ANÁLISIS DE CASOS: TRASTORNOS DEPRESIVOS Y DE ANSIEDAD
Nombres: Sara Isabella Patiño B., Marlón Andrés Zapata.
Identifique para cada caso:
Diagnóstico (mencione qué criterios cumple del DSM)
Mencione los factores de inicio y mantenimiento.
CASO 1
Mariana Taylor, una técnico de laboratorio de 35 años de edad, fue enviada a la consulta
ambulatoria de psiquiatría de un centro médico universitario por el programa de
asistencia a empleados de su empresa, una gran compañía farmacéutica. Su supervisor
había enviado a la sra Taylor cuando esta se echó a llorar al recibir una leve crítica durante
la entrevista de evaluacion anual, por lo demás positiva. Algo cohibida, le dijo al psiquiatra
que llevaba “años abatida” y que la crítica laboral había sido “la gota que colmó el vaso”
Nativa del oeste de Canadá, la sra Taylor había ido a EEUU para estudiar ciencias
Químicas. Dejó la facultad antes de hacer el doctorado y empezó a trabajar como técnico
de laboratorio. Se sentía frustrada a causa de su trabajo, que consideraba “una vía
muerta”, y a la vez, temía no tener talento suficiente para encontrar otro trabajo mejor.
En consecuencia, se debatía entre sentimientos de culpa por no “haber llegado a mucho
en la vida”.
A pesar de los problemas laborales, la sra Taylor creía que podía concentrarse sin
dificultad. Dijo que jamás había pensado en suicidarse, aunque a veces se preguntaba
¿qué sentido tiene la vida?. Al preguntarle dijo que a veces le costaba dormirse. Sin
embargo, refirió que el peso no había variado, aunque si su apetito. Aunque a veces salía
con sus compañeros, dijo que era tímida y se sentía fuera de lugar en las situaciones
sociales, a no ser que conociera bien a las personas. Le gustaba correr y estar al aire libre.
Aunque las relaciones románticas tendían a no “durar mucho”, pensaba que su impulso
sexual era normal. Observó que los síntomas iban y venían, pero que habían permanecido
estables en los últimos 3 años. No tenía sintomas de manía o hipomanía.
La Sra Taylor era hija única. De pequeña estaba muy unida a su padre, un farmaceútico
dueño de una farmacia. Lo describió como “alguien normal, al que le gusta pescar” y que
disfrutaba de llevarla a hacer senderismo. Su madre, que era enfermera, había dejado de
trabajar poco despúes de su parto y había sido una mujer emocionalmente distante y
deprimida.
La sra Taylor se deprimió por primera vez en secundaria, cuando al padre lo ingresaron
varias veces al hospital por leucemia. Entonces la trataron con psicoterapia y respondió
bien. No tenía más antecedentes psiquiátricos ni médicos de otro tipo, y los
medicamentos que tomaba en el momento eran un complejo vitamínico y anticonceptivos
orales. Al ofrecerle varios tratamientos dijo preferir la combinación de medicación y
psicoterapia. Empezó a tomar citalopram e inició psicoterapia de apoyo. Al cabó de varios
meses confesó que había sufrido abusos sexuales por parte de un amigo de la familia. Se
descubrió que tenía un patrón persistente de relaciones disfuncionales con los hombres.
Caso 2
La paciente es una alumna de escuela secundaria de 17 años.
Motivo de consulta: Durante los últimos seis meses, la paciente comenzó a tenerle tanto
terror a la escuela que se la derivó a un servicio de psiquiatría para la consulta externa.
Cada vez que la profesora le hacía una pregunta en la clase, se le confundía todo. Su
corazón comenzaba a latir más fuerte y se mareaba tanto que tenía la sensación de que se
iba a desmayar. Dejó de participar en el coro de la escuela . Durante cuatro meses antes
de la derivación no había podido reunirse con otros estudiantes para almorzar en la
cantina porque se sentía terriblemente ansiosa. Temblaba de arriba abajo y tenía tanto
miedo de perder el control de su de su vejiga, que en ocasiones anteriores había tenido
que irse en la mitad del almuerzo. Los últimos dos meses se había sentido
progresivamente infeliz y perdió todo interés en la escuela. Se sentía muy cansada,
especialmente a la mañana y le costaba mucho concentrarse. Su nivel en la escuela
decreció mucho. Dormía poco y se despertaba por lo menos dos horas antes de lo que
necesitaba para levantarse. Nunca tuvo gran apetito pero los últimos meses éste se había
deteriorado mas aun. Sentía que su futuro era deprimente y varias veces deseó estar
muerta. Su momento más feliz era la tarde cuando habían pasado los problemas diarios
y estaba sola en su habitación.
Antecedentes: La paciente nació y creció en un pequeño pueblo donde su padre era
albañil. Vive con sus padres y tiene cuatro hermanos y hermanas menores. Tiene
dormitorio propio. Describió la relación de sus padres como armoniosa, aunque su padre
solía estar enojado de vez en cuando con su esposa porque era demasiado
sobreprotectora con la paciente. La niña se desarrolló normalmente durante su infancia
y se mostró feliz y sociable hasta los 14 años. Desde ese entonces, pareció cambiar. Se
volvió progresivamente tímida y preocupada por saber lo que los demás pensaban de
ella. Siempre se sintió como si se estuviera escondiendo de los otros. Se sentía inferior, no
tenía confianza en sí misma y tenía miedo de actuar de forma rara o tonta. A los 15 años
comenzó a asistir a una escuela secundaria en un pueblo vecino y logró resultados
razonables hasta cinco meses antes de ser derivada al servicio de consulta externa. Desde
el comienzo de la escuela secundaria se sentía incómoda cuando debía estar con otros
estudiantes. Nunca pudo hacer amigos íntimos. Siempre fue de pequeña estatura para su
edad y nunca comió muy bien. A los 15 años recibió un tratamiento con hormonas
porque sus menstruaciones eran irregulares. De acuerdo a su mamá, una de sus tías
también era muy nerviosa y tímida y fue internada en un servicio psiquiátrico por
depresión.
Datos actuales: La paciente era de contextura frágil y pequeña. Al principio del examen se
sonrojó y estaba tensa, se mostraba tímida y reticente. Más tarde, sin embargo, se volvió
más segura y relajada. Impresionaba como anhedónica, pero no deprimida. No había
sentimientos de reproche personal, inhibición psicomotriz, ni signos de pensamiento
desordenado o características psicóticas. No se observaron intentos de tomar ventaja,
llamar la atención de forma neurótica o tendencia a dramatizar. Admitió, aunque
dubitativamente, que sus temores eran excesivos.
Caso 3
Mónica Fang, una viuda de 59 años de edad, fue derivada a una clínica de salud mental
tras haberse quejado muchas veces de fatiga, lumbalgia crónica e insomnio a su médico
de atención primaria. Durante los 11 meses anteriores, el internista le había recetado
clonazepam para dormir y vicodina para el dolor. El sueño había mejorado y el dolor había
menguado, pero seguía notándose cansada todo el día. En ese momento el internista la
había derivado al psiquiatra.
La Sra Fang, había emigrado a EEUU desde Tailandia unos años antes. Nativos de Laos, ella
y su familia habían pasado casi dos décadas en un campo de refugiados tailandés, una vez
finalizada la guerra de Vietnam. Su familia le había reasentado en la zona de sacremento
con la ayuda de un grupo pastoral local.
La sra Fang, dijó no tener ánimo deprimido. Al preguntarle si disfrutaba las cosas, dijo que
para ella era un privilegio estar en América y que no tenía derecho a quejarse. Refirió que
pensaba que no ayudaba suficiente a su familia. La avergonzaba estat fatigada “porque no
hacía nada en todo el día”. Negó toda intención de hacerse daño.
Refirió que estaba muy orgullosa de todos sus hijos, sobretodo del varón, que había sido
un excelente estudiante y hablaba bien el inglés.
La sra Fang, refirió que el traslado a California había ido mejor de lo esperado. Los
mayores contratiempos para ella, habían sido la muerte inesperada de su esposo a causa
de un infarto hace ya un año y el que la mayoría de su familia se había quedado en
Tailandia.
En el exámen mental, la sra Fang, miraba normalmente hacía abajo pero parecía alerta.
Tenía aspecto triste, pero negó sentirse deprimida. El habla era lenta y cuidadosa. Su
conciencia de enfermedad daba la impresión se der limitada.
Caso 4
El Sr López, un hombre de negocios de 51 años de edad, acude a una consulta de
psiquiatría diciendo que es incapaz de viajar en avión. Su única hija acaba de dar a luz, y
aunque deseaba con todas sus fuerzas conocer a su primera nieta, se sentía incapaz de
subirse a un avión para ir a verla.
El miedo a volar, había comenzado hace 3 años, cuando viajaba en un avión que tuvo que
aterrizar en medio de una ventisca. Llevaba sin vlar 2 años y dijo que había llorado al
despegar y al aterrizar. Había ido con su esposa a un aeropuerto en otra ocasión, 1 año
antes para acudir a la boda de su hija. A pesar de haber bebido una cantidad considerable
de alcohol, el sr López entró entró en pánico y se negó a subir al avión. Después de aquel
intento fallido, tendía a presentar mucha ansiedad incluso ante la idea de volar, ansiedad
que le había llevado a rechazar una promoción laboral y una oferta de trabajo en el
exterior porque en ambos casos habría tenido que viajar.
El sr López, refirió tristeza y remordimiento desde que había surgido esta limitación,
aunque negó tener los demás síntomas neurovegetativos propios de la depresión. Había
aumentado su consumo de alcohol a 3 vasos de vino por la noche para poder
“desconectar”. Negó tener antecdentes familiares psiquiátricos.
Explicó que no sentía ansiedad en ninguna otra situación, añadiendo que en el trabajo, los
compañeros lo consideraban un hombre de empresa enérgico y eficaz, capaz de hablar en
público fácilemnte ante cientos de personas. Al preguntarle en concreto, dijo que siendo
niño la idea de que pudiera atacarlo un animal salvaje lo tenía “petrificado”
Este temor le había impedido ir con la familia a acampar e incluso dar paseos por el
campo. De adulto ya no le preocupaba esto, pues vivía en una gran ciudad e iba de
vacaciones en tren a zonas urbanas.
Caso 5
María Greco, mujer soltera de 23 años de edad, es derivada por su cardiólogo para
evaluación psiquiátrica. En los 2 meses previos, había acuido a la sala de urgencias en 4
ocasiones por presentar palpitaciones, disnea, sudoración, temblores y miedo con
sensación de muerte inminente. Todos estos episodios se iniciaron rápidamente. Los
síntomas alcanzaron máximos en cuestión de minutos, dejándola exhausta y plenamente
convencida de haber sufrido un infarto de miocardio. Las evaluaciones médicas realizadas
justo después de estos episodios fueron normales: exploración física, constantes vitales,
análisis clínicos, pruebas toxicológicas y electrocardiogramas
La paciente refirió que había tenido en total 5 crisis en los últimos 3 meses, surgiendo el
pánico en el trabajo, en casa y mientras conducía el coche. Acabó teniendo miedo
constante a que se produjeran nuevas crisis, lo que la había llevado a tomarse muchos
días de permiso del trabajo y a evitar ejercicio físico, tomar café y conducir. La calidad del
sueño había disminuido, igual que el estado de ánimo. Evitaba las relaciones sociales. No
la tranquilizaban ni amigos ni médicos, creyendo que las pruebas eran negativas porque se
habían realizado después de desaparecer los síntomas. Seguía sospechando que pasaba
algo en el corazón, y que al no tener un diagnóstico certero, acabaría mueriendo. Después
de sufrir una crisis de pánico mientras dormía, en plena noche, aceptó ver un psiquiatra.
La sra, refirió que carecía de antecedentes psiquiátricos, excepción hecha de un problema
de ansiedad en la niñez que le habían diagnosticado como “fobia escolar”
La madre de la paciente se había suicidado por sobredosis 4 años antes, a raíz de una
depresión mayor recurrente. En el momento de la evaluación, la paciente vivía con su
padre y dos hermanos menores. La paciente tenía el bachillerato, trabajaba de operadora
telefónica y no tenía pareja.
Al hacer la exploración mental, la paciente parecía como una joven de aspecto ansioso,
colaboradora y cohrente. Explicó no estar deprimida, pero parecía preocupada e inquieta
ante la idea de tener una cardiopatía.
Caso 6
La paciente es una mujer de 33 años. Es casada y trabaja como secretaria en el estudio de
abogacía de su esposo.
Motivo de consulta: visitó una clínica especializada en ansiedad, después de leer en una
revista un artículo sobre la hipocondría. Durante los años previos se había sometido a
numerosos exámenes médicos porque creía que estaba teniendo una afección cardíaca.
El problema comenzó después de dar a luz a su único hijo. Durante una clase de gimnasia
post- parto de pronto notó un incremento en los latidos de su corazón. Sentía puntadas
fuertes en su pecho y tenía dificultad para respirar. Comenzó a transpirar y temblar, se
sintió mareada, sentía un hormigueo en su brazo izquierdo y temío morir de un ataque al
corazón. Inmediatamente dejó al bebé en la clase y fue a la sala de urgencias para que la
atiendan. Se le hizo un electrocardiograma pero no se le detectaron anormalidades. Desde
entonces tiene crisis de ese tipo durante 15-30 minutos alrededor de cuatro veces por
mes. Solía pedir ayuda y buscó consejo médico. Durante diez años ha tenido demasiados
exámenes médicos, cada uno asegurándole que no tenía ninguna enfermedad física.
Después de las primeras crisis, comenzó a tener miedo de tener una lejos de su casa o
estando en lugares donde no se puede conseguir asistencia médica. La paciente sólo sale
de su casa si lleva su teléfono celular, lo que le permite comunicarse con el servicio de
emergencia si fuera necesario. Aún de esa manera evita lugares aglomerados, shoppings y
cines donde no podría escapar rápidamente. Los ataques han continuado pero ocurren en
los lugares donde ella más teme. Reconoce que tanto los síntomas como su manera de
evitarlos son poco razonables y excesivos pero de todas maneras han dominado su vida.
Se siente medianamente deprimida, inquieta y tiene dificultad para dormir. Se siente
insegura y también tiene dificultad para concentrarse. Inicialmente la paciente fue tratada
con una variedad de beta bloqueantes para el “eretismo cardíaco". Su médico de familia
le prescribió diazepam, y ha tomado 5mg tres veces por día durante los últimos ocho años
pero con escaso resultado.
Antecedentes: La paciente creció en una gran ciudad . Su padre era empleado público y
su madre era maestra. Tenía un hermano dos años menor, ingeniero. Dejó la escuela
secundaria para asistir a un instituto para secretarias y más tarde trabajó como secretaria
en una firma de abogados. A los 22 años se casó con un abogado diez años mayor que
ella, y al año siguiente tuvo un hijo. Debido a sus crisis dejó su trabajo de tiempo completo
y comenzó a trabajar medio día para su marido. Tienen buenos ingresos y tienen un buen
nivel de vida.
La paciente se describió a sí misma como de “tipo tranquila, pero nerviosa” y aunque a
veces se sentía tensa y aprensiva en situaciones inusuales. Siempre fue tímida, sensible a
las críticas y reacia a las relaciones con otras personas, a menos que las conociera bien.
Desde su infancia tuvo temor a las situaciones de riesgo y como resultado desarrolló
miedo a viajar en aviones y tuvo dificultad para conseguir su licencia para conducir.
Siempre ha sido insegura y tiene tendencia a sentirse inferior a otras personas. Su humor
ha sido inestable y con tendencia a reacciones depresivas cuando tiene que enfrentar
decepciones o críticas. Su padre fue descripto como introvertido y con poco humor, pero
no tuvo contacto con servicios psiquiátricos. Una de sus hermanas fue internada en una
sala de psiquiatría por “nervios”, los que posiblemente representaban episodios de
depresión.
En su infancia la paciente era considerada como de constitución débil. Parecía resfriarse a
menudo y tuvo gripe varias veces. Tuvo licencia por enfermedad en repetidas ocasiones
por malestares pasajeros, dolores de estómago, o dolores por tensión en su cuello y
espalda. Los exámenes médicos nunca encontraron ningún tipo de perturbación somática.
Su único embarazo fue sin complicaciones excepto por una leve pre-eclampsia algo antes
del parto, y que fue tratada con éxito. Su presión arterial es normal y no se detectó ningún
mal funcionamiento cardíaco.
Datos actuales: La paciente no parecía deprimida, pero estaba tensa y hablaba muy rápido
como si tuviera alguna urgencia. Describía sus problemas vívidamente, en forma
espontánea, y parecía querer lograr la ayuda del facultativo. Impresionaba como
inteligente y no se detectaron síntomas psicóticos.
El examen físico, incluyendo la evaluación neurológica, no revelaron ningún problema
somático. Los ECG, EEG y exámenes serológicos dieron resultados normales y no se
detectaron anormalidades de la función tiroidea.
Caso 7
Marta Wang, una agente de inversiones de 26 años de edad, acudió ella misma a consulta
psiquiátrica por “presentar cambios de humor” que estaban arruinando la relación con su
novio. Dijo que la última discusión había sido porque su novio había llegado un poco tarde
a una cita. Le había gritado y luego, de repente le dijo que habían terminado. Después se
sintió abatida, culpable y autocrítica. Cuando lo llamó por telefóno para disculparse, él se
negó diciendo que estaba harto de sus “abruptos premenstruales”.Entonces ella se hizo
unos cortes superficiales en el antebrazo izquierdo como forma de reducir la ansiedad que
sentía desde que era adolescente.
Dijo que estos cambios de humor aparecían de la nada todos los meses y que cursaban
con tensión, ganas de discutir, ansiedad, tristeza y arrepentimiento. A veces, gritaba su
novio pero también se enfadaba con sus amigos, en el trabajo y con la familia. Durante la
semana que sentía estos cambios, evitaba las relaciones sociales y hablar por teléfono,
“no era la persona divertida de siempre”y lo único que lograba era distanciarse de sus
amistades. Cuando se sentía “desgraciada” era capaz de trabajar, aunque tenía
relativamente poca energía y concentración. Tambipen se encontraba tensa y se
“autocompadecía”, arrepentida de haber elegido “malgastar su juventud trabajando
tanto”
Cuando se sentía desesperada, tomaba la decisión de asistir a terapia. Poco después de
venirle el periodo mejoraba drasticamente, volvía a ser ella misma y no encontraba el
momento de ir a terapia. En las semanas posteriores al periodo se sentía “bien,
estupendamente normal”
Refirió que los cambios de humor siempre empezaban 7-10 días antes del inicio del
periodo menstrual. Los periodos eran regulares. Tenía sensibilidad mamaria, distensión
posprandial, más apetito y aumento de peso antes de la menstruación. Apenas
comenzaba la regla, se sentía “de repente bien”
Dijo no consumir alcohol ni drogas, y no tenía antecedentes de síntomas psicóticos,
maníacos u obsesivos. Negó haber tenido pensamientos de suicidio, ni intentos de
suicidio. Tomaba sólo la píldora anticonceptiva. Entre los antecedentes familiares, destaca
una posible depresión de la madre
Caso 8
Andrés Martínez, un hombre de negocios de 60 años de edad, volvió a ver a su psiquiatra
de siempre dos semanas después de la muerte de su hijo de 24 años. El joven, que se
había enfrentado a la depresión mayor y al abuso de sustancias, lo habían encontrado
rodeado de varios frascos de pastillas vacíos y una nota de suicidio incoherente.
El Sr Martínez, se había sentido muy próximo a su hijo y quedó enseguida destrozado,
como si la vida ya no tuviea sentido. En las 2 semanas siguientes veía imágenes constantes
de su hijo y le “obsesionaba” pensar cómo habría podido impedir el abuso de sustancias y
el suicidio. Le preocupaba haber sido un mal padre, y haber dedicado demasiado tiempo a
su carrera y poco tiempo a su hijo. Se sentía constamente triste, se retiró de su vida social
habitual y era incapaz de concentrarse en el trabajo. Aunque nunca había bebido
anteriormente más de unas cuantas copas de vino en la semana, ahora se bebía medida
botella de vino todas las noches. En ese momento su psiquiatra le dijo que estaba en
pleno duelo y que esa reacción era normal. Concertaron una cita como terapia de apoyo,
para evaluar la evolución clínica.
El sr Martínez, siguió viendo a su psiquiatra semanalmente,. Hacia la sexta semana
después del suicidio, los síntomas habían empeorado. En lugar de pensar en lo que podría
haber hecho de manera distinta, empezó a angustiarlo la idea de que debería ser él que
hubiera muerto, y no su hijo. Le seguía costando trabajo dormirse, pero también tendía a
despertarse a las 4:30am, mirando el techo y sintiéndose agobiado por el cansancio, la
tristeza y los sentimientos de inutilidad. Estos síntomas mejoraban durante el día, pero
notaba también una pérdida persistente e inusual de la confinza en sí mismo, el interés
sexual y el entusiamo.
El sr Martínez, tenía antecedentes de dos episodios depresivos mayores anteriores que
habían mejorado con psicoterapia y medicación antidepresiva, pero no había vuelto a
padecer ningún otro episodio importante desde los 30 años. Dijo no tener antecedentes
de abuso de alcohol u otras drogas. Sus dos padres “habían sido depresivos”, pero no se
habían tratado. Nadie se había suicidado anteriormente en su familia.
SOLUCIÓN:
CASO 1.
Mariana Taylor
Edad: 35 años
Factores de Inicio Factores de mantenimiento
Depresión en la secundaria tras varias Lleva años abatida
hospitalizaciones de su padre por
leusemia.
Abuso sexual por parte de un amigo de su Se siente frustrada en su área y posee
familia. límitaciones para enfrentarse a otro cargo
(desconfianza de si misma).
Madre distante y deprimida. No tienes relaciones estables amorosas.
Tímidez social.
DIAGNOSTICO:
La paciente presenta un trastorno depresivo persistente, puesto que lleva más de dos
años con esta sintomatología, y tiene frustraciones en si misma, laborales e incluso
sociales, que le impiden relacionarse e incluso tener pareja. Se diagnostica con un posible
trastorno de ansiedad social.
CASO 2
Alumna de secundaria
Edad: 17 años
Madre sobreprotectora. Ansiedad y miedo en relaciones con
profesores y compañeros.
A los 14 años comienza a sentirse tímida y Perdida del interes y capacidad de
preocuparse por lo que otros podian concentración.
pensar de ella.
Tratamiento hormonal a la edad de 15 Inseguridad de si misma
años.
Incomodidad con otros estudiantes, miedo Asociación de soledad con su momento
excesivo y terror a la escuela. feliz.
DIAGNOSTICO:
Paciente con mutismo selectivo, puesto que presenta un gran enfrascamiento por el
fracaso constante en relaciones interfiere en los logros educativos o laborales o en la
comunicación social, un llamado trastorno de comunicación e inferioridad.
CASO 3:
Mónica Fang
Edad: 59 años
Factores de inicio Factores de mantenimiento
Muerte del esposo, pues un mes luego de Fatiga y cansancio todo el día.
esto es recetada para poder dormir.
Quejarse de fatiga. Lumbalgia crónica e Medicada con clonazepan
insomnio.
Lenta y cuidadosa.
DIAGNOSTICO:
La paciente posee trastorno depresivo mayor por duelo, muestra un estado de dolencia
debido a la muerte de su esposo y presento también rasgos depresivos debido a que su
familia estaba en Taiwan luego de eso ella manifiesta no estar deprimida pero sucede que
esta en un estado de negación y así puede verse que padece depresión. Esto se evidencia
por su comportamiento en la consulta con el paciente.
CASO 4:
Señor López
Edad: 51 años
Factores de Inicio Factores de Mantenimiento
Hace 3 años estuvo en medio de una Incapaz de viajar en avión
turbulencia en un avión.
Temor a espacios naturales. Temor a dar paseos por el campo con su
familia.
Temor a animales salvajes Ansiedad y temor al pensar aún en volar
en avión.
Ansiedad y pánico al pensar en el solo
hecho de volar.
DIAGNOSTICO:
El paciente posee una fobia especifica con 300.29(F40.218) Fobia animal,
300.29(F40.228) Fobio al entorno natural, puesto que padece ansiedad y temor a volar en
un avión que podría recrearse con el miedo que posee a los animales salvajes, y el entorno
natural.
CASO 5:
Maria Grecco
Edad: 23 años
Factores de Inicio Factores de mantenimiento
Su madre se suicido por sobredosis, ya que Pánico en casa, trabajo y al intentar
padecia depresión mayor. conducir.
Fobia escolar. Desconfianza de los diagnosticos médicos.
Ataque de pánico mientras dormía por Crisis en los últimos 3 meses de
miedo a morir. palpitaciones, disena, sudoración,
temblores e incluso la muerte.
DIAGNOSTICO:
El paciente posee trastorno de pánico, con posible trastorno de ansiedad generalizada
300.02(F41.1) puesto que manifiesta sudoraciones, palpitaciones, temblores y un terrible
pánico en cualquier lugar que este, incluso su casa, ya que la desconfianza respectiva de
las valoraciones médicos no las toma con certeza, ya que cree tener problemas del
corazón y padecer en cualquier momento un infarto.
CASO 6:
Mujer
Edad: 33 años
Factores de Inicio Factores de mantenimiento
Hermana internada por nervios. Miedo a estar lejos de casa ó lugares
aglomerados.
Desde su infancia tuvo temor a las Se siente deprimida e inquieta.
situaciones de riego, aviones y dificultad
para conducir.
Inseguridad desde su infancia. Dificultad para consiliar el sueño.
Constitución débil. Miedo constante a sufrir ataques del
corazón.
Grave episodio similar a ataque al corazón
luego de tener a su bebé.
DIAGNOSTICO:
La paciente posee trastorno depresivo debido a otra afección médico, con posible
hipocondría, puesto que presenta temores a padecer un ataque al corazón, ya que en
enumeradas ocasiones ha tenido ataques de este tipo, donde siente punzadas en el
corazón y aunque se le han practicado los examenes correspondientes no pueden
encontrar nada. Por eso referimos de una hipocondría.
CASO 7:
Mart Wang
Edad: 26 años
Factores de Inicio Factores de mantenimiento
Cambios de humor repentinos en muchas Abruptos cambios de humor y
ocasiones, 7-10 días antes del ciclo pensamiento.
mestrual.
DIAGNOSTICO:
La paciente posee Trastorno disforico pre-mestrual puesto que posee cambios de humor
muy repentinos, que se mezclan con sus pensamientos y formas de actuar, los cuales la
han llevado a problemas y a reprimirse e incluso luego evaluar sus problemas y caer en
cuenta de sus actos.
CASO 8:
Andrés Martinez
Edad: 60 años
Factores de inicio Factores de Mantenimiento
Muerte del hijo. Sentimiento de represión por no hacer
cosas por su hijo de vida.
Antecedentes depresivos mayores, en dos Perdida de la confianza en si mismo.
ocasiones a los 30 años.
Padres sufren cuadro de depresión. Sentimiento de tristeza en las madrugadas
que lo despiertan.
Agoviado y cansado.
DIAGNOSTICO:
El paciente posee un trastorno de depresión mayor debido a un estado de duelo por la
perdida significativa de su hijo, que afecta su vida actual creando episodios de tristeza,
agoviamiento e incluso perturbar su sueño.