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Nuevos Espacios de Seducción PDF

Este documento introduce las nuevas aplicaciones de citas y seducción como espacios que están transformando la forma en que las personas, especialmente los jóvenes, se comunican y construyen sus identidades y relaciones. Reconoce que estos espacios plantean nuevos retos éticos relacionados con la seguridad, el respeto y los roles de género. El objetivo del documento es servir como una herramienta para educadores para fomentar un debate sobre estas aplicaciones y proporcionar conocimientos que permitan a los jóvenes interactuar de man
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Este documento introduce las nuevas aplicaciones de citas y seducción como espacios que están transformando la forma en que las personas, especialmente los jóvenes, se comunican y construyen sus identidades y relaciones. Reconoce que estos espacios plantean nuevos retos éticos relacionados con la seguridad, el respeto y los roles de género. El objetivo del documento es servir como una herramienta para educadores para fomentar un debate sobre estas aplicaciones y proporcionar conocimientos que permitan a los jóvenes interactuar de man
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NUEVOS

ESPACIOS DE
SEDUCCIÓN
DIEGO FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ
IVÁN GÓMEZ BELTRÁN
Conseyu de la Mocedá
del Principáu d’Asturies

Nos gustaría agradecer, en primer lugar, al Conseyu de la Mocedá del Princi-


páu d’Asturies por confiar en este proyecto y hacerlo evolucionar. En especial
a Carlos por su compromiso y sus anotaciones siempre útiles y a Amanda por
dedicarnos un tiempo valioso con sus lecturas amables y precisas.

Agradecer también a Sara por darnos la idea de investigar las apps de citas
y a Soraya y Carmen por continuar profundizando en ellas; así como a todas
las personas que a lo largo de estos meses nos han ayudado y aconsejado e
incluso nos han hablado generosamente de sus experiencias personales en
estas apps de contactos.
Autores: Iván Gómez Beltrán, historiador y
Doctor en Género y Diversidad.
Diego Fernández Fernández, pedagogo sexólogo y
doctorando en educacion sexual.
Con la colaboración de: Carlos Corrales González, Amanda
Garcia Cué, Alejandro Álvarez Ordóñez, Nerea Bernardo del
Rey, Beatriz Rodríguez Castro y María Rodríguez Suárez.
Ilustraciones interiores: María Rodríguez Suárez (Rizoma)
Diseño y maquetación: Studio Llunik

Depósito legal:
¿CUÁL ESPERAMOS
QUE SEA TU PAPEL?
Este documento está dirigido al personal docente y educador, formadores/
as, profesionales, instituciones y personas jóvenes adultas, buscando fomen-
tar el debate y suscitar el intercambio de información, opiniones, reflexiones,
aprendizajes y herramientas para que la interdisciplinariedad se haga, esta
vez sí, real y tangible.
Proponemos que se utilice esta guía como una herramienta reflexiva que,
siendo adaptada a las necesidades específicas del alumnado, sirva para traba-
jar con distintos grupos de edad, contextos culturales y geográficos. Las apps
de citas tienen un gran impacto entre la población joven, sobre todo en me-
nores de 35 años, algo que evidencian tanto las estadísticas como los estudios
académicos que se muestran en este documento. Debemos tener en cuenta
que, a pesar de que estas apps sólo permiten su uso a personas mayores de
edad, actualmente están siendo utilizadas por jóvenes de edades inferiores
a la permitida por las plataformas, tal y como ocurre en otras redes sociales
donde el acceso está restringido a menores de 14 años. El impacto cultural
que han tenido —por su presencia en anuncios publicitarios, series, películas,
música y literatura—, unido a las ventajas y posibilidades de socialización que
ofrecen, explican el porqué de su popularidad entre la juventud. Por ello, re-
comendamos que se tengan en cuenta las distintas realidades de las personas
jóvenes para que esta guía sea utilizada no solo como soporte educativo, sino
también preventivo, aproximándonos a un sector de la población especial-
mente vulnerable a los usos negativos, irrespetuosos y faltos de cuidados que
se dan en las redes sociales, proporcionándoles, en definitiva, herramientas y
conocimientos para convivir y relacionarse responsablemente en la era digital.

Álvaro Granda Cañedo


Conseyu de la Mocedá
del Principáu d’Asturies
6

|| CONTENIDO
|| 1.INTRODUCCIÓN_______________________________________ 9
| 1.1. REPENSANDO CÓMO NOS COMUNICAMOS................................................... 9
| 1.2. ¿CUÁL ES NUESTRO PAPEL?........................................................................... 9
| 1.3. ¿POR QUÉ SEDUCCIÓN?................................................................................. 10
| 1.4. PROMOVIENDO LOS BUENOS USOS............................................................... 11
| 1.5. CONTEXTUALIZANDO LAS APPS: NUEVAS
NECESIDADES / NUEVAS ECONOMÍAS DE LA SEDUCCIÓN ....................................... 11

|| 2. CONECTADAS/OS: CORREA INALÁMBRICA Y ADULTOCENTRISMO___ 15

|| 3. LÍMITES ÉTICOS______________________________________ 19
| 3.1. DICOTOMÍA FÍSICO-VIRTUAL: VIRTU(RE)ALIDAD Y RESPONSABILIDADES....... 19
| 3.1.1. Compartir perfiles.................................................................................... 20
| 3.1.2. Autodefinición y violencia........................................................................ 20
| 3.1.3. Las “fotopollas” no deseadas.................................................................... 23
| 3.1.4. Sexting seguro.......................................................................................... 24
| 3.1.5. El ghosting: aparece y desaparece............................................................ 24
| 3.1.6. Comportamientos delictivos..................................................................... 25
| 3.2. SEGURIDAD/PRIVACIDAD.............................................................................. 25

|| 4. CONSTRUYÉNDONOS: LOS ROLES DE GÉNERO


TAMBIÉN SON VIRTUALES__________________________________ 27

|| 5. EL PERFIL__________________________________________ 33
| 5.1. LA IMPORTANCIA DE LA IMAGEN.................................................................. 35
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - ÍNDICE

| 5.1.1 Tinder: me gusto, me gustas, nos gustamos............................................... 35


| 5.1.2. Grindr/Wapo: pornificación y transfobia.................................................. 38
| 5.1.3. Wapa: “ellas no follan” y la estereotipia femenina................................... 41
| 5.2. NUESTROS CUERPOS TAMBIÉN SON VIRTU(RE)ALES...................................... 42
| 5.2.1. La intimidad en la era 3.0......................................................................... 42
| 5.2.2. ¿Cuerpo desnudo = cuerpo víctima?......................................................... 44

|| 6. SEDUCCIONES EN LAS REDES____________________________ 49


NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - ÍNDICE
PARA TERMINAR... _______________________________________ 52

7. UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS________________________ 53


| 7.1. HABLEMOS DE SEDUCCIÓN............................................................................ 53
| 7.2. NOS CONSTRUIMOS (I PARTE)....................................................................... 55
| 7.3. NOS CONSTRUIMOS (II PARTE): CAMBIO DE PANTALLA................................. 56
| 7.4. ¿NOS CUIDAMOS?......................................................................................... 57

EVALUACIÓN DEL ALUMNADO________________________________ 59

ANEXOS________________________________________________ 60
| ANEXO I: PLANTILLA DE PERFIL............................................................................. 60
| ANEXO II: EJEMPLOS DE TARJETAS PARA LA DINÁMICA........................................ 63
| ANEXO III: CASOS PROPUESTOS........................................................................... 64

GLOSARIO______________________________________________ 66

SERVICIOS DE ASESORAMIENTO SEXUAL GRATUITO PARA


JÓVENES EN ASTURIAS ____________________________________ 72

REFERENCIAS___________________________________________ 73

7
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - INTRODUCCIÓN
|| 1.INTRODUCCIÓN
| 1.1. REPENSANDO CÓMO NOS COMUNICAMOS
La comunicación es un hecho fundamental de las relaciones humanas. Nos
construimos a través de la interacción con otras personas y, gracias a esto, van
tomando forma nuestras vivencias y experiencias personales. Somos cuerpo(s),
historias y realidades surgidas en sociedades que nos dicen cómo debemos ser, y
que establecen una manera normativa de existir y comunicarse —también en el
espacio virtual. Estas reglas condicionan nuestro día a día, determinando nuestras
relaciones y convivencias con los/las demás. En este contexto complejo hemos
introducido las redes sociales, los mass media y, en general, las formas actuales
de comunicación, transformando no solo nuestras herramientas comunicativas,
sino también alterando la construcción de nuestras identidades y relaciones. Po-
demos afirmar, entonces, que los cambios tecnológicos y culturales de las últimas
décadas han condicionado la manera en la que “decimos las cosas”, pero, a la vez,
se han entrelazado con nuestra mochila experiencial, con “lo que somos”, “lo que
queremos ser” o “con quién queremos estar”. 

| 1.2. ¿CUÁL ES NUESTRO PAPEL?


En esta guía queremos atender a las relaciones humanas que se dan en los es-
pacios virtuales y a cómo estos se caracterizan, al igual que en el mundo analógico
o “real”, por encuentros y desencuentros, acciones de cooperación, negociación,
confluencias propias del contacto entre las personas y, consecuentemente, por
las diferencias que son propias de cada sujeto. Desde este enfoque, la diversidad
es un factor clave del análisis y, por ello, tratamos de mostrar las estructuras que
influyen en su invisibilización y homogeneización para que las diferentes identida-
des y vivencias no sean excluidas o simplificadas. Nuestra aproximación es queer/
transfeminista1, ya que nos permite visibilizar los cuerpos disidentes al igual que
aquellos que trabajan por mantener y reforzar sus privilegios (Vidarte, 2007; Hal-
berstam, 2008). 
Esta elección metodológica también afecta a cómo entendemos nuestro papel
en esta guía. Pretendemos promover una educación sexual mediática, crítica, con
perspectiva de género y basada en la diversidad que incorpore estos nuevos mo-
delos de interacción. Se trata de un pequeño grano de arena con el que quere-
mos profundizar en algunas microfracturas de un sistema basado en la hegemonía
cultural de la masculinidad y la heterosexualidad como instituciones dominantes.
Buscamos que el/la lector/a se sitúe con nosotros en una posición de “inestabili-

1. Se incorpora un glosario al final de esta guía con la definición de algunas palabras que
consideramos importantes. Los conceptos que aparecen destacados en negrita a lo largo
del texto son aquellos que se encuentran descritos en el glosario.

9
10

dad del conocimiento”, es decir, que cuestione aspectos que han sido asumidos
como verdaderos. Lo que numerosas autoras feministas han denominado “sujeto
nómade” (Braidotti, 1993) o “sujeto ex-céntrico” (Lauretis, 1990) es, para noso-
tros, el punto de partida: una crítica y autocrítica de aquellos discursos, maneras
de pensar y hacer, que nos conforman como individuos y como sociedad, en nues-
tro día a día y en el uso de las redes sociales. “Nómade” porque se trata de estar
constantemente en un proceso activo de pensamiento y reflexión de lo aprendido
y “ex-céntrico” porque buscamos revelar las relaciones de poder —machistas y
LGTBI+fobas— que participan en estos nuevos espacios de seducción.
El fin último de esta guía es estimular la reflexión individual y colectiva a través
de la educación sexual mediática crítica y con perspectiva de género, basada en
la diversidad e incorporando estos nuevos modelos de interacción para “suscitar
elementos de cultivo” (Amezúa, 1973; citado en Zapiain, 2000: 24). Precisamente
por esto, hemos incorporado en la parte final cuatro actividades que servirán a
modo de recurso didáctico para trabajar con el alumnado algunas cuestiones que
se exponen a lo largo de esta guía. El objetivo de las actividades es que alumnado
y profesorado profundicen conjuntamente y de manera participativa en el cono-
cimiento de las redes, de las apps y del uso que hacemos de ellas. Así mismo, es
importante recordar que antes de llevarlas a la práctica deben ser adaptadas a las
necesidades específicas de cada grupo, teniendo en cuenta aspectos como el ran-
go de edad, los diferentes contextos vitales, las sexualidades presentes o la clase
social, de este modo se podrá incidir en aquellos puntos que consideremos que es
más necesario trabajar.

| 1.3. ¿POR QUÉ SEDUCCIÓN?


La reflexión en torno al papel de las redes en nuestras relaciones es un paso im-
prescindible, al igual que lo es comprender la variedad de usos y significados que
coexisten entre la multitud de usuarias/os (Calvo González, 2017: 23). Más allá
de la acusación perenne de narcisismo, hedonismo y consumismo que se cierne
sobre la población más joven —principales usuarias/os—, estas plataformas son
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - INTRODUCCIÓN

espacios de negociación de las subjetividades, la intimidad y la privacidad (Enguix


y Gómez-Narváez, 2017: 14). Son lugares en los que poder reflexionar sobre nues-
tra manera de relacionarnos, amarnos, follarnos y, en general, de cómo nos pensa-
mos a nosotras/os y a las/los demás. Hablamos de nuevos espacios de seducción
en un sentido amplio, no solo amoroso, puesto que queremos enfatizar el carácter
relacional, ritual y estratégico de la interacción humana, esté o no mediada por la
tecnología (Doncel Guzmán y Morales Topahueso, 2017: 4). Tal y como la enten-
demos, la seducción es una interacción humana múltiple e ineludible, puesto que
es propia de nuestra naturaleza como seres sociales. A través de estas apps bus-
camos conectar con otras personas y establecer vínculos de muchos tipos, pero
todos ellos guiados por nuestro deseo de agradar, caer bien, enamorar o resultar
deseables, entre otras opciones. En cualquier caso, lo que se destaca a través de
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - INTRODUCCIÓN
la “seducción” es tanto la construcción de nuestra identidad como la necesidad de
una reciprocidad, de un “intercambio de signos que (…) circula dentro del deseo,
el placer y la imaginación de los sujetos” (Doncel Guzmán y Morales Topahueso,
2017: 2).

| 1.4. PROMOVIENDO LOS BUENOS USOS


El eje fundamental de nuestras reflexiones recae en los usos irresponsables y
faltos de cuidados y no en la criminalización de la tecnología o del sector poblacio-
nal que más uso hace de ella. Profundizar en este aspecto nos permite hacernos
conscientes conjuntamente de nuestras actitudes y comportamientos y, a la vez,
asumir el grado de responsabilidad necesario para establecer unas relaciones di-
gitales basadas en la empatía y el respeto. No buscamos culpar directamente a
las/los usuarias/os, sino proponer un ejercicio de autoexamen y autocrítica en el
que ofrecer las herramientas necesarias para asumir un uso ético y responsable.
Al contrario que gran parte de las investigaciones, tendremos en cuenta aspectos
relacionados con lo afectivo y emocional (Petersen, 2014: 103; Fernández Fer-
nández; Calvo-González; Rodríguez-Pérez y Rodríguez-Menéndez, 2018: 174), a la
par que con la manera en la que lo cotidiano y ritual se insertan en los usos que
hacemos de la tecnología (Casado, 2014: 62). Del mismo modo, la presencia de
las desigualdades de género y en especial de la preeminencia de los discursos he-
gemónicos masculinos serán tenidos muy en cuenta en las interacciones, al igual
que en la construcción de nuestros perfiles (Lasén, 2014; Casado, 2014, Gómez
Beltrán, 2019). Lo que buscamos, en definitiva, es contribuir en la promoción de
la convivencia y el entendimiento entre las diferentes identidades de una forma
sana, positiva, consciente y responsable dentro de su contexto histórico y socio-
cultural.

Incluso desde las propias apps se ha comenzado a tomar consciencia de la ne-


cesidad de crear espacios seguros y de buenos tratos. Una de estas medidas ha
sido la incorporada por Badoo que tras la instalación de la plataforma anima a las/
los usuarias/os a aceptar un “pacto de honestidad”: “Conocer a alguien puede
ser complicado. Tenemos la solución; seamos honestos. En Badoo, queremos que
todo el mundo se muestre tal y como es. Al formar parte de nuestra comunidad,
te comprometes a tratar a todos los otros miembros con respeto y sinceridad”.

| 1.5. CONTEXTUALIZANDO LAS APPS: NUEVAS


NECESIDADES / NUEVAS ECONOMÍAS DE LA SEDUCCIÓN 
A finales de los años 90 y principios de los 2000 surgieron webs de contacto
como Meetic, Match y eDarling que, basándose en exhaustivos cuestionarios y
algoritmos de recomendación, proponían a sus usuarias/os personas compatibles
de entre un gran número de perfiles disponibles. Estas plataformas representan
el modelo tradicional: son algo así como un agente inmobiliario que gracias a su

11
12

experiencia y profesionalidad selecciona los perfiles más compatibles con el/la in-
teresado/a. Sus algoritmos se basan en un modelo de emparejamiento que prima
las características comunes: las personas son más compatibles en función del gra-
do de similitud de su “belleza”, sus cuerpos, gustos, aficiones e intereses.
Diferenciándose de estas y
coexistiendo con ellas surgieron
otras plataformas como Badoo,
los chats de Chueca y Terra,
bakala.org o Gaydar centradas O FE R TA
en la comunicación instantánea
e inmediata y generalmente
orientadas a los encuentros se-
xuales, pero también a conocer
gente o encontrar a una persona
con la que tener una relación. El
éxito de todas estas webs se dio
a la par que el proceso de incor-
poración de internet en muchos
hogares. A medida que la revo-
lución tecnológica transforma-
ba las relaciones humanas, sur-
gían herramientas como estas
plataformas para “hacernos la
vida más fácil”, ofreciéndonos el
acceso a multitud de personas
que no podríamos conocer de
otra manera. Sin embargo, con
el tiempo este proceso adquirió
una nueva dimensión. 
A partir de la primera década del nuevo siglo, cuando los smartphones se inte-
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - INTRODUCCIÓN

graron en la vida diaria de gran parte de la población, los modelos tradicionales de


“web de contactos” y de “chat inmediato” se fusionaron, aprovechando lo positivo
de ambas fórmulas y dirigiéndose a una masa de jóvenes deseosos/as de cumplir
con los estándares monógamos de amor romántico, conocer a gente afín o sim-
plemente practicar sexo.
Aplicaciones como Grindr, Wapa, Wapo y Tinder toman el relevo en un mercado
en el que se han convertido en auténticos referentes industriales y culturales. Es-
tas cuatro apps nacen tratando de suplir algunos de los grandes obstáculos que se
pueden observar en la actualidad en el establecimiento de relaciones: la timidez
y falta de tiempo dedicado al ocio personal (Jiménez, 2016), así como a tratar de
evitar el estigma homosexual, trans* y bisexual o, al menos, tratar de sortearlo en
el “encuentro virtual” al no tener la necesidad de identificarnos (Gómez Beltrán,
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - INTRODUCCIÓN
2016). Si bien estos obstáculos ya se habían solucionado con las webs de contac-
tos, lo que ahora se introduce son mejoras como la geolocalización, la importancia
de lo visual o la disponibilidad geo-temporal continua (ubicuidad), gracias a llevar-
las en nuestro smartphone (Calvo González y San Fabián, 2018: 11).
Tanto la creación de Grindr (2009), Wapa, Wapo (2011, en sus versiones previas
llamadas Brenda/Bender), como de Tinder (2012) obedecen al intento de exprimir
económicamente un contexto sociocultural en pleno cambio debido a la rapidez
y aceleración que se ha comenzado a imponer en el mundo globalizado. El nuevo
contexto sociocultural es tomado como punto de partida por estas empresas que
se presentan a sí mismas y a sus objetivos como el fruto de una necesidad o de un
interés altruista de promover las relaciones humanas. Sin embargo, no debemos
perder de vista su carácter comercial y sus fines lucrativos. Comprender esto nos
permite prestar atención a su capacidad voraz de cubrir y crear necesidades, lle-
gando incluso a aprovecharse de las dificultades de grupos vulnerables. Partir de
la comprensión de estas plataformas como productos que persiguen ser rentables
evita, en definitiva, que nos dejemos arrastrar en su deriva capitalizadora y adop-
temos una posición ética y crítica de uso.
Cada vez más y más gente hace uso de estas apps, sumergiéndose dentro del
universo que construyen para que participemos de sus tecnologías. Estas redes
han transformado la manera en la que accedemos, establecemos y gestionamos
nuestras relaciones, no siempre de manera positiva, llegando incluso, como señala
Pascal Lardellier (2014: 81), a hablar de “industrialización de la conquista” o de
“utilitarismo desenfrenado”, es decir, una manera de consumir y devorar cuer-
pos y relaciones de manera sucesiva e incansable, optimizando progresivamente
nuestros métodos de conquista. En muchas ocasiones usamos las interfaces, en
palabras de Cristóbal Fortúnez (2015), como si estuviéramos accediendo a un su-
permercado en el que “buscas, comparas, y si encuentras algo mejor, lo eliges”. En
cierta manera las apps se han beneficiado de —y al mismo tiempo han potencia-
do— la creciente incorporación de la racionalidad capitalista de consumo, optimi-
zación y beneficio en el proceso de seducción y conquista. En este estilo de vida
consumista basado en el “usar y tirar”, nuestras relaciones están condicionadas
por el derroche, el ansia de posesión y exclusividad y el abandono cuando ya no
sentimos la adrenalina y ese vértigo brutal por ellas (Herrera, 2013: 14).
Un claro ejemplo de esto lo representa el “swipe”, gesto con el que aceptamos
(girar a la derecha) o rechazamos (girar a la izquierda) a otro/a usuario/a en Tinder
teniendo como referencia unas pocas imágenes o una descripción de texto. Esta
fórmula refleja el carácter lúdico, adictivo y consumista en el que nos sumergi-
mos al instalarnos estas plataformas. Quizá un primer paso importante consista en
cuestionarnos si esta manera de relacionarnos se ha producido debido a la apari-
ción de las apps de contactos o si más bien, son estas las que han venido a “llenar”
una necesidad previa creada por la intensificación de la sociedad de consumo en
las últimas tres décadas.

13
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - CONECTADAS/OS: CORREA INALÁMBRICA Y ADULTOCENTRISMO
|| 2. CONECTADAS/OS:
CORREA INALÁMBRICA
Y ADULTOCENTRISMO
La tecnología se ha imbricado hasta tal punto con la vida cotidiana que nuestra
experiencia del mundo, nuestras subjetividades e incluso nuestras formas de pla-
cer toman hoy forma a través de los diferentes dispositivos electrónicos que nos
rodean (Espinoza, 2015: 86; Lloyd y Finn, 2017: 160; Calvo González, 2017: 6-7).
El smartphone ha cobrado un gran protagonismo en este proceso convirtiéndose
en una “prótesis”, un objeto “incorporado” o una extensión corporal (Lasén, 2014:
26) que funciona como amplificadora de nuestras capacidades de comunicación
a la par que da lugar a nuevas formas de interacción social, participando de los
procesos de individuación, autoconcepto y reconocimiento (Calvo González, 2017:
23). Aplicaciones móviles como las mencionadas son fundamentales para enten-
der cómo se construye el espacio web 3.0 donde permanecemos conectados a
la red en todo momento y en el que también se configura nuestra subjetividad,
deseos y experiencias. 
Hasta tal punto es así que algunas investigaciones han llegado a afirmar que
se ha desarrollado una “correa inalámbrica” (Qiu, 2007), es decir, una sujeción
invisible, una dependencia a la tecnología que nos mantiene atados a la necesidad
de un posible contacto con nuestro círculo íntimo: debemos estar siempre dispo-
nibles y accesibles, 24 horas al día, siete días a la semana. Es en este punto donde
hemos empezado a confundir la palabra “conexión” con la palabra “control” y con
la idea de “estar simplemente conectados” (Lasén y Casado, 2014: 4).
En las últimas décadas muchas son las voces que han puesto sobre la mesa los
peligros que esconden las redes sociales, los nuevos medios de comunicación y,
en general, los productos culturales de la globalización (Bauman, 2006; Bonavitta,
2015). Estas críticas han convertido a los mass media y las apps de ligue de ma-
nera paradójica en algo así como una metáfora de los males y los beneficios de la
modernidad.
Por un lado, se ensalza la rapidez de la comunicación y la interacción global. El
espacio web 3.0 es comprendido como un océano de datos y redes comunicativas
que se pone a nuestra disposición con un simple clic, siempre al alcance de nuestra
mano. Hablamos de encuentros inmediatos, rápidos y simples en los que no tene-
mos que invertir, en principio, altas dosis de esfuerzo ni de tiempo. La sencillez de
los sistemas de estas plataformas ha sido un punto fuerte en su difusión. En este
sentido destaca Tinder, puesto que se ha convertido en una de las plataformas de
contactos más utilizada en nuestro país y en gran parte del continente europeo
y americano. Tanto su algoritmo bilateral, es decir, el que solo se pueda iniciar

15
16

la conversación si ambas/os usuarias/os dan “like” (me gusta), como el carácter


intuitivo de la interfaz y el sistema de “swipeo” (deslizamiento de perfiles), son as-
pectos que han hecho muy atractiva a la plataforma. Por primera vez, un target o
población diana joven de entre 18 y 25 años (sobre todo en entornos urbanos) se
plantean utilizar servicios de citas. Hasta tal punto han entusiasmado a este sector
que en muchas ocasiones coexiste el uso de más de una app, especialmente entre
el público homosexual y bisexual. 
Las apps también pueden mejorar la autoestima de las personas ya que favore-
cen no solo un encuentro proclive a la seducción, sino que debido al mayor nú-
mero de usuarias/os aumentan las posibilidades de éxito (Fernández Fernández,
2017: 32). Esta característica lleva a su vez parejo el hecho de que muchas plata-
formas han conseguido romper barreras como la edad, el lugar de residencia o los
diferentes gustos y ambientes. Se amplían de esta manera, los principios sobre
los que, tradicionalmente, se construían las relaciones. Ahora, personas de dife-
rentes edades, espacios geográficos y culturas pueden comunicarse con la misma
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - CONECTADAS/OS: CORREA INALÁMBRICA Y ADULTOCENTRISMO

inmediatez que si compartieran un mismo núcleo geográfico. Pero no solo se han


modificado estas variables, sino que también otros aspectos más subjetivos como
la vergüenza o la timidez han dejado de ser un problema en las relaciones virtua-
les. Las redes han facilitado la despersonalización de la comunicación y, si bien
esto tiene consecuencias claramente negativas, tal y como comentaremos a con-
tinuación, también puede favorecer el juego de la seducción al crear un ambiente
de tranquilidad y pausa en la que pueden pensarse las cosas dos veces antes de
contestar o decidir qué imágenes se quieren enseñar.
Por otro lado, cada vez ganan más peso las críticas negativas contra estos es-
pacios virtuales. En muchas ocasiones las personas que usan estas aplicaciones
hacen referencia a la desconfianza de las interacciones que se producen en la red,
ya que cualquiera puede alterar su identidad e incluso hacerse pasar por otra per-
sona. La hipervisibilidad o, quizás más apropiadamente, la hipervisualidad, es de-
cir, la creciente importancia de la imagen lleva aparejada una tensión en el control
de aquello que queremos dejar ver a otros/as. Si bien se puede afirmar que estas
plataformas nos permiten cierto control de nuestra identidad digital, lo cierto es
que, a la par, resulta complicado definir cuáles son los límites de este control. Las
redes y, en concreto, las apps de seducción ofrecen herramientas para construir
exhaustivamente nuestros perfiles, pero esto no quiere decir, primero, que los/
las demás vayan a interpretar nuestro perfil tal y como deseamos y, segundo, que
vayamos a tener la seguridad de que las/los demás nos dicen la verdad. El control
aquí, como ocurre en el mundo analógico, se nos escapa constantemente de las
manos, siendo más una “virtualidad” que una “realidad”.
Un aspecto negativo que se señala frecuentemente y que resume las críticas a la
modernidad hace referencia a la disolución de los valores tradicionales, la desapa-
rición de las interacciones “reales” y la transformación de la juventud en un colec-
tivo que busca única y exclusivamente su propio placer y que ha asumido patrones
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - CONECTADAS/OS: CORREA INALÁMBRICA Y ADULTOCENTRISMO
de consumo también en lo relativo a los cuerpos y a las relaciones afectivas. Las
falsas alusiones de los medios de comunicación a esta nueva sociedad deshuma-
nizada hacia la que supuestamente nos dirigimos nos sugieren que estas apps van
a acabar con la interacción humana y sus aspectos emocionales y afectivos. Pero
estas críticas no son únicamente externas, sino que en muchas ocasiones también
las personas que usan las redes señalan la despersonalización que se da en estos
espacios, ya que los perciben como herramientas básicas, secas, frías, artificiales y
muy impersonales en las que se pierde la “química” y la cercanía, convirtiendo las
interacciones humanas en experiencias limitadas (Fernández Fernández, 2017: 40). 
En este sentido, no existe una opinión única acerca del papel social que tienen
estas apps. Para unas investigaciones son dispositivos en los que se reproducen
los discursos que frecuentemente sustentan el orden patriarcal (Lasén, 2014: 35;
García, 2014: 85) e incluso en los que, debido a la falta de los sistemas de regula-
ción social, se dan más agresiones e intimidaciones (Whitty y Gavin, 2001: 624). Lo
digital, en esta línea, se convierte en un amplificador para la estereotipación desde
el momento en el que hablamos de relaciones y vínculos afectivos, pues de la mis-
ma forma que se reproducen falsas ficciones sobre el aspecto físico y orientacio-
nes sobre consumos y gustos, también surge todo un imaginario y una corriente
de pensamiento sobre el significado de los cuerpos, el amor y la sexualidad (Calvo
González, 2017). Otras investigaciones, en cambio, aun reconociendo los aspectos
negativos, dan prioridad a su interpretación como espacios de rearticulación, sub-
versión y resistencia (Lloyd y Finn, 2017). 
Como puede observarse son muchos los factores que se señalan a favor y en
contra de las redes y de las apps de contacto. Algunos de ellos matizables e inclu-
so cuestionables, pero que reflejan la manera en la que comprendemos nuestros
procesos comunicativos y tecnológicos, así como su interrelación. En este texto
nos gustaría remarcar un aspecto que en ocasiones no suele tenerse en cuenta
al analizar los pros y los contras de estos espacios: la imposición de una normati-
vidad adultocentrista, es decir, la creencia de que las personas jóvenes y todo lo
que sea puesto en relación con la juventud es menos importante o, dicho de otra
forma, rechazable o inadmisible. Desde esta visión en la que las personas adultas
son seres racionales y maduros frente a la irracionalidad e inmadurez de la juven-
tud, muchas de las críticas adquieren un claro perfil generacional desplegándose,
en muchos casos, desde el desconocimiento no ya de las diferentes interfaces o
dispositivos, sino de los motivos, necesidades, efectos y afectos que se ven invo-
lucrados en el uso de estas apps. Un sector de la población se ha mostrado rea-
cio a aceptar y valorar estas plataformas como espacios legítimos de socialización
llegando a desecharlos e infravalorarlos, cuando lo que en realidad está en juego
es la percepción de lo que entiende como una amenaza: la transformación de las
maneras tradicionales de seducción y socialización. Estos argumentos adultocen-
tristas se manifiestan como críticas a la juventud y a sus formas de socialización
obviando los motivos y los “porqués” de estos nuevos usos y medios. 

17
18

La llamada “correa inalámbrica” (Qiu, 2007) debe entenderse como un proceso


de sujeción propio de las sociedades contemporáneas occidentales, pero no como
algo eminentemente negativo o propio de la gente joven. Implica, más bien, una
amalgama de condicionantes entre los que se encuentran beneficios y perjuicios.
La correa no viene a sustituir una sociedad utópica de “sujetos libres”, sino que
actualiza y modula las formas tradicionales de sujeción, comunicación y depen-
dencia (Lasén, 2014: 24-25). Y es que como señala Soraya Calvo González (2017:
23) las TIC deben ser valoradas también como “herramientas de acercamiento,
encuentro, disfrute y vivencia común”. 
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - CONECTADAS/OS: CORREA INALÁMBRICA Y ADULTOCENTRISMO
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS
|| 3. LÍMITES ÉTICOS
Nos comportamos como nos solíamos comportar, teniendo buenas y malas
actitudes (seduciendo, cotilleando, viéndonos con otras personas, controlando,
vigilando, respetándonos, amándonos, etc.), pero a través de nuevas herramien-
tas (smartphones, ordenadores, apps, redes sociales, etc.) y en un nuevo entorno
sociocultural donde diferentes fórmulas, tiempos, espacios, significados y suje-
tos toman forma. Las apps de contactos son espacios de socialización y, por esta
razón, al ser medios de interacción humana se reproducen en ellos actitudes y
comportamientos deseables e indeseables al igual que en el espacio “analógico”
o “real”. Si bien es cierto, en las últimas décadas se ha comenzado a comprobar
cómo la ausencia de corrección social y la despersonalización del contexto digital
han permitido que proliferen comportamientos negativos, malas prácticas e in-
cluso formas de violencia entre las/los usuarias/os (Whitty y Gavin, 2001: 624). Al
igual que en cualquier espacio cultural deben establecerse unos límites, no ya para
coaccionar o limitar el desarrollo de las interacciones o identidades, sino más bien
para salvaguardar la integridad de los grupos vulnerables, así como para garantizar
un uso ético responsable basado en buenas prácticas y cuidados.

| 3.1. DICOTOMÍA FÍSICO-VIRTUAL: VIRTU(RE)ALIDAD Y


RESPONSABILIDADES
Tradicionalmente se ha establecido una diferencia radical entre lo que sucede
en las pantallas de nuestros móviles y lo que ocurre en la “vida real”, como si pu-
diéramos dividirnos y escindir ambos espacios con claridad. Entendemos que los
contextos digitales y físicos son categorías dicotómicas, cajones estancos separa-
dos por una rígida frontera que limita ambos espacios. Sin embargo, el espacio vir-
tual en un ordenador o un smartphone es una extensión de nuestras capacidades
comunicativas, no un lugar al margen o separado de la realidad. 
Indudablemente nuestra manera de comunicarnos, lenguaje y actitudes son di-
ferentes en el medio virtual y no-virtual, fundamentalmente porque percibimos
ambos espacios como entidades separadas que nos envían señales diferentes
(McKenna y Bargh, 2000; Cornwell y Lundgren, 2001; Whitty y Gavin, 2001: 624).
De igual manera, las personas usuarias insisten en esta diferenciación aludien-
do, por lo general, a la falta de calidez y despersonalización de lo virtual frente al
tacto y la materialidad de lo real (Fernández Fernández, 2017: 26). Sin embargo,
hay que ser cautos con esta separación puesto que las connotaciones que puede
tener en nuestro día a día son significativas. No solo hablamos de un cambio de
canal, códigos o registro de la comunicación, sino que la dicotomización real/no
real implica cierto alejamiento de los condicionamientos sociales, algo que puede
ser tan positivo como negativo. Separar nuestra vida real de la virtual conlleva
caer en cierta “des-responsabilización” de lo que ocurre en estas aplicaciones,

19
20

puesto que las consideramos como un espacio abstracto e intangible, en el que


las normas sociales son más fluidas, permisibles e incluso inexistentes. Este es un
aspecto fundamental porque la falta de la responsabilidad de uso puede derivar
en que se ejerzan formas de violencia, conscientes e inconscientes, sobre otras/
os usuarias/os e incluso llevar a cabo prácticas que en nuestra vida cotidiana nos
son impensables.
Aun así, también podemos afirmar que dentro de la diversidad de experiencias
en estas aplicaciones la separación de espacios puede ser un factor beneficioso.
Lo virtual sirve en ocasiones como un espacio de desarrollo, documentación y
liberación identitario (Enguix y Gómez-Narváez, 2017: 11) al margen de la violen-
cia cotidiana que sufren muchas identidades no normativas. Así mismo, puede
servir como “zona de confort” en el que poder comunicarse con otras personas
sin exponerse a los peligros que puede conllevar el contacto analógico (Calvo Gon-
zález, 2017: 25). La experimentación de la sexualidad y la identidad pueden verse
favorecidas por el anonimato o incluso por la separación estratégica, efímera y
“falseada” entre lo virtual y lo no-virtual.
A continuación, se presentan algunos ejemplos que nos permiten reflexionar so-
bre cómo usamos las redes, esos espacios en los que construimos nuestras identi-
dades (Lloyd y Finn, 2017: 166), y donde repensamos los límites establecidos entre
los espacios públicos y privados, entre lo íntimo y lo privado, así como sobre las
relaciones desiguales que establecemos en ellos.

| 3.1.1. COMPARTIR PERFILES


Una herramienta llamativa que ofrecen Tinder y Badoo consiste en la posi-
bilidad de compartir los perfiles que nos encontremos con amigas/os para que
puedan opinar o aconsejarnos, algo impensable en Grindr, Wapa y Wapo debido
a que su público potencial son personas LGTBI+ y se busca dar un plus de priva-
cidad. Si bien hablar sobre nuestros ligues es algo habitual en las relaciones que
no están mediadas tecnológicamente, debe tenerse presente el derecho de la
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS

persona usuaria a mantener su presencia en la red de manera anónima, incluso


cuando la app es de carácter público. Hacer capturas de pantalla a los perfiles
y difundirlos en nuestros grupos de amigos/as, aunque no sea necesariamente
una práctica ilegal o que vaya destinada a la mofa o burla, pone sobre la mesa el
debate en torno a la responsabilidad de uso, respeto y cuidado de otro/a.

| 3.1.2. AUTODEFINICIÓN Y VIOLENCIA


Al igual que en el caso anterior, el uso ético de estas plataformas implica que
en algunas ocasiones puede ser necesario rechazar el uso de algunas herra-
mientas o recursos que se nos ofrecen. Por ejemplo, podemos mencionar el
caso de Grindr y la batería de opciones que ofrece para autodefinirse en la cons-
trucción del perfil. Entre estas etiquetas encontramos la posibilidad de poner
Depor�sta y muy
inquieta

Me encanta viajar
y conocer gente
nueva

Me gusta comer
s a n o . . . r e a l fo o d e r !

Laura Po r q u é n o h a c e m o s
match?
22

nuestro estado serológico o el de definir la “tribu” a la que pertenecemos en-


tre las que se encuentra el abanico identitario “trans” o “seropositivo”. Ambos
casos son ejemplos de opciones que nos da la app y que podemos rechazar.
En el primer caso, debemos recordar que el estado serológico es una cuestión
privada que no debe convertirse en mercancía comerciable por las aplicaciones
ni tiene por qué ser de dominio público. Dentro de un rango extenso y variado
de etiquetas descriptivas, la introducción del estado serológico “busca imprimir
el factor “seropositividad” en nuestra economía sexual; dicotomizarnos en posi-
tivos y negativos, convertir un virus en una identidad” (la santamari(c)a, 2017). 
En relación a esto, destaca la posibilidad de incluir si se toma PrEP o no, algo
que cobra importancia teniendo en cuenta que comenzó a ser financiada por
el sistema de salud pública español el 1 de noviembre del 2019. La financiación
de la PrEP es una medida que condiciona la manera en la que se tienen relacio-
nes sexuales, al igual que la píldora anticonceptiva transformó en su momento
los encuentros entre personas cishetero en edad fértil. Introducir este fármaco
tiene partes positivas, entre las que se encuentra la posible reducción de in-
fecciones de VIH, pero también perjuicios, no tanto en relación a los efectos
secundarios, sino a los efectos sociales y políticos creados por la falsa sensa-
ción de autonomía y libertad sexual que puede crear en su público potencial:
hombres cisgénero gays (Preciado, 2015). Los repuntes de VIH en los últimos
años nos hablan de una falta de educación sexual y de la necesidad de erotizar
otras zonas erógenas de nuestros cuerpos, así como los métodos de protección
frente a las ITS, algo que no se soluciona medicalizando nuestros encuentros
sexuales. El “farmacocapitalismo” (Preciado, 2015) tiene importancia en este
caso, pues debemos ser conscientes de cómo determinadas industrias, entre
ellas la farmacéutica, se instalan progresivamente en nuestras vidas e incluso
en nuestras camas no para hacernos más felices, sino para ganar dinero, tal y
como ocurre con las apps de citas. Por este motivo, es necesario ir más allá y
preguntarnos tanto por las consecuencias inmediatas de esta medida, como por
aspectos como: los resultados que tendrá su adopción en la realidad actual de
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS

personas jóvenes y adultas, sobre si se hará un uso responsable e, incluso, por


si puede llegar a reforzar un modelo de sexualidad hegemónico y masculino que
necesita ser despatriarcalizado con urgencia. 
En el segundo caso, definir lo trans* como una tribu incide en su fetichiza-
ción, simplifica y elimina la variedad de trayectorias vitales incluidas en el con-
cepto y, aún más importante, deviene en la deslegitimación de esta identidad
y su conversión en una especie de “moda urbana”. Esta “etiqueta” tal cual se
presenta no describe o visibiliza una realidad, sino que más bien la convierte
en un elemento de intercambio, en algo ornamental y accesorio que puede in-
crementar o disminuir la deseabilidad, pero que no remite, como deben hacer
las categorías, a un conjunto de experiencias vitales. Otra de estas tribus que se
muestran como una opción es la de “seropositivo”, algo que, una vez más nos
remite a la falta de responsabilidad de estas plataformas, que convierten el ser
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS
portador o no del VIH en un elemento identitario a la par que ser “deportista”
o “geek”.

| 3.1.3. LAS “FOTOPOLLAS” NO DESEADAS


Otro ejemplo habitual en las inte-
racciones en estas redes es el envío
de fotografías pornográficas por par-
te de hombres cis sin saber si la otra
persona desea ver dichas imágenes.
La “fotopolla”, a diferencia del sex-
ting, es una práctica no consensua-
da y no consentida, una agresión no
identificada como tal socialmente
que puede generar daño, pero que
no está contemplada como delito en
la legislación española. Sin embargo,
se ha convertido en algo recurrente
en muchas redes —no solo las apps
de ligue—, afectando especialmen-
te a mujeres —cis o trans— hetero-
sexuales o bisexuales y a hombres
—cis o trans— gays o bisexuales.
Muchos de estos usuarios se creen
con la potestad de hacer envío de
imágenes de sus “pollas” puesto que
entienden, primero, que sus genita-
les son partes deseables e imprescin-
dibles de su identidad, segundo, que
tienen derecho a hacerlo basándose
en sus privilegios masculinos y, ter-
cero, que pueden violentar a otras
personas usuarias porque una de sus
prerrogativas dentro del patriarcado
es que tienen acceso sexual a otros
cuerpos. Es importante destacar que
algunas aplicaciones como Wapo
han incorporado recientemente en
sus últimas actualizaciones un filtro
que se aplica sobre todas las fotogra-
fías que reciben los/las usuarios/as
de tal manera que hasta que no se
hace clic sobre una imagen esta per-
manece borrosa.

23
24

| 3.1.4. SEXTING SEGURO


Mucho más problemático en los últimos años ha sido lo relacionado con la
práctica de sexting o intercambio de contenido audiovisual erótico (audios, ví-
deos, fotografías...). Por ello, consideramos apropiado remitirnos a los consejos
elaborados por Soraya Calvo González (2015) para llevar a cabo un sexting segu-
ro2, entendido como una práctica erótica consensuada. Entre estas medidas se
destacan “no enseñar partes o detalles de tu cuerpo fácilmente identificables”,
“pensar antes de enviar tus contenidos y revisarlos” o “cambiar periódicamente
tus contraseñas y disociar los perfiles ‘íntimos’ de los sociales”.

| 3.1.5. EL GHOSTING: APARECE Y DESAPARECE


Además de estos aspectos pueden tenerse en cuenta otros de carácter más
emocional o subjetivo. Por un lado, debe garantizarse que la construcción del
proceso comunicativo en su conjunto está basada en un buen uso, por abstracto
que parezca, entendido como una relación de “mutualidad” en la que las inte-
racciones no son solo eso, intercambios de información o necesidades, sino que
son relaciones mediadas por la responsabilidad y los cuidados, ajenos y propios.
Se trata de tejer redes afectivas en todos aquellos espacios en los que nos mo-
vemos, sea a través de una pantalla o del tacto corporal. En relación a esto, es
importante no permitir ni realizar comportamientos o perpetuar actitudes que
no consideramos apropiadas o que pueden suponer algún tipo de agresión a
otras/os usuarias/os, recordando en todo momento que nos comunicamos con
personas y no con dispositivos electrónicos. Debemos asumir la responsabilidad
de nuestros actos y comportamientos y no aceptar patrones comunicativos que
pueden dañar a los/las demás.
En esta línea, pueden mencionarse comportamientos como el ghosting, es
decir, terminar una relación afectiva con una persona sin darle ninguna expli-
cación, desapareciendo progresiva o radicalmente y cortando todo contacto. El
ghosting se ha convertido en una práctica relativamente habitual, que no solo
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS

no es castigada socialmente, sino que más bien al contrario se ve como un de-


recho de la persona que lo realiza en pos de su supuesta libertad individual.
Sin embargo, la responsabilidad de uso es también responsabilidad afectiva sin
necesidad de hablar en términos de relación amorosa, sino más bien de respeto
a las personas con las que convivimos e interactuamos, independientemente del
grado de cercanía o intimidad.

2 Puede accederse a la guía completa elaborada por Soraya Calvo González “Sexting
positivo: Propuesta didáctica para 2º ciclo de la ESO” (2015) en el siguiente enlace:
[https://bit.ly/2Juw64u].
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS
| 3.1.6. COMPORTAMIENTOS DELICTIVOS
También deben tenerse presentes otros comportamientos que son delictivos
como el sexpreding o compartir fotos eróticas y/o pornográficas de otras perso-
nas, el grooming, cuando un adulto se gana la confianza de un/a menor, general-
mente haciéndose pasar por alguien de su misma edad para así poder abusar de
él/ella; la sextorsion, es decir, amenazar a alguien con el envío de sus imágenes
eróticas o pornográficas a sus contactos o conocidos/as; o el pornrevenge o uso
de material audiovisual de otra persona para dañar su imagen social, humillarla
públicamente y ocasionarle sufrimiento3.

| 3.2. SEGURIDAD/PRIVACIDAD
Habitualmente cuando se habla de seguridad en estas aplicaciones y, en general,
en internet, se alude a los peligros de chatear con una persona desconocida, así
como al envío de fotografías y datos personales. La mayoría de apps de contacto,
teniendo presentes estas cuestiones nos ofrecen algunas herramientas que están
a nuestra disposición para que podamos disfrutar de un uso libre de conflictos. 
En cuanto a la autenticidad de las personas con las que chateamos, no solo
es importante tener en cuenta que tengan fotografías, en plural, sino que estas
sean originales y no presenten marcas habituales en las capturas de pantalla. Así
mismo, una gran garantía es que el/la usuario/a tenga enlazado su Instagram, Fa-
cebook o Twitter para así poder comprobar la veracidad de su identidad. Su huella
digital nos puede servir de ayuda para comprobar que es quien dice ser. 
Como un recurso a nuestra disposición, debemos recordar que en todas las pla-
taformas se ofrece una opción de bloqueo, al igual que de denuncia, de tal manera
que si detectamos una práctica dañina o suplantación de identidad podremos ha-
cer uso de dichas herramientas, además de tomar acciones legales si lo conside-
ramos oportuno.
El intercambio de fotografías puede tener cierta complicación en caso de no
querer revelar de manera pública la identidad debido a, por ejemplo, estar en el
armario o no querer dar a conocer la participación en las apps de contacto por
diferentes motivos. Ante esto, lo que se recomienda es, por un lado, utilizar alguna
aplicación que garantice que se pueden borrar las fotografías una vez enviadas y,
por el otro, avanzar en la conversación lo suficiente como para ganar la confianza
necesaria para compartir de manera segura la fotografía. Es esencial recordar que
cada una/o marca sus propios tiempos y que, por lo tanto, no es obligatorio poner
fotografía inicialmente, lo importante en cualquier caso es dar a conocer este tipo

3  Para obtener más información sobre las consecuencias legales de realizar estas
prácticas se puede consultar la guía sobre “Sexualidad, convivencia y redes sociales:
¡Hablando claro!” elaborada por SOISEX (Servicio de Orientación e Información Sexual
para Jóvenes). Disponible en: [https://bit.ly/2Nq04Ib].

25
26

de información a la persona con la que hablamos para que pueda decidir si desea
o no continuar chateando. Esto no solo puede aplicarse a las imágenes, sino tam-
bién a cualquier dato identificativo como el teléfono móvil, el correo electrónico
o el vínculo a otras redes sociales. Por ejemplo, la app Wapo cuando detecta que
estamos haciendo envío de datos personales (teléfono o email) lanza un mensa-
je de advertencia en el que nos recomienda compartir información sólo si se ha
hablado con esa persona un tiempo y se tiene la certeza de que es real. Así mis-
mo, aporta consejos tales como no hacer envío de dinero o tener precaución con
aquellos perfiles que enlazan a otras aplicaciones de chat (Hangouts y KIK) ya que
podrían ser estafas.
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - LÍMITES ÉTICOS
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - CONSTRUYÉNDONOS: LOS ROLES DE GÉNERO TAMBIÉN SON VIRTUALES
|| 4. CONSTRUYÉNDONOS:
LOS ROLES DE GÉNERO
TAMBIÉN SON VIRTUALES
Vivimos en una sociedad mediada por la tecnología y determinada por las re-
laciones desiguales que se establecen entre las diferentes identidades, especial-
mente en relación a las categorías de sexo y género, no solo entre hombres y
mujeres cisgénero, sino también en relación a las personas trans* y a aquellos
espectros que trascienden o licúan el binarismo convirtiéndolo en un espacio de
reivindicación política. Grindr, Badoo, Tinder, Wapa y Wapo son espacios en los
que se evidencia la performatividad de la identidad, es decir, cómo modelamos de
manera consciente e inconsciente nuestra identidad dentro de un sistema (hetero)
normativo que define y limita nuestras posibilidades vitales (Butler, 2013). A diario
tomamos decisiones que afectan a nuestra manera de percibirnos a nosotros/as y
a los/las demás. También en las apps elegimos, voluntaria e involuntariamente, la
manera en la que nos presentamos en los perfiles y cómo interactuamos. 
Podemos afirmar entonces que construimos nuestra identidad digital tal y como
hacemos en el día a día con nuestra imagen en el mundo “real”: a través de deci-
siones conscientes e inconscientes que se entrelazan con nuestro sexo, raza/etnia,
clase social, sexualidad, etc. El que las redes a veces sean calificadas como espa-
cios de “postureo” o de superficialidad tiene mucho que ver con que dejan en
evidencia cómo actuamos y qué decisiones tomamos para gustar a los/las demás.
Las redes nos enfrentan a nuestra propia identidad y a cómo la vivimos con sus
coherencias y sus incoherencias.
Analizar la manera en la que se construyen las identidades en estas aplicaciones
no es tarea sencilla debido a la superposición de procesos de cambio con otros de
reafirmación de los valores tradicionales o incluso con la incorporación de nuevos
hábitos impuestos por las redes. Por todo ello, estos espacios de interacción y
comunicación influyen en nuestras relaciones sociales y subjetividades (Amparo
Lasén, 2014: 24:25). Esto quiere decir que los dispositivos no se superponen sobre
las fórmulas tradicionales de interacción y las sustituyen, sino que se fusionan con
ellas, las actualizan, las transforman, dando lugar a otras maneras comunicación,
incluso recuperando algunas que se habían perdido (Lasén, 2014: 24-25).

27
JOVENES E INTERNET
USO DE LAS TIC EN 2018

35-44 16-24
AÑOS AÑOS

96,6% 98,5%

45-54 25-34
AÑOS AÑOS
91% 97,7%
JUGAR O DESCARGAR JUEGOS

ESCUCHAR MÚSICA

VER CONTENIDOS PARA


COMPARTIR (EJ.YOUTUBE)

USO DE INTERNET EN
EL MÓVIL FUERA DE

HOMBRES
CASA/TRABAJO
PARTICIPAR EN
REDES SOCIALES
RECIBIR/ENVIAR CORRE

MUJERES
ELECTRÓNICO
USO DE INTERNET

BUSCAR INFORMACIÓN SOBRE


( Ú LT I M O S 3 M E S E S D E 2 0 1 8 )

BIENES Y SERVICIOS
SEGÚN ACTIVIDAD REALIZADA

BUSCAR INFORMACIÓN
SOBRE TEMAS DE SALUD

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
APPS MAS USADAS
E N E S PA Ñ A

74% 41% 34% 14% 14%

APPS DE CITAS
A NIVEL GLOBAL
(USUARIAS/OS MENSUALES)

TINDER 66,628,361

TANTAN 26,912, 752

BADOO 18,502, 681

HAPPEN 14,834, 757

BUMBLE 7,302, 907


E N E S PA Ñ A
PLENTY
OF FISH 6,872, 619

GRINDR 6,324, 263 NºPLATAFORMAS


USADAS

48% 24%
usa 1 usa 3
o+

5 PLATAFORMAS+USADAS 28%
usa 2
BAD
TINDER OO
MEETIC
62% 38%
EDARLIN
G GRINDR

10 MILLONES
USUARIAS/OS
EL EJEMPLO DE TINDER

60 MILLONES 2 BILLONES
USUARIOS/AS MESUALES VISUALIZACIONES DIARIAS
(4 MILLONES PREMIUM)

1,5 MILLONES 1,6 BILLONES


CITAS SEMANALES SWIPES DIARIOS

30 BILLONES
MATCHES TOTALES
(26 MILLONES DIARIOS) 196 PAISES

AGE

1700 MILLONES $ 16-34 EDAD MEDIA


INGRESOS EN 2018 (80% USUARIOS/AS)
(“MATCH GROUP”-MATRIZ DE TINDER) (63%MENORES DE 30 AÑOS)
Lucia,
22
d i ve r t i
da - So
ñadora
Av e n t u
rera
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL
|| 5. EL PERFIL
Con nuestro perfil queremos llegar a un determinado grupo de usuarias/os.
Aunque, de por sí, no busquemos nada en concreto o simplemente “ver qué hay”
en las apps, al rellenar los datos estamos pensando en ser vistos/leídos por al-
guien. De esta manera, lo que se persigue es tener cierto éxito de acuerdo con los
objetivos que nos planteamos previamente. Para ello moldeamos nuestro perfil
estableciendo unos límites de lo que queremos mostrar y de aquello que no nos
parece adecuado. Es precisamente aquí, en la manera en la que simplificamos
y reducimos nuestra identidad a unas etiquetas preconcebidas, donde solemos
acudir a fórmulas estereotipadas o a discursos hegemónicos de género y sexua-
lidad para tener los resultados esperados (Kendall, 2002: 72). Incluso, a veces,
recurrimos a fórmulas biologicistas que refuerzan los roles tradicionales ligados al
hombre y la mujer (Kendall, 1998: 130; O’Brien, 2005: 94).
De este modo, es necesario ser muy cautas/os a la hora de reflexionar sobre
nuestro papel en estas redes puesto que, al estar inmersos en una sociedad pa-
triarcal, asumimos habitualmente patrones de conducta, pensamiento y actua-
ción que valoramos como normales, positivos y aceptables pero que, sin embargo,
son discriminatorios y violentos.
La búsqueda de algún tipo de contacto con otros/as usuarios/as nos lleva a un
proceso de selección, eliminación, invisibilización y priorización de aquellos aspec-
tos que queremos mostrar de nuestras vidas, posponiendo e incluso rechazando
otros que consideramos que nos entorpecen a la hora de tener los resultados que
esperamos y deseamos (Cornwell y Lundgren, 2001: 200). Uno de los factores que
más influye en la construcción de nuestro perfil es el objetivo (u objetivos) que
perseguimos, algo que determina qué tipo de imágenes e información ofrecere-
mos (Enguix y Ardévol, 2012: 509), así como el tipo de aplicación que elegimos
para iniciar nuestra búsqueda (McLead, McArthur, 2018: 4).
Una vez que hemos seleccionado la app en la que queremos participar pasamos
a la construcción de nuestra descripción. Los perfiles son espacios creativos en
los que seleccionamos fotografías, creamos textos autodescriptivos, nos auto-eti-
quetamos y, en definitiva, moldeamos una imagen del “yo” que resulte atracti-
va e interesante. En ellos creamos, como mencionan Óscar Mesa y Rafael Marfil
(2018: 68), una “imagen de marca” a través de un proceso de “actuación online”
en la que el objetivo principal es resultar deseable —no necesariamente en térmi-
nos eróticos. Buscamos ser atractivas/os no para todo el mundo, sino para aquel
“público” en el que estamos interesadas/os. Nuestro “branding personal”, como
lo denomina Lardellier (2014: 80), tiene como objetivo un determinado target o
público potencial; dicho de otro modo, deseamos ser escuchadas/os por unas per-
sonas más que por otras y por esta razón construimos nuestro mensaje dirigido a
esa audiencia.

33
34

Los perfiles de las aplicaciones Tinder, Grindr, Badoo, Wapo y Wapa —aun con
variaciones entre ellas— se basan en una parte fotográfica, una biográfica y otra
de selección de “etiquetas” entre varias opciones ofrecidas por las propias plata-
formas.
En la primera se pueden incluir un determinado número de imágenes que de-
ben ser sometidas a las normas de publicación de cada app, puesto que en todas
ellas se excluyen y censuran los desnudos explícitos en la fotografía de perfil. Las
imágenes son mucho más que meras presentaciones, son elecciones en las que
de manera casi automática e inconsciente se barajan y tienen en cuenta aspectos
relacionados con la performance de género, clase social, sexualidad o raza y as-
pectos que se les vinculan como la intimidad, la erótica y el pudor. Es por este mo-
tivo por el que puede hablarse de estas imágenes como “narrativas sobre el propio
cuerpo o sobre el ‘yo’” (Enguix y Gómez-Narváez, 2017: 3). Son textos visuales que
nos hablan tanto de aquello que la persona quiere decir de sí misma como de los
patrones culturales en los que está inmersa. Todo esto sin olvidar la importancia
de los aspectos que se deciden dejar fuera de la representación. Las imágenes, por
lo tanto, nos hablan y a su vez hablan de nosotros/as, no solo de nuestro cuerpo y
estética, sino también de nuestra personalidad, gustos e incluso sexualidad.
En la parte biográfica se puede incluir la información que se desee: una des-
cripción más o menos elaborada, la letra de una canción, mencionar lo que se
está buscando en la app o un emoticono. Las posibilidades son múltiples y cada
usuaria/o adapta su contenido en función de sus objetivos o estados de ánimo. Es,
por lo tanto, un espacio libre en el que completar los datos ofrecidos en las otras
dos secciones y que también participa de la producción de significados (Proitz,
2014: 96).
Por último, en todas las apps de citas tanto en las mencionadas como en otras
como Badoo, Ulindr o Planet Romeo, se ofrece una serie de ítems en los que poder
seleccionar algunas “etiquetas” —además de la edad, estatura y el peso— con las
que nos identificamos y que ofrecen información sobre los siguientes aspectos:

ROL/POSICIÓN SEXUAL ORIGEN ÉTNICO COMPLEXIÓN FÍSICA


NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

Asiático
Blanco
Esbelto
Activo Latino
fornido 
inter activo Medio Oriente
grande 
inter (versátil) Mixto
musculoso 
Inter Pasivo Nativo Americano
promedio 
Pasivo Negro
tonificado
Sudasiático
Otro
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL
TRIBU ESTADO SEROLÓGICO IDENTIDAD DE GÉNERO

Oso
Pulcro Hombre
Maduro Cis Hombre
Discreto Hombre Trans
Geek Mujer
Negativo
Deportista Cis Mujer
Negativo tomo PrEP
Cuero Mujer Trans
Positivo
Nutria No Binario
Positivo no detectable
Seropositivo No Conforme
Macho Queer
Trans Travesti
Twink Otro
Sobrio

PRONOMBRES SITUACIÓN AMOROSA ARMARIO

Casado
Comprometido
En Citas
Él/Su/Suyo En Pareja
Dentro Del Armario
Ella/Su/Suyo Exclusivo
Fuera Del Armario
Ellos(As)/Su/Suyo Relación Abierta
Es Complicado
Personalizar Relación Seria
Prefiero No Decirlo
pronombres* Soltero
Relación A Tres
Relación Complicada
Otro

| 5.1. LA IMPORTANCIA DE LA IMAGEN

| 5.1.1 TINDER: ME GUSTO, ME GUSTAS, NOS GUSTAMOS


En general en Tinder, también en Grindr, Wapo, Wapa y Badoo —en aque-
llos perfiles orientados a la búsqueda de relaciones afectivas y no únicamente
encuentros sexuales esporádicos— podemos ver que predominan imágenes
descriptivas que tratan de mostrar aquellos aspectos que las personas usuarias
consideran más relevantes de su personalidad y que, a su vez, son socialmen-
te considerados como valiosos y positivos. En las fotografías suele aparecer la
cara, la totalidad del cuerpo, la sonrisa, los ojos, los tatuajes, alguna mascota,

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diferentes lugares a los que se ha viajado, etc. Dentro de estas posibilidades,


las imágenes suelen servir para mostrarse seductor/a dentro de unos cánones
normativos estéticos, pero también dentro de una comprensión subjetiva de lo
atractivo y erótico.
Las/os usuarias/os usan esta app buscando mostrar una faceta extrovertida,
positiva, buena y seductora, incidiendo en aquellos datos que puedan revelar
sus intereses, personalidad e inquietudes. Cada imagen puede ser entendida
como un fragmento enmarcado de realidad que ofrece no solo la visión material
de un espacio, sino que también aporta información sobre la identidad de la
persona que la muestra. Sin embargo, estas posibilidades vienen limitadas por
las reglas del juego que se imponen tanto en la app como en nuestra vida ana-
lógica: buscamos marcar eso que nos hace diferentes, pero dentro de ser consi-
deradas “personas normales”. Queremos que nuestra imagen “diga” que somos
deportistas o amantes de la naturaleza porque eso nos presenta como personas
“sanas” e “interesantes”, al igual que salimos en retratos con mascotas o bebés
para marcar nuestro carácter cuidador y sensible. Todo esto está condicionado
por un canon cultural que define quién es una “persona normal” no solo en lo
físico (sirviéndonos de discursos en ocasiones capacitistas y gordófobos), sino
también en lo psicológico (esto es lo que se conoce como “cuerdismo”).
Gran parte de las imágenes tratan de mostrar cierto grado de “naturalidad”
o “autenticidad” y para ello se suelen evitar las que sean “excesivamente” po-
sadas (postureo) puesto que se entienden como artificiales e incluso falsas.
Ya que internet es el espacio de “lo virtual” —entendido como opuesto a “lo
real”— debe ponerse mucho énfasis en mostrar la realidad de nuestros perfiles
porque eso influye en que somos consideradas personas “reales”, “de verdad”
y, consecuentemente, interesantes y atractivas. Las fotografías deben estar
bien hechas, ser “casuales”, sin posar en exceso, diferentes y que despierten
interés. Se trata de buscar un punto intermedio entre la intención de agradar
y, paralelamente, no mostrar una fotografía excesivamente retocada o que
transmita una versión falseada, plástica, forzada o exagerada de sí misma/o. 
Este aspecto es también fundamental en las representaciones de nuestras
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

identidades puesto que a través de esa “naturalidad” o “autenticidad” se valo-


ran positivamente imágenes que se ajustan a los patrones normativos sexo-ge-
néricos y se sancionan otros en los que se transgrede de algún modo el lenguaje
comunicativo de estas apps. Por ejemplo, si un chico aparece en varias fotogra-
fías haciendo deporte, por lo general se va a presuponer su carácter dinámico,
buen físico y su proactividad, por el contrario, si es una chica la que aparece re-
presentada, se puede llegar a poner en cuestión su feminidad al considerarla un
marimacho, activando las descripciones peyorativas asociadas al estereotipo:
masculina, mandona, obsesionada con el deporte, insensible, etc.
Aunque todas las/los usuarias/os muestran interés por las imágenes, lo cierto
es que mientras que ellas prestan atención a otros datos ofrecidos, ellos se cen-
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

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tran casi exclusivamente en las fotografías (Fernández Fernández, 2017: 27). Si


bien por regla general estas apps permiten sacar más partido a la erótica tanto
de chicos como de chicas, lo cierto es que estas proyecciones estarán muy limi-
tadas por las diferencias de género Fernández Fernández; Calvo-González; Ro-
dríguez-Pérez y Rodríguez-Menéndez, 2018: 178) debido, por ejemplo, al mayor
grado de objetualización del cuerpo de las mujeres, al estereotipo del seductor
que les otorga a ellos un carácter proactivo en la seducción o las diferencias en
el “swipeo” (deslizar con el dedo para dar “like” o “dislike” a un perfil). Las/los
usuarias/os en Tinder hacen una criba para identificar qué usuarias/os son los
que les interesan y qué usuarias/os se quedan fuera de su lista de “matches”
(emparejamientos o usuarias/os que se atraen mutuamente). En este proceso
de selección se ha observado una clara diferencia entre ellos y ellas, ya que la
mayoría de las chicas hacen la criba antes de “swipear” a la derecha (dar “like”),
mientras que la mayoría de los chicos deslizan a la derecha el mayor número de
perfiles posibles (dentro del límite establecido por Tinder) y una vez han conse-
guido algún “match” es cuando hacen la criba.
En Tinder esto se muestra como algo complejo debido al temor de sentirse
objetos pasivos (Fernández Fernández, 2017: 32) y a perder su agencia sexual
asociada tanto a la virilidad como a la limitación de los repertorios eróticos del
patrón hegemónico masculino. Un hombre hetero siente cierta vulnerabilidad
cuando tiene que mostrarse seductor fuera de los patrones del macho o del
galán, o bien cuando tiene que ponerse en la posición de ser seducido. Esto ex-
plica cómo continúan siendo ellos los que más toman la iniciativa y ellas las que
suelen esperar a que les hablen, calificando a los chicos que no se corresponden
con esta manera de actuar como “cortados”, “parados”; y a las chicas como
“lanzadas” o que “van a saco”.

| 5.1.2. GRINDR/WAPO: PORNIFICACIÓN Y TRANSFOBIA


Una cuestión que diferencia a Grindr y Wapo de otras apps consideradas “he-
terosexuales” es la posibilidad de que los usuarios se muestren físicamente de
manera mucho más explícita. Además de este tipo de perfiles que describen la
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

personalidad de las/los usuarias/os de una manera más general, destacan otros


modelos cuyo objetivo es la exhibición del cuerpo para un futuro encuentro se-
xual o que incluso están condicionados por la existencia del armario y el miedo
a visibilizarse públicamente. Puesto que los objetivos de uso de cada persona
en la aplicación son diferentes, también lo son las maneras de interactuar que
se producen (Enguix y Ardévol, 2012: 509). No hay que olvidar que estas apps
tienen como objetivo principal el promover los encuentros sexuales y este as-
pecto condiciona radicalmente la manera en la que se construye el perfil. De
este modo, no es necesario escribir una descripción más o menos detallada de
la personalidad, sino que a través de las fotografías —públicas o privadas— se
puede dar cuenta del físico de la persona en la que estamos interesados/as. Las
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL
imágenes que aquí nos encontramos, mayoritariamente de hombres cis gays y
bisexuales, buscan exhibir un cuerpo que tendrá más éxito cuanto más cercano
se muestre a la normatividad estética occidental (Campbell, 2004) o a la fetichi-
zación y estereotipación del cuerpo racial (Burkhalter, 2005).
El cuerpo desnudo es en esta app una carta de presentación que no solo nos
habla de la intención de resultar deseable, sino también de qué aspectos valora-
mos apropiados para ello. Para esto se recurre habitualmente a un canon estéti-
co normativo, es decir, un modelo corporal de referencia al que se debe tender
con más o menos éxito. En estas apps, el cuerpo expuesto es, por lo general,
normativo, cobrando importancia aspectos asociados a la masculinidad hege-
mónica (capacitista y gordófoba) y el control del cuerpo —entendido como una
máquina moldeable (Gill, Henwood y McClean, 2005)—, y remitiendo a la forta-
leza física y la muscularidad, vinculadas a su vez con la potencia sexual (Gómez
Beltrán, 2019: 49). El hombre musculado o tonificado se convierte entonces en
el objeto de deseo no solo porque su cuerpo sea considerado atractivo y sexual-
mente capaz, sino porque también es sinónimo de salud, bienestar, tenacidad y
trabajo, valores fundamentales en todas las sociedades capitalistas.
El cuerpo es interpretado como un descriptor de la identidad y por ello es “en-
marcado” (Enguix y Gómez-Narváez, 2017: 11); es decir, se seleccionan aquellas
partes que mejor representan la narrativa que quiere mostrarse, especialmente
los abdominales y el culo. Incluso puede hablarse de una enmarcación radical
a través de las fotos sexuales de “polla” y “culo” que objetualizan al extremo el
cuerpo, pero que además informan sobre las preferencias sexuales, reduciendo
estas a los roles: pasivo, activo y versátil.
En estas fotografías muy a menudo, a diferencia de Tinder y Badoo, se elude
mostrar el rostro. Esta dinámica es habitual en Grindr y en Wapo debido sobre
todo a los procesos de vivencia del armario y a las estrategias utilizadas para
alejarse de la estigmatización LGTBIfoba. La “foto de cara” será uno de los gran-
des conflictos en estas apps. El rostro, como parte del cuerpo privilegiada para
la “individuación” y el reconocimiento se mantendrá como un secreto, incluso
llegando a hablar con personas sin saber quién se encuentra al otro lado de la
pantalla.
Esto también entronca con las ideas de pudor y miedo a ser catalogados como
depravados. El desprestigio del uso de estas aplicaciones de contactos, no solo
sexuales, sino de todo tipo, ha sido una constante desde su creación a princi-
pios de este siglo (Lumbreras Insausti, 2018: 136). Las apps y webs de contacto,
especialmente las de la generación previa a Tinder, Grindr, Wapa y Wapo, eran
consideradas como espacios marginales de seducción donde interactuaban las
personas que no tenían éxito en la “vida real”. Eran consideradas perdedoras
que tenían que conformarse con internet, un espacio en el que estaba “lo peor”,
aquello que “nadie quería”. En las últimas décadas, la expansión de las nuevas
tecnologías y su universalización a través del smartphone han convertido a las

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apps de citas en algo habitual en nuestro día a día. Sin embargo, este cambio
de valoración no se ha producido con la misma intensidad cuando aquellos que
buscan contactos son personas del colectivo LGTBI+ y, en especial, cuando lo
que se busca es sexo esporádico. La visión que tenemos en nuestra sociedad de
lo sexual como algo negativo o que debe ser escondido aporta un plus de “mala
prensa” a las interacciones que tienen un objetivo meramente sexual.
En la última década se ha considerado que estas aplicaciones, usadas mayo-
ritariamente por hombres cis gays, se basan en la “pornificación” y “mercan-
tilización” de los cuerpos, motivada por el ensalzamiento de la masculinidad
hegemónica (Enguix y Gómez-Narváez, 2017: 117). Esto es algo evidente que
puede observarse en la abundancia de cuerpos “descabezados” temerosos de la
estigmatización, al igual que en las referencias constantes y explícitas a la mas-
culinidad en las biografías de algunos perfiles: “solo masculinos”, “no plumas”,
“mascxmasc”, “no locas”, así como en las divisiones dicotómicas y heteronor-
mativas activo/pasivo que se despliegan como identidades “coherentes” más
que como prácticas sexuales puntuales y flexibles.
A pesar de que recientemente se ha abierto la aplicación a la presencia de
otras identidades y ya no solo a hombres cisgénero gays y bisexuales, lo cierto
es que tanto la interfaz como la predominancia de los discursos tránsfobos, plu-
mófobos y transmisóginos imposibilita un uso inclusivo de estas aplicaciones
(Lloyd y Finn, 2017: 162). Según un estudio elaborado por Christopher E. M.
Lloyd y Mark D. Finn (2017: 162), gran parte de las personas trans* que usan es-
tas aplicaciones afirman que en estos espacios sus identidades son vistas como
no legítimas, como si no pertenecieran a estas plataformas. Como señalan los
autores Lloyd y Finn (2017: 162-163), en muchas ocasiones estas personas se
verán sometidas a un régimen de invisibilización de su identidad por la que los
usuarios tratarán de racionalizar su presencia: “así que eres un hombre femeni-
no?” (a una mujer transgénero).
La inclusión de lo trans* como una de las opciones que se pueden seleccionar
en el perfil en la sección de “tribus” no ayuda especialmente a la desfetichi-
zación y legitimación de esta identidad. A pesar de los intentos de ampliación
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

del público potencial de esta app —motivado más por el marketing orientado a
blanquear su imagen de marca—, se continúa manteniendo una “lógica mascu-
lina de uso” (García, 2014: 85). Esto se hará evidente tanto en la predominancia
del consumo sexual carente de los imprescindibles lazos de empatía y cuidados
mutuos sobre los que se debe basar cualquier contacto, como en la definición
de un sujeto masculino en términos hegemónicos que rechaza todo aquello que
implique y signifique feminidad por ser visto como inferior y emasculador (Gó-
mez Beltrán, 2016; 2019).
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL
| 5.1.3 WAPA: “ELLAS NO FOLLAN” Y LA ESTEREOTIPIA FEMENINA
La estereotipia masculina sobre la que se construye Grindr/Wapo es más evi-
dente si la comparamos con Wapa, espacio destinado a las mujeres en el que la
carga sexual y la exhibición corporal es mucho menor. Hasta tal punto difiere de
Wapo que, una vez instalada, durante el inicio de la aplicación, las usuarias se
ven obligadas a aceptar la siguiente norma: “No publicaré fotos ni texto de con-
tenido sexual en mi perfil y entiendo que Wapa no es una aplicación de carácter
sexual”. Esto contrasta profundamente con las fotos pornográficas y los perfiles
con textos como “busco pollón” o “pasivo con aguante” que pueden leerse en
Wapo. Es llamativo que las diferencias establecidas entre la masculinidad y la
feminidad se demarquen en las aplicaciones gays y lésbicas aún con mayor cla-
ridad que en Tinder y Badoo, mayoritariamente hetero. Mientras que a ellos se
les permite tener encuentros sexuales esporádicos y el uso de su cuerpo con
fines eróticos y hedónicos, a ellas, en cambio, se las presupone como más emo-
cionales y sensibles, considerando que no estarán dispuestas a tener relaciones
sexuales esporádicas. Esto significa que se presupone que los hombres están
más predispuestos a lo sexual y pornográfico, mientras que las mujeres per-
siguen encuentros más profundos/románticos, más emocionales, “softporn” o
porno blando.
Al igual que ocurre en Grindr o Wapo, también en Wapa encontramos que
los perfiles con fotografías de cara son escasos y que la parrilla está dominada
por fotografías de paisajes o simplemente aparecen en blanco. Este vacío de
representación una vez más obedece a la armarización e invisibilización a la que
están sometidas las mujeres lesbianas, trans* y bisexuales. Así mismo, el uso de
estas apps es mucho menor que en el caso de los hombres heterosexuales o GTB
que, como se ha comentado, son clara mayoría en su uso, independientemente
de los fines que persigan. Estas aplicaciones no consiguen atraer a las mujeres
lesbianas con la misma intensidad que en otros targets, algo que también ocu-
rre con los espacios físicos de ocio en los que ellos siguen siendo mayoría. Esto
ha hecho que recientemente se haya lanzado la app de ligue Ulindr, de origen
español, creada por y para mujeres lesbianas y bisexuales.
Al igual que ocurre en otras plataformas, las identidades queer son frecuen-
temente rechazadas tal y como ocurría, por ejemplo, con el hombre femenino
o con pluma en Grindr. En Wapa también pueden encontrarse descripciones
y comentarios —aunque mucho menos frecuentes e hirientes— en los que se
rechaza tener encuentros con mujeres masculinas y trans*. Como se afirma en
uno de los pocos estudios que existen sobre esta plataforma: “las negociaciones
en torno al cuerpo de las mujeres sigue estando presente en Wapa, sugiriendo
que algunos aspectos positivos de estas plataformas móviles todavía necesitan
ser puestos en entredicho” (Narin, 2018: 364; traducción propia). Los cuerpos
disidentes de las normas de género pierden deseabilidad tanto en contextos
virtuales como analógicos. Sin embargo, en estas apps las/los usuarias/os se en-

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frentan de manera sutil a un dilema: bien disimular aquellos aspectos que les
restan deseabilidad para incrementar sus posibilidades de éxito —el llamado
passing en el mundo no virtual— o bien a asumirlos y proyectarlos como parte
esencial de su identidad.

| 5.2. NUESTROS CUERPOS TAMBIÉN SON


VIRTU(RE)ALES.

| 5.2.1. LA INTIMIDAD EN LA ERA 3.0


La conexión constante a internet, así como la creciente dependencia del uso
del smartphone ha sido relacionada frecuentemente con la pérdida de intimi-
dad. La revolución tecnológica ha incrementado nuestra exposición, lo que ha
ocasionado que se desarrollen ciertas sensaciones de vulnerabilidad y miedo a
que se desvelen nuestros secretos y vidas privadas. Internet, un espacio inmenso
y casi ilimitado de información, nos ha enfrentado, paradójicamente, a nuestros
miedos individuales de exposición pública. Compartimos nuestras vidas a diario
a través de fotografías, textos y todo tipo de información que ofrecemos cons-
ciente o inconscientemente mediante las diferentes plataformas. Como hemos
comentado, saber seleccionar la información relevante que ofrecer de una/o
misma/o es fundamental a la hora de mostrarse ante las/los demás en las apps
de contacto y esto también incluye tanto seguir el mencionado ideal de autenti-
cidad como evitar mostrarse en exceso (Blackwell, Birnholtz y Abbott, 2014: 13). 
Esta tensión entre enseñar lo suficiente para describirse y no mostrar dema-
siado es quizá uno de los conflictos principales cuando usamos las apps de ligue
y las redes sociales en general. Queremos darnos a conocer, pero no mucho;
solo lo suficiente para proyectar una imagen positiva que se corresponda con
lo que creemos que somos. Todo esto con la intención de ser aceptados/as o
incluso de mostrarnos como diferentes y únicos/as. Las variables son muchas,
pero en todas ellas lo que se evidencia es un diálogo propio entre las redes, los/
las usuarios/as, y las maneras en las que personal y socialmente entendemos la
intimidad.
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

Un punto necesario que debe tratarse es la visión actual de las redes como
formas de exhibición gratuitas y desesperadas (Bonavitta, 2015: 2014). Estas crí-
ticas, como hemos visto anteriormente, simplifican la variedad de emociones,
intenciones y deseos que experimentamos cuando usamos estas plataformas y,
además, nos infantilizan al considerarnos personas sin capacidad de gestionar
nuestros espacios. Indudablemente, como afirman algunas/os autoras/es (Bel-
trán; Pérez-Ugena y Vizcaíno-Laorga, 2010: 20) se ha producido recientemente
cierta “ciberdesinhibición”, una “combinación de intimidad y anonimato, que
proviene del cambio de valores tradicionales (preservación de la intimidad per-
sonal y familiar)”.
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL
Hoy en día lo que entendemos por intimidad está en constante cambio y ya
no puede analizarse como hace unas décadas. Tenemos la obligación de ampliar
nuestra perspectiva a la hora de analizar la exposición de la intimidad que rea-
lizan los y las jóvenes para no caer una vez más en prejuicios adultocentristas.
Más que con una ruptura radical de la intimidad, con lo que nos encontramos
actualmente es con su negociación y re-construcción/re-definición constante,
basada en la rearticulación de lo que entendemos por apertura y proximidad
(Ardévol y Gómez-Cruz, 2012: 199). La interacción en redes no tiene por qué ser
una “exhibición pública de asuntos privados” o una “confesión de sentimientos
privados”, como mencionaba Bauman en relación con la liquidez de la moder-
nidad (2006). El uso del término “confesión” nos traslada a un contexto de ex-
posición de los pecados y de una intimidad a la que debe tenerse cierto miedo
de liberar. Sin embargo, estas redes, a través de su uso y sin olvidar un claro
componente experimental no siempre positivo, permiten comprender emocio-
nes, compartir afectos y crear redes de apoyo colectivo. Lo que se ha llamado
“confesión” también puede ser entendido como una manera de comunicación
emocional donde las redes han permitido liberar una parte de nuestra realidad
que no debería haberse reducido, limitado e invisibilizado a lo privado, en tanto
que alejado de la exhibición pública, puesto que “lo que no es nombrado no
existe” (George Steiner, citado en Eulalia Lledó; 2004: 396). 
El deseo de seducción e interconexión no tiene por qué ser comprendido
como una necesidad desesperada o descontrolada de exhibir nuestra vida ínti-
ma. Cada usuario/a debe decidir qué aspectos de su vida desea exponer y para
ello tiene que ser consciente de las posibles consecuencias de presentarse en
las redes. Habrá quién decida compartir mucha información personal y quien ni
siquiera utilice una foto de cara para identificarse. Esto nos habla de maneras
diferentes de entender y proteger el espacio íntimo y la privacidad, pero en nin-
gún caso de una buena o mala manera de participar en el espacio virtual. Cada
una/o debe decidir libremente sus límites de exhibición sin que esta tenga una
connotación peyorativa.
El espacio virtual también es utilizado para compartir emociones y senti-
mientos de manera colectiva creando nuevas formas de comunidad (Beltrán;
Pérez-Ugena y Vizcaíno-Laorga, 2010: 20) o para exponer deseos, fortalezas y
vulnerabilidades; y, en efecto, también es un espacio de superficialidad y de
cánones estéticos, pero esto, al igual que en el mundo analógico, se da en convi-
vencia con otras formas de hacer y ser. Lo que para unos es narcisismo, vanidad
y superficialidad para otros es autoexploración, expresión emocional y estética.
Esta tensión entre las diferentes perspectivas no tiene que servir para reducir las
reflexiones a uno u otro lado, sino para entender de manera más compleja y rica
los porqués y los cómos de nuestros usos de las redes.

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| 5.2.2. ¿CUERPO DESNUDO = CUERPO VÍCTIMA?


En todas las aplicaciones mencionadas, bien sea Tinder, Wapa, Wapo, Grindr
y Badoo se pone cierto afán por proteger determinadas áreas de la vida priva-
da. Lo que difiere habitualmente es tanto el grado de exposición de la persona
como el de exhibición física, algo que en muchos casos entra en contradicción
con los ideales culturales de pudor e intimidad. La negociación de la intimidad
está condicionada tanto por el tipo de contacto y app en la que se produce como
por la identidad que se construye en el perfil.
El uso de fotografías eróticas o sensuales en Tinder es mucho más frecuente
—casi el doble— en perfiles de mujeres cis que de hombres cis (Mesa-Medina y
Marfil-Carmona, 2018: 74). Si bien esto pone sobre la mesa la crítica certera de
la objetualización del cuerpo de las mujeres y su consumo para el disfrute eróti-
co masculino, lo cierto es que esta argumentación puede derivar en su victimiza-
ción e infantilización. La exhibición del cuerpo no debe ser considerada en todos
los casos como una condena a la pasividad o victimización. Las razones por las
que un/a usuario/a muestra su cuerpo son múltiples y obedecen a diferentes
objetivos que no tienen por qué vincularse con una genealogía de la dominación
femenina o del (ab)uso erótico del cuerpo de las mujeres para el disfrute mascu-
lino. Estas reflexiones suelen olvidarse de otros aspectos como la existencia de
mujeres lesbianas que también pueden hacer “uso de su mirada”, alejándose de
los patrones masculinos —o no— de consumo del cuerpo, de que hay mujeres
que buscan mantener encuentros sexuales y no necesariamente establecer vín-
culos amorosos, o de cómo el cuerpo masculino no es igualmente victimizado.
Mientras que en Grindr se promueve la exhibición corporal, en Tinder y Ba-
doo, por el contrario, se dan otras pautas en la construcción de los perfiles en
los que, a pesar de que también se juega con lo físico, este no tiene el contenido
casi pornográfico que tiene en la app gay/bi. La intimidad se rige en las apli-
caciones por una lógica masculina, es decir, se negocia en base a unas reglas
que habitualmente garantizan los privilegios masculinos y que posicionan a las
mujeres y a los sujetos feminizados como pasivos, faltos de autonomía y poder
de decisión. Esta es una mirada que atraviesa a los cuerpos y los convierte en
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

pasivos, débiles e incluso víctimas de su propia exposición. Lo cuestionable en


este sentido es que gran parte de las críticas de un sector feminista se hayan
centrado en censurar la autoexhibición del cuerpo de las mujeres por creer que
refuerza de manera incuestionable el sistema patriarcal. Sin embargo, no se ha
analizado ni moralizado con la misma dureza la, en unos casos, escasa y, en otros
excesiva, exhibición del cuerpo de los hombres, lo que nos remite a discursos
sexofóbicos más relacionados con el pudor y el “saber comportarse” que con la
despatriarcalización de la sociedad.
Un ejemplo de esto puede observarse en Grindr, una app en la que los usuarios
se presentan desnudos de manera constante en la parrilla de perfiles, incluso
en posturas completamente sexuales. La exhibición de estos cuerpos no parece
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

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remitir aquí a la “desagenciación” de los usuarios: no son vistos como víctimas


sometidas a la mirada dominadora de otros hombres, sino que más bien son
entendidos como cuerpos que saben lo que quieren y cómo lo quieren. Su des-
nudo es interpretado como plenamente consciente e intencional, partiendo de
la presuposición de la autonomía masculina: “ellos saben lo que quieren y eso es
algo bueno”. Sin embargo, cuando una mujer expone su cuerpo, por ejemplo, en
Tinder, parece que se está sometiendo indiscutiblemente a la mirada masculina
bien para ser objeto de deseo, víctima pasiva del patriarcado, o bien para ser
una “puta” que disfruta de ello. Mientras que la exhibición masculina se basa en
su consideración como un “yo fortaleza”, en el caso de la femenina se muestra
como un “yo en relación” (Casado, 2014: 66-69), poniéndose en juego pares
excluyentes como actividad/pasividad, amo/víctima y voz/silencio.
El problema que queremos plantear es comprender que la intención de mos-
trarse como un sujeto deseable a través de la exhibición física no está relaciona-
da ni con la cesión de la intimidad ni con la pérdida de capacidad de decisión y
empoderamiento. Publicar una imagen de nuestro cuerpo desnudo no implica
que lo estemos transformando en algo público. En palabras de Elisenda Ardé-
vol y Edgar Gómez-Cruz (2012: 201), “[l]a imagen corporal que se expone es
pública, pero el cuerpo es privado”. Pero, es más, incluso el carácter público
de la imagen puede ser cuestionado, especialmente si se tienen en cuenta el
aumento de casos de sextorsión, sexpreading y pornrevenge y su codificación
como delitos. La fotografía intercambiada en una conversación o red privada es
de carácter privado. Incluso en el caso de una fotografía compartida en una red
pública, es importante que nos cuestionemos cuál es nuestro derecho a poder
compartirla.
El desnudo no tiene por qué ser entendido como una pérdida o carencia, sino
que puede ser una estrategia empoderadora sin que nazca necesariamente de
cierto narcisismo hedonista o de la asimilación irracional de los principios pa-
triarcales. Mostrar el cuerpo es una práctica opcional que puede partir del de-
seo legítimo de resultar deseables eróticamente, ayudando incluso a mejorar
la autopercepción (Ardévol y Gómez-Cruz, 2012: 201), o bien de un proceso
de negociación de la identidad y la autoimagen llegando a ser plataformas de
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL

experimentación, por ejemplo, durante períodos de transición o “salida del ar-


mario” (Lloyd y Finn, 2017: 166; Enguix y Gómez-Narváez, 2017: 10). En estos
casos, los perfiles pueden servir como espacios liberadores en los que reflejar la
“nueva” realidad estimulando procesos de autoafirmación y de incremento de
la autoestima (Enguix y Gómez-Narváez, 2017: 11).
La victimización de los sujetos que exponen sus cuerpos puede también ser
considerada como la imposición de una determinada norma sexual/sexofóbica
que funciona como un régimen de autovigilancia. Si quieres ser tomada en serio
o ser igual a los hombres, debes aceptar un precepto básico: tu cuerpo desnu-
do siempre será (des)politizado como mercancía. Como menciona Julia Serano
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - EL PERFIL
(2013: 135), el requerimiento de alterar la identidad o la expresión de la misma
para acomodarse a una determinada agenda política supone una perversión de
la reivindicación feminista de “lo personal es político”. Como señala la autora
respecto a las identidades trans*, construir los cuerpos en términos únicamente
políticos tiene, entre otras, una consecuencia fundamental, la imposición activa
de un “carné feminista” que se basa en un estándar eminentemente cisexual.
Extrapolando esta argumentación al caso de la exhibición corporal en las redes,
no puede entenderse esta en un único sentido y menos aún a modo de una
acusación política: si te exhibes, te (auto)desempoderas, te (auto)fetichizas, te
entregas como objeto de deseo deshumanizado. Estas afirmaciones parten no
solo de un argumentario machista que considera que las mujeres deben ser se-
res recatados y los hombres pueden mostrar su cuerpo sin verse condicionados
por ello, sino que además entronca con discursos sexofóbicos y cisexistas.
Una cuestión fundamental que diferencia a Tinder de otras apps, especial-
mente, de Grindr y Wapo es la consideración pública que tienen y cómo esto in-
fluye en el tipo de interacciones sociales que se producen en estas plataformas.
Debido al carácter más social que sexual de Tinder y a que está más enfocada a
personas cisheterosexuales, está determinada por una visibilidad pública mayor
—está mejor vista— que otras aplicaciones, sobre todo si se las compara con
las dirigidas a los colectivos LGTBI+. Esta visibilidad, que debe ser considerada
como un privilegio heterosexista, tiene, sin embargo, un matiz peculiar: cuanto
más visible es una realidad más debe someterse a las normas y reglas que dic-
taminan lo políticamente correcto, es decir, lo que está “bien visto” y aceptado
socialmente. Esta corrección es evidente en la manera de interactuar de las per-
sonas usuarias que tienen que adaptarse a fórmulas de seducción en las que los
patrones clásicos de conquista, especialmente machistas, ya no son aceptados
—lo que no implica que los nuevos patrones sean más igualitarios, simplemente
son, en algunos casos, diferentes.
En el caso, por ejemplo, de Grindr, esta app viene marcada, a pesar de su
creciente visibilidad dentro del colectivo, por la invisibilidad de cara al público
general que, en caso de conocer la existencia de la aplicación, desconoce su
funcionamiento o sus dinámicas internas. Teniendo esto en mente, podríamos
pensar que esta falta de visibilización o de conocimiento de lo que ocurre en
Grindr podría favorecer el que esta app fuera una especie de reducto seguro
para que las identidades no normativas pudieran conocerse. Sin embargo, el
carácter un tanto privado de la app se traduce también en una mayor presencia
de discursos hegemónicos, así como de policía y verificación de las normativida-
des identitarias (Campbell, 2004: 68; Burkhalter, 2005: 63). Aunque en las últi-
mas décadas el espacio virtual comienza a ser reclamado por esos que algunos
autores han llamado “cuerpos resistentes” a la norma (Enguix y Ardévol, 2012:
511), lo cierto es que a la par se ha incrementado la necesidad de afirmar los
privilegios masculinos.

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NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - SEDUCCIONES EN LAS REDES
|| 6. SEDUCCIONES EN
LAS REDES
Un aspecto fundamental que condiciona tanto la construcción de los perfiles
como la interacción misma es la prescripción de un uso determinado en función
de la adscripción a uno u otro género dentro del sistema normativo binario. Esto
quiere decir que en función de ser considerados hombres o mujeres se entenderá
que podemos/debemos usar estas apps y, en general, las redes sociales de una
manera específica. Como señala Antonio Agustín García (2014: 84): “[e]l límite
entre los usos correctos e incorrectos se cruza con una férrea división entre lo que
hacen unos y otras”, según la asociación patriarcal entre varón/hombre/masculi-
nidad y hembra/mujer/feminidad. Para el autor (2014: 85), en estas apps existe
una “lógica de uso masculina”, es decir, son ellos quienes definen cómo y de qué
manera se deben dar las interacciones o el mismo uso de la plataforma. De esta
manera, se relaciona el uso que ellas hacen con el cotilleo, la incontinencia verbal
o la inutilidad (García, 2014: 85).

También en Grindr y en Wapa observamos esta lógica tanto en la manera en la


que se construye la interfaz como en los patrones comunicativos que se utilizan en
las interacciones. En Grindr nos encontramos con unas pautas muy estrictas a la
hora de establecer una conversación: “Hola”, “Qué tal?”, “Qué buscas?”, “Sitio?”,
“Qué te mola?”, etc. Este esquema se repite una y otra vez primando el encuentro
sexual como eje articulador de la comunicación y de la información que se ofrece
entre los interlocutores. Si bien es cierto que se dan otras formas de establecer la
conversación, lo cierto es que prima esta simplificación “económica” del tiempo
empleado, así como del objetivo mismo del encuentro. Por el contrario, en Wapa
puede verse cómo este patrón no es el habitual, tanto por la prohibición explícita
que impone la plataforma de establecer una comunicación orientada a lo sexual,
como por la propia manera en la que se entienden estereotípicamente las rela-
ciones lésbicas. Estas interacciones más que basarse en un canon predefinido se
inician utilizando como excusa algún dato ofrecido en el perfil o algún comentario
que sea considerado original.

Algunas investigaciones han descrito cuál es la manera en la que se despliega


la lógica de género en estas plataformas en relación con el comportamiento que
tienen ellos y ellas, especialmente en relaciones heterosexuales en Tinder (Me-
sa-Medina y Marfil-Carmona, 2018). En gran parte de los casos ellos son descritos
como más activos, insistentes y dispuestos a iniciar la conversación (Mesa-Medina
y Marfil-Carmona, 2018: 81). Esta posición proactiva funciona como un mandato
de género por el que el papel de inicio y guía de la seducción recae sobre lo mas-
culino, mientras que la receptividad y pasividad es propia de lo femenino. 

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En algunas ocasiones se ha afirmado que esta mayor actividad de los chicos


puede estar relacionada con la gran competitividad que tienen, puesto que la ma-
yoría de los usuarios son hombres y ellas pueden permitirse ser más selectivas. Si
bien esto puede ser cierto, debe tenerse muy presente que la seducción se da en
un contexto desigual de género y, por lo tanto, en posiciones relativas de poder
distintas. No es que ellos, debido a la competitividad, decidan ser más activos, sino
que es la normatividad de género la que dictamina la manera en la que deben
comportarse que es, a su vez, entendida como natural y apropiada. La compe-
titividad entre varones puede ser entendida como una forma de dominio de lo
femenino puesto que, primero, el “premio” por el que se compite es el cuerpo de
una mujer y, segundo, el ejercicio mismo de la competición es considerado como
positivo para la reafirmación de su masculinidad (Bird, 1996: 129). Ello podría ser
la causa de la aparente relación que existe entre el inicio de la conversación y la
mayor autoestima que muestran hombres heterosexuales y mujeres bisexuales
(Fernández Fernández, 2017: 35).

Las citas cara a cara con los/las usuarios/as de estas apps están llenas de miedos
e inseguridades debido a que se generan unas expectativas inciertas que no se
confirman o descartan hasta que llega ese primer encuentro. Entre estas expecta-
tivas y miedos se encuentran el ser engañados/as, que el feeling o la química que
se genera en una conversación de chat desaparezca al quedar con sus citas en
persona, el miedo al rechazo, el no gustar físicamente y el no resultar deseables
a las otras personas (te gusten o no). También surgen miedos como la timidez, la
vergüenza y a los silencios incómodos. 

Las expectativas que se generan y se construyen en torno a estas apps afectan


a las mujeres y a los hombres de una forma diferente. A ellas se les inculca la idea
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - SEDUCCIONES EN LAS REDES

de que los hombres son peligrosos cuando se plantean un primer encuentro cara
a cara con ellos después de haber establecido una conexión a través de la app.
Aparece el miedo a ser secuestradas, agredidas, violadas y asesinadas. No obstan-
te, cuando ellos quedan con una mujer, su mayor preocupación es que su físico
sea diferente al que vieron en las fotos de su perfil, pero no perciben que puedan
vivir una situación donde su vida y su integridad corran peligro. Las mujeres son
conscientes de estas diferencias, siendo llamativo que a ellas también les preocu-
pa no gustarles ni resultarles atractivas a sus citas, aunque posteriormente se den
cuenta de que no tienen ningún interés en ellos. Así mismo, ellas perciben que
los hombres “van mucho más a saco”, pues a los pocos minutos de empezar una
conversación a través del chat, la mayoría de ellos les dicen que quieren “follar”.
Ocurre, además, que hay mujeres que incluso queriendo tener encuentros sexua-
les con un hombre no se atreven a decirlo, por miedo a lo que se piense de ellas. 

Esta lógica también se manifiesta en la moralización de los comportamientos.


A pesar de que en algunas ocasiones ellas han manifestado que consideran que
los hombres son demasiado directos o bruscos en las conversaciones, es decir,
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - SEDUCCIONES EN LAS REDES
van “a saco”, a la par, esta afirmación se combina con que estas mismas mujeres
autocontrolan sus comportamientos para no dar una imagen no deseada (Fernán-
dez Fernández, 2017: 38). La figura de la mujer recatada funciona aquí como un
dispositivo moralizador que (auto)controla el comportamiento femenino para que
no se ponga en tela de juicio la imagen virtual positiva y se arruine el contacto.
Los discursos hegemónicos de género condicionan la construcción del perfil tanto
como la interacción y esto implica que también la limitan y constriñen a patrones
heteronormativos.

Este aspecto del recato femenino es un lastre que, como se ha comentado, está
presente también en las apps de mujeres. Un ejemplo más de esto se encuentra al
comprobar como el doble estándar de uso entre Grindr/Wapo y Wapa se eviden-
cia no solo en la política “antisexual” de esta última, sino también en las “huellas”
que pueden enviarse entre las usuarias. Estas “huellas” son mensajes predeter-
minados que tratan de resolver los problemas o dificultades derivadas de romper
el hielo en una conversación. Mientras que en el caso de Wapa son: “¿Tomamos
algo?”, “¡Molas!” y “¿Una peli?”, en Wapo son los siguientes: “¿Tomamos algo?”,
“¡Molas!” y “¿Buscas ya?”. La dualidad romanticismo/sexo se superpone sobre
todas estas aplicaciones como una constante en la distribución de lo masculino y
lo femenino.

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PARA TERMINAR... 
Las apps de citas prometen ofrecer un paraíso de relaciones y vínculos de mu-
chos tipos. En ellas, independientemente del objetivo que se persiga, se encuen-
tra esa persona especial, ese amigo o amiga del alma, a quien nos acompañe en
nuestros viajes o simplemente una persona con la que chatear y compartir mo-
mentos a través de la pantalla de nuestro smartphone. Conocemos a gente de
otras ciudades y países fuera de nuestros contextos vitales, de otras edades, clases
sociales o ambientes, a la que probablemente no tendríamos acceso si no fuera
por la facilidad y simpleza que ofrecen estas plataformas. Wapa, Wapo, Badoo,
Tinder y Grindr cumplen con nuestras expectativas con nota. Sin embargo, debe-
mos cuestionarnos si estas plataformas aprovechan las dinámicas de un mercado
globalizado y capitalista y nos animan a consumir cuerpos, emociones y deseos
embarcándonos en una vorágine de swipeos, matches, taps y comunicaciones fal-
tas de cuidados. La velocidad parece impulsarnos a la desafección, puesto que la
empatía requiere de tiempo, escucha y respeto. Los nuevos espacios de seducción
son herramientas ofrecidas por empresas que buscan que usemos sus plataformas
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION

no de la manera más ética posible, sino de la más rentable posible para alcanzar
sus objetivos. En este sentido, rebelarse contra estos usos es un posicionamiento
político y un acto subversivo, al igual que lo es proponer una ética del cuidado
que no solo se extienda a nuestro entorno íntimo, privado y cercano, sino a todas
nuestras relaciones físicas y virtuales, mediadas o no por el smartphone. Una se-
ducción que, en definitiva, sea la expresión humana de nuestra capacidad comu-
nicativa, emocional y relacional.
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS
7. UNIDADES DIDÁCTICAS
PROPUESTAS
| 7.1. HABLEMOS DE SEDUCCIÓN

OBJETIVO 
• Mostrar algunas de las dinámicas de seducción e interacciones habituales en
las apps de citas y reflexionar sobre ellas. 
• Analizar las diferencias entre los espacios físicos y virtuales.
• Reflexionar sobre algunos mitos relacionados con el uso de las redes y de las
apps.

DURACIÓN: 60 Minutos

MATERIAL
Proyector y altavoces
Vídeos
Pizarra

DESARROLLO 
• Se realiza una breve introducción al uso de las apps de citas y las redes so-
ciales, conversando con las personas participantes y preguntándoles sobre sus
percepciones, sus vivencias y su opinión sobre ellas para romper el hielo. 
• En segundo lugar, se hace una lista con ventajas y desventajas del uso de
las redes sociales. Usando la pizarra se harán dos columnas en las que se irán
apuntando las ventajas y desventajas que el alumnado vaya mencionando (15
minutos). 
• A continuación, se proyectan una serie de mitos que habitualmente se aso-
cian con las personas que usan las apps de ligue para que debatan sobre si son
verdaderos o falsos (20 minutos). Algunos ejemplos propuestos son:
◊ “Los/as usuarios/as de las apps de citas son unos/as perdedores/as o raros
/as y están desesperados/as”.
◊ “Mucha gente se avergüenza al admitir que usa alguna app de ligue”.
◊ “Las apps de citas son como un supermercado y las personas son el produc-
to a consumir”.
◊ “Creamos el perfil para llamar la atención de alguien”.

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◊ “Las relaciones por internet son muy frías, no como ‘cara a cara’”.
◊ “Las apps de citas han cambiado nuestra manera de ligar”.
◊ “Las mujeres y los hombres se comportan de la misma forma en las apps de
citas que en el ‘mundo real’”.
◊ “Las mujeres lesbianas que usan Wapa buscan una relación sentimental se-
ria”.
◊ “Los hombres gays que usan Grindr y Wapo son promiscuos”.
◊ “Las mujeres nunca toman la iniciativa en Tinder”.
• Por último, se les comenta que se van a proyectar varios vídeos para mostrar
cómo nos comportamos en estos contextos digitales. En primer lugar, se visua-
lizan dos vídeos que son similares y muestran, por un lado, el comportamiento
de un hombre hetero en Tinder y, por otro lado, el de una mujer hetero (10
minutos).
◊ Hombre cishetero: “30 vs 1: Dating App in Real Life”: [https://bit.ly/2WGO-
JHI].
◊ Mujer cishetero: “30 vs 1: Dating App In Real Life”: [https://bit.ly/36y9EkY].
• Para dinamizar el visionado de los vídeos, las/los mediadores pueden plan-
tear algunas de estas preguntas (15 minutos):
◊ ¿Cómo se comportan las protagonistas de los videos? ¿Hay diferencias en
función de la aplicación? ¿Y de la identidad de género? ¿Y de la orientación?
◊ ¿Nos comportamos en persona igual que en las apps de citas? ¿Por qué?
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS

IDEA PRINCIPAL
• El juego de la seducción tiene sus propios códigos, tanto en los espacios físi-
cos como virtuales, siendo importante tener en cuenta sus posibles efectos en
cada uno de ellos.

PALABRAS CLAVE
• Espacios físicos, espacios virtuales, seducción, interacción.

| 7.2. NOS CONSTRUIMOS (I PARTE)

OBJETIVO 
Visibilizar la manera en la que construimos nuestros perfiles y los parámetros
que usamos para definirnos y seducir a los demás.
DURACIÓN: 55 minutos.
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MATERIAL
Papel y bolígrafo azul/negro
Pizarra 

DESARROLLO
• Se explica a las/los participantes que la actividad consiste en elaborar un per-
fil individual en una app de citas, especificando todas las categorías, elementos
y características que ofrecen estas plataformas, tanto las que son comunes (la
geolocalización) como las propias de cada app (las etiquetas de identidad de
género, físico, estado serológico, etc.). Es importante aclarar al alumnado que
pueden construir su perfil como quieran, añadiendo u omitiendo la información
que consideren, ya que no es obligatorio que utilicen todas las herramientas que
la app ofrece. Tanto lo que se dice como lo que se omite da a las/los mediado-
ras/es información relevante para el debate y la reflexión común (5 minutos).
• El primer paso consiste en entregar la plantilla del perfil (Anexo I) para que la
completen individualmente todas las personas participantes. Las/los mediado-
ras/es prestarán atención a las posibles dudas y dificultades que puedan surgir
para un adecuado desarrollo de la actividad. Es recomendable que quienes diri-
jan esta dinámica participen también de la actividad elaborando su propio perfil
tanto en papel como proyectada (15 minutos).
• Una vez creado el perfil, se pregunta a las/los participantes con qué finalidad
lo han creado y a quién esperan seducir, explicándoles que esto condiciona la
manera en la que lo han elaborado (5 minutos).
• Posteriormente, las/los participantes comienzan a describir al resto del gru-
po el perfil creado, utilizando también alguno de los perfiles creado por las/los
mediadoras/es como ejemplo para dinamizar este punto. Con la intención de
motivar el debate y fomentar la discusión, se proponen algunas preguntas que
pueden utilizarse con todo el grupo: (10 minutos).
◊ ¿Qué imagen queréis proyectar? 
◊ ¿Ponéis fotografías? ¿Cuáles? ¿Por qué?
◊ ¿Habéis rellenado todo el perfil? ¿Por qué? ¿Qué aspectos habéis dejado
en blanco? ¿Por qué?
◊ ¿Hay alguna “etiqueta” que te resulte extraña? ¿Por qué?
• Por último, partiendo de la información de los perfiles individuales de cada
participante, se propone un debate para analizar y reflexionar sobre los paráme-
tros que usamos para definirnos y seducir a los demás a través de las siguientes
preguntas: (20 minutos).
◊ ¿Crees que te sirves de estereotipos cuando construyes tu perfil? ¿Cuáles?
¿Por qué?
◊ ¿Crees que coincide lo que tú muestras con lo que las demás personas inter-
pretan de tu perfil? ¿Qué ven los/las demás en tu perfil?

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IDEA PRINCIPAL
El perfil que construimos en estas apps está condicionado en gran medida por
los fines que cada usuaria/o tenga en estas redes sociales, por sus vivencias, su
identidad, estereotipos y mandatos de género.

PALABRAS CLAVE
Autoconcepto, autoimagen, seducción, performance virtual.

| 7.3. NOS CONSTRUIMOS (II PARTE): CAMBIO DE PANTALLA

OBJETIVO 
• Visibilizar las diferencias de uso en las aplicaciones de citas en función del
contexto social y cultural de cada persona.
• Empatizar con otras realidades dentro de estas plataformas. 
• Resaltar aspectos de los que no eran conscientes tanto en su autoconcepto
como en la construcción del perfil al cambiar el punto de vista.

DURACIÓN: 35 minutos.

MATERIAL
Papel y bolígrafo de otro color que no sea azul o negro
Pizarra 
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS

DESARROLLO
• Tomando como base el perfil elaborado previamente (dinámica 7.2), se re-
parte a las personas participantes una tarjeta (Anexo II) boca abajo sin que pue-
dan mostrar su contenido al resto de compañeras/os. Estas tarjetas proponen
cambios de identidad, contexto, roles y finalidades en las apps (5 minutos).
• Una vez que el alumnado tiene sus tarjetas, cada participante, individual-
mente, debe actualizar su perfil como quiera, teniendo en cuenta esta nueva
situación. Realizarán las modificaciones que consideren oportunas en el mismo
papel que en la dinámica anterior, utilizando, para ello, un bolígrafo de un color
diferente al utilizado previamente en la plantilla (5 minutos).
• Posteriormente, se les comunica que hay otras/os compañeras/os que tienen
la misma tarjeta y se les propone que se junten para poner en común la actuali-
zación de sus perfiles (10 minutos). 
• Finalmente, cada uno de los grupos expondrá al resto de participantes cómo
ha afectado el contenido de la tarjeta a la actualización de su perfil, qué conflic-
tos han surgido y por qué (15 minutos). 
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS
IDEA PRINCIPAL
Un cambio de identidad, contexto, app, finalidad o de target puede transformar
significativamente nuestro comportamiento, nuestro perfil y la imagen que de-
seamos mostrar en estas redes sociales.

PALABRAS CLAVE
Perspectiva, empatía, contexto, experiencia, LGTBIfobia, machismo, estigma,
armario.

| 7.4. ¿NOS CUIDAMOS?

OBJETIVO 
• Mostrar cómo algunas frases, expresiones, preguntas o afirmaciones que
usamos en nuestros perfiles o interacciones pueden ser formas de violencia.
• Humanizar la comunicación virtual, evitando la despersonalización y fomen-
tando la empatía y el posicionamiento en otras realidades.
• Estimular la autocrítica y la responsabilización de los propios comportamien-
tos dañinos.

DURACIÓN: 50 minutos.

MATERIAL
Papel y bolígrafo
Proyector/ Imágenes impresas previamente

DESARROLLO
• Dividimos al alumnado en grupos de 3 a 5 personas y se le entrega a cada
grupo un caso (Anexo III) que representa una conversación, imagen o situación
donde sucede un comportamiento o actitud violenta.
◊ Caso 1: Fotopolla; debatir sobre el envío de imágenes eróticas y/o pornográ-
ficas y sobre la necesidad de consenso. (3.1.3. Las “fotopollas” no deseadas)
◊ Caso 2: Ghosting; reflexión sobre la responsabilidad afectiva y la comunica-
ción sincera. (3.1.5. El ghosting: aparece y desaparece)
◊ Caso 3: Sexpreading; analizar este caso mencionando su carácter delictivo y
los efectos negativos que tiene en las víctimas. (3.1.4. Sexting seguro)
◊ Caso 4: Compartir perfiles; introducir el debate sobre el carácter ético de
compartir perfiles, incidiendo en cuestiones como la intimidad o la privacidad.
(3.1.1. Compartir perfiles)
◊ Caso 5: Persona seropositiva; reflexionar sobre la responsabilidad afectiva y
los cuidados. (3.1.2. Autodefinición y violencia)

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• Junto a cada caso se proporciona una lista de preguntas que favorecen y fo-
mentan el análisis y la reflexión ante tales situaciones (10 minutos). Las pregun-
tas propuestas son:
◊ ¿Cuál es el comportamiento que se presenta? ¿Crees que es
violento? ¿Por qué?
◊ ¿Cómo crees que se siente la persona que lo “recibe”? ¿Y la que lo
envía?
◊ ¿Cómo reaccionarías? ¿Es habitual? ¿Lo has vivido? ¿Cambiaría tu
percepción si lo hace tu “crush”?
◊ ¿Es un delito? ¿Por qué? ¿Debería serlo?
◊ ¿Puede sustituirse dicho comportamiento por otra forma no violenta
de actuación? ¿Cuál o cómo?
• Cuando los grupos hayan debatido sobre el contenido de su caso, exponen
sus opiniones y conclusiones al resto de participantes, contestando las pregun-
tas ya propuestas y atendiendo a aquellas que pudieran surgir. Las/os media-
doras/es deben profundizar en la última de las preguntas, pues es importante
abordar con detenimiento la responsabilización de los propios comportamien-
tos (40 minutos).

IDEA PRINCIPAL
Ante situaciones, comportamientos y actitudes violentas, existe otra forma de
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS

relacionarse y comunicarse basada en los cuidados mutuos, la responsabilidad y


la empatía con las/los demás usuarias/os.

PALABRAS CLAVE
Perspectiva, empatía, experiencia, responsabilidad/culpa, virtualidad/realidad,
violencias.
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - UNIDADES DIDÁCTICAS PROPUESTAS
EVALUACIÓN DEL
ALUMNADO
FINALIDAD
Valorar si los objetivos propuestos al inicio de cada actividad se han conseguido
y en qué medida (5-10 minutos).
• ¿Qué opinas de las apps de citas? ¿Cómo ha cambiado tu visión sobre ellas
tras el taller?
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________

• ¿Lo que hacemos en las apps de citas tiene consecuencias en el “mundo


real”? ¿Por qué?
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________

• ¿Qué dificultades has tenido construyendo tu propio perfil? ¿Has tenido al-
gún conflicto contigo misma/o (valores, principios, experiencias anteriores…)?
¿Cuáles?
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________

• ¿Cómo podemos cuidarnos/tratarnos bien en las apps de citas?


_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________

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Esta plantilla se ha realizado
combinando las posibilidades que
ANEXOS ofrecen algunas apps de contactos:
Wapo/Wapa, Tinder, Ulindr, Grindr y
Badoo.

| ANEXO I: PLANTILLA DE PERFIL


Foto
Nombre (nick):
En busca de/ me interesa:

Chat Una buena conversación Citas


Amigas/os Contactos Relación
Algo serio Este momento Algo casual
Amigas/os con beneficios Ver qué puede pasar Prefiero no decirlo

Edad: Altura: Peso:


Trabajo: Escuela:
Localización: Distancia máxima: 
Muéstrame a:
Rango de edad en el que estás interesada/o:
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Biografía (sobre mí):


_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________
_________________________________________________________________

Identidad de género:
Hombre Cis Hombre Hombre Trans
Hombre personalizado* Mujer Cis Mujer
Mujer Trans Mujer personalizada* No Binario
No Conforme Queer Travesti
No Binario personalizado*

Pronombres:
Él/Su/Suyo Ella/Su/Suyo
Ellos(As)/Su/Suyo Personalizar pronombres*
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Mis intereses:
Viajar Netflix & chill Amante de la música
Conocer gente con la
Salir de fiesta Los animales
mente abierta
Comida sana Real fooder Otros*

Situación amorosa:
Casado Comprometido En citas
En pareja Exclusivo Relación abierta
Relación seria Soltero Relación a tres
Relación complicada Otro*

Origen étnico:
Asiático Blanco Latino
Medio Oriente Mixto Nativo Americano
Negro Sudasiático Otro*

Complexión:
Esbelta Fornida Talla grande
Musculosa Promedio Tonificada
Atlética Normal Unos kilitos de más

Sexualidad:
Lesbiana Gay Bisexual
Heterosexual Bi-curiosa Abierta a explorar
Pansexual Descubriéndome Pregúntame
Otra*

Rol/postura:
Activo/a Versátil más activo/a Versátil
Versátil más pasivo/a Pasivo/a

Tribus:
Oso/a Pulcro/a, Maduro/a
Discreto/a Geek Deportista

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Cuero Nutria Seropositivo/a


Macho Trans Twink

Armario:
Dentro del armario Fuera del armario
Es complicado Prefiero no decirlo

Encuentro en:
Mi casa Tu casa
Cafetería Restaurante

Tabaco:
Fumo mucho Lo odio
No me gusta En sociedad
A veces

Bebida:
En sociedad No bebo

Estoy en contra Bebo mucho

Idiomas:
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Acepto fotos no apropiadas para el trabajo:


No al principio Nunca Sí por favor

Estado de VIH:
Negativo Negativo tomo prep

Positivo Positivo no detectable

Fecha del último análisis:


Canción favorita:

Red social:
Instagram Twitter Facebook
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| ANEXO II: EJEMPLOS DE TARJETAS PARA LA
DINÁMICA

Eres una persona con Acabas de llegar a una Tienes una relación
diversidad funcional ciudad nueva abierta
¿Cambiarías tu perfil? ¿Cambiarías tu perfil? ¿Cambiarías tu perfil?

Eres una persona racia-


Buscas enamorarte Estás en el armario
lizada
¿Cambiarías tu perfil? ¿Cambiarías tu perfil?
¿Cambiarías tu perfil?

Cambia tu identidad de Buscas una relación de


Eres una persona trans*
género pareja seria
¿Cambiarías tu perfil?
¿Cambiarías tu perfil? ¿Cambiarías tu perfil?

Tu perfil pasa de Tin-


der/Grindr/Wapo a Tú perfil pasa de Tinder
Wapa (o viceversa) Eres seropositivo/a
a Grindr (o viceversa)
¿Cambiarías tu perfil? ¿Cambiarías tu perfil?
¿Cambiarías tu perfil?

Tienes una infección


de transmisión sexual/ Buscas sexo esporádico
genital
¿Cambiarías tu perfil?
¿Cambiarías tu perfil?

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CASO 1
| ANEXO III: CASOS PROPUESTOS

CASO 3
CASO 2
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65
CASO 4

CASO 5
66

GLOSARIO
Adultocentrismo: Conjunto de creencias, comportamientos y actitudes que
imponen que el “mundo adulto” es más importante que el “mundo joven” y en
el que el estereotipo de persona adulta encarna el modelo a seguir. Para esto,
se establecen diferencias entre ambos espacios al considerar que mientras que
las personas adultas encarnan la racionalidad y el control, los jóvenes, por el
contrario, son irracionales, violentos e inestables. La juventud, desde esta pers-
pectiva, es una fase pasajera de la vida que debe ser encauzada, con lo que se
resta importancia a sus propias necesidades y deseos.
Armario (estar en el armario): Coloquialmente se dice de la persona homo-
sexual que no expresa su sexualidad públicamente. Sin embargo, esta expre-
sión se puede aplicar a cualquier persona que, por diferentes motivos, decide
ocultar un determinado rasgo de su identidad durante un periodo de tiempo
más o menos largo. Se habla de “salir del armario” tanto con personas homo-
sexuales como también trans e intersexuales cuando cuentan en su entorno
familiar, laboral o personal “lo que son”. En todos los casos se refiere a la con-
firmación pública de un rasgo de la identidad que no entra dentro de lo consi-
derado (hetero)normal y que, por lo tanto, necesita ser visibilizado. 
Binarismo: Sistema de pensamiento que considera que la realidad humana
es reducible a dos categorías, contraponiendo, por ejemplo, hombre/mujer,
masculino/femenino o pene/vagina como conceptos excluyentes y comple-
mentarios. En este modelo, todo aquello que no entre dentro de uno de los
dos elementos que forman el binarismo será rechazado e invisibilizado, negan-
do la diversidad de vivencias, realidades, cuerpos y experiencias.
Branding personal/Marca personal: Términos que hacen referencia a la
construcción de nuestra identidad digital en las apps de ligue y a cómo de-
cidimos mostrar aquello que consideramos bueno de nuestras identidades
para tener éxito con nuestros contactos. Como señala Pascal Lardellier (2014:
80): “en los sitios de encuentro (como en las redes sociales), muchas personas
practican, consciente o inconscientemente, el ‘personal branding’. ¡Ellos de-
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - GLOSARIO

ben ser su propia marca! ¡Y aquí una noción y un concepto que nuevamente
nos reenvía al comercio!”.
Capacitismo: Conjunto de discursos que definen a las personas con diver-
sidad funcional como menos válidas e incapaces. Este concepto surge de la
necesidad de ampliar lo considerado “normal”, incluyendo otras vivencias y
experiencias vitales en lo relativo al cuerpo y su funcionalidad. Desde esta
perspectiva, las personas con diversidad funcional no son discapacitadas, sino
que enriquecen el conjunto de vivencias humanas con sus propias visiones,
capacidades y perspectivas.
Cisgénero: Dicho de aquellas personas en las que el sexo asignado al nacer
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - GOLSARIO
coincide con su identidad de género, es decir, con su percepción y vivencias sub-
jetivas. La “coincidencia” debe ser entendida dentro de la normatividad de género
en la que el pene se corresponde con el hombre y la masculinidad; y la vagina con
la mujer y la feminidad.
Cisexismo: Formas de discriminación, invisibilización y violencia por las que se
busca imponer como una verdad incuestionable la relación patriarcal entre el sexo
y el género. El cisexismo reconoce únicamente como reales a aquellas personas
en las que su sexo asignado al nacer coincide con su identidad de género, es de-
cir, hombres con pene y mujeres con vagina, rechazando las realidades trans* e
intersexuales.
Cuerdismo: “Actitudes y comportamientos que, a semejanza del machismo
o racismo, estereotipan, prejuzgan y discriminan a las personas diagnosticadas
o tachadas de ‘locas’ desde una perspectiva de superioridad ‘cuerda’”. Defini-
ción extraída de la Asociación para la salud mental Hierbabuena. Disponible en:
[https://bit.ly/31Tkz5i]. 
Despatriarcalizar: Procesos, actitudes y comportamientos encaminados a rom-
per con una forma hegemónica de masculinidad que impone un modelo social
basado en la dominación de lo femenino a través de dicotomías como: razón/
emoción, cultura/naturaleza, fuerza/debilidad, dominación/sumisión. Este con-
cepto no solo incide en la destrucción del patriarcado como sistema colectivo,
sino también en la necesidad de una autocrítica individual.
Emasculación: Ablación del pene y los testículos. Utilizado metafóricamente
para referirse a la manera en la que muchos hombres perciben la adopción de
características femeninas como una pérdida de masculinidad, hombría o virilidad
dentro de un sistema de hegemonía masculina en la que esta es dotada con múl-
tiples privilegios patriarcales.
Expresión de género: Manera en la que nos mostramos ante los/las demás,
especialmente en lo referido a nuestro aspecto, vestimenta, gustos y comporta-
mientos. Es la forma en la que construimos nuestra corporalidad y su expresión
en función de nuestra percepción subjetiva del género, así como nuestros deseos,
experiencias y necesidades.
Feminismo: Movimiento social, político y cultural con múltiples tendencias que,
en términos generales, busca la eliminación de desigualdades, prejuicios, estereo-
tipos y prácticas que legitiman las diferencias y jerarquías creadas por el binarismo
de género entre los hombres y las mujeres y entre la masculinidad y la feminidad.
Fetichizar: Acción de convertir exclusivamente a una persona en un objeto de
disfrute. Habitualmente lo trans* aparece en estas apps para aportar un plus de
rareza o exotismo más que como una característica identitaria, reduciendo a las
personas trans* a ser vistas como meros objetos de placer.
Género: Construcción cultural que define un “deber ser y hacer” para lo con-

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siderado masculino y femenino atribuyendo roles, prácticas y comportamientos


diferentes a hombres y mujeres, esto es lo que se conoce como “performance de
género”. En la mayoría de los casos no es entendido como una imposición cultural
(auto-mandato), sino como una expresión “natural” del sexo biológico acorde con
la normatividad patriarcal. 
Ghosting: Práctica que se da en las redes sociales y que consiste en dejar de
hablar con alguien con quien se había establecido algún tipo de relación o conver-
sación habitual sin dar explicaciones. Se utiliza la palabra inglesa “ghost” (fantas-
ma) precisamente para resaltar la “desaparición” de la persona que hace ghosting.
Gordofobia: Sistema de creencias y opresiones múltiples que se dan contra
las personas gordas por el hecho de serlo. Se da a través de múltiples discursos
que vinculan el cuerpo normativo, en cuanto estética, salud y estabilidad social,
al cuerpo delgado. Como señala Magdalena Piñeyro en su obra Stop Gordofobia
y las panzas subversas (2016: 48-49): “[h]ablamos de humillación, invisibilización,
maltrato, inferiorización, ridiculización, patologización, marginación, exclusión y
hasta de ejercicio de violencia física ejercidas contra un grupo de personas por
tener una determinada característica física: la gordura. (...) Mi cuerpo gordo me
hace sentirme encerrada en una jaula de cristal de la que no puedo escaparme
nunca, me siento permanentemente observada, señalada y cuestionada a través
de los cristales de mi peculiar cárcel. Una cárcel en la que además no me encuen-
tro sola sino acompañada por cada una de las personas que comparten una misma
y notable cualidad física conmigo (la gordura). Desde este lugar nuestros cuerpos
son hipervisibles, pero nuestras vidas, nuestras voces y nuestros sentimientos son
completamente invisibles. (...) “la diferencia entre la gordura y el resto de las ca-
racterísticas físicas citadas residía en el hecho de que no existe un sistema ideoló-
gico que produzca, reproduzca, garantice, difunda y refuerce CONSTANTEMENTE
la discriminación, el odio y el rechazo de todo el colectivo de personas calvas,
miopes, de pelo rizado, altas o con granos, y sin embargo sí existe tal sistema
ideológico con estas funciones de cara a la gente gorda, un sistema ideológico
que activa y hace funcionar la citada cárcel de cristal. La señalización de aquellas
primeras peculiaridades físicas es individual, o a lo sumo circunstancial, pero no
ocurre todo el tiempo, todos los días, con todas las personas, ni en todos los sitios,
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - GLOSARIO

como sí ocurre –por el contrario- con la gordura”.


Heteronormatividad y heterosexismo: Sistema de creencias y comportamien-
tos en los que se considera la heterosexualidad como la única orientación del de-
seo natural, normal y válida, ya que garantiza el binarismo y la jerarquía de género
hombre/mujer. Puesto que funciona como un régimen cultural y social, la hete-
ronormatividad despliega toda una serie de mecanismos, denominados hetero-
sexismo, para garantizar su cumplimiento, en especial la sanción, marginación e
invisibilización de aquellas personas que no se ajusten a ella.
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - GOLSARIO
Identidad de género: Percepción subjetiva de la identidad, es decir, es el género
con el que te identificas: “yo soy/me siento hombre”, “yo soy/me siento mujer”,
“yo soy/me siento agénero”, “yo soy/me siento género fluido”, “yo soy/me siento
género no binario”, etc.
LGTBI+: Las siglas LGTBI+ (Lesbianas, gays, trans*, bisexuales, intersexuales y
otras identidades) se refieren al movimiento político y social que defiende la lucha
de diversos colectivos por sus derechos y libertades fundamentales, especialmen-
te en lo relativo al reconocimiento de la diversidad sexual y de género como una
realidad legítima y válida. La agrupación de estas identidades en un movimiento
conjunto surge en los años noventa con la intención de unir fuerzas para obte-
ner la legalización del matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo, así
como una ley trans* de carácter nacional.  
LGTBIfobia: Término que engloba el rechazo, prejuicio, discriminación y las
violencias ejercidas contra personas que forman el colectivo LGTBI+. Se trata de
distintas expresiones de odio que se materializan en la lesbofobia, homofobia,
transfobia, bifobia y la intersexfobia, así como contra otras identidades.
Masculinización: Adopción consciente o inconsciente de atributos o marcado-
res de masculinidad —aquello que refiere a los hombres— dentro de un contexto
cultural concreto.
Mascxmasc: Fórmula utilizada en aplicaciones de hombres gays, sobre todo en
Grindr, con la que algunos usuarios buscan dejar constancia de que son hombres
masculinos que buscan a otros hombres masculinos. Tiene un doble carácter: des-
cribe a la persona que lo incorpora a su perfil, así como sus gustos, pero también
tiene un carácter excluyente, puesto que las personas que se sirven de esta fórmu-
la rechazan vehementemente a los hombres femeninos o con pluma.
Mercantilización: Proceso que consiste en convertir algo en una mercancía, es
decir, en un producto comerciable del que se puede obtener rendimiento econó-
mico. En el contexto de esta guía el concepto hace referencia a cómo las plata-
formas de ligue se aprovechan de las necesidades, deseos y aspiraciones de las
personas usuarias para obtener beneficios económicos abundantes.
Patriarcado: Sistema hegemónico opresor en el que lo masculino es valorado
como superior y deseable en oposición a lo femenino, que es entendido como
complementario, pero en una relación jerárquica de inferioridad.
Pluma: Expresión de género, gestualidad, voz o cualquier otra característica
considerada femenina cuando es realizada o encarnada por un hombre. De esta
manera, “tener pluma” es entendido habitualmente como sinónimo de “ser afe-
minado” o de “parecer una mujer”.
Plumofobia: Rechazo, prejuicio o discriminación contra hombres que son feme-
ninos/afeminados, sean homosexuales o no. El término cobra protagonismo den-
tro del colectivo gay para reflejar la discriminación interna y el auge de modelos

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hipermasculinos evidentes, por ejemplo, en el “mascxmasc” utilizado en las apps


de ligue.
Pornificación: Término que se refiere a la generalización de las estéticas, esti-
los y discursos propios de la pornografía en otros contextos cotidianos, incluidas
nuestras maneras de ligar y de seducirnos, debido a la influencia de los medios de
comunicación de masas y la industria del porno (Paasonen; Nikunen y Saarenmaa,
2017).
PrEP: “La Profilaxis Preexposición (PrEP) es una intervención biomédica dirigi-
da a prevenir la transmisión del VIH en personas seronegativas para el VIH con
alto riesgo de contraer la infección. La pauta aprobada por la Agencia Europea del
Medicamento (EMA) consiste en el uso diario (una pastilla una vez al día) de un
medicamento antirretroviral (Tenofovir disoproxil fumarato (TDF) + Emtricitabina
(FTC)) antes de la exposición al virus, y debe acompañarse de un paquete de medi-
das preventivas para mejorar la adherencia e incidir en la adopción de comporta-
mientos de menor riesgo”. Definición extraída del documento de consenso sobre
la profilaxis preexposición al VIH en España elaborado por el Ministerio de Sani-
dad, Servicios Sociales e Igualdad (enero 2018). Disponible en el siguiente enlace:
[https://bit.ly/2CqAiym].
Privacidad/intimidad: Elementos personales naturalmente compartidos por la
propia dinámica de las redes sociales, convirtiendo a sus usuarios/as en personas
públicas que ponen en riesgo su anonimato diariamente —consciente o incons-
cientemente. Ambos términos han cambiado de manera muy evidente y actual-
mente están siendo redefinidos, pues los límites entre lo público y lo privado, en-
tre lo íntimo y lo externo son cada vez más difusos (Calvo González, 2017: 24-26).
Queer/transfeminista: Se denomina teoría queer a un conjunto de reflexiones
sobre la identidad de género y la sexualidad, mostrándose especialmente críticas
con la heterosexualidad y el binarismo de género como instituciones normales/
normativas. Dentro del activismo, lo queer se define como: “personas que pre-
fieren no identificarse en función de su sexo, género o sexualidad y se identifican
bajo el término anglosajón queer (que podríamos traducir como ‘rarito’ o ‘rarita’)”
(Pichardo Galán y otros, 2015: 11). El movimiento transfeminista por su parte,
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - GLOSARIO

nacido en los años noventa, es una de las tendencias contemporáneas de los femi-
nismos que incorpora parte de las ideas de la teoría queer (cisexismo) para criticar
la exclusión de las mujeres trans* del feminismo de la segunda ola. 
Seropositividad: hace referencia a la persona portadora de VIH, Virus de Inmuno-
deficiencia Humana, que destruye los linfocitos, células fundamentales en el buen
funcionamiento del sistema inmunológico. VIH no es lo mismo que Sida. El sida,
Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, se desarrolla cuando el sistema inmu-
nológico está seriamente dañado debido a la acción del VIH y aparecen las denomi-
nadas infecciones oportunistas. Información obtenida de la página web del Comité
Ciudadano Antisida de Asturias (CCASIPA). Disponible en: [https://bit.ly/2BYvbFb] 
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - GOLSARIO
Sexofobia: Actitudes negativas a todo aquello que esté relacionado con lo se-
xual. En concreto, buscamos hacer referencia a un tipo de sexofobia propia del
patriarcado por la que se sanciona y limita la exhibición del cuerpo de las mujeres
al considerarla algo obsceno —cuando no es para placer masculino. Una de estas
vertientes puede observarse en las críticas que se lanzan contra mujeres que exhi-
ben sus cuerpos de manera consciente, autónoma y reconociéndose a sí mismas
como sujetos deseantes y deseables.
Sexting: “Práctica que consiste en compartir fotos y vídeos íntimos a través
de Internet utilizando para ello principalmente el teléfono móvil. En estas fotos
y estos vídeos pueden salir desnudos, o no, pueden hacerse en forma de ‘sel-
fie’, pueden ser más o menos explícitos y, además, pueden estar implicadas una
o varias personas. No es algo ‘malo’, ni un problema: es una práctica erótica con-
sensuada entre dos o más personas (...)”. Definición extraída de la Propuesta Di-
dáctica #Sextingpositivo, elaborada por Soraya Calvo González. Disponible en:
[https://bit.ly/2Juw64u].
Trans*: Fórmula utilizada en los últimos años para referirse a las diferentes tra-
yectorias e identidades que trascienden la normatividad cisgénero (transgénero,
travesti, transexual, transformista…). El asterisco ha sido tomado del lenguaje in-
formático: al introducir en un buscador web un prefijo con asterisco obtendremos
como resultado todas aquellas palabras que incorporan dicho prefijo.
Transmisoginia: Formas de discriminación específicas dirigidas contra personas
trans* y sus expresiones de feminidad. El pensamiento transmisógino considera
que solo existe una forma “verdadera” de feminidad y que es la encarnada por
mujeres cisgénero. De este modo, la feminidad de las personas trans* es enten-
dida como “irreal”, “falsa” y “menos válida”. Término utilizado por la autora Julia
Serano en su libro Whipping girl: a transexual woman on sexism and the scapegoa-
ting of femininity (2007).

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SERVICIOS DE ASESORAMIENTO
SEXUAL GRATUITO PARA
JÓVENES EN ASTURIAS
CONSEJO DE LA JUVENTUD DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
(CMPA): “ASEXORA” (ASTURIAS)
Atención a distancia (WhatsApp): viernes y sábados de 20:00 a 24:00h. Domingos
de 17:00 a 20:00h.
Teléfono: 684 609 684.
Correo electrónico: [email protected]
Redes sociales:
www.facebook.com/asexora

SERVICIO DE EDUCACIÓN Y ATENCIÓN SEXUAL ASEXOVI


(OVIEDO). CRUZ ROJA ESPAÑOLA (CONVENIO CON EL
AYUNTAMIENTO DE OVIEDO).
Atención presencial con cita previa (Hotel de Asociaciones Santullano; c/Joaquín
Costa, 48). De septiembre a junio: lunes y jueves de 17:00 a 19:30h. En julio y
agosto: lunes y jueves de 11:00 a 13:30h.
Atención a distancia (telefónica, WhatsApp, Instagram, Facebook y correo
electrónico). 
Teléfono: 678 438 978.
Correo electrónico: [email protected]
Redes sociales:
www.facebook.com/oviedo.educacionyatencion.sex
www.instagram.com/asexovi
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - SERVICIOS

SERVICIO DE ORIENTACIÓN E INFORMACIÓN SEXUAL SOISEX


(GIJÓN). OFICINA DE JUVENTUD DEL AYUNTAMIENTO DE GIJÓN.
Atención presencial: martes y jueves de 17:00 a 19:00h. Durante julio y agosto:
martes y jueves de 10:00 a 12:00h.
Edificio de la Escuela de Comercio; c/Francisco Tomás y Valiente, 1.
Teléfono: 985 181 095.
Correo electrónico: [email protected]
Atención a distancia (Instagram y Facebook) 
Redes sociales:
www.facebook.com/soisexixon
www.instagram.com/soisexixon
NUEVOS ESPACIOS DE SEDUCCION - SERVICIOS Y REFERENCIAS
CENTRO DE ATENCIÓN SEXUAL DE AVILÉS (CASA) (AVILÉS).
SERVICIO MUNICIPAL DEL AYUNTAMIENTO DE AVILÉS
EN COLABORACIÓN CON LA ASOCIACIÓN ASTURIANA DE
EDUCACIÓN SEXUAL (ASTURSEX).
Atención presencial: martes de 17:00 a 19:00 h y viernes de 17:00 a 20:00h* (*
de 18:00 a 20:00h DiverSex Espacio de Encuentro).
Edificio Fuero; c/Fernando Morán, 26.
Redes sociales:
www.facebook.com/centrodeatencionsexualdeaviles
www.instagram.com//centrodeatencionsexualdeaviles 

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