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CASULLO, Nicolás - Prefacio PDF

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Mascaró

Prirpera Parte LibroS


kt. 5anta Fe 2928 <aD.Fed.
Tel: 4821·9442

EL DEBATE
MODERNIDAD - POSMODERNIDAD
2d• Edición ampliada y actualizada

Compilación y Prólogo
Nicolas Casullo
1

1
1

¡ji RETORICA
\ttf! EDICIONES
1'

El DEBATE MODERNIDAD - POSMODERNIDAD Primera Parte - LOs Debates

EL DEBATE
MODERNIDAD- POSMODERNIDAD

Índice
Prefacio a la segunda edición ampliada y actualizada_ 1 Nicolás Casulla ..............5
Modernidad, biografit) del ensuei\o y la Crisis (introducción a un tema)
1 Nicolás Cas1tllo ............................................................................................................. 17

PRIMERA PARTE 1 LOS DEBATES


Modernidad: un proyecto incompleto 1 fiirgen Habermas ................................ ,.......53
Qué era la posmodemidad' 1 feau F. J..yotard ............................................................. 65
Kant responde a Habermas 1 Xnt.,ier Rubcrt de Wutos ............................................. 75
El significado de lá Vanguardia 1 Peter Biirgcr ., .................................... :..................... 83
Brindis por la modernidad 1 Mars1zall Beinzan ............................................................ 87
Modernidad y revolución 1 Perry Andcrson .............................................................. 107
Las señales ei-t las calles (respuesta· a P~ri-ry Anderson} 1 Marslw/J"Berrilan .... 127

SEGUNDA PARTE 1 LECTURAS Y CONFIGURACIONES


SOBRE LA MODERNIDAD
Los paradigmas de la' modernidad 1 Carlos Augusto Viano .................................. 141
Diseño de Tapas: Matías Bruera Transformaciones de la cultura moderna 1 Eduardo Subirats .............................. 155
Diseño del libro: Cresta Comunicación & Diseño Modemidad:.la ética de una edad sitl certezas 1 Franco Crespi .......................... 163
Imprenta: La Cuadricula M.-.rx contr.-. la modernidad 1 Wrenzo Infautino ...................................................... 171

TERCERA PARTE 1 SOBRE LO POSMODERNO


La ilusión posmodema l Osear del Barco ................................................................. 193
Casulla, Nicolás La dialéctica de modernidad y posmodernidad 1 AlbrecJ¡t Wellmer ................... 201
El debate modernidad~posmodernidad: edición ampliada y actualizada. Guía del posmodernismo 1 Andreas Huysse11 ..............................._. ............................ 229
- za. ed. - Buenos Aires : Retórica, 2004. Lo utópico, el cambio y lo histórico en la posmodemidad
328 p.; 23x15 cm.- (Del Búho) 1 Fricdridt ]amt•son ................................................... ;..................................................... 269
Posmodernidad y deseo (sobre Foucault, Lyotard, Deleuze,
ISBN 987-98724-2-8 Habermas) 1 Scott Lllsh ............................................................................................... 279
, ...
¿Qué pasó con el posmodernistno? 1 Ha/ Fostcr .. ;............._................................... 313
l. Ciencias Sociales 2. Filosofía l. Título
CDD 100:300

3
PREFACIO

PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN


AMPLIADA Y ACTUALIZADA

Nicolás Casulla

l. Cuando.hace más de quince años, ~n 1988, fue seleccionada y organizada esta


antolOgía de textos que hacía present~ el primer tramo d~ debates entre lo mo-
derno y lo posmodemo, et·hec~o mismo del libro se propuso con un carácter de
problemática anticipativa. Un aporte que reoto"rgaba -desde un sitio reflexivo que
se presumía adelantado- un eje de sentido a la encrucijada político y cultural del
momento y sus consecuencias en distintos campos del saber.
Un mm-ido de ideas modernas se agrietaba drásticamente para dar paso a una
conciencia inusual de la modernidad corho. pretérito o, como ya se decía en el
campo del arte, como tradiCión. M"UChas de las gramáticas del presente iban pare-
ciendo decires fantasmáticamente anacrónicos. En ese marco puede afirmarse
que los autores que protagonizan el debate' permitían retener todavía dos varia-
bles en el campo de las disputas de ideas. Primero, el esfuerzo intelectual por una
actitud de avanzada en un marco de argumentos dispares: lo que estaba en juego
en ese momentO controversia! era una trama escénica de discursos, actores,
paradigmas y legados contagiados de crisis profundas. Se trataba de ver, como
siempre dificultosament"e, por dónde pasaría tina cultura histórica con sus
disparidades y las nuevas referencias que hacían a su inteligibilidad, anticipar
teóricamente la lectura de un porvenir é¡ue había perdido casi toda luminosidad.
Segundo: la noción de posmodernidad surgida del campo del arte y de cierta
acumulación de teorías críticas con intencionalidad disruptiva frente a la razón
ilustrada, ya sea por derecha o por izquierda, aspiraba a construir nn relato (<post~,

5
EL DEBATE MODERNIDAD - POSMODERNIDAD PREFACIO

que centrase las muchas cuestiones expresivas, reflexivas y políticas en juego. Lo Puede decirse que los abordajes sobre la posmodernid!].d durante esta ultima
posmodemo ambicionaba ser la clave de un tiempo, aunque fuese desde la reyerta. década y media, en sus distintas geografías culturales, en sus liviandades, en sus
En su desenfado, el "post" enunciativo buscó recobrar un transcurso de diálogo latidos contestatarios, en sus aportes a las redefiniciones del proceso cultural
crítico a partir de la conciencia sobre los distintos ocasos de lecturas e ideales en capitalista, en sus comprensiones de las nuevas tecnologías, han perdido parte
el campo progresista y conservador más preocupados por el desentrañamiento del potencial teórico prometeico que supusieron inaugurar. Aquel periscopio
de la cultura fin de siglo. El prólogo a la edición del 88, que persiste en la presente, emt!rgido en los ·so en aguas revueltas y en un tiempo donde vocablos como
planteó una clara incertidumbre en relación a la envergadura epistémica de la incertezas, post~ilusiones y mutación de referencias navegaban sobre los conoci·
propia noción de posmodemidad, prefiriendo situarse y hablar desde la transitada mientas y las políticas en un ultimo lapso de sentido clásico, extravió ahora la
orilla de una vieja modernidad en estado más bien calamitoso de sus razones e fuerza reordenadora en el corazón de lo teórico. Languideció el convencimiento
ideales cognitivos. con qUe ese plus con que lo "posb' se preciaba teoría reinaugurante .. Pero a la vez
Lo más significativo de aquella introducción, viajera por distintas épocas de la muchos de los registros uposb• sobre la índole del presente confirmaron en sobre·
modernidad desde el siglo XVIII en adelante, fue la creencia de que un nuevo manera el estado de una modernidad descontinuada en muchos de sus aspectos.
engarce de discusión teórica promovida por lo posmoderno reincorporaba final· Y esta experiencia de Jos ((post, fue y es también un dato irrefutable del propio
mente una nueva estación de crítica a la racionalidad hegemónicamente actuan· cotejar, del propio sentir, del propio in~comprender y vivir las actuales condiciones
te, a su incierto y destronado sujeto hacedor, a la historia hecha, a las ideas de los de la historia. Desde algunas de sus tesis puede decirse que In posmoderno ya,
últiÍnos dos siglos y medio. irrev~rsiblemente, es parte de nuestro hacer la histoda.
Se trataba de un nuevo juego provocador y sustentado con ilustración insatisfe·
cha. Hace quince años todavía se consideraba reunible el proceso de los eclipses 3. Es por demás significativo, hoy, el mundo que aún no figuraba en el prólogo y en
conceptuales que habían reinadO: de manera ecuménica. Y desde una concepción lo textos de 1988. Como así también el que se suponía en gestación inmediata y que
de crisis visible por el agotamiento de referencias y parlamentos, se veía fecundar más tarde faltó a la cita, teniendo en cuenta los pronósticos ideológicos y políticos
y lidiar otra veZ a las herencias que pensaron las cosas. Lo posmoderno producía hechos en ese entonces. Mundos, ambos, no ya de la especulación crítica, sino
finalmente, en su categórico rechazo o desmitificación de un tiempo civilizatorio, concretizados en sus palmarias presencias y defecciones. Cuestión de enumerar. El
una lectura despabiladora de los ((pre'' y los {(post~•. para eslabonar a su manera el epílogo de Jos Estados comunistas reales y la caída del mundo bajo égida soviética,
recorrido del conjunto. Se lo leyese como evento conservador antimodernista, liber· como crónica material que llevó a fin la legendaria revolución marxista socialista y/o
tario progresista o festejante consumista, aludía a una confrontación y ~xigía su populista, pensada y expandida desde Europa con sus mesiánicos partidos proleta-
rastréo crítico. Ponía en juego, ex profeso o no, su propia legitimidad, fragilidad y rios y campesinos en los cinco continentes. El nacimiento de una edad postconnmista
deseo de hacer comparecer todas las representaciones históricas. en Los imaginarios sociales. La desintegración del mundo bipolar de potencias enfren~
tC~das. La compulsiva irradiación de una globalización aluvional con eje en USA en
2. La contención explicativa satisfactoria de una encrucijada histórica a partir de términos capitalistas productivos, htborales, financieros, inversores, tecnológicos, es·
un eje de debate (por más amplio que este fuese), o el colectar indicios en un sentido peculativos., culturales y jurídicos bajo absoluta hegemonía de un discurso económico
cabalmente unificante como acto de conciencia examinadora de una actualidad de mercado que todo lo ata, destina, explica y oscurece. La estructuración definitiva
-gestos que ensayaron los autores de este libro -sería hoy difícilmente construible. de la sociedrul massmediáticn del ciudadnno espectador, con sus centenares de 'canales de
Sucede que cada vez más se disuelven referencias sintetizadoras, paradigmas video, estéticas y géneros masivos de notificación de lo real~mundial, que redefine a
omniabarcativos, "contradicciones principales" reductoras, el hallazgo de una supra· incalculable profundidad lo teorizado en términos de democracia, actores, política,
clave <~glutinante, así como .una teoría crítica articuladora del conjunto epoca! o representación, consenso, soberanía, Estado, constitución de Subjetividades, campo
alguna filosofícl de la historia que (tardía o promisoriamente) soporte o instituya una de lo cotidiano y relación Ienguaje·realidad. La aparición de nuevas formas de protes·
relación Unívoca entre conocimiento y política. Tres lustros más tarde a aquel 1988 tas rmmdinlizadns y de multitudes a·partidarias disconformes, de carácter ncofnscistas o
se ha complejizado, balcanizado y cruzado de maneras en exceso selváticas o autistas libertarias. El consecuente deshilachamiento de teorías y filosofias políticas en relación
la posibilidad de presentar el debate como centro de una totalidnd interpretativa sobre a sociedades, actores, caracterizaciones y fraguas de masas dislocadas de modelos
asuntos medulares del mundo. Desde esta perspectiva, si en aquel prólogo se aspi· clásicos. La instalación de prácticas terrorist!ls cuyo radio de acción trans.fmntera alcanza
ró de manera polémica a un proteico objeto de estudio -la cultura posmoderna- diariamente una lógica de sensibilidad planetaria. La revalorización de Jo religioso como
ahora es esta propia antología la que debiera también pasar, a la par de sus ilumina· tifnot/o con el sentido y los fundamenta;, condición de lo humano vuelta a pensar hoy por la
dones, a ser objeto de estudio, para medir las capacidades que tiene la constelación filosoña de avanzada, la teoría cultural y la creacitín artística frente al zozobrar y nihilización
de dilemas abiertas por lo posmoderno en ese entonces. de la dupla ciencia/política. L1 naturalización de las sociedades del desempleo, de las

7
EL DEBATE MODERNIDAD. POSMODERNIOAD PREFACIO

gigantescas migraciones marginales, de la-? zonas empresarias "rentables", de los post- rico con sus valores, lógicas, utopías, ideas y catástrofes, obligan a una perpetua
Estados e identidades nacionales, de las alertas rojas y miedos por la.violenda y la muerte tarea crítica que preanuncia y reclama pensar los déficits de una historia extensa a·
metropolitana. NaturaliZación de las guerras televisadas y de una edad implosiva del desmitificar por encima de las buenas intenciones de los personajes que la actua-
mundo sin otro horizonte que la dura disciplina del mercado depredador y la condena a ron.
muerte -sin decreto oficial- de mil quinientos millones de tercermundistas que "sobran". Pero, paralelamente, será la propia querella sobre la posmodernidad la que
Estas metamorfosis de envergadura nos sitúan hoy sin embargo, en cuanto a también sufrirá la fragilidad y precariedad de sus razones, de sus argumentos, en
las lógicas más profundas que las presidieron, en un mundo harto conocido Y el contexto y la vorágine disolutora de discursos y cosas ocurridas en estos últi-
empeorado: el .del capital y el mercado, definiendo fría y brutalmente vida e histo- mos' quince años. Desagregación que produjo una diáspora de temas, fragmen..:
ria de las comunidades planetarias, el del apogeo del racionalismo liberal con que tos, enfoques, herencias sesgadas, sobreimpresiones, neoesferas especificas de
se constituyó hace dos siglos políticn e ideologicamente la modernidad burguesa, problemas y políticas, teorías diferenciadas y lecturas de conflictos autárquicos.
con sus particulares credos de libertad, demócracia y orden .social simbólico y Frente a esta diáspora y errancia sin límites, la posmodemidad fue en gran parte
ñctuado. El de las guerras y botines. El viejo mundo de los que portan la razón de también una suerte de "totalización" arcaica que buscó fallidamente sujetar la
dominio y aquellos signados por "irracionalidades" subalternas, el de potestades escena .antes del estallido y las desaPar.iciones.
de corte imperial decidiendo lo que posee y lo que debe saquear porque no posee,
el de las injusticias productoras de una historia sobre todo infrahumana en el 70% S. Es desde este punto de vista -de ·consideraciones encontradas- que hoy esta
de la población planetaria. En ese contexto el amplio dial de la posmodernidad, sus antología ~e autores y textos sobre lo moderno-posmoderno retiene su vigencia
debates, sus arborescencias y frutos sobre distintos dilemas, aspectos, terrenos en términos críticos y precisa de una permanente capacidad crítica sobre sus
teóricos, y comprensiones preformativas de tesis intelectuales e investigativas, propias armas cognitivas. Libro ahora ampliado con ensayos de Osear del Barco,
....!
encuentra espacios donde el trabajo de tal noción alumbra penumbras conceptua- Fredric Jameson y Hal Foster, que trabajan los problemas desde perspectivas
les, aviva discusiones en saberes mortecinos, permite reabrir reflexiones en zo- filosóficas, utópicas y estético-culturaleS.
nas por demás abroqueladas en cuanto a preguntarSe por fenómenos, síntomas y El libro retiene una actualidad, en cuanto a que estas escrituras inaugurales se
nuevas experiencias societales. constituyeron en un campo temático frente a posicionamientos intelectuales y
(
polfticos que hablaron de las nuevas "condiciones post-históricas" que debería
4. A la vez, aquel tiempo de finales de los '80 que hospedó la primera versión de incluir todo saber sistematizado para situar desde ahí su justificación o
esta antologí<~, conjeturabil a futuro casi inmediato -desde sus ~ectores progresis- prescindibilidad. Lo que exponen estos ensayos se reabre entonces para tareas
tas-, el despliegue de una democracia burguesa de signo transformador reformis- reflexivas que traten de caracterizar síntomas y horizontes de las circunstancias
ta, intensa y practicada desde diferenciadas bases, un socialismo a democratizar presentes. Ensayos de una antología que remiten; en sus explicaciones, a lo que
con rostro humano como substituto de los sodalismos reales. Y en occidente, un reaparece en nuestra existencia social cuando ésta pasa a ser auténticamente
mundo de experiencias autogestionarias en brotación, Crítico de las totalizaciones pensada: hay un haz de.sensibilidades, de actitudes y de visiones culturales mo-
y verticalismos de las políticas marxistas, confrontad?r al mismo tiempo cor1tra dernas que certifican día tras día que han cesado en su intensidad n.en su ·simple
los predicadores del mercado liberal en crisis como todo el capitalismo, contra la presencia. En tal sentido la crisis de tales experiencias y argumentaciones, de
enajenación massmediáticn, y con nuevas experiencias multiplicadas que gestarían tales sustentos o terrenos marcadores de tensiones (que serían hoy, culturalmente, ·
una democracia ampliada, arriesgada, desencadenante de otra conciencia de pasado) emergen como dato irreversible. Esto es: ya no crisis operativa de una
necesidades y relaciones críticas, y de otros actores para inéditas experiencias dialéctica que subsume "el dato" para reCuperarlo en una estatUra superior de la
antiautoritari<~s y transformativas. También cosmovisiones alternativistas que tramél o espíritu de ·una época.
atravesarían infinidad de práctic<~s profesionales, informativas, culturales, de gé-
nero, ecológicas, religiosas, universitarias, y académicas, como poderosas resis- 6. A su vez y como contracara de esta marca de 'actualidad, resulta también
tencias colectivas contestatarias a lns lógicas y las tecnológicas del capitalismo y evidente que la viga maestra que pretendió plantear el debate modernidad-
su producción c~ltural de. seres, tipos, reglas, metas y competencias barbarizantt:!S posmodernidad en distintas comarcas reflexivas no resultó muchas veces tal pie-
del hombre social. za estratégica.· Ni l<l confront<lción entre derechas e izquierdas ~deológicas moder-
Los datos sobre lo deficitariamente· calculado en aquella década no descali· nas y antimodernas, ni el expediente de apuntar a la crisis de los grandes relatos
fica, sino que por el contrario reponen la importancia de este debate como ultimo metadiscurso heredero de las ruinas discursivas, ni la extensa saga
modernidad-posmodernidad. Lo h·acen en tanto .estos textos "clásicos", <~1 resélltar de la modernidad y el modernismo en el campo estético artístico, alcanzó vigor y
la trascendencia que le otorgan al debate sobre la modernidad como proceso histó- autosustentación como para.regir el logos de una época de altas dislocacioneS
subjetivas y escénicas que remiten a saberes.
·.···¡r-····
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EL DEBATE MODERNIDAD • POSMODERNIDAD PREFACIO

Como ya se apuntó, lo irónico en todo caso es entender que la declinación que cosificadora, bélica, mediática, de mercado global liberal. Incapacitada de juzgar
finalmente tuvieron las reflexiones posmodernas sobre el nuevo presente en per- su prOpio fracaso, y sus salidas y fugas en las antípodas de las promesas.
manente expansión no fue por las consecuencias de haber roto con los mundos de
explicaciones aba~cativas, con t"eorías onmicomprensivas, con viejas perversio- 8. Curiosamente, y a raíz de la· reciente invasión y conquista de lrak por parte de
nes unificantes. Tampoco por desechar los nuevos hilos "del conflicto", sino por Norteamérica, se nbrió un debate entre intelectuales y analistas de USA y Europa
haberse parecido en demasía a estos moldes que buscaba cuestionar de cuajo. A mientras los superbombarderos lanzaban sus cargas inteligentes sobre Bagdad.
quince años de distancia las lecturas que trabajan sobre señas posmodernas y Discusión en la cual uno de los ejes ensayísticos rectores fue el temn de la
barometrizan su presencia, en realidad pecan muchas veces de demasiado "mo- posrr\odernidad y la guerra .aludida. Columnistas de grandes diarios, pensadores
dernas" en su reagregación de sentido con respecto a los rostros de una época. entrevistados, suplementos especiales, libros sobre la encrucijada editados preci·
pitadamente en plena ocupación militar del país árabe, hi.cieron visible el uso
7. Desde esta última perspectiva, lo posmoderno devela la modernidad cultmal expandido del término posmoderno para caracterizar no tanto lo nuevo que traía
como la que importa discutir en primer término. también que esa modernidad cultu- aparejado la decisión armada pentagonista, sino las diferencias histórico cultura-
ral, así nombrada, había empezado a ser una dimensión inerte, callosa, tumefacta les entre las dos orillas del Atlántico Norte en cuanto al escenario de ideas que
en su horizonte de sentido desde Nietzsche y Heidegger: una historia del pensa- quedó. Una escena situada entre una edad simbolizada como "el pasado" siglo
miento develada como fallida, inhumanamente "humanista", pero imprescindible XX, y una actualidad todavía sin rótulo ni siglo armado.
en su transcurso desde un primer dios. Por último, que había que dar cue.nta de los La polémica por Irak bajo dicho concepto "post" no solo dio cuenta de la divulga-
tantos intentos de deconstrucción de un pensamiento raCional, que en su amenaza ción del término desde la academia a los massmedias. También de la necesidad que
de suicidio siempre se salva a sí mismo. Modernidad cultural, entonces, que hace tiene la reflexión, ahora, de una forma de la mirada que parta en 'dos el tiempo
visible definitivamente -como crítica a la historia- el orden estético de inteligibilidad presente, con una raya o tajo ilusorio, teorizado. Que ofrezca dos rostros de lo
con que la propia modernidad se propuso a sí misma. Ella fue subjetividades en mismo, por demás indefinidos y conviviendo. Original y réplica, viSto y déjii VIL
trances, dibujos de épocas, escenas representacionales, orden de la sensibilidad, Representación del mundo y representación de la representación del mundo. Las
problemas de las formas para un mundo que heredó a Dios, tiempo de las aparien- actuales condiciones del capitalismo, las maquinarias culturales y sus artefactos
cias verdaderas, pensamiento del mito y el lenguajes, estéticas de la comunicación, de memoria, de olvido, de lo bélico, la enorme dificultad de desentrañar el escaso
enigmáticas del mensaje autarquizado, tiempo de los fragmentos, desconsideracio- futuro que les quedó a las heridas políticas modernas, obligan a un vivir perma- _:
nes de la verdad, desboque de las literaturas y poéticas. Un extenso camino que nentemente entre citas inscriptas en alguna historia cerrada/abierta. Lo que le·
arbitrariamente podría dise.ñarse entre un núcleo de jóvenes en la Jena del siglo sustrae a la historia todn promesa en la propia idea de. promesa, de utopía en la
XVIII hasta las narratividades virtuales que hoy nos componen. propia no~ión de utopía, y a la vez la recubre de una sabiduría sobre sí misma que
El encuadre mayor que sostúvo el espíritu de lo moderno, que cobijó-sus conflic- juega como inédito espejismo, como operatoria símil sublime.
tos, resoluciones y catástrofes, fue la ida de la historia como proceso emancipador La conquista armada de lrak remitió, en esa polémica, a las compresiones del
del hombre, conducto vertebral que vincula muchos diseños de polis y caminos de pasado desde dos espectrales caras de la actualidad. Para los opinantes euro-
filosofías políticas. Esto implicó extender a pleno el reinado de la razón autónoma peos, lo que volvía a emerger de manera brutal con la administración guerrera de
y la crítica tribunalicia contra todo aquello que mal heredaba, dificultaba o se Bush era ese fondo bíblico intolerante de la USA blanca protestante ~omo gran
oponía a tal marcha secular de la razón. La conciencia moderna, su sujeto porta· cuadrante sustentador de una "nueva edad" de hierro. Una performance de neto
dar de esa razón productora· de mundos abstractos y materiales, pasó a ser el corte fundamentalista antimoderno en lo cultural, en lo político, en lo ideológico y
núcleo que alberga tal potencial emancipador. en lo militar que confirmaba -<on tal gesto- a la sociedad occidental antimodernista
Crítica y emancipación fueron los datos centrales, más allá .de lo que las cróni· por excelencia: EE.UU. Sociedad pre/posmoderna religiosa, con su "dios america·
cas capitaliStn y comunistn protagonizasen lo contrario a esa libertad, autonomía no" y su conciencia de pueblo elegido de manera indefinida. Posmodernismo en
y justicias promulgadas. Dicho de manera más rotunda: las barbaries sufridas, los este caso de derecha. Por lo tanto: bélico, ultratécnico, conservador, chauvinista,
millones de asesinados, la caída de valores apreciados, le sirvieron a esa crítica integrista judeocristiano según, los ojos europeos.
emnacipadora -y hegeliana para certificar finalmente su vigor o capacidad de con· A su vez, los asesores y defensores de la· política de Bush juzgaron severamente
.suelo. Si tanática fue la racionalidad científiCo·técnica-pnlí tica·guerrera del nazis- el posmodernismo de "la vieja Europa'' continental, .en la cual, según ellos, se
mo para lograr sus objetivos, la razón libre, creyente en la promesa ilustrada; libró había acentuado en el ultimo medio siglo de una -manera desmesurada la
su batalla y salió inmensamente herida pero triunfante frente a la cruz gamada. nihilización de valores, perspectivas, sentidos y lecturas, imprescindibles de se·
No obstante esa lectura se marchitó en la razón instrumental, totalitaria, guir portando para comandar el reinado de uná racionalidad occidental. Debilitan-

11
111
PREFACIO
El DEBATE MODERNIDAD - POSMODERNIDAD

nes la intención de reponer el (marginado) Ciilema de la Ilustración y gestar una


do, ahuecando, desfundamentalizando de esta forma las defensas culturales, eco-
teoría póstuma de la modernidad como conciencia actuante que expusies·e
nómicas y políticas, y con ello la fortaleza de los sujetos históricos de una civiliza- críticamente las herencias contenidas en lo actual, sin desintegrar a la razón misma.
ción, frente a estrat~gicas amenazéls de un esparcido neoenemigo. Posmodernidad
europea que busca falazmente la liviandad de la historia, las kantiana paz perpe- 10. En el texto de·Oscar del Barco se plantea que, en relación a esta actualidad
tua, los lares de una poshistoria sosegad¡;¡, desde una ilusoria estación terminal del mundo como "orden confuso" de las cosas, el concep~o posmoderno en todo
arribada, desde su necesidad de liberarse de pasados culposos, infaustos: des- caso vuelve a develar como la modernidad, desde sus albores, contuvo un talante
prenderse de la historia en sí, y renegar, para eso, de su propia docencia de posmodernidad dibujado crípticamente en su textura: el anuncio de un fin siem-
universalista moderna iniciada en los siglos XVII y XVIII. pre incumplido o de una realización desmesurada que no podía sino postergarse
hasta descubrir su ilusoriedad.
9. El debate sobre Irak expone las particularidades de W1 presente desValido de toda La muerte de dios, del sujeto, de la filosofía, del <'Irte, de la historia, de los relatos,
filosofía de la historia, que discurre entre hechos fuertes -invasiones, bombardeos, terro- abren hoy un transcurrir de las sociedades vaciudas de tod<~ trascendencia, de
rismos, miedos, avances de la sociedad policíaca- pero más obsesionado por reencontrar todo fundamento, de todo para qué y hacia dónde. Y sin embargo la llave maestra
en "el atrás" un sentido (que se añora o del que se fuga) que por los acontecimientos de la modernidad ilustrada quizás haya sido esa herramienta sepulturera, que del
mismos que resuenan cada vez más, como proyecto a futuro, planetarios y huecos. Barco descifra en términ"os de c.rític<~. Esa que rastrea en Mallarmé, Rimbaud,
Nos situaríamos en las antípodas de cuando para el filósofo alemán Emst Bloch, Cézanne, en otros de una saga filiar estética que tuvO como cometido el lento
en Das Prinzip Hoffnung, se trataba de abordar unicamente "todo lo que está por ser desarmado de los grandiosos pilnres que simularon ser columnaS eternas del
llevado a cabo, un todo.utópico que abarca la totalidad de la historia", donde el
templo moderno capitalista.
marXismo y la revolución "han traído al mundo un concepto d~ saber que ya no está La presente actualid<~d posmoderna, con sus derivas, puro flujos, evanescencias,
esencialmente referido a lo que ha ocurrido sino más bien a lo que está emergiendo simulacros y anomias que hoy parecen haber desvencijado todo punto de rcfe-
para tener el futuro al alcm1ce de una comprensión teórico práctica ... ". La posmodernidad renci<l, toda nccesidod sustentadora, todo fondo de las cosas, temas y debates,
es un concepto que efectivamente, más allá de los entretejidos teóricos que. lo
sería finalmente zonu de un camino impostergable que fue cumplido. Desde esta
hospedan, da cuenta de la casi realizada nihilización del curso histórico, La imposi- perspectiva la conciencia sobre las caidas de las grandes metafísicas de la histo-
bilidad de reabrir el pensar "desde el futuro". Dato que a su manera la aspereza de ria, la del cristianismo, la del progreso ilustrado, la del humanismo, el hegelianismo,
los halcones norteamericanos concentran en la antigua Europa, madre de las ideas el positivismo y el marxismo, esconden por detrás de sus ruinas otro tejido encla-
cruciales cristianas y modernas. vado. Una inmensa tela de araña o reverso del tapiz que del Barco percibe pobla-
La querella pasó a ~er primordialmente recuperación del pasado del presente: da de intensidades, de otro mirar descentrado y no totalizante (totalitñrio) que no
recorrido inverso al profetizado en la época de Bloch a principios del siglo XX. te'0dría cabida ni en el cesto de la modernidad ni en aquel presunto de la
Saturante atmósfera, ahora, de destinación genealógica. Ya nada alcanza el futu- posmodernidad, y que remitiría a una región ya abandonada por las palabras.
ro, que aparece imaginariamente como habiendo sido. Por una parte en la dimen-
sión de lo estético - redesplegada a un todo cultural y también cuasi político- la 11. Lo posmoderno se recepciona hoy, según uno de los más consecuentes
cuestión del posmodernismo reabrió el debate histórico de las subjetividades en· analistas y conformadores de su problemática, Hal Foster, como una cuestión
aquellos planos donde las seguridades ideológicas modernas mostraron el agota- démodé y trivial. Como si no hubiese podido escapar de la propia barbarie del
miento de sus lecturas políticas sobre sujetos; clases, estamentos, alianzas socia- mercado cultural que lo celebró y lo "hizo pasar de moda", tampoco de una tradi-
les, culturales, demasiado esquematizadas, dogmatizadas o directamente ción modernista que lo anatemizó y a una izquierda que lo fijó como hijo insobor-
perimidas. nable del m·~rcado capitalista tardío y su satura~te capacidad global-culturizadora
Se planteó la f~cunda carga de irrepresentatividad, de deslinde, de irracionalidad, de ofertar todo y hacer equivalente todo. A pesar de esto, de acuerdo a este
de ocultación de datos inéditos que abordó siempre la crónica de lo estético moder- teorice de arte norteamericano, no ha perdido su posibilidad critica en cuanto a
no, como sendero propicio, ahora, para preguntarse por cómo reabrir la teoría
rastrear le~s obsesiones modernas.
política y social. Por otra parte, el debat~ se amplió hacia una perspectiva de cara~­ Por cierto lo posmoderno buscó re-conocer un mun~o no sólo que pasaba a
terización de la crisis mundial, situación del capitalismo, de sus modelos de Estado y tener a la revolución como pasado, sino también posnacional y casi pospolítico
actores socioculturales sustentat:tdo ya sea variables netamente reaccionarias,
burgués en cuanto a la incapacidad ya de redinamizar la historia del sisteme~ con
neoconservadoras o de un progresismo democratizador. Desde este punto de vista
nuevos credos. La historia desterrada de la historia podría ser una definición de
el tema de lo posrnoderno adquirió el curioso perfil de evitar las rupturas en su
fondo, abarcadora, en la aparición de lo teorice posmoderno.
nombre. Por el contrario, su incidencia y secuelas teóricas alimentaron en ocasio-

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. El DEBATE MODERNIDAD • POSMODERNIDAD
PREFACIO
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tiempo "histórico". Y en lo político de esa historia, el yo fantasmal con sus fantas-
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En el texto de Fredric Jameson, WlO de los pensadores que más teorizó.e instituyó
mas {masa, clase, colectividad, comunidad, nación, pattido, enemigos, otros). Es
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la condición posmoderna en el tardocapitalismo , la noción de utopía permite
decir, marcas societales que no alcanzaron jamás una última figura de sosiego, de
r~ferenciar la índole transformadora que poseyó lo moderno con su capacidad de
conformidad consigo misma, pero que nunca dejaron modernamente de pregun-
Situarse argumentativa y .polític«me_nte "ya siempre en el futuro", para diferenciar-
lo de la actual.situación posmoderna donde se deshicieron en el aire los entra'mados tarse por_ sus señas genuinas.
temporales que hilaban las prospcctivas en la cultura del sistema. En el referente de
13. Desde esta perspectiva amplia, contenedora, puede decirse que lo
1~ utopía anota Jameson la obsesión modernista del tiempo organizado teleológica
¡)osmoderno critica -con afán destitutivo y a partir de distintaS dimensiones teóri-
y escatológicament e como resolución violenta y traumática de la h~storia, y dónde
cas- aquello que susterltó dicha ordenacióri histórica en términos de sentido: sus-
críticamente el autor señala a Stalin como uno de los arquetipos de esa lectura
tento que la modernidad racionaliz~ casi a pleno con sus filosofías. Lo posmoderno
acabada en pesadilla planificada. Esto se distingue de una reciente y posmoderna
critica la noción de una verdad fija, eterna, sustan~ial, que sOstendría procesos,
noción de catástrofe por venir, con que la actualidad se desprende de aquella heren-
pluralidades, movimit!htos, memorias, violencias legitimadas, guerras, paz, domi-
cia del curso del tiempo, donde este último había quedado hospedado desde lo judío
cristiano bajo un hálito sagrado o ·científico trascendente. nios ideológicos, esto es: a la historia. Lo posmodcrno estructura, de manera
descompasada pero con evidente fuerza epistémica comunicativa, los avatares
12. La modernidad resultó la metafísica de aquellos cursos emprendidos y a de un largo transcurso moderno de resención y final de la metafísica que no
emprender: un eslabon.cuniento destina! curativo o pestilente: dio Jo mismo a los encontraba lenguaje apropiado para aterrizar en los campos de los saberes, pro·
efectos de una lógica totalizante. Fue el nacimiento de las naciones, el hallazgo del fesiones y prácticas intelectuales. En este hacer nítida la visibilidad de la
verdadero mundo en la palabra objetivante, las marcas identitarias del arte desde desestructuració n de una discusividad madre, lo posmoderno hace las veces de
cada época y desde cada una de las raíces patrias, las literaturas desentrañan teS: un cable a tierra: una suerte de "democratización " de tal cuerpo reflexivo (extran-
de las profundidades de lo real, el cambio en la historia. Aunque las improntas jero a muchas teorías culturales, sociales, políticas, comunicacionale s) incorpo-
contrarias a ese omnipotente muralismo civiliza torio también fueron tozudamente rándolo al ruedo de los saberes en tanto· figuras, nudos interrogativos, enclaves
modernas: la pérdida de todo sentido de una marcha, el vaciamiento implacable temáticos, torsiones del anáhsis, lenguajes, sub-objetos de estudios, redefinición
del mundo constituido, la conciencia de la huída de los fundamentos, las poéticas de las subjetividades, perfiles de la crítica y modos investigativos.
El deb<~te desde y con los planteos pnsmodernos permite entonces una inédita
exiliares al mundo, la fusión hiperbélica de lenguajes y muerte, la desolación per-
manente del alma, el amor a las superficies y a las pátinas dünde se da la precarie- aparición de la declinación de las concepciones de la verdad estable y objetiva del
dad de las cosas, es decir la vida. · ser en tanto orden ideal del mundo, como otro escalór, por demás audible, del
largo ascenso (o descenso) secularizador de .la modernidad .. EI argumentar
Pero desde ámbas (in)tensiones los parámetros modcriJOS sobre futuros y pasa-
dos retuvieron siempre una relación jr1erte con la desesperanZa y la espe:ranza. Con posmuderno puede definirse entonces como ultima ratio comprensiva por la cual
la ·verdad indiscutible, con la índole del ser, con una idea de hombre, con lo adquiere fisonomía u~ tiempo post-nietzcheano ya acumulado, bifurcado, pero
irreductible de la justicia divina o secularizada. En definitiva, con la realización sobre todo también vastamente admitido y consumado -también p<~sado- para el
efectiva de la historia, con la violencia "ontologizador~" que esto implicaba, y que necesario ejercicio hoy de des_centramientos teóricos en espacios estéticos, filo-
sóficos, analítico -políticos, crítico- culturales, psicoanalíticos ensayísticos,
las propias ciencias históricas e historiografías modernas certificaron para llevar
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a sine qua 11011 de todo pensami~nto sobre el quid social y sus trayectorias. historiográficos, semióticos y narrativos de un inmenso y gran resto cognitivo que
le queda al dilema discurso-mundo. Esto es, el de los relato de relatos, espacios de
Esa es la conciencia moderna definitivamente esculpida y. fiscalizadora. Para
perspectivas, de interpretación, de herm~néuticas, de paiabras de palabras, don-
ella la historia fue y es u~a. escena donde todo "el tiempo" se lo lleva el pasado y
de alcanzan definitiva potesta~ lo sígnico, lo retórico, _la genealogía, las literaturas,
el futuro. Lo a conquistar, en tanto crítica y mandato, que se proyecta desde un
la falla ensayística, los textos de cultura, la réplica, la pátina ilurninante, la cita, las
provisorio prese~te fáustico no sólo por su poder demiúrgico, p.or el cálculo, por la
escrituras en palimpsestos y también según algunos la neorelación con lci sagrado
técnica, la inversión, la producción, sino en gran medida también por ]a creativi-
dad de sus melancolías, mitos originarios, espiritualidades a rescatar, precepti- en una edad post-trascendent alista. Lo que campea en estos textos es el fondo
vas, .Y a un pensar desde lo decible/indecible , desde el fundamento/abis mo. Todo con que se piensa lo actual. Modernidad-po smodernidad sería un último
gestó lo real de lo real y la marcha de lo real. La historia entonces como· una obra reordenamiento de la biblioteca eritico moderna con Nietzsche, vanguardias, Freud,
expresiva, imaginaria, innegociable, una narratividad indeclinable que llena el Marx, Heidegger, Frankfurt, el antihumanismo del '68, la deconstrucCión y la revo-
vadO. Historia: una falla que se repara a sf misma de manera imprescindible. Un lución frustrada. Pasaje de una escritura de la conciencia al lenguaje, del orden de
exh:añamitmto infinito í1 corregir desde la noci6n de tiempo y extravío del propio las representaciones a los actos onunciativos, de una racionalidad unificante y

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EL DEBATE MODERNIDAD - POSMODERNIDAD

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reintegradora en lo teórico político, a una radicalmente diferenciadora,


a-emancipadora, y un desdibujamiento de la línea entre razón y su otro.

14. En este juego de su vigencia real y de los límites encontrados (en el propio
entramado de las ideas del presente) el ·posmodernismo forma ya parte plena de
la tarea de preguntarse por las condiciones de la historia que ahorn-se habita.
Pasados quince años de la inicial edición de_ esta antología, me consta que aportó.
en distintas disciplinas y campos ·del pensamiento, desde l!:!ctores situados en
ámbitos universitarios, para bibliografías docentes, grupos psicoanalíticos, for­
maciones artísticas en sus distintos lenguajes, investigaciones académicas cultu­
rales, sociales y políticas, estudios filosóficos e históricos, áreas de problemas en
comunicación, y también en terrenos de estudios médicos y jurídicos.
Las discusiones que provoca el articulo de J ürgen Habermas, entre otros, en· J .F.
Lyntard y Peter Bürger y Xavier Rubert de Ventos, el intercambio argumentativo
entre •Marshall Berman y Perry Anderson, las lectµras sobre las crisis de la moder­
nidad de Cario Viano, Lorenzo lnfantino y Francp Crespi, y las cartográficas de
Andreas HuySsen sobre cultura, arte y edades políticas posmodernas, constitu­
yen hoy no solo planteos que gozan de lozanía, sino que en muchos aspectos no
fueron superados y permanece� como lecturas guías a enriquecer. También de
esta antología se desprenden los dos p�rfiles rectores y chísicns de abordaje <1!
conflicto modernidad-posmodernidad: el teórico-filosófico sociológico, y el estéti­
co-artístico-cultural que se plantean en el libro desde la gama de sus autÜres.
Enfoques que se perciben en la mayor parte de los trabajos geneal_ógicos de la
actualidad, con los que se pro.cura una experiencia crítica a las herenciíls, y de
retener a .su vez herencias parn una tarea crítica intelectual.
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Septiembre 2004
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