CASULLO, Nicolás - Prefacio PDF
CASULLO, Nicolás - Prefacio PDF
EL DEBATE
MODERNIDAD - POSMODERNIDAD
2d• Edición ampliada y actualizada
Compilación y Prólogo
Nicolas Casullo
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¡ji RETORICA
\ttf! EDICIONES
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EL DEBATE
MODERNIDAD- POSMODERNIDAD
Índice
Prefacio a la segunda edición ampliada y actualizada_ 1 Nicolás Casulla ..............5
Modernidad, biografit) del ensuei\o y la Crisis (introducción a un tema)
1 Nicolás Cas1tllo ............................................................................................................. 17
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PREFACIO
Nicolás Casulla
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EL DEBATE MODERNIDAD - POSMODERNIDAD PREFACIO
que centrase las muchas cuestiones expresivas, reflexivas y políticas en juego. Lo Puede decirse que los abordajes sobre la posmodernid!].d durante esta ultima
posmodemo ambicionaba ser la clave de un tiempo, aunque fuese desde la reyerta. década y media, en sus distintas geografías culturales, en sus liviandades, en sus
En su desenfado, el "post" enunciativo buscó recobrar un transcurso de diálogo latidos contestatarios, en sus aportes a las redefiniciones del proceso cultural
crítico a partir de la conciencia sobre los distintos ocasos de lecturas e ideales en capitalista, en sus comprensiones de las nuevas tecnologías, han perdido parte
el campo progresista y conservador más preocupados por el desentrañamiento del potencial teórico prometeico que supusieron inaugurar. Aquel periscopio
de la cultura fin de siglo. El prólogo a la edición del 88, que persiste en la presente, emt!rgido en los ·so en aguas revueltas y en un tiempo donde vocablos como
planteó una clara incertidumbre en relación a la envergadura epistémica de la incertezas, post~ilusiones y mutación de referencias navegaban sobre los conoci·
propia noción de posmodemidad, prefiriendo situarse y hablar desde la transitada mientas y las políticas en un ultimo lapso de sentido clásico, extravió ahora la
orilla de una vieja modernidad en estado más bien calamitoso de sus razones e fuerza reordenadora en el corazón de lo teórico. Languideció el convencimiento
ideales cognitivos. con qUe ese plus con que lo "posb' se preciaba teoría reinaugurante .. Pero a la vez
Lo más significativo de aquella introducción, viajera por distintas épocas de la muchos de los registros uposb• sobre la índole del presente confirmaron en sobre·
modernidad desde el siglo XVIII en adelante, fue la creencia de que un nuevo manera el estado de una modernidad descontinuada en muchos de sus aspectos.
engarce de discusión teórica promovida por lo posmoderno reincorporaba final· Y esta experiencia de Jos ((post, fue y es también un dato irrefutable del propio
mente una nueva estación de crítica a la racionalidad hegemónicamente actuan· cotejar, del propio sentir, del propio in~comprender y vivir las actuales condiciones
te, a su incierto y destronado sujeto hacedor, a la historia hecha, a las ideas de los de la historia. Desde algunas de sus tesis puede decirse que In posmoderno ya,
últiÍnos dos siglos y medio. irrev~rsiblemente, es parte de nuestro hacer la histoda.
Se trataba de un nuevo juego provocador y sustentado con ilustración insatisfe·
cha. Hace quince años todavía se consideraba reunible el proceso de los eclipses 3. Es por demás significativo, hoy, el mundo que aún no figuraba en el prólogo y en
conceptuales que habían reinadO: de manera ecuménica. Y desde una concepción lo textos de 1988. Como así también el que se suponía en gestación inmediata y que
de crisis visible por el agotamiento de referencias y parlamentos, se veía fecundar más tarde faltó a la cita, teniendo en cuenta los pronósticos ideológicos y políticos
y lidiar otra veZ a las herencias que pensaron las cosas. Lo posmoderno producía hechos en ese entonces. Mundos, ambos, no ya de la especulación crítica, sino
finalmente, en su categórico rechazo o desmitificación de un tiempo civilizatorio, concretizados en sus palmarias presencias y defecciones. Cuestión de enumerar. El
una lectura despabiladora de los ((pre'' y los {(post~•. para eslabonar a su manera el epílogo de Jos Estados comunistas reales y la caída del mundo bajo égida soviética,
recorrido del conjunto. Se lo leyese como evento conservador antimodernista, liber· como crónica material que llevó a fin la legendaria revolución marxista socialista y/o
tario progresista o festejante consumista, aludía a una confrontación y ~xigía su populista, pensada y expandida desde Europa con sus mesiánicos partidos proleta-
rastréo crítico. Ponía en juego, ex profeso o no, su propia legitimidad, fragilidad y rios y campesinos en los cinco continentes. El nacimiento de una edad postconnmista
deseo de hacer comparecer todas las representaciones históricas. en Los imaginarios sociales. La desintegración del mundo bipolar de potencias enfren~
tC~das. La compulsiva irradiación de una globalización aluvional con eje en USA en
2. La contención explicativa satisfactoria de una encrucijada histórica a partir de términos capitalistas productivos, htborales, financieros, inversores, tecnológicos, es·
un eje de debate (por más amplio que este fuese), o el colectar indicios en un sentido peculativos., culturales y jurídicos bajo absoluta hegemonía de un discurso económico
cabalmente unificante como acto de conciencia examinadora de una actualidad de mercado que todo lo ata, destina, explica y oscurece. La estructuración definitiva
-gestos que ensayaron los autores de este libro -sería hoy difícilmente construible. de la sociedrul massmediáticn del ciudadnno espectador, con sus centenares de 'canales de
Sucede que cada vez más se disuelven referencias sintetizadoras, paradigmas video, estéticas y géneros masivos de notificación de lo real~mundial, que redefine a
omniabarcativos, "contradicciones principales" reductoras, el hallazgo de una supra· incalculable profundidad lo teorizado en términos de democracia, actores, política,
clave <~glutinante, así como .una teoría crítica articuladora del conjunto epoca! o representación, consenso, soberanía, Estado, constitución de Subjetividades, campo
alguna filosofícl de la historia que (tardía o promisoriamente) soporte o instituya una de lo cotidiano y relación Ienguaje·realidad. La aparición de nuevas formas de protes·
relación Unívoca entre conocimiento y política. Tres lustros más tarde a aquel 1988 tas rmmdinlizadns y de multitudes a·partidarias disconformes, de carácter ncofnscistas o
se ha complejizado, balcanizado y cruzado de maneras en exceso selváticas o autistas libertarias. El consecuente deshilachamiento de teorías y filosofias políticas en relación
la posibilidad de presentar el debate como centro de una totalidnd interpretativa sobre a sociedades, actores, caracterizaciones y fraguas de masas dislocadas de modelos
asuntos medulares del mundo. Desde esta perspectiva, si en aquel prólogo se aspi· clásicos. La instalación de prácticas terrorist!ls cuyo radio de acción trans.fmntera alcanza
ró de manera polémica a un proteico objeto de estudio -la cultura posmoderna- diariamente una lógica de sensibilidad planetaria. La revalorización de Jo religioso como
ahora es esta propia antología la que debiera también pasar, a la par de sus ilumina· tifnot/o con el sentido y los fundamenta;, condición de lo humano vuelta a pensar hoy por la
dones, a ser objeto de estudio, para medir las capacidades que tiene la constelación filosoña de avanzada, la teoría cultural y la creacitín artística frente al zozobrar y nihilización
de dilemas abiertas por lo posmoderno en ese entonces. de la dupla ciencia/política. L1 naturalización de las sociedades del desempleo, de las
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EL DEBATE MODERNIDAD. POSMODERNIOAD PREFACIO
gigantescas migraciones marginales, de la-? zonas empresarias "rentables", de los post- rico con sus valores, lógicas, utopías, ideas y catástrofes, obligan a una perpetua
Estados e identidades nacionales, de las alertas rojas y miedos por la.violenda y la muerte tarea crítica que preanuncia y reclama pensar los déficits de una historia extensa a·
metropolitana. NaturaliZación de las guerras televisadas y de una edad implosiva del desmitificar por encima de las buenas intenciones de los personajes que la actua-
mundo sin otro horizonte que la dura disciplina del mercado depredador y la condena a ron.
muerte -sin decreto oficial- de mil quinientos millones de tercermundistas que "sobran". Pero, paralelamente, será la propia querella sobre la posmodernidad la que
Estas metamorfosis de envergadura nos sitúan hoy sin embargo, en cuanto a también sufrirá la fragilidad y precariedad de sus razones, de sus argumentos, en
las lógicas más profundas que las presidieron, en un mundo harto conocido Y el contexto y la vorágine disolutora de discursos y cosas ocurridas en estos últi-
empeorado: el .del capital y el mercado, definiendo fría y brutalmente vida e histo- mos' quince años. Desagregación que produjo una diáspora de temas, fragmen..:
ria de las comunidades planetarias, el del apogeo del racionalismo liberal con que tos, enfoques, herencias sesgadas, sobreimpresiones, neoesferas especificas de
se constituyó hace dos siglos políticn e ideologicamente la modernidad burguesa, problemas y políticas, teorías diferenciadas y lecturas de conflictos autárquicos.
con sus particulares credos de libertad, demócracia y orden .social simbólico y Frente a esta diáspora y errancia sin límites, la posmodemidad fue en gran parte
ñctuado. El de las guerras y botines. El viejo mundo de los que portan la razón de también una suerte de "totalización" arcaica que buscó fallidamente sujetar la
dominio y aquellos signados por "irracionalidades" subalternas, el de potestades escena .antes del estallido y las desaPar.iciones.
de corte imperial decidiendo lo que posee y lo que debe saquear porque no posee,
el de las injusticias productoras de una historia sobre todo infrahumana en el 70% S. Es desde este punto de vista -de ·consideraciones encontradas- que hoy esta
de la población planetaria. En ese contexto el amplio dial de la posmodernidad, sus antología ~e autores y textos sobre lo moderno-posmoderno retiene su vigencia
debates, sus arborescencias y frutos sobre distintos dilemas, aspectos, terrenos en términos críticos y precisa de una permanente capacidad crítica sobre sus
teóricos, y comprensiones preformativas de tesis intelectuales e investigativas, propias armas cognitivas. Libro ahora ampliado con ensayos de Osear del Barco,
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encuentra espacios donde el trabajo de tal noción alumbra penumbras conceptua- Fredric Jameson y Hal Foster, que trabajan los problemas desde perspectivas
les, aviva discusiones en saberes mortecinos, permite reabrir reflexiones en zo- filosóficas, utópicas y estético-culturaleS.
nas por demás abroqueladas en cuanto a preguntarSe por fenómenos, síntomas y El libro retiene una actualidad, en cuanto a que estas escrituras inaugurales se
nuevas experiencias societales. constituyeron en un campo temático frente a posicionamientos intelectuales y
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polfticos que hablaron de las nuevas "condiciones post-históricas" que debería
4. A la vez, aquel tiempo de finales de los '80 que hospedó la primera versión de incluir todo saber sistematizado para situar desde ahí su justificación o
esta antologí<~, conjeturabil a futuro casi inmediato -desde sus ~ectores progresis- prescindibilidad. Lo que exponen estos ensayos se reabre entonces para tareas
tas-, el despliegue de una democracia burguesa de signo transformador reformis- reflexivas que traten de caracterizar síntomas y horizontes de las circunstancias
ta, intensa y practicada desde diferenciadas bases, un socialismo a democratizar presentes. Ensayos de una antología que remiten; en sus explicaciones, a lo que
con rostro humano como substituto de los sodalismos reales. Y en occidente, un reaparece en nuestra existencia social cuando ésta pasa a ser auténticamente
mundo de experiencias autogestionarias en brotación, Crítico de las totalizaciones pensada: hay un haz de.sensibilidades, de actitudes y de visiones culturales mo-
y verticalismos de las políticas marxistas, confrontad?r al mismo tiempo cor1tra dernas que certifican día tras día que han cesado en su intensidad n.en su ·simple
los predicadores del mercado liberal en crisis como todo el capitalismo, contra la presencia. En tal sentido la crisis de tales experiencias y argumentaciones, de
enajenación massmediáticn, y con nuevas experiencias multiplicadas que gestarían tales sustentos o terrenos marcadores de tensiones (que serían hoy, culturalmente, ·
una democracia ampliada, arriesgada, desencadenante de otra conciencia de pasado) emergen como dato irreversible. Esto es: ya no crisis operativa de una
necesidades y relaciones críticas, y de otros actores para inéditas experiencias dialéctica que subsume "el dato" para reCuperarlo en una estatUra superior de la
antiautoritari<~s y transformativas. También cosmovisiones alternativistas que tramél o espíritu de ·una época.
atravesarían infinidad de práctic<~s profesionales, informativas, culturales, de gé-
nero, ecológicas, religiosas, universitarias, y académicas, como poderosas resis- 6. A su vez y como contracara de esta marca de 'actualidad, resulta también
tencias colectivas contestatarias a lns lógicas y las tecnológicas del capitalismo y evidente que la viga maestra que pretendió plantear el debate modernidad-
su producción c~ltural de. seres, tipos, reglas, metas y competencias barbarizantt:!S posmodernidad en distintas comarcas reflexivas no resultó muchas veces tal pie-
del hombre social. za estratégica.· Ni l<l confront<lción entre derechas e izquierdas ~deológicas moder-
Los datos sobre lo deficitariamente· calculado en aquella década no descali· nas y antimodernas, ni el expediente de apuntar a la crisis de los grandes relatos
fica, sino que por el contrario reponen la importancia de este debate como ultimo metadiscurso heredero de las ruinas discursivas, ni la extensa saga
modernidad-posmodernidad. Lo h·acen en tanto .estos textos "clásicos", <~1 resélltar de la modernidad y el modernismo en el campo estético artístico, alcanzó vigor y
la trascendencia que le otorgan al debate sobre la modernidad como proceso histó- autosustentación como para.regir el logos de una época de altas dislocacioneS
subjetivas y escénicas que remiten a saberes.
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Como ya se apuntó, lo irónico en todo caso es entender que la declinación que cosificadora, bélica, mediática, de mercado global liberal. Incapacitada de juzgar
finalmente tuvieron las reflexiones posmodernas sobre el nuevo presente en per- su prOpio fracaso, y sus salidas y fugas en las antípodas de las promesas.
manente expansión no fue por las consecuencias de haber roto con los mundos de
explicaciones aba~cativas, con t"eorías onmicomprensivas, con viejas perversio- 8. Curiosamente, y a raíz de la· reciente invasión y conquista de lrak por parte de
nes unificantes. Tampoco por desechar los nuevos hilos "del conflicto", sino por Norteamérica, se nbrió un debate entre intelectuales y analistas de USA y Europa
haberse parecido en demasía a estos moldes que buscaba cuestionar de cuajo. A mientras los superbombarderos lanzaban sus cargas inteligentes sobre Bagdad.
quince años de distancia las lecturas que trabajan sobre señas posmodernas y Discusión en la cual uno de los ejes ensayísticos rectores fue el temn de la
barometrizan su presencia, en realidad pecan muchas veces de demasiado "mo- posrr\odernidad y la guerra .aludida. Columnistas de grandes diarios, pensadores
dernas" en su reagregación de sentido con respecto a los rostros de una época. entrevistados, suplementos especiales, libros sobre la encrucijada editados preci·
pitadamente en plena ocupación militar del país árabe, hi.cieron visible el uso
7. Desde esta última perspectiva, lo posmoderno devela la modernidad cultmal expandido del término posmoderno para caracterizar no tanto lo nuevo que traía
como la que importa discutir en primer término. también que esa modernidad cultu- aparejado la decisión armada pentagonista, sino las diferencias histórico cultura-
ral, así nombrada, había empezado a ser una dimensión inerte, callosa, tumefacta les entre las dos orillas del Atlántico Norte en cuanto al escenario de ideas que
en su horizonte de sentido desde Nietzsche y Heidegger: una historia del pensa- quedó. Una escena situada entre una edad simbolizada como "el pasado" siglo
miento develada como fallida, inhumanamente "humanista", pero imprescindible XX, y una actualidad todavía sin rótulo ni siglo armado.
en su transcurso desde un primer dios. Por último, que había que dar cue.nta de los La polémica por Irak bajo dicho concepto "post" no solo dio cuenta de la divulga-
tantos intentos de deconstrucción de un pensamiento raCional, que en su amenaza ción del término desde la academia a los massmedias. También de la necesidad que
de suicidio siempre se salva a sí mismo. Modernidad cultural, entonces, que hace tiene la reflexión, ahora, de una forma de la mirada que parta en 'dos el tiempo
visible definitivamente -como crítica a la historia- el orden estético de inteligibilidad presente, con una raya o tajo ilusorio, teorizado. Que ofrezca dos rostros de lo
con que la propia modernidad se propuso a sí misma. Ella fue subjetividades en mismo, por demás indefinidos y conviviendo. Original y réplica, viSto y déjii VIL
trances, dibujos de épocas, escenas representacionales, orden de la sensibilidad, Representación del mundo y representación de la representación del mundo. Las
problemas de las formas para un mundo que heredó a Dios, tiempo de las aparien- actuales condiciones del capitalismo, las maquinarias culturales y sus artefactos
cias verdaderas, pensamiento del mito y el lenguajes, estéticas de la comunicación, de memoria, de olvido, de lo bélico, la enorme dificultad de desentrañar el escaso
enigmáticas del mensaje autarquizado, tiempo de los fragmentos, desconsideracio- futuro que les quedó a las heridas políticas modernas, obligan a un vivir perma- _:
nes de la verdad, desboque de las literaturas y poéticas. Un extenso camino que nentemente entre citas inscriptas en alguna historia cerrada/abierta. Lo que le·
arbitrariamente podría dise.ñarse entre un núcleo de jóvenes en la Jena del siglo sustrae a la historia todn promesa en la propia idea de. promesa, de utopía en la
XVIII hasta las narratividades virtuales que hoy nos componen. propia no~ión de utopía, y a la vez la recubre de una sabiduría sobre sí misma que
El encuadre mayor que sostúvo el espíritu de lo moderno, que cobijó-sus conflic- juega como inédito espejismo, como operatoria símil sublime.
tos, resoluciones y catástrofes, fue la ida de la historia como proceso emancipador La conquista armada de lrak remitió, en esa polémica, a las compresiones del
del hombre, conducto vertebral que vincula muchos diseños de polis y caminos de pasado desde dos espectrales caras de la actualidad. Para los opinantes euro-
filosofías políticas. Esto implicó extender a pleno el reinado de la razón autónoma peos, lo que volvía a emerger de manera brutal con la administración guerrera de
y la crítica tribunalicia contra todo aquello que mal heredaba, dificultaba o se Bush era ese fondo bíblico intolerante de la USA blanca protestante ~omo gran
oponía a tal marcha secular de la razón. La conciencia moderna, su sujeto porta· cuadrante sustentador de una "nueva edad" de hierro. Una performance de neto
dar de esa razón productora· de mundos abstractos y materiales, pasó a ser el corte fundamentalista antimoderno en lo cultural, en lo político, en lo ideológico y
núcleo que alberga tal potencial emancipador. en lo militar que confirmaba -<on tal gesto- a la sociedad occidental antimodernista
Crítica y emancipación fueron los datos centrales, más allá .de lo que las cróni· por excelencia: EE.UU. Sociedad pre/posmoderna religiosa, con su "dios america·
cas capitaliStn y comunistn protagonizasen lo contrario a esa libertad, autonomía no" y su conciencia de pueblo elegido de manera indefinida. Posmodernismo en
y justicias promulgadas. Dicho de manera más rotunda: las barbaries sufridas, los este caso de derecha. Por lo tanto: bélico, ultratécnico, conservador, chauvinista,
millones de asesinados, la caída de valores apreciados, le sirvieron a esa crítica integrista judeocristiano según, los ojos europeos.
emnacipadora -y hegeliana para certificar finalmente su vigor o capacidad de con· A su vez, los asesores y defensores de la· política de Bush juzgaron severamente
.suelo. Si tanática fue la racionalidad científiCo·técnica-pnlí tica·guerrera del nazis- el posmodernismo de "la vieja Europa'' continental, .en la cual, según ellos, se
mo para lograr sus objetivos, la razón libre, creyente en la promesa ilustrada; libró había acentuado en el ultimo medio siglo de una -manera desmesurada la
su batalla y salió inmensamente herida pero triunfante frente a la cruz gamada. nihilización de valores, perspectivas, sentidos y lecturas, imprescindibles de se·
No obstante esa lectura se marchitó en la razón instrumental, totalitaria, guir portando para comandar el reinado de uná racionalidad occidental. Debilitan-
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El DEBATE MODERNIDAD - POSMODERNIDAD
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. El DEBATE MODERNIDAD • POSMODERNIDAD
PREFACIO
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tiempo "histórico". Y en lo político de esa historia, el yo fantasmal con sus fantas-
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En el texto de Fredric Jameson, WlO de los pensadores que más teorizó.e instituyó
mas {masa, clase, colectividad, comunidad, nación, pattido, enemigos, otros). Es
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la condición posmoderna en el tardocapitalismo , la noción de utopía permite
decir, marcas societales que no alcanzaron jamás una última figura de sosiego, de
r~ferenciar la índole transformadora que poseyó lo moderno con su capacidad de
conformidad consigo misma, pero que nunca dejaron modernamente de pregun-
Situarse argumentativa y .polític«me_nte "ya siempre en el futuro", para diferenciar-
lo de la actual.situación posmoderna donde se deshicieron en el aire los entra'mados tarse por_ sus señas genuinas.
temporales que hilaban las prospcctivas en la cultura del sistema. En el referente de
13. Desde esta perspectiva amplia, contenedora, puede decirse que lo
1~ utopía anota Jameson la obsesión modernista del tiempo organizado teleológica
¡)osmoderno critica -con afán destitutivo y a partir de distintaS dimensiones teóri-
y escatológicament e como resolución violenta y traumática de la h~storia, y dónde
cas- aquello que susterltó dicha ordenacióri histórica en términos de sentido: sus-
críticamente el autor señala a Stalin como uno de los arquetipos de esa lectura
tento que la modernidad racionaliz~ casi a pleno con sus filosofías. Lo posmoderno
acabada en pesadilla planificada. Esto se distingue de una reciente y posmoderna
critica la noción de una verdad fija, eterna, sustan~ial, que sOstendría procesos,
noción de catástrofe por venir, con que la actualidad se desprende de aquella heren-
pluralidades, movimit!htos, memorias, violencias legitimadas, guerras, paz, domi-
cia del curso del tiempo, donde este último había quedado hospedado desde lo judío
cristiano bajo un hálito sagrado o ·científico trascendente. nios ideológicos, esto es: a la historia. Lo posmodcrno estructura, de manera
descompasada pero con evidente fuerza epistémica comunicativa, los avatares
12. La modernidad resultó la metafísica de aquellos cursos emprendidos y a de un largo transcurso moderno de resención y final de la metafísica que no
emprender: un eslabon.cuniento destina! curativo o pestilente: dio Jo mismo a los encontraba lenguaje apropiado para aterrizar en los campos de los saberes, pro·
efectos de una lógica totalizante. Fue el nacimiento de las naciones, el hallazgo del fesiones y prácticas intelectuales. En este hacer nítida la visibilidad de la
verdadero mundo en la palabra objetivante, las marcas identitarias del arte desde desestructuració n de una discusividad madre, lo posmoderno hace las veces de
cada época y desde cada una de las raíces patrias, las literaturas desentrañan teS: un cable a tierra: una suerte de "democratización " de tal cuerpo reflexivo (extran-
de las profundidades de lo real, el cambio en la historia. Aunque las improntas jero a muchas teorías culturales, sociales, políticas, comunicacionale s) incorpo-
contrarias a ese omnipotente muralismo civiliza torio también fueron tozudamente rándolo al ruedo de los saberes en tanto· figuras, nudos interrogativos, enclaves
modernas: la pérdida de todo sentido de una marcha, el vaciamiento implacable temáticos, torsiones del anáhsis, lenguajes, sub-objetos de estudios, redefinición
del mundo constituido, la conciencia de la huída de los fundamentos, las poéticas de las subjetividades, perfiles de la crítica y modos investigativos.
El deb<~te desde y con los planteos pnsmodernos permite entonces una inédita
exiliares al mundo, la fusión hiperbélica de lenguajes y muerte, la desolación per-
manente del alma, el amor a las superficies y a las pátinas dünde se da la precarie- aparición de la declinación de las concepciones de la verdad estable y objetiva del
dad de las cosas, es decir la vida. · ser en tanto orden ideal del mundo, como otro escalór, por demás audible, del
largo ascenso (o descenso) secularizador de .la modernidad .. EI argumentar
Pero desde ámbas (in)tensiones los parámetros modcriJOS sobre futuros y pasa-
dos retuvieron siempre una relación jr1erte con la desesperanZa y la espe:ranza. Con posmuderno puede definirse entonces como ultima ratio comprensiva por la cual
la ·verdad indiscutible, con la índole del ser, con una idea de hombre, con lo adquiere fisonomía u~ tiempo post-nietzcheano ya acumulado, bifurcado, pero
irreductible de la justicia divina o secularizada. En definitiva, con la realización sobre todo también vastamente admitido y consumado -también p<~sado- para el
efectiva de la historia, con la violencia "ontologizador~" que esto implicaba, y que necesario ejercicio hoy de des_centramientos teóricos en espacios estéticos, filo-
sóficos, analítico -políticos, crítico- culturales, psicoanalíticos ensayísticos,
las propias ciencias históricas e historiografías modernas certificaron para llevar
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a sine qua 11011 de todo pensami~nto sobre el quid social y sus trayectorias. historiográficos, semióticos y narrativos de un inmenso y gran resto cognitivo que
le queda al dilema discurso-mundo. Esto es, el de los relato de relatos, espacios de
Esa es la conciencia moderna definitivamente esculpida y. fiscalizadora. Para
perspectivas, de interpretación, de herm~néuticas, de paiabras de palabras, don-
ella la historia fue y es u~a. escena donde todo "el tiempo" se lo lleva el pasado y
de alcanzan definitiva potesta~ lo sígnico, lo retórico, _la genealogía, las literaturas,
el futuro. Lo a conquistar, en tanto crítica y mandato, que se proyecta desde un
la falla ensayística, los textos de cultura, la réplica, la pátina ilurninante, la cita, las
provisorio prese~te fáustico no sólo por su poder demiúrgico, p.or el cálculo, por la
escrituras en palimpsestos y también según algunos la neorelación con lci sagrado
técnica, la inversión, la producción, sino en gran medida también por ]a creativi-
dad de sus melancolías, mitos originarios, espiritualidades a rescatar, precepti- en una edad post-trascendent alista. Lo que campea en estos textos es el fondo
vas, .Y a un pensar desde lo decible/indecible , desde el fundamento/abis mo. Todo con que se piensa lo actual. Modernidad-po smodernidad sería un último
gestó lo real de lo real y la marcha de lo real. La historia entonces como· una obra reordenamiento de la biblioteca eritico moderna con Nietzsche, vanguardias, Freud,
expresiva, imaginaria, innegociable, una narratividad indeclinable que llena el Marx, Heidegger, Frankfurt, el antihumanismo del '68, la deconstrucCión y la revo-
vadO. Historia: una falla que se repara a sf misma de manera imprescindible. Un lución frustrada. Pasaje de una escritura de la conciencia al lenguaje, del orden de
exh:añamitmto infinito í1 corregir desde la noci6n de tiempo y extravío del propio las representaciones a los actos onunciativos, de una racionalidad unificante y
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14. En este juego de su vigencia real y de los límites encontrados (en el propio
entramado de las ideas del presente) el ·posmodernismo forma ya parte plena de
la tarea de preguntarse por las condiciones de la historia que ahorn-se habita.
Pasados quince años de la inicial edición de_ esta antología, me consta que aportó.
en distintas disciplinas y campos ·del pensamiento, desde l!:!ctores situados en
ámbitos universitarios, para bibliografías docentes, grupos psicoanalíticos, for
maciones artísticas en sus distintos lenguajes, investigaciones académicas cultu
rales, sociales y políticas, estudios filosóficos e históricos, áreas de problemas en
comunicación, y también en terrenos de estudios médicos y jurídicos.
Las discusiones que provoca el articulo de J ürgen Habermas, entre otros, en· J .F.
Lyntard y Peter Bürger y Xavier Rubert de Ventos, el intercambio argumentativo
entre •Marshall Berman y Perry Anderson, las lectµras sobre las crisis de la moder
nidad de Cario Viano, Lorenzo lnfantino y Francp Crespi, y las cartográficas de
Andreas HuySsen sobre cultura, arte y edades políticas posmodernas, constitu
yen hoy no solo planteos que gozan de lozanía, sino que en muchos aspectos no
fueron superados y permanece� como lecturas guías a enriquecer. También de
esta antología se desprenden los dos p�rfiles rectores y chísicns de abordaje <1!
conflicto modernidad-posmodernidad: el teórico-filosófico sociológico, y el estéti
co-artístico-cultural que se plantean en el libro desde la gama de sus autÜres.
Enfoques que se perciben en la mayor parte de los trabajos geneal_ógicos de la
actualidad, con los que se pro.cura una experiencia crítica a las herenciíls, y de
retener a .su vez herencias parn una tarea crítica intelectual.
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