EL
PERONISMO
EL ESCENARIO.
Cuando el peronismo llegó al poder, toda la gente que había votado a la Unión Democrática temió
por la educación, aunque por motivos diversos. La oligarquía y la clase media alta tenían miedo de
que los "cabecitas negras" invadieran las limpias aulas de las escuelas.
Una profunda fractura dividía los discursos políticos pedagógicos de los dos grandes movimientos
nacionales, el radicalismo y el peronismo. Los socialistas, los radicales y los demócratas
progresistas formaban un bloque con mucha influencia en la docencia, que defendía la educación
estatal, laica, obligatoria y gratuita y la reforma universitaria. Los educadores escolanovistas que
eran socialistas, demócratas progresistas, radicales y también los vinculados al Partido Comunista
se alinearon en la defensa de los principios educativos liberales contra el avance del nacionalismo,
identificando peronismo con fascismo.
El gobierno peronista no intentó atraerlos, sino que se dedicó a perseguirlos. El peronismo heredó
del régimen instalado en1943, funcionarios ultra nacionalistas que querían imprimir a la escuela el
carácter de un regimiento; por eso chocó con la irreductible oposición del espectro liberal.
Pero las demandas que debía atender provenían de un espacio mucho más amplio que las
Fuerzas políticas organizadas. Mucha gente quería aprender oficios, capacitarse como operaria o
empleada y cursar carreras técnicas, las mujeres querían estudiar, los empresarios reclamaban
personal más capacitado, los inmigrantes del interior que llegaban a Buenos Aires necesitaban
atención educacional. El sistema educativo argentino vivía una crisis de crecimiento.
Enfrentado el peronismo con los liberales y con la izquierda, en el poder educativo avanzó el
nacionalismo católico.
Los cargos políticos del sistema fueron cubiertos por funcionarios vinculados con el régimen de
1943. Se consideraba que la justicia social se debía ejercer mediante la educación humanística,
desde una doctrina antimaterialista, antitotalitaria y antirracionalista dirigida al hombre concreto. Era
enemigo del positivismo y proponía que la educación estimulara el espíritu de iniciativa, la
capacidad creadora y el sentido de justicia social
Deben destacarse algunos funcionarios que dieron tono al espectro de posiciones pedagógicas en
el poder. Jorge Pedro Arizaga fue Secretario de Educación. Se trataba de un docente de carrera,
espiritualista, conocedor y adherente del escolanovismo, con fuertes críticas al positivismo.
Diseñó una reforma del sistema escolar que introducía criterios nacionalistas democráticos y daba
mucha importancia a la educación práctica.
LAS RELACIONES CON LA DOCENCIA.
Al comenzar la década peronista, la docencia estaba cargada de demandas insatisfechas y
requería un ordenamiento del campo técnico profesional que aclarara las reglas del juego entre los
docentes y el Estado. Hacía falta legitimar una relación estable y reglamentada entre funciones,
status, remuneraciones y cargos en el sistema educativo, capacitaciones adquiridas y antigüedad.
Las demandas de los docentes abarcaban también aspectos pedagógicos y político -
educacionales, como la educación de la población en zonas de fronteras, de los discapacitados y la
capacitación laboral.
En 1954 se promulgó el Estatuto del Docente Argentino del General Perón, que alcanzó a todos los
docentes nacionales. El nuevo estatuto cayó bastante mal entre muchos maestros y profesores
porque si bien recogía demandas históricas, cometía el error de darle al cuerpo legal un tono
partidario. El asunto contribuyó a empeorar las ya deterioradas relaciones entre los docentes y el
gobierno.
UN PLAN NACIONALISTA POPULAR.
Las reformas más importantes al sistema educativo fueron realizadas durante el primer gobierno
peronista y se fundamentaron en los principios del Primer Plan Quinquenal.
En el capítulo dedicado a la educación, el Plan destaca la búsqueda de una filosofía educacional
que equilibre materialismo e idealismo y que haga compatible el principio de democratización de
la enseñanza, entendiéndola como un patrimonio igual para todos, con la creación de una
modalidad de compensación para quienes no han tenido las oportunidades de educación que otros
poseen.
Establece que debe haber enseñanza práctica y profesional en el nivel medio. Había 13.000
escuelas y 67.000 maestros diseminados por todo el territorio nacional.
Arizaga intentaba condensar en una propuesta pedagógica la educación del espíritu, la instrucción
para el trabajo, la vinculación con la realidad circundante y la formación del hombre para la
Nación. Pretendía formar en el niño la inteligencia práctica, sin dejar de enseñarle el dominio de
las normas, los sentimientos y la voluntad de superación moral. Se trataba de vitalizar la escuela
dándole activa participación en la vida social. El factor considerado más eficiente para lograrlo era
el trabajo, entendido integralmente y no sólo como adiestramiento.
El nuevo Plan contemplaba una enseñanza primaria formada por un primer ciclo optativo
preescolar de 2 años (4 y 5 años de edad); un segundo ciclo obligatorio de cinco años (6 a 11
años de edad); un tercer ciclo también obligatorio de dos años (12 a 14 años de edad) llamado de
preaprendizaje general con cultura general. Ese último ciclo se componía de cursos mixtos y
cursos separados para varones y niñas. El pre-aprendizaje atendía a la urgencia de formar obreros
con nivel de oficiales para todas las especialidades, incluyendo el manejo de herramientas para
oficios y prácticas de huertas y granjas experimentales, manufactureras y comerciales. La reforma
mantenía también bachilleratos clásicos, con un ciclo mínimo de 5 años, 3 de conocimientos
generales y luego dos de capacitación en artes y oficios. Después de cinco años de especialización
los maestros de primaria podían optar por ingresar a dos modalidades de enseñanza superior no
universitaria: el magisterio primario y el profesorado secundario, ambas de dos años y con acceso
a la universidad.
Otra modalidad introducida por Arizaga eran las escuelas técnicas de capacitación (1 año de
estudios), las de perfeccionamiento (2 años) y las de especialización (3 años), que constituían
niveles sucesivos que a su vez proporcionaban títulos habilitantes de creciente grado de
capacitación. Para el ingreso a las escuelas de capacitación era necesario poseer certificado de
estudios primarios y para los otros dos ciclos, de estudios secundarios. La educación técnica era
gratuita para todo obrero, artesano o empleado que viviera de su trabajo. Los profesores debían
poseer títulos que acreditasen su competencia y además debían haber ejercido su trabajo en
alguna de las tres funciones mencionadas. Todas las empresas estaban en obligación de cooperar
con becas para los tres grados de la enseñanza técnica.
Respecto a la educación superior universitaria, el Plan Quinquenal establecía que sería gratuita y
exigía calificaciones suficientes en el secundario para acceder a ella. La universidad dependería de
un organismo del Ministerio y estaría gobernada por un Consejo Universitario.
Se formaría un fondo de becas para estudiantes necesitados mediante aportes del Estado y un
impuesto del 0,5% sobre sueldos y salarios.
El Primer Plan Quinquenal consideraba problema de Estado la promoción y el enriquecimiento de
la cultura nacional. Preveía dos vías principales para la acción cultural: por la enseñanza y por la
tradición. La primera se desarrollaría a través de las escuelas, los colegios, las universidades, los
conservatorios, las escuelas de arte, los centros científicos y los centros de perfeccionamiento
técnico. La segunda mediante el folklore, la danza, las efemérides patrias, la religión, la poesía
popular, la familia, la historia y los idiomas.
LA DERECHA CONTRAATACA.
En 1949 no solamente se retrocedió respecto de las propuestas del Primer Plan Quinquenal. En la
reforma constitucional de 1949 fueron incluidas la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza
primaria elemental en las escuelas del Estado. Pero la enseñanza media y superior sólo estarían
oficialmente garantizadas para los alumnos más capaces y meritorios, mediante becas que se
entregarían a sus familias.
Las diferencias ideológicas entre el Plan y la reforma constitucional de 1949 se notan también en
las distintas metas que se proponen. El nuevo texto constitucional ubica como primera prioridad el
desarrollo del vigor físico de los jóvenes. Le interesa incrementar su potencia y sus virtudes. En
segundo lugar, quiere el perfeccionamiento de sus facultades intelectuales y sociales y luego su
capacitación profesional.
La enseñanza media normal pasó de 48.794 alumnos en 1943 a 55.258 en 1948 y 97.306 en 1955,
es decir que duplicó su población en este período. El porcentaje de escuelas estatales aumentó,
mientras que el sistema educativo privado había decrecido al término del segundo gobierno
peronista.
Perón iniciaba un doble juego de poder con la Iglesia. Por un lado, favorecía al liberalismo católico
que quería desarrollar un sistema escolar propio y ratificaba la enseñanza religiosa en las escuelas
públicas. Por otro incorporaba formas de control de la acción eclesiástica dentro de la educación.
La jerarquía eclesiástica manifestó su disconformidad por estas nuevas formas de control.
LA DISPUTA POR LA EDUCACIÓN SOCIAL.
La política de asistencia social de la Fundación Eva Perón estuvo vinculada a la incorporación de la
mujer a la vida política y puso en serio peligro el poder que la Iglesia Católica sostenía mediante la
beneficencia y las obras de caridad.
Organizaciones como la Unión de Estudiantes Secundarios, los Campeonatos Deportivos Evita o la
atractiva Ciudad Infantil que se construyó en el camino entre Buenos Aires y La Plata, abrían
circuitos de penetración del peronismo en la niñez y la juventud.
El conflicto entre el peronismo y la Iglesia Católica no tardó en estallar y se manifestó con fuerza
en el tema educacional. En 1954 se dictaron la Ley del Divorcio y la Ley de Profilaxis, se decretó la
supresión de festividades religiosas y se suprimió la enseñanza de la religión en las escuelas
públicas la conquista más preciada que la Iglesia Católica había logrado en el transcurso del
peronismo. La Ley de Supresión de la Enseñanza Religiosa fue acompañada por la Ley de
Derogación de la Exención de Impuestos que beneficiaba a la Iglesia.