Historia de la Filosofía Medieval. parte del Logos seminal de Dios.
Pero es evidente que quienes
Textos complementarios. expresaron opiniones contradictorias y en puntos importantes, no
poseyeron una ciencia infalible ni un conocimiento inatacable. Ahora
Justino Mártir. bien, todo lo que ellos han dicho correctamente nos pertenece a
Apología. nosotros, los cristianos, ya que nosotros adoramos y amamos, después
de Dios, al Logos de Dios inengendrado e inexpresable, pues por
Para que no haya nadie que sin razón nosotros se hizo hombre para participar en todos nuestros
rechace nuestra enseñanza objetando que sufrimientos y así curarlos. Y todos los escritores, por la semilla del
Cristo nació hace sólo ciento cincuenta años en Logos inmersa en su naturaleza, pudieron ver la realidad de las cosas,
tiempos de Quirino... y de Poncio Pilato, aunque de manera oscura. Porque una cosa es la semilla o la imitación
urgiendo con ello que ninguna de una cosa que se da según los limites de lo posible, y otra la realidad
responsabilidad tuvieron los hombres de misma por referencia a la cual se da aquella participación o imitación.2
épocas anteriores, nos daremos prisa a resolver
esta dificultad. Nosotros hemos aprendido que Cristo es el
primogénito de Dios, el cual, como ya hemos indicado, es el Logos, del
cual todo el género humano ha participado. Y así, todos los que han
vivido conforme al Logos son cristianos, aun cuando fueran tenidos
como ateos, como sucedió con Sócrates, Heráclito y otros semejantes
entre los griegos, y entre los bárbaros con Abraham, Azarias, Misael,
Elías y otros muchos... De esta suerte, los que en épocas anteriores
vivieron sin razón, fueron malvados y enemigos de Cristo, y
asesinaron a los que vivían según la razón. Por el contrario, los que
han vivido y siguen vi- viendo según la razón son cristianos, viviendo
sin miedo y en paz.1
Declaro que todas mis oraciones y mis denodados esfuerzos
tienen por objeto el mostrarme como cristiano: no que las doctrinas de
Platón sean simplemente extrañas a Cristo, pero sí que no coinciden en
todo con él, lo mismo que las de los otros filósofos, como los estoicos,
o las de los poetas o historiadores. Porque cada uno de éstos habló
correctamente en cuanto que veía que tenía por connaturalidad una
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JUSTINO, I Apologia, 46. JUSTINO, II Apología, 13.
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