ENTENDIENDO MI ORACIÓN
Texto Bíblico: Mateo 6: 9-13
Introducción:
Se dice que una vez un anciano, fiel siervo del Señor, había llegado hasta el punto de no
poder trabajar y tenía que depender de la bondad de otros para vivir. Un día los muchachos
pasaron por su casa y escucharon su oración. El hombre estaba pidiendo a Dios que le
mandara algo de pan. Los muchachos compraron un poco de pan y subieron al techo de su
casa y lo arrojaron para abajo, por la chimenea. Un rato después ellos fueron para burlarse
del anciano, y cuando entraron en su cuarto después de saludarlo le preguntaron si Dios le
había mandado algo de pan. Les contestó: “Sí, Dios siempre me manda lo que necesito
aunque tenga que mandarlo por conducto del diablo.”
El Señor nos presenta este modelo como algo a seguir “Padre Nuestro”, con el fin de no
caer en u circulo al momento de orar V. 7-8, no es para que lo recitarlo de memoria, sino
para que nos sirva de inspiración y ejemplo de cómo podemos orar.
1. “Padre Nuestro que estas en el cielo”. V. 9
- Nos enseña verlo como un padre celestial.
- Isaías 63:16, 64:8 nos brinda la seguridad de un padre como una relación
humana cercana.
- No sólo transmite cercanía sino trae consuelo y un sentimiento de seguridad,
porque sabemos que nuestro Padre está pendiente de nosotros y nos cuida.
- Reconocer a Dios como Padre también nos trae la conciencia de que le debemos
honra y obediencia, Jer. 3:19; Mal. 2:10; Deu. 32:6 (Reconciliación con tu padre
terrenal para ayuda a relacionar con Dios)
2. “Santificado sea tu Nombre”. V. 9
- Lo opuesto a “santificar” es profanar. La Biblia dice que el pueblo de Dios
profana Su Nombre al comportarse mal, y no como es digno de los hijos del
Rey, Rom. 2:23-24.
- Cuando los hijos de Dios no viven como el Señor manda, no sólo quedan mal
ellos sino que también hacen quedar mal a Dios, ya que llevan su nombre (i.e.
“pueblo de Dios”). Eze. 36:21.
- En esta profecía, el Señor dice que limpiará Su Nombre, y explica cómo lo
hará… Eze. 36:22-27.
3. “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”
V.10
- Notemos que Jesús no oró pidiendo ser llevado al Cielo, donde está el Reino de
Dios, Salmo 103:19-21, más bien reconoció que se hiciera su Voluntad y sea
establecida en la tierra.
- La oración de Jesús no es sólo un buen deseo o una profecía que se cumplirá
hasta que vengan los últimos tiempos (Jer. 23:5; Dan. 2:44; Apoc. 11:15); más
bien, es una declaración y un compromiso de vivir como Dios manda, y así traer
el Reino de los Cielos a la Tierra.
- Cuando Jesús oró por sus discípulos, él no pidió que fueran llevados al Cielo,
sino que sus vidas aquí en la Tierra fueran transformadas por la verdad del
Reino, Juan 17: 15-17.
- La primera mitad del “Padre Nuestro” se enfoca en la voluntad de Dios. No es
sino hasta la segunda parte que Jesús a hacer peticiones personales.
4. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” V.11
- Con esta frase Jesús no solo está pidiendo alimento, está reconociendo que Dios
es proveedor de todo.
- a frase “pan de cada día” nos trae a memoria la imagen del maná (Éxodo 16),
Dios les permitía tomar diario una porción, el tomar y guardare mas ocasionaba
dañar la comida.
5. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores” V.12
- Otra oración personal es pedir perdón a Dios por nuestras faltas. Aunque
tratemos de ser hijos obedientes, debemos reconocer que no somos perfectos y
podemos fallar. Gracias a la misericordia de Dios, podemos encontrar perdón y
restauración en Él.
- Jesús aprovecha a enseñar a sus discípulos que también ellos deben perdonar a
los que les han ofendido, Mat. 6: 14-15.
- Pablo entendió este concepto, y por eso escribió Efesios 4: 31-32.
- Si queremos recibir el perdón de Dios, nosotros debemos también perdonar a
quienes nos han fallado.
6. “Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal” V.13
- La última petición personal es pedir ser librados del mal y de las tentaciones.
Esto es algo a lo cual todos estamos vulnerables, Mateo 26:41
7. “Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.” V. 13
- El cierre de la oración es reconocer que Dios es poderoso y soberano, y a Él
debe ser dada toda la gloria (1 Tim. 1:17; 1 Tim. 6:15-16).
873. SIETE CLASES EN LA ORACIÓN DE LOS DISCÍPULOS
Mateo 6:9–15
I. Como hijos, cuando decimos: «Padre Nuestro».
II. Como adoradores, cuando decimos: «Santificado sea tu nombre».
III. Como súbditos, cuando decimos: «Venga tu reino».
IV. Como siervos, cuando decimos: «Hágase tu voluntad».
V. Como suplicantes, cuando decimos: «Dánoslo hoy».
VI. Como confesantes, cuando decimos: «Perdónanos», etc.
VII. Como dependientes, cuando decimos: «Líbranos», etc.
O, como alguien lo ha expresado:
I. Nuestra posición, hijos por adopción: «Padre Nuestro».
II. Nuestra aptitud, adoradores santificados: «Santificado».
III. Nuestra adhesión, ciudadanos: «Tu reino».
IV. Nuestra utilidad, siervos empleados: «Hágase tu voluntad».
V. Nuestra provisión, mendigos alimentados: «Dánoslo hoy».
VI. Nuestro perdón, pecadores absueltos, «Perdónanos nuestras deudas».
VII. Nuestra seguridad, peregrinos conducidos: «No nos metas en tentación».
VIII. Nuestra victoria, soldados socorridos: «Líbranos del mal».