EL DEBIDO PROCESO
Según se indica, ninguna persona, puede ser desviada de la jurisdicción
predeterminada por la ley, ni sometida a procedimiento distinto de los
previamente establecidos, ni juzgada por órganos jurisdiccionales de
excepción, ni por comisiones especiales creadas al efecto, cualquiera sea su
denominación.
Según precisa Silvia Chang Chang, ello quiere decir que toda persona tiene
derecho a un juicio justo y transparente en el cual se respeten los derechos y
las garantías que le asisten, la investigación debe ser dirigida por el titular del
ejercicio de la acción penal, quién al término de la misma, debe formular
acusación debidamente fundamentada, desarrollándose luego el enjuiciamiento
público, oral y contradictorio y finalmente debe emitirse la resolución respectiva
debidamente motivada por el órgano jurisdiccional competente. .
El debido proceso, según coinciden diversos juristas nacionales, está referido,
al conjunto de garantías penales y procesales, que se deben respetar desde la
etapa de la investigación preliminar hasta la ejecución de un proceso penal,
entendiéndose que el Estado como titular del derecho punitivo debe respetar
los derechos de los justiciables en sus diferentes etapas.
Todo proceso judicial, de cualquier disciplina jurídica, que importe tutela
jurisdiccional efectiva, debe tener las mínimas garantías para poder llevar un
proceso justo o limpio, es decir los litigantes deben tener la confianza en el
aparato judicial, que su proceso aun sea adverso, se llevará con todas las
garantías legales.
Toda persona, sometida a una investigación de carácter penal, desde el inicio
de las investigaciones preliminares, debe tener la absoluta confianza que su
indagación, investigación y juzgamiento, se debe llevar acabo con absoluta
imparcialidad e independencia de los señores jueces, en el ejercicio de sus
funciones, cualquier vulneración contra el contenido esencial de la garantía
constitucional del debido proceso, nulifica cualquier proceso penal.
En el debido proceso se encuentran comprendidos una serie de garantías, que
es necesario que se respeten en cada etapa del proceso penal, pues los
derechos y garantías procesales, que forman parte de los derechos
fundamentales de las personas, comprenden: el derecho constitucional a la
presunción de inocencia, el derecho al juez natural e imparcial, el derecho a la
defensa de libre elección, a la no autoincriminación, a no ser juzgado sin
dilaciones indebidas, el derecho a la impugnación de las resoluciones, a la
motivación de las resoluciones judiciales, la pluralidad de instancias, el derecho
a no ser penado sin proceso judicial, entre otros.
Según define Julián Pérez Porto, el debido proceso, es un principio general del
derecho, que establece que el Estado, tiene la obligación de respetar la
totalidad de los derechos que la ley reconoce a cada individuo.
Según precisa, el debido proceso, en este marco es el principio que garantiza
que cada persona, disponga de determinadas garantías mínimas para el
resultado de un proceso judicial transparente, toda vez que el imputado tiene
derecho a nombrar un abogado de su libre elección y si no tiene se le nombrará
un abogado público y además será escuchado por el Juez o también puede
ejercer su derecho constitucional a guardar silencio.
Dentro de este contexto, se ha observado que en los denominados casos
emblemáticos, más de un abogado del imputado o de la parte agraviada, ha
apelado a solicitar al órgano jurisdiccional, el respeto al debido proceso, por la
supuesta transgresión de un derecho o garantía procesal y se debe resolver de
acuerdo a la particularidad de cada caso concreto.
Indudablemente, para alegar la vulneración de la garantía constitucional del
debido proceso, se deben presentar las pruebas respectivas para que el Juez,
pueda resolver lo que corresponda, ya sea en sede constitucional u ordinaria y
si bien ello constituye un principio, elevada al rango de categoría constitucional,
no se debe hacer un uso y abuso del mismo, pues muchas veces el abogado
que pierde un juicio, alega vulneración del debido proceso sin medio de prueba
alguna.
Es por ello, que diversos juristas coinciden en precisar que el debido proceso
es un principio fundamental, en cuyo escenario se respetan los derechos y
garantías procesales, para asegurar un correcto juicio a las partes procesales,
en donde se concluye con sentencia que puede ser de carácter condenatoria o
absolutoria, es decir en un proceso judicial existe un perdedor y un ganador,
por lo que la judicatura nacional propende es que aún el justiciable que pierda
un proceso judicial, entienda que su juicio fue justo y transparente, es decir
respetando el debido proceso.
El debido proceso es un principio legal por el cual el Estado debe respetar
todos los derechos legales que posee una persona según la ley. El debido
proceso es un principio jurídico procesal según el cual toda persona tiene
derecho a ciertas garantías mínimas, tendientes a asegurar un resultado justo y
equitativo dentro del proceso, a permitirle tener oportunidad de ser oído y a
hacer valer sus pretensiones legítimas frente al juez. El debido
proceso establece que el gobierno está subordinado a las leyes del país que
protegen a las personas del estado. Cuando el gobierno daña a una persona
sin seguir exactamente el curso de la ley incurre en una violación del debido
proceso lo que incumple el mandato de la ley.
El debido proceso se ha interpretado frecuentemente como un límite a las leyes
y los procedimientos legales (véase Debido proceso fundamental) por lo que
los jueces, no los legisladores, deben definir y garantizar los principios
fundamentales de la imparcialidad, justicia y libertad. Esta interpretación resulta
controvertida, y es análoga al concepto de justicia natural y a la justicia de
procedimiento usada en otras jurisdicciones. Esta interpretación del proceso
debido se expresa a veces como que un mandato del gobierno no debe ser
parcial con la gente y no debe abusar físicamente de ellos.
El término procede del derecho anglosajón, en el cual se usa la expresión "due
process of law" (traducible como "debido proceso legal"). Procede de la
cláusula 39 de la "Magna Carta Libertatum" (Carta Magna), texto sancionado
en Londres el 15 de junio de 1215 por el rey Juan I de Inglaterra, más conocido
como Juan sin Tierra. Cuando las leyes inglesas y americanas fueron
divergiendo gradualmente, el proceso debido dejó de aplicarse en Inglaterra,
pero se incorporó a la Constitución de los Estados Unidos en la V y la XIV
Enmiendas.
Toda persona para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden
civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter tiene derecho a garantías del
debido proceso que se encuentran consagradas para los países
americanos por los artículos 7 a 9 y 25 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (arts. 2, 3 y 14), la Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre (art. XVIII, Derecho de Justicia) y la Declaración Universal de
Derechos Humanos (arts. 8, 9, 10 y 11).
El Debido proceso penal es el conjunto de etapas formales secuenciadas e
imprescindibles realizadas dentro un proceso penal por los sujetos procesales
cumpliendo los requisitos prescritos en la Constitución con el objetivo de que:
los derechos subjetivos de la parte denunciada, acusada, imputada, procesada
y, eventualmente, sentenciada no corran el riesgo de ser desconocidos; y
también obtener de los órganos judiciales un proceso justo, pronto y
transparente3
Este principio procura tanto el bien de las personas, como de la sociedad en su
conjunto:
Las personas tienen interés en defender adecuadamente sus
pretensiones dentro del proceso.
La sociedad tiene interés en que el proceso sea realizado de la manera
más adecuada posible, para satisfacer las pretensiones de justicia que
permitan mantener el orden social.
Derecho al debido proceso
En vista de que el Estado, por vía del Poder o Rama Judicial toma para sí el
control y la decisión respecto a conflictos que tengan que ver con la
interpretación o violación de la ley y que de dichos conflictos una persona
puede resultar sancionada o lesionada en sus intereses, se hace necesario que
en un Estado de derecho, toda sentencia judicial deba basarse en un proceso
previo legalmente tramitado que garantice en igualdad las prerrogativas de
todos los que actúen o tengan parte en el mismo. Quedan prohibidas, por tanto,
las sentencias dictadas sin un proceso previo. Esto es especialmente
importante en el área penal. La exigencia de legalidad del proceso también es
una garantía de que el juez deberá ceñirse a un determinado esquema de
juicio, sin poder inventar trámites a su gusto, con los cuales pudiera crear un
juicio amañado que en definitiva sea una farsa judicial.
No existe un catálogo estricto o limitativo de garantías que se consideren como
pertenecientes al debido proceso. Sin embargo, en general, pueden
considerarse las siguientes como las más importantes:
a) Derecho al juez natural
El contenido esencial del derecho señala la prohibición de establecer un
órgano jurisdiccional ad-hoc para el enjuiciamiento de un determinado
tema, lo que la doctrina denomina “tribunales de excepción". Como
consecuencias adicionales se establece el requisito que todos los
órganos jurisdiccionales sean creados y constituidos por ley, la que los
inviste de jurisdicción y competencia. Esta constitución debe ser anterior
al hecho que motiva el proceso y debe contar con los requisitos mínimos
que garanticen su autonomía e independencia.
Este derecho va de mano con lo que es la predictibilidad que debe
garantizar un sistema jurídico ya que los particulares deben estar en la
concreta posibilidad de saber y conocer cuáles son las leyes que los
rigen y cuáles los organismos jurisdiccionales que juzgaran los hechos y
conductas sin que esa determinación quede sujeta a la arbitrariedad de
algún otro órgano estatal.
b) Derecho a un juez imparcial
No puede haber debido proceso si el juez es tendencioso. El juez debe
ser equidistante respecto de las partes, lo que se concreta en la llamada
"bilateralidad de la audiencia". Para evitar estas situaciones hay varios
mecanismos jurídicos:
La mayor parte de las legislaciones contemplan la posibilidad
de recusar al juez que no aparezca dotado de la suficiente imparcialidad,
por estar relacionado de alguna manera (vínculo
de parentesco, afinidad, amistad, negocios, etc.) con la parte contraria
en juicio.
Una de las garantías básicas en el estado de derecho, es que
el tribunal se encuentre establecido con anterioridad a los hechos que
motivan el juicio y, además, atienda genéricamente una clase particular
de casos y no sea, por tanto, un tribunal ad hoc creado especialmente
para resolver una situación jurídica puntual.
c) Legalidad de la sentencia judicial
En el área civil, la sentencia judicial debe ceñirse a lo pedido por las
partes en el proceso, lo que se concreta en la proscripción de la
institución de la ultra petita. En el área penal, la sentencia judicial sólo
puede establecer penas establecidas por la ley, por delitos también
contemplados por la misma.
d) Derecho a asistencia letrada
Toda persona tiene derecho a ser asesorado por un especialista que
entienda de cuestiones jurídicas (generalmente un abogado). En el caso
de que la persona no pueda procurarse defensa jurídica por sí misma,
se contempla la institución del defensor o abogado de oficio, designado
por el Estado, que le procura ayuda jurídica gratuita.
Con la finalidad de garantizar que cualquier particular inmerso en un
proceso judicial pueda contar con las mejoras formas de defender su
derecho (y de estar realmente informado del verdadero alcance del
mismo) es que se consolida dentro del derecho al debido proceso el
derecho de toda persona a contar con el asesoramiento de
un letrado (abogado), una persona versada en Derecho. De esa forma
se busca garantizar el cumplimiento del principio de igualdad y el uso
efectivo del derecho de contradicción.
Existen algunos sistemas jurídicos donde esta garantía es irrenunciable,
debiendo los particulares contar siempre con la asesoría de un abogado.
Sin embargo existen también sistemas jurídicos que liberalizaron el
principio estableciendo la obligación sólo en determinadas materias
(Derecho penal). El derecho se consideraría vulnerado si a algún
particular no se le permitiera asesorarse mediante un abogado aunque
también se señala que se causaría una vulneración al mismo cuando la
asesoría brindada (principalmente en el caso de abogados de
oficio brindados por el estado) no ha sido la idónea.
Dentro de este derecho, se podría identificar dos caracteres:
El derecho a la defensa de carácter privado, concretado en el derecho
de los particulares a ser representados por profesionales libremente
designados por ellos.
El derecho a la defensa de carácter público, o derecho del justiciable a
que le sea proporcionado letrado de oficio cuando fuera necesario y se
encontrase en uno de los supuestos que señala la ley respectiva.
e) Derecho a usar la propia lengua y a ser auxiliado por un intérprete
Basado en el reconocimiento al derecho fundamental de la identidad
cultural, se señala que toda persona tiene el derecho de ser escuchada
por un Tribunal mediante el uso de su propia lengua materna. Asimismo,
en el caso de que una persona comparezca ante un tribunal cuya lengua
oficial no es la natural, tiene el derecho a ser asistido por un intérprete
calificado.
Este derecho adquiere peculiar significado en zonas geográficas donde
la variedad lingüística es amplia (principalmente Europa donde es
recogido por el Convenio Europeo de Derechos Humanos y por el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos). Sin embargo, su
contenido no sólo se entiende a nivel internacional sino incluso nacional
en el caso de que dentro de un país exista más de una lengua oficial o
la Constitución del mismo reconozca del derecho de las personas de
usar su lengua materna. las reglas del Debido Proceso influyen y se
aplican a las actuaciones y formalidades realizadas por aquellas
personas que accionan activamente en justicia sea en calidad de
demandantes, acusadores privados, querellantes, etc., así también se
aplican a los actos procesales de aquellos individuos que son sujetos a
dicha acción, por ejemplo los justiciables, imputados o demandados. Por
lo que las normas del Debido Proceso deben beneficiar igualitariamente
a todas las partes en un Proceso Judicial, sean demandantes o fueren
demandados o acusados.
f) Garantías de doble instancia y doble conforme
En la América, el debido proceso exige cumplir las garantías de doble
instancia y doble conforme. El principio de doble instancia exige que al
menos dos jueces o dos tribunales en instancias sucesivas examinen y
se pronuncien en un caso judicial, a fin de reducir las posibilidades de
error o arbitrariedad judicial. Con el mismo fin, el doble conforme ha sido
adoptado para los casos penales, exigiendo que para que exista una
condena válida, no basta que un juez o un tribunal considere culpable a
la persona acusada, sino que es necesario que un segundo juez o
tribunal llegue a la misma conclusión.
Las garantías han sido formuladas en la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (Pacto de San José) en su artículo 8.2, inciso h),
que dice que "Toda persona inculpada de delito tiene... h) derecho de
recurrir del fallo ante juez o tribunal superior". La Corte Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH) confirmó y dio formulación precisa a
estas garantías en el caso “Mohamed vs. Argentina”, del 23 de
noviembre de 2012.
El problema de asegurar el debido proceso a las personas
La institución del debido proceso fue una conquista de la Revolución francesa,
en contra de los jueces venales y corruptos que aplicaban la voluntad del rey y
no la justicia. En ese sentido, dentro del moderno estado de derecho, se
entiende que todas las personas tienen igual derecho al acceso a la justicia.
Sin embargo, ello no siempre se condice con las condiciones del mundo actual.
Es que, en algunas situaciones los jueces se ven influenciados por la
promoción, publicidad y consecuencias que pudieren tener sus actos. Además,
no siempre las partes están en equivalencia de condiciones, debido a que el
litigante con mayores recursos tendrá la oportunidad de contratar mejores
abogados, mientras que los litigantes de menores recursos dependerán
muchas veces de defensores de oficio ofrecidos por el Estado, que se
encargan de una gran cantidad de casos y cuentan con reducidos recursos.
Por otra parte, el acceso del ciudadano común y corriente a la justicia se ve
dificultado por el hecho de que el quehacer jurídico genera su propia jerga
o argot, lleno de términos difíciles de comprender para el profano y que, por
tanto, no siempre entiende con claridad qué es lo que sucede dentro del
proceso.
Todas estas situaciones desvirtúan el debido proceso y son materia de debate
en la actualidad. Generan, en consecuencia, una constante búsqueda de
soluciones para resolver la cuestión.