ESCAPULARIO VERDE
El escapulario verde es un sacramental
que la Santísima Virgen nos entregó por
medio de Sor Justina Bisqueyburu,
contemporánea de Santa Catalina Labouré
(a quien la Virgen le entregó la Medalla
Milagrosa). Ambas son Hijas de la Caridad.
Sor Justina fue muy favorecida por la
Santísima Virgen con varias apariciones y
murió en olor de santidad en el año 1903.
El 28 de enero de 1840, Sor Justina estaba
en su retiro de noviciado y se encontraba
orando en la Capilla del convento, cuando
frente dorso de pronto tuvo una aparición de la
Santísima Virgen.
“Inmaculado Corazón de María, ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra La Virgen Santísima se le apareció con un
muerte” vestido largo de ceda blanca dejando al
descubierto sus pies. Sobre su vestido un
El Escapulario del Inmaculado Corazón. Este manto azul claro. Su cabello caía sobre
escapulario sería un poderoso instrumento sus hombros y no estaba cubierto por un
para la conversión de almas, velo. Sor Justina notó que las manos de la
particularmente aquellas que no tienen Fe, y Virgen estaban cerca de su pecho y
por medio de él, la Santísima Virgen sostenían su Inmaculado Corazón, del cual
obtendría para ellos, mediante su Hijo, la salían llamas resplandecientes. La Virgen
gracia de una muerte en gracia de Dios. no trasmitió ningún mensaje.
Esta misma visión se repitió al final del retiro y en otras cinco ocasiones durante el
curso de su noviciado. En ninguna ocasión la Virgen Santísima pronunció palabra
alguna, sin embargo los detalles en cada una de las visiones fueron iguales.
Después de que Sor Justina hizo su profesión religiosa, la congregación la envió a un
pueblo llamado Blangy, allí trabajaría con las Hermanas de su Orden. Al poco tiempo de
haber llegado, la comunidad estaba reunida para celebrar la fiesta del Nacimiento de la
Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando sobre la
grandeza de esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de
ocasiones anteriores.
La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un
vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus manos sosteniendo el
Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que
salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser
un Escapulario o insignia de alguna clase. A diferencia de otros Escapularios (como el
carmelita, por ejemplo), éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado
de tela estaba atado con cordones verdes. En él estaba una imagen de la Virgen de la
misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores visiones,
sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón. Al voltear la imagen, la
religiosa vio "un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan
transparente como el cristal."
Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el significado de esta
aparición. Esta visión representaba un nuevo medio para alcanzar gracias: el
Escapulario del Inmaculado Corazón. Este escapulario sería un poderoso instrumento
para la conversión de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio
de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una muerte
en gracia de Dios. Se le hizo también saber, a la religiosa, el deseo de la Madre de Dios
de que el escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias
particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.
En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de la misma forma, insistiendo en
que se propagara la devoción a este escapulario. Finalmente, los Escapularios se
empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego por toda
Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y
el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.
La forma de este escapulario
consiste en un trozo de tela verde, con una doble representación gráfica:
En el anverso lleva la imagen de María, mostrando su corazón virginal, en el centro de su
pecho, sosteniéndolo con sus manos inmaculadas. Su Corazón aparece traspasado por
una espada y coronado de llamas. Este mismo Corazón, en gran tamaño, aparece en el
reverso, rodeado por el óvalo que forma esta inscripción:
“Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra
muerte”
Presidiendo el óvalo de la inscripción figura una cruz de oro. El fin específico de este
escapulario es la invitación a orar, a recurrir al Inmaculado Corazón de María con
confianza y pedir, sobre todo, por los pecadores. Hay que recitar, nos dijo Sor Justina,
por lo menos una vez al día la jaculatoria del reverso.
Don para los enfermos
Este escapulario ha sido dado por Nuestra Señora, particularmente como un don para
los enfermos. Se le puede poner en sus ropas, en su cama o en su habitación. Si la
persona a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el que le haya proporcionado el
escapulario, puede decirla por el enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la bendición y el
cumplimiento de la promesa de la Virgen a todos los que lo lleven y digan la jaculatoria:
“ Hará grandes conversiones, particularmente para alcanzar la buena muerte a los
pecadores y a los que no tienen fe”.
El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino solo la
bendición de algún sacerdote católico.
El Escapulario Verde
agosto 19, 2010 por salutarishostia
El Escapulario Verde o el Escapulario del Corazón Inmaculado de María es, como la
medalla milagrosa, un regalo de nuestra madre bendita a las hijas de la caridad de San
Vicente de Paúl.
El 27 de noviembre de 1839, Justine Bisqueyburu, destinada por la Providencia para dar
a conocer esta devoción, entró en el Noviciado de las Hijas de la Caridad, 140 Rue du
Bac, París. El 28 de enero de 1840, durante su primer retiro, la joven hermana fue
favorecida con una visión celestial. Nuestra Señora se le apareció vestida en un largo
traje blanco sobre el cual colgó una capa azul brillante. En sus manos ella sostenía su
Corazón, y de la parte superior salían brillantes rayos. La misma aparición fue repetida
cuatro o cinco veces durante su noviciado. Esta bondad no aparentaba tener ningún otro
propósito que aumentar la tierna devoción de la misma Hermana a María inmaculada.
Vestida con su hábito, el 8 de septiembre de 1840, fecha de la natividad de la Virgen
bendita, la hermana Bisqueyburu fue favorecida durante sus rezos con una aparición de
la Madre de Dios, que sostenía en su mano derecha su Corazón envuelto en llamas, y en
su mano izquierda una clase de escapulario, consistiendo en una tela de paño verde
suspendida de una cuerda del mismo color. En un lado había un cuadro de la Virgen
bendita como ella se había mostrado en las apariciones; en el otro lado, un Corazón
reflejando rayos más brillantes que el sol, y más claro que el cristal. Este corazón
perforado con una espada estaba rodeado por una inscripción ovalada, con una cruz en
la parte superior. La inscripción decía: “Inmaculado Corazón de María, ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestro muerte.” Al mismo tiempo una voz interior
reveló a la hermana el significado de esta visión. Ella entendía que este nuevo
Escapulario, por medio de las Hermanas de la Caridad, contribuiría a la conversión de
los que no tienen ninguna fe, y sobretodo, obtener para ellos una feliz muerte, y que
debe ser distribuido con confianza. Mientras el escapulario fue distribuido, conversiones
maravillosas ocurrieron y algunas curaciones corporales fueron producidas.
El Escapulario no es el emblema de una confraternidad sino simplemente una imagen
doble atado a una pieza única de paño y suspendido de una cuerda. La Virgen Bendita
declaró a su fiel servidor que no hay fórmula especial de bendición necesaria. Es
suficiente que sea bendecido por un sacerdote y usada por la persona para quien fue
destinado. Puede ser colocado en la ropa, en la cama, o simplemente en la alcoba. El
único rezo que debe recitarse es la inscripción que rodea el corazón en el revés del
escapulario: “Corazón Inmaculado de María, ruega ahora por nosotros y en la hora de
nuestra muerte.” Esto se debe repetir diariamente, si no por el que lo usa, por el que lo
da. El Escapulario se puede distribuir por todas partes. Aun cuando bondades
maravillosas se le atañen, son proporcionadas a la fe con la cual se da. El Escapulario
Verde fue aprobado dos veces por el papa Pío IX, en 1863, y nuevamente en 1870
cuando él dijo: ” Escriba a estas buenas Hermanas que las autorizo para hacerlos y para
distribuirlos.”
MI EXPERIENCIA CON EL ESCAPULARIO VERDE
DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA
Rev. Leo Steinbach
Cuando primero entré en contacto con esta devoción, leí una explicación que parecía dar
la impresión de que era solamente para Cristianos no comprometidos. Pensé que para mí
seria inútil puesto que tenía muy poco contacto con los Cristianos, sea ellos buenos,
malos o indiferentes. Mis contactos eran principalmente con los budistas y los
shintoistas que yo intentaba cristianizar. Sin embargo puse algunos escapularios en mi
bolsillo y decidía probar uno. Ese mismo día fui a un hospital próximo en donde
descubrí a una paciente no Cristiana de una señora que había estado inconsciente
previamente por 10 días. El doctor me explicó a mí que ella muy probablemente moriría
en el plazo de tres días sin recuperar el sentido. Él y una enfermera me escoltaron al
cuarto. Me dirigí a la mujer enferma pero ella no dio ninguna indicación que ella
entendía una palabra de lo que yo decía. Tomé un escapulario verde de mi bolsillo, se lo
puse en su frente y repetí con la invocación, “Corazón Inmaculado de María, ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.”
¿Y qué sucedió? La señora inmediatamente recuperó el sentido, unió sus manos y rogó
a Dios muy devotamente que perdonara sus pecados. Yo estaba sorprendido. El doctor y
la enfermera, ambos no Cristianos, no podían creer lo que habían presenciado. Yo
inmediatamente instruí a la paciente y la bauticé ese mismo día para su gran alegría.
Ella permaneció perfectamente consciente por tres días más mientras que devotamente
recibía diariamente el santo Viaticum. Ella expiró mientras que rezaba al Inmaculado
Corazón de María.
Noticias de este doble milagro se diseminaron rápidamente. Todos me pedían el
escapulario verde y puesto que yo tenía solamente un par docenas que había recibido de
un capellán del ejército y no teniendo forma de conseguir más, yo comencé a prestar
mis escapularios restantes con la condición que me fueran devueltos después de tres
días. Hice esto para ayudar a la mayor cantidad de gente posible. Mientras tanto un
reportero católico me ayudó a obtener los materiales necesarios y comenzamos a
hacerlos. Durante los últimos 25 años hemos hecho y distribuido muchas decenas de
miles a gente que vivía por todas partes de Japón. También hemos enviado un buen
número a los Estados Unidos, a Brasil, a Paraguay, a Corea y a Indonesia. Una revista
católica aquí en Japón publicó una explicación del escapulario verde hace más o menos
un año y hemos estado recibiendo peticiones diariamente desde entonces. En un solo día
recibimos 140 cartas e intentamos satisfacer cada petición puntualmente. Nunca
cobramos por ellos, ni gastos de franqueo. Sin embargo nunca hemos estado en deuda.
La gente agradecida nos envía donaciones que cubren el costo de materiales y de
franqueo.
Es edificante leer las cartas de agradecimiento. Mucha gente reporta bendiciones
espirituales y ha habido curaciones milagrosas de todo tipo de dolencias humanas
incluyendo ceguera, sordera, cáncer, tuberculosis, presión alta, el reumatismo, artritis
etc. Los Católicos no practicantes y los no Católicos parecen recibir más bondades que
los católicos practicantes.
Una señora no Cristiana de 80 años dijo que ella quisiera visitar la iglesia en su
vecindario pero ella no podía caminar debido a artritis. Cada invierno sus tobillos y las
muñecas se le hinchaban lo cual era muy doloroso. Le dieron un escapulario verde que
ella aplicó diariamente pero puesto que ella no podía recordar el rezo ella simplemente
pidió a la Madre de Cristo ayuda. A los pocos días estaba totalmente curada. Después de
una breve instrucción y bautismo, ella atendía diariamente la santa misa, recibiendo
siempre la santa comunión. Ella continuó este hábito por dos años hasta que le llegó su
recompensa. Durante este intervalo ella convirtió a un viejo amigo que vivía apenas al
cruzar la calle de su hogar y ella tenía la felicidad de ser su madrina. Su buen marido, un
fiel Shintoista, también atesoraba su escapulario verde pero nadie podía convencerlo de
que se hiciera cristiano. Sin embargo, apenas tres días antes de su muerte, cambió de
parecer. Él murió muy feliz después de recibir los sacramentos.
El dueño de una flota de 60 taxis en Kyoto pidió que su pastor bendijera sus vehículos
el día de año nuevo, con lo cual él obsequió a cada uno de sus conductores con un
nuevo escapulario verde. Él les animó a, aunque no fuesen Cristianos, que rezaran
diariamente por lo menos una vez al día. Durante el año hubo apenas algunas defensas
dobladas pero no hubo accidentes que causaron daños corporales. La Madre bendita
nunca se invoca en vano. Sus rezos son muy poderosos. Los conductores japoneses;
“kamikaze”, que conducen a alta velocidad todo el tiempo, día y noche, son muy
agradecidos a su Protectora.
FUENTE:
[Link]
Nota: Quienes deseen recibir un escapulario verde en forma gratuita; escriban a nuestra
dirección: legiondemaria_santarita@[Link]
martes, 21 de junio de 2011
El Escapulario Verde
"Inmaculado Corazón de María, ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra
muerte ¡Amén!"
ÁNGELES ENTREGAN LA PROMESA DE DIOS (27 DE
SETIEMBRE DE 1999)
El 27 de septiembre de 1999, Ana María, un
miembro del Apostolado del Escapulario Verde, fue
recibida por dos ángeles después de asistir Misa en
honor de San Vicente de Paul (quien luego se
convertiría en nuestro Santo Patrón). Los Ángeles,
enviados del cielo, vinieron a ofrecer una nueva
forma a todos los Cristianos para obtener la vida
eterna con Jesús, nuestro Salvador—al
consagrarnos a nosotros mismos o a alguien más a
Jesús por María. Este es el mensaje que los ángeles
nos dieron:
"¡En este día el Señor ha elegido, de los 365 días del
año, en este día, todo el que haya muerto durante el
año con su nombre puesto en un Escapulario Verde,
será liberado del Purgatorio y entrará en las puertas
del Cielo!"
Si deseas asegurarte de que no serás enviado al
Infierno por la eternidad, o pasar años sufriendo en
el Purgatorio, esperamos que tu fe te lleve a hacer lo
siguiente:
1. Rezar la Oración de Consagración Eterna.
2. Escribir tu nombre, luego los nombres de los
demás en un Escapulario Verde bendecido con un
lapicero.
3. Rezar la oración: "Inmaculado Corazón de María,
ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén", todos los días (cuando recuerdes)
4. Ofrecer todas tus Comuniones, Misas, Coronillas
de la Divina Misericordia, todas las demás obras
buenas del día por "Todos los apóstoles del
Escapulario Verde alrededor del mundo,
especialmente por aquellos en el purgatorio."
5. Rezar la Coronilla de San Vicente de Paul como
novena (nueve días) y celebrar la fiesta de San
Vicente de Paul el 27 de Setiembre de cada año.
¡Este es nuestro día festivo de alabanza y acción de
gracias a Jesús por tomar a nuestros seres queridos
fuera del Purgatorio y al Cielo!
CÓMO USAR ESTOS ESCAPULARIOS BENDECIDOS
Escribe tu nombre y luego los nombres de todos los que
conoces en un Escapulario Verde bendecido. Puedes
escribir 100 nombres en un Escapulario Verde bendecido,
Jesús y nuestra Madre María saben acerca de quien estás
pensando. Cuando escribes tu nombre o los nombres de
otros en un Escapulario Verde bendecido, eres entonces
consagrado al Corazón Inmaculado de María. Nuestra
Santísima Madre María coloca su manto de amor sobre
ustedes y empieza poco a poco a conducirte a ti y a otros
a Jesús, mirándolos y guiándolos hasta que sean llamados
al hogar en el Cielo. Te pedimos por favor, que reces la
Oración de Consagración Eterna con el fin de unir tus
oraciones con la de todos los demás apóstoles alrededor
del mundo.
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN ETERNA (POR NUESTRO
SEÑOR)
Oh, Padre Misericordiosísimo, hoy te ruego que aceptes
mi acto sincero de amor al consagrar toda mi vida al
Sacratísimo Corazón de tu Hijo. No hago esto solo, mi
querido Padre, sino a través del Inmaculado Corazón de
María, Reina del Escapulario Verde. Con su Corazón tan
traspasado con los siete dolores, desde el principio de la
vida de su Hijo hasta su tortuosa muerte, ella llora todos
los días por aquellos que eligen no amar a Tu Divino Hijo,
Jesús.
Incluso hoy en día con tantas almas que eligen pasar su
eternidad en el infierno, ella anhela nuestra intercesión
para traer a otros a conocer y amar a nuestro Dios: Padre,
Hijo y Espíritu Santo. Te pedimos entonces, Padre
Todopoderoso, que nos permitas colocar todas estas
almas en las manos de la Madre, las que han tocado
nuestra vida de alguna manera. Deseamos consagrar hoy
a nuestros familiares, amigos, y sí, incluso a nuestros
enemigos, al Sagrado Corazón de Jesús. Sabemos que Tú,
nuestra Divina Majestad, no le negarás nada a tu Hijo, y
que Tu Hijo Amado no le puede negar nada a Su madre
cuando se trata de la Salvación de las Almas.
Hago este acto de Consagración Eterna sólo una vez, mi
Padre Misericordioso, y pido que se apliquen sus méritos
a los que tienen sus nombres colocados en un escapulario
verde. Ofrecemos por esas almas el Cuerpo y la Sangre
más amados de Tu Hijo en la Eucaristía, junto con los
rosarios, oraciones, alegrías, sacrificios y sufrimientos de
cada día, pasados y presentes hasta el final de nuestras
vidas. Sabemos con gran confianza que la Reina del
Escapulario Verde no va a descansar hasta que asegure el
don de la Perseverancia Final a todas las almas vivientes
vestidas en Su Escapulario Verde. Ella va a llamar a Su
Divino Hijo, no sólo para la conversión espiritual de
regreso a Ti, Padre Eterno, sino también para curar
físicamente a aquel cuya misión en esta tierra requiere el
don de tu Hijo de una curación física.
Santísimo Señor, Padre Todopoderoso, si es Tu Voluntad
Divina, permíteme servir a Tu Hijo y a Su Madre a diario
en Su lucha contra el enemigo infernal, donde junto a la
Comunión de la Divina Misericordia de Tu Hijo, podamos
traer el reino del Inmaculado Corazón al colocar a todo el
mundo en Su Escapulario Verde. Todos los días oramos,
"Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte. Amén." (Decir un Padre
Nuestro, Ave María y Gloria por las intenciones del Santo
Padre.)
DIOS PADRE NOS PIDE ORAR (13 DE MAYO DEL 2009)
El 13 de marzo de 2009, nuestro Padre Celestial le pidió a
Ana María solicitarle a los apóstoles orar por los padres
que han abortado a sus bebés y rezar esta oración
durante nueve días consecutivos durante Cuaresma y los
primeros sábados de todos los demás meses. Hemos
reproducido la siguiente oración:
Oh Padre Celestial, a través de la muerte y resurrección
de Tu Hijo, Jesús de Nazaret, Te suplico por misericordia
por una madre y un padre, que sabiendo o sin saber
cometieron el más grave de todos los pecados,
asesinando a su hijo antes de nacer. Te ruego, Padre
Misericordioso, que tengas compasión de ellos y quites
Tu justa ira lejos de su merecido castigo, y en su lugar,
recibe mi oración de dolor y amor para que se aplique a
sus almas durante su vida en la tierra y guíalos a ambos a
que se arrepientan de sus acciones.
Digo esta pequeña oración con la esperanza de que Tu
gracia sea derramada sobre ellos, abriendo sus ojos y
corazones para que se den cuenta de que han ofendido a
la verdadera naturaleza de nuestra existencia humana;
conocer, amar y servirte a Ti Padre, Jesús tu Hijo y al
Espíritu Santo. Le pido a nuestra Madre del Cielo para
llevar a cabo las conversiones de los padres a través de su
Corazón Inmaculado. Siempre llevando las almas a su
Hijo, Jesucristo, el Salvador y Redentor de las almas. Y te
alabo Padre por la gracia de mi vida, por no ser abortado,
para que yo pudiera alabarte hoy por Tu misericordia y Tu
amor constante para mí. Te amo Padre, te alabo siempre
Padre, hasta que esté unido a Ti, a Tu Hijo, a Tu Espíritu
en el Cielo con los Ángeles y Santos. Amén.
CÓMO PROTEGER TU HOGAR (30 DE MAYO DEL 2009)
En un mensaje que Dios le dio a Ana María, una apóstol
del escapulario verde, el 30 de Mayo del 2006, Jesús le
pidió a todas las almas poner cuatro Escapularios Verdes
bendecidos en las cuatro esquinas de sus hogares o
lugares de trabajo, y rezar la siguiente oración mientras lo
hacen. Deben poner uno de los Escapularios Verdes en
una esquina y luego rezar la oración, después repetirlo de
nuevo en las otras tres esquinas.
"Padre Celestial, a través de la muerte y resurrección de
Tu Santo Hijo, Jesús de Nazaret, te pedimos que envíes a
Tu Santa Madre, junto con los Ángeles de la Guarda
descender a mi hogar (o lugar de trabajo), para proteger a
mi familia (o amigos y compañeros de trabajo) de los
engaños de Satanás y de sus emisarios para que este
edificio esté para siempre consagrado al Sagrado y al
Inmaculado Corazón a partir de hoy. Por favor Señor
protege a todos los que entran en estas instalaciones y
haz santos a los que moran aquí. En Tu santa misericordia
Padre. Amén ".
ORACIÓN DE ENTREGA A JESÚS (19 DE MAYO DEL 2008)
Jesús le dijo la siguiente oración a Ana María, y hemos
reproducido esta oración para que la reces también.
"Hoy mi amado Salvador, Te entrego todo mi ser. Te doy
mi vida, mi familia, mi voluntad, mi propiedad y mis
posesiones. Rindo mis acciones, mis obras, mis
inspiraciones que provienen del Espíritu Santo, y mi
voluntad humana para hacer lo que Tú mandas. Soy Tu
siervo, y Tú eres mi Dios. Señor llévame y guíame a la vida
eterna Contigo, Tu madre, y los Santos y los Ángeles al
servicio de la Santísima Trinidad; ahora y siempre. Amén."
[Traducido de "Apostolate of the Green Scapular" en
Houston, TX USA web abajo]
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—————
Este escapulario sería un poderoso instrumento para la
conversión de almas, particularmente aquellas que no
tienen Fe, y por medio de él, la Santísima Virgen
obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una
muerte en gracia de Dios.
El escapulario verde es un sacramental que la Santísima
Virgen nos entregó por medio de Sor Justina Bisqueyburu,
contemporánea de Santa Catalina Labouré (a quien la
Virgen le entregó la Medalla Milagrosa). Ambas son Hijas
de la Caridad. Sor Justina fue muy favorecida por la
Santísima Virgen con varias apariciones y murió en olor
de santidad en el año 1903.
El 28 de enero de 1840, Sor Justina estaba en su retiro de
noviciado y se encontraba orando en la Capilla del
convento, cuando de pronto tuvo una aparición de la
Santísima Virgen.
La Virgen Santísima se le apareció con un vestido largo de
ceda blanca dejando al descubierto sus pies. Sobre su
vestido un manto azul claro. Su cabello caía sobre sus
hombros y no estaba cubierto por un velo. Sor Justina
notó que las manos de la Virgen estaban cerca de su
pecho y sostenían su Inmaculado Corazón, del cual salían
llamas resplandecientes. La Virgen no trasmitió ningún
mensaje.
Esta misma visión se repitió al final del retiro y en otras
cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En
ninguna ocasión la Virgen Santísima pronunció palabra
alguna, sin embargo los detalles en cada una de las
visiones fueron iguales.
Después de que Sor Justina hizo su profesión religiosa, la
congregación la envió a un pueblo llamado Blangy, allí
trabajaría con las Hermanas de su Orden. Al poco tiempo
de haber llegado, la comunidad estaba reunida para
celebrar la fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen
María. Sor Justina se encontraba en oración meditando
sobre la grandeza de esta celebración. De pronto tuvo
una nueva visión, esta vez diferente a la de ocasiones
anteriores.
La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las
otras ocasiones: con un vestido de seda blanca cubierto
por el manto azul pálido, y en sus manos sosteniendo el
Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más
intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero,
tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que
parecía ser un Escapulario o insignia de alguna clase. A
diferencia de otros Escapularios (como el carmelita, por
ejemplo), éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de
dos. El cuadrado de tela estaba atado con cordones
verdes. En él estaba una imagen de la Virgen de la misma
forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus
anteriores visiones, sosteniendo en su mano derecha su
Inmaculado Corazón. Al voltear la imagen, la religiosa vio
"un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que
el sol y tan transparente como el cristal."
Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación
interior el significado de esta aparición. Esta visión
representaba un nuevo medio para alcanzar gracias: el
Escapulario del Inmaculado Corazón. Este escapulario
sería un poderoso instrumento para la conversión de
almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que
por medio de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos,
mediante su Hijo, la gracia de una muerte en gracia de
Dios. Se le hizo también saber, a la religiosa, el deseo de
la Madre de Dios de que el escapulario fuese propagado
por todas partes para que estas gracias particulares,
lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.
En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de la
misma forma, insistiendo en que se propagara la
devoción a este escapulario. Finalmente, los Escapularios
se empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las
Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera de ella.
Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación
formal y el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX,
en 1870.
La forma de este escapulario
consiste en un trozo de tela verde, con una doble
representación gráfica:
En el anverso lleva la imagen de María, mostrando su
corazón virginal, en el centro de su pecho, sosteniéndolo
con sus manos inmaculadas. Su Corazón aparece
traspasado por una espada y coronado de llamas. Este
mismo Corazón, en gran tamaño, aparece en el reverso,
rodeado por el óvalo que forma esta inscripción:
“Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte”
Presidiendo el óvalo de la inscripción figura una cruz de
oro. El fin específico de este escapulario es la invitación a
orar, a recurrir al Inmaculado Corazón de María con
confianza y pedir, sobre todo, por los pecadores. Hay que
recitar, nos dijo Sor Justina, por lo menos una vez al día la
jaculatoria del reverso.
Don para los enfermos
Este escapulario ha sido dado por Nuestra Señora,
particularmente como un don para los enfermos. Se le
puede poner en sus ropas, en su cama o en su habitación.
Si la persona a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el
que le haya proporcionado el escapulario, puede decirla
por el enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario
atestiguan la bendición y el cumplimiento de la promesa
de la Virgen a todos los que lo lleven y digan la
jaculatoria: “Hará grandes conversiones, particularmente
para alcanzar la buena muerte a los pecadores y a los que
no tienen fe”.
El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula
particular de investidura sino solo la bendición de algún
sacerdote católico.
[Link]
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El Escapulario Verde
Diez años después de la manifestación de la medalla milagrosa a Santa
Catherine Laboure, la bendita Virgen María, el 8 de septiembre de 1840, el día
de su onomástico, confió el Escapulario Verde de su Inmaculado Corazón a la
hermana Justine Bisqueyburu, una religiosa de las hijas de la caridad de San
Vicente de Paúl. Nuestra señora prometió que este nuevo escapular
contribuiría a la conversión de almas, particularmente los que no tienen
ninguna fe, y procuraría para ellas una muerte feliz.
El Escapular Verde es una tela de felpa verde orlada con una trenza - con
un cuadro de un corazón traspasado por una espada goteando sangre,
superado por una cruz y rodeado por las palabras: "Inmaculado Corazón de
María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestro muerte." El
escapulario verde en verdad es un pedazo de paño extraordinario. El diablo no
tiene ningún poder sobre quien lo hace, lo usa o disemina su devoción. Todos
los que usan el Escapulario Verde confirman al malvado, que son agentes de la
Madre de Dios y el diablo sabe que él es impotente contra ellos. Dios desea
que el Escapulario Verde se convierta en emblema la barrera más segura al
asalto del malvado a las almas.
La manera de usar el escapulario fue indicada por la Virgen bendita. Puesto
que no es el emblema de una confraternidad sino simplemente una imagen
doble atada a una pieza única de paño, no hay investidura necesaria. El único
requisito es que el escapulario verde sea bendecido por un sacerdote y usado
o llevado por la persona que desea beneficiarse por él. Si, sin embargo, la
persona necesitando tolerancia es obstinada, el escapulario verde se puede
colocar secretamente dentro de su ropa, hogar o posesiones, y el donante
debe decir el rezo en lugar de otro. El único rezo necesario, que se puede decir
muchas veces diarias, pero se debe decir por lo menos una vez al día es:
"Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de
nuestra muerte" Aun cuando se obtengan muchas bondades, son
proporcionales a la confianza con la cual se da. El Escapular Verde fue
aprobado dos veces por el Bendito papa Pío IX en 1863 y otra vez en 1870,
cuando él dijo: "escriba a estas buenas hermanas que las autorizo para hacerlo
y para distribuirlo."
Nuestra Señora ha hecho esta promesa: "venir a la ayuda de cualquier
persona que la utilice como un acto de amor para mí y yo bendeciré a todos los
corazones en la tierra que propaguen esta devoción a mi Escapulario Verde."
El siguiente testimonio del Padre Robert A. Macdonald, [Link].R. es una gran
prueba de esta promesa:
Déjeme contarle la historia de cómo yo descubrí el Escapulario Verde. Ésta
es la única forma de tratar de diseminar el tierno y verdadero amor de su
Inmaculado Corazón y de pagar mi deuda a ella. Hace algunos años, antes de
que la penicilina estuviera usándose, yo estaba muy enfermo en un hospital
con pulmonía. Comencé a sangrar fuertemente, y los doctores decidieron
operar como un último recurso. Entonces una pequeña monja entró en a mi
habitación.
"¿Padre, tiene usted gran fe en la Madre de Dios, especialmente en su
Inmaculado Corazón? ¿El padre, le tiene gran fe en la madre de dios,
especialmente en su corazón inmaculado? Si es así usted puede ser curado."
"¿Cómo, hermana?"
"Con el Escapulario verde".
¿Qué es eso? "
"Hace cuatro años, Padre, yo fui operada de cáncer. Yo estaba tan invadida
que me suturaron y me mandaron a morir. Entonces rogué a Nuestra Señora
del Escapulario Verde; me cansé de esperar la muerte, y volví a trabajar. Estoy
curada, Padre. ¿Usted quisiera que le diera un escapulario? "
"Por favor, Hermana."
Con eso ella puso uno sobre mi cabeza. Una sensación de enorme
confianza me invadió y el sangramiento paró. Dos días después, en el cuarto
de radiografía, me preguntaron cuando la hemorragia había cesado. Cuando
contesté que era una cuestión de un par de días, expresaron gran sorpresa.
"Usted tiene una herida cicatrizada por seis meses y no ningún otro
vestigio." Hoy la cicatriz ha desaparecido. No en balde que hablo de una deuda
irreparable a su Inmaculado Corazón. He hecho desde entonces todo lo posible
para propagar esta devoción. Me da gran alegría y asombro, a quienes he
hablado del Escapular Verde son más entusiastas que yo. Nunca he visto nada
igual a la fe y la confianza de estos nuevos apóstoles de María.
LA INSIGNIA VERDE
DEL INMACULADO
CORAZÓN DE MARÍA O
"ESCAPULARIO VERDE"
En una agitada calle de
París, se encuentra el Convento Superior de las Hermanas de la
Caridad de San Vicente de Paúl. Es un convento muy activo,
porque las personas vienen de todo el mundo para orar en la
Capilla y a pedir la intercesión de la Virgen Inmaculada, Madre de
Dios. Vienen aquí porque la Capilla es un lugar sagrado, un lugar
donde el Cielo se une a la tierra de una manera especial. Esta
unión de Cielo y tierra comenzó en 1830, cuando Santa Catalina
Labouré experimentaba las visiones de Nuestra Señora de la
Medalla Milagrosa. Durante el curso de estas visiones, la Virgen
prometió que todos que vinieran aquí con Fe recibirían inmensas
gracias a través de su intercesión a través de su Divino Hijo,
Jesús. La historia del Escapulario Verde empieza en esta misma
Capilla, pero nueve años después, y con otra Hermana, Justina
Bisqueyburu. Es a ella a quien Nuestra Señora del Escapulario de
Verde se le aparecía.
La Hermana Justina Bisqueyburu nació el 11 de
noviembre de 1817, en el pueblo de Mauleon, en los bajos
Pirineos de Francia. Pasó sus primeros años con la hermana de
su madre. Su vida en ese momento era simple, como la de
cualquier niña de su edad. Cuando cumplió los 22 años, Justina
se unió a las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl - una
Orden muy popular y extendida en Francia en ese momento, y
fundada en los grandes principios de espiritualidad y caridad del
gran 'Monseñor Vicente', que era como a él se le refería. El
Monasterio de la Orden estaba en la Rue du Bac, en París - una
calle bulliciosa en el corazón del sector comercial de la ciudad.
Brevemente después de su llegada al Monasterio, Justina
comenzó a experimentar gracias místicas y manifestaciones
sobrenaturales.
El 28 de enero de 1840, durante su retiro de noviciado, estando
orando en silencio en la Capilla del convento, se le apareció,
sobresaltándola, la Santísima Virgen María. La Madre de Dios
tenía un vestido largo de seda blanca dejando al descubierto sus
pies. Encima del vestido tenía un manto del más pálido azul. Su
cabello caía suavemente sobre sus hombros y no estaba cubierto
por un velo. La Hermana observó que las manos de la Santísima
Virgen estaban dobladas hacia su pecho y sosteniendo el
Inmaculado Corazón, del cual salían llamas resplandecientes. La
Madre de Dios no dijo nada. Esta visión se repitió al final del retiro
de la Hermana Justina y en otras cinco ocasiones durante el
curso de su noviciado en el monasterio. En cada ocasión, la
Santísima Virgen no decía nada y los detalles de cada visión eran
idénticos.
Después de tomas sus primeros votos, la religiosa Justina fue
enviada al pueblo de Blangy, para trabajar allí con las Hermanas
de su Orden. Brevemente a su llegada, las Hermanas se
reunieron para celebrar el Nacimiento de la Santísima Virgen
María. En este día la Hermana Justina estaba en oración y
meditaba en esta celebración. De repente tuvo una nueva visión,
esta vez diferente a la de ocasiones anteriores.
La Santísima Virgen se vistió como antes, con un vestido de seda
blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus manos
sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más
intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero en su
mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o
insignia de alguna clase. A diferencia de otros Escapularios, este
tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de los dos usuales. El
cuadrado de tela estaba atado con cordones verdes. En él,
estaba una imagen de la Virgen de la misma forma en que se la
había aparecido a la Hermana Justina en sus anteriores visiones,
sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón. Al
voltear la imagen, la Hermana vio "un Corazón ardiendo con
rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente como el
cristal."
El Corazón fue perforado por una espada y rodeado por una
oración en forma oval, y en la parte superior de óvalo, una Cruz
de oro. En la oración se lee:
"Inmaculado Corazón de María,
ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte."
Durante la visión, la Hermana Justina tuvo una inspiración interior
en la que le dijo el significado de lo que ella estaba viendo. Se le
reveló que este Escapulario del Inmaculado Corazón sería un
instrumento para la conversión de almas, particularmente
aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la Santísima
Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una
muerte feliz en amistad con Dios. Se le hizo también saber a la
religiosa el deseo de la Madre de Dios de que el Escapulario sea
propagado por todas partes para que estas gracias particulares,
lleguen a todas las almas que sigan esta devoción.
Siempre humilde y prudente, y desconfiada de ella misma, la
Hermana Justina temía que lo que ella había experimentado
fuera sólo el producto de su imaginación. Le contó estas
experiencias a su superiora directa de la Orden, y le pidió que no
dijera nada. Sin embargo, también le pidió que si ella consideraba
necesario, le contaría todo lo ocurrido al Director Espiritual. En
dos ocasiones subsiguientes, se repitió esta visión del
Escapulario Verde a la religiosa y comprendió que debía contarle
todo a su Director Espiritual. El Sacerdote responsable de su
dirección espiritual era el Padre Aladel - a quien la Hermana
Justina no conocía - estaba involucrado íntimamente en la
propagación de la Medalla Milagrosa, por ser también Director
Espiritual de otra Hermana de la Orden, Catherine Labouré. Se
ejerció mucho discernimiento y prudencia necesaria, qué causó
retraso en la fabricación y propagación de los Escapularios
Verdes. De hecho, en visiones subsecuentes, la Santísima Virgen
se quejó por la larga espera para tener el Escapulario hecho y
distribuido, después de todo, cada momento de retraso, eran
oportunidades de perdidas. Finalmente, los Escapularios se
empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas, en
París y luego por toda Francia y fuera de ella.
Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y
estímulo de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870. La Hermana
Justina mantuvo un velo de silencio sobre estas manifestaciones
y sólo hablo de ellas con aquéllas personas directamente
responsables de su preparación espiritual.
Y así, la Hermana Justina era vista únicamente como una
Hermana religiosa humilde y fiel, como tantas otras, fiel a la
Regla, obediente a aquéllos cuya autoridad estaba por encima de
ella, y compasiva con aquéllos que necesitaran de su ayuda. Al
finalizar su entrenamiento religioso, la Hermana Justina dedicó
calladamente la mayoría de sus años en varios hospitales de la
Orden en Francia, y se le recordó después como una Hermana
diligente, capaz, compasiva y gentil.
El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de
investidura sino una simple bendición de cualquier Sacerdote
católico. A diferencia de otros Escapularios que hacen necesario
llevarlos puestos, el Escapulario Verde puede llevarse puesto o
estar con uno, e incluso tenerlo entre las pertenencias de uno. La
oración encontrada en el Escapulario debe orarse al menos
diariamente. Si la persona para quien estas gracias se buscan no
dice la oración, entonces debe ser orada por la persona que esté
dando el Escapulario. Las gracias particulares de este
Sacramental son para inducir y ahondar en la devoción al
Inmaculado Corazón de María, y para la conversión de corazones
y almas. Y a través del uso devoto de este Escapulario, muchas
gracias se han obtenido y pasado a muchos y en muchas
ocasiones, como será testificado por una gran diversidad de
almas.
IGLESIA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA DE
GUAYACÁN
Servir tan sólo a la verdad es nuestra única meta a través de los
siglos, a la verdad íntegra y auténtica, no enturbiada por tiniebla
alguna, ni plegada a ninguna condescendencia, y jamás separada
de la caridad de Nuestro Señor Jesucristo.
DEL CORAZÓN DE JESÚS fuente inagotable de amor y
misericordia, ha brotado el inefable Misterio de la Eucaristía.
Oración
Señor y Dios mío, dadme gracia para que mi corazón os desee, deseando os busque,
buscando os halle, hallando os ame, y para que amándoos no vuelva a caer en los males
de que ya me habéis librado. Amén.
¡OH CORAZÓN DE MARÍA!, el más amable y compasivo de los
corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas
en favor de los miserables pecadores.
Oración al Arcángel San Miguel.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo
contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios
manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh
Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha
conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus
malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
El Escapulario Verde
El Escapulario del Inmaculado Corazón. Este escapulario sería
un poderoso instrumento para la conversión de almas,
particularmente aquellas que no tienen Fe, y por medio de él, la
Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la
gracia de una muerte en gracia de Dios.
“Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora
de nuestra muerte”
El escapulario verde es un sacramental que la Santísima Virgen nos
entregó por medio de Sor Justina Bisqueyburu, contemporánea de Santa
Catalina Labouré (a quien la Virgen le entregó la Medalla Milagrosa).
Ambas son Hijas de la Caridad. Sor Justina fue muy favorecida por la
Santísima Virgen con varias apariciones y murió en olor de santidad en el
año 1903.
El 28 de enero de 1840, Sor Justina estaba en su retiro de noviciado y
se encontraba orando en la Capilla del convento, cuando de pronto tuvo
una aparición de la Santísima Virgen.
La Virgen Santísima se le apareció con un vestido largo de ceda
blanca dejando al descubierto sus pies. Sobre su vestido un manto azul
claro. Su cabello caía sobre sus hombros y no estaba cubierto por un
velo. Sor Justina notó que las manos de la Virgen estaban cerca de su
pecho y sostenían su Inmaculado Corazón, del cual salían llamas
resplandecientes. La Virgen no trasmitió ningún mensaje.
Esta misma visión se repitió al final del retiro y en otras cinco
ocasiones durante el curso de su noviciado. En ninguna ocasión la
Virgen Santísima pronunció palabra alguna, sin embargo los detalles en
cada una de las visiones fueron iguales.
Después de que Sor Justina hizo su profesión religiosa, la
congregación la envió a un pueblo llamado Blangy, allí trabajaría con las
Hermanas de su Orden. Al poco tiempo de haber llegado, la comunidad
estaba reunida para celebrar la fiesta del Nacimiento de la Santísima
Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando sobre la
grandeza de esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez
diferente a la de ocasiones anteriores.
La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras
ocasiones: con un vestido de seda blanca cubierto por el manto azul
pálido, y en sus manos sosteniendo el Inmaculado Corazón,
resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían
de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que
parecía ser un Escapulario o insignia de alguna clase. A diferencia de
otros Escapularios (como el carmelita, por ejemplo), éste tenía un sólo
cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado de tela estaba atado con
cordones verdes. En él estaba una imagen de la Virgen de la misma
forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores
visiones, sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón. Al
voltear la imagen, la religiosa vio "un Corazón ardiendo con rayos más
deslumbrantes que el sol y tan transparente como el cristal."
Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el
significado de esta aparición. Esta visión representaba un nuevo medio
para alcanzar gracias: el Escapulario del Inmaculado Corazón. Este
escapulario sería un poderoso instrumento para la conversión de almas,
particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la
Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una
muerte en gracia de Dios. Se le hizo también saber, a la religiosa, el
deseo de la Madre de Dios de que el escapulario fuese propagado por
todas partes para que estas gracias particulares, lleguen a todas las
almas que abracen esta devoción.
En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de la misma forma,
insistiendo en que se propagara la devoción a este escapulario.
Finalmente, los Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos
por las Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera de ella. Con
este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y el impulso
necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.
La forma de este escapulario consiste en un trozo de tela
verde, con una doble representación gráfica:
En el anverso lleva la imagen de María, mostrando su corazón virginal,
en el centro de su pecho, sosteniéndolo con sus manos inmaculadas. Su
Corazón aparece traspasado por una espada y coronado de llamas. Este
mismo Corazón, en gran tamaño, aparece en el reverso, rodeado por el
óvalo que forma esta inscripción:
“Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora
de nuestra muerte”
Presidiendo el óvalo de la inscripción figura una cruz de oro. El fin
específico de este escapulario es la invitación a orar, a recurrir al
Inmaculado Corazón de María con confianza y pedir, sobre todo, por los
pecadores. Hay que recitar, nos dijo Sor Justina, por lo menos una vez al
día la jaculatoria del reverso.
Don para los [Link] escapulario ha sido dado por Nuestra
Señora, particularmente como un don para los enfermos. Se le puede
poner en sus ropas, en su cama o en su habitación. Si la persona a quien
se le aplica no dijera la jaculatoria, el que le haya proporcionado el
escapulario, puede decirla por el enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la
bendición y el cumplimiento de la promesa de la Virgen a todos los que lo
lleven y digan la jaculatoria: “Hará grandes conversiones, particularmente
para alcanzar la buena muerte a los pecadores y a los que no tienen fe”.
El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de
investidura sino solo la bendición de algún sacerdote católico.
Esta página es obra de Las Siervas de los Corazones Traspasados de
Jesús y María.
Debemos de entender que las medallas, los escapularios, el
agua bendita y cualquier otro tipo de sacramentales no son
amuletos para nuestra protección.
Ellos son objetos consagrados que en realidad ayudan cuando
el que les usa tiene fe y trata de vivir una vida de virtud.
El escapulario verde
Cuando hay alguien en la familia o algún amigo quien se
encuentra lejos de la fe y nosotros queremos hacer algo al
respecto, nuestra bienaventurada Madre Santísima nos dió una
forma de convertirles cuando ella se le apareció a la Hermana
Justina Bisqueyburu en 1840, llevando "la vestidura de la
conversión - El escapulario verde."
Ella dijo, " Esta insignia santa de mi Inmaculado Corazón ha de ser un gran
medio para la conversión de almas..." Por un periodo de mas de seis años,
La Virgen se le apareció a la Hermana Justina y le respondió muchas
preguntas con relación al escapulario y a su uso.
La Virgen María dijo que el Escapulario Verde no necesita ninguna
bendición especial, y no necesita inscripción como el Escapulario Café.
Puede ser bendecido por cualquier Sacerdote. Si la persona que nosotros
queremos que se beneficie de este escapulario no conviene en llevarlo
consigo, este se puede colocar en cualquier sitio de su habitación.
Cada día uno debería de decir la oración, "INMACULADO CORAZON
DE MARIA, RUEGA POR NOSOTROS AHORA Y EN LA HORA DE
NUESTRA MUERTE"
Si la persona por quien se tiene intención en el escapulario no va a decir la
oración, entonces aquel que lo regala debe de decirla en su lugar, todos los
días.
La Virgen María dijo, "Las gracias mas grandes se obtienen por el uso del
escapulario, pero estas gracias vienen en proporción directa con el grado de
confianza que el usuario tenga en mi."
Santa Brigida tenía tal confianza en la Virgen María. Por esto la Virgen le
reveló " no hay pecador en el mundo, que aunque se encuentre en enemistad
con Dios, no pueda regresar a Dios y recuperar su Gracia si el o ella tiene
recurso a mi y pide mi asistencia."
El Escapulario café - Escapulario de la Virgen del Carmen
La vestidura celestial de la Virgen María
La Virgen María se le apareció a St. Simón
Stock y le prometio,
"AQUEL QUE MUERA USANDO ESTE
ESCAPULARIO NO SUFRIRA FUEGO
ETERNO. ESTE SERA UN SIGNO DE PAZ
Y DE SEGURIDAD EN TIEMPOS DE
PELIGRO."
Usar el escapulario café es confiar en Nuestra
Madre Celestial quien tiene gran poder de
intercesión ante su Hijo.
Como inscribirse.
Nuestra Señora dió esta promesa de salvación a todos los que están en la
confraternidad del escapulario de la Virgen del Carmen. Uno tiene que
inscribirse para obtener esta promesa.
Un sacerdote es la persona que inscribe los miembros a la confraternidad del
Escapulario.
Aprobación de la Iglesia.
El Papa Pablo VI dijo en 1965: " Siempre mantengan en gran estimación las
prácticas y ejercicios de la devoción a la Santísima Virgen María que han
sido recomendadas a través de los siglos por el magisterio de la Iglesia. Y
entre ellas nosotros juzgamos bien en recordar especialmente el Rosario
Mariano y el uso religioso del Escapulario de la Virgen del Carmen.
Siempre recen para que ustedes permanezcan fijos en su amor por Jesús.
Recuerden que en la crucifixión todos los apóstoles, con la excepción de
Juan, abandonaron a Jesús. Pero Juan permaneció cerca de la cruz con
María.
San Alfonso dice: "Tal como los hombres se enorgullecen de llevar
uniformes que los distinguen de otros, así también la Santísima Virgen
María se complace cuando sus servidores usan su escapulario como una
marca de que ellos se han dedicado a su servicio y son miembros de la
Familia de la Madre de Dios. "
El privilegio sabatino.
La Bendita Virgen del Monte Carmelo prometio salvar a aquellos que usen
el
escapulario de los fuegos del infierno; Ella también acortara su estadía en el
Purgatorio si ellos pasarán de este mundo todavía teniendo deuda temporal
de castigo.
Esta promesa se encuentra en un documento del Papa Juan XXII. La
Santísima Virgen María se le apareció a el y le hablo de aquellos que usan el
Escapulario Café y le dijo: " Yo, la Madre de la Gracia, descenderé en el
Sábado después de sus muertes y cualquiera que yo encuentre en el
Purgatorio, lo liberaré, para poderle llevar a la montaña santa de la vida
eterna."
La Santísima Virgen asigno ciertas condiciones que deben de cumplirse:
1. Usar el escapulario café continuamente.
2. Observar la castidad de acuerdo al estado de vida. (casado/soltero)
3. Recitar diariamente el "Pequeño oficio del la Virgen María." Esta
devoción puede ser substituida por cualquiera de las siguientes:
Observar los ayunos prescritos por la Iglesia.
Recitar cinco décadas del Santo Rosario o con permiso de un
sacerdote hacer una buena obra.
Nota: No han ningún substituto para las dos primeras condiciones: el usar el
escapulario y observar la castidad. El Papa Benedicto XV, pontífice de la
primera guerra mundial concedió 500 días de indulgencia por besar
devotamente el escapulario.
Indulgencia es la remisión en parte o en total del castigo temporal debido
por causa de nuestros pecados. (remisión de tiempo que se ha de pasar en el
Purgatorio.)
La medalla milagrosa
La medalla milagrosa resultó de una aparición de la Virgen
María en Noviembre 27 de 1830. Vino a través de una
humilde novicia, la Hermana Caterine Labouré, en el curso
de una visión en la cual La Santísima Virgen María se le
apareció y le pidió que hiciera esta medalla. En el frente de
la medalla debía de haber una imagen de ella tal como se le
apareció a la
Hermana en ese día. En la parte de atrás debería de llevar entre otras cosas
un dibujo de los dos corazones, el Sagrado Corazón con una corona de
espinas a su alrededor y el Corazón de María traspasado por una
espada.
Esta es una descripción de lo que sucedió en la visión, según las palabras
de la Hermana Caterine:
"Sus pies reposaban como en una ...media bola. También había una
serpiente verdosa con manchas amarillas. Sus manos, .. en un gesto de
ofrecimiento a Dios, sostenían una bola de oro sobrepuesta por una pequeña
cruz de oro que representaba el mundo."
Ella dijo: " Hazme construir una medalla de acuerdo a este modelo. Todos
lo que la usen recibirán gracias, si ellos la llevan al rededor del cuello."
Agua bendita
El agua bendita se usa en nuestro bautismo y tiene grandes
poderes para desterrar los demonios. El Señor dijo " vengan
a la fuente todos ustedes quienes tengan sed," y cuando su
corazón fue traspasado por la lanza de el salió sangre y agua.
El agua se usa para lavar y para purificar, cuando es agua
bendita trabaja lo mismo pero de una manera espiritual.
El agua bendita es un sacramental que remite el pecado venial. Por causa
de la bendición que lleva, la Santa Madre Iglesia recomienda que sus hijos
la usen especialmente cuando hay peligros amenazantes, tales como el
fuego, las tormentas, enfermedad, discordia y otras calamidades. Cada
casa católica debería de mantener agua bendita. Si nosotros nos pudiéramos
dar cuenta ahora como lo vamos a hacer después de la muerte de los muchos
beneficios que se obtienen con el agua bendita, nosotros la usaríamos mas
frecuentemente, y con mas fe y reverencia.
El agua bendita adquiere su gran poder y eficacia de las oraciones de la
Iglesia. Estas son algunas de las peticiones que el Sacerdote hace cuando
bendice el agua:" O Dios.. concede que esta criatura tuya (el agua) pueda
ser acompañada con la divina gracia de alejar los demonios y de erradicar
enfermedades, para que cualquier cosa en las casas o posesiones de los
fieles pueda ser rociada por esta agua, para que la salud que ellos buscan
llamando en tu nombre santo pueda ser preservada de todo asalto."
El demonio odia el agua bendita por causa de su poder sobre el. El no
puede quedarse en un lugar o cerca de una persona que se rocíe con agua
bendita.
El agua bendita, rociada con fe y piedad, puede mover el Sagrado Corazón
de Jesús a que bendiga seres queridos, presentes o ausentes, y para
protegerles de todo daño de cuerpo y alma. Cuando la preocupación y el
miedo toman posesión de uno, démonos el beneficio de la oración de la
Iglesia.
Solamente en el Purgatorio puede uno tal vez entender que tan
ardientemente una pobre alma desea el agua bendita. Si deseamos tener
muchos intercesores para nosotros, nunca les olvidemos cuando estemos
en la fuente de agua bendita. Las benditas almas mas cerca del cielo
pueden necesitar tan solo que se les rocíe con una gota para ser liberadas.
Medalla de San Benito
Se sabe de que esta medalla al recibir la bendición de
los sacerdotes, puede desterrar los poderes del
demonio tal como en tormentas, venenos, pestilencia,
legiones de demonios, etc.
Cuando usamos esta medalla pedimos la intercesión
de San Benito. Ha sido la costumbre de colocar esta
medalla o la medalla milagrosa al rededor de la casa
para rodearla con protección celestial.
Debemos de entender que las medallas, los escapularios, el agua bendita y
cualquier otro tipo de sacramentales no son amuletos para nuestra
protección.
Ellos son objetos consagrados que en realidad ayudan cuando el que les usa
tiene fe y trata de vivir una vida de virtud.
El Catecismo, acerca de los Sacramentales:
Piedad popular
1674 Ademas de la liturgia y de los sacramentales, la catequesis también
tiene que tener en cuenta las formas de piedad y de devociones populares
entre los fieles. El sentido religioso de la gente cristiana siempre ha
encontrado expresión en varias formas de piedad rodeando la vida
sacramental de la Iglesia, tales como la veneración de reliquias, visitas a
los santuarios, peregrinaciones, procesiones, las estaciones de la cruz,
danzas religiosas, el rosario, medallas, (178) etc.
Historia del Escapulario
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Publicado en jun 16, 2011 en Terciarios carmelitas | 0 comentarios
LA IMPOSICIÓN DEL ESCAPULARIO, UNA TRADICIÓN MARIANA
“La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el
mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-
VIII-1950).
- HISTORIA y VIDA de un SIGNO de FE –
El Escapulario es un símbolo de la protección de la Madre de Dios a sus
devotos y un signo de su consagración a María. Fue entregado por la
Santísima Virgen al General de la Orden del Carmen, San Simón Stock, en el
año de 1251, y con el tiempo su imposición solemne a los fieles durante la
fiesta de la Virgen del Carmen se fue consolidando, hasta nuestros días,
cuando su significado y adquisición ha perdido valor.
La secularización de nuestra sociedad ha provocado la involución y pérdida de
muchas de nuestras más antiguas costumbres relacionadas con la fe cristiana,
que antaño eran conocidas y vividas con fervor y alegría. Una de esas
prácticas que con los años ha pasado a un segundo, o tercer plano, incluso
dentro del propio ámbito eclesial, es el de la imposición del escapulario.
La palabra escapulario proviene del latín “scapulae” que significa “hombros”.
Originalmente era un vestido superpuesto que caía de los hombros y llevaban
los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz
de cada día que, como discípulos de Cristo, llevan los cristianos sobre sus
hombros. Para los Carmelitas, particularmente, pasó a expresar la dedicación
especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo
y a los demás.
La entrega del escapulario, aunque puede realizarse de manera independiente
a lo largo del año, tiene su cenit el día de la Virgen del Carmen, el 16 de julio,
fiesta por antonomasia de la Orden del Carmen extendida por Benedicto XIII
(1328-1423) a toda la Iglesia universal, y día en que San Simón Stock recibió
el ‘hábito de la Virgen’.
Dicha entrega suele realizarse después de la
celebración del Sacramento de la Eucaristía, en la que se realiza una breve
oración y el sacerdote lo impone a aquellos que libremente lo quieran recibir.
La imposición se hace preferentemente en comunidad, y principalmente a
adultos, aunque los niños de ningún modo están excluidos, y es necesario que
en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias
unidas al escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos
con este signo de devoción a la Santísima Virgen.
Desde el siglo XVI -que es cuando se extiende por toda la cristiandad el uso
del escapulario del Carmen- casi todos los Papas lo han vestido y propagado.
El Papa Juan Pablo II, que era terciario carmelita, recordó en diversas
ocasiones que vestía con devoción, desde niño, el escapulario del Carmen.
La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares
donde los carmelitas se establecieron, principalmente en Europa y América.
Entre los lugares de España en que se venera a la Virgen como patrona, está
Beniaján, Murcia. En América es patrona de Chile; en el Ecuador es reina de
la región de Cuenca y del Azuay, recibiendo la coronación pontificia el 16 de
Julio del 2002. En la iglesia del monasterio de la Asunción en Cuenca se
venera hace más de 300 años.
El escapulario verde: otra realidad, una misma fe
Aunque el Escapulario de la Virgen del Carmen es el más conocido y
extendido en la fe cristiana, encontramos otro escapulario, denominado
‘verde’, para distinguirlo del ‘marrón’ que es el color del escapulario del
Carmen y el hábito carmelitano.
Este escapulario tiene su
origen en la aparición de la Virgen a la Hermana Justina Bisqueyburu en
1840, llevando “la vestidura de la conversión – El escapulario verde.” Ella
dijo: ” Esta insignia santa de mi Inmaculado Corazón ha de ser un gran
medio para la conversión de almas…” Aunque es una práctica menos
extendida, este escapulario se emplea cuando en la familia hay algún familiar
o amigo que se encuentra lejos de la fe, con la intención de interceder ante la
Madre Santísima por su conversión.
Por un periodo de más de seis años, La Virgen se le apareció a la Hermana
Justina y le respondió muchas preguntas con relación al escapulario y a su
uso. Para la utilización del escapulario Verde no es necesaria ninguna
bendición especial, además que tampoco ha de tener ninguna inscripción, a
diferencia del escapulario del Carmen. Puede ser bendecido por cualquier
Sacerdote. Si la persona que nosotros queremos que se beneficie de este
escapulario no conviene en llevarlo consigo, éste se puede colocar en
cualquier sitio de su habitación. Cada día se debe decir la siguiente oración:
“Inmaculado corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de
nuestra muerte” Si la persona por quien se tiene intención en el escapulario
no va a decir la oración, entonces aquel que lo regala debe de decirla en su
lugar todos los días.
– GÉNESIS de un SIGNO MARIANO –
El escapulario de la Virgen del Carmen es, desde
hace siete siglos, uno de los signos de la tradición de la Iglesia Católica,
aprobado por ella y aceptado por la Orden del Carmen como manifestación
externa de amor a María, de confianza filial en ella y como compromiso de
imitar su vida.
En la Edad Media muchos cristianos quisieron asociarse a las Órdenes
religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos,
Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas, por medio de Cofradías o
Hermandades. Todas las Órdenes religiosas quisieron dar a los laicos un signo
de su afiliación y participación en su espíritu y en su apostolado. Ese signo era
una parte de su hábito: la capa, el cordón y el escapulario.
La palabra “escapulario” indica un vestido superpuesto, tradicionalmente
llevado por los monjes durante el trabajo manual y que, como hemos
anticipado, con el tiempo adquirió, entre otros, un sentido simbólico: el de
llevar la cruz de cada día.
En algunas Órdenes religiosas, como en el Carmelo, el escapulario se
convirtió también en signo de su manera de ser y de vivir, pasando a
simbolizar la dedicación especial de los carmelitas a María, la Madre del
Señor, y a expresar la confianza en su protección maternal; el deseo de imitar
su vida de entrega a Cristo y a los demás. Se transformó en un signo mariano.
Entre los carmelitas se llegó a establecer el escapulario reducido en tamaño,
como la señal de pertenencia a la Orden y la expresión de su espiritualidad.
En la actualidad consiste en un cordón que se
lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela, una sobre el pecho y la otra
sobre la espalda, y es, junto con el rosario y la medalla milagrosa, uno de los
mas importantes sacramentales marianos. En el escapulario debe estar
presente la imagen de la Virgen María y la de Cristo, siendo común la
presencia del escudo del Carmelo.
Puede sustituirse por una medalla, pero tanto la medalla como el escapulario
deben estar bendecidos. San Pío X (Santo Oficio- [Link].1910) decretó que el
escapulario, después de su imposición, puede sustituirse por una medalla de
metal que lleve por un lado una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por
el otro una imagen de la Santísima Virgen, de cualquier advocación.
Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la
bendición para escapularios posteriores. Los escapularios gastados, si han sido
bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como
signo de respeto.
Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: “Así como los hombres se
enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María
está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de
que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre
de Dios.”
El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los
sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición
del pecado si los recibimos con devoción.
Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los
religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen
dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito que todos los devotos
pueden llevar para significar su consagración a ella.
– SENTIR y SIGNIFICACIÓN de un SÍMBOLO –
El escapulario tiene además tres significados con sus respectivas
similitudes:
1) El amor y la protección
maternal de María: El signo es la tela o manto pequeño de que está hecho.
Vemos cómo María, cuando nace Jesús, lo envuelve en un manto. La Madre
siempre trata de cobijar a sus hijos. Envolver en su manto es una señal muy
maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor
maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudez
espiritual.
Vemos en las Sagradas Escrituras, además, que Dios cubrió con un manto
a Adán y Eva después de pecar, significando en el manto un signo de perdón.
También Jonatán le dio su manto a David, símbolo de amistad, y el profeta
Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida. Por tanto el
cubrir con un manto es, en este contexto, imagen de caridad, perdón y entrega.
2) Pertenencia a María: Los fieles que portan el Escapulario llevan una
marca que los distingue como hijos escogidos de María. El escapulario se
convierte en el símbolo de la consagración a María.
En 1950 el Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: “que sea tu signo de
consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos
particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos”. En las palabras
del Papa vemos que la devoción a la Virgen del Carmen es además devoción
a la Inmaculada.
Quien lleve el escapulario debe ser consciente de su consagración a Dios y a
la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. Lucía
(vidente de Fátima, Hermana María del Inmaculado Corazón) transmitió que
en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino
vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que
sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se
consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.
3) El suave yugo de Cristo: “Cargad sobre vosotros mi yugo y aprended de
mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraréis alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11, 29-30)
El escapulario simboliza también ese yugo que Jesús invita a cargar pero que
María ayuda a llevar. Quién lleva el escapulario debe identificarse como
católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le comporte.
La Orden Carmelita y el escapulario
La Orden Carmelita, es, por tanto, la depositaria de tan magnífica entrega por
parte de la Virgen, aunque para recibirlo no es estrictamente necesario
pertenecer a la orden o tener un vínculo directo con ella.
La historia de una de las órdenes religiosas más antiguas de la cristiandad se
remonta a la época de las primeras cruzadas. Al sur del actual Puerto de Haifa,
en Palestina, se eleva el Monte Carmelo, desde donde se domina el mar
Mediterráneo. Hacia mediados del siglo XII algunos peregrinos y soldados
venidos de la incipiente Europa decidieron establecerse en el monte llamado
Carmelo, cuyo significado es el de “Jardín o Huerta” y de donde toma su
nombre la orden, con la intención de establecer allí su lugar de retiro, oración
y trabajo.
En los primeros años del siglo XIII, Alberto, patriarca latino de Jerusalén,
escribió las primeras normas de vida para los ermitaños, dando inicio a su vida
dentro de la Iglesia Católica. Hacia el año 1247 los carmelitas ya se habían
esparcido por el Medio Oriente y Europa, siendo el año 1251 decisivo en el
futuro de la orden cuando el entonces sexto general, el inglés Simón Stock,
recibió el escapulario de manos de la Virgen María. Según la tradición
piadosa, la Virgen María se le apareció a Simón en Cambridge, Inglaterra, el
domingo, 16 de julio de 1251, como respuesta a sus súplicas de auxilio a su
oprimida orden.
Siglos después, en 1452, el
general Jean Soreth obtuvo la autorización para crear la rama femenina de la
orden. Las monjas carmelitas pasaron de Francia a otros países europeos,
haciendo de España un lugar clave de la fe carmelita.
Para el siglo XVI los carmelitas se habían alejado bastante de los principios y
propósitos originales. Ante el estado que guardaba la orden, la hermana
Teresa de Ávila, más conocida como Santa Teresa de Jesús, propuso
devolverla a su origen y emprendió una reforma interna. Poco después Fray
Juan de la Cruz se decidió a realizar lo mismo con la rama masculina. Estos
hechos marcaron el nacimiento de la llamada a descalces de la orden
carmelita. En 1593 los carmelitas descalzos o reformados se independizaron
del todo de los carmelitas calzados o mitigados, los cuales no aceptaron la
reforma y se instituyeron en otra orden, diferenciación que continua hasta
nuestros días.
A pesar de todo, tanto en la orden calzada como en la descalza, la imposición
del Escapulario continúa siendo una máxima que fomenta la devoción a la
Virgen del Carmen, por lo que las diferencias prácticas que existen en la
actualidad entre ambas no han conseguido mermar la consideración del
escapulario como un elemento distintivo del amor por la Santa Virgen María.
– Una FE VIVA, una PRÁCTICA de SALVACIÓN -
El escapulario nos recuerda y presenta constantemente la figura de la Virgen
como intercesora ante Cristo su Hijo, según la enseñanza del Concilio
Vaticano II: “Los oficios y los privilegios de la Santísima Virgen, siempre
tienen por fin a Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad”
Quienes reciben la imposición de este Escapulario y lo visten habitualmente
necesitan saber las razones que la Iglesia ha tenido para autorizarlo y
recomendarlo, bendiciendo e indulgenciando a sus devotos, y quienes ignoran
esta práctica antiquísima en la cristiandad es preciso que la conozcan, por ser
un patrimonio común a todos nosotros.
Alude a este hecho el Papa Pío XII cuando dice: “No se trata de un asunto de
poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la
promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen”.
El que recibe el Escapulario es admitido en la familia de la Madre de Dios y
de la Orden Carmelitana. Por ello participa de los privilegios, gracias e
indulgencias que los Sumos Pontífices han concedido a la Orden del Carmen.
Se beneficia, además, de los méritos, de las penitencias y de las oraciones que
se hacen en todo el Carmelo.
La Iglesia reconoce una serie de privilegios y promesas en aquellos que
reciben el Escapulario: “Éste será privilegio para ti y todos los carmelitas;
quien muriere con él, no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él
muriere se salvará.” (Catálogo de Santos de la Orden). Sesenta y dos años
después, en el 1314, Nuestra Señora se apareció al Papa Juan XXII, que
recogió sus palabras en la Bula “Sacratissimo uti culmine”, también llamada
Bula sabatina ([Link].1322): “Si entre los religiosos o cofrades de esta orden
hubiese algunos que al morir tengan que purgar sus pecados en la cárcel del
purgatorio, yo, que soy la Madre de la misericordia, descenderé al
purgatorio el primer sábado después de su muerte, y lo libraré para
conducirlo al Monte Santo de la Vida Eterna”. Quienes llevan el escapulario
del Carmen se unen a la familia carmelita y pueden ganar indulgencia plenaria
el día en que le imponen el escapulario y los días festivos de santos
carmelitas.
Cabe destacar que el escapulario no salva por sí solo, como si de un amuleto o
artilugio mágico se tratara. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden
Carmelita recordaba: “No lleguemos a la conclusión que el escapulario está
dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo
que hagamos o de cuanto pequemos… Una voluntad pecadora y perversa
puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia.”
- BENDICIÓN e IMPOSICIÓN del ESCAPULARIO -
La Sagrada Penitenciaria Apostólica -de quien depende esta legislación- ha
dicho que se recomienda el uso tradicional del escapulario en cuanto a
tamaño, materia, color, etc. Cualquier sacerdote puede bendecir e imponer el
escapulario del Carmen a los fieles en general. Para quedar inscrito en la
cofradía organizada o Tercera Orden del Carmen, este sacerdote debe estar
facultado por el superior General de los Carmelitas. Los simples fieles no
pueden bendecirlos ni imponerlos.
Para la bendición y para la imposición del escapulario hay varias fórmulas.
Unas aprobadas para las diferentes ramas del Carmelo, otras de carácter más
general. Remarcamos la que aparece en el Bendicional de la Congregación
para el Culto Divino el 7.V.1986, nn. 1394-1410 y posteriormente otra
también empleada dentro de las órdenes carmelitas. Se trata, en el caso de la
primera, de una fórmula amplia que sirve para varios tipos de escapulario:
1. Bendición del escapulario. El bendicional incluye cuatro bendiciones. Una
más concreta (bendición e imposición del escapulario), y tres más generales
(bendición de las cosas destinadas a la piedad y devoción, donde se cita
expresamente el escapulario). La bendición más breve es: “En el nombre del
Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo”. R./Amén. (Esta bendición sirve
también para la medalla)
2. Imposición del escapulario.
(Los corchetes señalan un texto suprimido porque alude a la inscripción en
una cofradía, que es un caso menos frecuente).
- “Recibe este hábito [...] y compórtate de tal manera que con ayuda de la
santísima Virgen, para gloria de la santísima Trinidad y para el bien de la
Iglesia y de los hombres, te esfuerces cada día más en vestirte de Cristo y
hacer que su vida se manifieste en la tuya”. R./ Amén. (Se lo coloca a cada
uno).
- “Por la imposición de este escapulario habéis sido admitidos en la familia
del Carmelo, para que podáis servir con mayor dedicación a Cristo y a su
Iglesia [...]. Para que lo consigáis con más perfección, yo, con la potestad
que se me ha concedido, os admito a la participación de todos los bienes
espirituales de esta familia”. (Los rocía con agua bendita).
- “El Dios todopoderoso os bendiga con su misericordia y os llene de la
sabiduría eterna”. R./ Amén.
- “Él aumente en vosotros la fe y os dé la perseverancia en el bien obrar”. R./
Amén.
- “Atraiga hacia sí vuestros pasos y os muestre el camino del amor y de la
paz”. R./ Amén.
- “Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo
descienda sobre vosotros”. R./ Amén.
La segunda fórmula utilizada en la Iglesia para la bendición e imposición del
escapulario es:
V: Muéstranos Señor, tu misericordia.-
R: Y danos tu salvación.
V: Escucha, Señor, mi oración.
R: Y llegue a ti mi clamor.
V: El Señor esté con vosotros.
R: Y con tu espíritu.
OREMOS. “Señor nuestro Jesucristo, Salvador del género humano, bendice
con tu diestra a este hábito que, por tu amor y el de tu Madre la Virgen María
del Monte Carmelo, va a llevar con devoción tu siervo (o sierva), a fin de que
por la intercesión de tu misma Madre y defendido(a) del maligno espíritu,
persevere en tu gracia hasta la muerte: Tú que vives y reinas por los siglos de
los siglos”. R: Así sea.
A continuación rocía el escapulario con agua bendita y después lo impone a la
persona o personas (a cada una por separado). Diciendo a cada una: “Recibe
este hábito bendito, suplicando a la Santísima Virgen que, por sus méritos, lo
lleves sin mancha, le defienda contra todas las adversidades y te conduzca a
la vida eterna”. R: Así sea.
Y añade: “Yo, usando de la potestad que se me ha concedido, te recibo a la
participación de todos los bienes espirituales que, por la misericordia de
Jesucristo, practican los religiosos Carmelitas. En el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo”.- R: Así sea.
“Que te bendiga el Creador del cielo y de la tierra, el Dios todopoderoso,
que se ha dignado incorporarle a la Cofradía de la Santísima Virgen del
monte Carmelo, a quien imploramos que en la hora de tu muerte abata la
cabeza de la serpiente infernal y finalmente, consigas las palmas y la corona
de la herencia sempiterna. Por Jesucristo nuestro Señor”.- R: Así sea. Y rocía
al nuevo cofrade con agua bendita. Cuando son más de una de las personas
que han de recibir el santo escapulario, se dice en plural. No se deja de
exhortarles a que vistan dignamente el escapulario, tratando de imitar las
virtudes de María.
En caso de necesidad, basta para bendecir el escapulario la señal de la cruz del
sacerdote y las palabras. “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, Amén”.
Para concluir, suele recitarse o cantarse, en cualquiera de los casos, el Flos
Carmeli o Flor del Carmelo, según sea en latín o castellano, y que expresa,
con absoluta sencillez, el espíritu del Carmelo, y a continuación se realiza una
oración a la Virgen del Carmen:
Flos Carmeli, Vitis Florigera, Splendor coeli, Virgo puerpera.
Singularis y singular, Mater mitis, Sed viri nescia, Carmelitas.
Sto. Propicia, Stella maris.
Flor del Carmelo, viña florida, esplendor del Cielo, Virgen fecunda.
¡Oh madre tierna! intacta de hombre, a los carmelitas proteja tu nombre,
Estrella del mar.
Oración a la Virgen del Carmen
“Tengo mil dificultades: ayúdame. De los enemigos del alma: sálvame. En
mis desaciertos: ilumíname. En mis dudas y penas: confórtame. En mis
enfermedades: fortaléceme. Cuando me desprecien: anímame. En las
tentaciones: defiéndeme. En horas difíciles: consuélame. Con tu corazón
maternal: ámame. Con tu inmenso poder: protégeme. Y en tus brazos al
expirar: recíbeme. Virgen del Carmen, ruega por nosotros. Amén.”
Nuestra Señora del Carmen y el Escapulario
julio 11, 2009 por salutarishostia
El Santo Escapulario
Con esta palabra se entiende siempre designar la espiritual divisa de la insigne Orden
Carmelitana, por ser el Escapulario de ella el que dio tipo y norma para todos los demás
que después se han usado en la Iglesia de Dios.
Del mismo modo que cuando se habla de la Venerable Orden Tercera se quiere
significar, aunque otra cosa no se diga, la del santo Padre Francisco de Asis, que fue la
que sirvió de modelo a cuantas Ordenes Terceras se han erigido después.
Es entre todas las Ordenes religiosas una de las más distinguidas la insigne Orden
Carmelitana o del Monte Carmelo. A la antigüedad de su fundación, que no sin graves
motivos se hace remontar al santo profeta Elias, añade los inmensos servicios que ha
prestado a la Iglesia de Dios, y lo que ésta la ha tenido siempre en especial
consideración. Mas sobre todo la enaltece la justa estima que ha logrado entre las clases
todas del pueblo cristiano su Santo Escapulario. Aun hoy, debilitada la fe y entibiado en
muchos corazones, aun de los catolicos, el amor en que deben tenerse siempre estas
piadosas practicas, el santo Escapulario comparte con el Rosario de Nuestra Senora el
blason de la más universal popularidad. Aún hoy parece ser fiesta en todos los pueblos
el día del Carmen, aunque como tal no la haya preceptuado el calendario cristiano, y son
los altares más concurridos y más iluminados los de la Virgen del Carmelo, y son los
colores de su hábito los que más usan en concepto de devocion y de ex-voto muchas
personas piadosas. Y bajo sotanas y monjiles, como bajo trajes de seda y uniformes
militares, la mística divisa del Escapulario cubre aun muchos pechos como celestial
escudo, y mantiene en ellos como recuerdo santo el calor de la fe y de la devoción más
acendrada a María Santísima.
Prescindiendo, pues, de las grandezas y glorioso abolengo histórico de la Orden
Carmelitana, que todo no lo podemos abarcar, diremos, algo ahora del Santo
Escapulario, parte que más de cerca atañe a nuestras relaciones con el pueblo, a quien
principalmente nos dirigimos. Su origen, su excelencia, las bendiciones que a él ha
vinculado la promesa formal de la Madre de Dios, las gracias con que después la
enriqueció la generosidad de los Papas, los favores mil que ha logrado a sus devotos;
todo eso reseñaremos breve y compendiosamente, y aunque muchos de nuestros lectores
lo sepan ya, por haberlo oído cien veces predicar, se lo recordaremos para que lo tengan
en mayor estima y aprecio.
Y además les daremos de nuestro propio saco algunas contundentes razones con que
puedan contestar a quien les hable en son de mofa contra tan hermosa devoción.
Que los tiempos presentes obligan a que se miren y estudien siempre las practicas
devotas también por este lado: por el de la controversia, para cerrarle la boca a los
impíos.
***
Su
fundamento histórico
La misma Virgen Santísima es la autora del Santo Escapulario. Sabida es la
hermosísima historia (no leyenda, sino historia fundada en los documentos críticos más
incontestaables) del venerado Simon Stok, carmelita ingles, general luego de toda la
Orden carmelitana, a quien se apareció la celestial Señora, donándole, con raro y nunca
antes oido privilegio, la insignia del Santo Escapulario con estas palabras que expresan
toda la importancia del don: “Recibe, muy amado hijo, recibe este Escapulario, insignia
y divisa especial de tu Orden y de mi Hermandad, privilegio singular y exclusivo para
ti y todos los Carmelitas. Cualquiera que muriese investido con el no sufrirá el fuego
eterno. En el tienes bella consigna de salud, amparo en los peligros, prenda de paz y de
eterna alianza.”
Documentos de la crítica más incontestable sacan, como dicho, esta aparición de la
categoría de piadosa leyenda tradicional que para algunos pudiera meramente tener,
para elevarla a la de verdad reconocida plenamente por la historia y sancionada por la
suprema autoridad de la Iglesia, tan escrupulosa como todos sabemos, en estas materias.
La serie de Romanos Pontífices que en seguida se apresuraron a dar toda clase de
apoyo y firmeza a la devoción del Santo Escapulario principia en Juan XXII, el cual en
su famosa Bula refiere, bajo el sello papal, como se le apareció la Reina de los cielos, y
le manifestó que su amor a los cofrades Carmelitas era tal, que no permitiría que los
exactos observantes de esta Regla pasasen en el purgatorio mas allá del primer sábado
después de su muerte, por lo cual se llama a dicha Bula Sabbbatina. Singular manera de
jubileo otorgado a sus devotos por la bondad de la Madre de Dios, y que fue reconocido,
no como mera piadosa creencia popular, sino como auténtica revelación de la Reina de
los cielos, por Alejandro V, Clemente VII, Paulo III, San Pio V y Gregorio XIII, que
todos añadieron nueva sanción a la referida Bula de Juan XXII.
Permitiendo Dios que, algunos siglos después, poderosos emulos de la Orden
Carmelitana trajesen en Francia cuestión sobre eso, llegándose al caso de que por alguna
autoridad inferior se pusiese en duda la autenticidad de tales creencias; lo cual provocó
de nuevo el fallo irrecusable de Roma sobre este particular.
Lo cual más tarde repetido en Portugal, tuvo de parte de Roma igual definitivo
desenlace. Como si a propósito hubiese querido Dios sujetar a juicio contradictorio este
punto culminante de las glorias Carmelitas, a fin de que más clara resaltase la solidez de
los fundamentos canónicos de esta hermosa devoción.
El último ponente, digamoslo así, de las sagradas Congregaciones romanas en esta
materia, fue un teólogo de la talla del cardenal Belarmino, hoy honrado con el título más
glorioso y auténtico de Santo, a cuya pluma se deben las lecciones del segundo
Nocturno del rezo de la Virgen del Carmen, que por orden del Papa le fueron
encomendadas en sustitución de las antiguas, para que en ellas después de nuevo y
maduro examen de este gran controversista, quedase plena y oficialmente consignada la
revelación del venerable Simon Stok y el contenido de la Bula de Juan XXII.
A lo cual debe añadirse la concesión de las innumerables indulgencias con que ha
enriquecido la Iglesia la práctica de que tratamos aquí, última y más autorizada
confirmación de ella para cuantos sepan apreciar el valor que tienen tales datos de
crítica eclesiástica.
Está, pues, en la categoría de las devociones más autorizadas más formalmente
reconocidas en la Iglesia de Dios la del Santo Escapulario.
Sus privilegios
El elogio del santo Escapulario queda hecho con citar las memorables palabras con que
se dignó acompañar la Santísima Virgen su entrega al Beato Simón. De ellas se han
deducido cinco como especiales prerrogativas de esta espiritual divisa, por este orden:
1º El Escapulario eleva a todo aquel que dignamente lo usa al carácter de hijo y
hermano co-familiar de la Santísima Virgen.
Tales son las primeras palabras de María a Simón Stok: “Recibe, hijo mío, el
Escapulario de tu Orden, divisa hermosa de mi confraternidad“. A quien la Virgen
otorga con tal investidura este título de cohermano suyo, ¿quién se lo podrá negar?
2º Hace participantes a cuantos lo visten de todas las obras buenas que se hacen en toda
la Orden Carmelitana.
Compréndese esta prerrogativa en la anterior, pues haciendo el Santo Escapulario de
todos cuantos lo usan una verdadera espiritual familia, hácelos partícipes, como no
opongan formal obstáculo, de un mismo espiritual patrimonio, en lo cual consiste el
carácter verdadero de cohermandad.
3º Da derecho a innumerable suma de gracias espirituales abundantemente prodigadas
por la Iglesia a cuantos tomen sobre sí esta devota insignia.
Llenos están los sumarios de la Orden de la relación de estas indulgencias, en las que
apenas hay otra más rica, además de aquel insigne jubileo sabatino consignado en la
Bula de Juan XXII y de que hemos hablado antes.
4º Es signo de especial alianza entre el cofrade y la Virgen Santísima, y prenda de etema
salvación.
También las palabras dichas expresan este concepto en términos que varios autores no
han dudado llamar al Santo Escapulario una especie de sacramento de María, como que
es signo sensible de la gracia de Ella, acreditada además por innumerables hechos que
constan en la historia debidamente justificados.
5º Es protección en los mismos peligros corporales, como también expresa la citada
fórmula de entrega de la Madre de Dios, también justificada con repetidos casos, en que
aparece clara su protección sobre los fieles devotos del Escapulario en sus necesidades,
especialmente en lances de guerra y de incendios.
Tales privilegios han dado muy justamente a la Cofradía del Santo Escapulario los
honores de la más hermosa popularidad.
Hubo un tiempo, en efecto, en que pobres y ricos, jóvenes y ancianos, hacíanse como un
deber llevar sobre su pecho esta divisa de María, para más acreditarle su amor y
merecerse su protección.
Hoy, con ser más tibia la fe, y en consecuencia haber decaído como todas las demás esta
piadosa práctica, conserva todavía ella uno de los más privilegiados lugares en el
corazón de pueblo cristiano.”
Honra, obliga, protege
En resumen, María, nuestra Madre, se dignó bajarnos del cielo esta prenda de su
protección, divisa de sus más devotos hijos.
Y el mundo todo recibió con aclamaciones de gratitud y cariño ese testimonio del amor
que le profesa desde los cielos su buena Madre.
Amad, pues, el Santo Escapulario, veneradlo y traedlo encima con fe y devoción y
ejemplar conducta, porque es la insignia principal de vuestra Madre.
Escuchad ahora, y grabad en vuestra mente lo que os voy a decir sobre el Santo
Escapulario.
HONRA, como honra al buen militar el uniforme de su ejército ; como honra al buen
patricio la bandera de su nacionalidad; como honra a buen ciudadano la divisa de su
profesión 0 clase social. Con él distingue a sus más adictos soldados la Reina de los
cielos, a sus más preclaros hijos la sociedad cristiana. Vestir el Escapulario es todo eso,
porque es la librea y divisa de la más escogida familia, la de la Reina de los cielos.
OBLIGA, como obliga un compromiso contraído; como obliga una palabra empeñada;
como obliga un ofrecimiento prestado. Como obliga al caballero su blasón; como obliga
al soldado su bandera; como obliga al magistrado su insignia. Obliga a no mancharlo
con ideas 0 costumbres indignas de él; a no envilecerlo con ruin y bastarda conducta; a
ostentarlo con decoro; a conformar a su alta significación todo el tenor de vida; obras,
palabras, pensamientos y aficiones.
PROTEGE, como celestial loriga con que cubre María el pecho a sus devotos; como
tabla salvadora que les tiende en medio del oleaje del mundo, como prenda y fianza que
les anticipa de su maternal corazón hasta más allá de la muerte. Preserva en vida de
males del alma y del cuerpo; consuela en muerte de los remordimientos y angustias
postreros, redime después de ella los atrasos y deudas del purgatorio. Mitiga el hervor
de las tentaciones; endulza los dolores de la agonía; abrevia el plazo de la expiación.
Traedlo, pues, encima, católicos todos, con fe y devoción y ejemplar conducta, porque
es la insignia principal de vuestra Madre, la dulce, la cariñosa, la poderosísima Reina
Carmelitana.
*****
Oración a la Virgen del Carmen
¡Oh, Virgen María, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que
visten tu sagrado Escapulario!
Te suplico, por lo que su Majestad te ha engrandecido escogiéndote para verdadera
Madre suya, me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la
enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, y el
consuelo de mis aflicciones , si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi
alma; que yo, Señora, para conseguirlo, me valgo de tu intercesión poderosa, y quisiera
tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos para alabarte dignamente; y,
uniendo con sus afectos mis voces, te saludo una y mil veces, diciendo: Dios te salve
María, etc.
*****
NOVENA
en honor de
Ntra. Señora del Carmen
Oración para empezar todos los días
¡ Santísima Virgen del Carmen, adornado con el Sagrado Escapulario que visto, vengo a
vuestras plantas a pediros perdón, arrepentido de mis culpas, a prometeros la enmienda
de mi vida, y a suplicaros me alcancéis la salvación de mi alma. Dignaos acoger
benigna mis súplicas; sed mi amparo en todas las necesidades; encended mi corazón
con el fuego santo que arde en el vuestro y concededme si me conviene, la gracia que os
pido en esta novena.
DÍA PRIMERO
¡Oh excelsa Madre mía! ruégoos humildemente os dignéis adornar mi alma con
abundantes frutos de virtudes, para que sirviéndoos con perfección en esta vida, pueda
gozar con Vos en la eterna.
También os ruego me alcancéis lo que os pido en esta novena.
No queráis, oh misericordiosísima Virgen del Carmen, despreciar mis fervorosas
súplicas; antes bien, dignaos acogerlas favorablemente. Amén
Hágase con fervor y confianza la petición que se desee y récense siete Padre nuestros,
Ave Marías y Gloria Patri, concluyendo con la siguiente oración:
Oración final para todos los días
A Vos acudo, Emperatriz misericordiosa, suplicándoos os dignéis aceptar estos siete
Padrenuestros, Ave y Gloria, que con la intención de ganar las indulgencias concedidas
al Santo Escapulario, os ofrezco en esta novena. Amén.
DÍA SEGUNDO
Todo igual al primer día, cambiando solamente, la consideración; y así en los demás
días.
¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! ¡cuánto habéis amado a vuestros hijos! ¡qué
elocuentísimas frases dirigisteis al beato San Simón al entregarle la insignia de vuestra
hermandad: “Es privilegio de confraternidad que te concedo a ti y a cuantos
devotamente la vistan!”
¡Oh Virgen Santa! ¿Qué honor puede compararse con el que me concedéis? Haced que
llore mis culpas y os sirva con perfección, para edificar al prójimo, dándole a conocer la
virtud que comunica a vuestro Santo Escapulario. Amén.
DÍA TERCERO
¡Oh Madre mía! ¿quién podrá ponderar los efectos de inagotable benevolencia que
sabéis dispensar a los que visten vuestro santísimo Escapulario?
Por tan singular amor os ruego tengáis piedad de mi, para que, despreciando lo temporal
y lo terreno pueda veneraros con el amor y respeto del cual sois tan digna. Amén.
DIA CUARTO
¡Oh gran Madre de Dios! ¡Vos, tan santa, no os desdeñáis de elevar hasta Vos estos
pecadores tan llenos de defectos! Haced, Madre mía, que sepa imitar vuestros
esclarecidos dones y que siguiendo vuestras místicas huellas en el camino de la
perfección, llegue hasta Vos, en la patria celestial. Amén.
DIA QUINTO
¡Oh Virgen Santa! ¡qué consoladora es vuestra promesa de que vigilante acompañáis
siempre a vuestros hijos, librándolos de los peligros, custodiándolos con vuestro
precioso y poderoso amparo!
Haced, Madre mía, que me emplee en el servicio de Dios y vuestro, para que jamás os
ofenda. Amén.
DÍA SEXTO
Santísima Virgen del Carmen, que para señalar a vuestros devotos como distinguidos
hijos vuestros los ennoblecisteis con la honrosa prenda del Santo Escapulario,
fortaleciéndoles con él contra los combates de este mundo. No permitáis que jamás me
despoje de tan sagrado tesoro; sea él, refugio que preserve de caer en las tentaciones y
haced que os sirva con amor. Amén.
DÍA SÉPTIMO
¡Santísima Virgen del Carmen, amparo de los necesitados!, mi alma se acoge a vuestra
soberana protección para el peligroso paso del tiempo a la eternidad. Dignaos asistirme
en la hora de mi muerte con vuestra real presencia para que, entregando mi alma en
vuestras manos, la dirijáis a la gloria. Amén.
DÍA OCTAVO
¡Virgen Santísima del Carmen! Vos dijisteis a todos los que visten vuestro santo
Escapulario: “El que muriese con él, no padecerá el fuego eterno”, significando así
vuestra especial protección para que no caigan en el infierno los que visten dignamente
el Santo Escapulario. ¡Qué prerrogativa tan consoladora!
Dadme, Madre mía, un verdadero dolor y perfecta contrición de todos mis pecados, para
que sea digno de recibir tan grande beneficio. Así sea.
DÍA NOVENO
¡Soberana Virgen del Carmen! Vuestro maternal cariño se extiende hasta proteger a
cuantos visten vuestro Santo Escapulario aún después de su muerte, consolando sus
almas con maternal afecto, cuando están en el purgatorio y llevándosela al cielo cuanto
antes sea posible, sobre todo en los sábados, para darles pleno goce en la gloria; con tal
que durante su vida mortal hubieren cumplido las abstinencias y preces prescriptas y
guardado castidad según su estado.
Ya que para procurar la salvación de vuestros hijos les dísteis el Santo Escapulario,
prométoos firmemente, Madre mía, llevarlo toda mi vida, cumplir con las abstinencias y
preces prescriptas y guardar castidad según mi propio estado para que, siendo siempre
vuestro fiel devoto, vuestro Hijo querido me conceda lo que por vuestra intercesión he
pedido en esta Novena. Amén.
*****
-Doctor Félix Sardá y Salvany, Pbro. Año Sacro. 6º edición. Tomo segundo: Tiempos y
Fiestas después de Pentecostés. Ed. Ramón Casals. 1954. Barcelona.
-Nueva Ancora de Salvación. Ed. Augusta. Bs As. Nihil Obstat e Imprimatur: 1944.
ESCAPULARIO VERDE
El escapulario verde es un sacramental
que la Santísima Virgen nos entregó por
medio de Sor Justina Bisqueyburu,
contemporánea de Santa Catalina Labouré
(a quien la Virgen le entregó la Medalla
Milagrosa). Ambas son Hijas de la Caridad.
Sor Justina fue muy favorecida por la
Santísima Virgen con varias apariciones y
murió en olor de santidad en el año 1903.
El 28 de enero de 1840, Sor Justina estaba
en su retiro de noviciado y se encontraba
orando en la Capilla del convento, cuando
frente dorso de pronto tuvo una aparición de la
Santísima Virgen.
“Inmaculado Corazón de María, ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra La Virgen Santísima se le apareció con un
muerte” vestido largo de ceda blanca dejando al
descubierto sus pies. Sobre su vestido un
El Escapulario del Inmaculado Corazón. Este manto azul claro. Su cabello caía sobre
escapulario sería un poderoso instrumento sus hombros y no estaba cubierto por un
para la conversión de almas, velo. Sor Justina notó que las manos de la
particularmente aquellas que no tienen Fe, y Virgen estaban cerca de su pecho y
por medio de él, la Santísima Virgen sostenían su Inmaculado Corazón, del cual
obtendría para ellos, mediante su Hijo, la salían llamas resplandecientes. La Virgen
gracia de una muerte en gracia de Dios. no trasmitió ningún mensaje.
Esta misma visión se repitió al final del retiro y en otras cinco ocasiones durante el
curso de su noviciado. En ninguna ocasión la Virgen Santísima pronunció palabra
alguna, sin embargo los detalles en cada una de las visiones fueron iguales.
Después de que Sor Justina hizo su profesión religiosa, la congregación la envió a un
pueblo llamado Blangy, allí trabajaría con las Hermanas de su Orden. Al poco tiempo de
haber llegado, la comunidad estaba reunida para celebrar la fiesta del Nacimiento de la
Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando sobre la
grandeza de esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de
ocasiones anteriores.
La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un
vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus manos sosteniendo el
Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que
salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser
un Escapulario o insignia de alguna clase. A diferencia de otros Escapularios (como el
carmelita, por ejemplo), éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado
de tela estaba atado con cordones verdes. En él estaba una imagen de la Virgen de la
misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores visiones,
sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón. Al voltear la imagen, la
religiosa vio "un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan
transparente como el cristal."
Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el significado de esta
aparición. Esta visión representaba un nuevo medio para alcanzar gracias: el
Escapulario del Inmaculado Corazón. Este escapulario sería un poderoso instrumento
para la conversión de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio
de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una muerte
en gracia de Dios. Se le hizo también saber, a la religiosa, el deseo de la Madre de Dios
de que el escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias
particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.
En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de la misma forma, insistiendo en
que se propagara la devoción a este escapulario. Finalmente, los Escapularios se
empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego por toda
Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y
el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.
La forma de este escapulario
consiste en un trozo de tela verde, con una doble representación gráfica:
En el anverso lleva la imagen de María, mostrando su corazón virginal, en el centro de su
pecho, sosteniéndolo con sus manos inmaculadas. Su Corazón aparece traspasado por
una espada y coronado de llamas. Este mismo Corazón, en gran tamaño, aparece en el
reverso, rodeado por el óvalo que forma esta inscripción:
“Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra
muerte”
Presidiendo el óvalo de la inscripción figura una cruz de oro. El fin específico de
este escapulario es la invitación a orar, a recurrir al Inmaculado Corazón de
María con confianza y pedir, sobre todo, por los pecadores. Hay que recitar, nos
dijo Sor Justina, por lo menos una vez al día la jaculatoria del reverso.
Don para los enfermos
Este escapulario ha sido dado por Nuestra Señora, particularmente como un don
para los enfermos. Se le puede poner en sus ropas, en su cama o en su habitación.
Si la persona a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el que le haya
proporcionado el escapulario, puede decirla por el enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la bendición y el
cumplimiento de la promesa de la Virgen a todos los que lo lleven y digan la
jaculatoria: “ Hará grandes conversiones, particularmente para alcanzar la buena
muerte a los pecadores y a los que no tienen fe”.
El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino
solo la bendición de algún sacerdote católico.
Tod Se Oc No Di En Fe Ma Ab Ma Ju J Ag
as p t v c e b r r y n ul o
NUESTRA SEÑORA DEL ESCAPULARIO VERDE,
FRANCIA ( 28 DE ENERO)
Nueve años después que a Santa
Catalina Labouré, se apareció la Santísima Virgen María a la
Hermana Justina Bisqueyburu, en el mismo convento de la
Rue du Bac, sosteniendo el Inmaculado Corazón en sus
manos, resplandeciente con las más intensas y
deslumbrantes llamas que salían de él, y le entregó el
Escapulario Verde… En La Rue du Bac de París se encuentra el
Convento de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de
Paúl. Personas de todo el mundo van a allí para orar en la
Capilla y pedir la intercesión de la Virgen Inmaculada. Su
fama comenzó en 1830, cuando Santa Catalina Labouré
experimentaba las visiones de Nuestra Señora de la Medalla
Milagrosa. Durante el curso de estas visiones, la Virgen
prometió que todos los que fueran allí con Fe recibirían
inmensas gracias a través de su intercesión, a través de su
Divino Hijo. La historia del Escapulario Verde empieza en la
misma Capilla, pero nueve años después, y con otra
Hermana, Justina Bisqueyburu. Es a ella a quien Nuestra
Señora del Escapulario Verde se le apareció. LAS
VISIONES DE LA HERMANA JUSTINA La Hermana
Justina Bisqueyburu nació el 11 de noviembre de 1817, en el
pueblo de Mauleon, en los bajos Pirineos de Francia. Pasó sus
primeros años con la hermana de su madre. Su vida en ese
momento era simple, como la de cualquier niña de su edad.
Cuando cumplió los 22 años, Justina se unió a las Hermanas
de Caridad de San Vicente de Paúl, una Congregación muy
popular y extendida en Francia, y fundada en los grandes
principios de espiritualidad y caridad del gran ‘Monseñor
Vicente’, que era como a él se le refería. El Convento de la
Congregación estaba en la Rue du Bac, en París, una calle
bulliciosa en el corazón del sector comercial de la ciudad.
Después de su llegada al Convento, Justina comenzó a
experimentar gracias místicas y manifestaciones
sobrenaturales. El 28 de enero de 1840, durante su retiro
de noviciado, estando orando en silencio en la Capilla del
convento, se le apareció, sobresaltándola, la Santísima
Virgen María. La Madre de Dios tenía un vestido largo de
seda blanca dejando al descubierto sus pies. Encima del
vestido tenía un manto del más pálido azul. Su cabello caía
suavemente sobre sus hombros y no estaba cubierto por un
velo. La Hermana observó que las manos de la Santísima
Virgen estaban dobladas hacia su pecho y sosteniendo el
Inmaculado Corazón, del cual salían llamas
resplandecientes. La Madre de Dios no dijo nada. Esta visión
se repitió al final del retiro de la Hermana Justina y en otras
cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En cada
ocasión, la Santísima Virgen no decía nada y los detalles de
cada visión eran idénticos. Después de hacer sus primeros
votos, Sor Justina fue enviada al pueblo de Blangy, para
trabajar allí con las Hermanas de su Congregación. Al poco
tiempo de su llegada, las Hermanas se reunieron para celebrar
la fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor
Justina se encontraba en oración meditando en esta
celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez
diferente a la de ocasiones anteriores. La Santísima Virgen se
le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un
vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y
en sus manos sosteniendo el Inmaculado Corazón,
resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes
llamas que salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su
mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o
insignia de alguna clase. Durante esta visión se le dio a
conocer por una revelación interior el significado de esta
aparición. Se le reveló que este Escapulario del Inmaculado
Corazón sería un poderoso instrumento para la conversión
de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que
por medio de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos,
mediante su Hijo, la gracia de una muerte en ‘gracia de
Dios’. Se le hizo también saber a la religiosa el deseo de la
Madre de Dios de que el escapulario fuese propagado por
todas partes para que estas gracias particulares, lleguen a
todas las almas que abracen esta devoción. Siempre humilde
y prudente, y desconfiada de ella misma, la Hermana Justina
temía que lo que ella había experimentado fuera sólo el
producto de su imaginación. Le contó estas experiencias a su
Superiora, y le pidió que no dijera nada. Sin embargo,
también le pidió que si ella consideraba necesario, le contaría
todo lo ocurrido al Director Espiritual. En dos ocasiones
subsiguientes, se repitió esta visión del Escapulario Verde a
la religiosa y comprendió que debía contarle todo a su
Director Espiritual. El Sacerdote responsable de su dirección
espiritual era el Padre Aladel -a quien la Hermana Justina no
conocía- que estaba involucrado íntimamente en la
propagación de la Medalla Milagrosa, por ser también Director
Espiritual de otra Hermana de la Orden, Catherine Labouré. Se
ejerció mucho discernimiento y prudencia necesaria, qué
causó retraso en la fabricación y propagación de los
Escapularios Verdes. De hecho, en visiones subsecuentes, la
Santísima Virgen se quejó por la larga espera para tener el
Escapulario hecho y distribuido, después de todo, cada
momento de retraso, eran oportunidades de perdidas. La
Hermana Justina mantuvo un velo de silencio sobre estas
manifestaciones y sólo hablo de ellas con aquéllas personas
directamente responsables de su preparación espiritual. Y así,
la Hermana Justina era vista únicamente como una Hermana
religiosa humilde y fiel, como tantas otras, fiel a la Regla,
obediente a aquellos cuya autoridad estaba por encima de
ella, y compasiva con aquellos que necesitaran de su ayuda. Al
finalizar su formación religiosa, la Sor Justina dedicó
calladamente la mayoría de sus años en varios hospitales de la
Congregación en Francia, y se le recordó después como una
Hermana diligente, capaz, compasiva y gentil. EL
ESCAPULARIO VERDE A diferencia
de otros Escapularios, éste tenía un sólo cuadrado de tela
en lugar de dos. El cuadrado de tela estaba atado con
cordones verdes. En él estaba una imagen de la Virgen de la
misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en
sus anteriores visiones, sosteniendo en su mano derecha su
Inmaculado Corazón. Al voltear la imagen, la religiosa vio
“un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el
sol y tan transparente como el cristal.” El Corazón fue
perforado por una espada y rodeado por una oración en forma
oval, y en la parte superior de óvalo, una Cruz de oro. En la
oración se lee: “Inmaculado Corazón de María, ruega por
nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte.” El
Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular
de investidura sino una simple bendición de cualquier
Sacerdote católico. A diferencia de otros Escapularios que
hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde
puede llevarse puesto o estar con uno, e incluso tenerlo
entre las pertenencias de uno. La oración encontrada en el
Escapulario debe orarse al menos diariamente. Si la persona
para quien estas gracias se buscan no dice la oración,
entonces debe hacerla la persona que le haya entregado el
Escapulario o se lo haya puesto en su alcance. Por varias
razones la ejecución del plan de difusión del Escapulario sufrió
largas dilaciones, por lo que la Santísima Virgen se quejó a sor
Justina en varias apariciones entre los años 1840 y 1846. Por
fin, vencidos todos los obstáculos, la insignia fue
distribuyéndose, obteniéndose por su medio admirables
conversiones y aún curaciones corporales. Finalmente, los
Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos
por las Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera
de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la
aprobación formal y el impulso necesario de Su Santidad,
Papa Pío IX, en 1870. LAS GRACIAS DEL
ESCAPULARIO Las gracias
particulares de este Sacramental son para inducir y ahondar
en la devoción al Inmaculado Corazón de María, y para la
conversión de corazones y almas. También, este
Escapulario ha sido dado por Nuestra Señora,
particularmente como un don para los enfermos. Se le
puede poner en sus ropas, en su cama o en su habitación. Si
la persona a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el
que le haya proporcionado el escapulario, debe decirla por
el enfermo. Las maravillas que se obtienen por su medio
están en proporción con la confianza de la persona que lo da,
esto significa los rayos de distintos tamaños que salían de las
manos de la Santísima Virgen en sus últimas apariciones. Los
prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la
bendición y el cumplimiento de la promesa de la Virgen a
todos los que lo lleven y digan la jaculatoria y “Hará grandes
conversiones, particularmente para alcanzar la buena
muerte a los pecadores y a los que no tienen fe”. Entre los
favores obtenidos citaremos los siguientes: Un enfermo,
enemigo de toda religión, que se ponía frenético a la sola
visita de un sacerdote, aceptó un Escapulario Verde el 19 de
septiembre de 1842. Once días mas tarde, saliendo del
comedor se retiró al cuarto contiguo, cayó de rodillas y
cogiendo el Escapulario Verde, a quien llamó su "Agente
intermediario", lo besó y bañó de lagrimas, prometiendo a
Nuestra Señora confesarse en el término de una semana. Este
término le pareció muy largo pues al día siguiente recibió los
Sacramentos. En el año de 1844, un muchacho de 14 años,
de depravadas costumbres, recibió la Insignia del Inmaculado
Corazón de María y a los pocos días se efectuó su conversión.
En Constantinopla, un griego cismático se convirtió por medio
de esta Insignia Verde del Inmaculado Corazón y al mismo
tiempo fue curado de una horrorosa lepra. Muchos ejemplos
semejantes pueden citarse. La Insignia Verde fue aprobada en
dos ocasiones por el Santo Padre, Pío IX, en 1863 y 1870. Sus
palabras fueron: "Escribid a esas buenas Hermanas que yo
las autorizo para hacerlos y distribuirlos". "Inmaculado
Corazón de María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de
nuestra muerte."
PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
A SAN SIMÓN STOCK
16 de julio de 1251
"El que muere vestido de este
Escapulario no sufrirá las penas del
fuego eterno".
El Escapulario tiene un significado
muy profundo para quien lo lleva
Nuestra Señora entregando el puesto. Es un riquísimo "Obsequio del
hábito/escapulario a San Simón Stock Cielo" que nos ha traído la misma
Santa Virgen María; y a cada uno le
dice así:
"Perseverad llevando puesto
devotamente el Santo Escapulario,
porque es mi Hábito.
El hecho de andar vestido de este
Hábito mío, significa que estáis
Escapulario Carmelita
continuamente pensando en mí; y que
yo, en turno, siempre estoy pensando
en vosotros; y ayudándoos en
asegurar la vida eterna ".
EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL
CARMEN
236
Quienes reciben la imposición de este Escapulario y lo visten habitualmente,
necesitan saber las razones que la iglesia ha tenido para autorizarlo y
recomendarlo, bendiciendo e indulgenciando a sus devotos.
De este modo lograrán que les sirva de medio en su perfeccionamiento en la
fe de Cristo y alcanzarán con más facilidad la saludable ayuda de la Virgen
Santísima, Madre espiritual y medianera de todas las gracias, a la que
pretenden honrar. Ella, a los que vivan esta común consagración carmelitana,
significada en el Escapulario, los conducirá a una más plena participación de
los frutos del Misterio Pascual.
El Escapulario es un símbolo de la protección de la Madre de Dios a sus
devotos y un signo de su consagración a María. Nos lo dio La Santísima
Virgen. Se lo entregó al General de la Orden del Carmen; San Simón Stock,
según la tradición, el 16 de julio de 1251, con estas palabras: «Toma este
hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno».
Alude a este hecho el Papa Pío XII cuando dice: «No se trata de un asunto
de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la
promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen».
Privilegio sabatino
También reconocida por Pío XII, existe la tradición de que la Virgen, a los
que mueran con el Santo Escapulario y expían en el Purgatorio sus culpas,
con su intercesión hará que alcancen la patria celestial lo antes posible, o, a
más tardar, el sábado siguiente a su muerte.
Resumen de las promesas
1. Morir en gracia de Dios.
2. Salir del Purgatorio lo antes posible.
Interpretación
Alcanzar estas promesas supone siempre el esfuerzo personal colaborando
con la gracia de Dios. Nos lo enseña con toda claridad el Concilio Vaticano
II: «La verdadera devoción... procede de la fe auténtica, que nos induce a
reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial
hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes».
Ayuda en la vida
Tanto en los peligros espirituales como en los corporales. Hay muchos
hechos que lo atestiguan.
Vinculaciones
El que recibe el Escapulario es admitido en la familia de la Madre de Dios y
de la Orden Carmelitana.
Por ello participa de los privilegios, gracias e indulgencias que los Sumos
Pontífices han concedido a la Orden del Carmen.
Se beneficia, además, de los méritos, de las penitencias y de las oraciones
que se hacen en todo el Carmelo.
Objetivo
Ir más fácilmente a Jesús, según la enseñanza del Concilio Vaticano II: «Los
oficios y los privilegios de la Santísima Virgen,siempre tienen por fin a
Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad».
Por eso afirmó Pío XII que «nadie ignora, ciertamente, de cuánta eficacia
sea para avivar la fe católica y reformar las costumbres, el amor a la
Santísima Virgen, Madre de Dios, ejercitado principalmente mediante
aquellas manifestaciones de devoción, que contribuyen en modo particular a
iluminar las mentes con celestial doctrina y a excitar las voluntades a la
práctica de la vida cristiana. Entre éstas debe colocarse, ante todo, la
devoción del Escapulario de los carmelitas».
Es una devoción y una forma de culto
Prueban lo primero, incluyéndolo entre las prácticas y ejercicios de piedad
marianas, recomendados por el Concilio Vaticano II, las palabras de Pablo
VI: «Creemos que entre estas formas de piedad mariana deben contarse
expresamente el Rosario y el uso devoto del ESCAPULARIO DEL CARMEN».
Y añade tomando las afirmaciones de Pío XII: «Esta última práctica, por su
misma sencillez y adaptación a cualquier mentalidad, ha conseguido amplia
difusión entre los fieles con inmenso fruto espiritual».
También destaca entre las más antiguas formas de culto, especial y
necesario a María Santísima, que cooperan a que «al ser honrada la Madre,
sea mejor conocido, amado, glorificado el Hijo, y que, a la vez, sean mejor
cumplidos sus mandarniento» (L.G. 66). La celebración de la Virgen del
Carmen, 16 de julio, está entre las fiestas «que hoy, por la difusión
alcanzada, pueden considerarse verdaderamente eclesiales» (Marialis Cultus
8).
«Este culto se convierte en camino a Cristo, fuente y centro de la comunión
eclesiástica» (M. C. 32).
Espiritualidad
Quien entra en comunión con la familia consagrada al amor, a la veneración y
al culto a María, queda señalado con un peculiar carácter mariano de
espíritu de oración y contemplación, de los diversos modos de apostolado y
de la vida misma de abnegación. Asume también un compromiso de imitar a
María.
Este don de la Virgen es signo de las muchas gracias que puede ella
conceder, como consecuencia de su privilegiada e íntima participación en la
historia de la salvación.
Entraña, pues, la experiencia de unas vivencias marianas y espirituales. Ya
que «ante todo, la Virgen María ha sido propuesta siempre por la Iglesia a la
imitación de los fieles... porque en sus condiciones concretas de vida Ella se
adhirió total y responsablemente a la voluntad de Dios» (M. C. 35).
Compromiso
Vida mariana. Es decir: Vivir en obsequio de Jesucristo y de su Madre.
Nuestra vida ha de estar informada por la luz y el amor de María, unido
estrechamente al de Cristo. El fruto del Escapulario consistirá en que quien
lo lleve se esfuerce eficazmente en la imitación de las virtudes de la
Santísima Virgen.
Representa la participación en el carisma de la Orden del Carmen, siendo
señal como de un contrato entre la Virgen y nosotros, por el cual Ella nos
protege y nosotros le estamos consagrados.
La Medalla escapulario
Está autorizado su uso con tal de que por un lado lleve la imagen del Sagrado
Corazón de Jesús y por el otro una de la Santísima Virgen: La imposición
debe realizarse con Escapulario de tela. A pesar de ello, el mismo San Pío X,
al conceder esta dispensa, recomendó el uso del Escapulario de tela. Este es
más simbólico, por ser una expresión abreviada del hábito del Carmen,
Indulgencias
Se puede ganar indulgencia plenaria:
1.- El día que se inscribe en la Cofradía.
2.- En la Solemnidad de la Sma. Virgen del Carmen, el 16 de julio.
3.- En la festividad de San Simón Stock, el 16 de mayo.
4.- En la festividad de San Elías, Profeta, el 20 de julio.
5.- En la festividad de Santa Teresa de Jesús, el 15 de octubre.
6.- En la festividad de San Juan de la Cruz, el 14 de diciembre.
7.- En la festividad de Sta. Teresita del Niño Jesús, el 1 de octubre.
8.- En la festividad de Todos los Santos de la Orden, el 14 de noviembre.
Los signos en la vida humana
Vivimos en un mundo hecho de realidades materiales llenas de simbolismo: la
luz, el fuego, el agua...
Existen también, en la vida de cada día experiencias de relación entre los
seres humanos, que expresan y simbolizan cosas más profundas, como el
compartir la comida (signo de amistad), participar en una manifestación
masiva (signo de solidaridad), celebrar juntos un aniversario nacional
(símbolo de identidad).
Tenemos necesidad de signos o símbolos que nos ayuden a comprender y
vivir hechos de hoy o de ayer, y nos den conciencia de que somos como
personas y como grupos.
Los signos en la vida Cristiana
Jesús es el gran don y signo del amor del Padre. Él estableció la Iglesia
como signo e instrumento de su amor. En la vida cristiana hay también
signos. Jesús los utilizó: el pan, el vino, el agua, para hacernos comprender
realidades superiores que no vemos ni tocamos.
En la celebración de la Eucaristía y de los Sacramentos (Bautismo,
Confirmación, Reconciliación, Matrimonio, Orden Sacerdotal, Unción de los
enfermos) los símbolos (agua, aceite, imposición de las manos, anillos)
expresan su sentido y nos introducen en una comunicación con Dios,
presente a través de ellos.
Además de los signos litúrgicos, existen en la Iglesia otros, ligados a un
acontecimiento, a una tradición, a una persona. Uno de ellos es el
Escapulario del Carmen.
El Escapulario. Un signo Mariano
Uno de los signos de la tradición de la Iglesia, desde hace siete siglos, es el
Escapulario de la Virgen del Carmen. Es un signo aprobado por la Iglesia y
aceptado por la Orden del Carmen como manifestación externa de amor a
María, de confianza filial en ella y como compromiso de imitar su vida.
La palabra "escapulario" indica un vestido superpuesto, que llevaban los
monjes durante el trabajo manual. Con el tiempo se le fue dando un sentido
simbólico: el de llevar la cruz de cada día, como discípulos y seguidores de
Jesús.
En algunas Órdenes religiosas, como en el Carmelo, el Escapulario se
convirtió también en signo de su manera de ser y de vivir.
El Escapulario pasó a simbolizar la dedicación especíal de los carmelitas a
María, la Madre del Señor, y a expresar la confianza en su protección
maternal; el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. Se
transformó en un signo mariano.
De las Órdenes Religiosas al pueblo de Dios
En la Edad Media, muchos cristianos quisieron asociarse a las Órdenes
religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos,
Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas, por medio de Cofradías o
Hermandades. Todas las Ordenes religiosas quisieron dar a los laicos un
signo de su afiliación y participación en su espíritu y en su apostolado. Ese
signo era una parte de su hábito: la capa, el cordón, el escapulario.
Entre los carmelitas se llegó a establecer el escapulario reducido en
tamaño, como la señal de pertenencia a la Orden y la expresión de su
espiritualidad.
El valor y el sentido del Escapulario
El Escapulario hunde sus raíces en la tradición de la Orden, que lo ha
interpretado como signo de protección materna de María. Tiene, en sí
mismo, a partir de esa experiencia plurisecular, un sentido espiritual
aprobado por la Iglesia.
Representa el compromiso de seguir a Jesús, como María, el modelo
perfecto de todo discípulo de Cristo. Este compromiso tiene su origen en el
bautismo que nos transforma en hijos de Dios.
La Virgen nos enseña a:
Vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de
la vida.
Escuchar la Palabra de Dios en la Biblia y en la vida, a creer en ella y a poner
en práctica sus exigencias
Orar en todo momento, descubriendo a Dios presente en todas las
circunstancias
Vivir cercanos a las necesidades de nuestros hermanos y a solidarizarnos
con ellos.
Introduce en la fraternidad del Carmelo, comunidad de religiosos y
religiosas, presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos, y
compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa: la amistad íntima con
Dios en la oración.
Coloca delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo, con los que se
establece una relación familiar de hermanos y hermanas.
Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna, mediante la ayuda
de la intercesión y protección de María.
Normas prácticas
El escapulario es impuesto, sólo la primera vez, por un sacerdote o por una
persona autorizada
Puede ser sustituido por una medalla que tenga por una parte la imagen del
Sgdo. Corazón y por otra la de la Virgen
El Escapulario exige un compromiso cristiano auténtico: vivir de acuerdo con
las enseñanzas del evangelio, recibir los sacramentos y profesar una
devoción especial a la Sma. Virgen que se expresa, al menos, con la
recitación cotidiana de tres avemarías.
Fórmula Breve para la imposición del escapulario
Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre
de Jesús, a quien te comprometes a imitar. Que este Escapulario te
recuerde tu dignidad de cristiano, tu dedicación al servicio de los demás y a
la imitación de María.
Llévalo como señal de su protección y como signo de tu pertenencia a la
familia del Carmelo, dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a empeñarte
en el trabajo por la construcción de un mundo que responda a su plan de
fraternidad, justicia y paz.
El Escapulario del Carmen
NO ES:
Un signo protector mágico
Una garantía automática de salvación.
Una dispensa de vivir las exigencias de la vida cristiana.
ES UN SIGNO:
Aprobado por la Iglesia desde hace siete siglos.
Que representa el compromiso de seguir a Jesús como María:
Abiertos a Dios y a su voluntad.
Guiados por la fe, la esperanza y el amor.
Cercanos a las necesidades de los demás.
Orando en todo momento y descubriendo a Dios presente en todas las
circunstancias.
Que introduce en la familia del Carmelo
Que aumenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna con la
ayuda de la protección e intercesión de María.
ESCAPULARIO DEL CARMEN
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¿Qué es?
El escapulario del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la
consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la orden Carmelitana, en la esperanza de
su protección maternal.
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño escapulario marrón, por
todos conocido.
El escapulario del Carmen es un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II, “un signo
sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos sobre todo
espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia” (S.C. 60).
La “Gran Promesa”
En un momento de gran aflicción para la Orden del Carmen, San Simón Stock suplicó a la Madre
de Dios que le diese una señal de Su protección. Y el día 16 de julio de 1251 la Santísima Virgen se le
apareció con el Niño Jesús y le presentó un Escapulario, prometiéndole que todos los que con él
muriesen no padecerían el fuego eterno. “Es, pues, una señal de salvación, salvaguardia en los peligros,
alianza de paz y de protección sempiterna”, dijo la Madre de Dios.
El sentido de esta promesa es que la persona que muere con el Escapulario recibirá de la Virgen
María, a la hora de la muerte la gracia de la perseverancia en el estado de justicia si está en él, o, en
caso contrario, la gracia de la conversión y de la perseverancia final.
Esta “gran promesa” es válida no sólo para los religiosos que mueren con el Escapulario largo,
sino también para los fieles que lleven el Escapulario pequeño o la medalla–escapulario.
El Privilegio Sabatino
La predilección de María Santísima por el Carmen fue confirmada de modo aún más maternal en
el siglo siguiente, cuando se apareció al futuro Papa Juan XXII, entonces cardenal, en Avignon, Francia.
Allí le prometió una especial asistencia para los que llevasen el Escapulario del Carmen, diciendo que
los libraría del Purgatorio el primer sábado después de su muerte.
Para gozar de los privilegios del escapulario es necesario:
1) Haber recibido debidamente el Escapulario, es decir, impuesto por un sacerdote con poder para tal
(actualmente cualquier sacerdote con uso legítimo de órdenes tiene ese poder).
2) Que el Escapulario sea como prescribe la Iglesia, es decir, hecho con dos pedazos de lana (y no de
otro material) unidos entre sí por cordones, de forma cuadrangular o rectangular y de color marrón.
3) Que una parte caiga sobre el pecho y otra sobre la espalda.
4) Guardar la castidad cada uno según su estado (perfecta para los solteros y matrimonial para los
casados).
5) Rezar las oraciones prescriptas por el sacerdote que lo impuso.
Protección maternal
Por su profundo simbolismo mariano, por los grandes privilegios y por el gran amor y privilegiada
asistencia, que ha manifestado a través de los siglos la Santísima Virgen del Carmen a quienes vistan
devotamente su escapulario, es por lo que tan prodigiosamente se ha extendido por doquier esta
piadosa devoción de vestir el escapulario.
He aquí las razones del valor espiritual de la devoción del santo escapulario:
“Sobre todo por su rico simbolismo: ser hijo de María, ver en él todas las virtudes de María, ser
símbolo de nuestra consagración filial a la Madre Amable. Por morir en gracia de Dios, quien lo vista
piadosamente. Porque saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera devotamente con él. Por llegar
su protección a todos los momentos de la vida, a la muerte y aún más allá. “En la vida protejo; en la
muerte ayudo, después de la muerte salvo”, son sus credenciales por los innumerables prodigios que ha
obrado. Por las relaciones con sus apariciones más recientes en Lourdes y Fátima. Por las muchas
indulgencias que disfrutan quienes visten este escapulario”.
Al vestir el escapulario, y durante toda la vida, es muy importante que sepamos apreciar su
profundo y rico significado, como pertenencia a una Orden, a la del Carmen, con obligación de vivir
según su rica espiritualidad y su propio carisma. Quien viste el escapulario debe procurar tener siempre
presente a la Santísima Virgen y tratar de copiar sus virtudes, su vida y obrar como Ella, María, obró,
según sus palabras: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
"Además de la gran promesa de preservar del infierno, del singular privilegio Sabatino y del
honroso título de Hermanos de la Virgen [los frailes del Carmen son llamados 'Hermanos de la
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo'] y de la salvación en los peligros, así como de gran
número de indulgencias, los que visten el Escapulario del carmen gozan de la participación en todas las
obras buenas que se practican en toda la Orden del Carmen. Esto quiere decir que en la Orden del
Carmen todo lo que cae bajo el común denominador de "buenas obras" -como virtudes, satisfacciones,
Misas, oraciones, predicaciones, ayunos, disciplinas, inmolaciones, frutos de las Misiones, práctica de los
votos, austeridad de la vida del claustro, efectos saludables del apostolado de la devoción a la Virgen del
Carmen y a su santo Escapulario, etc.- forma un acervo común o un capital social que se reparte entre
todos y cada uno de los miembros que, sea por profesión (religiosa) o en virtud del privilegio de la
agregación, pertenecen a dicha Orden de la Virgen del Carmen".
El escapulario del Carmen es un MEMORIAL de todas las virtudes de María. Así lo recordaba a
todos: religiosos, terciarios y cofrades, “que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia
de la Santísima Madre”, el Papa Pío XII, el 11 de febrero de 1950:
“Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. Vean, en la forma
sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Vean, sobre todo, en esta librea, que visten
día y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino.
Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos.
recientemente recomendada”.
Indulgencias
He aquí las indulgencias plenarias y parciales para los que visten el escapulario:
A) Indulgencias plenarias: 1. El día que se viste el escapulario y el que es inscrito en la Tercera
Orden o Cofradía. 2. En las fiestas: de la Virgen del Carmen (16 de julio), de San Simón Stock (16 de
mayo), de San Elías profeta (20 de julio), de Santa Teresa de Jesús (15 de octubre), de Santa Teresa del
Niño Jesús (1 de octubre), de San Juan de la Cruz (14 de diciembre), y de todos los Santos Carmelitas (1
de noviembre)
B) Indulgencia parcial: se gana indulgencia parcial por usar piadosamente el Santo Escapulario. Se
puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y no sólo al
escapulario, sino también a la medalla–escapulario.
Recomendación pontificia
Desde el siglo XVI –que es cuando se extiende por toda la cristiandad el uso del escapulario del
Carmen– casi todos los papas lo han vestido y propagado. Baste recordar aquí que Pablo VI, tratando de
las líneas señaladas por el Vaticano II, dijo: “Creemos que entre estas formas de piedad mariana deben
contarse expresamente el rosario y el uso devoto del ESCAPULARIO DEL CARMEN”. Y añade, tomando
las afirmaciones de Pío XII: “Esta última práctica, por su misma sencillez y adaptación a cualquier
mentalidad, ha conseguido amplia difusión entre los fieles con inmenso fruto espiritual”. Juan Pablo II,
que es terciario carmelita, ha recordado en diversas ocasiones que viste con devoción, desde niño, el
escapulario del Carmen.
La fiesta de la Virgen del Carmen –16 de julio– está entre las fiestas “que hoy, por la difusión
alcanzada, pueden considerarse verdaderamente eclesiales” (M.C. 8).
Objetivo principal
María será siempre camino para llegar a Jesús. Entre las devociones que los cristianos dedican a
honrar a María –decía Pío XII el 11 de febrero de 1950– “debe colocarse, ante todo, la devoción del
escapulario de los carmelitas”.
Por ello recomendamos vivamente que se lleve día y noche el escapulario –vestido de María–,
pero su uso permanente no es indispensable para ganar las indulgencias.
El escapulario de tela –que se recomienda por simbolizar mejor el vestido y consagración a
María– puede ser sustituido por la medalla–escapulario.
Quien viste el escapulario del Carmen debe distinguirse por una profunda, sincera y filial
devoción a la Santísima Virgen, esforzándose siempre por conocer, amar, imitar e irradiar a María, ya
que la Orden del Carmen –a la que pertenece por vestir su hábito– tiene como finalidad vivir su vida y
extender su culto. El título oficial de los Carmelitas es éste: HERMANOS DE LA BIENAVENTURADA
VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO.
Mi lema
Todo esto debe animar a los cristianos a vestir con devoción el escapulario de la Virgen María que
tantos prodigios ha obrado a través de los siglos y que me promete una ayuda especial y protección
maternal de parte de María. Éste será el ideal o lema que se procurará vivir a toda costa:
“Que MI ESCAPULARIO me acompañe siempre. Que en él vea siempre a mi Madre Celestial. Que
al besarlo lo haga con amor de hijo y como promesa de amarle más y servirle mejor. Que su recuerdo y
su presencia en mi pecho me anime a serle más fiel a su Hijo y a Ella. Que en él vea grabadas todas las
virtudes de mi celeste Madre y trate de vivirlas. Que su constante presencia sobre mi corazón me ayude
a evitar el pecado y a practicar la virtud. Que su recuerdo nunca permita que me olvide de Ella y así
puedo estar seguro que Ella no me abandonará”.
Actualidad de esta devoción
La misma Virgen María insistió en su necesidad para los tiempos actuales. La impresionante
secuencia de grandes apariciones marianas que comenzó a partir del siglo XIX, en un llamado acuciante
para pedir la conversión y penitencia del mundo cada vez más pecador, presenta un discreto y constante
vínculo con esta devoción que remonta a la Edad Media.
En efecto, en Lourdes, la última aparición a Santa Bernardita tuvo lugar el 16 de julio de 1858,
fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Carmen y aniversario de la entrega del Escapulario a San Simón
Stock. Y en Fátima, en la sexta aparición, durante la cual se produjo el milagro del sol para probar su
autenticidad, la Virgen quiso aparecer a los tres videntes -Lucía, Jacinta y Francisco- bajo la advocación
del Carmen, con el Niño Jesús en los brazos y el Escapulario.
A este propósito, la Hermana Lucía, en una entrevista concedida el 15 de Agosto de 1950 al R. P.
Howard Rafferty, O.C.D., confirmó esa visión y que la Virgen quería que el Escapulario fuera tomado
como parte del mensaje, añadiendo: "ahora el Santo Padre lo ha afirmado así al mundo entero, diciendo
que el Escapulario es signo de consagración al Inmaculado Corazón. (...). El Rosario y el Escapulario son
inseparables"
Al sernos impuesto el Escapulario nos consagramos a la Virgen y elegimos, así, "el camino fácil,
corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Nuestro Señor, que es en lo que consiste la perfección
del cristiano".
Así lo practicaron y enseñaron los santos, particularmente San Luis María Grignion de Montfort, y
lo expresó Ella misma en Fátima. Y a través de la voz de sus pastores, la Iglesia lo reafirma, como lo hizo
recientemente Juan Pablo II recordando a Pío XII: "la forma más auténtica de devoción a la Virgen
Santísima, expresada mediante el humilde signo del Escapulario, es la consagración a su Corazón
Inmaculado".
Ejemplos de la protección del Escapulario
Ejemplo 40.
El venerable Miguel de la Fuente dice que, en Palma de Mallorca, al salir cierta
noche de su casa el cofrade Miguel Palau, saliéronle a su encuentro dos hombres, los
cuales, por agravio o enemistad con él, tomáronle en medio descargando sobre él
múltiples estocadas, todas las cuales trataba de esquivar y soslayar con su capa; mas con
toda su habilidad y diligencia no pudo en forma alguna evitar el que varias de ellas le
diesen de lleno en el pecho.
Mas. ¡oh prodigio o milagro de María Santísima!, aunque varias veces le
traspasaron la ropilla y el jubón, siempre hallaron resistencia indecible en el Santo
Escapulario de la Virgen Santísima, sin que recibiese el más ligero rasguño.
Reconoció el prodigio Palau, pues con las roturas del jubón y demás no podía en
manera alguna ocultarse. Henchido de gozo y de júbilo, fue corriendo al convento del
Carmen, y, delante del Prior y de los religiosos, refirió con fervor y entusiasmo el
suceso, que comprobaban evidentemente las roturas de sus ropas, siendo el más
auténtico testimonio de semejante prodigio la vida ajustada y devotísima que llevara
después todos los días de su vida.
Ejemplo 41.
En la ciudad de Antequera, el día 13 de noviembre de 1924, la niña Rosarito, hija
de José Sánchez y Rosario Narbona, cayó de cabeza dentro de un pozo...
¡El momento fue desgarrador! En medio de la gran tribulación, doña Rosario
invocó con toda confianza a la Virgen Santísima del Carmen, rogándola no permitiese
se ahogara su hijita del alma.
Avisaron rápido al padre, quien, tan pronto como llegó, se echó al pozo, para
salvar a su amada hija. Todos creían que la niña se había ahogado ya, pues hacía más de
diez minutos que se encontraba dentro del agua. Mas, ¡oh bondad y poder de la Virgen
del Carmen!, vieron con asombro que no sólo salía con vida, sino que no se había hecho
el más leve daño.
Ya tranquilizado, dijo el marido que al bajar al pozo vio a la niña agarradita a un
tubo que pasa por dentro, asegurando la niña que una Señora muy linda le había tomado
las manos y se las había puesto sobre aquella tubería, acariciándola y diciéndole no
tuviese miedo.
Creyeron fundadamente ser la Virgen del Carmen la que había salvado a su hijita,
por llevar puesto el Santo Escapulario y haberla invocado, la madre, con tanto fervor.
El Escapulario del Carmen
Histórico sobre el Origen y Privilegios del Escapulario
Introducción
En las apariciones de Nuestra Señora de Fátima están contenidas las dos
principales devociones marianas que resistieron a la dura prueba del tiempo:
la del Rosario y la del Escapulario. Dadas a los hombres en la Edad Media,
nos traen ambos privilegios inestimables relacionados con la perseverancia, la
salvación del alma y la conversión del mundo. Siempre han sido importantes y
actuales, pero con las revelaciones de Fátima estas devociones se hacen aún
más necesarias y urgentes.
En el auge de las apariciones, el día 13 de octubre, mientras transcurría el
gran milagro del sol presenciado por más de cincuenta mil personas, la Madre
de Dios se mostraba a los pastorcitos bajo la invocación de Nuestra Señora del
Monte Carmelo y les presentaba en sus manos el Escapulario. Ciertamente
esta aparición, que transcurría en el momento más alto entre todos los
fenómenos ocurridos en la Cova de Iría, no es un detalle sin importancia. Se
puede concluir, incluso, que los privilegios inestimables vinculados al
Escapulario son parte íntegra del Mensaje que nos dejó la Madre de Dios en
Fátima, al igual que el Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de
María.
De hecho, las referencias al Infierno, al Purgatorio, a la necesidad de
penitencia y a la intercesión de Nuestra Señora contenidas en su Mensaje
están en entera consonancia con las promesas anexas al Escapulario.
Quien pusiese atención en el verdadero sentido de las apariciones,
concluiría naturalmente que el atendimiento completo de los pedidos de
Nuestra Señora de Fátima impusiese que se conociera la importancia del don
del Escapulario, y que éste fuese difundido lo más ampliamente posible.
También, concluiría seguramente, que el paulatino abandono en que ha caído
la devoción al Escapulario se ha dado paralelamente al creciente
desconocimiento del sentido profundo del Mensaje de la Madre de Dios.
Por eso, en la conmemoración de los 750 años de la entrega del
Escapulario a San Simón Stock, no podría haber mejor ocasión para los
devotos de Nuestra Señora de Fátima para que trabajen con denuedo para
restablecer el uso de este sacramental que la inconmensurable bondad de la
Madre de Dios nos ha dado. Será un gran paso en el cumplimiento de la
misión que la Santísima Virgen confió a todos los hombres: establecer en el
mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María.
La familia espiritual de San Elías
En el escenario exuberante y poético de Galilea, en un pequeño
promontorio sobre el mar Mediterráneo se destaca el Monte Carmelo, refugio
de muchos santos varones que, en el Antiguo Testamento se retiraban a este
lugar desierto para rezar por la venida del Divino Salvador. Pero a pesar de
todo, ninguno de ellos impregnó de tanta virtud aquellas rocas benditas como
San Elías.
Cuando el Profeta del celo ardiente se retiró a aquel lugar, alrededor del
Siglo IX antes de la Encarnación del Hijo de Dios, hacía tres años que una
implacable sequía contenía los cielos de Palestina, castigando la infidelidad de
los hombres para con Dios. Mientras rezaba con fervor, pidiendo que el
castigo fuese aliviado por los méritos de aquel Redentor que habría de venir,
Elías envía a su siervo a la cumbre del monte, ordenándole: “Ve y mira hacia
el lado del mar”… Pero el siervo nada veía. Y al bajar dice: “No hay nada”.
Con confianza, el Profeta le hizo retomar siete veces la infructuosa escalada.
Finalmente, el siervo vuelve diciendo: “Veo una nubecita del tamaño de la
huella de un hombre”. De hecho, la nube era tan pequeña y diáfana que
parecía destinada a desaparecer al primer soplo de los abrasados vientos del
desierto. Pero no; poco a poco iba creciendo, se agrandaba en el cielo hasta
cubrir todo el horizonte y, por fin, se precipitó sobre la tierra en forma de
abundante lluvia. Fue la salvación del pueblo de Dios.
La pequeña nube era una figura de la humilde María cuyos méritos y
virtudes excederían a los de todo el género humano, obteniendo para los
pecadores el perdón y la Redención. El Profeta Elías había vislumbrado en su
contemplación el papel mediador de la Madre del Mesías esperado. Fue, en
cierto sentido, su primer devoto.
Una bonita tradición nos dice que, a ejemplo de San Elías, siempre hubo
en el Monte Carmelo eremitas que predicaban y vivían allí, recuperando y
transmitiendo a otros el espíritu eliático. Y aquel lugar santificado por
hombres contemplativos reclamaba por otros contemplativos.
Hacia el Siglo IV, cuando comenzaron a aparecer los primeros monjes
solitarios de Oriente, las laderas rocosas del Monte Carmelo acogían una
ermita, al estilo de las comunidades bizantinas, cuyos restos se ven aún hoy en
día. Más tarde, alrededor del siglo XII, un grupo de nuevas vocaciones
venidas ahora de Occidente con el gran movimiento de las Cruzadas, añadía
un nuevo fervor al antiguo. Enseguida se edificó una pequeña iglesia donde la
comunidad se entregaba a la vida de oración, animada siempre por el espíritu
de Elías. La pequeña “nubecita” iba creciendo cada vez más.
El crecimiento del número de hermanos de Nuestra Señora del Monte
Carmelo hacía necesario una organización más aprimorada. En 1225, una
delegación de la Orden se dirigía a Roma para pedir a la Santa Sede la
aprobación de una Regla, que fue concedida efectivamente por el Papa Onorio
III en 1226.
Con la invasión de los lugares santos por los musulmanes, el superior del
Monte Carmelo daba permiso a los religiosos para que se trasladasen a
Occidente y fundaran allí nuevas comunidades, lo que muchos hicieron tras la
caída del último baluarte de resistencia cristiana, el Fuerte San Juan de Acre.
Los pocos que allí se quedaron fueron martirizados mientras cantaban la
Salve.
San Simón Stock
Los frailes del Carmen empiezan a vagar en el Continente Europeo como
siendo miembros de una Orden casi desconocida, mal admirada y al borde de
la desaparición. La familia religiosa de Elías parecía un tronco seco y viejo,
destinado a deshacerse en polvo.
Era el instante esperado por Nuestra Señora para hacer florecer, en lo alto de
la resecada vara, una flor: San Simón Stock. Este inglés de reconocida virtud
había sido elegido para el cargo de General de la Orden. Aún no ejercía una
autoridad efectiva sobre sus súbditos, pues el Carmelo no poseía todavía una
estructura jurídica consistente y uniforme, capaz de conservar un espíritu,
promoverlo y transmitirlo a la posteridad.
Sin embargo, la virtud compensaba la falta de autoridad. Rezándole a
Nuestra Señora con mucho fervor, San Simón le imploraba que no permitiese
la desaparición de la Orden Carmelita. En esta afligida situación, la Virgen
Santísima se le apareció al buen siervo [en 1251] y le entregó el Escapulario,
para que fuera usado sobre el hábito.
En aquella época los siervos usaban una túnica como traje civil. Sobre ella
vestían una túnica menor, que indicaba, por su color y características
peculiares, la identidad de su señor. El escapulario del Carmen era semejante a
esa pequeña túnica. Nuestra Señora entregaba, por lo tanto, a San Simón
Stock un uniforme propio a sus siervos, para que fuera usado por todos los
carmelitas, y le prometía:
“Recibe, hijo muy predilecto, el Escapulario de tu Orden, señal de mi
confraternidad, privilegio para ti y para todos los carmelitas”.
“Todos los que mueran revestidos de este Escapulario no padecerán el
fuego del Infierno. Es una señal de salvación, refugio en los peligros, alianza
de paz y pacto para siempre”.
Esta maravillosa promesa de la Santísima Virgen no es de pequeña
importancia para el cristiano que realmente desea salvar su alma. Muchos
Papas y teólogos han explicado que quien tenga devoción al Escapulario y lo
use efectivamente, recibirá de María Santísima la gracia de la perseverancia
final o la gracia de la contrición. Es una promesa semejante a la de los cinco
primeros sábados.
El privilegio sabatino
Pero, una segunda promesa de Nuestra Señora del Carmen vino a dar un
nuevo grado de importancia a la devoción del Escapulario. En una aparición al
Papa Juan XXII, refiriéndose a los que llevasen el escapulario durante su vida,
la Santísima Virgen dice lo siguiente:
“Yo, como tierna Madre de los carmelitas, bajaré al purgatorio el primer
sábado después de su muerte y los libraré y conduciré al Monte Santo de la
vida eterna”.
El propio Pontífice confirmó esta indulgencia plenaria en la célebre Bula
Sabatina, de 3 de marzo de 1322, confirmada posteriormente por varios Papas
como Alejandro V, Clemente VII, Pablo III, San Pío V y San Pío X. En 1950
el Papa Pío XII escribió sobre el escapulario, expresando su deseo de “que
fuera el símbolo de la consagración al Inmaculado Corazón de María, del cual
estamos muy necesitados en estos tiempos tan peligrosos”. El Papa Juan Pablo
II también lo ha recomendado insistentemente.
Al comienzo, el Escapulario era de uso exclusivo de los religiosos
carmelitas. Más tarde, la Iglesia, con el deseo de extender los privilegios y
beneficios espirituales de este piadoso hábito a todos los católicos, simplificó
su tamaño y autorizó que su recepción estuviese al alcance de todos.
A partir de esa misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la Orden
carmelitana reflorecía y conocía otros períodos de glorias, acentuando en toda
la Iglesia Católica la devoción a la Santísima Virgen. De esta Orden, nacieron
tres soles, por no citar nada más que a ellos, que han de relucir eternamente en
el firmamento de la Iglesia: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y
Santa Teresa del Niño Jesús.
Ejemplos de conversión y milagros
El Escapulario no es solo señal de certeza de la indulgencia en el instante
del último suspiro. Es un sacramental que atrae bendiciones divinas para el
que lo usa con piedad y devoción. Incontables milagros y conversiones
marcaron su uso entre los fieles. En las Crónicas del Carmelo tenemos
innumerables ejemplos. Veamos tan sólo algunos:
1. En el mismo día en que San Simón Stock recibió de la Madre de Dios el
Escapulario y la promesa fue llamado a asistir a un moribundo que estaba
desesperado. Cuando llegó, puso sobre el pobre hombre el Escapulario que
acababa de recibir, pidiendo a Nuestra Señora que mantuviese la promesa que
le acababa de hacer. Inmediatamente el impenitente se arrepintió, se confesó y
murió en la gracia de Dios.
2. San Alfonso de Ligorio murió en 1787 con el Escapulario del Carmen.
En el transcurso del proceso de beatificación del santo obispo, cuando se abrió
el su ataúd, se constató que el cuerpo estaba reducido a cenizas al igual que su
hábito. Tan sólo su Escapulario estaba completamente intacto. Esta preciosa
reliquia se conserva en el monasterio de San Alfonso, en Roma. El mismo
fenómeno de conservación del escapulario se verificaba cuando se abrió la
tumba de San Juan Bosco, casi un siglo después.
3. En el Hospital de Belleview, de Nueva York, ha sido internado un
anciano. La enfermera que lo atendía, al ver bajo su ropa un escapulario
marrón oscuro, inmediatamente llamó a un sacerdote. Mientras éste recitaba la
oración de los agonizantes, el enfermo abrió los ojos y dijo: “Padre, yo no soy
católico”. Entonces, ¿por qué usa este escapulario? Le prometí a un amigo que
lo usaría siempre y que rezaría todos los días una “Avemaría”. Pero, estás al
borde de la muerte. ¿No quieres hacerte católico? – “Sí, Padre, quiero. Lo
deseé toda mi vida”. El sacerdote le preparó rápidamente, lo bautizó y le
administró los últimos sacramentos. Poco tiempo después, el pobre señor
moría dulcemente. La Santísima Virgen había tomado bajo su protección a
aquel alma que se revistiera con su escudo.
Conclusión
En el ápice de las apariciones en que Nuestra Señora proclama la verdad
de su realeza, bajo la forma del triunfo del Inmaculado Corazón de María,
aparece revestida del traje de su más antigua devoción: la del Carmen. Y, de
este modo, realiza una síntesis entre lo históricamente más remoto (El Monte
Carmelo), lo más reciente (La devoción al Inmaculado Corazón de María) y el
futuro glorioso, que es la victoria y el reinado de este mismo Corazón.
Es una señal inequívoca de que el católico celoso del cumplimiento de los
pedidos de la Madre de Dios encontrará en esta devoción una fuente
abundante de gracias para su conversión personal y para su apostolado,
especialmente en estos días de profunda descristianización de nuestra
sociedad. Este “Vestido de Gracia” fortalecerá su certeza de que, al cerrar los
ojos para esta vida y al abrirlos para la eternidad, encontrará su fin último, a
Cristo Jesús, en la Gloria Eterna.
Detalles prácticos sobre el Escapulario
1 – Goza de los privilegios aquél que se hace miembro de la familia
carmelitana al recibir el escapulario, que debe ser necesariamente impuesto
por un sacerdote, según el ritual previsto. En caso de peligro de muerte, siendo
imposible encontrar a un sacerdote, incluso un seglar puede imponerlo,
recitando una oración a Nuestra Señora y utilizando un escapulario ya
bendecido.
2 – Cualquier sacerdote o diácono puede efectuar la imposición del
Escapulario. Para eso, debe utilizar una de las fórmulas para la bendición,
prevista en el Ritual Romano.
3 – El escapulario debe ser usado de manera continua (incluso durante la
noche); permitiéndose en caso de necesidad, para lavarse por ejemplo,
quitárselo, sin perder el beneficio de la promesa.
4 – El escapulario es bendecido solamente una vez, en la imposición, para
toda la vida. La bendición del primer escapulario es transmitida a los demás.
5 – La medalla escapularia – El Papa S. Pío X concedió la facultad de
substituir el escapulario de tejido por una medalla, que debe tener en una de
las caras el Sagrado Corazón de Jesús, y en la otra cualquier imagen de
Nuestra Señora. Se puede usar sin interrupción (en el cuello o de otra forma) y
gozar de los mismos beneficios. A pesar de ello, la medalla no puede ser
impuesta, debe ser utilizada como substitución al escapulario de tela ya
recibido. Se recomienda que no se deje de usar completamente el escapulario
(por ejemplo, colocándoselo por la noche). De todas maneras, la ceremonia de
imposición debe ser hecha necesariamente con el escapulario de tela. Cuando
se cambia la medalla, no es necesaria otra bendición.
Condiciones para beneficiarse de las promesas
1 – Para beneficiarse de la promesa principal, la preservación del Infierno,
no existe otra condición que la del uso del escapulario, desde que se haya
recibido con recta intención, y que lo lleve puesto efectivamente en la hora de
la muerte. Se admite a tal efecto, que una persona lo lleva puesto de manera
continua, en el caso de que sea privada de su uso, como por ejemplo, los
enfermos en los hospitales.
2 – Para beneficiarse del “privilegio sabatino”, es necesario cumplir tres
requisitos.
a) Llevar puesto habitualmente el escapulario (o la medalla).
b) Conservar la castidad, de acuerdo al propio estado (total, para los célibes; y
conyugal para los casados). Hay que decir que ésta es una obligación de todo
cristiano, pero sólo gozarán de este privilegio aquéllos que vivan
habitualmente en tal estado.
c) Recitar diariamente el pequeño Oficio de Nuestra Señora. Sin embargo, el
sacerdote, al hacer la imposición, tiene el poder de conmutar esta obligación,
un poco complicada para los laicos comunes. Es costumbre sustituirlo por la
recitación diaria del Rosario. Las personas no deben tener recelo de pedir al
sacerdote esta conmutación.
3 – Aquéllos que reciben el escapulario y después dejan de usarlo no
cometen ningún pecado. Únicamente que dejan de recibir los beneficios.
Aquél que vuelva a usarlo, incluso habiéndolo dejado por largo tiempo, no
necesita una nueva imposición.
Indulgencias vinculadas al Escapulario
a) Se concede indulgencia parcial a aquél que, llevando piadosamente el
Escapulario, o la medalla, haga un acto de unión con la Santísima Virgen o
con Dios a través del Escapulario, por ejemplo, besándolo, formulando una
intención o un pedido.
b) Se concede indulgencia plenaria (remisión de todas las penas del
purgatorio) en el día en que se recibe por primera vez el escapulario, y
también en las fiestas de Nuestra Señora del Carmen, 16 de julio; de San
Elías, 20 de julio; de Santa Teresa del Niño Jesús, 1 de octubre; de todos los
Santos de la Orden del Carmen, 14 de noviembre; de Santa Teresa de Jesús,
15 de octubre; de San Juan de la Cruz, 14 de diciembre y de San Simón Stock,
16 de mayo.
Hay que decir que las indulgencias son recibidas si se cumplen las
condiciones habituales: confesión, comunión, desapego de todo pecado,
incluso los veniales, y oración por las intenciones del Santo Padre (se
acostumbra rezar un Padrenuestro, una Avemaría y el Gloria).
Nota importante
No es necesario decir que aquéllos que deliberadamente viven una vida de
pecado, juzgando que por usar el escapulario se salvarán, hacen muy mal.
Dios podrá permitir que mueran sin el escapulario.
Sin embargo, no debemos combatir que el escapulario sea usado por los
pecadores. San Claudio de la Colombière, jesuita, en un sermón sobre la
Virgen del Carmen en la Iglesia de los carmelitas de Lyon, dijo: “No os quiero
lisonjear: de ningún modo se puede pasar de una vida pecadora y desordenada
para la vida eterna, a no ser por el camino de la sincera penitencia; sin
embargo, este sincero arrepentimiento, de tal modo lo sabrá facilitar la más
cariñosa de las madres que, cuando menos lo penséis, hará brillar en vuestras
almas un rayo de luz sobrenatural que en un instante os hará ver el engaño”.
Fórmula breve para la imposición del Escapulario
(Para ser usada por el sacerdote)
“Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la
Madre de Jesús, a quien te comprometes a imitar. Que este Escapulario te
recuerde tu dignidad de cristiano, tu dedicación al servicio de los demás y a la
imitación de María.
“Llévalo como señal de su protección y como signo de tu pertenencia a la
familia del Carmelo, dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a empeñarte en
el trabajo por la construcción de un mundo que responda a su plan de
fraternidad, justicia y paz.”
EL ESCAPULARIO DE LA PASIÓN
EL ESCAPULARIO VERDE DEL INMACULADO CORAZON DE
MARIA
El Escapulario Verde del Inmaculado Corazón de María Las gracias
particulares de este Sacramental son para inducir y ahondar en la devoción al Inmaculado
El escapulario verde es un sacramental que la Santísima
Virgen nos entregó por medio de Sor Justina
Bisqueyburu, contemporánea de Santa Catalina Labouré
(a quien la Virgen le entregó la Medalla Milagrosa).
Ambas son Hijas de la Caridad. Sor Justina fue muy
favorecida por la Santísima Virgen con varias
apariciones y murió en olor de santidad en el año 1903.
El 28 de enero de 1840, Sor Justina estaba en su retiro
de noviciado y se encontraba orando en la Capilla del
convento, cuando de pronto tuvo una aparición de la
Santísima Virgen.
La Virgen Santísima se le apareció con un vestido largo
de ceda blanca dejando al descubierto sus pies. Sobre su
vestido un manto azul claro. Su cabello caía sobre sus
hombros y no estaba cubierto por un velo. Sor Justina
notó que las manos de la Virgen estaban cerca de su
pecho y sostenían su Inmaculado Corazón, del cual
El Escapulario Verde del salían llamas resplandecientes. La Virgen no trasmitió
Inmaculado Corazón de María
ningún mensaje.
Esta misma visión se repitió al final del retiro y en otras cinco ocasiones
durante el curso de su noviciado. En ninguna ocasión la Virgen Santísima
pronunció palabra alguna, sin embargo los detalles en cada una de las visiones
fueron iguales.
Después de que Sor Justina hizo su profesión religiosa, la congregación la
envió a un pueblo llamado Blangy, allí trabajaría con las Hermanas de su
Orden. Al poco tiempo de haber llegado, la comunidad estaba reunida para
celebrar la fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor Justina se
encontraba en oración meditando sobre la grandeza de esta celebración. De
pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de ocasiones anteriores.
La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones:
con un vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus
manos sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más
intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero, tenía algo diferente: en
su mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o insignia de
alguna clase. A diferencia de otros Escapularios (como el carmelita, por
ejemplo), éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado de
tela estaba atado con cordones verdes. En él estaba una imagen de la Virgen
de la misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores
visiones, sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón. Al voltear
la imagen, la religiosa vio "un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes
que el sol y tan transparente como el cristal."
Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el
significado de esta aparición. Esta visión representaba un nuevo medio para
alcanzar gracias: el Escapulario del Inmaculado Corazón. Este escapulario
sería un poderoso instrumento para la conversión de almas, particularmente
aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la Santísima Virgen
obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una muerte en gracia de
Dios. Se le hizo también saber, a la religiosa, el deseo de la Madre de Dios de
que el escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias
particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.
En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de la misma forma,
insistiendo en que se propagara la devoción a este escapulario. Finalmente, los
Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en
París, luego por toda Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas
habían recibido la aprobación formal y el impulso necesario de Su Santidad,
Papa Pío IX, en 1870.
La forma de este escapulario
Consiste en un trozo de tela verde, con una doble representación gráfica:
En el anverso lleva la imagen de María, mostrando su corazón virginal, en el
centro de su pecho, sosteniéndolo con sus manos inmaculadas. Su Corazón
aparece traspasado por una espada y coronado de llamas. Este mismo
Corazón, en gran tamaño, aparece en el reverso, rodeado por el óvalo que
forma esta inscripción:
“Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de
nuestra muerte”
Presidiendo el óvalo de la inscripción figura una cruz de oro. El fin específico
de este escapulario es la invitación a orar, a recurrir al Inmaculado Corazón de
María con confianza y pedir, sobre todo, por los pecadores. Hay que recitar,
nos dijo Sor Justina, por lo menos una vez al día la jaculatoria del reverso.
Don para los enfermos
Este escapulario ha sido dado por Nuestra Señora, particularmente como un
don para los enfermos. Se le puede poner en sus ropas, en su cama o en su
habitación. Si la persona a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el que le
haya proporcionado el escapulario, puede decirla por el enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la bendición y el
cumplimiento de la promesa de la Virgen a todos los que lo lleven y digan la
jaculatoria: “Hará grandes conversiones, particularmente para alcanzar la
buena muerte a los pecadores y a los que no tienen fe”.
El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura
sino solo la bendición de algún sacerdote católico. A diferencia de otros
Escapularios que hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde
puede llevarse puesto o estar con uno, e incluso tenerlo entre las pertenencias
de uno. La jaculatoria encontrada en el Escapulario debe orarse al menos
diariamente: “Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la
hora de nuestra muerte”.
Si la persona para quien estas gracias se buscan no dice la oración, entonces
debe ser orada por la persona que esté dando el Escapulario.
Las gracias particulares de este Sacramental son para inducir y ahondar en la
devoción al Inmaculado Corazón de María, y para la conversión de corazones
y almas. Y a través del uso devoto de este Escapulario, muchas gracias se han
obtenido y pasado a muchos y en muchas ocasiones, como será testificado por
una gran diversidad de almas.
Las Estrellas del Manto de la Virgen
INTRODUCCIÓN
El Día del Milagro
El martes 12 de diciembre de 1531 ocurrió la aparición de la Santa
Imagen de la Virgen de Guadalupe en el ayate de Juan Diego. La
mañana de ese mismo día tuvo lugar el solsticio de invierno, que para las
culturas prehispánicas significaba: el Sol moribundo que vuelve a cobrar
vigor, el nacimiento del nuevo Sol, el retorno de la vida. Ya que el solstico
de invierno es el punto en el cual la tierra, en su recorrido en torno al Sol,
da un cambio de dirección en su orbita y comienza a acercarse al astro
rey. Con este cambio de dirección se tiene la impresión de que el Sol va
recobrando su fuerza y que el invierno va debilitándose.
Para los indígenas el solsticio de invierno era el día más importante en su
calendario religioso, era el día en que el Sol vence a las tinieblas y surge
victorioso. Por esto no es casual que precisamente en ese día la Virgen
de Guadalupe haya presentado a su Hijo Jesús a los pueblos indígenas
porque así ellos pudieron comprender que Ella traía en su seno al Dios
verdadero.
¿Qué hay en el Manto de la Virgen de Guadalupe?
De acuerdo con el doctor Juan Homero Hernández Illescas se
comprueba, con admirable exactitud, que en el manto de la Virgen de
Guadalupe está reproducido el cielo del momento de la aparición: la
mañana del solsticio de invierno de 1531.
En el manto están representadas las estrellas más brillantes de las
principales constelaciones visibles desde el Valle del Anáhuac aquella
madrugada del 12 de diciembre de 1531. Allí están las constelaciones
completas. Las estrellas se encuentran agrupadas como en la realidad.
Deslumbrantes testimonian la grandeza del milagro.
LAS CONSTELACIONES DEL
MANTO
A) Lado Izquierdo de la Virgen
En el lado izquierdo del manto
de la Virgen (a nuestra derecha
porque la vemos de frente) se
encuentran “comprimidas” las
constelaciones del sur:
Cuatro estrellas que forman
parte de la constelación de
Ofiuco (Ophiucus).
Abajo se observa Libra y a la
derecha, la que parece una
punta de flecha corresponde al
inicio de Escorpión (Scorpius).
Intermedias con la porción
inferior, se pueden señalar dos
de la constelación de Lobo
(Lupus) y el extremo de Hidra
(Hydra).
Hacia abajo se evidencia la Cruz del Sur (Crux) sin ninguna duda, y a su
izquierda aparece el cuadrado ligeramente inclinado de la constelación
de Centauro (Centaurus).
En la parte inferior, solitaria, resplandece Sirio.
B) Lado Derecho de la Virgen
En el lado derecho del manto de
la Virgen se muestran las
constelaciones del norte:
En el hombro, un fragmento de
las estrellas de la constelación
de Boyero (Bootes), hacia
abajo a la Izquierda le sigue la
constelación de la Osa Mayor
(Ursa Maior) en forma de una
sartén. La rodean: a la derecha
arriba, la cabellera de Berenice
(Coma Berenices), a la derecha
abajo, Lebreles (Canes
Venatici), a la izquierda
Thuban, que es la estrella más
brillante de la constelación de
Dragón (Draco).
Por debajo de dos estrellas (que
todavía forman parte de la Osa
Mayor), se percibe otro par de
estrellas de la constelación del Cochero (Auriga) y al oeste, hacia abajo,
tres estrellas de Tauro (Taurus).
De esta manera, quedan identificadas en su totalidad y en su sitio, un
poco comprimidas, las 46 estrellas más brillantes que rodean el horizonte
del Valle de México.
Conclusión
La extraordinaria distribución de las estrellas en el manto de la Virgen no
puede ser producto del azar. Pues ninguna distribución al azar puede
representar con exactitud y en su totalidad las constelaciones de estrellas
de un momento determinado.
De hecho, un estudio iconográfico de 150 pinturas de la Virgen de
Guadalupe de los siglos XVII y XVIII, realizado por el Dr. Hernández , no
encontró ni una sola copia en la cual se pudieran reconocer las
constelaciones presentes en la tilma de Juan Diego.
En opinión del Dr. Juan Homero Hernández Illescas, la Virgen de
Guadalupe aparece completa en el firmamento para ofrecer, con su
manto celestial, protección a todo el mundo.
(Con información tomada del libro: La Virgen de Guadalupe y Las
Estrellas, Dr. Juan Homero Hernández Illescas, Pbro. Mario Rojas, Mons.
Enrique Salazar, Centro de Estudios Guadalupanos.)
Desde los antiguos ermitaños que se
establecieron en el Monte Carmelo,
Los Carmelitas han sido conocidos
por su profunda devoción a la
Santísima Virgen. Ellos interpretaron
la nube de la visión de Elías (1 Reyes
18, 44) como un símbolo de la Virgen
María Inmaculada. Ya en el siglo
XIII, cinco siglos antes de la
proclamación del dogma, el misal
Carmelita contenía una Misa para la
Inmaculada Concepción.
Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su
rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella
del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo. Por la
invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte
Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen
mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese
bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una
estrella junto al mar.
¿Qué es el Escapulario Carmelita?
Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su
búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el
escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su
consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de
tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa
bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas
importantes sacramentales marianos.
La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251
En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este
comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo.
Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su
oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para
toda la comunidad.
En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San
Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:
"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando
el escapulario no sufrirá el fuego eterno"
El escapulario tiene 3 significados:
1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos
como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a
sus hijos.
2) Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El
escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
3) El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y
humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-
30)
Oración a la Virgen del Carmen
SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES
"Tengo mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por
nosotros.
Amén."
Escapulario del Carmen
EL ESCAPULARIO CARMELITA
La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una
copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales (Pío XII, 6-VIII-1950).
¿Qué es el Escapulario Carmelita?
Escapulario carmelita
El escapulario es un sacramental
Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos
ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben
mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.
El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los
sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del
pecado si los recibimos con devoción.
Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas,
escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su
hábito como signo de su consagración a Dios.
Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su
búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el
escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para
significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos
piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa
bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los
mas importantes sacramentales marianos.
Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: \\\"Así como los hombres se
enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está
satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han
dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios.\\\"
¿Cómo se originó el escapulario?
La palabra escapulario viene del Latín \\\"scapulae\\\" que significa \\\"hombros\\\".
Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los
monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día
que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas
particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo
de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.
La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251
En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este
comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo.
Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían.
En su oración la llamó \\\"La flor del Carmelo\\\" y la \\\"Estrella del Mar\\\" y le suplicó
la protección para toda la comunidad.
En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a
San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:
\\\"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera
usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno\\\"
Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron
sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita
y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por
medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el
privilegio del escapulario a los laicos.
La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para
quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que \\\"como Madre de Misericordia
con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres
cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza\\\".
Explicación de la Promesa:
Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa,
quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de
la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la
gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una
señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la
Virgen Santísima.
El escapulario tiene 3 significados:
1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño.
Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre
trata de cobijar a sus hijos.
Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que
nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de
nuestra desnudes espiritual.
Vemos en la Biblia:
-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de
perdón)
-Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad
-Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.
-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.
2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos
escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
Consagración: \\\'pertenecer a María\\\' es reconocer su misión maternal sobre nosotros
y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así
podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.
-En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: \\\"que sea tu signo de
consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente
necesitando en estos tiempos tan peligrosos\\\"
En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es
devoción a la Inmaculada.
Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen
y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.
3)El suave yugo de Cristo: \\\"Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque
soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y
mi carga liviana\\\". (Mt 11:29-30)
-El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos
ayuda a llevar.
Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y
dificultades que ese yugo le traiga.
Se debe vivir lo que significa
El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de
íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro
bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los
religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un
estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.
Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia
continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las
gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra,
orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros
hermanos. El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo
lo de este mundo está pasando.
En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la
asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado
Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.
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EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN
Allá por los años 42, contaba yo los 19 años de edad. Estudiaba para piloto de la Marina
Mercante Española, en Bilbao, concretamente; al mismo tiempo aprovechaba los meses
de verano para sacar algunas pesetillas en el oficio de cartero. Me tocó repartir la
correspondencia en el barrio de Deusto.
Cierto día llevé unas cartas a las monjas pasionistas. La religiosa que me atendió a
través del torno, agradecida, me obsequió un Escapulario de la Virgen del Carmen con
las previstas recomendaciones de protección mariana (me hizo recordar que eran las
mismas del sacerdote de mi pueblo cuando siendo niño, me impuso el Escapulario). Lo
cierto es que me puse sin más, el Escapulario de las monjitas.
Tras las vacaciones volvía a la tarea náutica. Un día nos dijeron que quienes no
sabíamos nadar aprendiéramos por nuestra cuenta. Elegí una fecha: el 1° de Agosto,
hora: 4:00 de la tarde. Anuncié a mi tía la intención de irme a nadar. Ella no se opuso.
Al llegar al lugar elegido comprobé que nadie me vigilara para evitar burlas de mal
gusto.
Y sin más demoras me quité la ropa y me eché al agua... ¡Oh imprudencia mía! no
conseguí sacar la cabeza para respirar después del chapuzón. Traté de serenarme: un
nuevo intento, y un nuevo fracaso. Volví a probar fortuna por tercera vez y tampoco
conseguí. Mientras tanto tragaba agua en el lugar de aire. El nerviosismo hizo presa en
mí. Los ojos mantenían abiertos y mi pensamiento estaba conciente era que me hallaba
sin confesar.
Por fin, surgió una lucesita de último instante: QUE LLEVABA EL ESCAPULARIO.
Eché mano al pecho y lo agarré como tabla de salvación. Inmediatamente se produjo un
echo insólito: aparecí afuera. Exhausto. Con dificultades llegué hasta la ropa para
vestirme. Viví momentos de emoción. Di gracias a Dios y al Virgen de todo corazón por
tan oportuna ayuda, pues de otro modo, aquel primero de Agosto hubiera muerto
ahogado sin remedio.
¿Que hice entonces? Confirmarme sobre la eficacia del Santo Escapulario: no solamente
salva el alma sino también el cuerpo cuando peligra el alma. Y a modo de
agradecimiento, desde entonces, no abandono ni el Escapulario ni el Rosario diario.
Por su parte, la Virgen, tampoco se olvidó de mí y siete años más tarde me dio la
vocación religiosa. Nunca me arrepentí del camino emprendido sino todo lo contrario:
así quiero morir, dando gracias a Dios por la vocación recibida, con mi Escapulario
puesto y desgranando Misterio tras Misterio del Santo Rosario.
Quien confía en la Madre Santísima, nunca quedará desamparado; al contrario
encontrará en su regazo el auténtico amor maternal que nos educa y protege de todo
mal.
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Por christianismus
16 de julio
NUESTRA SEÑORA
DEL CARMEN
Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo;
y, enseguida, al discípulo: He ahí a tu Madre.
(San Juan 19, 26-27)
Es una piadosa creencia que aquellos que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen
serán preservados del infierno, y que si rezan las oraciones prescritas serán liberados del
purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. Este escapulario representa en
pequeño el escapulario que la Santísima Virgen en persona dio a Simón Stock, religioso
carmelita inglés. La fiesta de este día ha sido establecida para recordar este gran
beneficio acordado por la Madre de Dios, y excitar a los fieles a aprovecharlo.
MEDITACIÓN
SOBRE EL ESCAPULARIO
I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener
como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de
aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de
María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la
honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes
(San Andrés de Creta).
II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo
piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios.
¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá
que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so
pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad
prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos
en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de
él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los
pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con
Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud
de nuestros pecados (San Jorge de Nicomedia).
III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del
escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han
asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil
sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de
las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos
rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto
arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas
que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos
arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a
tan poco costo, un suplicio tan horrible.
La devoción al escapulario.
Orad por la Cofradía de la Virgen del Carmen.
ORACIÓN
Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la
Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que
celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la
beatitud eterna. Por J. C. N. S.
Fuentes:
- Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III; Patron Saints Index.
el modernismo
16 julio 2010
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Por christianismus
16 de julio
NUESTRA SEÑORA
DEL CARMEN
Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo;
y, enseguida, al discípulo: He ahí a tu Madre.
(San Juan 19, 26-27)
Es una piadosa creencia que aquellos que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen
serán preservados del infierno, y que si rezan las oraciones prescritas serán liberados del
purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. Este escapulario representa en
pequeño el escapulario que la Santísima Virgen en persona dio a Simón Stock, religioso
carmelita inglés. La fiesta de este día ha sido establecida para recordar este gran
beneficio acordado por la Madre de Dios, y excitar a los fieles a aprovecharlo.
MEDITACIÓN
SOBRE EL ESCAPULARIO
I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener
como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de
aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de
María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la
honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes
(San Andrés de Creta).
II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo
piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios.
¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá
que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so
pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad
prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos
en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de
él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los
pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con
Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud
de nuestros pecados (San Jorge de Nicomedia).
III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del
escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han
asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil
sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de
las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos
rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto
arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas
que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos
arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a
tan poco costo, un suplicio tan horrible.
La devoción al escapulario.
Orad por la Cofradía de la Virgen del Carmen.
ORACIÓN
Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la
Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que
celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la
beatitud eterna. Por J. C. N. S.
Fuentes:
- Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III; Patron Saints Index.
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Esta entrada fue publicada el 16 julio 2010 en 3:35 am y publicado el El Santo del día. Puedes
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« SAN ENRIQUE I, Emperador y Confesor
SAN ALEJO, Confesor »
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Nos toca luchar contra la suma de todas las
herejías.
Contra la herejía que nos es fácil señalar por su ambigüedad y mutación constante, la
herejía condenada por el Papa San Pío X, a saber: el modernismo.
Herejía que se disfraza de cristianismo falsificándolo en apariencia pero con la gran
diferencia de que detesta y huye de la Cruz, signo más que importante para constatar
que proviene de un espíritu diabólico.
A tal punto se ha infiltrado el modernismo en la Iglesia que llegó hasta apoderarse, en
la mayor parte, de los miembros de la jerarquía.
“El humo de Satanás ha penetrado por una fisura en el templo de Dios”, decía
proféticamente el Papa Pablo VI
¡San Pío X rogad por nosotros!
Oremus pro Pontifice nostro Benedicto XVI
Calendario
julio 2010
D L M X J V S
« jun ago »
El Santo Escapulario de la Virgen del Carmen.
julio 2010
D L M X J V S
Un pequeño reúmen:
La Santísima Virgen apareció junto al Niño Jesús, a un religioso llamado Simón Stock, el
16 de julio de 1251, en el Monte Carmelo. Le entregó un Escapulario junto a la promesa de
que quien lo llevase devotamente, evitando pecar, esforzándose para estar siempre en gracia
de Dios y vistiéndose con Él hasta la hora de la muerte, no moriría en pecado mortal,
alcanzando por medio de la Santísima Virgen, la gracia de la perseverancia final. Para ello,
la persona que lo porte, revestido de María, debe guardar castidad, cada uno según su
estado, casados, solteros o consagrados.
Si la persona estuviera en peligro de morir en pecado mortal, pero portó devotamente el
Santo Escapulario siempre y tiene el corazón dolido por ese pecado, entonces María le
concede la gracia de confesarse antes de morir. Pero si la persona no quiere arrepentirse y
está obstinada en el pecado, entonces María no le permitirá morir con el Santo Escapulario.
Si la persona muriese con algún pecado venial, y fuese, por lo tanto, al purgatorio, entonces
María, aplicándole a esa persona sus méritos y virtudes, la sacará el primer sábado después
de la muerte de esa persona.
El Escapulario debe hacerse con dos pedazos de tela de lana, de color marrón, unidos entre
sí por dos cordones, de forma rectangular o cuadrangular. Al usarlo, una vez impuesto por
un sacerdote, con la oración correspondiente, debe una parte (Uno de los trozos de la tela de
lana marrón) caer sobre el pecho, y la otra, sobre la espalda. Además, se debe rezar siempre
julio 2010
D L M X J V S
a la Sma. Virgen.
Se recibe el título de Hermanos de la Santísima Virgen y se adquieren todos los privilegios
que se hagan en la orden del Carmen, por ejemplo, las buenas obras, ayunos, virtudes,
Misas, oraciones. Se obtiene indulgencia parcial por el solo hecho de besarlo o cualquier
acto de afecto hacia el Santo Escapulario. Y se obtiene indulgencia plenaria, esto es, borrar
la culpa por todos los pecados cometidos durante toda nuestra vida, el día de la imposición
y en algunas otras fechas especiales como el día de San Simón Stock, 16 de mayo.
El Santo Escapulario y el Santo Rosario son dos armas eficaces con las que debe contar
todos cristiano devoto de la Santísima Virgen.
_________________
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los
Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran... Lc. 11, 13-15
En la Iglesia hay un lugar para todos, pero en vos, ¿Hay un lugar para la Iglesia?
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 4:35 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
Ampliando un poco más...
Fuente: [Link]
Historia
Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas
han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron
la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María
Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el
misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.
En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:
"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo,
a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los
eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el
siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos
idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de
Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta
entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa
del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas
han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte
Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a
Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús,
Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios.
Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la
colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina
del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa
esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que
recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María
ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.
La estrella del Mar y los Carmelitas
Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar
su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como,
estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es
Cristo.
Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el
Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la
Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del
Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se
alza como una estrella junto al mar.
Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del
Carmen se difunden por el mundo
La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que
desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a
medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su
devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías.
Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su
profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella,
como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.
La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde
los carmelitas se establecieron.
_________________
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 4:41 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
EL ESCAPULARIO CARMELITA
"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una
copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales”
(Pío XII, 6-VIII-1950).
¿Qué es el Escapulario Carmelita?
El escapulario es un sacramental
Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos
ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben
mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.
El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los
sacramentos sino que nos nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del
pecado si los recibimos con devoción.
Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas,
escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su
hábito como signo de su consagración a Dios.
Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su
búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el
escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para
significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos
piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver
ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el
escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.
Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen
de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando
sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y
son miembros de la familia de la Madre de Dios."
¿Cómo se originó el escapulario?
La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros".
Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los
monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día
que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas
particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo
de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 4:46 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
La Virgen María entrega el escapulario el 16 de
julio de 1251
En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este
comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo.
Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían.
En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la
protección para toda la comunidad.
En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a
San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:
"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera
usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"
Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron
sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita
y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por
medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el
privilegio del escapulario a los laicos.
La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para
quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia
con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres
cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".
Explicación de la Promesa:
Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa,
quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de
la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la
gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una
señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la
Virgen Santísima.
El escapulario tiene 3 significados:
1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño.
Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre
trata de cobijar a sus hijos.
Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que
nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de
nuestra desnudes espiritual.
Vemos en la Biblia:
-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de
perdón)
-Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad
-Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.
-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.
2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos
escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
Consagración: 'pertenecer a María' es reconocer su misión maternal sobre nosotros y
entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así
podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.
-En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que sea tu signo de
consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente
necesitando en estos tiempos tan peligrosos"
En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es
devoción a la Inmaculada.
Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen
y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.
3)El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque
soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y
mi carga liviana". (Mt 11:29-30)
-El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos
ayuda a llevar.
Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y
dificultades que ese yugo le traiga.
Se debe vivir lo que significa
El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de
íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro
bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los
religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un
estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.
Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia
continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las
gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra,
orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros
hermanos. El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo
lo de este mundo está pasando.
En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la
asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado
Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 5:03 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
Imposición del Escapulario:
-La imposición se hace preferentemente en comunidad.
-Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las
gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con
este signo de devoción a la Santísima Virgen.
-El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras
dice la oración:
"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo
lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida
eterna"
Explicación:
La imposición se hace con el escapulario de tela (lana) que representa al hábito.
Después de la ceremonia puede sustituirse con una medalla escapulario.
Los requisitos:
• Tenerlo impuesto y llevarlo habitualmente.
• Guardar castidad conforme al estado de cada uno.
• Rezar diariamente tres Avemarías o siete Padres Nuestros con Avemaría y Gloria, o el
Oficio Parvo o el Oficio Divino.
No podemos ampararnos en el escapulario sin corresponder con una verdadera devoción
a la Santísima Virgen. Esta devoción es un compromiso de corazón a dejarnos guiar por
ella en todo para así ser mas como Cristo, su hijo.
¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?
Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que
ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de
buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.
La Medalla Escapulario
La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la
imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X
declaró que, una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la
medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su
escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de
los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran
pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su
profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando
fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin
que medie primero razón suficiente. La vanidad o el miedo a profesar su fe en público
no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el
riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto
"Otorga mucha importancia a tu escapulario" del Apostolado Mundial de Fátima,
Washington, NJ 07882-0976 USA).
Advertencias prácticas
Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para
escapularios posteriores.
Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se
pueden quemar o enterrar como signo de respeto.
Alerta contra abusos:
El escapulario NO salva por si solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es
una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo
general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el
escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a
pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa
puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia."
Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de
nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El
Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera
especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la
hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al
pecado y viviendo para darle honor"
Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de
presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los
que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.
San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis
pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu
escapulario"
_________________
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Ultima edición por Guadalupe Gómez el Jue Nov 15, 2007 11:26 pm, editado 1 vez
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Guadalupe Gómez
Veterano
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 5:06 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
El Privilegio Sabatino: (sábado)
La Virgen rescata a sus hijos del purgatorio
Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio
el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por
medio de una intercesión especial de la Virgen
Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3,
1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para
aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de
Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para
que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".
Condiciones para que aplique este privilegio
1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar
diariamente 5 décadas del rosario.
El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del
privilegio sabatino a todos los creyentes.
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 5:24 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
El Escapulario y la Virgen de Fátima:
Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario.
Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que
en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida
con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos
hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo
usaran como signo de dicha consagración.
Hablan los Papas y los santos
El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la
Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario
estaba intacto.
El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la
aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia
en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como "Signo de Consagración al
Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario
también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y
finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María
y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".
El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue
llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el
escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le
acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia
de Dios"
San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del
Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con
sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron
su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin
embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición
en su Monasterio en Roma.
San Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo
desacreditan como una insignificancia vana y absurda."
San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a
Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de
cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el
escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él
continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos.
San Claudio de Colombiere (director espiritual de St. Margarita María)
«Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella
me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su
protección a este escapulario: 'Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.»
Dijo también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las
diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por
consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar
ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!" y agrega "Ninguna
devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el
Escapulario Carmelita".
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 5:28 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
Testimonios de Conversiones
Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York,
inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita
llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el
conocimiento y dijo: "Padre, yo no soy católico". "¿Entonces, ¿por qué está usando el
Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote. "He prometido a mis amigos usarlo",
explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente." "Usted se está
muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?" 'Toda mi vida lo he
deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos
antes de fallecer en paz.
Otros Testimonios:
"Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado
lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo,
ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le
preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara
en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba
confesarse y morir en gracia y amistad con Dios"
El demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el
escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito que nos arrebata
tantas almas!".
Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los
enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez
mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de
fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual
era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: "¡Santa Madre
del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un momento mas tarde se encontró en terreno
sólido. Atestiguó mas tarde: "Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de
su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de
él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María".
Salvados del Mar
En el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en medio de un feroz
huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante
llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta
para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John
McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el
Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al
océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la
cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del
muchacho.
Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones
de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la
Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la
Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario
de Nuestra Señora.
Un Hogar Salvado del Fuego
En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia
extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera
completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos
residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un
Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor
de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a
cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue
aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que
vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder
del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.
El Escapulario aviva el fervor
En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: "Seis
meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi
vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma
viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la
meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He
estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María".
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¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los
Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran... Lc. 11, 13-15
En la Iglesia hay un lugar para todos, pero en vos, ¿Hay un lugar para la Iglesia?
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Mie Nov 14, 2007 5:29 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal
de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado.
Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo
de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella,
que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.
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Guadalupe Gómez
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Publicado: Vie Nov 16, 2007 1:10 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
Aquí les dejo algunos ejemplos más de la protección que les dio a la Virgen a los que se
revistieron de María.
"Como señala San Basilio de Seleucia, si a algunos hombres -que sólo eran siervos-
Dios les concedió tal poder que la sombra que proyectaban curaba a los enfermos
colocados expresamente en las calles a tal fin, ¿Cuánto mayor poder no habrá
concedido a Aqu´lla que fue, no sólo Su esclava, sino también su Madre?"
Durante unas misiones, tocado por la gracia divina, cierto joven dejó su vida
desordenada y recibió el Escapulario. Tiempo después recayó en las malas costumbres y
de malo se volvió peor. A pesar de eso, conservó el santo Escapulario.
La Virgen Santísima, siempre Madre, permitió que sufriera una grave enfermedad.
Durante ésta, el joven se vio en sueños delante del justísimo tribunal de Dios, que lo
condenó a la eterna desgracia, debido a sus perfidias y mala vida.
En vano el desgraciado alegó al Sumo Juez que llevaba el Escapulario de su Madre
Santísima.
-¿Y dónde están las costumbres que corresponden a ese Escapulario?- le preguntó el
Creador.
Entonces, sin saber qué responder, el desdichado se volvió a Nuestra Señora.
-Yo no puedo deshacer lo que ya hizo mi Hijo- le respondió.
-¡Pero, Señora- excalmó el jóven- Seré otro!.
-¿Me lo prometes?
-Sí.
-Pues entonces, vive.
En ese momento el enfermo despertó, aterrado con lo que había visto y oído e hizo
votos de llevar más seriamente el Escapulario de María de allí en adelante. En efecto,
sanó y entró en la Orden de los Premostrantenses. Después de una vida edificante,
entregó su alma a Dios. Así lo narran las crónicas de la Orden.
Narra Monseñor Vicente Enrique Tarancón.
Este eclesiástico fue obispo de Solsona, arzobispo de Toledo y finalmente Cardenal de
Madrid. Con ocasión del séptimo Centenario del Escapulario, escribió una Carta
Pastoral desde Solsona. Allí relata lo siguiente:
"Era el mes de junio de 1938 (...) Tenía que asistir espiritualmente a unos condenados a
muerte (...) Había uno, entre todos, que llamaba poderosamente la atención (...) Fui allá,
muy atentamente, estuve hablando con él un buen rato (...) pero mi desilusión fue
terrible, cuando, después de hablar con él por más de media hora, me dijo estas
palabras: "Mire, Padre, yo le agradezco sinceramente lo que usted está haciendo por mí,
pero le suplico que no insista; desde ahora le puedo asegurar que no he de confesarme".
Quedé aturdido de momento, sin saber qué decir. Pero, inspirado, sin duda, por la
Virgen María, me atreví a responderle: "¿Me haría usted un favor?". "El que usted
quiera", me contestó, "con tal de que usted no me confiese". "¿Me permitiría", añadí,
"que le impusiese el Santo Escapulario?", "No tengo inconveniente", me dijo (...).
"Le impuse acto seguido el Santo Escapulario del Carmen y me retiré enseguida a orar
por él a la Virgen Santísima. Aún no habían pasado cinco minutos, cuando aquel
hombre se me hechó encima, llorando inconsolablemente, y me decía: "Quiero
confesarme, la Virgen me ha salvado"; ante el asombro y la admiración de todos los
presentes, se confesó sin dejar de derrarmar lárgrimas."
Extingue los incendios
En la madrugada del 9 de junio de 1948 un terrible incendio se declaró en uno de los
pabellones del Hospital San Pedro de Porto Alegre (Brasil), destruyéndolo a pesar de
los esfuerzos de los bomberos y amenazando alcanzar otros pabellones.
La Hermana Filipina, que estaba en el pabellón de Tisiología -uno de los más
amenazados- se sacó el Escapulario y lo lanzó contra el fuego diciendo: "Nuestra
Señora del Carmen, apaga este incendio". Inmediatamente el fuego se fue acabando,
dejando intacto el referido pabellón.
El Escapulario y los suicidas
Nuestra Señora prometió que todos aquellos que muriesen píamente con el Escapulario,
no padecerían el fuego del infierno; veamos, pues, algunos casos de tentativa de suicidio
y cómo terminaron.
* En las primeras décadas del siglo XX murió una Superiora de las Hermanas de los
Pobres, en París. En vida, solía contar por qué se había hecho religiosa.
Cuando su padre falleció en el interior de Francia, ella resolvió con su madre ir a París,
donde instaló un pequeño atelier de costura. Muy trabajadora y juiciosa, fue
acumulando una pequeña fortuna. Más tarde, la madre, ya de edad, contajo cáncer. Para
dedicarse totalmente a la enferma, a quien amaba mucho, la hija cerró su atelier.
Después de dos años de cuidados la madre falleció santamente. La dedicada hija se vio
entonces no apenas sola en el mundo, sino también arruinada, porque había gastado
todos los ahorros con su madre.
Desesperada, resolvió dar término a su vida. Una noche cerró todas las puertas y
ventanas y encendió un brasero lleno de carbones, para morir por asfixia.
Hacia las cinco de la mañana, providencialmente, una amiga del interior que llegaba a
París, golpeó la pueta. Como nadie contestaba, al sentir olor a humo, con la ayuda de los
vecinos consiguió tirar abajo la puerta, encontrando a la joven muerta.
En ese momento, también providencialmente, se encontraba en el edificio para atender a
un enfermo, el célebre Dr. Récamier, devotísimo de la Virgen María y un verdadero
apóstol. Declaró que ya no había nada que hacer, pues la joven estaba muerta y bien
muerta.
Pero, de repente, vio que llevaba el Escapulario del Carmen. ¡No, señores, no!-
exclamó. Esta muchacha no puede estar muerta, pues lleva el Escapulario y ningún
suicida logra morir, aun cuando se empeña, cuando lleva puesto ese valioso auxilio.
Comenzó, pues, a hacer masajes en el cuerpo inanimado, pero todo fue inútil. Pidió que
trajeran dos bastones y fuesen golpeando levemente el estómago de la fallecida,
mientras observaba si aparecía alguna reacción. Ninguna señal de vida. El Dr.
Récamier, sin embargo, no quería darse por vencido, confiando en el poder del
Escapulario.
Pasada una hora de ese tratamiento, se le iluminó el rostro, rodó una lágrima y exclamó:
¡La vida comienza a volver a ese cuerpo! Ya lo decía yo: Nuestra Señora del Carmen no
podía dejar morir así a quien llevaba el escapulario.
Confusos, atónitos, asombrados, los circunstantes se miraban sind ecir nada, pues
habían perdido toda esperanza. Finalmente, la que juzgaban muerta se fue recuperando,
hasta alcanzar después perfecta salud. Para expiar su tremendo pecado, entró en
religión, bendiciendo todos los días de su vida aquel Escapulario que la había salvado
de la perdición eterna.
*Cierto día, el Padre Millerior, celoso misionero francés, encontró a una mujer
terriblemente amargada por los reveses de la vida. Nada conseguía darle aliento. El
misionero obtuvo que por lo menos recibiese el Escapulario.
Pasados unos días, le llegó al misionero la noticia de que la infeliz había intentado
suicidarse. Acudió presuroso junto a ella, obteniendo la formal promesa de que jamás se
sacaría el Santo Escapulario. Hecho esto, le dijo satisfecho:
-Ahora te agarré. Puedes intentar matarte. No lo conseguirás.
Realmente la obstinada mujer se arrojó dos veces al río Sena y, aunque no sabía nadar,
no se hundió y fue rescatada. Al final, se convirtió, reformó su vida (PUes era su
extravío moral lo que la llevaba a la desesperación) y murió después cristianamente.
El Escapulario salva de las aguas.
*La familia Cantavella Pitarch, de Villarreal, en España, fue a pasar un día en s casa de
campo, en las márgenes del río Acequia Mayor. En determinado momento, la madre de
familia mandó a la niñera a hacer algo al campo y el pequeño Miguel, de sólo tres años,
la siguió.
Al no oír más la voz de la criada ni la del niño, tomada de un presentimiento, la madre
salió llevando en brazos a su hija de pecho. Cual no fue su espanto al ver a su hijito
flotando como una boya en las aguas del río, como retenido por una mano invisible. La
criada se había alejado, dejando al niño cerca del río, adonde cayó.
Arrojándose al agua, la madre consiguió rescatar al pequeño. Le preguntó entonces qué
le había pasado y por qué no se había hundido. En su lenguaje infantil, respondió: -La
Madre de Dios me agarraba así, y juntaba los codos al cuerpo, alargando los bracitos
como sosteniendo algo.
La feliz madre recordó entonces que hacía apenas dos días había hecho imponer el
Escapulario a Miguel y que éste lo llevaba en el momento del accidente...
*D. Manuel Castaños y Montijano, escritr católico, corresponsal de la Real Academia
de Historia y Coronel del Ejército Español, escribe una carta el 17 de mayo de 1917:
"Recuerdo un hecho, también rigurosamente histórico, ocurrido en la isla de Puerto
Rico, ciudad de Humacao, de cuyo departamento mi padre era comandante militar.
Vivía en la villa un opulento comerciante francés llamado Sandeau (amigo íntimo de mi
padre) con su familia compuesta de su esposa y cinco hijas jóvenes.
Cierto lúgubre día, combinaron éstas ir a bañarse en el mar, invitando a una amiga,
jóven muy piadosa.
Cuando estaban todas dentro del agua, observaron las Sandeau que la amiga no se había
sacado el Escapulario de la Virgen del Carmen y se burlaron de ella, diciendo:
-¡Vamos a morir todas, menos tú!
De repente ocurrió algo muy frecuente en aquellas bajas latitudes: una tromba marina en
medio de un día sereno y con un cielo límpido.
Aquel terrible fenómeno produjo una resaca tan de improviso, que las seis jóvenes
fueron arrastradas mar adentro. Un valiente pescador que presenciaba lo ocurrido, se
arrojó con heroísmo en medio de las olas y dirigiéndose al grupo, sólo consiguiño
agarrar con su mano izquierda un cordón sujeto a un cuerpo, que no se rompió a pesar
del peso.
Nadano vravamente contra la resaca, lo trajo a la playa. Se trataba del cordón del
Escapulario que llevaba la sexta joven y que había sido objeto de mofa de sus amigas,
que fueron pasto de los tiburones.
Los desconsolados padres, que perdieron en un momento a sus cinco hijas, de no
creyentes que eran se volvieron devotísimos de la Virgen del Carmen y adoptaron como
hija e hicieron heredera a la única sobreviviente.
Todo esto fue tomado de "La gran promesa de salvación El Escapulario de Nuestra
Señora del Carmen" de Plinio María Solimeo. Edit Stella Matutina. Buenos Aires, 2001.
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Guadalupe Gómez
Veterano
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Publicado: Vie Nov 16, 2007 2:11 am Asunto:
Tema: Santo Escapulario de la Virgen del Carmen
Besando el Santo Escapulario, o con cualquier muestra de amor hacia él, se gana
indulgencia parcial.
Con las debidas dispociones, se puede ganar indulgencia plenaria en las siguentes
fechas:
Muchas instituciones gozan de indulgencias en determinados días del año, coincidiendo
normalmente con fechas o santos propios. Hay un caso especialmente interesante, pues
quienes llevan el escapulario del Carmen se unen a la familia carmelita y pueden ganar
indulgencia plenaria el día en que le imponen el escapulario y los siguientes días:
* 16 de mayo (San Simón Stock).
* 16 de julio (Virgen del Carmen).
* 20 de julio (San Elías Profeta).
* 1 de octubre (Santa Teresa de Lisieux).
* 15 de octubre (Santa Teresa de Jesús).
* 14 de noviembre (Todos los Santos Carmelitas).
* 14 de diciembre (San Juan de la Cruz).
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