NOBLEZA y HERÁLDICA DE
RUMANÍA 1
Dr. Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio,
Marqués de Casa Real
Director del Colegio Heráldico de España y de las Indias
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HIDALGOS Nº 557, Revista de la REAL ASOCIACION HIDALGOS DE ESPAÑA, Madrid 2019
Dr. Luis Valero de Bernabé, Marqués de Casa Real
HISTORIA
Rumanía es un país del este de Europa, situado entre los
montes Cárpatos, el Danubio y el mar Negro. Fue poblado por las
tribus dacias de origen escita que llegaron a formar un potente
reino, que durante dos siglos logró mantener su independencia
frente al Imperio Romano. Hasta que en el año 101 el emperador
Trajano cruzó con sus legiones el Danubio y logró derrotar a
Decébalo, su último rey, conquistando toda la Dacia. Repartió sus
tierras entre sus legionarios jubilados que se mezclaron con la
población romanizándola.
Estatua en honor del rey de los dacios Decébalo (Parque Natural Iron Gates, Rumanía
Se constituyó así una nueva provincia romana habitada por
dacios-romanos que hablaban latín. Incluso hoy en día el idioma
rumano conserva aún una estructura de lengua latina. Dos siglos
más tarde el emperador Aurelio, ante el avance de los Godos,
decidió retirar las legiones romanas al sur del Danubio
abandonando la Dacia.
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En los siglos sucesivos la región sería invadida por diversos
pueblos: godos, hunos, avaros y eslavos. A finales del siglo IX
sufriría una nueva invasión por las tribus húngaras y cuando el
rey San Esteban en el año 1000 fundó el Reino de Hungría le
anexionó toda la antigua Dacia, como tierra conquistada.
Las circunstancias históricas la convirtieron en zona de
frontera contra las incursiones de los tártaros, primero, y de los
otomanos, después. Por lo que los reyes de Hungría decidieron
que esta región siempre indómita se convirtiera en un bastión
fronterizo, para lo que se fueron constituyendo tres principados
danubianos a los que dotaron de una amplia autonomía: Moldavia,
Valaquia y Transilvania.
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Siglos después éstos principados danubianos lograrían
obtener su independencia de Hungría, aunque terminaron por
sucumbir ante el Imperio Otomano. No obstante conseguirían
mantener una cierta autonomía que les permitió sobrevivir, hasta
que la decadencia de los otomanos facilitó su reunificación en
1859 dando lugar al Reino de Rumanía. Seguidamente
explicaremos brevemente la historia de cada uno de ellos.
Los tres principados danubianos
EL PRINCIPADO DE VALAQUIA:
En el año 1241 el noble rumano Litovoi (1241/1270) recibió
el encargo del rey Béla IV de Hungría de fortificar y defender la
zona situada entre el río Danubio y las estribaciones del sur de los
montes Cárpatos, frente a las incursiones de los tártaros que
periódicamente devastaban el reino de Hungría. Se le nombró
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Vaivoda, nombre eslavo equivalente a Príncipe-Comandante.
Constituyéndose así el Vaivodato de Valaquia. Aunque la región
era conocida con el nombre de denominada Ţara Românească
(País Rumano). Sus sucesores lograrían la plena independencia de
Valaquia en 1330, tras rebelarse y derrotar a los húngaros en la
Batalla de Posada.
Principado de Valaquia en 1390
Aunque sus sucesores mantendrían con el Reino de Hungría
unas buenas relaciones e incluso un cierto vasallaje, ante la
presión cada vez más intensa de los turcos, con los que habían
tenido ya varios enfrentamientos. En el año 1396 el Vaivoda
Mircea I participó con sus tropas en la cruzada organizada por el
rey Segismundo de Hungría en contra del Imperio Otomano. Los
cruzados resultaron derrotados en la Batalla de Nicópolis, por la
traición de los Serbios aliados del sultán. La mortandad fue
enorme, pereciendo en la batalla la flor y nata del ejército
cristiano y los que cayeron prisioneros fueron ejecutados por el
Sultan Bayaceto.
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Ejecución de prisioneros ordenada por el Sultán Bayaceto
Los años siguientes serían críticos para los valacos que, sin
recibir ayuda alguna de los reyes cristianos, hubieron de
defenderse de los ataques turcos. Tras medio siglo de
enfrentamientos los valacos serían vencidos y obligados a ser
vasallos de la Sublime Puerta. A cambio de respetar su autonomía
y Quienes a cambio de respetar su autonomía el sultán Solimán les
exigió pagarle un tributo anual de un millón de piastras la
Valaquia y medio millón la Moldavia. Un siglo más tarde el
importe de este tributo se había doblado, haciéndolo cada vez más
onerosos para un pueblo empobrecido.
Aunque el tributo más odioso sería sin duda la Devsirme o
tributo de sangre. Cada cuatro o cinco años se presentaba un
enviado del Sultán con el encargo de llevarse a un cierto número
de jóvenes cristianos, entre diez y catorce años. Durante el viaje
éstos serian sometidos a todo tipo de vejaciones, por lo que al
llegar a Constantinopla estaban ya preparados para optar entre
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convertirse en esclavos de por vida o aceptar ser islamizados para
poder ser adiestrados y llegar a convertirse en Jenízaros. Cuerpo
de elite del ejército otomano, formado a partir de jóvenes
cristianos “recolectados” en los dominios del Sultán o capturados
en las razias islámicas.
El carácter indómito de los rumanos les llevó a rechazar tales
imposiciones, por lo que periódicamente sus tierras eran
devastadas por expediciones otomanas, cayendo en una gran
anarquía. No obstante hubo Voivodas que lograron resistir con
éxito. Tal sería el caso de Vlad III, también conocido como Vlad
Dracul (el “diablo”) o Vlad
Tepes (el “empalador”), por
sus expeditivos métodos de
combate empalando a
cuantos turcos capturaba
sembraron el terror entre los
soldados otomanos que
pretendían invadirlos. No se
limitó a defender su territorio
sino que llevó la guerra a las
provincias turcas colindantes
devastándolas. Forzando así
al Sultán a concederles en el año 1456 una mayor autonomía.
Sus sucesores no tendrían el mismo empuje y volverían a
caer en la servidumbre, para volver a rebelarse. Todo ello lograría
que Valaquia no se convirtiera en una provincia más del imperio
otomano, conservando siempre una cierta autonomía.
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EL PRINCIPADO DE MOLDAVIA:
El rey Luis I de Hungría, en el año 1343 encargó al noble
rumano Dragoş de Bedeu de la defensa la zona situada entre los
Carpatos orientales y el rio Dniester, frente a las incursiones de
los tártaros del Kanato de Crimea. Se constituyó así el Vaivodato
de Moldavia, denominado Principatul Moldovei. Estaba también
dotado de una amplia autonomía, administrativa y militar, a fin de
poder desempeñar con éxito su función defensiva.
En el año 1359 el Vaivoda Bogdan I, logró derrotar al Rey
Segismundo de Hungría y obtener de éste un tratado por el que se
reconocía su plena independencia. Fortificó su país y reforzó su
ejército, lo que le permitiría resistir con éxito las ambiciones
húngaras y polacas, y también a los mongoles de la Horda de Oro.
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Sin embargo en el siglo XVI el principado cayó en la mayor
anarquía, con múltiples pretendientes al trono, lo que le debilitó y
permitió su derrota por los turcos. En aquellos tiempos el Sultán
Solimán, amo indiscutible de Europa oriental tras haber derrotado
a los húngaros y checos, no encontró apenas oposición para
apoderarse de Moldavia. En el año 1536 el Vaivoda Bogdan se
sometió a los turcos que les aplicaron la misma fórmula de
sumisión que a la vecina Valaquia, a cambio de respetarlos una
cierta autonomía.
En los próximos tres siglos los principados danubianos
estuvieron sometidos al poder otomano. Salvo el
breve paréntesis del año 1600, en que los tres
principados se unieron en Alba Iulia bajo el
liderazgo de Mihai Viteazul (Miguel el Valiente),
formando el reino de Rumanía. Unión que sería
efímera pues quien poco después serían
derrotados y disgregados.
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A comienzos del siglo XIX, la decadencia del Imperio
Otomano facilitaría la intromisión cada vez más creciente de
Rusia, en Valaquia y Moldavia. Así en 1802 tropas rusas les
invadieron (1806-1821), aunque en lugar de concederlos la
prometida libertad les trataron duramente como a país ocupado.
Tras ser derrotados los rusos tuvieron que devolver los territorios
al Sultán por el Tratado de Bucarest (1812), aunque se quedaron
con la parte oriental de Moldavia a la que incorporaron al Imperio
Zarista con el nombre de Besarabia.
Tras la retirada rusa la población, formada por una masa de
campesinos serviles con una casi inexistente burguesía, volvió a
caer bajo la tiranía de los gobernantes otomanos.
Medio siglo después el Tratado de Paris de 1856 colocó a
Valaquia y Moldavia bajo el protectorado de las Potencias
Europeas. Lo que permitiría que en 1859 Alexandro Cuza, noble
boyardo, fuera elegido príncipe de Moldavia y días más tarde
también de Valaquia. Tras lo que proclamó el Regatul României
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(Reino de Rumanía) como Alejandro I. Impulsó la reforma agraria
con la emancipación de los siervos, lo que no fue aceptada por los
nobles que le obligaron a abdicar y en su lugar impusieron en
1866 a un príncipe alemán Karol Hohenzollern-Sigmaringen, como
Domnitor (Príncipe de Rumanía). Como tal dirigió a las tropas
rumanas, aliadas con las rusas, en la Guerra Ruso-Turca de 1877.
Terminada ésta con la derrota de la Sublime Puerta, por el
Tratado de Berlin de 1878, Rumanía logró liberarse del yugo
otomano y fue reconocida oficialmente como estado
independiente.. Pero debió pagar la ayuda rusa con la entrega al
Imperio Zarista de la Besarabia. En 1881 fue proclamado
oficialmente el Reino de Rumania, siendo sus primeros monarcas
Karol I (1881/1914) e Elisaveta de Wied.
Acta de Proclamación del Reino
de Rumania (1881), firmado por
el rey Karol y la reina Elisaveta
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En 1914 sucedió en el trono su sobrino Fernando I
(1914/1927). Luchó en la I Guerra Mundial al lado de los aliados y
fue recompensado con la adhesión de los territorios de
Transilvania, Besarabia y Bucovina con lo que quedó configurada
la Gran Rumanía. Unión que sería confirmada en 1920 por el
Tratado de Trianon por que se disolvía el Imperio Austro-
Húngaro.
EL PRINCIPADO DE TRANSILVANIA:
La Transilvania constituía la parte noroccidental de la
provincia romana de Dacia. Tras la retirada de los romanos sería
invadida por los hunos y los gépidos que la arrasaron. A finales del
siglo IX serían las tribus magiares los que irrumpieron en la
llanura de Panonia derrotando a Gyula, noble dacio que la
gobernaba, y seguidamente la anexionarían al recién creado Reino
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de Hungría. Los reyes húngaros permitieron que la población
rumana mantuviera su organización étnica dirigida por nobles
locales, denominados Cneaz, que constituía la Universitas
Valahorum aunque nombrando Vaivoda a un noble húngaro para
que los gobernara. Éste comenzó a repoblarla con campesinos
húngaros y con colonos alemanes traídos de Sajonia. La política
fue ir desbancando a la nobleza autóctona de los cargos de
gobierno, salvo renunciara a su cultura y aceptara la magiar.
Dada su posición geográfica la Transilvania se convirtió en
un Vaivodato que protegía la frontera oriental del Reino de
Hungría. Su proximidad geográfica a Hungría impidió se
emancipara como Valaquia y Moldavia, pero su oportunidad llegó
cuando el Sultán Solimán a comienzos de 1526 invadió Hungría al
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frente de un gran ejército. Su rey trató de organizar la defensa
llamando a todo sus nobles. El conde húngaro Juan Szapolyai,
entonces vaivoda de Transilvania, traicionó a su rey no acudiendo
a tiempo en su ayuda. En la Batalla de Mohacs (1526), el rey Luis II
de Hungría fue derrotado y perdió la vida ante los turcos, junto a
la mayor parte de la nobleza húngara.
Batalla de Mohacs, derrota y muerte de Luis II
Esta traición le permitió a Szapolyai, firmar un acuerdo con
los otomanos que le protegerían de sus enemigos y mantener una
amplia autonomía, a cambio de pagarles un tributo y reconocer la
autoridad, del sultán. Incluso aprovechando que el derrotado
monarca no había dejado heredero, se autoproclamo rey y se hizo
coronar como Juan I de Hungría. Pretensión que sería contestada
por el Archiduque Fernando de Habsburgo, hermano de Carlos V,
en defesa de los derechos de su esposa Ana Jagellon, hermana del
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fallecido monarca, se hizo coronar Rey de Hungria. Durante medio
siglo ambos contendientes se enfrentaron por el control del reino,
contando siempre Szapolyai con la inestimable ayuda del ejército
otomano. La contienda fue heredada por sus sucesores hasta que
por el Acuerdo de Speyer de 1570, el Vaivoda renunció al título real
a cambio que los Habsburgo le reconocieran como Príncipe de
Transilvania. De esta forma el Reino de Hungría quedó
fragmentado en tres partes: una parte bajo dominio directo turco,
otra la Transilvania como estado semiindependiente de Szapolyai,
y el resto en poder de Fernando de Habsburgo, como Rey de
Hungría.
Surgió así el Principatul Transilvanie, fue un estado
independiente aunque vasallo de la Sublime Puerta. A cuya
política exterior estaba sometido y debía pagar un tributo anual,
aunque se vieron libres del odioso Devsirme o tributo de sangre.
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Sin embargo, pese al acuerdo en los siglos siguientes habría
múltiples enfrentamientos entre húngaros y transilvanos. Todo
ello enconado por las diferencias religiosas, pues los Habsburgo
eran fervorosos católicos mientras que los príncipes transilvanos
optaron por abrazar el protestantismo. El Principado de
Transilvania llegaría a alcanzar un gran esplendor y poder que los
enfrentaría con los Habsburgo, emperadores del Sacro Imperio
Germánico y Reyes de Bohemia y Hungría. Así los encontramos
unidos al ejército otomano en el Asedio de Viena de 1683, pero
ese sería su último triunfo. Pues el ejército sitiador sería
derrotado en la Batalla de Kahlemberg (1683), a las afueras de
Viena, por las tropas de la Liga Santa formada por el Imperio
Germánico, Hungría, Bohemia, Polonia, Lituania y Venecia, les
obligó a abandonar las tierras húngaras. La Transilvania sería
ocupada por los aliados y dejaría de existir como estado.
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La Paz de Karlowitz (1699) ratificó la expulsión de los turcos
de Hungría y la unificación del reino con la anexión de la
Transilvania que quedaría integrada en Hungría, como una
provincia más, aun cuando tenía una población mayoritariamente
rumana. Esta unión se continuaría por dos siglos largos hasta la
derrota de las fuerzas austrohúngaras durante la I Guerra Mundial
(1914/18) produjo la desintegración del Imperio Austro-Húngaro.
Ratificada por el Tratado de Trianon de 1920 por el que la
Transilvania pasaría al Reino de Rumania que alcanzaría así su
máxima extensión territorial. Administrativamente se dividió en
17 judetul (condados)
En el año 1927 fallecería el rey Fernando I, quien antes de
fallecer había desheredado a su hijo Carol, por lo que sería
coronado el hijo de éste Miguel I, un niño de tan sólo seis años de
edad, por lo que el gobierno quedó en manos de un regente, su tío
el príncipe Nicolás. Al que su propio padre disputó la corona,
reinando como Carol II (1930/1940).
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Al estallar la II Guerra Mundial en 1939, Rumanía se declaró
neutral pese a las presiones de la Alemania Nazi. Si bien, se vio
obligada a devolver el norte de Bucovina y
Besarabia (actual República de Moldavia) a
la Unión Soviética. Ante la crisis provocada
el rey Carol II abdicó y huyó al extranjero
dejando a su hijo Miguel I de nuevo como
rey. Hitler aprovechó la debilidad del joven
monarca y por el II Segundo Arbitraje de
Viena, le obligó a devolver la Transilvania
septentrional al régimen pro alemán de
Hungría.
La crisis interna siguió en aumento y el político Ion
Antonescu se erigió como Conducator, proclamó una Dictadura,
con la ayuda del ejército alemán en octubre de 1940 y Rumanía se
unió al Eje Tripartito (Alemania, Italia y Japón), a fin de recuperar
la Besarabia en poder de los soviéticos. Las derrotas alemanas en
el Frente Oriental provocaron la caída del dictador Antonescu y el
rey Miguel I recuperó el mando. Su primera medida fue la de
abandonar el Pacto del Eje, pero no pudo evitar que su país fuera
ocupado por el ejército soviético.. Estando bajo el control de éstos
se celebró unas elecciones amañadas que ganó por mayoría
aplastante los comunistas. El nuevo gobierno obligó al rey Miguel I
a abdicar y abandonar el país en 1947.
Se proclamó la República Popular Rumana, como satélite de
la Rusia Soviética. Durante medio siglo el país fue sometido a una
férrea dictadura, hasta la de Nicolae Ceaucescu (1967/89).
Ejerció un gobierno brutal y represivo, rodeado de un culto a su
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personalidad, lo que exacerbó tanto los ánimos que provocó un
alzamiento general contra él. Fue depuesto y ejecutado.
Con la caída del bloque socialista europeo se inició su
transición hacia una democracia occidental. Miguel I fue
autorizado a regresar y recuperó la nacionalidad rumana y el
título de Rey a efectos honoríficos. Falleció en 2018 siendo
enterrado en Bucuresti con honores de Jefe de Estado.
Hoy en día Rumanía es una República Parlamentaria y
Multipartidista, integrada en la Unión Europea, con 238.000 km2 y
20 millones de habitantes.
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NOBILIARIA
Las tierras de Dacia, antes de su anexión por Hungría, se
encontraban organizadas en Vlachs (tribus), en forma de
pequeñas comunidades rurales, gobernadas por un Kneaz
(reyezuelo) que fueron la primitiva nobleza rumana. Todos ellos
constituían la Universitas Valahorum, regida por su propio
derecho el Ius Valachicum (Ley Rumana).
En la Columna Trajano, situada en el Foro
Trajano, Roma. En ella se describe la
conquista de la Dacia por el emperador.
En ella se muestran escudos, cascos y
armaduras tomadas a los guerreros
dacios en el campo de batalla.
Tras su anexión por Hungría en el siglo XI las tribus se fueron
disolviendo como grupo social y forzados a adoptar la lengua y
cultura húngara, abandonando su antigua religión ortodoxa por el
catolicismo. Los que así lo hicieron se vieron confirmados en su
función e incluso elevados al status de Boïer (noble húngaro),
mientras que los que lo rechazaron debieron emigrar allende los
Cárpatos con sus vasallos, o renunciar a su condición noble para
verse reducidos a la de siervos.
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En el año 1366 el rey Luis I de Hungría, por el Edicto de
Torda, estableció la expropiación de las tierras pobladas por
rumanos y que se regían aún por la
institución Knesat. Las repartió entre
los nuevos colonos sajones con los que
estaban repoblando la región, forzando
así al nomadismo a los rumanos que
hubieron de abandonarlas. Estableció
que el status de noble lo fijaría en
adelante el monarca, mediante un
certificado unido a la concesión de
tierras, siendo indispensable la práctica de la religión Católica-
Romana.
Las elites rumanas, mayoritariamente de religión Ortodoxa,
al carecer de un título reconocido se vieron desposeídas y
privadas de sus propiedades, sin poder participar en las
asambleas del país. Se constituyó en su lugar la Unio Trium
Nationum: a) los Boiardos (nobleza), reducido grupo de familias
que monopolizaban el dominio de las tierras de etnia
mayoritariamente húngara, con una minoría de rumanos
convertidos; b) los Saksen, colonos libres de origen germánico con
amplios derechos políticos que habitaban en aldeas fortificadas; y
c) los Székelys, tribus de guerreros nómadas de etnia húngara y
huna que protegían la frontera oriental de las incursiones
otomanas. El resto de la población era la masa de campesinos de
etnia rumana que vivían como siervos de los Boiardos, adscritos a
la tierra y sujetos a todo tipo de cargas.
La organización social de los tres principados rumanos fue
muy similar, a su cabeza se encontraba el Vaivoda, elegido por la
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asamblea de Primats, Boiars de alto rango y Prelados. El Príncipe,
gozó siempre de un poder cuasi-soberano, con la limitación que el
cargo era vitalicio por lo que no podía nombrar a su sucesor. Se
rodeaba de su propia Corte, establecida en la capital del
Vaivodato, Tergowitz para Valaquia y Iassa para Moldavia.
Una vez elegido era él quien debía confirmar a los Boieresti
en el señorío de las tierras recibidas de sus padres o bien les
concedía nuevas tierras, todas ellas con su correspondiente
población servil, los sokotelnikys. A las tierras iba unido la
calificación nobiliaria que recibía la familia del tenedor
distinguiéndose entre Nobes (familias condales) y Baros (familias
baronales), todos ellos constituían el grupo de con el tratamiento
de Naggados (Magnífico Señor). Aunque los títulos no se
concedían a una tierra, como en el sistema feudal francés, ni a un
solo titular como en España, sino a toda una familia por lo que
todos sus miembros y descendientes varones podían gozar de las
ventajas y privilegios de su condición, entre ellas acceder a los
cargos a ellos reservados. Se trataba de los más importantes
cargos de gobierno, como eran el de Banno (Lugarteniente),
Vornick (Magistrado Supremo), Logothet (Canciller), Vestier
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(Tesorero), Hetman (General), Câmârash (Chambelan) y Postelnik
(Ministro principal), cuyos detentadores junto con el Arzobispo y
Obispos formaban el Consejo de Primats que a su muerte habría de
elegir al nuevo Vaivoda. Al llamarlos se hacía por el nombre de su
cargo, precedido por el apelativo de Archon originario del antiguo
griego (Príncipe), como Archon-Banno, Archon-Vornik…etc.
Todos ellos constituían la Natiune o alta nobleza que, en una
sociedad eminentemente agraria y
guerrera como era la de los
Principados, acumulaban un enorme
poder y llevaban una vida fastuosa,
teniendo sometida a una dura
servidumbre a la gran masa
campesina. El Príncipe gozaba de la
prerrogativa de elevar a esta
privilegiada condición a nuevas
familias que se hubieran distinguido
por servicios militares o civiles,
asignándoles tierras con sus
correspondientes siervos.
Existieron también otras categorías inferiores de Boïars,
igualmente nobles como los anteriores y exentos de pagar
impuestos, aunque sin la riqueza patrimonial de aquellos. Solo
podían optar a ser nombrados para cargos de menor importancia,
pero también reservados a la nobleza, como Ispravniks
(recaudador de impuestos), Armash (jueces de distrito), Spathar
(jefe militar) o Clusthiar (jefe de policía).
Al caer Valaquia y Moldavia bajo el vasallaje otomano, los
Sultanes siguieron permitiendo el sistema de elección de los
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Voivodas en ambos principados, aunque ésta no sería efectiva
hasta que éste recibiera el Hatti-sherif o edicto confirmatorio del
Sultán, comprometiéndose a recaudar entre sus súbditos los
tributos que debían pagar a los otomanos y a suministrarlos
hombres para combatir en sus ejércitos. Solo podían mantener
una reducida guardia personal y debían admitir la presencia de
guarniciones turcas en los principales puertos fluviales y
ciudades. En cambio Transilvania por su alianza con la Sublime
Puerta (Imperio Otomano) gozó siempre de una mayor autonomía
y se vio libre de organizar su ejército sin la injerencia otomana.
Aunque sus Príncipes tuvieron que someterse y jurar fidelidad al
Sultán.
Juan Segismundo de Zápolya, Príncipe de Transilvania, arrodillado ante el
sultán Suleiman el Magnífico en 1556
Existía también la Nobilimea o baja nobleza formada por los
Secui, descendientes de los Székely. Gozaban a título colectivo de
privilegios de nobleza por su función militar. Su obligación era
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acudir armados a las campañas organizadas por el Vaivoda en
razón de uno cada dos hombres.
Al ascender al poder del zar Pedro I de Rusia decidió apoyar
a los Vaivodas de Valaquia y Moldavia en sus reivindicaciones
contra los otomanos, dándoles el tratamiento eslavo de Hospodar
o príncipe reinante. Se inició la Guerra Ruso-Turca (1710-13), en
la que los rusos resultaron derrotados y abandonaron a los
Principados a su suerte. El Sultán como represalia detuvo a los
Vaivodas y junto a sus familias los envió a Constantinopla, en
donde los hizo ajusticiar acusándolos de traición. En adelante
ningún noble de nacimiento de origen valaco o moldavo sería
elegido por la asamblea de Primats. El Sultán lo nombraría a su
gusto entre las familias griegas enriquecidas al servicio de la
Sublime Puerta que residían en el barrio Phanariota de Estambul;
Lo que daría nombre al Gobierno Phanariota (1711/1821).
El nuevo príncipe recibió el nombre de Hospodar, con las
prerrogativas de un virrey, como funcionario que era de
la Sublime Puerta. El cargo se obtenía del Gran Vezirs de
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Constantinopla a cambio de un importante soborno. Era
nombrado y revestido por él, con el mismo ritual con el que se
seguía con los Vezirs (ministros otomanos). Llegaban a su destino
con el nombramiento y escoltados por una guardia turca para
hacerlo efectivo. Los acompañaba un séquito de familiares,
favoritos y acreedores que les habían adelantado los fondos del
soborno. Todos ellos deseosos con recuperar en poco tiempo sus
deudas, y de acumular lo suficiente dinero para vivir bien para el
resto de sus vidas, ya que los mandatos no solían durar mucho. Ya
no eran los Príncipes de antaño, con cargos vitalicios. El Sultán
decidido a mantener vasallos débiles los destituía o los hacía
saltar de un Principado a otro, como si se tratara de un simple
funcionario suyo. No obstante los Hospodares Phanariotas
vivieron con gran lujo y ostentación.
La antigua Asamblea de Primats, fue substituida por un Divan
(Consejo) de doce miembros al modo turco. Era nombrado por el
nuevo Hospodar como órgano asesor de gobierno.. Aunque es de
resaltar que los nuevos gobernantes, conscientes de lo inestable
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de su cargo, siguieron una política contemporizadora con los
Grandes Boyardos y Prelados ortodoxos, a fin de evitar incidentes
que provocaran el descontento del Sultán con su gestión. Ésta
alianza permitiría que de facto el Divan se convirtiera en un
Consejo de Boieresti, y que solo éstos fueran nombrados para los
más importantes cargos de gobierno. Mientras que para los cargos
secundarios y más efectivos nombraban a sus familiares y amigos
griegos, aun cuando se tratara de extranjeros. Lo que alteraría
toda la estructura nobiliaria, pues estos cargos se vendian entre
sus amigos griegos, ante el desinterés de la masa de población que
carecía de aspiraciones nacionalistas.
Se trataba de una sociedad eminentemente rural, con escasos
núcleos urbanos de importancia, en la que la burguesía fue
prácticamente inexistente. La masa de campesinos careció
siempre de derechos políticos y estaban dedicados a servir
cultivando las tierras de la nobleza. Espiritualmente estaba
dirigida por una Iglesia sumisa al Patriarcado Ortodoxo de
Constantinopla y muy conservadora que proscribía cualquier
intento de protesta. Entre ellos no se dieron ideas nacionalistas,
salvo el Transilvania en donde la rebelión fue apoyado por la
Iglesia Uniata Transilvana, vinculada a la administración imperial
austriaca y enfrentada a los Boieresti.
Por último debemos destacar que nunca existieron títulos
nobiliarios al modo europeo, ni en los Principados ni en el Reino
de Rumania, ya que ninguno de los cinco monarcas que éste tuvo
llegó a concederlos. En 1947 la Reforma Agraria del régimen
comunista, trajo la colectivización de las tierras con la
expropiación a los Boiresti que dejaron de constituir una clase
social y desaparecieron.
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HERÁLDICA
La heráldica rumana se encuentra influenciada por la
bizantina, adoptando su contorno circular, y por la húngara, cuyo
rebuscado estilo siguieron. El uso de la heráldica es bastante
tardío, pues hasta finales del siglo XV no aparecen los primeros
blasones y restringidos a las dinastías reinantes como emblema
del Principado. El Bourlu o buey primigenio de Moldavia, vista de
frente, simbolizando el poder, con el sol entre los cuernos
(símbolo de sabiduría del buen gobernante) con una rosa
heráldica (como símbolo de la fe) y la luna en cuarto creciente
simbolizando el renacer; El Vultur o águila córvida de Valaquia,
sosteniendo en el pico una cruz oxtodosa, con el sol y la luna,
alzada sobre un árbol; y el Turul o águila legendaria acostada por
un sol y un creciente, con las siete torres de Transilvania.
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En el año 1601, tras la unificación de facto de los tres
principados por Mihai Viteazul, se cambiaron los sellos de los tres
principados creándose uno en el que se combinaban todos sus
emblemas. Simboliza su aspiración de restaurar la antigua Dacia al
unir a los tres países rumanos bajo un cetro.
Si algo define a la heráldica rumana es su irregularidad y
variedad de estilos, fruto de las circunstancias históricas por las
que los tres Principados atravesaron. De una parte se puede
considerar la moldo-valaca y de otra la transilvana.
HERÁLDICA MOLDO-VALACA
Respecto a la primera sus Príncipes nunca se preocuparon de
la heráldica, ni concedieron blasones a sus subditos, por lo que las
armerías fueron libremente asumidas por los Boieresti, según la
influencia de la heráldica bizantina.
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No se trataba de una heráldica militar como en occidente,
pues no llegaría a plasmarse sobre un escudo de guerra, sino
como medio sigilográfico de autentificar la firma de sus
poseedores en los documentos oficiales. En los que junto al sello
del príncipe aparecen los de sus consejeros y notables, aun
cuando nunca se constituyó un registro de armerías. Ya que las
autoridades otomanas las consideraban una indeseada costumbre
propia de países cristianos y bajo la que se podían esconder
sentimientos de rebeldía contra su dominio.
Pese a este rechazo las grandes familias fueron
desarrollando un sistema heráldico inspirado en la heráldica
germánica, a imitación de las armerías de la nobleza de los reinos
vecinos.
A partir del siglo XVIII, coincidiendo con la decadencia del
poder otomano, las modas francesas invadieron Constantinopla y
con ellas el uso de la heráldica se extendió entre la nobleza
phanariota. Costumbre que también sería seguida en los dos
principados danubianos, aunque reservada a las familias
principescas. Cuando la ocupación rusa la influencia de su nobleza
militar que adornaba sus pertenencias con blasones, trajo que los
Boieristi los imitaran haciéndose componer sus armerías. Moda
que sería favorecida por la costumbre de enviar a sus hijos a
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Dr. Luis Valero de Bernabé, Marqués de Casa Real
educarse en París, de donde regresaban con su correspondiente
escudo de armas, según el modelo francés.
Así en el primer armorial rumano, Steme Boieresti din
Rominia de Hagi Bosco, publicado en Bucarest en 1918, las 90
armerías en color de los Boyardos van todas con el contorno
francés moderno, pero sobre fastuosos mantos de armiño
tomados de la heráldica napoleónica. Escudos de Boyardos
Escudo del Hospodar,
Príncipe Bibescu
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Dr. Luis Valero de Bernabé, Marqués de Casa Real
HERÁLDICA TRANSILVANA
Mientras que la heráldica transilvana fue mucho más cuidada
y su uso más generalizado entre la nobleza. Tuvo su origen en las
concesiones de armas de los reyes de Hungría y fue registrada en
los Valódi Könyveket (Libros Reales), aunque sería destruida por la
invasión otomana de 1527. A partir de esa fecha fueron los
Príncipes de Transilvania los que concederían y regularían el uso
de armas, habiéndose conservado 21 tomos, en las que se suele
seguir un diseño de inspiración germánica. Así aparecen todo tipo
de armas, figuras humanas en actitud de combatir, utensilios,
cruces, astros, plantas y animales totémicos. Dibujados con un
diseño muy realista y fiel del natural de manera que cada figura
admite diversas formas, según la imaginación del dibujante. Ya
que los escudos de armas nunca se utilizaron en torneos o en los
campos de batalla, de ahí el preciosismo de sus blasones que nos
recuerdan más a un gravado multicolor.
La heráldica rumana se convertirá en una ciencia en el
sentido moderno del término solo en el siglo XIX, destacando una
serie de heráldicos como Gheorghe Asachi, Gheorghe Seulescu,
Mihail Kogalniceanu y Cezar Bolliac.
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Al constituirse el Reino de Rumania, tras ser reconocido
como nación independiente en el Tratado de Berlín de 1878, se
decidió dotarle del siguiente escudo.
Tras la caída de la monarquía en 1947 se proscribió toda
manifestación heráldica, substituyéndola en 1948 por el modelo
oficial soviético de contorno circular.
Consistía en una corona ovalada de espigas
de trigo, unida en la parte inferior con una
cinta tricolor en la que se encontraba la
República Popular Rumana. En su interior
un pozo de petróleo y un bosque de abetos.
Al fondo un monte nevado, del que emerge
un sol radiante.
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Después de la caída del régimen comunista, desde los
primeros momentos de la Revolución de 1989, el escudo de armas
comunista se rompió y se desarrolló un nuevo escudo de armas,
aprobada tras muchas discusiones:
Tomando como base el escudo
real, utiliza como soporte el águila
heredada de las legiones romanas.
Símbolo de la unidad de los
principados. Se presenta coronada,
sosteniendo una espada y un cetro,
como símbolo de soberanía. Con una
cruz ortodoxa en el pico, en
recuerdo de su tradición cristiana.
Cuartelada de las armas de Valaquia,
Moldavia, Oltenia y Transilvania.
Entado en la punta de Dobruja.
El gobierno de la actual Rumanía a fin de homogeneizar su
heráldica estableció la Comisia de Ínsemne Heraldice (Comisión de
Heráldica). Ésta en el año 2005 dio unas instrucciones sobre las
normas a las que habrían de ceñirse los blasones institucionales y
personales rumanos para su aprobación oficial. En ella se detallan
tanto los esmaltes permitidos, el contorno y particiones del
escudo, las piezas y figuras heráldicas, así como los adornos
exteriores permitidos. Se autoriza a los poseedores de un blasón a
reproducirlo bajo la forma de matriz sigilar para autenticar con
ellos las actas. Utilizan una terminología propia para designar los
Esmalturini heraldice (esmaltes): dos metales (Metalele)
principales: Aur (oro) y Argint (plata), y seis colores (Culoriu)
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principales: Albastrul (azur), Rosul (gules), Verdele (sinople),
Negru (sable), Purpuriu (Purpura) y Portocaliu (anaranjado), y dos
secundarios: Natural (carnación) y Maroniu (amarronado)
combinados a menudo sin respetar las leyes del cromatismo
heráldico. En los Forros se dan diversas variantes de los Hermine
(armiños) y Vâd (veros). El campo del Scutului (escudo) sigue el
contorno moderno francés, pudiendo ser Simpol (único) o adoptar
las siguientes Partiţiuni (particiones): Despicat (partido), Tăiat
(cortado), Scartelat (escuartelado), Tăiat în bandă (tronchado),
Tăiat în bară (tajado), tăiat încrucişat (incrustado) y Gironat
(gironado). En sus blasones el contorno del escudo (stema) puede
adoptar muy variadas formas, a menudo van adornados de
lambrequines (lambrechinii) y yelmos (coiful), con su
correspondiente cimera (crestetul), con la que se complementa el
motivo heráldico contenido en el escudo y sirve también para
brisar. Muchos escudos aparecen con su divisa (devicelor)
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