EL ACUERDO SOBRE EL ESTABLECIMIENTO DE LA COMISIÓN PARA EL
ESCLARECIMIENTO HISTÓRICO DE LAS VIOLACIONES A LOS DERECHOS
HUMANOS Y LOS HECHOS DE VIOLENCIA QUE HAN CAUSADO
SUFRIMIENTO A LA P OBLACIÓN GUATEMALTECA, SUSCRITO EN OSLO EL
23 DE JUNIO DE 1994.
[Link] HISTÓRICOS Y SUS PROTAGONISTAS
En Oslo, el 23 de junio de 1994, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG
y el Gobierno de Guatemala suscribieron un Acuerdo en el que se comprometían a crear
una Comisión para el Esclarecimiento Histórico, CEH. Las partes encomendaron a la
CEH, investigar las causas que habían dado origen al enfrentamiento armado en
Guatemala; esclarecer las violaciones a los derechos humanos y los hechos de violencia
cometidos durante ese período; señalar los efectos que este conflicto había ocasionado a
la sociedad guatemalteca y formular un conjunto de recomendaciones que contribuyeran
a alcanzar la reconciliación nacional. Las recomendaciones debían estar encaminadas a
favorecer la paz y la concordia nacional, señalando en particular, medidas para preservar
la memoria de las víctimas; para fomentar una cultura de respeto mutuo y observancia de
los derechos humanos y para fortalecer el proceso democrático.
Las recomendaciones surgieron, en primer lugar, de la propia investigación de la
Comisión así, en cada uno de los testimonios recibidos de parte de víctimas, victimarios,
testigos, organizaciones y actores de la vida guatemalteca de todos los niveles y estratos
sociales, se consultó respecto a que hacer para superar lo vivido. Más tarde y con el
propósito de perfeccionar este proceso, la Comisión convocó al Foro Nacional sobre
Recomendaciones, un proceso de reflexión pública y colectiva en el que participaron 400
personas pertenecientes a 139 organizaciones de la sociedad civil. La tercera fuente de
las recomendaciones, provino de su articulación con los compromisos contenidos en los
otros Acuerdos de Paz.
Además del diseño colectivo de las recomendaciones y de su articulación con los
Acuerdos, es necesario señalar que el contenido de las mismas se encuentra en plena
armonía con los principios básicos que en materia de reparación a víctimas de violaciones
a los derechos humanos vienen gestándose al interior de la Organización de las Naciones
Unidas, ONU, y que han sido objeto del estudio de tres relatores especiales: Theo van
Boven, Luis Joinet y Cherif Bassiouni.
Concluidas sus labores de investigación, el 25 de febrero de 1999, la CEH hizo entrega de
un Informe Final titulado “Guatemala: Memoria del Silencio” que incluyó un documento
específico sobre las recomendaciones para ser cumplidas tanto por los poderes del
Estado como por la sociedad civil y otros actores de la sociedad guatemalteca.
La tarea de dar seguimiento a las recomendaciones de la CEH fue conferida a la Misión
de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala, MINUGUA, por expresa petición de
los Comisionados al Secretario General de las Naciones Unidas, siendo ésta aceptada
por la Asamblea General.
El presente informe entrega el resultado de la evaluación del estado de cumplimiento de
las recomendaciones formuladas por la CEH y cubre el período comprendido entre el 25
de febrero de 1999 y el 31 de enero de 2004.
2. Medidas para preservar la memoria de las víctimas
La CEH identificó el rescate y preservación de la memoria histórica, individual y colectiva
de las víctimas como una necesidad fundamental. Estas medidas de reparación moral
persiguen dar satisfacción a las víctimas, garantizar la no repetición de las violaciones a
los derechos humanos por parte del Estado y de hechos de violencia por parte de grupos
insurgentes y promover el deber de recordar como condición indispensable para mantener
la identidad nacional.
2.1. La Dignidad de las víctimas
La CEH recomendó implementar un proceso de dignificación a las víctimas,
encomendando acciones concretas al Estado, a través del Presidente de la República y
del Congreso Nacional, a la ex Comandancia de la URNG y a la sociedad guatemalteca
en su conjunto. Como primera medida les recomendó realizar una solicitud de perdón.
La recomendación no se restringe a una disculpa formal. La solicitud de perdón del
Estado, debía ir acompañada de un reconocimiento público y de asumir responsabilidades
por las violaciones a los derechos humanos, particularmente, por las cometidas por el
Ejército y las fuerzas de seguridad, responsables de un 93% del total de las violaciones
cometidas durante el enfrentamiento armado interno.
Habida consideración que en forma previa a hacerse público el informe de la CEH, el
Presidente Alvaro Arzú ya había formulado una petición de perdón y que la URNG había
efectuado similar acción para un caso concreto, la CEH tomó nota, y recomendó que se
llevaran a efecto incorporando todos los aspectos señalados. Para dar cumplimiento a lo
anterior, el Gobierno del Partido de Avanzada Nacional, PAN, emitió un escueto
comunicado[1] en el que se remitió a su anterior declaración de perdón[2].
Por su parte, con ocasión de efectuarse la entrega de la indemnización ordenada por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos a los familiares de las víctimas de la
masacre de las Dos Erres, el Presidente Alfonso Portillo expresó: “Hoy a mi me
corresponde pedir perdón con humildad a todas las víctimas en nombre del Estado, para
pedir perdón y para ser humilde también se requiere de valor. Esta solicitud de perdón
nace de mi convicción de reconocer mis errores, introducir correctivos y propiciar el
arrepentimiento a 1fin de que estos terribles hechos que tanto daño nos han causado no
vuelvan a repetirse”. Si bien la declaración oficial incluyó una solicitud de perdón, su
contenido careció del reconocimiento y de la aceptación de responsabilidades
recomendada. Con posterioridad a esta declaración, no se verificó otra que completara
estos vacíos.
El 12 de marzo de 1999, el ex-comandante Jorge Ismael Soto, en nombre de la URNG,
hizo un pronunciamiento público en el que expresó “Con profundo dolor y humildad
pedimos perdón a la memoria de las víctimas, a sus familiares y a las comunidades que
hayan sufrido daños irreparables, injusticias u ofensas a causa de cualquier clase de
excesos, equivocaciones o irresponsabilidades cometidas en el curso del enfrentamiento
armado por cualquiera de los miembros, personal o colectivamente de lo que fueron las
fuerzas de URNG o de sus organizaciones integrantes. Reconocemos que en casos
1
1. Posición inicial del Gobierno de la República ante el informe y las recomendaciones de la Comisión de Esclarecimiento Histórico. 16 de marzo de 1999.
2. Discurso del Presidente Arzú, 29 de diciembre de 1998. “Quienes deseamos pedir perdón se lo debemos pedir al pueblo de Guatemala, por nuestras acciones y
omisiones, por lo que hicimos o dejamos de hacer. Hay un perdón que le corresponde pedir al Estado, y que se refiere a la violencia sufrida por la población como
resultado de las decisiones del poder político y las acciones del Ejército y de las fuerzas de seguridad de aquel entonces. Ese perdón en nombre del Estado lo pido
yo, en este momento, y entiendo que ese perdón que demando es un acto simbólico, y que ni él ni nada pueden reparar lo que pasó, porque ya nada puede cambiar
lo ocurrido. Aquí en Santa Cruz de Quiché, cabecera de uno de los departamentos más castigados por el conflicto, pido perdón a nombre del Estado por la
responsabilidad histórica que éste tiene”.
determinados se dieron hechos que estaban en contra de nuestros principios. Lo
reconocemos y lo lamentamos”[3].
Si bien esta declaración contiene una noción de arrepentimiento, los conceptos de
“excesos”, “equivocaciones” e “irresponsabilidades” que se utilizaron, no expresaron
adecuadamente un reconocimiento de responsabilidades por los hechos cometidos.
Todas las anteriores declaraciones contaron con escasa divulgación entre los familiares
de las víctimas, la mayor parte de los cuales vive en las regiones más rurales y apartadas
del país. Tampoco se realizó su traducción y divulgación en idiomas mayas.
El Congreso de la República también fue llamado a intervenir en este proceso de
dignificación, para ello, la CEH le encomendó la emisión de una declaración solemne,
destinada a reafirmar la dignidad y la honra de las víctimas, reivindicando el buen nombre
de todas ellas y sus familiares. Hasta la fecha, el Congreso de la República no ha dado
cumplimiento a esta recomendación[4].
2.2 Memoria de las víctimas
La CEH recomendó al Estado y a la sociedad guatemalteca, la adopción de medidas para
conmemorar a las víctimas a través de actividades realizadas en coordinación con las
organizaciones de la sociedad civil.
2.2.1 Día Nacional de la Dignidad de las víctimas de la violencia
Algunas organizaciones de la sociedad civil, entre estas, el Frente Democrático Nueva
Guatemala, FDNG[5] y la Fundación Mirna Mack, FMM[6], presentaron anteproyectos de ley
proponiendo el día 25 de febrero como fecha conmemorativa.
Acogiendo estas solicitudes, el Congreso de la República emitió el Acuerdo Legislativo
15-2000, que declaró el 25 de febrero como día de las víctimas de la violencia. No
obstante lo anterior, tres semanas después, el Presidente de la República, presentaba al
pleno del Congreso una iniciativa de ley elaborada por la Secretaría de Análisis
Estratégico, SAE, en la que se proponía como día de conmemoración de las víctimas el
26 de abril, día en que fuera asesinado Monseñor Gerardi [7]. A las anteriores propuestas,
se sumaron las iniciativas presentadas por la Comisión Presidencial Coordinadora de la
Política del Ejecutivo en Materia de Derechos Humanos, COPREDEH y por el diputado
Ramiro de León Carpio. Esta última proponía declarar como día conmemorativo, el
segundo domingo del mes de mayo.
Finalmente, sin mediar una consulta previa con la sociedad civil, el Congreso de la
República emitió el Decreto Legislativo 61-2002, que declaró el 31 de marzo como el Día
Nacional de las Víctimas de la Violencia. Durante los cuatro años que han precedido a la
entrega del Informe de la CEH, las organizaciones de derechos humanos han
conmemorado a las víctimas el día 25 de febrero. En el caso de esta recomendación, si
bien se dio cumplimiento a la designación de un día nacional para conmemorar a las
víctimas, el hecho de no haber tomado en consideración a la sociedad civil, contradijo el
espíritu de la recomendación.
.
3. De la Verdad Histórica a la Reconciliación. Declaración de URNG, 12 de marzo de 1999.
[Link] Congreso había emitido en 1998 el Punto Resolutivo Número 6-98, que expresaba : “la memoria histórica es parte de la cultura social y
que esa misma debe ser inspiración de reconciliación y paz, para que los hechos acaecidos nunca más vuelvan a repetirse en la sociedad
guatemalteca ...[y] resolvió: “Solidarizarnos con los familiares de quienes dieron su vida por encontrar el camino para un mejor futuro y
alcanzar la paz firme y duradera … [y] Exhortar a la sociedad guatemalteca a efecto de que conmemoremos estos acontecimientos que son
parte de la historia de Guatemala…”, fue emitido para el caso particular de la Embajada de España, por lo que no es dable considerarlo en el
marco del cumplimiento global de la recomendación, en los términos expresados por la CEH.
5. Frente Democrático Nueva Guatemala. Ley de Dignificación Nacional. Guatemala, 12 de mayo de 1999.
6. Propuesta de Ley, elaborada por la Fundación Mirna Mack y presentada al congreso en octubre de 1999
7. Organismo Ejecutivo. Iniciativa que aprueba la Ley de Dignificación de las Víctimas de la Violencia. Guatemala, 14 de marzo de 2000.
2.2.2 La construcción de monumentos y parques públicos en memoria de las
víctimas
La colocación de placas con nombres de las víctimas y la construcción de monumentos
en distintos lugares del país ha significado un importante reconocimiento para los
familiares y una medida de dignificación a las víctimas. No obstante que es al Estado a
quien corresponde, en primer lugar, implementar estas medidas de dignificación, han sido
mayoritarios los esfuerzos de la sociedad civil.
La Iglesia Católica también ha contribuido, entre otros, con un monumento ubicado en el
atrio de la Catedral metropolitana, donde a menudo, personas procedentes del interior del
país se acercan para ubicar el nombre de algún familiar. En el ámbito gubernamental, la
Secretaría de la Paz, SEPAZ, durante la ejecución de los programas piloto de
resarcimiento financió la construcción de cruces y la colocación de placas
conmemorativas.
2.2.3 Nombres de víctimas a centros educativos, edificios y calles
No se ha adoptado una política gubernamental para implementar esta recomendación.
Sólo fue posible constatar la asignación del nombre de Irma Flaquer –periodista víctima
de desaparición forzada el 16 de octubre de 1980–, a un tramo de dos cuadras de una
calle de la capital y ello, como cumplimiento a una de las obligaciones asumidas por el
Gobierno de Guatemala en el marco de la solución amistosa de este caso ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH.
En el 2002, la Instancia Multiinstitucional por la Paz y la Concordia, IM, la Procuraduría de
los Derechos Humanos, PDH, la Municipalidad de Guatemala y la SEPAZ, realizaron una
convocatoria para concursar en el diseño de un monumento a las víctimas del
enfrentamiento armado. La obra ganadora fue seleccionada a inicios de 2003 en la Sede
Central de la PDH y sería erigida en un área del Parque Morazán donada por la
Municipalidad, sin embargo, su construcción aún se encuentra pendiente.
2.2.4 El carácter multicultural en el rescate de la memoria de las víctimas
Conforme a la CEH, las conmemoraciones y ceremonias deben tomar en cuenta el
carácter multicultural de la nación guatemalteca, por ello recomendó al Gobierno y a las
instituciones del poder local promover y autorizar el levantamiento de monumentos y la
creación de cementerios comunales acordes con las formas de memoria colectiva maya.
En el marco de los proyectos piloto y atendiendo la insistencia de las comunidades para
cumplir con este requerimiento, la SEPAZ costeó la construcción de un cementerio y de
nichos en un terreno donado por la municipalidad en la comunidad de Río Blanco la Vega,
Aguacatán, Huehuetenango y financió la construcción de dos centros ceremoniales
ubicados en la comunidad Llano del Coyote, Aguacatán, Huehuetenango. Si bien se
valoran estas medidas, atendida la magnitud de víctimas mayas que dejó como saldo el
enfrentamiento armado interno, esto es, un 83% del total de víctimas, estas acciones que
resultan todavía insuficientes.
3. Medidas de Reparación
Las partes incluyeron la obligación del Estado de reparar y resarcir a las víctimas de
violaciones a los derechos humanos en el Compromiso VIII del Acuerdo Global sobre
Derechos Humanos; en el Compromiso 19 del Acuerdo sobre Bases para la Incorporación
de la URNG a la legalidad; en el Acuerdo de Cronograma para la implementación,
cumplimiento y verificación de los Acuerdos de paz y en la Ley de Reconciliación
Nacional.
Fuentes del derecho a la reparación también se encuentran en las normas del Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Consuetudinario, del
Derecho Internacional Humanitario, DIH, y en la jurisprudencia emanada de jurisdicciones
internacionales. A lo anterior se suma el trabajo que desde hace algunas décadas se
realiza en la ONU para establecer los principios básicos del derecho a la restitución,
indemnización y rehabilitación que asiste a las víctimas de violaciones los derechos
humanos.
La CEH recomendó al Estado de Guatemala, que a través del Gobierno y del Congreso,
creara y pusiera en marcha con carácter de urgencia un Programa Nacional de
Reparación a víctimas y familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos y
hechos de violencia vinculados con el enfrentamiento armado.
La Ley de Reconciliación Nacional, designó a la SEPAZ, como la entidad estatal
encargada de la política pública de resarcimiento. El año 1997, la SEPAZ llevó a cabo un
proceso de consulta con organizaciones de la sociedad civil y comunidades de las áreas
más afectadas por el enfrentamiento armado, sobre el Programa de Resarcimiento y/o
Asistencia.
La verificación realizada sobre este proceso de consulta, reveló que las condiciones de
extrema pobreza en las que viven estas comunidades, las inclinó a seleccionar como
forma de resarcimiento, medidas que garantizaran su propia sobrevivencia. No obstante,
lo anterior, los entrevistados enfatizaron como prioridad la búsqueda de la verdad, en
particular, la averiguación del paradero de las víctimas de desaparición forzada.
Concluido el proceso de consulta, la SEPAZ presentó el “Programa Nacional de
Resarcimiento y/o Asistencia a las Víctimas de Violaciones de los DDHH durante el
Enfrentamiento Armado” que fue ejecutado a través de 61 programas piloto en los que
también participaron el Fondo Nacional para la Paz, FONAPAZ, COPREDEH y la Oficina
Internacional para las Migraciones, OIM.
3.1 Las medidas individuales de reparación
La CEH recomendó que en los casos en los que procediera la indemnización económica
individual, se efectuara una priorización de beneficiarios, para lo cual, debía tomarse en
cuenta la gravedad de la violación, la condición económica y debilidad social de la víctima,
prestando especial atención a ancianos, viudas, menores y desamparados.
En el marco del Programa de Resarcimiento y Asistencia, el Gobierno implementó la
construcción de 230 viviendas básicas a viudas de los departamentos de Quiché y
Chimaltenango. El sector beneficiario se encontraba organizado en la Coordinadora
Nacional de Viudas de Guatemala, CONAVIGUA, y cubrió a un 1,8% del total de las
beneficiarias organizadas.
3.2 Los casos presentados ante la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, CIDH
La verificación reveló que los casos donde ha existido un mayor acercamiento al concepto
de reparación integral por parte del Estado, corresponden a aquellos que fueron
conocidos por la Comisión o en su caso, por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Sea que el caso fuera resuelto por mutuo acuerdo de las partes o a través de
una sentencia, el Estado no fue únicamente obligado al pago de una suma de dinero por
concepto de indemnización, sino que también, a implementar medidas tendientes a
compensar el daño moral y psicológico y a realizar actos de dignificación hacia las
víctimas. A modo de ejemplo, en el caso de la Masacre de Las Dos Erres el convenio de
solución amistosa incluyó el reconocimiento de la responsabilidad institucional del Estado
en los hechos, la creación de una Comisión Especial de Búsqueda e Identificación de
Víctimas, reparaciones económicas a favor de los familiares de las víctimas, atención
psicosocial y medidas de dignificación.
Fue a partir del año 2000 que el Estado de Guatemala adoptó la política de asumir
responsabilidades ante los casos de violaciones a los derechos humanos que eran
conocidos por la Comisión, optando por la vía de solución amistosa. Desde enero del
2000 al 9 de junio de 2003, el Estado de Guatemala efectuó pagos por concepto de
reparaciones económicas por violaciones a los derechos humanos en los siguientes
casos:
Nombre del caso Reparación económica
Juan Humberto Ramón Cifuentes y Cecilio Yax Q. 88,726.00
Marcos Fidel Quisquinay Concua Q. 119,247.92
Sergio Miguel Fuentes Chávez Q. 88,726.00
Juan José Mendez Toc Q. 22,500.00
Francisco Guarcas Cipriano Q. 211,559.96
Masacre de las Dos Erres Q. 14,500,000.00
Masacre de las Dos Erres (Atención
Q. 45,056.00
Psicosocial)
Samuel De La Cruz Gomez Q. 224,128.16
Irma Marina Flaquer Azurdia Q. 1,800,000.00
Herminia Campos Pérez y otros Q. 1,100,000.00
José Sucunuj Panjo Q. 25,000.00
Emilio Tec Pop Q. 16,000.00
Mario Federico Azmitia Dorantes Q. 1,200,000.00
Finca La Exacta Q. 950,000.00
Un aspecto que es necesario destacar es que estos procedimientos de solución amistosa
no eximen al Estado de la obligación de investigar y sancionar a los responsables de los
hechos a través de los órganos nacionales encargados de administrar justicia, no
obstante, lo anterior, la totalidad de los casos que han sido ventilados en la CIDH
mantienen en suspenso este aspecto. Siguiendo con el ejemplo de la Masacre de las Dos
Erres, si bien fueron implementadas las medidas de indemnización y reparación moral
ordenadas por la Comisión, el proceso que investiga estos hechos ante los tribunales de
Guatemala, es materia de profunda preocupación por la duda que se ha manifestado
sobre la aplicación de la Ley de Reconciliación Nacional a su respecto.
Los casos en los que el Estado de Guatemala debió efectuar reparaciones económicas en
virtud de sentencias son los siguientes:
Nombre del caso Reparación económica En el caso
relativo a la
comunidad Los
Paniagua Morales y otro (Panel Blanca) Q. 4,191,114.15 Cimientos,
Quiché,
ventilado ante
Villagrán morales y otros (Niños de la calle) Q. 4,106,547.89 la CIDH, el
Estado de
Guatemala
debió resarcir a
Nicholas Blake Q. 1,348,565.08 la comunidad
con la compra
de fincas en el
Efrain Bámaca Velázquez Q. 3,984,000.00 Departamento
de Escuintla, el traslado de familias, la habilitación de un puesto de salud, la construcción
de una escuela, realizar un estudio agronómico y dotar e instalar dos molinos de nixtamal.
A finales de 2003, la Corte dictó sentencia en los casos sobre privación arbitraria de
libertad y torturas contra Maritza Urrutia García y ejecución extrajudicial contra Myrna
Mack Chang, en ambos casos ordenó al Estado de Guatemala efectuar reparaciones
económicas.
Actualmente se encuentran pendientes ante la Corte, los casos sobre la masacre de Plan
de Sánchez, la ejecución extrajudicial de Jorge Carpio Nicolle y la desaparición forzada de
menor Marco Antonio Molina Theissen.
4. Medidas orientadas a fomentar una cultura de respeto mutuo y de
observancia de los derechos humanos
4.1 Cultura de respeto mutuo
A fin de revertir la cultura de violencia y desconfianza cultivada durante largos años de
conflicto, la CEH recomendó realizar un profundo esfuerzo de transformación cultural a
través de una política activa de educación para la paz, que incluyera el conocimiento del
pasado, sus causas, efectos y los principios básicos de respeto de los derechos humanos
y de los mecanismos para su defensa.
En este aspecto, la CEH puso particular énfasis a las relaciones entre el Estado y los
pueblos indígenas, especialmente con el pueblo maya y recomendó la adopción de
medidas para garantizar la protección de sus derechos individuales y colectivos, el
respeto a la multiculturalidad y la promoción de las relaciones interculturales.
4.2 Difusión del Informe y del documento sobre Conclusiones y
Recomendaciones
Concretamente, recomendó que el Estado asumiera el contenido del Informe y apoyara
cuantas iniciativas se pusieran en marcha para su difusión y promoción, tomando en
cuenta para ello, la realidad social, cultural y lingüística de Guatemala.
A nivel ministerial no se diseñó ninguna línea de trabajo sobre este aspecto. Un principio
de cumplimiento se observó a finales de 1999, cuando el gobierno financió la publicación
de 285,000 copias del documento de Conclusiones y Recomendaciones de la CEH, que
fue distribuido como suplemento en los principales periódicos del país. La edición solo se
realizó en idioma español y atendido el mecanismo utilizado no tuvo cobertura a nivel
nacional.
De acuerdo a lo recomendado, el Informe debía ser traducido al menos a cinco de los
veintiún idiomas mayas –k’iché, kaqchikel, mam, q’eqchi’ e ixil–, y el capítulo de las
conclusiones y recomendaciones a todos. Este último se tradujo a siete idiomas mayas,
en tanto que el Informe, a ninguno de ellos. En cuanto a su difusión, nuevamente resaltan
los esfuerzos realizados desde la sociedad civil. La FMM elaboró unos 296,000
ejemplares de un resumen del Informe de la CEH y 15,000 de una versión popularizada,
superando ampliamente el aporte estatal. En la divulgación del Informe destacan los
aportes de CONADEHGUA, la Iglesia Católica, la IM, UNESCO, la Oficina de Servicios
para Proyectos de las Naciones Unidas, UNOPS, y PNUD. En el marco de los programas
piloto, la SEPAZ asumió la tarea de divulgación del documento de Conclusiones y
Recomendaciones a través de charlas a las comunidades que fueron beneficiadas con
proyectos.
Siempre dentro del marco de la implementación de una política activa de la educación
para la paz, la CEH recomendó que en los currículos de educación primaria, secundaria y
universitaria, con la profundidad y método correspondiente a cada nivel educativo, fueran
incluidas las causas, desarrollo y consecuencias del enfrentamiento armado y los
Acuerdos de Paz, en este sentido, se destaca el esfuerzo de la IM al haber elaborado y
presentado una detallada propuesta para incorporar el estudio del conflicto armado
interno y los Acuerdos de Paz en el currículo de educación secundaria –Cumplimiento de
la Recomendación N° 36 de la CEH–.
El Ministerio de Educación, junto con la Comisión Consultiva para la Reforma Educativa
aún se encuentra en proceso de elaboración de la transformación curricular del nivel
básico y diversificado, por lo que resultaría prematuro señalar el incumplimiento sin
esperar los resultados de dicho proceso. No obstante, examinado el Plan Marco de la
transformación curricular, ya aprobado, observamos que, si bien recoge los conceptos de
cultura de paz, acuerdos de paz y derechos humanos, no se encuentra explícitamente
contemplada la enseñanza de las causas, el desarrollo y las consecuencias del
enfrentamiento armado, en los términos recomendados por la CEH. En el ámbito de la
educación privada, la Universidad Rafael Landívar incorporó en algunas de sus carreras
humanísticas, el estudio del informe de la CEH y los Acuerdos de Paz.
5. Medidas para fortalecer el proceso democrático
En este capítulo, las recomendaciones de la CEH se articulan con algunos de los
compromisos contenidos en el Acuerdo de Fortalecimiento del Poder Civil, AFPC, y cuyo
cumplimiento consideró imprescindible para avanzar en el proceso de reconciliación
nacional.
5.1 El Sistema de administración de Justicia
La CEH recomendó a los poderes del Estado, el cumplimiento de los compromisos
contenidos en el AFPC en materia de justicia y de las recomendaciones formuladas por la
Comisión de Fortalecimiento de la Justicia en su informe final.
Las reformas realizadas a la fecha son .la implementación del Plan de Modernización del
Organismo Judicial; la aprobación de la Ley de Carrera Judicial; la instalación del Consejo
de la Carrera Judicial y de la Junta de Disciplina Judicial; la ejecución del Programa de
Reorganización de Fiscalías Distritales y Municipales, la aprobación de la Ley del Instituto
de la Defensa Pública; Ley de Servicio Civil del Organismo Judicial y el incremento del
gasto público del sector[8]. No obstante, los compromisos relativos al acceso a la justicia
por los pueblos indígenas y el reconocimiento efectivo de las decisiones de autoridades
indígenas en aplicación de su derecho indígena, siguen mostrando un preocupante
retraso en su cumplimiento.
..
8. Sexto Informe del Secretario General, A/55/973, párrafos 18, 67-68.
5.2 La Ley de Reconciliación Nacional
La CEH recomendó cumplir y hacer cumplir en todos sus términos la Ley de
Reconciliación Nacional, LRN, persiguiendo, enjuiciando y castigando los delitos cuya
responsabilidad penal no se extinguiera en virtud de dicha ley, esto es, el genocidio, la
tortura, la desaparición forzada, y los delitos imprescriptibles o que no admitieran la
extinción de la responsabilidad penal, de conformidad con el derecho interno o los
tratados internacionales ratificados por Guatemala..
Al plantear esta recomendación, la CEH enfatizó que al aplicar la LRN [10]., se debía tomar
en cuenta los diversos niveles de autoría y responsabilidad de las violaciones a los
derechos humanos y hechos de violencia, dando particular atención a los promotores e
instigadores de dichos crímenes. Después de entrar en vigencia la LRN y durante los
primeros meses de su aplicación, la Misión valoró positivamente la interpretación
restrictiva que a su respecto realizaron los operadores de justicia.
No obstante, con el correr del tiempo, el seguimiento efectuado por la Misión a casos
relevantes de violaciones a los derechos humanos reveló que el Estado no ejercía
adecuadamente su deber de prevenir, investigar y sancionar.
El 4 de abril de 2001, en el caso de la Masacre de las Dos Erres [11], en el que se sindicó
como responsables a miembros del Ejército, la Corte de Constitucionalidad ordenó que
una Sala de apelaciones examinara, bajo el mecanismo establecido en la LRN, si
correspondía la extinción de responsabilidad penal, con el argumento de que los hechos
revelaban una fuerte presunción para la aplicabilidad de dicha ley. Esta resolución es
contraria al sentido y espíritu de la ley, en virtud del cual, las masacres quedan excluidas
de su aplicación. La Sala de Apelaciones aún no resuelve el asunto.
Con posterioridad al fallo de la C.C., la Cámara Penal de la CSJ rechazó la aplicación de
la LRN al caso conocido como Masacre del Aguacate, en el que estarían involucrados
miembros de la ex URNG. Estas asimetrías en la juris-prudencia sobre la LRN no
favorecen una aplicación adecuada de la ley.
6. Entidad responsable de impulsar y vigilar el cumplimiento de las
recomendaciones
Con miras a asegurar el cumplimiento directo y adecuado de las recomendaciones, la
CEH recomendó al Congreso de la República, que, por iniciativa de su Comisión de
Derechos Humanos, aprobara en un plazo no superior a los 60 días a partir de la
publicación del Informe y a través de una medida legislativa, el establecimiento de una
entidad encargada de apoyar, impulsar y vigilar el cumplimiento de las recomendaciones
bajo el nombre de Fundación por la Paz y la Concordia.
La CEH realizó una recomendación integral para facilitar la creación de esta entidad. En
cuanto a su mandato propuso cinco temas prioritarios: el apoyo, la asistencia, vigilancia
de todas las recomendaciones y el cumplimiento directo de algunas determinadas; la
promoción y apoyo de la investigación histórica y el apoyo a la captación de fondos para
la financiación de proyectos para su cumplimiento. Pero no solo eso, además abordó la
..
9. Informe de evaluación de Klaro Comunicaciones
10. Ver anexo.
11. Acuerdo Gubernativo 258-2003.
forma como debería integrarse, el procedimiento de designación de sus miembros, su
periodo de vigencia, los recursos humanos, los materiales y su financiación.
La integración de esta Fundación debía concretarse no más allá de dos meses a partir de
la fecha de la resolución del Congreso, sin embargo, una vez publicadas las
recomendaciones de la CEH, el Gobierno del PAN
señaló que “…no era necesario ni conveniente instituir nuevos entes que pudieran
duplicar el funcionamiento de MINUGUA y/o de la Comisión de Acompañamiento” . Esta
reticencia para crear la Fundación, motivó al entonces Procurador de Derechos Humanos
a convocar a organizaciones de derechos humanos, de víctimas, sociales y de mujeres, a
formar un conglomerado que denominaron Instancia Multi Institucional por la Paz y la
Concordia (IM)[13] y cuyo objetivo primordial sería el de promover el cumplimiento de las
recomendaciones de la CEH.
A fin de instar por la creación de la Fundación, la IM redactó junto a la Comisión de
Acompañamiento, un proyecto de ley para crearla, denominándola Comisión por la Paz y
la Concordia, CPC, y que fue entregada al Presidente del Congreso de la República en
noviembre de 1999. La Comisión por la Paz y el Desminado emitió un dictamen favorable
para su aprobación, sin embargo, el proyecto no entró al conocimiento del pleno del
Congreso, porque las sesiones extraordinarias de diciembre de 1999 y enero de 2000 no
contaron con el quórum suficiente. Tras las elecciones nacionales generales, esta
comisión legislativa, con nuevos miembros, emitió un dictamen desfavorable para su
creación.
La Misión ha señalado en repetidas ocasiones que el proyecto presentado, recoge el
espíritu de las recomendaciones de la CEH y además cuenta con el respaldo de las
organizaciones de la sociedad civil que participaron en su diseño, por lo que su discusión
y aprobación en el Congreso contribuiría a avanzar en el proceso de reconciliación
nacional. La Comisión de Acompañamiento recalendarizó la creación de la Fundación
para el 2001 y la incluyó dentro de las iniciativas legales que recomendó aprobar al
Congreso.
A fin de instar por su aprobación, la IM inició un proceso de discusión del proyecto con
diputados de todas las bancadas lográndose consensos en torno a algunas
modificaciones. En marzo de 2001, la IM se reunió con la Comisión de Acompañamiento y
con el cuerpo diplomático para presentar sus propuestas en torno al PNR y a la creación
de la CPC, sin embargo, mientras se desarrollaba este proceso de búsqueda de
consensos en torno al proyecto de ley, el 28 de junio, apareció publicado en el Diario de
Centro América, el AG[14] 263-2001 por medio del cual, el Gobierno creaba la CPC[15].
La sorpresiva publicación de este AG, elaborado sin consulta a la sociedad civil y cuyo
contenido violaba el fundamento y espíritu de la recomendación de la CEH, provocó un
.
12. Informes de los Relatores Especiales van Boven, Joinet, Bassiouni.
13. El 18 de diciembre de 1992, la Asamblea General, por resolución 47/133, proclamó la Declaración sobre Protección de
todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas. Según la Declaración, la práctica sistemática de las desapariciones
es por su naturaleza un crimen de lesa humanidad y constituye una violación del derecho de todo individuo al
reconocimiento de su personalidad jurídica, del derecho a la libertad y a la seguridad de su persona, y del derecho a no ser
sometido a torturas; dicha practica viola además el derecho a la vida, o lo pone gravemente en peligro. La Declaración
prescribe, entre otras disposiciones, el deber de investigar todos los presuntos casos de desaparición y el deber de que los
presuntos autores de desapariciones sean juzgados por tribunales ordinarios.
14. Procuraduría de los Derechos Humanos, PDH; Asociación para el Desarrollo Integral de Víctimas del Conflicto Armado
Maya-Achí, ADIVIMA; Asociación Donde están los Niños y las Niñas; Grupo de Apoyo Mutuo, GAM; Fundación Rigoberta
Menchú Tum, FRMT; Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, ODHAG; Centro Internacional para la
Investigación en Derechos Humanos, CIIDH y Casa Alianza.
15. Más del 90% de los niños desaparecidos documentados por la CEH fueron capturados por el Ejército.
rechazo unánime. El entonces Procurador de los Derechos Humanos comunicó al
Presidente de la República que no participaría en ella y solicitó su derogación.
La Misión recomendó a la Comisión de Acompañamiento reformar el AG, adecuándolo a
la recomendación de la CEH, iniciar el diálogo con las organizaciones llamadas a integrar
la comisión y emitir un pronunciamiento explícito del Gobierno respecto a que este AG
tenía por finalidad facilitar el inicio de labores de la Comisión, pero no excluía la necesidad
de avanzar en la aprobación de las medidas legislativas que otorgaran a la Comisión una
mayor autonomía, respaldo jurídico y dotación presupuestaria propia.
El diálogo entre el Gobierno, a través de SEPAZ [16]. y la IM fue retomado, sin embargo,
como ya señalamos con anterioridad, el hecho de no haber sido aprobada una asignación
presupuestaria para la implementación del PNR, trajo como consecuencia la paralización
del proceso de diálogo. El gobierno concluyó su mandato sin haber reformado el AG,
tampoco se precisó que su emisión no excluía la constitución de la CPC por ley y en
consecuencia, continúa pendiente la creación de la Fundación o Comisión por la Paz [17] y
la Concordia, entidad cuya entrada en vigencia es indispensable.
7. El balance sobre el cumplimiento de las recomendaciones de la CEH
Las recomendaciones de la CEH son comprensivas, encaminadas a reorientar el trabajo
del Estado hacia políticas públicas y programas de renovación, reconciliación y justicia
después de la violencia del conflicto armado interno. Las recomendaciones formuladas
persiguen, por una parte, la superación de los efectos directos que el enfrentamiento
armado causó en la sociedad guatemalteca a través de la violación a los derechos
humanos y los hechos de violencia cometidos por las partes, y por otra, retoman bajo la
forma de recomendación, los compromisos asumidos por las partes en los Acuerdos de
Paz y que abordan la superación de las causas profundas o históricas que dieron origen
al conflicto.
Señalan, en particular, medidas para preservar la memoria de las víctimas (designando un
día nacional de la dignidad de las víctimas, por ejemplo); para fomentar una cultura de
respeto mutuo y observancia de los derechos humanos (educación en una cultura de
respeto mutuo y de paz, por ejemplo); medidas para fortalecer el proceso democrático (la
reforma del ejército, por ejemplo); y medidas de reparación.
A cinco años de la entrega del Informe de la Comisión, observamos con preocupación que
los avances han sido escasos. El volumen de tareas pendientes dentro de la agenda de la
reconciliación nacional, coloca a las nuevas autoridades ante el desafío de responder con
altura de miras y responsabilidad, a miles de guatemaltecos que aún esperan del Estado,
una respuesta que no puede continuar postergándose.
7.1 Los avances
Entre lo cumplido, destacamos las acciones que se han realizado para preservar la
memoria de las víctimas, la creación por acuerdo gubernativo, aunque aún pendiente
su aprobación a través de una ley, del Programa Nacional de Reparación y su ente
.
16. Iniciativa de Ley de adopción presentada a la Dirección Técnica Legislativa del Congreso el 19 de noviembre del 2002.
17. MINUGUA. Informe de Verificación, Procedimientos de exhumación en Guatemala, 1997-2000. Septiembre del 2000.
18. Las regiones geográficas estudiadas por la CEH fueron la Maya-Q´anjob´al y la Maya-Chuj, en Barillas, Nentón y San
Mateo Ixtatán del Norte de Huehuetenango; la Maya Ixil, en Nebaj, Cotzal, Chajul, Quiché; la Maya- k´iche´ en Joyabaj,
Zacualpa y Chiché, Quiché; y la Maya-Achí en Rabinal, Baja Verapaz.
ejecutor la Comisión Nacional de Resarcimiento, la disolución del Estado Mayor
Presidencial y Vicepresidencial[18] y el reconocimiento de la competencia del Comité
contra la Tortura para recibir quejas individuales.
En el marco de la desmilitarización se verificaron significativas acciones que permitirán
avanzar en el proceso de reconciliación nacional, entre otras, la desactivación de los tres
destacamentos que aún existían en el área Ixil y cuyo repliegue se verificó durante el
segundo semestre de 2003 y la desactivación en diciembre de 2003, del destacamento
militar de Rabinal, desmantelándose parcialmente el esquema de despliegue militar
contrainsurgente que aún se encontraba vigente.
7.2 Lo pendiente
El Organismo Judicial, el Ministerio Público, el Congreso y el Ejecutivo tienen un gran
desafío frente a las recomendaciones que aún se encuentran pendientes y cuyo
cumplimiento no debe continuar postergándose. Entre las acciones más urgentes,
destacamos:
Investigar todos los casos sobre ejecuciones y desapariciones forzadas y entregar
la información que contribuya a esclarecer las circunstancias de los hechos y el
paradero de las víctimas, especialmente en los casos de niñas y niños desaparecidos
durante el enfrentamiento armado interno.
Impulsar y/o agilizar la aprobación de los proyectos de ley relativos a:
el acceso a archivos que contengan información sobre los niños y niñas
desaparecidos, adoptados ilegalmente o separados ilegalmente de sus
familias;
al reconocimiento del status jurídico de ausencia por desaparición forzada para
los efectos civiles que se deriven de esta condición;
a los procedimientos de exhumaciones;
a fortalecer por ley el Programa Nacional de Reparación[19] y su ente ejecutor la
Comisión Nacional de Resarcimiento. [20]
.
19. MINUGUA. Duodécimo Informe de Derechos Humanos, párrafos 37-38.
20. Informe final del Relator Especial sobre la Independencia de Magistrados y Abogados (E/CN.4/2000/61/Add.1), párrafo
141.