PENTATEUCO: EL GÉNESIS.
CONOCER LOS INICIOS DE LA HISTORIA DE SALVACIÓ N.
Frente a la historia del hombre, que resultó ser una historia de alejamiento de Dios y de pecado, Dios
propone “Su historia”, la Historia de Salvació n, que comienza con Abraham. Son los albores y el
nacimiento de Israel como pueblo elegido por Dios.
Mientras que el libro del É xodo es la historia de un pueblo, el Génesis es má s bien la historia de una
familia patriarcal, la de Abraham.
OBJETIVO DOCTRINAL
Conocer los inicios de la Historia de Salvació n.
OBJETIVO VIVENCIAL
Aprender y asimilar en nuestra vida las maravillosas lecciones de estos patriarcas, con quienes Dios
hizo su Alianza.
TESIS
Dios quiere formar Su Pueblo, hacer con él una Alianza eterna de amor e iniciar con él la historia de
salvació n para todos los hombres. Para ello escoge a Abraham, lo prueba en su fe y obediencia y,
finalmente, le premia, haciéndole padre de todos los creyentes.
EXPLICACIÓN DE LA TESIS
ABRAHAM
Se llamaba Abram, que significa “padre venerado”. Pero Dios le cambia el nombre y le pone Abraham,
que significa “padre de una muchedumbre”. Dios cuando cambia un nombre lo hace en vistas a una
nueva misió n.
Originario de Ur, al sur de Mesopotamia, perteneciente a la tribu de Teraj, nó madas que se habían
establecido en los valles regados por el Tigris y el É ufrates, alrededor del añ o 3000 a.C.
DIOS LO ELIGE
Dios no quiere actuar solo en la historia. Siempre se elige algunos hombres y los asocia a su Plan. De la
respuesta de estos hombres depende el buen o mal resultado de su Plan de salvació n.
Con la elecció n, Dios le hizo estas promesas: tendrá descendencia numerosa (cf. Gn 15, 2-5), poseerá
una tierra (cf. Gn 15, 79) y será fuente de bendició n para todas las naciones de la tierra (cf. Gn 12, 3; 22,
18).
Con la elecció n, Dios le pide unos compromisos: monoteísmo (cf. Gn 17, 1), rectitud moral: “Anda en mi
presencia y trata de ser perfecto” (Gn 17, 1) y la fe, es decir, docilidad absoluta a la voluntad del Señ or
(cf. Gn 15, 6).
DIOS LO PRUEBA
Dios pone duramente a prueba la fe de sus elegidos. Así es su pedagogía.
¿QUÉ PRUEBAS PUSO A ABRAHAM?
“Sal de tu tierra” (cf. Gn 12, 1). La tierra era lo má s querido para un hombre en ese tiempo. Es una
ruptura muy costosa: ruptura con su pasado, con su sangre, con su suelo, con su patria. Romper con el
pasado para lanzarse a un futuro incierto, para crear un nuevo pueblo, el pueblo de Dios.
“Sacrifica a tu hijo Isaac” (cf. Gn 22, 2). Después de la esterilidad de Sara, su mujer, Dios le concedió un
hijo, Isaac 36. Pero después, Dios le manda sacrificar a su ú nico hijo. ¡Qué prueba tan grande!
La respuesta de Abraham en las pruebas es la fe: no pregunta, no discute; cree, confía, obedece, se
entrega a Dios
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DIOS LO PREMIA
Dios, a quien le es fiel, le premia.
Dios premia la fe de Abraham. Le dio una gran descendencia: los creyentes; le concedió una espléndida
tierra, Canaá n; y una hermosa bendició n que no se borró ni se borrará nunca: la alianza con él. Esta
alianza la firmó Abraham con la circuncisió n. Só lo después de Pentecostés será abolida definitivamente
por los apó stoles (cf. Hech 15, 5-29) y sustituida con el bautismo (cf. Col 2, 10-12). La circuncisió n no
era só lo un hecho físico: exigía la pureza interior y la obediencia a la ley (cf. Dt 10, 16; 30, 6); es lo que
los profetas llamaban “circuncisió n del corazó n” (cf. Jer 4,4; Ez 44, 7).
En una palabra: el premio que Dios dio a Abraham fue su amor, la cercanía y la compasió n.
2. LOS DEMÁS PATRIARCAS (ISAAC, JACOB, JOSÉ)
ISAAC (GN 25-28)
Es el hijo de la promesa. De él habla poco la Biblia y lo hace mezclando lo pintoresco y la poesía de
Oriente (su matrimonio con Rebeca) con lo fundamental: que Isaac recibe la misma bendició n y
promesas que su padre, y las trasmite a Jacob (cf. Gn 27, 14-29) en un relato lleno de colorido.
JACOB (GN 25-33)
Jacob significa “el tramposo, el que suplanta” (suplantó a su hermano Esaú en la bendició n paterna).
Má s tarde, después de la “lucha con Dios” (cf. Gn 32, 23-33)38 , Dios le cambia el nombre en “Israel” que
significa “Dios es fuerte”. Jacob tuvo doce hijos, que formaron las doce tribus de Israel.
Dios sigue siendo fiel a sus promesas y a sus bendiciones, que renueva a lo largo de toda la vida de
Jacob.
El sueñ o de Jacob (cf. Gn 28, 10-22) significa que Dios no está lejos de los hombres. É l mismo ha tendido
un puente para comunicarse con ellos.
JOSÉ (GN 37-48)
José era el hijo preferido de Jacob. La bella historia de José vendido por sus hermanos corresponde a
hechos verídicos y realmente acaecidos. Pero lo que má s interesa es la enseñ anza religiosa que se
esconde detrá s: la misteriosa providencia de Dios que siempre cuida de sus elegidos. José también es
una figura que anticipa algunos aspectos de la vida de Cristo. Así lo dice san Pablo: “Tomó la condició n
de esclavo...se humilló ...y por eso Dios lo engrandeció y le dio el nombre sobre todo nombre” (Fp 2, 6-
10). Al igual que José salvó a su pueblo de la carestía, así también Jesú s nos salvó a nosotros.
3. CONTENIDO TEOLÓGICO Y ESPIRITUAL DE LOS CAPÍTULOS 12-50 DEL GÉNESIS
Dios escoge hombres para realizar su Plan de Salvació n.
Dios pide la obediencia de la fe y la disponibilidad total.
Las pruebas son ocasió n maravillosa para demostrar nuestra preferencia por Dios.
Dios es siempre fiel a sus promesas.
El Pueblo que Dios se escoge es un pueblo que va gestá ndose en el camino mismo de la historia; se va
haciendo en su caminar. No retorna hacia sí mismo, como le ocurrió a Ulises, el rey de Ítaca39 . El
Pueblo de Dios es un pueblo en camino hacia la eterna Patria. Para llegar a esta patria hay que salir de
nuestra pequeñ a patria de la comodidad, correr el riesgo y la oscuridad del camino; pero con la fe y
confianza en que Dios camina junto a nosotros.
CONCLUSIÓN
La historia patriarcal evoca la figura de los grandes antepasados. Cada uno tiene su propia
característica: Abraham es el hombre de fe, cuya obediencia es premiada por Dios, que le promete una
posteridad para él mismo, y la Tierra Santa para sus descendientes. Jacob es el hombre de la astucia, que
suplanta a su hermano Esaú , y escamotea la bendició n de su padre Isaac. Pero de nada le habrían
servido todas sus habilidades, si Dios no le hubiera preferido a Esaú , desde antes de su nacimiento. José
es el hombre honesto, íntegro, lleno de caridad y sabio.
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ORACIÓN
Gracias, Señ or, por habernos llamado a pertenecer al Pueblo de Dios. Te pedimos por todos los que nos
guían en este peregrinar hacia Ti, para que nunca les falte tu luz y tu amor. Y a nosotros, danos la gracia
de obedecerles como lo hizo tu siervo Abraham. Aumenta nuestra fe y nuestro deseo de caminar hacia la
Tierra prometida. Amén.