Matrimonio igualitario, concubinato, familia
Gerardo A. Herrera Pérez
Miércoles 2 de Marzo de 2016
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) contribuyó y fue determinante
en estos últimos años para dar paso a la universalidad de los derechos humanos
de la comunidad lésbico, gay, bisexual, trans e intersexual, cuando menos en
Michoacán y otras partes de México; primero, precisando que no se puede utilizar
el discurso de odio para estigmatizar a una persona de orientación sexual
diferente a la heterosexual llamándole “puñal o maricón” (caso Puebla), porque
ello nos lleva a denigrar la dignidad humana y a discriminar, pero igualmente al
dictaminar en junio de 2015 que las leyes de cualquier entidad federativa que
consideren que la finalidad del matrimonio es la procreación y que la definan como
la que celebran un hombre y una mujer es inconstitucional; además de generar
protocolos para juzgar con perspectiva de género, de diversidad sexual.
En este contexto, la LXXIII Legislatura del Congreso del Estado aplicó el marco
normativo de dimensión universal de los derechos humanos para respetar,
proteger y garantizar los derechos humanos de las personas con una orientación
sexual distinta a la hegemónica y dar paso al matrimonio igualitario y el
concubinato en el Código Familiar de Michoacán; de igual manera pasó la figura
alternativa que no es definitivamente matrimonio porque se modificó su esencia, la
Sociedad de Convivencia.
La Sociedad de Convivencia ya había sido presentada por la entonces diputada
Citlalli Fernández, a petición de Grupo de Facto Diversidad Sexual, quien entregó
el documento, en la LXX Legislatura, la misma fue congelada (la LXXI Legislatura
no tocó el tema en su agenda legislativa); la LXXII Legislatura incorporó a la
Sociedad de Convivencia al Código Familiar en septiembre de 2015 como una
figura alternativa de matrimonio, pero ya definida como sospechosa por la SCJN.
Esta LXXIII Legislatura regresa su esencia que se propuso por la sociedad civil
organizada desde el 2006, la posibilidad de establecer espacios comunes entre
dos o más personas.
Si bien, la modificación al Código Familiar lo ejecutó esta LXXIII Legislatura, a
quien se le reconoce haberlo hecho; la pasada LXXII Legislatura no quiso aplicar
la jurisprudencia y tesis de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), las
recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, los
exhortos de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, como tampoco los
exhortos de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, modificando el
Código Familiar integrando una figura sospechosa parecida al matrimonio
denominada sociedad de convivencia y que ya había sido dictaminada como
inconstitucional por la SCNJ.
No obstante de las limitaciones y violación a los derechos humanos de las
minorías sexuales, alternativamente se llevaron a cabo acciones judiciales para
promover cinco matrimonios celebrados en el periodo de 2014 a 2015; dichos
matrimonios se lograron por la vía de las medidas cautelares de jueces federales
de la SCJN. Se encuentra pendiente de fallo el amparo colectivo que se promueve
por 19 personas; todos los procesos judiciales fueron impulsados de manera
coordinada por la sociedad civil organizada encabezada por Grupo de Facto
Diversidad Sexual en Michoacán y la Clínica de Litigio Estratégico de la UMSNH,
destacando que los dos primeros matrimonios fueron realizados en las
instalaciones de Ámsterdam Crepería de Concept Ámsterdam (los dueños han
sido solidarios por todos estos años para el trabajo social a favor de los grupos
vulnerados en Michoacán).
Lo que estamos viendo en Michoacán es un trabajo permanente de años de la
sociedad civil organizada, en la cual la incidencia política ha permitido penetrar la
mente de las personas que son legisladores y que presionadas por las autoridades
judiciales, legislativas federales y de los órganos autónomos de derechos
humanos permitieron alojar modificaciones al Código Familiar a partir de aplicar el
“principio de igualdad de oportunidades en el sentido de que hay que tratar
desigual a los desiguales para convertirlos en iguales”.
Es importante reconocer que las autoridades al identificar necesidades específicas
(antes no se hizo por las mismas) como la del matrimonio y concubinato igualitario
para retomar aquellos aspectos considerados en las recomendaciones
internacionales y de autoridades judiciales y de órganos autónomos de derechos
humanos que sirvan para legislar y, posteriormente, poner en marcha las medidas
positivas que respondan de la mejor manera a la realidad michoacana y a sus
desigualdades; así, se modificó el Código Familiar dando paso al matrimonio
igualitario y al concubinato igualitario con todos los efectos de la ley.
Las y los michoacanos ganamos, sí; pero gana también la democracia sexual, y
en ello estamos abonando a la construcción de los espacios sin violencia, sin
ideologías, sin discriminación, que no será fácil, porque ahora viene un proceso de
convivencia amplio y pleno de quienes tomarán decisiones para lograr su
matrimonio y concubinato y ser familia. Habrá que buscar los espacios para
discutir ideas, para escuchar razonamientos, para reeducar a la población para
evitar que se pueda derramar el discurso de odio, o bien la violencia por este
avance significativo.
En repetidas ocasiones expresamos que el concepto de familia no es estático,
cerrado y aislado del tiempo, es una noción dinámica cuya evolución ha
respondido principalmente a los cambios económicos (Engels). Así, tenemos
diferentes formas de organización en la historia de la humanidad dentro del
salvajismo, la barbarie, el matrimonio sisdímico, así como el matrimonio moderno,
el monogámico, patriarcal, falocrático y religioso, y que da paso a la familia nuclear
(papá, mamá e hijos). Eso quedó atrás, ahora el matrimonio da salida a una
nuevas formas de organizar la sociedad y el Estado mexicano debe, respetando la
pluralidad, proteger constitucionalmente la familia como una realidad social y, por
ende, tal protección debe cubrir todas sus formas y manifestaciones en cuanto
realidad existente; por ello, no debemos hablar de familia, sino de familias.
Esto es, los nuevos modelos familiares alejados del prototipo nuclear o extendido
(familia con parientes, abuelos, tíos, primos) se posicionaran como hoy están en la
geografía del más del millón de familias que hay en Michoacán; familias
monoparentales (un progenitor y uno o varios hijos), las singulares (parejas sin
hijos), familias reconstruidas (parejas con hijos de uniones anteriores), las
unipersonales (integrada por una sola persona), y las cinco familias que ya existen
en Michoacán, las lesboparentales (4) y homoparentales (1) (integradas por
personas del mismo sexo solas o con hijos) vendrán también otras familias
integradas por la comunidad trans, mujeres transexuales y hombres
heterosexuales, así como hombres transexuales y mujeres heterosexuales, y una
gran diversidad de expresiones que permitirán realmente plantearnos que vivimos
en una gran riqueza social.
Así, el matrimonio dejó de ser exclusivo para heterosexuales, esto sucedió ya
desde marzo de 2014 con el primer matrimonio igualitario en Morelia, Michoacán,
por una sentencia de la SCJN, ahora el matrimonio es igualitario para hombres y
mujeres, para dos hombres, para dos mujeres en una condición humana que les
permita transcender en la vida.
Así, Michoacán se suma al posicionamiento del Continente Americano, donde
Canadá (2005), Argentina (2010), Brasil (2012), Uruguay (2013) y México (Ciudad
de México (2009), Quintana Roo (2012), Coahuila (2014), Jalisco (2015), Nayarit
(2015) y Michoacán (2016)) y los Estados Unidos (2015) aceptan el matrimonio
igualitario. En Colombia, Ecuador y Chile, se han modificado las leyes para
celebrar la unión civil, como en México, en Coahuila el Pacto Civil Solidario o la
Sociedad de Convivencia en Michoacán, Jalisco y el Distrito Federal.
Debe quedar claro para los grupos disidentes sexuales que aún no es el fin de la
batalla, faltan varias entidades de la República y en eso todos tendríamos que
estar trabajando para fortalecer el espacio público y hacer que se aprobaran los
marcos normativos.
Han pasado miles de años para ver en el derecho positivo nuevas formas de
organizar la sociedad; hace 27 mil años las cuevas de Lascaux expresan
perfectamente las relaciones sexuales entre dos mujeres; en Mesopotamia
imágenes explícitas de actos sexuales entre hombres; en Egipto el faraón
Akhenathon, de rostro masculino, pero con pecho y caderas de mujer. Vasijas, y
objetos hablan en una historia muda que nos ayuda a reconstruir el cosmos. Esto
lo escribo el día martes, espero que el miércoles sea ésta la visión de sociedad
por la que he luchado por años.