Música militar
Pintura Espíritu del '76 de A.m. Willard, 1857, luciendo fife y tambores.
La música marcial o música militar es un género específico de música destinado
para su uso en entornos militares. Gran parte de la música militar ha sido
compuesta para anunciar eventos militares como con cantos de
trompetas y fanfarrias, o acompañar a formaciones de marcha con cadencias de
tambor, o marcar ocasiones especiales como por bandas militares. Sin embargo,
la música se ha empleado en la batalla durante siglos, a veces para intimidar al
enemigo y otras veces para alentar a los combatientes, o para ayudar en la
organización y el calendario de las acciones en la guerra. Dependiendo de la
cultura, se han utilizado una variedad de percusión e instrumentos musicales,
como tambores, pífanos, clarines, trompetas u otros
cuernos, gaitas, triángulos, platillos, así como bandas militares más grandes o
orquestas completas. Aunque parte de la música marcial ha sido compuesta en
forma escrita, otra música ha sido desarrollada o enseñada por el oído, como
llamadas a cornetas o cadencias de batería, dependiendo de la memoria del grupo
para coordinar los sonidos.
En la Segunda Guerra Mundial los alemanes sabían de la parte neuronal que
removían los toques bélicos de su banda de guerra en las tropas. En realidad, las
notas y los toques de guerra pueden emerger cualquier emoción humana.
En tiempos de paz, una banda de guerra va más allá de alentar a las tropas.
También es una cuestión de modular decibeles, de generar reacciones
bioquímicas a través de frecuencias o buscar con movimientos psicomotrices
marchas, producir emociones.
Esto lo sabe bien Eduardo Tierrablanca instructor de la Banda de Guerra
“Lechuzas” de la Facultad de Derecho y Criminología, quien compartió algunos
toques de guerra y marchas para que la comunidad universitaria conozca a su
ensamble.
La banda se creó hace más de tres años y 21 estudiantes son los miembros
fundadores. Hoy en día cuenta con 40 ejecutantes.
[Link]
¿Cuáles son los toques militares?
Los toques militares son un medio de mando, y tienen por objeto suplir las
órdenes de viva voz en las evoluciones de orden cerrado, así como de indicar la
ejecución de los diferentes actos del servicio, tanto de armas como interiores de
los cuerpos de tropa.
Uno de los elementos más característicos de los Ejércitos del mundo es sin duda
la tradicional Banda de Guerra, tan representativa como el saludo militar, la
disciplina inquebrantable o el verde olivo de los uniformes; bajo la marcial
cadencia de sus notas, las tropas acrecientan su gallardía al tiempo que aumenta
la admiración de propios y extraños.
Muchos de los más importantes hechos de armas históricos, han tenido a los
tambores y cornetas como protagonistas de primer orden, pues fueron sus toques
vibrantes quienes encabezaron cargas victoriosas, asaltos desidiosos y porque no
decirlo, en no pocas ocasiones los más valientes soldados tuvieron que volver las
espaldas al toque de "retirada".
Las Bandas de Guerra acompañan a los hombres de armas desde hace milenios.
Ya en algunos pasajes bíblicos encontramos huellas de su existencia, como el
conocido episodio de Josué, quien según la tradición derribó los muros de Jericó
mediante el sonido de sus trompetas. Se sospecha sin embargo, que su origen es
aún más antiguo, pues existe la creencia de que algunas tribus primitivas
utilizaban flautas de hueso durante las incipientes luchas, esto con el objeto de
amplificar el sonido de los gritos de guerra, cuyo propósito era (y sigue siendo)
aumentar la moral de los combatientes y amedrentar al enemigo.
Más extendido entre muchos pueblos, el cuerno se utilizó profusamente entre los
egipcios, griegos, hunos y otras etnias para dar ordenes de ataque, aunque
podemos considerar a la tuba romana (especie de trompa metálica) como el
verdadero antecesor de los actuales instrumentos de banda, ya que los romanos
poseían un código de cuarenta y tres toques militares que se ejecutaban con este
instrumento, con lo que llegamos al segundo propósito de los instrumentos
militares: la transmición de órdenes.
Un poco después hizo su aparición el otro instrumento clásico de guerra: el
tambor; no obstante, la intención de producir sonidos no solamente con el aliento
es más antigua que el tambor, ya que muchos grupos primitivos e incluso las
legiones romanas, hacían sonar sus escudos para ahuyentar su miedo,
transmitirlo al enemigo o asustar a sus cabalgaduras; una vez perfeccionados los
tambores o timbales, su sonido, aunado al de los instrumentos de viento, hizo
aparecer un tercer elemento en el campo de batalla: el ritmo, ya que a su cadencia
las tropas se desplazaban a través del combate, tal como ahora lo hacen en
tiempo de paz, en desfiles y paradas militares.
Haremos mención de un histórico episodio acaecido en el año de 1192 de nuestra
era: al ataque del Sultán Saladino de Jaffa, que fue narrado por un testigo ocular
de la siguiente forma: Los tambores y las trompetas hacían un ruido pavoroso,
entraron en acción las máquinas de lanzamiento, los minadores excavaron por
debajo de la muralla, por fin éstas se derrumbaron; el ruido era tan terrible que
podía pensarse que se hundía el mundo. Con fuerte clamor fueron los
mahometanos al ataque. Como podemos ver, aún no iniciaba el siglo XII cuando
ya existía en las Bandas de Guerra de algunos ejércitos una estructura similar a la
actualmente empleada.
Consolidadas las Bandas de Guerra dentro de su doble papel en el campo de
batalla, fue sólo cuestión de tiempo para que los toques de instrumentos de viento
y percusión evolucionaran hacia una forma más perfeccionista, que ha llegado
hasta la época actual con el nombre de música militar.
En 1683, los turcos sitiaron Viena y uno de los aspectos más sobresalientes del
asedio fue el constante sonido de sus Bandas de Guerra, se dice que los
imponentes toques de los jenizaros (nombre con que se conocía a los actuales
banderos), llegaban desde las filas turcas hasta el último de los hogares vieneses.
Los jenizaros turcos utilizaban principalmente tres instrumentos: el chinesco,
compuesto por campanillas y cascabeles en media luna y que se colgaba de una
cola de los caballos; el Gong, de penetrante sonido y empleado también por
chinos y asirios; y finalmente, quizá el más característico: el gigantesco tambor
conocido actualmente como bombo, llevado sobre el vientre por su ejecutante.
La impresión que causaron estos instrumentos fue tal, que a partir de Viena se
difundieron rápidamente por toda Europa Oriental y Alemania. Estas bandas,
compuestas es sus inicios únicamente por los instrumentos de percusión de origen
turco, fueron ampliándose poco a poco con la incorporación de nuevos
instrumentos; así, se cuenta que en 1762, las nuevas bandas militares francesas
incluían dos clarinetes, cifra que para 1810 había aumentado a diecinueve y poco
después hacía su aparición los sacabuches (antecesores de los actuales
trombones).
La música militar se consolidó a partir de entonces, como elemento decisivo en el
campo de batalla, bajo sus marciales notas marcharon y combatieron los ejércitos
de Napoleón, las tropas norteamericanas durante la Guerra de Secesión y no
pocas veces, los soldados mexicanos su importancia fue reconocida a tal grado
que en 1917, durante la primera Guerra Mundial ocurrió un acontecimiento que por
su importancia vale la pene mencionar po separado.
En ese año, el músico italiano Arturo Toscanini, quien alcanzó fama universal
como el mejor director del siglo XX, fungía como director de orquesta en la Scala
de Milán (reconocida como la catedral mundial de la ópera), renunció a este
relevante puesto para ocupar el de director de Banda Militar, cargo con el que
marchó a la campaña emprendida por los italianos contra los austriacos. Durante
el combate, cuando el fuego austriaco era, según los testigos "denso como el
granizo", Toscanini condujo a sus músicos hasta un punto avanzado y allí, bajo la
protección de un elevado bloque de piedra, ejecutó magistralmente una serie de
piezas militares, que contribuyeron a elevar la moral de los soldados italianos al
grado que estos irrumpieron en las trincheras austriacas y las sometieron.
Difícilmente podríamos englobar en este breve artículo, todo lo que puede decirse
sobre los toques y marchas militares, basta decir que, por la unión de ambas,
coadyuvan de manera determinante a forjar el espíritu, la moral y disciplina de las
unidades de todos los países y muy especialmente, de nuestro Ejército Mexicano.
[Link]