1. ¿Cómo se crearon los polos magnéticos terrestres?
Se conoce como polo magnético al conjunto de puntos del globo terráqueo que se halla
ubicado en las zonas polares y que, debido al campo magnético de la Tierra, ejerce
atracción sobre los elementos imantados. Las brújulas, por ejemplo, cuentan con agujas
que, por la imantación, siempre señalan al polo sur magnético.
Polo magnético
Los polos magnéticos no coinciden con los polos geográficos: la ubicación de cada polo
magnético, de hecho, evidencia un desplazamiento frente al eje geográfico del planeta. El
ángulo que se crea entre dicho eje y el eje magnético es representado por la letra delta
(del alfabeto griego) y se conoce como declinación. El magnetismo de la Tierra se debe a
los materiales de su núcleo: níquel e hierro. Esta composición hace que la propia Tierra
actúe como un inmenso imán, lo que explica el funcionamiento de las brújulas. Debido a
que los polos diferentes se sienten atraídos y los idénticos se rechazan, la brújula se
orienta al polo norte geográfico, que casi equivale al polo sur magnético. Durante mucho
tiempo se especuló con que la inversión de los polos magnéticos de la Tierra podría
provocar grandes cambios en el planeta, incluso hasta llevarlo a su destrucción. Los
astrónomos, sin embargo, explican que dicha inversión es normal y se lleva a cabo cada un
cierto periodo (extenso) de tiempo. Dicha inversión está ligada al debilitamiento del
campo magnético terrestre, el cual protege nuestro planeta de los peligrosos proyectiles
de partículas cargadas y de la radiación que proceden del Sol y del espacio. Este
fenómeno, que pone nuestro planeta en riesgo, se evidenció en el año 1980, gracias al
trabajo de algunas misiones científicas. Polo magnético Nuestros antepasados más
remotos vivieron una inversión de los polos magnéticos, aunque para ellos no significó el
caos que podría representar en el presente, dado que se verían comprometidas todas las
tecnologías en las cuales se basa la vida moderna, desde la telefonía móvil hasta Internet,
pasando por los sistemas de posicionamiento global (GPS). Hace 780.000 años, tuvo lugar
una inversión completa, y algunos teóricos se preguntan, en tono ciertamente irónico, si
una alteración de este tipo podría llevarnos de regreso a la Edad de Piedra. Aunque toma
miles de años que los polos se inviertan, nuestros satélites y el suministro eléctrico de la
Tierra pueden verse afectados en el proceso, y es por eso que los expertos se pusieron
manos a la obra a finales del 2013. La Agencia Espacial Europa (ESA) puso tres satélites en
órbita para monitorizar el campo magnético de nuestro planeta durante cuatro años, en
una misión que fue bautizada con el nombre Swarm (que puede traducirse como
Enjambre).La misión Swarm tiene el objetivo de recoger tanta información como sea
posible acerca de los polos magnéticos terrestres para estudiar el funcionamiento del
escudo magnético y preparar una estrategia ante la catástrofe que significaría quedar
completamente expuestos a la radiación y las partículas solares. Cabe destacar, por otra
parte, que también se conocen como polos magnéticos a los extremos de los imanes. En
estos polos, la atracción que ejercen los imanes es más potente que en el resto de su
cuerpo. Un imán tiene dos polos: el norte y el sur. Dado que un polo no puede existir de
forma aislada del otro, al romper un imán en dos se obtienen dos imanes, o sea, dos
cuerpos que constan de un polo norte y uno sur, cada uno. Sin embargo, si se produce
dicha fractura, la fuerza de atracción de cada parte es menor que la del imán original. La
fuerza resultante de la atracción entre dos polos forma líneas cerradas, que van de uno a
otro de manera ininterrumpida.
2. ¿Cuál es la importancia de los polos magnéticos de la tierra?
En la actualidad, sabemos que son diversos los factores que mantienen viva a la raza
humana, pues son muchas las condicionantes que hacen que el planeta Tierra sea
habitable. Sin embargo, muchos no comprendemos lo importante que puede ser el
magnetismo. Se sabe que desde el principio de los tiempos, los campos magnéticos han
tenido influencia no sólo en la Tierra, sino también en el Universo. Cuando se supo de los
usos que podía tener, se usaba en objetos simples como en las brújulas, sin embargo,
actualmente la tecnología se basa en ellos: un motor de automóvil o trenes de levitación
magnética, que alcanzan velocidades increíbles. Además son ubicadas en el Sol, en cada
neurona de nuestro cerebro, en planetas, estrellas enanas o agujeros negros y su
intensidad varía del lugar en el que se encuentre. Según Marco Antonio Martos Núñez de
Cáceres, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, estos flujos magnéticos son
dinámicos, razón por la cual, la mayoría de los planetas del Sistema Solar cuentan con
ellas, o por lo menos las tuvieron en el pasado y hay evidencia de que el campo magnético
terrestre está cambiando su orientación. Hoy sabemos que esto es de vital importancia
para la vida en el planeta, pues el Sol emite un viento y poderosas emisiones de partículas,
que son producidas por actividad magnética, canalizadas por el campo magnético
terrestre. Gracias a su curvatura, se ocasiona que estas partículas entren a la Tierra por los
polos, generando auroras boreales por ejemplo. Sin este escudo, que representa el campo
magnético, la intensidad de los rayos del Sol, como los rayos X o ultravioleta, acabarían
con la vida tal como la conocemos. Del lado contrario, si no fuera por la energía que radia
el Astro Rey, las plantas no podrían sintetizar complejas moléculas básicas para sobrevivir,
mencionó Martos Núñez. Para poder llegar a esta información, se tuvo que pasar por
cientos de años de investigación en torno a los campos magnéticos. Hace miles de años,
los chinos ya conocían la aplicación la aplicación de la piedra magnetita. Gracias a ella
podían ubicar el norte y el sur con facilidad y las más antiguas paredes de Pekín fueron
hechas siguiendo el norte magnético y no el geográfico. Más tarde, fue William Gilbert,
quien avanzó en la idea de que la Tierra es un enorme imán, después gracias a esto, las
leyes de electromagnetismo fueron desarrolladas por Faraday, Henry y otros entre 1830 y
1833. Para 1865, Maxwell unificó la electricidad y el magnetismo. Sin estos avances, sin
duda, no hubiera tenido lugar la Revolución Industrial. Pese a que todas las consecuencias
que trae el magnetismo en la Tierra son conocidas ahora, aún no se sabe con exactitud las
repercusiones en el Universo, comentó el investigador de la UNAM. Sin embargo, Martos
recalcó que se le ha dado poca atención al magnetismo, fuerza muy importante en el
nuestra vida, razón por la cual, hay gran variedad de fenómenos sin respuesta.