Las nuevas teorías sobre un poblamiento temprano se han recombinado con las teorías
existentes que afirman la existencia de múltiples corrientes migratorias de poblamiento a
través de Alaska y del océano Pacífico (Paul Rivet), desde Australia, usando un puente similar
al de Beringia, pero en la zona antártica e ingresando por Sudamérica.2 Otra hipótesis de
poblamiento temprano que de momento carece de pruebas suficientes, señala el posible
arribo, por vía marítima, de gentes europeas portadoras de la cultura solutrense, que habrían
aprovechado para sustentarse en el trayecto la abundancia de focas y otros mamíferos
marinos en el borde del casquete glacial Ártico. Según sus proponentes, esta hipótesis
explicaría la presencia del haplogrupo X en el ADN mitocondrial de algunos grupos indígenas,
además del parecido con ciertas técnicas americanas para la fabricación de utensilios líticos.
Recientes investigaciones basadas en la secuenciación del genoma de un individuo que
habitó en Siberia hace unos 24 000 años revelan su similitud genética con las poblaciones
nativas americanas así como con euroasiáticas lo que parece indicar que diversos grupos de
humanos provenientes del oeste de Asia migrarían hacia América cruzando el estrecho de
Bering mezclándose con individuos del este asiático.
Este hecho puede explicar la presencia de características típicas de individuos euroasiáticos
en las poblaciones nativas americanas que no se corresponden con las de pobladores del
este asiático como pueden ser la morfología del cráneo o el haplotipo mitocondrial X.
Algunas conclusiones[editar]
Evolución del puente de Beringia
A pesar de lo álgido del debate científico sobre el poblamiento de América, existen en cambio
algunas conclusiones que se pueden aventurar:
1. Es altamente probable que el hombre americano primitivo proceda del
continente asiático, especialmente de las estepas siberianas o de la región
del Sudeste asiático. Las semejanzas entre grupos poblacionales asiáticos de esas
regiones y los aborígenes americanos ha sido objeto de análisis: genética, etnología,
lingüística, cosmología y de otros tipos, que han permitido un enlace, aunque también
se han detectado notables diferencias en algunos grupos indígenas sudamericanos
que podrían sugerir un origen melanésico o australiano anterior. 3
2. Es probable que la dirección general de poblamiento del continente se haya producido
de Norte a Sur. De todos modos el hecho de que las dataciones de máxima
antigüedad que cuentan con consenso de la comunidad científica, Clovis (EE. UU., 12
900-13 500 AP) y Monte Verde (Chile, 14 800 AP)4 se encuentren casi
simultáneamente en América del Norte y en el extremo sur de América del Sur impide
sacar una conclusión definitiva sobre este punto (a menos que se suponga que un
grupo quizá reducido de pobladores anteriores hayan llegado a América también
desde el Norte).
3. Las culturas prehistóricas y las civilizaciones de América se desarrollaron de manera
aislada al resto del planeta.
4. La revolución neolítica americana es original y carece de toda relación con la que se
produjo en la Mesopotamia asiática.
5. Dejando a un lado las migraciones de los pueblos de habla Na Dene (Atapascanos) y
los Inuit (Esquimales), no hay pruebas serias de la llegada a América de seres
humanos después de que se cerrara el puente de Beringia hace once mil años (Scott
A. Elias5). Tampoco hay respaldo para pensar que después de esta fecha los pueblos
americanos tuvieron contactos significativos con hombres de otros continentes.
Ciertamente, se sabe que en 982 los vikingos comenzaron la exploración
de Groenlandia, y se han hallado un par de pequeños asentamientos suyos en la
península del Labrador (Canadá), pero su penetración en el continente no fue
significativa. En efecto, ni con su expedición se estaba poniendo a prueba una teoría
sobre la forma de la Tierra, ni su arribo dio lugar a un contacto permanente o a un
intercambio continuo, con influencias duraderas sobre las poblaciones indias, ni
tampoco fue un suceso ampliamente conocido en Europa, que diera noticia de la
existencia de nuevas tierras. Otras hipótesis como la llegada de
los fenicios, egipcios, griegos, chinos y japoneses, gracias a sus habilidades
marítimas, son meras especulaciones de difícil (y probablemente, imposible)
demostración. Una probable excepción a esto sería el posible arribo de navegantes
polinesios a Sudamérica, llevando consigo la gallina doméstica y adoptando de las
poblaciones americanas el cultivo de la batata; Menos evidencia existe aún de una
eventual presencia de americanos en los demás continentes.
Evidencias más antiguas[editar]
Las evidencias más antiguas de presencia humana en América pueden ser ubicadas en el
cuadro que se muestra a continuación. Debe tenerse en cuenta que muchas de estas fechas
están discutidas en la comunidad científica y carecen de consenso.