UNIVERSIDAD LATINA DE COSTA RICA
Escuela de Psicología
Maestría en Psicología Clínica
Curso: PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN DE LA SALUD MENTAL COMUNITARIA
Profesora: MPsc. Karen Valenciano B.
“ESTRATEGIAS DE AUTOCUIDADO PARA PROFESIONALES
QUE ATIENDE CASOS TRAUMÁTICOS”
Realizado por:
Licda. Vanessa Alfaro Montero
Abril, 2011
TABLA DE CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN 2
AUTOCUIDADO PARA PROFESIONELS QUE ATIENDEN CASOS TRAUMÁTICOS 4
Intervención en Estrés Traumático Secundario 5
Prevención del Estrés Traumático Secundario 7
Recomendaciones para un Plan de Prevención 9
Estrategias de Autocuidado individual 9
Estrategias de Autocuidado de Equipos a Nivel Institucional 11
CONCLUSIONES 14
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 16
ANEXO 1 17
ANEXO 2 21
INTRODUCCIÓN
1
Para todos aquellos(as) profesionales cuyo trabajo es la atención de personas que han sido
víctimas de violencia física, psicológica, sexual y patrimonial entenderán lo desgastante y doloroso
que puede llegar a convertirse su quehacer. Es imposible que el contacto directo o indirecto con
dichas víctimas, con sus relatos, con su dolor, con las secuelas que deben enfrentar cada día, con la
culpa, con las humillaciones y amenazas no produzca también un impacto sobre los profesionales.
La violencia es contaminante, vulnerabiliza, afecta emocional y físicamente. Si bien no
todas las personas pueden sentir estos efectos, está comprobado que muchas se alejan de este
tipo de trabajo, poniendo barreras para protegerse del sufrimiento, la angustia y frustración.
Se sienten cargados ante actos que parecieran ser la negación de la vida misma, la
solidaridad y la confianza en los seres humanos, incluso de los más, ya que una de las
particularidades de la violencia en la familia es el vínculo de afecto o consaguinidad entre
víctima y agresor. (Claramunt, 1999, p. 3)
Según se plantea en la teoría del trauma “…éste es contagioso”, por lo que trabajar con la
violencia y sus consecuencias, afecta a los profesionales. De ahí la importancia y necesidad de que
podamos crear un compromiso con nuestra salud física y emocional, de otra manera veremos como
con el pasar del tiempo el deterioro de nuestras capacidades mentales, físicas y anímicas serán una
realidad.
El escuchar día tras día historias de terror y traición, puede llevar al profesional a enfrentar
su propia historia de vida o a cuestionar el sistema de creencias de vivir en un mundo seguro y
confiable. Puede ser que eventualmente seamos invadidos por sentimientos de miedo, inseguridad e
impotencia y que las reacciones sean inapropiadas y subjetivas, tales como llegar a insensibilizarse
al dolor de quienes están sufriendo y por lo tanto se escuchará de manera “disociada” buscando
autoprotección: “Te escucho pero no presto atención a lo que dices.”
Por lo tanto es vital “buscar alternativas para cuidarnos, sin abandonar la utopía de construir
un mundo diferente y manteniendo nuestra empatía con el dolor de quienes sufren actos de violencia
en sus vidas, es una tarea necesaria y posible” (Claramunt, 1999, p. 6)
2
Por todo lo que se ha mencionado es que el presente trabajo buscará cumplir con los
siguientes objetivos:
Comprender la necesidad del personal que trabaja con casos de violencia, cualquiera que
esta sea, de mantener espacio para generar el autocuidado.
Conocer la importancia de generar espacios dentro y fuera de las instituciones de atención a
víctimas de violencia física, psicológica y sexual para el personal de tal manera que puedan
hacer ejercicios de vaciamiento de todos los conflictos a los que están expuestos a escuchar
o ayudar a resolver.
Adquirir un fuerte compromiso de los profesionales para disciplinarse en las
recomendaciones que se les dan como estrategias básicas de autocuidado.
AUTOCUIDADO PARA PROFESIONALES
QUE ATIENDE CASOS TRAUMÁTICOS
3
De manera general el aumento de situaciones de violencia, de desastres naturales o
provocados como las guerras, actos terroristas entre otros, ha llevado en los últimos años a poder
determinar que muchos de estos eventos pueden desencadenar en un Trastorno por Estrés
Postraumático. Existe por lo tanto para la víctima, múltiples procesos de intervención para ayudarles;
pero la pregunta se complica cuando nos cuestionamos ¿quién cuida a los cuidadores?. Se ha
planteado entonces varios estudios y una elaboración teórica sobre el estrés traumático secundario,
en donde se hace necesario conjugar un modelo integrador en el que se tomen en cuenta:
La naturaleza del evento traumático al que ha sido expuesto(a) el (la) profesional.
Su historia personal.
Sus habilidades emocionales.
Sus características de personalidad y,
Los factores ambientales que le rodean (Moreno, Morante, Losada, Rodríguez y Garrosa,
2004).
El estrés traumático secundario se define como “aquellas emociones y conductas
resultantes de enterarse de un evento traumático experimentado por otro” (Figley, 1983, citado en
Moreno et al., 2004). Se han aplicado una gran cantidad de sinónimos al estrés traumático
secundario como:
1. Traumatización secundaria (Follette, Polusny & Milbeck, 1994, citado en Moreno et
al., 2004).
2. Persecución secundaria (Figley, 1982, citado en Moreno et al., 2004).
3. Tensión secundaria traumática (Figley, 1983, 1985, 1989; Figley & Stamm, 1997,
citado en Moreno et al., 2004).
4. Traumatización vicaria (McCann & Pearlman, 1990; Pearlman & Saakvitne, 1995a,
citado en Moreno et al., 2004).
5. Sobreviviente secundario (Remer & Elliott, 1988a; 1988b, citado en Moreno et al.,
2004).
Aunque existe una gran variedad de instrumentos que son empleados en la determinación
del estrés postraumático en las víctimas directas de ese trastorno, son muy pocos en comparación
los que evalúan el estrés traumático secundario. Por lo que en el año 1995, Charles R. Figley y B.
4
Hudnall Stamm elaboraron el Cuestionario Autoaplicado de Fatiga de Compasión y Satisfacción
(Compasión Fatigue and Satisfaction Test), mismo que fue desarrollado con el propósito de validar
un instrumento para medir específicamente síntomas de estrés traumático secundario en
profesionales de ayuda. (Ver Anexo 1). Para la construcción de dicho cuestionario los autores
desarrollaron 3 escalas como medidas del estrés postraumático secundario:
I. Satisfacción de compasión: evalúa el grado de satisfacción del “profesional
del rescate” con respecto a las personas a quienes presta ayuda.
II. Burnout: evalúa el riesgo del profesional de sufrir el síndrome.
III. Fatiga de compasión: evalúa síntomas de estrés postraumático relacionado
con el trabajo o con la exposición a material altamente estresante en el
cuidador (Moreno et al., 2004).
Otros investigadores (Motta, Kefer, Hertz & Hafees, 1999, citado en Moreno et al., 2004)
crearon el Cuestionario de Trauma Secundario (Secondary Trauma Questionnaire). Adicionalmente
existe otro instrumento que es la Escala de Estrés Traumático Secundario de Bride & Figley, 1999
(Secondary Traumatic Stress Scale, STSS), misma que fue elaborada para poder medir los síntomas
del trauma secundario específicamente en trabajadores sociales y otros profesionales de ayuda.
Intervención en Estrés Traumático Secundario:
En los últimos años algunas organizaciones e instituciones en Latinoamérica han estado
tratando de desarrollar programas de intervención del estrés traumático secundario, programas que
se centran por lo general en diferentes dimensiones: educación, grupos de apoyo y compromiso
organizacional (Friedman, 2002, citado en Moreno et al., 2004).
Una primera área de tratamiento es la educación que está basada en la detección de las
fuentes y síntomas de estrés traumático secundario, permitiendo no sólo un entrenamiento sobre las
mismas sino también la posibilidad de hablar y comentar el impacto personal del trabajo.
El afrontamiento grupal es otra manera de intervenir el estrés traumático secundario, en
donde se ha descubierto como un medio óptimo para realizar una comunicación abierta y permisiva,
5
en donde se busca encontrar soluciones y no responsables, además de dar apoyo emocional de
manera concreta.
La aparición de problemas emocionales, de respuestas de estrés en general, en un miembro
del grupo posibilita que tales problemas sean considerados como problemas del grupo y no
solo de quien los sufre directamente. El objetivo no se centra en la inoculación de la
situación traumática producida por el paciente, sino en el desarrollo de un apoyo individual y
grupal que permita encontrar nuevas vías de afrontamiento (Figley, 1989, citado en Moreno
et al., 2004, p. 5).
Por último, en referencia al compromiso organizacional es muy importante una valoración de
los y las profesionales, ya que en las condiciones en que se encuentren puede acelerar la presencia
del estrés traumático secundario. En 1992, J. Eric Gentry, Anne Baranowsky y Kathy Dunning
desarrollaron un Programa de Recuperación Acelerado de Desgaste por Empatía y que ha sido
utilizado para establecer un protocolo de tratamiento para profesionales asistenciales. Los objetivos
del programa son:
1) Identificar, entender y desarrollar una jerarquía de eventos, situaciones, personas y
experiencias internas que disparan los síntomas de desgaste por empatía en sus vidas. Esto
incluye la creación y discusión de la Línea de Vida Personal en la que el profesional explora la
trayectoria de su carrera valorando las experiencias que han contribuido al desarrollo del
síndrome.
2) Revisar las habilidades actuales que mantienen la sintomatología, para empezar a desarrollar
y mantener una disciplina de autocuidado en las siguientes cuatro áreas: adquisición de
habilidades, autocuidado, conexión con otros y conflictos internos.
3) Identificación de recursos disponibles (externos e internos) que puedan ser utilizados para
desarrollar y mantener una resiliencia hacia el trauma.
4) Aprender y dominar técnicas innovadoras para la reducción del arousal negativo.
5) Aprender y dominar habilidades de contención y mantenimiento.
6) Adquirir habilidades para el establecimiento del autocuidado.
6
7) Potenciar la exploración de problemas mediante la utilización de la desensibilización y
reprocesamiento del movimiento ocular EMDR.
8) Aprender y dominar el video-diálogo, una técnica para la resolución del conflicto interno y la
autosupervisión.
9) Desarrollo de la auto-administración posterior al tratamiento.
Prevención del Estrés Traumático Secundario:
A nivel organizacional se propone la necesidad de limitar el número de pacientes en
tratamiento, ya que la cantidad y número de horas semanales atendiendo pacientes víctimas de
algún trauma tiene una directa incidencia en el posible desarrollo del estrés traumático secundario
(Catherall, 1998, citado en Moreno et al., 2004). En este mismo documento se menciona que
Catherall ha planteado tres líneas básicas de cómo las instituciones y organizaciones podrían prever
o limitar los efectos negativos del estrés traumático secundario:
Psicoeducación sobre el tema: ayuda a combatir el estrés ya que en muchas ocasiones los(as)
profesionales desconocen este trastorno y por lo tanto se hace difícil detectarlo y solicitar ayuda.
Preparación: dar y recibir supervisión alivia la carga emocional sufrida por el terapeuta debido a
que la supervisión en grupo puede promover la conexión con la realidad.
Planificación: de todos esos espacios que se convierten en fundamentales para la prevención de
este trastorno.
Se han realizado algunos estudios (Pearlman y Mac Ian, 2004, citado en Moreno et al.,
2004) en donde se analizaron las preferencias de los profesionales para hacerle frente a su trabajo
con todo el material traumático. Ver tabla 1
Tabla 1.
Balance de actividades para afrontar mejor el trabajo con material traumático en una muestra de 188
terapeutas (Pearlman y Mac Ian, 2004)
ACTIVIDAD % DE TERAPEUTAS QUE LOS PRACTICA
Discutir el caso con compañeros(as) 85
Asistir a talleres de grupo 76
Pasar tiempo con familia o amigos(as) 70
Viajar, vacaciones, realizar hobbies 70
Hablar con colegas entre las sesiones 69
Ejercicio 62
7
Relativizar el peso del caso 56
Desarrollar creencias religiosas. 44
Recibir supervisión 44
Dar supervisión 36
Asistir a sesiones de masaje 39
Realizar servicios para la comunidad 31
Escribir 28
Remitir a los clientes que puedan activar nuestros traumas 20
Arón y Llanos (2004) han identificado algunos conceptos para entender el desgaste
profesional de los y las que trabajan con el tema de la violencia, bien sea como víctimas o con
victimarios:
Contaminación temática: es la que tiene que ver con el efecto que tiene sobre las personas
trabajar con temas de alto impacto emocional, ya que dicha situación produce “un impacto
silencioso en las personas y los equipos que equivale al contagio y la contaminación que
ocurre insidiosamente al vivir en contacto cercano con sustancias tóxicas. Lo mismo ocurre
al estar en contacto permanente con temas de daño” (Arón y Llanos, 2004, p. 4).
Traumatización vicaria: relativa a la repercusión de reproducir en uno mismo los síntomas y
sufrimientos de las víctimas o victimarios, en donde el profesional puede llegar a
“contactarse con sus propias experiencias de abuso o maltrato, conscientes o inconscientes,
actuales o pasadas” (Arón y Llanos, 2004, p. 5).
Traumatización de los equipos : tiene que ver con el efecto de reproducir en el grupo de
trabajo las dinámicas del círculo de la violencia, en donde “algunos son percibidos por los
demás como abusadores, la mayoría se percibe como víctima, los equipos se disocian, se
arman coaliciones, triangulaciones” (Arón y Llanos, 2004, p. 5). Las emociones que
generalmente se van a presentar en este tipo de equipos serán el miedo intenso,
persecución, sensación de abuso, abuso de poder, expulsión de miembros del equipo,
conflictos de lealtad entre otros. Ante esta situación, el trabajo ante los usuarios también
será fuertemente afectado, ya que sería probable que éstos últimos reciban de rebote toda la
problemática no resuelta del equipo. Los equipos traumatizados pueden ocasionar mucho
sufrimiento a sus integrantes y habitualmente tienen una alta rotación de personal, pudiendo
llegar a desintegrarse por completo (Arón y Llanos, 2004).
8
Fundamental es comprender y visualizar que el trabajo directo con víctimas de algún tipo de
trauma es un FACTOR DE RIESGO para ese profesional, siendo esta conciencia el primer paso
para el autocuidado porque va a permitir que se desarrollen estrategias que permitan minimizar el
efecto nocivo y contaminante que tiene el trabajo de dichos temas.
Recomendaciones para un Plan de Prevención.
McDonald (2004) proporciona algunas premisas para promover un programa de autocuidado
como una alternativa saludable en los servicios de salud:
1. El recurso humano es el recurso más valioso de la institución y por ello se debe garantizar
su bienestar.
2. El personal de salud requiere contar con condiciones favorables en su trabajo para su salud
física y mental.
3. Es una obligación institucional hacerse responsables por el desgaste emocional que
involucre tareas asignadas a sus funcionarios, por lo que asume esta responsabilidad
promoviendo acciones que favorezcan la salud mental del personal.
4. Los servicios de salud pueden proporcionar espacios de apoyo que busquen el
fortalecimiento del personal como personas y como profesionales y técnicos para garantizar
una atención de calidad.
A partir de estas premisas se podría plantear las siguientes acciones de manera individual e
institucional:
Estrategias de autocuidado individual:
Arón y Llanos (2004) establecen las siguientes acciones a nivel individual:
Registro oportuno y visibilización de los malestares: esto por cuanto una gran cantidad de
consecuencias del síndrome del “burnout” se relacionan con no haberse dado cuenta
oportunamente de la fuente del estrés o malestar y por lo tanto se van acumulando
tensiones por períodos largos de tiempo. Tener la capacidad de registrar los malestares
físicos y psicológicos es de vital importancia. Darse cuenta cuando es necesario descansar,
9
cuando se tiene hambre, cuando se tiene que ir al baño, cuando hay dolor por una mala
postura, etc. es el primer paso del autocuidado.
Vaciamiento y descompresión: “los contenidos de fuertes impactos emocionales son
equivalente al material tóxico por lo que es importante vaciarlo en lugares adecuados” (Arón
y Llanos, 2004, p. 8). Al igual que con los desechos tóxicos, éstos no se pueden vaciar en
cualquier parte. Si la contaminación acumulada comienza a presentarse estaremos muy
rápidamente ante una condición típica del burnout. Se recomienda que el vaciamiento se
haga con colegas que “no necesiten explicaciones y que estén al tanto del tipo de
problemas y puedan por lo tanto contener el relato de la situación traumática. Tener
espacios de vaciamiento no implica recibir asesoría o interpretación de los que ha ocurrido.
Se trata de compartir la pesada carga emocional del impacto que provoca contenidos muy
fuertes en el(la) profesional que los escucha” (Arón y Llanos, 2004, p. 8). En muy común
que el fuerte impacto emocional que puede producir algunos eventos traumáticos deje al
profesional “atragantado” en esa situación y que por lo tanto le sea difícil registrar o elaborar
otros contenido hasta que no realice el respectivo vaciamiento. Es entonces que, el
vaciamiento tiene un efecto de descompresión, que es necesaria para seguir trabajando,
similar situación que sucede con los buzos que bajan a altas profundidades, teniendo que
recibir una presión inmensa y deben descomprimirse antes de salir a la superficie (Arón y
Llanos, 2004).
Mantención de áreas personales libres de contaminación: se dirige a poder contar con
espacios de “oxigenación” en que los(as) profesionales puedan airearse y nutrirse con
actividades que sean radicalmente diferentes y alejadas de las temáticas de trabajo.
Pueden involucrar actividades de recreación o espacios en donde la persona pueda sentirse
libre de tensiones y recuperar energía. Por ejemplo: la jardinería, la pesca, el montañismo,
la lectura, la artesanía, la participación en grupos religiosos o folklóricos, etc.
Evitar la contaminación de espacios de distracción con temas relacionados con violencia:
Se debe tener cuidado a la hora de elegir los temas de recreación o distracción porque si se
10
involucran en actividades como leer o ver películas sobre abusos, violencia o traumas,
equivaldría a una contaminación adicional, por lo que las actividades o temáticas a elegir
deberán ser realmente distintas.
Evitar la saturación de las redes personales de apoyo: se trata de no contaminar las redes
personales de apoyo para el(la) profesional como lo pueden ser la pareja, hijos(as),
amigos(as), etc. con este tipo de contenidos, ya que hacerlo implicaría una sobrecarga
injusta para quien no está preparado para escuchar estos temas y a la vez se corre el riesgo
de producir un distanciamiento y perder por lo tanto las redes de apoyo (Arón y Llanos,
2004).
Formación profesional: si recordamos que una de las sensaciones típica del desgaste
profesional es la sensación de ineficiencia y de incompetencia, se hace fundamental poder
recibir formación en aquellas perspectivas teóricas y modelos que proporcionen destrezas e
instrumentos propios del quehacer para ese profesional. (Arón y Llanos, 2004).
Ubicación de la responsabilidad donde corresponde: “evitar autoresponsabilizarse en
exceso y evitar culpar a otros” (Arón y Llanos, 2004, p. 9).
Estrategias de autocuidado de Equipos a Nivel Institucional:
Es importante comprender que es una responsabilidad de los niveles directivos, pues se
refiere a crear y “asegurar condiciones de trabajo que transmitan un mensaje de preocupación y
cuidado de la institución por sus equipos de trabajo” (Arón y Llanos, 2004, p. 9). Algunos de los
factores protectores hacen referencia a las condiciones mínimas de seguridad en relación al trabajo,
otras son dirigidas a los estilos de liderazgo y a los estilos de supervisión en el trabajo.
Asegurar a los profesionales las condiciones mínimas de resguardo de la integridad personal:
sobre todo cuando se interviene en comunidades de alto riesgo social y con usuarios que
puedan ser peligrosos. Crear reglamentación clara para evitar por ejemplo, que un funcionario
permanezca solo en el lugar de trabajo, visitas domiciliares en parejas, asegurar que la
11
disposición de las mesas y sillas de las oficinas brinden la posibilidad de escape del profesional
en caso de peligro, etc. (Arón y Llanos, 2004).
Facilitar espacios de vaciamiento y descompresión cotidianos en relación a los casos y las
problemáticas recibidas: va a implicar tener los espacios para poder compartir con un(a) colega
esas situaciones y descomprimirse durante las horas laborales, idealmente en forma inmediata
a la recepción de relatos traumatizantes (Arón y Llanos, 2004).
Espacios de vaciamiento y descompresión estructurados: se esperaría que se organicen
espacios ya calendarizados y sistemáticos en que todo el equipo de trabajo tenga la
oportunidad de vaciar los contenidos más contaminantes, pudiendo hacerse en reuniones
técnicas, supervisión de casos, reuniones clínicas, etc. Además permitiría el compartir ideas y
modelos conceptuales que aseguren una mejor intervención de los casos así como, el
afinamiento del equipo de trabajo (Arón y Llanos, 2004).
Compartir la responsabilidad de las decisiones riesgosas que debe tomar cada miembro del
equipo: especialmente aquellas que ponen en riesgo la vida o integridad de los(as) usuarios.
Por lo que el compartir la responsabilidad de la decisión con todo el equipo puede amortiguar
las consecuencias de las mismas (Arón y Llanos, 2004).
Fomento de relaciones de confianza entre los miembros del equipo: esto se puede fomentar a
través de los espacios de áreas libres de contaminación temática que permitan la interacción
más libre y no relacionada solamente con la violencia (Arón y Llanos, 2004).
Estilos de liderazgo democráticos: el estilo de liderazgo autoritario y vertical aumentará la
probabilidad de que se presenten dinámicas de abuso dentro de los equipos de trabajo y con la
tendencia a silenciar los conflictos.
Estilos de supervisión protectores y fortalecedores de los propios recursos: este tipo de
supervisión no generará desconfianza y por el contrario, va a permitir el vaciamiento y la
12
autoexposición de los profesionales con un propósito positivo. Los estilos persecutorios de
supervisión generan desconfianza y desaprovechamiento de los espacios naturales de
vaciamiento para el equipo (Arón y Llanos, 2004).
Fomentar la resolución no confrontacional de conflictos y diferencias: la idea es poder
incorporar estrategias constructivas para el abordaje de conflictos, en donde puedan resolverse
las diferencias, desacuerdos y destrezas de negociación, consenso y respeto de las diferencias
(Arón y Llanos, 2004).
Registro y visibilización de la traumatización de los equipos: que permita pedir ayuda oportuna
a supervisores o consultores externos para elaborar los temas contaminantes (Arón y Llanos,
2004).
Validación de espacios de formación continua: que permitan mejorar el clima laboral, tanto
porque representa crecimiento profesional como porque contribuye a la comunidad de ideas y
marcos teóricos en relación a los problemas que deben enfrentarse (Arón y Llanos, 2004).
Consultorías profesionales: que implicaría monitoreo, apoyo y supervisión a los profesionales
que recién comienzan.
Rituales de incorporación y de despedida: los rituales facilitan la integración de nuevos
miembros al equipo, ayudándoles a entender la cultura de la organización y permitiéndole al
resto de los(as) profesionales hacer un espacio al recién llegado. Por otra parte, los rituales de
despedida van a facilitar la elaboración de estas experiencias y contribuyen a mantener los
climas laborales sanos. También los rituales que marcan cambios en el ciclo de desarrollo de
los equipos o de las instituciones constituyen un factor protector importante para la
sobrevivencia, el crecimiento y la diferenciación de los equipos de trabajo (Arón y Llanos,
2004).
CONCLUSIONES
13
El estudio del estrés traumático secundario es bastante reciente por lo que se hace
necesario mayores investigaciones sobre el tema, situación que podría permitir hacer
planteamientos teóricos más profundos y ampliar el marco de referencia que se puede tener hasta
este momento.
Se hace fundamental delimitar los factores de riesgo más importantes y propios del ejercicio
profesional en los individuos o equipos que trabajan el tema de la violencia o del trauma en general,
situación que impulsaría por lo tanto, programas de promoción y prevención de la salud mental de
los mismos.
Sería importante estandarizar los pocos instrumentos que existen para la detección del
estrés traumático secundario para nuestra población de profesionales costarricenses.
A lo largo del trabajo teórico hemos visto las implicaciones que puede tener el trabajo con
temas de dolor o de trauma en los profesionales de diversas ramas de la salud mental, por ello es
que es fundamental hacer conciencia en los mismos de esta situación. Las medidas iniciales las
debe tomar cada profesional, procurando evitar caer en situaciones de burnout o de estrés
traumático secundario.
Es fundamental contar con la colaboración de las instituciones públicas u organizaciones
privadas que den este tipo de servicio de ayuda y que procuren la salud mental de sus profesionales,
pero sabemos que ésta no es una realidad en nuestro país, por lo tanto la buena práctica de
espacios de autocuidado personales y luego la colaboración entre los mismos colegas, puede ir
generando la necesidad del autocuidado institucional, con todas las virtudes que se mencionaron a
lo largo de la presente investigación. Con esto se podrían impulsar la toma de decisiones por parte
de los jerarcas de las instituciones en pro de la salud mental de psicólogos(as), médicos,
enfermeras(os), trabajadoras(es) sociales, etc.
Por último, considero la necesidad de que en los programas de estudio de las universidades
que están preparando los próximos profesiones que serán los encargados de brindar la ayuda en las
siguientes generaciones, reciban educación para el desarrollo de estrategias de autocuidado antes
de terminar su formación. Esto podría crear generaciones de profesionales con mayor compromiso
14
en su propia salud mental y por ende, propiciar la implementación de políticas de protección de
los(as) profesionales y equipos de trabajo.
15
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Arón, A.M. y Llanos, M.T. (2004). Cuidar a los que cuidan: Desgaste Profesional y cuidado de los
equipos que trabajan con violencia. Sistemas Familiares, Vol. 1 – 2, pp. 5-15.
Moreno, B., Morante, M.E., Losada, M.M., Rodríguez, R., y Garrosa, E. (2004). Estrés
Postraumático Secundario. Evaluación, Prevención e Intervención. Terapia Psicológica, Vol.
22, (001), pp.69-76.
ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD. Programa Mujer, Salud y Desarrollo. (1999).
Ayudándonos Para Ayudar A Otros: Guía Para El Autocuidado De Quienes Trabajan En El
Campo De La Violencia Intrafamiliar. Serie Género y Salud Pública, 7.
16
ANEXO 1
CUESTIONARIO DE FATIGA DE COMPASIÓN Y SATISFACCIÓN
TERCERA REVISIÓN
Ayudar a otros le pone en contacto directo con la vida de otras personas. Como usted seguramente
lo ha comprobado, su compasión o empatía por aquellos que ayuda tiene aspectos tanto positivos
como negativos. Quisiéramos hacerle preguntas acerca de sus experiencias, positivas y negativas,
como profesional de la urgencia médica. Considere cada uno de las siguientes preguntas de
acuerdo con su situación actual. Marque en cada frase, siendo lo más sincero posible, el valor que
refleje su experiencia profesional más frecuente para usted en los últimos 30 días.
0=Nunca 1=Raramente 2=Algunas veces 3=Con alguna frecuencia 4=Casi siempre 5=Siempre
_______ 1. Soy feliz.
_______ 2. Estoy preocupado por una o más personas a las que he ayudado o ayudo.
_______ 3. Estoy satisfecho de poder ayudar a la gente.
_______ 4. Me siento vinculado a otras personas, con ocasión de mi trabajo.
_______ 5. Me sobresaltan los sonidos inesperados.
_______ 6. Me siento fortalecido después de trabajar con las personas a las que he ayudado.
_______ 7. Encuentro difícil separar mi vida personal de mi vida profesional.
_______ 8. Pierdo el sueño por las experiencias traumáticas de las personas a las que he ayudado.
_______ 9. Creo que he sido afectado negativamente por las experiencias traumáticas de aquellos a
quienes he ayudado.
_______ 10. Me siento “atrapado” por mi trabajo.
17
_______ 11. Debido a mi profesión tengo la sensación de estar al límite en varias cosas.
_______ 12. Me gusta trabajar ayudando a la gente.
_______ 13. Me siento deprimido como resultado de mi trabajo.
_______ 14. Me siento como si fuera yo el que experimenta el trauma de alguien al que he ayudado.
_______ 15. Tengo creencias (religiosas, espirituales u otras) que me apoyan en mi trabajo
profesional.
_______ 16. Estoy satisfecho por cómo soy capaz de mantenerme al día en las técnicas y
procedimientos de asistencia médica.
_______ 17. Soy la persona que siempre he querido ser.
_______ 18. Mi trabajo me hace sentirme satisfecho.
_______ 19. Por causa de mi trabajo me siento agotado.
_______ 20. Tengo pensamientos de satisfacción acerca de las personas a las que he ayudado y
sobre cómo he podido ayudarles.
_______ 21. Me siento abrumado por la cantidad y tipo de trabajo que tengo que afrontar.
_______ 22. Creo que puedo hacer cambiar las cosas a través de mi trabajo.
_______ 23. Evito ciertas actividades o situaciones porque me recuerdan a las experiencias
espantosas de la gente a la que he ayudado.
_______ 24. Planeo continuar con mi trabajo por muchos años.
_______25. Como resultado de mi trabajo profesional, tengo pensamientos molestos, repentinos,
indeseados.
_______ 26. Me siento “estancado” (sin saber qué hacer) por como funciona el sistema sanitario.
18
_______ 27. Considero que soy un buen profesional.
_______ 28. No puedo recordar determinados acontecimientos relacionadas con víctimas muy
traumáticas.
_______ 29. Soy una persona demasiado sensible.
_______ 30. Estoy feliz por haber elegido hacer este trabajo.
Por favor anote lo que ha encontrado en este cuestionario y considere que las siguientes
puntuaciones deberían ser usadas como una guía, no como información confirmatoria. Las
subescalas y los puntos de corte se han derivado teóricamente.
Cuando sea posible, los datos deberían de ser usados de una manera continuo, así como la
puntuación de corte. Estos puntos de corte deben de utilizarse como orientación y ejemplos
comparativos, no como información diagnóstica o confirmatoria.
Self-scoring directions
1. Estar seguro de su respuesta en todos los items.
2. Algunos ítems son inversos, y la puntuación obtenida sería la contraria.
3. La puntuación inversa sería (i.e. 0=0, 1=5, 2=4, 3=3). Los ítems cuya puntuación hay que invertir
son cinco: 1, 4, 15, 17 y 29.
Nota: la puntuación 0 no es reversible porque a pesar de todo es una evaluación nula en la dirección
del ítem.
4. Marca los ítems según:
a. Poner una x en los siguientes diez ítems: 3, 6, 12, 16, 18, 20, 22, 24, 27, 30
b. Poner un “visto” en los siguientes diez ítems: 1, 4, 8, 10, 15, 17, 19, 21, 26, 29
c. Poner un círculo en los siguientes 10 ítems: 2, 5, 7, 9, 11, 13, 14, 23, 25, 28
5. Sume los números que anotó por cada uno de los ítems y compárelos con las puntuaciones
teóricas.
19
6. Escriba sus respuestas debajo. La puntación está basada en puntos de corte teóricos derivados
de continuas investigaciones y aproximaciones. Si usted tiene alguna cuestión o duda, debería
discutirlas con el mismo profesional de la ayuda.
La puntuación media en esta escala es de 13 (SD 6; alpha .80). Aproximadamente el 25% de gente
puntúa por debajo de 8 y un 25% de la gente por encima de 17. Si su puntuación está por encima de
17, usted puede tomarse algún tiempo para pensar sobre lo espantoso que es para usted su trabajo
o si hay alguna otra razón para esta elevada puntuación. Mientras que puntuaciones altas no
significan que usted tenga un problema, sí es un indicador de que usted puede querer interrogarse
sobre cómo se siente ante su trabajo y lo que a éste le rodea. Usted puede desear discutir esto con
su supervisor, un compañero de trabajo, o con un profesional.
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ANEXO 2
EJERCICIO DE REFLEXIÓN
Si usted es una persona que se encuentra trabajando en el campo de la violencia intrafamiliar, es
importante que se detenga y reflexione en torno a las siguientes preguntas:
Acerca de los cambios físicos:
¿Se siente usted continuamente fatigada(o)?
¿Ha experimentado cambios físicos, tales como dolores musculares, de cabeza, de
espalda o tensión en la base del cuello?
¿Ha presentado problemas, antes no presentes, para conciliar el sueño o mantenerse
dormida(o)?
¿Cree usted que se enferma con mayor frecuencia?
¿Ha experimentado cambios en su respuesta sexual?
Reflexione:
¿Presenta algún cambio físico de los ya enumerados o algún otro que usted cree se relaciona con
su trabajo? Si es así, ¿cuáles explicaciones ha buscado para ello?
Acerca de los cambios emocionales:
¿Se siente irritada(o) o enojada(o) con frecuencia?
¿Reacciona con ira ante pequeños inconvenientes?
¿Se siente deprimida(o) por largos periodos?
¿Ha notado que se siente a menudo muy frustrada(o) en su trabajo?
¿Se irrita fácilmente con las personas que piensan diferente de usted?
¿A menudo desea cambiar de trabajo o abandonar su lucha en contra de la violencia?
¿Se siente a menudo impotente frente a las personas que ayuda?
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¿Con frecuencia se siente sola(o) y sin apoyo en su lugar de trabajo?
Reflexione:
¿Presenta algún o varios cambios emocionales que usted piensa se relacionan con su trabajo? Si la
respuesta es afirmativa, cuáles cree que son las causas?
Acerca de los cambios en su conducta:
¿Cree usted que frecuentemente está eligiendo actuar con agresividad?
¿Ha aumentado su consumo de alcohol, psicofármacos u otras drogas, para poder
dormir, aliviar su ansiedad o sentirse mejor?
¿Se ha aislado?
¿Estalla con frecuencia?
¿Cree usted que su capacidad para funcionar en la vida cotidiana ha disminuido?
¿Está sobrecargada(o) de trabajo?
Reflexione:
¿Presenta algún o varios cambios en su conducta habitual que usted considera se relacionan con su
trabajo? ¿Qué explicaciones tiene para los mismos?
Acerca de los cambios en su vida espiritual:
¿Se siente vacía(o) y en desconexión?
¿Cree que su trabajo no vale la pena?
¿Ha perdido significado su vida?
¿Cree usted que se ha deteriorado su vida espiritual?
¿Cree usted que sus creencias y prácticas relacionadas con la espiritualidad han perdido
sentido?
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Reflexione:
¿Presenta algún o varios cambios en su vida espiritual, que usted cree se relacionan con su trabajo?
Acerca de los cambios en su tarea de ayudar:
¿Se enoja a menudo o se impacienta con las personas a las que brinda su ayuda?
¿Predominan en usted sentimientos de frustración cuando las personas no regresan o
no hacen lo que usted cree que es mejor para ellas?
¿Ha notado que está perdiendo la empatía hacia las personas que experimentan
violencia?
¿Ha menudo, frente a una víctima, se preocupa por las necesidades y los sentimientos
de la persona que la lastimó?
¿Le aburren los relatos de las víctimas?
Mientras escucha una historia de violencia ¿se da cuenta que piensa en otra cosa?
¿Se siente sobrepreocupada(o) y se lleva los relatos de violencia para su casa, los
comparte con sus seres queridos, piensa en ellos mientras hace el amor o cuando sale a
divertirse?
¿Abruma a sus seres queridos y a sus amistades con las necesidades de las mujeres
maltratadas o violadas?
¿Tiene poco apoyo en su trabajo?
¿Tiene pocas oportunidades de participar en la toma de decisiones que afectan su
trabajo?
Reflexione:
¿Presenta algún o varios cambios de los ya citados que usted considera importantes de identificar?
¿Cree que puede haber otros?
Si ha contestado afirmativamente a algunas de las preguntas anteriores, es importante que
haga un alto en el camino para reflexionar acerca de sus necesidades personales y pueda de esta
forma, realizar algunos cambios. Por ejemplo, podría ser usted una persona que se encuentra
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concentrada en el mundo que la rodea y descuida su voz interior. El bienestar, la paz y la serenidad
son cualidades humanas que solo pueden desarrollarse a partir del encuentro con nosotras (os)
mismas(os). En este sentido, es recomendable, si no lo ha hecho, iniciar un proceso que le ayude
a concentrarse en su ser interior, en la energía que da vida a su cuerpo y a su espíritu.
No es conveniente ni para usted ni para nadie, que su trabajo implique el sacrificio de su
bienestar. No hay cabida para sacrificios, su cuerpo y su mente se lo cobrarán y usted se verá ante
la posibilidad de cobrárselo a los demás. Hay un viejo adagio que dice: Los seres humanos estamos
obligados a ser felices, no sólo en beneficio de nuestro bien, sino en el de quienes nos rodean.
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