LA CONTINUIDAD PEDAGÓGICA EN LA EMERGENCIA
DOCENTES de NIVEL SECUNDARIO
Módulo 2
¿Cómo pensar institucionalmente la continuidad
pedagógica?
De todo quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba siempre
comenzando,
la certeza de que había que seguir
y la certeza de que sería interrumpido
antes de terminar
Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda…un encuentro.
Fernando Pessoa
Escultura: Los viajeros, de Bruno Catalano. Francia
Introducción
Estimados y estimadas colegas, les damos la bienvenida a la segunda clase del curso La
continuidad pedagógica en la emergencia.
Este tiempo de aislamiento que estamos atravesando nos ha obligado a pensar en nuevas
alternativas de acercamiento a nuestros y nuestras estudiantes para sostener la enseñanza e
incursionar en modalidades de educación no presenciales.
Carlos Skliar (2011) señala que la escuela está hecha de gestos mínimos y cotidianos, aquellos
que nos permiten recibir al otro, escucharnos, acompañarnos, tomar la palabra. El gran desafío
que nos plantea la distancia es la búsqueda colectiva de nuevas formas de expresar esos
gestos, de comunicarnos, de entusiasmar, de despertar el deseo de conocer. Es la escuela que
la virtualidad no puede espejar, pero que, sin embargo, reinventamos de mil maneras mientras
esperamos el encuentro presencial.
En este sentido, los y las invitamos a seguir pensando la continuidad pedagógica recuperando
mucho de lo que sucede en sus escuelas para iniciar el recorrido de esta clase; y, de esta
manera, repensar la organización de la enseñanza colectivamente y con criterios institucionales.
Antes de comenzar, queremos realizar algunas precisiones. Como venimos de conversar en el
Módulo 1, en el contexto que vivimos no podemos pensar la enseñanza como lo haríamos en
situaciones de “normalidad”. Por eso, en primer lugar, en esta clase proponemos la planificación
institucional de la enseñanza sabiendo que en las escuelas se ha organizado el trabajo en
condiciones extraordinarias a partir de sus tradiciones, su experticia y sus recursos. Lo que hoy
les vamos a proponer no es un “iniciemos”, sino un “continuemos”. En segundo lugar, revisitar
hoy la planificación implica leer el contexto y pensarla en las coordenadas de escuela sin edificio
y con un tiempo que hoy, en aislamiento social, se caracteriza por ser efímero y fugaz. Es en ese
marco que venimos –y continuaremos– enseñando. No podemos planificar a largo plazo,
conviene hacerlo semanalmente, porque de una semana a la otra el escenario que vivimos
puede ser otro; se hace difícil anticipar, qué es lo característico de la planificación.
Sin embargo, es importante entender que, en el retorno a la presencialidad, todo lo trabajado –y
aprendido– en estos tiempos será capitalizado. La clave es la trama institucional, es decir, que
nuestro modo de organizar la enseñanza sea colaborativo, que lo hagamos como grupo, como
escuela. Sostener y sostenernos. El aislamiento afecta a toda la comunidad y con el correr de las
semanas es más costoso; por lo cual, pensarnos “compartiendo la carga” (haciendo comunidad)
en lugar de “sobrecargarnos” –y sobrecargar a las y los estudiantes– es una actitud solidaria y
una estrategia de enseñanza institucional. También es importante poder prever diferentes
caminos, recorridos, posibilidades en nuestros modos de planificar y ser lo suficientemente
flexibles para cambiar si lo consideramos necesario. Hoy la contingencia es la norma, entonces
tenemos que aprender a planificar en ella.
Finalmente, no vamos a ofrecer aquí un manual de “planificación”, sino algunos elementos para
pensar e intervenir en las coordenadas actuales.
A lo largo de este trayecto, encontrarán, a modo de metáfora, obras del artista Maurits
Escher, quien nos muestra lugares imaginarios y diversidad de perspectivas que
desafían los modos de representar y entender el mundo.
Objetivos de la primera clase
1. Inscribir las acciones institucionales de continuidad pedagógica en la emergencia con eje
en la enseñanza como un modo fundamental de hacer lazos entre los actores de la
comunidad educativa en el marco de las políticas de cuidado.
2. Repensar la escuela en la situación de contingencia bajo la premisa de la organización
colectiva de la enseñanza, fortaleciendo trayectorias de docentes y estudiantes.
3. Revisar y construir nuevos acuerdos pedagógicos institucionales que habiliten el hacer
escuela en el contexto de aislamiento social producto de la pandemia.
4. Reconocer algunas estrategias y recursos de enseñanza virtuales y no virtuales
disponibles para acompañar la toma de decisiones de educadores y educadoras en el
marco de sus proyectos político-pedagógicos.
En esta segunda clase se trabajará:
1. El proyecto institucional en el marco de la emergencia.
2. Los acuerdos y criterios institucionales para la enseñanza. La planificación institucional
como construcción colectiva.
3. Las trayectorias educativas de las instituciones. Decisiones compartidas acerca del uso
de recursos y estrategias posibles para la educación no presencial.
1. La continuidad pedagógica y el proyecto institucional
Sostener la enseñanza, a pesar de los contratiempos, es algo que los equipos directivos y
docentes realizamos en las escuelas. Es habitual, al iniciar el año, pensar juntos el Proyecto
Institucional, debatir qué cuestiones nos preocupan, cuáles quedaron pendientes del año
anterior, dar cuenta de cómo se enseña y cómo se aprende en nuestras instituciones. Delia
Lerner (2001) dice que todos los alumnos y las alumnas pueden aprender si generamos las
condiciones para ello. De esto se trata la planificación institucional: de analizar lo trabajado para
repensar e inventar otras alternativas que anticipen y habiliten nuevos caminos para aprender.
Como lo planteamos en la clase anterior, la continuidad en la enseñanza es una condición
fundamental a sostener, ya que la educación es un derecho de nuestros y nuestras estudiantes.
Es un desafío complejo y, sin dudas, es clave concebirlo como una responsabilidad compartida.
Esta idea moviliza a directivos y docentes a establecer acuerdos institucionales, a sumar
esfuerzo y compromiso en un trabajo colaborativo donde se diseñen e implementen propuestas
que garanticen la continuidad de los tiempos y de las oportunidades de aprendizaje.
El contexto de aislamiento social y escuela sin edificio nos impone reorganizar los equipos de
trabajo y renovar o reeditar algunos de nuestros acuerdos. Principalmente, porque, como todos
sabemos, algunas cosas cambiaron:
● Las horas de la escuela no se reproducen tal cual en los hogares, ya no hay turnos tal
como los conocíamos ni jornada extendida.
● El espacio, el encuentro entre pares y docentes y el trabajo con los y las estudiantes
asumen nuevas modalidades.
Si muchas de las
certezas que teníamos
quedaron en pausa,
entonces, ¿cómo
hacemos para que la
escuela trascienda las
paredes y entre en las
casas sin invadir, pero sí
acompañando, cuidando
y enseñando? Para
empezar, y recuperando
mucho de los relatos de
lo que se viene haciendo
en nuestras instituciones,
entendemos que los nuevos consensos se construyen en torno a las siguientes premisas:
● La escuela sigue abierta. Las puertas estarán cerradas, pero las propuestas de
enseñanza siguen vigentes, reconfiguradas, para poder estar cerca.
● El equipo directivo y docente continua presente reelaborando nuevas estrategias y
acuerdos institucionales que nos permitan transitar la pandemia.
● Contamos con infinidad de recursos didácticos. Nos toca construir criterios para su
selección y circulación teniendo en cuenta las características de nuestros alumnos y
nuestras alumnas, los propósitos de la enseñanza y la particularidad del contexto.
● Tendremos que continuar fortaleciendo la relación con las familias que, en algunos
casos, serán nuestros interlocutores directos.
Pensar en equipo como dar respuesta a esta coyuntura nos impulsa a reflexionar sobre las
cuestiones prioritarias en la educación de hoy. Por ejemplo:
● Sostener y fortalecer el vínculo pedagógico a pesar de la distancia, construyendo
otras maneras de comunicarnos, de estar juntos, de ser escuela.
● Estar presentes con la mirada atenta a las situaciones de vulnerabilidad y de desigualdad
de nuestras alumnas y nuestros alumnos.
● Apoyarnos en el trabajo colectivo de directivos docentes, preceptores/as,
bibliotecarios/as, equipos de orientación escolar y maestras y maestros integradores
estableciendo acuerdos y acciones que nos permitan continuar construyendo
nuevos modos de enseñar.
2. La enseñanza en las instituciones como construcción colectiva
Pensar la organización de la enseñanza en el marco institucional implica anticipar colectivamente
condiciones que propicien experiencias de aprendizaje para niños, niñas y jóvenes. Involucra un
encuentro con el otro en un proceso formativo que tiene lugar en un contexto histórico, en un
tiempo y en un espacio.
Más que nunca, la enseñanza demanda a los equipos docentes de las instituciones tomar
decisiones colectivas en un escenario complejo y muy incierto.
La continuidad pedagógica es la finalidad que orienta ese conjunto decisiones que se expresan
en la planificación institucional. Sabemos que esas decisiones tienen que proyectarse para una
enseñanza que ya ocurre en el contexto de la institución que dispone de herramientas y recursos
–materiales y simbólicos– conocidos para los equipos docentes. También que se trabaja para
prever otros escenarios y condiciones en las que ocurra el aprendizaje, lo cual requiere diseñar
nuevas formas de enseñanza y acercamiento.
La inestabilidad de la situación nos obliga a planificar la enseñanza a corto plazo, a organizarnos
en tiempos breves y flexibles; sin embargo, eso no significa renunciar a principios como el
derecho a la educación ni a las finalidades de cada uno de los niveles obligatorios.
Así, la planificación educativa es una hipótesis de trabajo compartida, una herramienta abierta y
flexible orientada siempre al logro de propósitos educativos. La continuidad pedagógica se
sostiene sobre las decisiones que se toman para que los aprendizajes no se interrumpan. No es
este el momento de focalizar en la evaluación de esos aprendizajes, sino en garantizar su
continuidad y en la posibilidad de llegar a todos y todas.
Sabemos que los espacios virtuales de diálogo no son suficientes y que de ninguna manera
reemplazan al encuentro cara a cara con el otro; por ello, el desafío que se impone es no
abandonar la reflexión pedagógica, es decir, las preguntas por el sentido de la enseñanza para
seguir “buscándole la vuelta” en este contexto.
Sabemos que es necesario prever, en la planificación, un espacio para el trabajo docente
compartido donde reflexionar sobre cómo se van desarrollando los encuentros con los alumnos y
las alumnas y, si es necesario, revisar las estrategias y buscar nuevas formas de comunicación y
de acompañamiento.
Paradójicamente, este tiempo en que trabajamos desde nuestra casa nos puede dar la
oportunidad de encontrarnos más entre nosotros y nosotras. En las escuelas, muchas veces
estamos corriendo y no podemos vernos más que unos pocos minutos para conversar. Estos
días son, quizás, un buen momento para pensar en forma conjunta una secuencia de enseñanza
que, si bien se concretará en espacios no presenciales, parte del reconocimiento de nuestros y
nuestras estudiantes.
Las secuencias de enseñanza se definen por la organización de los contenidos de un área o
disciplina en torno a un eje o problema. Las decisiones respecto de la selección de contenidos, el
tipo de actividades y los recursos son decisivas para la continuidad de los aprendizajes.
FORO 2: VOLVER A MIRAR
Los y las invitamos a participar de un nuevo foro. Esta vez, la propuesta
consiste en volver a mirar el recorrido transitado en cada una de sus
escuelas en este tiempo de emergencia: compartir, dialogar y discutir
acerca de la planificación institucional para la continuidad pedagógica. A
través de un breve texto, el objetivo es contar la propia experiencia desde el
entramado con las participaciones de los colegas en este foro y las ideas
discutidas en los módulos 1 y 2:
● En las escuelas donde trabajan ¿se construyeron acuerdos
institucionales en relación a la organización de la enseñanza?
¿Cuáles? ¿Qué criterios orientaron la toma de decisiones?
● Esos acuerdos ¿se dieron en el marco de un proceso de diálogo y
participación? ¿Vinieron a dar continuidad a las decisiones que ya
venían tomando en el área/materia o supusieron un ajuste? ¿en qué
sentido?
● Finalmente ¿Qué les está resultando de esos acuerdos y qué es
necesario repensar? ¿Hay algún aporte en este foro que le
permita imaginar caminos futuros?
Esperamos que este espacio les sirva para compartir experiencias, reflexionar
al tomar contacto con otros recorridos, en otros contextos, y seguir caminando.
RECORDATORIO: ¡No se olviden que esta semana también nos
encontraremos de forma sincrónica!
3. Los recursos y estrategias posibles. Su sentido político pedagógico
El contexto actual de no-presencialidad nos lleva a pensar y repensar diversas formas de
organizar nuestras prácticas de enseñanza. Favorecer la continuidad pedagógica requiere de la
utilización, por parte de las y los docentes, de ciertos recursos (virtuales y no virtuales) y de
determinadas estrategias de acompañamiento que posibiliten sostener los vínculos
pedagógicos entre toda la comunidad educativa. De esta manera, los equipos institucionales,
en el marco de acuerdos posibles construidos colectivamente, generan lazos para que la
enseñanza siga ocurriendo en tiempos de emergencia.
Hacemos esfuerzos para pensar los recursos y las estrategias dentro de consensos entre los
diversos actores de la comunidad educativa para situar el sentido político pedagógico de la
propuesta. ¿Cómo llegar, en tiempos de aislamiento, a nuestros alumnos y a nuestras alumnas
asegurándonos que nadie quede excluido o excluida? ¿Con qué posibilidades contamos? Son
preguntas que, seguramente, los y las han interpelado en esta instancia. El espacio digital se
convierte en una oportunidad para la continuidad pedagógica, aunque no en la única.
En este apartado queremos repasar algunos recursos y estrategias que pueden ayudarnos a
organizar la enseñanza y a garantizar el derecho a la educación desde las diversidades que
presentan las comunidades bonaerenses y los contextos de desigualdad en que se inscriben.
Hay muchas formas de clasificar los recursos digitales para comunicarnos con otros y otras,
pero, a los efectos del trabajo de lazo que nos proponemos, seguramente el mejor criterio sea
el que diferencia los recursos desarrollados específicamente con fines educativos de aquellos
que no lo son. Los primeros tienen la obvia ventaja de estar orientados al intercambio entre
docentes y estudiantes, habilitando diferentes funciones y recorridos para cada uno/a al mismo
tiempo que ofrece distintos lugares para interactuar (foros, espacios de tarea, documentos
colaborativos, entre otros), así como herramientas para la devolución, el seguimiento y la
calificación de los y las estudiantes (una opción que no utilizaremos por el momento). Entre
esas opciones se destacan:
● Las aulas virtuales de Google Classroom disponibles a través de la cuenta de abc
para los y las docentes de la Provincia. También, las aulas que puedan abrirse desde la
cuenta personal de Gmail. Allí contamos con un “muro” para compartir información,
materiales audiovisuales y/o hipervínculos; en ese “muro” es posible debatir a través de
comentarios. Por otro lado, hay espacio para realizar tareas en distintos formatos, con
calificación y devolución. Si el espacio se usa para el intercambio con estudiantes (y no
con familias o docentes), hay que prestar especial atención a la edad de ellos y ellas, ya
que existen restricciones.
● Las aulas virtuales de Moodle y otras plataformas educativas con Chamilo o Edmodo.
Al igual que Classroom, tienen espacios de intercambio y de tarea, pero con más
opciones de encuentro, participación y seguimiento. Son gratuitas y tienen una oferta
muy completa.
Los siguientes espacios virtuales no son específicos del campo de la educación, pero suelen
ser de fácil acceso para la comunidad educativa porque forman parte de las prácticas de
comunicación ya incorporadas.
Las más utilizadas son:
● Los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp o Telegram. Permiten
mantener comunicaciones personales y crear tanto grupos donde todos intercambiamos
archivos, imágenes, videos y audios como listas de difusión para hacer llegar
informaciones puntuales a docentes, familias y/o estudiantes.
● Las redes sociales, como Facebook, Instagram o YouTube, donde podemos compartir
contenidos desde un perfil individual o institucional. También aquí es muy importante
tener en cuenta las restricciones de edad y, en el caso del nivel Secundario, la
Comunicación Conjunta 02/2017 sobre políticas de cuidado en las redes sociales. En el
caso de Facebook, las opciones de página o grupo ofrecen distintas condiciones de
privacidad e interacción que vale la pena explorar.
● Los blogs, como Blogger o Wordpress. En ellos, los equipos de conducción y/o los y las
docentes pueden ordenar los contenidos cronológicamente, incluir hipervínculos (links)
a distintos formatos y plataformas, además de recibir consultas a través de comentarios.
No requieren registro para su acceso por parte de los destinatarios y las destinatarias.
Al permitir comentarios únicamente en las entradas o posteos, limitan los diálogos y
ofrecen pocas opciones de intercambio.
● Finalmente, las plataformas de conferencias pueden ser un recurso muy importante
para los equipos docentes en este contexto porque permiten encuentros sincrónicos.
Zoom, Jitsi Meet y Google Meet son algunas de las más utilizadas. Mientras que Zoom
carga con sospechas de no garantizar la seguridad informática, Jitsi es recomendada
por los especialistas por su confiabilidad y ser de código abierto. Ser conscientes de ello
y tomar nuestras decisiones con conocimiento es parte de nuestra tarea como
ciudadanos/as y educadores/as.
En relación a las capacidades técnicas que se necesitan para utilizar estos recursos en la
organización de la clase, se puede recurrir a tutoriales disponibles en YouTube o a las diversas
capacitaciones on line y tutoriales que ofrece el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD).
Sin embargo, lo fundamental será tener presente cuáles son las posibilidades de acceso de
nuestras comunidades y de las prácticas habituales de las y los estudiantes en relación a estos
entornos. No podemos perder de vista que el sentido pedagógico-político es garantizar el derecho
a la educación, por lo cual las estrategias y los recursos serán analizados desde esta perspectiva.
¿Cuál es la mejor opción para nuestra escuela, nuestros equipos docentes y nuestros y nuestras
estudiantes? Probablemente, aquella que esté funcionando y que convoque a la mayor cantidad
de docentes, estudiantes y familias. Tal vez no sea una sola; tal vez, lo mejor sea una
combinación de varias: un poco para ajustarse a las distintas realidades de la comunidad
educativa, pero, también, para pensar las diversas funciones de la comunicación. Por ejemplo,
quizás una opción sea mejor para que el equipo directivo se contacte con la comunidad y otra sea
preferible para que el/la docente pueda dar su materia.
Lo importante es que respondan a criterios pedagógicos consensuados institucionalmente que
tomen en cuenta, al mismo tiempo, el potencial del diálogo y la construcción conjunta (con el/la
docente y con los pares). ¿Nos estaremos comunicando con las familias o con los y las
estudiantes directamente? ¿Se trata de estudiantes (y familias) alfabetizadas o necesitamos llegar
con otros formatos como audio y video? Los y las estudiantes ¿tienen acceso a red de datos o
necesitan contenidos livianos para descargar y seguir trabajando sin conexión? ¿Usan
computadoras o, principalmente, celulares? En las propuestas, ¿priorizamos las tareas o los
intercambios?, ¿el seguimiento o la comunicación? Todas estas, y muchas más, son cuestiones a
tener en cuenta al decidir los mejores canales posibles en la virtualidad.
Pero ¿qué pasa con las familias que no cuentan con conectividad o con aquellas cuyas
condiciones de distanciamiento dificultan el vínculo? ¿Qué otras opciones podemos ofrecer?
Porque la situación de aislamiento nos vuelve a mostrar aquello que ya conocemos: las
situaciones de desigualdad y vulnerabilidad.
RECURSOS
Los y las invitamos a escuchar este podcast de la revista Anfibia.
“Episodio 03: ¿Educación sin escuela?” de Muy en una: Especial
Coronavirus.
En él, se manifiestan las voces de estudiantes, docentes y especialistas
sobre esta experiencia educativa a distancia.
[Link]
la/
Tendremos que agudizar la mirada, ver aquello con lo que contamos e imaginar lo que
podemos inventar.
Algunas alternativas para planificar la enseñanza
● El Estado provincial ha implementado la plataforma de contenidos educativos
“Continuemos estudiando” para acompañar la Continuidad Pedagógica. Su navegación
es gratuita, es decir que tanto la navegación como la descarga de los recursos del
sitio no consumen datos del plan de conectividad que tenga cada familia.
● Los cuadernillos con actividades llegan impresos a los distritos y las escuelas y son
entregados a las familias cuando se acercan a retirar los módulos de alimentos.
● La iniciativa del Ministerio de Educación de la Nación y [Link], la página Seguimos
Educando. Al portal se suman la Televisión Pública, Canal Encuentro, Pakapaka y
Radio Nacional ofreciendo una programación diaria de contenidos educativos.
● Tenemos a disposición el CIIE de nuestro distrito o región donde contamos con mesas
de asistencia y apoyo técnico a equipos de conducción y equipos docentes. Se trata de
espacios de acompañamiento pedagógico, por un lado, y técnico (para el uso de nuevas
herramientas), por el otro. Allí se atenderán y pondrán en común preguntas, problemas
y alternativas de las escuelas en el marco de la Continuidad Pedagógica.
● También en el CIIE se encuentra disponible la Biblioteca Pedagógica Distrital, que
cuenta con blogs, foros de consulta y recursos digitalizados.
● Podemos utilizar radios AM o FM locales, redes sociales y los medios de comunicación
que utilizan las familias (celulares, correos electrónicos).
● La entrega quincenal de los módulos de alimentos es una oportunidad fundamental de
encuentro con las familias, especialmente con las que más nos cuesta comunicarnos.
En esos momentos, podremos compartir los cuadernillos, brindarles todas las opciones
de acompañamiento disponibles y acordar algún medio de intercambio.
● En aquellas comunidades donde trabajamos y convivimos, si compartimos espacios
comunes que todavía podemos transitar (como comercios de proximidad,
supermercados, farmacias y/o centros de salud), podemos fijar carteles, folletos y
materiales con la intención de contactar a los alumnos y las alumnas.
● También se puede recurrir a la comunicación por teléfono de línea, en caso de estar
disponible.
PROPUESTAS QUE NOS AYUDAN A
GENERAR IDEAS
Una maestra rural reparte la tarea
Docentes hacen radio para trabajar con sus estudiantes
PARA VER JUNTOS Y JUNTAS
Compartimos un fragmento de una charla de Daniel Brailovsky. En ella
menciona dos posicionamientos del docente: como anfitrión y arquitecto.
Estos dos roles nos pueden ayudar a pensar el tiempo de aislamiento:
cómo diseñamos y cómo recibimos.
Además, revaloriza recursos conocidos como la carta, el relato, los
apuntes y los juegos, que ayudan a pensar este tiempo de enseñanza a
distancia.
Fuente: [Link]
Fragmento de video del minuto 19.06 al 27.44
Video completo: [Link]
4. Algunas cuestiones a tener en cuenta al revisar nuestras planificaciones en este
contexto
El aporte de Daniel Brailovsky nos invita a
volver a mirar la planificación en este
presente, a pensar los lazos entre la
planificación institucional y áulica.
Para llevar adelante este proceso, es
fundamental que el equipo en su conjunto (el
directivo, el de orientación escolar, los y las
docentes, preceptores, preceptoras y
auxiliares) fortalezcan y potencien el trabajo
de la escuela como trama entre sí y con
todas las instituciones y actores de la
comunidad disponibles. En este sentido, las
escuelas cuentan con el Programa
os cuidamos y
Institucional de Intervención “N
cuidamos a quienes cuidan”. El programa
pone a disposición mesas de ayuda y el acompañamiento del Equipo Focal Territorial de
Emergencia para abordar las situaciones de vulnerabilidad y fortalecer el trabajo de los Equipos
de Orientación Escolar.
Es importante, entre todos y todas, llevar un registro de la participación de los y las estudiantes
como un modo de visualizar a quiénes llegamos y, a la vez, reconocer a quiénes nos falta llegar;
así, podremos implementar nuevas intervenciones. Desde esta perspectiva, la planificación de la
enseñanza en este tiempo adquiere nuevos sentidos. Una alternativa a tener en cuenta es
diversificar los formatos y canales para llegar a todos y todas.
Planificar la continuidad de la enseñanza en el espacio digital y en otras modalidades no
presenciales puede convertirse en una oportunidad (además de una necesidad) para promover el
trabajo colaborativo del colectivo docente sin ignorar las condiciones en las que nos obliga a
trabajar la emergencia sanitaria.
Organizar institucionalmente la enseñanza teniendo en cuenta diferentes caminos y alternativas
tiene como objetivo, decíamos, llegar a todos y a todas: que nadie quede afuera. Esto implica
reconocer condiciones diversas: algunos y algunas tienen conectividad con sus celulares o
computadoras –y, por lo tanto, podemos utilizar audios, videos, documentos y acceder a los
cuadernillos por el portal “abc”–, pero también hay quienes solo pueden acceder a la televisión, la
radio y a los cuadernillos impresos. Al planificar, necesitamos contemplar alternativas para todas
las situaciones.
Las propuestas pueden integrarse en secuencias didácticas cortas, flexibles, significativas y
simples para que puedan ser resueltas por los alumnos y las alumnas de manera autónoma –o
con poca ayuda–, despertando su interés y promoviendo un encuentro agradable e interesante
con la cultura. En estos tiempos de pandemia, buscamos que las actividades se constituyan en
espacios creativos, que se puedan compartir y disfrutar en familia y que sean momentos que nos
permitan seguir estando juntos en la escuela a pesar de la distancia.
Algunas cuestiones que podemos tener en cuenta:
● Una de las diferencias fundamentales entre la enseñanza presencial y las propuestas no
presenciales es la habilitación de distintas temporalidades. La educación a distancia
incluye la asincronía, es decir, no supone estar todos juntos al mismo tiempo participando
de los intercambios y actividades, sino que cada uno ingresa en momentos distintos.
● La educación a distancia y virtual no son una réplica de la presencial: presentan
características, modalidades e intervenciones propias. El o la docente tiene que construir
otro modo de estar presente en
el aula; los y las estudiantes
tienen que sentir que está cerca,
acompañando y enseñando. Por
eso, es muy importante poner la
voz, la imagen y la calidez en el
recurso tecnológico que se
seleccione para vincularse con
los alumnos y las alumnas.
● En los niveles Inicial y Primario,
los destinatarios y las
destinatarias de las propuestas
son los niños, las niñas y sus
familias, quienes necesitan
disponer de conocimientos
tecnológicos para desenvolverse
en el aula virtual.
● Desde el marco institucional, se
necesitan establecer acuerdos institucionales, aunar criterios sobre el uso de canales de
comunicación:
o ¿Cuándo y con qué frecuencia nos encontraremos en la plataforma? Es interesante
la posibilidad de consensuar entre docentes y compartir con familias y/o
estudiantes los días y horarios de publicación de cada área o materia en los niveles
educativos que corresponda.
o ¿Cuáles van a ser las reglas de esos espacios? La construcción participativa de un
acuerdo de convivencia virtual y a distancia es un excelente tema de debate con
familias y estudiantes.
o ¿Realizaremos encuentros sincrónicos? Existe la posibilidad de generar encuentros
donde nos encontremos al mismo tiempo, con la voz y con la cara. Estos espacios
son muy ricos –especialmente para el intercambio entre pares, que se pierde un
poco en otras plataformas–, pero llevan su tiempo de preparación y de aprendizaje.
Es muy probable que salgan cada vez mejor.
o ¿Cómo planificar los recorridos didácticos? Pensar las propuestas de enseñanza,
su nivel de complejidad y su exigencia a la hora de las producciones y entregas de
los y las estudiantes son criterios que es importante construir institucionalmente.
Conversar sobre la necesidad de generar propuestas posibles y deseables para las
familias y los estudiantes. De esto conversaremos en la próxima clase en
profundidad.
o ¿Cuáles serán los modos de retroalimentación y los criterios de evaluación de la
enseñanza? Sobre este punto profundizaremos en el último encuentro.
ACTIVIDAD: CONSTRUIR PRESENCIA
DESDE LA VIRTUALIDAD
Les proponemos ahora una actividad diferente: un encuentro cara a
cara a la distancia, una de las formas de construir presencia en la
virtualidad que se han popularizado en estos tiempos de aislamiento
¿Ya han podido realizar alguno con sus estudiantes? Si aún no han
tenido la oportunidad, nosotros los invitamos a un encuentro sincrónico
(en tiempo real) que llevaremos adelante a través del enlace que el/la
Tutor/a les compartirá, en el día y horario que también les comunique.
La participación en este encuentro no es obligatoria. Sólo busca
brindarles a ustedes una experiencia de participación como les
proponemos que lleven adelante en su escuela y también un tiempo
para que podamos poner en común las experiencias de este tipo que ya
hemos tenido y las ideas sobre qué consideramos que puede aportar al
lazo y a la enseñanza. Es decir, tendremos un encuentro sincrónico
para tematizar los encuentros sincrónicos como un recurso más de
la escuela por otros medios. Compartir lo que ya hicimos, discutir las
dudas y los miedos:
● ¿Cuál podría ser el propósito de este tipo de encuentros?
● ¿Cómo llevarlos adelante para que se constituyan en espacios
de acompañamiento y reflexión?
● ¿Qué tipo de actividades podemos realizar en estos
encuentros?
Para los que no han generado hasta el momento un encuentro
sincrónico con los y las estudiantes, compartimos un pequeño tutorial
para que puedan hacerlo. Disponible aquí.
5. Para concluir
En un artículo de estas semanas, Philippe Meirieu (2020)
plantea su preocupación porque teme que “las
herramientas digitales que dominan hoy en día se basan
en su mayor parte en una lógica individual y técnica, y
que estamos luchando, sin la formación adecuada, para
utilizarlas para construir verdaderos colectivos”.
Compartimos esta reflexión del pedagogo francés no
para desalentarlos y plantearles la imposibilidad de la
tarea, sino para que reconozcamos que eso nos está
pasando, es una condición presente de diversos modos
en los diferentes territorios. En los momentos en que lo
planeado no se concreta o muestra resultados que no
son los esperados, recordemos que estamos
construyendo en una situación inédita para todos y
todas. Por eso, se trata de poner siempre en primer
plano el propósito de apostar a lo común, a la inclusión,
a esperar a aquel o a aquella que no tiene la conexión;
no inmovilizando al resto, pero sí ensayando propuestas
compartidas que incluyan a todos y a todas, que
consideren los tiempos de los y las que están y de
quienes están por sumarse…
La responsabilidad que nos toca asumir en esta época nos demanda que trabajemos entre todos y
todas, que seamos obstinados y obstinadas en “buscarle la vuelta” y que ensayemos nuevos
modos para seguir construyendo posibles pedagógicos en la dificultad de la distancia.
¡Hasta la próxima clase!
REFERENCIAS
Los invitamos la lectura de estos materiales que brindan Buenos Aires.
DGCyE. (2020, 6 de abril). Acerca de la continuidad de las políticas
educativas. Segunda etapa de cuarentena [Documento Base].
Buenos Aires. DGCyE. Dirección Provincial de Educación Primaria.
(2020). Circular Técnica N° 1/2020.
Buenos Aires. DGCyE. Dirección Provincial de Educación Secundaria.
(2020). Circular Técnica N° 1/2020.
Lerner, D. (2001). Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo
necesario. México: Fondo de Cultura Económica.
Meirieu, P. (2020, 18 de abril). «La escuela después»… ¿Con la
pedagogía de antes?. MCEP. Disponible en
[Link]
ntes-philippe-meirieu/
Pineau, P. (2008). La educación como derecho. Movimiento Fe y Alegría.
Disponible en:
[Link]
[Link]
Skliar, C. (2011). Diez escenas educativas para narrar lo pedagógico
entre lo filosófico y lo literario. Plumilla Educativa, 8(2), 11-22.