ÉXODO 6
OPRESIÓN Y ESCLAVITUD.
5 Puedes estar seguro de que oí los gemidos de los israelitas que ahora son esclavos
de los egipcios, y tengo muy presente mi pacto con ellos. 6 Por lo tanto, dile al pueblo
de Israel: “Yo soy el SEÑOR. Te libertaré de la opresión que sufres y te rescataré de
tu esclavitud en Egipto. Te redimiré con mi brazo poderoso y con grandes actos de
juicio. 7 Te tomaré como pueblo mío y seré tu Dios. Entonces sabrás que yo soy el
SEÑOR tu Dios, quien te ha librado de la opresión de Egipto. 8 Te llevaré a la tierra
que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob; te la daré a ti como tu posesión exclusiva.
¡Yo soy el SEÑOR!”. NTV.
Cuando los planes no resultan como se esperaban, frecuentemente las personas se
desalientan, y pierden todo el interés de proseguir con sus planes. En esos momentos de
tristezas y aflicciones, siempre será agradable contar con una palabra de aliento. Moisés
estaba afligido por la opresión del faraón a su pueblo, pero el eterno Creador se presentó
ante él para darle nuevas fuerzas. y así prosiga adelante en su tarea de liberar a su
pueblo de la esclavitud.
El sufrimiento del pueblo hebreo había aumentado debido a los primeros acercamientos
que mantuvieron Moisés y Arón ante el faraón, con el propósito de liberar a su pueblo
de la esclavitud, pero esos acercamientos no habían rendido los frutos esperados, pues el
faraón reusó escuchar las palabras de Moisés y Aron, más bien; incrementó las cargas y
la opresión para el pueblo israelí. Todo esto hizo que el pueblo hebreo estuviese en
contra de Moisés y Arón.
Moisés se encontraba afligido, pues a pesar de haber cumplido la voluntad del Creador,
su pueblo no había hallado la libertad deseada. En esos momentos de tristeza y angustia,
el Señor se le presentó a Moisés para reconfortarlo y darle nuevo aliento para que siga
adelante con los planes de liberar a su pueblo de la esclavitud. Dios le dijo a Moisés, no
te angusties, yo he escuchado el clamor de mi pueblo y tengo presente mi pacto
perpetuo con ellos. Sin ninguna dudad, la fidelidad de Dios es perpetuo a pesar de que
los hombres no se mantengan en fidelidad a Él. Dios no cambia, Él cumple con cada
una de sus promesas a su debido tiempo.
Dios envió nuevamente a Moisés ante su pueblo, con un mensaje directo para ellos,
afirmando el cumplimiento de su pacto y sus promesas hechas a sus padres: Abraham,
Isaac y Jacob. Dios afirmo su deseo de rescatar a su pueblo de la esclavitud, afirmo su
poder para darles la libertad deseada, les afirmo su redención y el juicio sobre sus
opresores. Simplemente Dios dijo al pueblo hebreo, Yo Soy, tú todo poderoso Dios, y te
voy a liberar de las manos del faraón. Sin duda, las palabras de Dios pueden alentar a
cualquier persona que este atravesando por momentos de aflicciones.
Dios prometió a su pueblo: rescatar, liberar, redimir y darles un lugar seguro para
morar. Estas promesas del Creador fueron cumplidas al pie de la letra, ya que días más
tarde el pueblo hebreo fue liberado de la esclavitud y dirigidos a la tierra que Dios había
prometido dar como heredad a la descendencia de Abraham. Ellos fueron dirigidos a la
tierra donde fluía leche y miel, ellos fueron dirigidos a las tierras de Canaán, la futura
nación israelí.
Queridos amigos, Dios conforto a Moisés y a su pueblo con sus palabras, cumplió con
cada una de las promesas hechas a su pueblo Israel, ellos fueron rescatados, liberados y
redimidos de su esclavitud. En la actualidad, muchas personas viven afligidas a causa de
su esclavitud, pero no de una esclavitud física como el pueblo hebreo, sino
espiritualmente. A todos los que viven esclavizados, Dios quiere rescatarlos, liberarlos y
redimirlos de su esclavitud espiritual a manos de satanás. Dios quiere darles una vida de
gozo y de paz, quiere darle la entrada a su morada celestial. Amigo, si todavía esta
viviendo bajo la esclavitud del pecado, Dios en este momento le quiere liberar y
rescatarle de esa esclavitud, quiere darle la llave para que ingrese a su presencia. Acepte
hoy mismo el ofrecimiento de Dios, confiese sus pecados, arrepiéntase, acepte a Cristo
Jesús en su vida y disfrute del gozo de vivir en su santa presencia.