenes, es decir, las formas
más primitivas de ejercicio del poder. Tomaremos como concepto inicial de
poder el propuesto por Max Weber, para quien el “poder es la posibilidad de
imponer la propia voluntad sobre la conducta ajena”.1
EL PODER POLITICO
Partiendo de esta noción general, puede decirse que existen distintas
modalidades de ejercicio del poder, tales como la fe, la religión, la fuerza física,
el poder psicológico o mental, el poder del dinero o cualquier otro mecanismo
que pudiera llegar a tener influencia en la conducta humana. Sin embargo, para
los fines de este trabajo sólo será relevante, al hablar del control del poder, el
poder político, mismo que se institucionaliza con la generación y organización
del Estado, esto es, a través de normas jurídicas.
Antes de entrar al estudio detallado de esta última posibilidad, conviene reiterar
que existen múltiples formas de poder resultantes de las diferentes funciones
que cumplen sus detentadores en la sociedad, como son, por ejemplo:
1) El poder económico, que pertenece a los detentadores de los medios
de producción, quienes disponen de la riqueza y negocian con ella,
permitiéndoles determinar las leyes del mercado, y así influir en la
voluntad de las personas, dado que éstas participan en ese mercado.
2) El poder ideológico, ejercido por quienes detentan los medios de
comunicación o de propaganda política, por la Iglesia, etcétera, a partir
de la difusión de sus ideas, pues la representación psicológica de éstas
genera, indudablemente, conductas.
3) El poder militar, debido al control que tienen sobre las fuerzas
armadas de un país, lo que permite a un hombre o un grupo de hombres
lograr dominar la voluntad de los ciudadanos mediante el temor a la
represión militar.
4) El poder político, basado en la posibilidad de ejercer la coacción, de
usar la fuerza legal, lo cual equivale a la aplicación de la ley misma,
pues ese poder político está juridificado.
Como puede desprenderse de la afirmación hecha, el poder no es producto de
una causa concreta, pero históricamente han existido diversas fuentes de
legitimación de las cuales pudiera emanar. Sin embargo, estos distintos
orígenes, si así pueden llamarse, siempre han tenido que ser limitados, de tal
manera que directa o indirectamente se han visto precisados a regularse
jurídicamente en mayor o menor medida. En determinadas condiciones la
mayoría de las fuentes del poder tienen que constituirse como poder político, a
EL PODER POLITICO
fin de ejercitar desde ahí y con la legitimidad correspondiente su condición de
dominación.
El poder es indispensable si se le considera como fuerza necesaria para
ejecutar las decisiones tomadas con autoridad por los detentadores del poder.
Pero si bien la autoridad es un concepto estrechamente relacionado al de
poder, no son una y la misma cosa. Considerando que el poder es la
posibilidad de imponer la voluntad de uno sobre otros, y que actualmente éste
se encuentra depositado en el sistema jurídico, la autoridad es la legitimación
en la materialización de éste, es decir, independientemente de su fuente es
legítimo su ejercicio.
El término “autoridad” en este capítulo se utiliza en el sentido de auctoritas,
como derecho a ordenar y ser obedecido, lo cual implica una relación de supra-
subordinación. Debemos distinguir la terminología, en virtud de que en un
principio quienes ejercen actos de poder pueden ser denominados
detentadores de poder, término que en ocasiones se asimila más bien a
quienes carecen de una legitimación jurídica para su ejercicio, pero ostentan
una legitimidad fáctica, pudiendo o no ser usurpadores. Por otra parte, cabe
distinguirlo del término “autoridad”, entendido como el sujeto que realiza
funciones de conformidad con lo establecido en el ordenamiento jurídico, cuyo
sinónimo podría ser el de funcionario. Por último, el término “gobernante” se
refiere a los sujetos que ejercen actos de autoridad y que generalmente
realizan las funciones de gobierno en virtud de una designación democrática o
dinástica.
Para Jacques Maritain, “la autoridad y el poder son dos cosas diferentes: el
poder es la fuerza mediante la cual se puede obligar a otro a obedecer. La
autoridad es el derecho de dirigir y mandar, de ser oído u obedecido por otro.
La autoridad requiere el poder” Se podría decir que Maritain identifica al poder
con la legitimidad y a la autoridad con la legalidad, lo cual dificulta su distinción,
ya que ambos son indispensables para la vigencia y eficacia de un determinado
orden jurídico. Podríamos decir que el poder es la facultad para realizar actos y
tomar decisiones respecto de sí y de terceros, y que una vez previstos en el
sistema jurídico se transforman en funciones atribuidas a sujetos específicos y
EL PODER POLITICO
que producen efectos jurídicos; por otra parte, la autoridad es el sustento
legítimo de dicho sistema.
Por lo tanto, se podría considerar al poder político como la relación surgida
entre quien goza de la autoridad y el don de mando, y quienes acatan u
obedecen, mismos que originariamente confirieron dicha autoridad al
reconocerlo como legítimo. En consecuencia, la autoridad es una potestad, el
derecho atribuido en virtud de alguna fuente de legitimación para realizar actos
de poder.
Con la obediencia se inicia el reconocimiento de la facultad de ordenar y hacer
cumplir de los gobernantes, legitimándolos en su ejercicio; para lograr dicha
obediencia es indispensable que la credibilidad en los gobernantes se
mantenga. La legitimidad es importante en la medida en que las personas son
capaces de desobedecer. El poder, gracias a su legitimidad, conlleva cierta
superioridad al crear en los gobernados la convicción de la obediencia. La
magnitud de la misma depende no solamente de la credibilidad, sino también
de la legitimidad del poder tanto de origen como de ejercicio.
No obstante, aceptar la autoridad de un individuo o grupo de individuos que
tiene el ejercicio del poder, ya sea por elección popular o por gobernar por
derecho divino, no implica la obligación de obedecer mandatos notoriamente
contrarios a la vida, la integridad o la libertad de las personas que conforman
dicha sociedad.
4. LA ESTRUCTURA Y RELACIONES DE PODER
Una separación tajante de las funciones que corresponden al ejercicio del
poder político por los órganos instituidos para ese fin, no es dable en la realidad
como en un esquema teórico. Esto se debe a que el atribuir exclusividad en el
ejercicio de una función da a los poderes independencia y autonomía de
voluntad y actuación, eliminando así una de las mejores posibilidades de
control que consiste en la cooperación.
La separación relativa de funciones a partir del otorgamiento prioritario de ellas
a un órgano trae consigo un equilibrio en el ejercicio del poder, y la
cooperación, es decir, la realización conjunta de actos, constituye un sistema
de control básico, sin el cual el Estado de derecho es impensable. Por ello es
EL PODER POLITICO
necesario que los órganos de poder se relacionen, que exista entre ellos un
grado de interdependencia y de coordinación.
Toda relación de poder importa tener consecuencias y gravitar en la conducta
de otros, que deben mostrar obediencia ante el mandato, pues de lo contrario
podrán ser obligados a obedecer. El poder político se ejerce desde el gobierno
de un Estado, para mantener el orden, la seguridad, y en general, el bien
común.
El poder político es una creación humana, que aparece en la historia desde la
formación de los Estados, en un principio muy vinculado al poder religioso, el
que aún se mantiene en muchos Estados de Medio Oriente. Siempre se
necesitó, de algún modo, justificar por qué algunos hombres tenían esa
facultad de mandar sobre otros, y las razones se apoyaron primero en divinizar
la figura del detentador del poder, luego en convertirlo mandatario de Dios, y
finalmente hacerlo nacer de un contrato por el cuál la ciudadanía se lo otorga,
de modo voluntario, para asegurar su seguridad y otras necesidades.
El poder político puede ser asumido por el gobierno a través de la fuerza, como
ocurre en las dictaduras, o surgir de un acuerdo por el cual el pueblo les delega
a los funcionarios el poder, en elecciones libres, como ocurre en las
democracias modernas. El poder político es el único que se encarga de usar la
fuerza pública para reestablecer el orden perturbado y combatir la inseguridad
dentro de los límites legales, ya que, para herir, matar o privar de la libertad a
una persona deben existir motivos fundados. Cuando el poder sobrepasa los
mandatos constitucionales o legales, se incurre en un abuso del mismo; y
según algunos pensadores, como por ejemplo el liberal inglés John Locke
(1632-1704) esto da el derecho al pueblo de resistirse a la opresión. Sin
embargo, en los estados totalitarios el abuso de poder es una de sus
características.
El poder político es legal si asumió de acuerdo a lo prescripto por las leyes, y
legítimo si cuenta con el apoyo popular y su confianza.
La relación entre poder y autoridad es que según Jacques Maritain, para la
autoridad el poder es absolutamente necesario, pues con el poder la autoridad
logra, a través de la fuerza, la obediencia que necesita para imponerse.
EL PODER POLITICO
5. FORMAS DE EXPRESIÓN DEL PODER
El poder social y político tienen diversas formas de expresión que están
vinculadas. Estas son las siguientes:
1. LA DOMINACIÓN
2. EL ESTADO
3. LA INFLUENCIA
4. LA AUTORIDAD
a) LA DOMINACIÓN.- Es uno de los elementos esenciales en las
relaciones de poder, incluso de mayor importancia que el Estado, por un
lado es un instrumento de los grupos dominantes en una sociedad y, por
otro, un modo de organizar la vida política.
Hay dominación material y real (dominación física), cuando una persona
o grupo de personas, que pueden denominarse indistintamente clase,
grupo o estrato dominante, impone su voluntad por la fuerza o coacción
a otra persona o grupo de personas, que están en una situación de
subordinación.
Hay también dominación entre los sexos, esta forma de dominación
existe cuando el hombre somete a su voluntad a la mujer, reduciéndola
a la condición de objeto sexual imponiéndole formas de comportamiento
que impiden su realización plena y libre. Es una de las más antiguas.
La idea de dominación de Weber, nos dice, que la dominación no es
solo económica sino también política. Al lado de la dominación
económica y política hay otros factores como la costumbre, motivos
afectivos, y racionales que son fundamentales para reforzar los lazos de
dominación.
La dominación se fundamenta en la legitimidad como sistema de
creencia, otorgada a un cuadro administrativo-burocrático. Ambos
factores la creencia en la legitimidad de una autoridad burocrática y el
temor a la represión, son los sustentos básicos de la dominación política
EL PODER POLITICO
b) EL ESTADO.- Existen diversas concepciones sobre el estado pero las
principales son:
- ) LA CONCEPCIÓN DEONTOLÓGICA DEL ESTADO.- Es la más
antigua y cargada de tradición filosófica; su nota común es atribuir al
estado un fin, un valor que deben realizarse mediante su acción, este fin
es el bien común.
- ) LA CONCEPCIÓN SOCIOLÓGICAS DEL ESTADO.- Estudia el
estado como institución de poder, su característica común es construir
un concepto descomponiéndolo, en una forma de agrupación social, que
se cualifica por las propiedades intrínsecas del poder político.
- ) LA CONCEPCIÓN JURÍDICA DEL ESTADO.- Reduce al estado a lo
estrictamente normativo, esta tendencia está ligada a la escuela
formalista del derecho, que solamente estudia un aspecto de la realidad
estatal, su naturaleza jurídico-normativo considerándolo como esencial y
real.
Para la Ciencia Política, el estado es el poder político jurídicamente
institucionalizado; es una importante estructura de la convivencia
política, pero el estado no es la única institución de poder. Ejemplo:
Partido Político, Grupos de Presión.
c) LA INFLUENCIA.- Las relaciones de influencia son permanentes en
la vida diaria y en la acción política. Esta influencia puede ser ejercida
por quienes son autoridad o por quienes, sin ser autoridad, es conferido
un estatus especial por la sociedad.
Por lo general cuando los comuneros tienen problemas, recurren al
maestro y al sacerdote para que intercedan con sus buenos oficios. No
cabe duda que el sacerdote y el maestro son personas influyentes, pero
no porque ocupen un cargo oficial, sino por la posición social y las
funciones que desempeñan. Su influencia será mayor o menor según el
grado que los comuneros otorguen a la religión y a la cultura. Esto no
quiere decir que el alcalde, el prefecto y el policía no sean influyentes.
La influencia es una forma de poder y es una de las formas en que el
poder se expresa socialmente. En la sociedad las relaciones de poder
EL PODER POLITICO
son de influencia y no hay interacción política en donde no se presente
la influencia.
d) AUTORIDAD.- Por autoridad entendemos el derecho establecido,
dentro de un orden social dado, para determinar medidas, formular
juicios sobre cuestiones relevantes y resolver controversias o de manera
amplia para actuar como jefe o guía de otros hombres (Walter Buckley).
La autoridad es un poder con derecho, no es un poder en sí solo, porque desde
este punto de vista el poder con autoridad concede legitimidad, mandato y
disposición oficial.
La autoridad esta revestida de formalismo. Ejemplo: El Presidente de una
Nación- tiene autoridad formal, lo mismo que el juez y el policía. En cambio el
líder político que no ocupa ningún cargo en la estructura del estado tiene
autoridad sobre sus seguidores, La autoridad es una forma de poder expresado
social y formalmente.
6. PODER Y ELITE
Por otra parte, es una tendencia natural en la persona que ostenta el poder el
desear acrecentarlo, cada vez más, hasta sobrepasar los límites establecidos
por la sociedad e incluso los correspondientes a la misma naturaleza humana,
En consecuencia, es necesario para el buen funcionamiento de un Estado que
el poder sea controlado. A través de la historia se han buscado formas de
limitar el ejercicio del poder y evitar la posibilidad de su incremento arbitrario,
hasta llegar a la época contemporánea en que se ha establecido en las
Constituciones un conjunto de disposiciones encaminadas a limitar las esferas
de competencia de los detentadores del poder, y a asegurar ciertos derechos a
los ciudadanos. Esto no significa que la Constitución sea el único medio de
controlar el poder, sino que por ser ley suprema es el instrumento idóneo para
articular sistemas de control.
Es debido a la tendencia de quien ostenta el poder político a aumentarlo que
surge la necesidad de restringirlo, de limitar a los detentadores de poder y
sujetarlos a medios de control, pues el poder político que no es controlado
degenera no sólo a los hombres sino también a las formas de gobierno. Lord
EL PODER POLITICO
Acton sostiene que el poder es la fuerza maligna que transforma grandes
hombres en hombres malos.
La naturaleza maligna del poder ha sido reconocida desde tiempos remotos
como un peligro, como un fenómeno que aleja de la racionalidad. Por ejemplo,
Aristóteles separa las formas puras de gobierno, la monarquía, la aristocracia y
la república de sus “desviaciones”. Dice que “la tiranía, en efecto, es la
monarquía en interés del monarca; la oligarquía en interés de los ricos; y la
democracia en el de los pobres, y ninguna de ellas mira a la utilidad común”.
En el mismo sentido se expresaba el padre Juan de Mariana al decir que más
que por sus orígenes, la tiranía se caracteriza por la manera de ejercer el
gobierno, para “su propia utilidad, sus placeres y sus vicios”, no la utilidad
pú[Link] afirmaba que: “Los príncipes que han querido hacerse
tiranos, han comenzado siempre por reunir en su persona todas las
magistraturas”. Es decir, que la tiranía es consecuencia de la satisfacción de la
ambición de poder de quien tiene a su cargo el gobierno, y para lograrlo asume
todas las potestades.
Tanto el despotismo como la tiranía son formas de gobierno que sirven a los
intereses personales, fallando así a su fin, que es lograr el bien de la
comunidad. El poder político debe cumplir con su función social, que es lograr
la realización de los intereses de la sociedad.
El poder es una fuerza que se manifiesta en una capacidad de dominación,
misma que puede transformarse en una pasión negativa y peligrosa. El poder
político es una fuerza que se traduce en la posibilidad de decidir por terceros,
de sustituir su voluntad, de ordenar y ser obedecido en relación con cuestiones
fundamentales para un Estado en virtud de una relación jerárquica de supra-
subordinación.
Es por lo anteriormente expuesto y por los numerosos ejemplos que nos ha
dado la historia que se hace patente la necesidad de limitar el ejercicio del
poder político y de convertirlo en objeto de un sistema de control. Las
Constituciones contemporáneas positivan el ejercicio del poder y establecen
medios de acceso a él, así como límites y controles para su ejercicio.
EL PODER POLITICO