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La Semiótica Tríadica de Peirce

La teoría semiótica de Peirce es tríadica, general y pragmática. Se basa en tres categorías: primeridad, segundidad y terceridad. La primeridad corresponde a la experiencia emocional, la segundidad a la experiencia práctica y la terceridad a la experiencia intelectual. El proceso semiótico implica una relación tríadica entre el representamen, el objeto y el interpretante en un proceso ilimitado. Cada término se subdivide en tres categorías formando las tricotomías.
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La Semiótica Tríadica de Peirce

La teoría semiótica de Peirce es tríadica, general y pragmática. Se basa en tres categorías: primeridad, segundidad y terceridad. La primeridad corresponde a la experiencia emocional, la segundidad a la experiencia práctica y la terceridad a la experiencia intelectual. El proceso semiótico implica una relación tríadica entre el representamen, el objeto y el interpretante en un proceso ilimitado. Cada término se subdivide en tres categorías formando las tricotomías.
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La semiótica de Peirce

 TRES PRINCIPIOS GENERALES


Peirce desarrolló una teoría semiótica que es a la vez: general, tríadica y pragmática.
Es general: ya que tiene en cuenta la experiencia emocional, práctica e intelectual; que incluye
todos los componentes de la semiótica; que generaliza el concepto de signo.
Es tríadica: ya que se basa en tres categorías filosóficas: primeridad, segundidad y terceridad; que
posee tres términos en relación: el signo o representamen, el objeto y el interpretante.
Es pragmática: ya que tiene en cuenta el contexto en el que se producen y se interpretan los signos;
que define al signo por su efecto sobre el intérprete.

 LAS CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE LA SEMIÓTICA


Según Peirce, tres categorías son necesarias y suficientes para dar cuenta de toda la experiencia
humana. Estas categorías corresponden a los números primero, segundo y tercero. Ellas han sido
designadas como "primeridad", "segundidad", y "terceridad".
1. LA PRIMERIDAD
La primeridad es una concepción del ser, que es independiente de cualquier otra cosa. Por ejemplo,
un "enrojecimiento", antes que nada, en el universo fuera rojo, o una sensación general de dolor,
antes de que uno comience a preguntarse si la sensación proviene de un dolor de cabeza, una
quemadura o alguna emoción dolorosa. Debemos tener claro que, en la primeridad, sólo hay
unidad. Por lo tanto, es una concepción del ser en su totalidad o integridad, sin límites ni partes,
sin causa ni efecto. Una cualidad es una mera potencialidad abstracta. La primeridad pertenece al
reino de la posibilidad, y se vive dentro de una especie de instante intemporal. La primeridad
corresponde a la experiencia emocional.
2. LA SEGUNDIDAD
La segundidad es el modo de ser que es en relación a otra cosa. Esta es la categoría que incluye lo
individual, la experiencia, el hecho, la existencia y la acción-reacción. Por ejemplo, la piedra que
se nos cae al suelo, la veleta que se vuelve apuntando en la dirección del viento, o el dolor que se
siente a causa de una inflamación molar. La segundidad opera dentro de un tiempo discontinuo,
donde un determinado evento se produjo en un momento determinado antes de otro evento que fue
su consecuencia. La segundidad corresponde a la experiencia práctica.
3. LA TERCERIDAD
La terceridad es el mediador a través del cual un primero y un segundo se ponen en relación. La
terceridad pertenece al dominio de las reglas y las leyes. Sin embargo, una ley sólo puede
manifestarse a través de las apariciones de su aplicación, es decir, por signos de la segundidad. Y
estos mismos sucesos actualizan cualidades (signos de la primeridad). Mientras la segundidad es
una categoría de la individualidad, la terceridad y la primeridad son categorías de generalidad. Pero
la generalidad de la primeridad está en el nivel de la posibilidad, y la generalidad de la terceridad
en el nivel de la necesidad y, por lo tanto, de la predicción. La ley de la gravedad, por ejemplo, nos
La semiótica de Peirce
permite predecir que cada vez se nos cae una piedra desde una altura de 1 mt., caerá al suelo con
una determinada aceleración, igual en todos los casos posibles. La terceridad es la categoría del
pensamiento, el lenguaje, la representación y el proceso de semiosis, que hace posible la
comunicación social. La terceridad corresponde a la experiencia intelectual.
EL PROCESO SEMIÓTICO: TRIÁDICO E ILIMITADO
Según Peirce, un signo puede ser simple o complejo. A diferencia de Saussure, Peirce no define el
signo como la unidad mínima de significación. Cualquier cosa o fenómeno, sin importar su
complejidad, puede considerarse como un signo desde el momento en que entra en un proceso de
semiosis.
El proceso de semiosis implica una relación tríadica entre un signo o representamen (un primero),
un objeto (un segundo) y un interpretante (un tercero).
El representamen es algo que representa otra cosa: su objeto. Antes de que se interprete, el
representamen es una pura potencialidad: un primero.
El objeto es lo que el signo representa. El signo sólo puede representar al objeto. No puede
proporcionar conocimiento de éste. El signo puede expresar algo sobre el objeto, con tal de que
dicho objeto ya esté conocido por el intérprete mediante experiencia colateral (experiencia creada
a partir de otros signos, que son siempre anteriores). Por ejemplo, un pedazo de papel de color rojo
que se utiliza como una muestra de color (= representamen) para una lata de pintura (= objeto)
indica sólo el color rojo del objeto, ya que se supone que ya se saben todas sus otras características
(el tipo de envase, el contenido, el uso, etc.). El pedazo de papel muestra que la pintura en la lata
es de color rojo, pero no dice nada de las otras características del objeto. Si el intérprete sabe, por
otra parte, que el pedazo de papel se refiere a una lata de pintura, entonces, y sólo entonces, la
muestra le da la información de que la pintura debe ser de color rojo. Para decirlo de forma más
sucinta, Peirce distingue el objeto dinámico (el objeto en la realidad) del objeto inmediato (el objeto
tal como está representado por el signo). En nuestro ejemplo, la lata de pintura es el objeto
dinámico, y el color rojo (de la pintura en la lata) es el objeto inmediato.
Al ser interpretado, el representamen tiene la capacidad de desencadenar un interpretante que
completará una primera semiosis. Ese primer interpretante, a su vez se convierte en un
representamen de una segunda semiosis, lo que activa un nuevo interpretante que hace referencia
(de alguna forma) al mismo objeto de la primera semiosis, permitiendo así que el primer
representamen haga referencia al primer objeto. Y así sucesivamente, ad infinitum. Por ejemplo, la
definición de una palabra en 4 el diccionario es un interpretante de la palabra, porque la definición
se refiere al objeto (= lo que la palabra representa) y por lo tanto permite que el representamen (=
palabra) se refiera a este objeto. Sin embargo, con el fin de ser entendida, la propia definición
requiere una serie, o más exactamente, un conjunto de otros interpretantes (otras definiciones) ...
Por lo tanto, el proceso de la semiosis es teóricamente ilimitado. Estamos comprometidos en un
proceso de pensamiento que es siempre incompleto y que siempre ha comenzado con anterioridad.
La semiótica de Peirce
Para Peirce, la semiosis integra todos los componentes de la semiótica: la pragmática (el dominio
del interpretante) es inseparable de la semántica (el dominio del objeto) y de la sintaxis (el dominio
del representamen).
 LAS TRES TRICOTOMÍAS
Cada uno de los tres términos de la semiosis se subdivide a su vez en tres categorías: por lo tanto,
se distinguen primeridad, segundidad y terceridad en el representamen, en las relaciones
representamen-objeto, como en la forma en que el interpretante implementa la relación entre el
representamen y el objeto.
1. LA PRIMERA TRICOTOMÍA: EL REPRESENTAMEN
El representamen puede ser un cualisigno (primeridad), es decir, una cualidad que funciona como
un signo, un sinsigno (segundidad), lo que significa una cosa espacio-temporal específica o evento
que funciona como un signo, o un legisigno (terceridad), es decir, un signo convencionalizado.
Ejemplos de legisignos son: contraseñas, insignias, entradas para un espectáculo, señales de tráfico,
y las palabras de un idioma. Sin embargo, los legisignos no pueden actuar hasta que encarnan como
sinsignos, que son "réplicas". Por ejemplo, el artículo "la" es una legisigno en el sistema de la
lengua española. Sin embargo, no se puede utilizar sino mediante la voz o la escritura que lo
materializan. Se materializa en sinsignos (sus apariciones, ocupando diferentes posiciones
espaciales y temporales), que incluyen cualisignos, como la entonación de la réplica oral, o la forma
de las letras de la réplica por escrito.
2. LA SEGUNDA TRICOTOMÍA: EL OBJETO
Un representamen puede referirse a su objeto en virtud de primeridad, segundidad o terceridad, es
decir, a través de relaciones de semejanza, de contigüidad contextual o por la ley. Según esta
tricotomía, el signo se llama (1) icono, (2) índice o (3) símbolo, respectivamente.
La referencia entre un signo y su objeto es icónica si el signo se parece al objeto. Un icono puede
tener como representamen un cualisigno, un sinsigno o un legisigno. Por ejemplo, la sensación
(cualisigno) producida al escuchar una pieza de música es el icono de esa pieza musical. El retrato
de alguien (sinsigno) es el icono de esa persona, y un plano (sinsigno) es el icono de un edificio.
Un dibujo de un vaso (sinsigno) es el icono de un vaso, pero si se lo coloca en una caja como
código de pictograma, se convierte en una réplica del legisigno significando 'frágil' mediante una
representación icónica de una especie (un vaso) que es parte de un género (objetos frágiles).
La referencia entre un signo y su objeto es indicial si el signo realmente se ve afectado por el
objeto. Por ejemplo, la posición de una veleta que es causada por la dirección del viento, es el
índice de la dirección del viento. Un golpe en la puerta, el índice de una visita. El síntoma de una
enfermedad es el índice de la misma. El representamen de un índice no puede ser un cualisigno,
porque en la primeridad (del cualisigno), sólo hay “lo mismo” sin contigüidad contextual. Por lo
tanto, un cualisigno es siempre icónico (remitirse a las jerarquías de categorías de más abajo). Un
índice puede tener como representamen un sinsigno, como en los ejemplos anteriores, o un
legisigno, como en ciertas palabras conocidas como "indíciales" ("esto", "aquello", "aquí").
La semiótica de Peirce
Un signo es un símbolo cuando se refiere a su objeto en virtud de una ley. Contraseñas, entradas
para un espectáculo, los billetes, y las palabras de una lengua son símbolos. La regla simbólica
puede haber sido formulada a priori, por convención, o a posteriori por el hábito cultural. El
representamen de un símbolo es necesariamente una legisigno, pero el legisigno, en realidad, no
puede actuar hasta que se materializa en una réplica, y por lo tanto, el símbolo implica un índice.
Por ejemplo, en el código de circulación, la luz roja en abstracto es un legisigno simbólico, pero
cada una de sus réplicas es un sinsigno indicial.
3. LA TERCERA TRICOTOMÍA: EL INTERPRETANTE
En la tricotomía del signo interpretante, el signo se llama (1) rema (primeridad), (2) decisigno o
signo dicente (segundidad), o (3) argumento o razonamiento (terceridad). El rema tiene una
estructura de primeridad: para relacionar el representamen con el objeto, no toma en cuenta nada
más sino las cualidades del representamen, que son también las cualidades de toda una clase de
objetos posibles. El rema no es ni verdadero ni falso, sino que es equivalente a una variable en una
función proposicional. Funciona como un espacio en blanco en un formulario, un espacio vacío
para ser rellenado en un cuestionario: "......... es rojo". Por ejemplo, el retrato de una persona, sin
más indicaciones, representa toda una clase de objetos posibles: las personas que se parecen al
retrato. Esto es un sinsigno icónico remático. Pero si el retrato es considerado en un contexto en el
que se acompaña de algo que indica el nombre de la persona, por ejemplo, en un pasaporte,
entonces el nivel de interpretación cambia: ahora estamos tratando con segundidad (el sinsigno
indicial dicente). La jerarquía de las categorías (véase más adelante) produce seis clases de
procesos semióticos remáticos. El decisigno es un signo interpretado a nivel de segundidad:
funciona como una proposición lógica, que establece una relación entre las constantes (un sujeto –
de lo que estamos hablando- y un predicado -lo que decimos sobre él-) y puede ser verdadero o
falso. Por ejemplo, el retrato de una persona con una indicación de su nombre, es un sinsigno
indicial dicente. El interpretante de ese signo sería la afirmación de que "la persona que aparece en
esta imagen es el señor Fulano de Tal". Más adelante veremos que, en virtud de la jerarquía de
categorías, hay tres clases de signos dicentes. Como hemos dicho, un decisigno es verdadero o
falso, en contraste con un rema, que es sólo posible y no tiene ningún valor de verdad. Sin embargo,
un decisigno no aporta razones para ser verdadero o falso, en contraste con un argumento, que llega
a una conclusión siguiendo un proceso racional.
El argumento es un signo interpretado en el nivel de la terceridad. Formula la regla que une el
representamen a su objeto. Un argumento siempre tiene un legisigno como representamen y un
símbolo como objeto. Sin embargo, tres tipos de argumentos pueden ser distinguidos dependiendo
de la naturaleza de la regla que une el representamen a su objeto. La regla puede ser (1) impuesta
a los hechos (deducción: "Cada vez que hay un semáforo en rojo, hay una orden de detenerse"), (2)
a raíz de los hechos (inducción: "Donde hay humo, hay fuego "), o (3) el argumento puede consistir
en la formulación de una regla en forma de una hipótesis que podría explicar un hecho (abducción).
Peirce da este ejemplo de la abducción: imaginemos que, al entrar en una habitación, veo sobre una
mesa, un puñado de judías blancas, y junto a ellas, una bolsa de judías. Observo que esta bolsa
contiene sólo judías blancas. Entonces puedo formular la hipótesis de que las judías en la mesa
vinieron de esta bolsa. La abducción es un argumento que apela a la primeridad a fin de formular
la regla (es una hipótesis, y por lo tanto una regla posible), mientras que la inducción se basa en la
La semiótica de Peirce
segundidad (la regla proviene de la observación repetida de hechos contingentes, reales), y la
deducción queda exclusivamente bajo la terceridad (como regla, se justifica a sí misma
racionalmente).

BIBILOGRAFIA
Nicole Everaert-Desmedt (2004), “Peirce's Semiotics”, in Louis Hébert (dir.), Signo (online),
Rimouski (Québec), [Link] [Link]

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