SOCIEDAD, CULTURA Y COMUNICACIÓN: APUNTE N°6: DISCURSO POLITICO
PROPAGANDA / DISCURSO POLITICO / ARGUMENTACIÓN: LECTURA, CRÍTICA, COMPRENSIÓN.
DISCURSO
Se puede definir el discurso como “toda sucesión de palabras, extensas o cortas, que sirva para expresar lo que
discurrimos, debe ser adecuado, es decir, ordenado, acomodado y proporcionado para lo que se quiere, perfecto
para el caso”. Esta definición sugiere que el comunicador sabe lo que quiere con su discurso, y lo organiza para
lograr ese objetivo.
Todo discurso posee tres partes fundamentales: la introducción, el desarrollo y la conclusión. A su vez, la
introducción tiene cuatro funciones: captar la atención del público, establecer una relación positiva con el público,
justificar el tema y anunciar al público la información que recibirá.
Los discursos políticos utilizan la persuasión, la argumentación y la identificación.
¿QUÉ ES EL DISCURSO POLÍTICO?
Los discursos son conjuntos de enunciados que se expresan de forma oral o escrita. El discurso político es aquel
que se produce en el ámbito de las luchas de poder, es decir, dentro de la política.
El Discurso Político, es una práctica política, importante para la creación de consenso para la argumentación. El
desarrollo del discurso político tiene que ver con la cultura política del país, pues condiciona al discurso y se adapta
a los cambios de la sociedad.
Según la Dra. Haider, expresa que el discurso político está producido por aparatos instituciones especializadas
relacionadas con el poder, lo anterior se especifica en: el Estado, Partidos Políticos y otros actores políticos.
Por lo tanto se define como Discurso Político, la sucesión de palabras que se comunica al público a través del actor
político, producida por las instituciones relacionadas con el poder y condicionada por la cultura del país.
Cada discurso político tiene un objetivo específico y, para lograrlo, utiliza recursos retóricos como la persuasión, la
argumentación y la identificación de un enemigo.
Los discursos políticos no son solo aquellos que los gobernantes enuncian públicamente, también son los que se
dicen en mítines privados y ante cualquier grupo que tenga una función política.
Entre esos discursos menos conocidos se encuentra la alocución, que es un discurso breve de carácter
introductorio al comienzo de celebraciones, inauguraciones u otro tipo de actos. A pesar de su brevedad, la
alocución cumple con gran parte de las características aquí enumeradas de un discurso político.
Otra forma de discurso político poco formal es la arenga, cuyo objetivo específico es enardecer el ánimo de los
oyentes. Tiene todas las características de un discurso político pero sus recursos suelen ser menos sutiles y la
caracterización del enemigo es menos diplomática.
EL PROPÓSITO DEL DISCURSO
El primer paso para la planeación del discurso es decidir el objetivo de éste. Cuando el orador quiere hablar en
público necesita saber la razón por la cual quiere hacerlo. También debe saber qué es lo que quiere obtener del
público. De esta forma podrá optimizar sus esfuerzos en la preparación del mensaje, para que de esta forma cada
argumento, imagen y palabra contribuyan para lograr su objetivo.
Cuando una persona se comunica en público lo hace principalmente para informar o estar informado, para
persuadir o estar persuadido. Un discurso informativo podría ser muy entretenido y persuasivo, aunque estos
elementos no fueran objetivos del orador, un discurso de entretenimiento podría informar y persuadir, y un
discurso persuasivo también podría entretener e informar.
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CLASIFICACIÓN DE LOS DISCURSOS POLÍTICOS:
Es clasificado en tipos:
Generales
Subtipos o Géneros.
El Discurso General, se enfoca a un tema en cuestión. En cambio los Subtipos de Discurso, como género están los
siguientes:
Discurso pedagógico político
Ensayo político
Discurso político teórico
Discurso de campaña política.
CARACTERÍSTICAS DEL DISCURSO POLÍTICO:
1. Objetivos
Para que un discurso se considere político debe tener como objetivo provocar un comportamiento determinado en
sus receptores. Por ejemplo, un discurso que simplemente informa sobre una medida de gobierno, no es un
discurso político.
Sin embargo, si se informa esa misma medida y además se apela al apoyo de la población, su carácter se vuelve
político. Es decir que todo discurso político intenta convencer a sus receptores.
2. Argumentativo
A través de argumentos, los discursos afirman una idea y la sostienen lógicamente.
Para convencer, los discursos deben ser (al menos en cierta medida) argumentativos. Esto quiere decir que
afirman algo y luego lo sostienen lógicamente con pruebas o razonamientos.
Sin embargo, la argumentación en el discurso político se diferencia de la que se utiliza en la retórica tradicional: en
esta última, la argumentación se utiliza para persuadir a un adversario.
Por el contrario, en el discurso político el adversario no forma parte de la comunicación.
3. Tipos de receptores
Existen receptores indirectos que recibirán el mensaje transmitido.
Los discursos siempre tienen receptores directos, que son las personas quienes se dirige el hablante
explícitamente. Pero además existen receptores indirectos, que son quienes se espera que reciban el mensaje
transmitido incluso si no se les habla directamente.
Por ejemplo, si un presidente habla por televisión a los ciudadanos de su país, los ciudadanos son los receptores
directos. Sin embargo, el mensaje será recibido e interpretado por otros receptores como políticos extranjeros y
sectores empresarios internacionales.
4. Estratégico
Explícitamente, los discursos políticos tienen como objetivo, como se ha señalado, convencer a su auditorio. Pero
además forman parte de una estrategia en la cual se construye una imagen de quien emite el discurso, se envían
mensajes a posibles aliados y se señalan los enemigos.
5. Funciones del lenguaje
La función conativa, la referencial y la expresiva intervienen en un discurso político.
En el discurso político se utilizan las funciones del lenguaje de diversas formas:
Función conativa. Directa o indirectamente apela al oyente a que se comporte de determinada manera.
Función referencial. En muchos casos se incluye información para sostener los argumentos.
Funciones poética y expresiva. Se utilizan en menor medida, únicamente como recursos estilísticos.
6. Metáforas.
Una metáfora es una figura retórica que hace referencia a algo sin mencionarlo, pero tomando otra cosa diferente
que tiene algún elemento en común. En los discursos políticos se utilizan metáforas para identificar a sus enemigos
con nociones negativas. También se utilizan para acercar complicados procesos económicos, financieros, políticos y
sociales a la simplicidad de la población no experta. Sin embargo, esa simplificación siempre es ideológica: solo se
selecciona la parte de la realidad que ayuda a convencer a la población de que una medida es positiva o negativa.
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7. Redundancias y repeticiones
Los discursos políticos están pensados para ser escuchados. Por lo tanto, a diferencia de un texto escrito,
requieren que la información aparezca varias veces para que el oyente pueda seguir el argumento que se
desarrolla. Esto puede lograrse a través de las repeticiones, por ejemplo, de un nombre o un dato importante.
Pero también pueden utilizarse redundancias, que no son la repetición textual, sino que es la insistencia sobre el
mismo tema desde diferentes aspectos o puntos de vista.
8. Identificación de enemigos
Es muy frecuente que los discursos políticos tengan como tema el enemigo del individuo o partido que emite el
discurso. Esto ocurre especialmente cuando el emisor del discurso no detenta el poder. La mención al enemigo
puede aparecer tangencialmente, como parte de una argumentación sobre otro tema. Pero si el enemigo es el
tema principal, el discurso toma la siguiente estructura:
Denuncia. Se identifican las acciones o características negativas del grupo o del individuo identificado como el
enemigo.
Exhortación. Se pide a los oyentes una acción en respuesta a la denuncia. Habitualmente esa acción es
acompañar al emisor para derrotar al enemigo.
Promesa. Para lograr el apoyo del oyente, el emisor del discurso promete solucionar los hechos denunciados.
9. Identificación del emisor con el receptor directo
Para convencer al receptor directo del discurso, en todos los casos el emisor del discurso político intenta que el
receptor se identifique con él. Es decir, presenta sus propios objetivos como si fueran los objetivos del receptor y
minimiza las diferencias que existen entre ellos.
10. Performatividad
Los enunciados performativos son aquellos que no solo hacen referencia a una acción sino que además la realizan.
Entre los enunciados performativos se encuentran las promesas, los juramentos, y las declaraciones. Los discursos
políticos son performativos porque el emisor expresa públicamente su compromiso a realizar determinadas
acciones o a sostener una posición específica sobre un tema.
MENSAJE POLÍTICO
Según Joseph Klapper, el mensaje parte por el emisor y culmina con la decodificación que realiza el receptor. Esta
primera comunicación se complementa con una segunda fase que comienza con el reenvío del mensaje
retroalimentado por parte del receptor y finaliza con la transmisión de un nuevo mensaje por parte del emisor. Los
sucesivos ciclos de reconstrucción del mensaje forman así un sistema circular que genera sus propios factores de
cambio o adaptación. El medio que interviene en el proceso de comunicación refuerza, debilita o contradice el
mensaje.
Según José Dader, el proceso de comunicación se transmite por mensajes políticos por un emisor a un receptor
con la intención de producir una toma de postura en el receptor. El mensaje es político, cuando su contenido o
función es explícitamente política, puede que primariamente no se dé un contenido político, pero los efectos
tendrán la posibilidad de desenvolverse en éste ámbito.
Por ejemplo, el Congreso Nacional, emite un mensaje, la cual provoca una determinada reacción en la Opinión
Pública, puede que ésta reacción sea o no la pretendida por este organismo.
Según Daniel Scheinsohn, la organización emite mensajes intencionales y no intencionales. Los primeros son los
que buscan un proceso de codificación técnicamente asistido para que logren el efecto buscado. En cambio los
mensajes no intencionales son estímulos accidentales, por lo que se convierten en menos gobernables.
Se puede definir como mensaje político el proceso que comienza con el mensaje del emisor que se retroalimenta
con la respuesta del receptor, la retroalimentación sugiere una toma de postura, la cual puede ser
intencionalmente o no.
VOCABULARIO EN EL MENSAJE POLÍTICO
Se observa que si el vocabulario es poco claro o demasiado técnico obstaculiza la comprensión. Los cambios
también se visualizan, cuando se manifiesta la “personalización”, aumentando los verbos de autoridad y
referencias o citas a sus adversarios en los discursos.
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Lo anterior se entiende cuando los actores políticos, logran llegar al público personalizando su mensaje logrando
una retroalimentación. También se genera retroalimentación cuando el nivel del lenguaje es entendido por el
ciudadano. Además se puede afirmar que el objetivo del discurso es generar una retroalimentación, por parte del
receptor.
McENTEE, Eileen. “Comunicación oral, para el liderazgo en el mundo moderno”. Ed. McGraw - Hill. México, D.F. 1997. Pp. 17
McENTEE, Eileen. Loc Cit. Pp. 448 - 449
[Link] Santo Domingo. 2002
[Link] Santo Domingo. 2002
http: //[Link]//[Link]?sid=69. Marketing Político en América Latina. 10/09/2002.
DADER, José Luis: “Periodismo y Pseudocomunicación Política”. Ed. Universidad de Navarra S.A. Pamplona, España. 1983.Pág.
102.
SCHEINSOHN, Daniel: “Comunicación Estrategica. Ed. Macchi. 1996. Buenos Aires, Argentina. Pág. 129.
LUQUE, Teodoro: “Marketing Político, un análisis del intercambio político”. Ed. Ariel Economía. Barcelona, España. 1996. Pág.
177.
Fuente: [Link]
Fuente: [Link]
ANEXO1: DISCURSO POLÍTICO
Análisis Semiótico de las Campañas Electorales
El propósito de este ensayo es entender el porqué se ha vuelto tan importante el análisis semiótico de las
campañas electorales para varios grupos de investigadores que se enfocan a la relación entre la comunicación y
la política con el objetivo de entender y ver más allá de los hechos, mensajes y discursos de los candidatos a
cualquier puesto gubernamental.
En esta ocasión nos ocuparemos del análisis que se les hiciera a los candidatos de las pasadas elecciones a la
Presidencia de la República, cuyas campañas se caracterizaron por contener un profundo revestimiento
mercadológico así como semiológico, elementos importantes para este análisis.
Para entender un poco este ensayo es necesario ir desglosando términos y comenzar por entender qué es lo
que significa semiótica.
La semiótica es la ciencia dedicada al estudio de los signos y de las leyes que rigen su generación, transmisión e
interpretación. Es hasta la década de 1950 que alcanza un auge gracias al advenimiento de la comunicación de
masas y su complejidad y desarrollo.
Esta ciencia abarca todos los sistemas de comunicación, animales o humanos, verbales, entonaciones emotivas,
gestos y cualquier otra actividad que permite comunicar y entender.
Dentro de esto también se toma en cuenta los sistemas de símbolos, íconos y todo aquel grafo que denote e
indique algo. Por consiguiente la semiótica está intrínsecamente ligada con todo lo que nos rodea en nuestra
vida cotidiana. Esta capturada dentro del arte, la religión, la moda, los rituales, los códigos y sistemas de signos
de todo tipo así como por supuesto en la publicidad y propaganda, áreas en las que ahondaremos más debido
al tema de este ensayo.
Según Ferdinand de Saussure, lingüista suizo del siglo XVIII y principios del XIX la semiótica es la ciencia que
estudia la vida de los signos en el seno de la vida social. Es decir, el pensamiento y la comunicación poseen su
fundamento en el empleo de los signos y son los signos con los que convivimos diariamente y los que nos son
transmitidos constantemente a través de los medios de comunicación.
Fue Ferdinand de Saussure quién realizó el estudio de lo que es el signo, el significado y el significante,
elementos escenciales en la naturaleza lingüística. El significado es el concepto y el significante la imagen
acústica, es la relación entre estos dos términos lo que forma el signo.
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Fue Roland Barthes y Christian Katz quienes inspirados en el modelo del estructuralismo lingüístico
comenzaron en la década de los sesentas un análisis semiótico más a fondo sobre los medios de comunicación
de masas y diversas facetas de la vida cotidiana.
Ellos analizaban los lenguajes de la moda, la publicidad y los espectáculos. Roland Barthes creó una nueva
teoría sobre los fundamentos de Saussure y transformó la relación entre el significado y significante en la
creación de los mitos en la vida social. Los llamó forma y sentido y al resultado final la significación. Barthes cita
en Mitologías: "El desarrollo de la publicidad, de la prensa, de la radio, de la imagen, sin hablar de la
supervivencia de una infinidad de ritos comunicativos (ritos de la apariencia social) hace más urgente que
nunca la constitución de una ciencia semiológica.
¿Cuántos campos realmente insignificantes recorremos en un día? Pocos, ninguno tal vez. Estoy frente al mar;
es indudable que, en sí mismo, no me transmite ningún mensaje. Pero ¡cuánto material semiológico en la
playa! Banderines, inscripciones, carteles, vestimentas, hasta un bronceado, todo me envía mensajes". Con
esta cita podemos darnos cuenta de lo que propone Barthes, todo mensaje contiene un concepto o forma que
es la simple representación del mensaje; por ejemplo los signos lingüísticos como las letras o las frases, las
imágenes, las fotos o un cuadro. Se convierte en mito cuando le damos un sentido, cuando tratamos de
simbolizar lo que vemos y descifrar el mensaje o más bien el meta mensaje que quiere significarnos.
Con esta muy breve explicación podemos ya hacer una relación y ejemplificación asi como una analogía entre
la semiótica y los mensajes que nos transmiten diariamente los medios de comunicación audio, visuales o
impresos.
La política como toda forma de actividad social está expuesta a ser analizada semióticamente y eso fue lo que
sucedió en varios artículos impresos editados en plena campaña electoral presidencial como fue en el caso de
la Revista Proceso y muchas otras ediciones de giro político y económico.
El periodista Gerardo Albarrán de Alba escribió un artículo sobre las campañas electorales y su análisis
semiótico desde el punto de vista de varios especialistas en las ramas de semiótica y semiología.
Durante los meses de campaña, los mexicanos fuimos bombardeados incesantemente día y noche por todo
tipo de propaganda electoral, publicidad, carteles en la vía pública, entrevistas, debates, análisis, mesas
redondas y demás artilugios propagandísticos para que fuera formada en nosotros la conciencia y acierto de
qué candidato sería mejor para el progreso y desarrollo de México y de qué propuestas serían las más sensatas
y convincentes.
La comunicación y todas sus herramientas se fundieron con tal complicidad con la política que a partir de ahí
esa relación cambiaría para siempre. Los candidatos así como los partidos que los respaldaban tenían que
formular de manera muy profunda sus estrategias publicitarias como si de el lanzamiento de un nuevo
producto se tratara. Tuvieron qué tomar en cuenta cosas que antes se pasaban por alto como las estrategias
mercadotécnicas, los análisis de mercado, los análisis mediáticos y la cuidadosa regulación de cada uno de los
movimientos, opiniones y declaraciones dadas frente a la prensa y por consiguiente a la opinión pública.
Como ya veíamos antes en las teorías y estudios de Barthes sobre el contenido y la forma en el análisis y
estudio semiótico, las campañas electorales de los candidatos pertenecientes a los tres partidos más
importantes de la República, PRI, PAN y PRD se enfocaron definitivamente más en la forma que en el contenido
y el concepto, es de estos mensajes que veíamos diariamente donde se iban formando los mitos con los que los
mexicanos hemos aprendido a vivir ya inconscientemente.
Ese show y espectáculo constantes que aturden, que paralizan raciocinios día y noche a través de los medios
fue utilizado también hábilmente con fines políticos pero con el diseño y planeación de grandes publicistas y
conocedores del marketing y obviamente de mitólogos quienes crean el mito mediante signos que transmiten
lo que se desea sea transmitido. La verdad o realidad queda constantemente alejada, vaga, imperceptible entre
los trasfondos de todo mensaje dado.
El discurso es una herramienta de la lengua el cual nos denota algo, nos empapa de signos lanzados
arbitrariamente con contenidos sellados con las características de su orador. Fueron los discursos de Vicente
Fox, Francisco Labastida y Cuauhtémoc Cárdenas la principal fuente de análisis e investigación en términos de
la semiótica.
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Según Pablo Espinosa Vera, miembro de la International Asociation for Semiotic Studies en entrevista para la
Revista Proceso, cada uno de los discursos mostraban y destacaban actitudes evasivas ante la hiperrealidad que
enfrentaban y que sufrían grandes mayorías. Francisco Labastida quiso crear una campaña globalizadora,
moderna y que vendía ilusiones y expectativas de recursos meramente absurdos e imposibles.
Fijaba su atención en los avances tecnológicos y en las necesidades terciarias antes que en las necesidades
básicas y de existencia. Sus anuncios y discursos denotaban constantemente una visión de un México de primer
mundo con caras alegres y satisfechas sobre todo de clases populares y de origen humilde. En sí, sus
propuestas no diferían de las de Zedillo que ya de antemano no había logrado brindar el bienestar tan
prometido a las familias de pocos recursos. Comenzaría para el PRI el resquebrajamiento y sacudida de viejas
ideas, viejas formas, viejos contenidos y gastadas frases, comenzaría una nueva reinvención así como de
reflexiones y recuperación de conciencias perdidas durante tantos años de estancamiento. La campaña
netamente denotativa del PRI según los especialistas en semiótica no traería ningún efecto positivo debido a su
desgastamiento en las cuatro modalidades del discurso: dimensión ideológica, puestas en escena verosímiles,
enunciados reconocidos por el destinatario e instauración de nuevos símbolos.
Es la temprana campaña de Vicente Fox la que viene a reconfigurar y replantear la manera en que sería vista la
propaganda política. Para la semiótica los mensajes de Fox estaban revestidos de escenarios color de rosa y
promesas utópicas que de antemano se sabía que serían muy difíciles de realizar pero la sociedad no lo captó
así. Esa fanfarronería, populismo y característica personalidad alegre y juguetona fue la que a grandes rasgos
convenció a la población para al final optar por el tan nombrado cambio tantas veces mencionado y vuelto a
mencionar en cada promocional.
Si volvemos a los postulados de Saussure en que define a la lengua como el sistema lleno de signos lingüísticos
que existe para ser utilizado y transmitir mensajes y al habla como la manera muy particular en que cada
individuo tiene de utilizar esa lengua, fue la campaña electoral de Fox la que se basó principalmente en el
recurso del habla. Fue esa peculiaridad y desparpajo al hablar y desenvolverse lo que le quitó el estereotipo de
político solemne y almidonado y le consiguió el tan necesario carisma entre la población.
Así como en el caso del PRI los discursos eran netamente denotativos, en el caso de Fox son meramente
connotativos ya que sus propuestas en sí mismas no decían nada, eran más sus refranes populares y albures los
que en sí mismos se regodeaban y enriquecían su popularidad en la audiencia. Fueron estos cambios y
rompimiento de esquemas los que llevaron a la gran mayoría a un mundo de sueños y simbolismos connotados
por el cambio que en el fondo no tenían una solidez tangible.
La campaña de Cuauhtémoc Cárdenas trató de transmitir al destinatario una imagen de nacionalismo, de
recuperación del tiempo perdido y de esperanzas ya casi sumidas en el cajón de los recuerdos. Ya los discursos
de la vieja usanza revolucionaria y socialista capaces de convencer a unos cuantos románticos dispersos y
renuentes a la tecnocracia no fueron suficientes para romper la vertiginosa influencia de la mediatización sobre
todo en los jóvenes a quienes iba dirigida específicamente su campaña. Ese mismo romanticismo y
añoramiento le hizo no tomar tan en serio la planeación y análisis de la propaganda en la campaña electoral y
el estudio del impacto que tendría el signo de su imagen desdeñada en el electorado. A pesar de que mostraba
de una manera más cruda y real los hechos, debió haber tomado en cuenta que la población no está lo
suficientemente capacitada para desglosar y percibir los mitos producidos por la comunicación de masas.
Es cierto que los signos y su estudio asi como su interpretación y su reconocimiento como parte de la mitología
moderna son difíciles de detectar incluso para los periodistas e instruidos en esta materia. El ver más allá del
simple mensaje y saber decodificar los signos que se nos envía necesita de información, educación y
capacitación; elementos que son interrumpidos y alterados diariamente por esa misma información causando
un círculo vicioso de difícil y laboriosa escapatoria.
Los semióticos dicen que el triunfo de Fox es el escenario de una nueva democracia, un escenario nada más,
una representación de la realidad, es la utopía del tercer milenio donde la forma no tendrá correlación con la
materia del contenido que cada mexicano deberá segmentar y diferenciar.
Es por eso que la semiótica juega un papel tan importante, ya que permite profundizar y escarbar unos
centímetros más en los mensajes que nos son dados continuamente, tratar de percibir esa manipulación y
alternar por la mejor opción. Si la comunicación y la política estarán siempre íntimamente ligadas es menester
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de cada uno de nosotros segmentar y jerarquizar los signos que recibimos y tratar de formar una conciencia en
este mundo de mitos.
En la actualidad nos encontramos totalmente inmersos en los mensajes, signos y símbolos y sus diferentes
inclinaciones. Es necesario fomentar en nosotros mismos una cultura crítica y constructiva para asi tratar de
decodificar parcialmente lo que se nos quiere decir realmente.
Decimos parcialmente pues nunca estaremos seguros de lo que es la verdad, la vida está llena de mitos, de
alteraciones crónicas e históricas y de versiones encontradas.
La historia y lo que sucede a nuestro alrededor es tan subjetivo como nuestra propia existencia y relación con
los demás. Pero no por esto, debemos creer ciegamente en todos los mensajes que nos llegan y asimilarlos sin
llevarlos al flitro de nuestra conciencia y coherencia decodificadora. La semiótica contemporánea nos explica
las bases, los hechos de manera pragmática pero somos nosotros los que debemos aplicarla a nuestra vida
diaria y elegir oportunamente en qué momento utilizarla.
Esto no se digiere fácilmente, se necesita tener interés en lo que nos rodea, en el mundo y en nosotros mismos.
Necesitamos conocer e investigar antes de dar una opinión sin fundamentos, necesitamos saber en dónde
pudo haber nacido el mito y por qué. Cuáles son los trasfondos que nos hacen creer algo cuando en realidad
estamos captando una cosa totalmente distinta.
Necesitamos abrir nuestra mente, saber escuchar y dejar a un lado la soberbia y la competividad salvaje.
Necesitamos quitarnos vendas de los ojos y prejuicios que nos impulsan a creer y defender cosas y hechos sin
razón guiados por la opinión pública. Necesitamos tener empatía y raciocinio, comprensión y tolerancia así
como mucha información y aprendizaje diario para entonces dejar de ser tan crédulos como se nos ha
enseñado a ser y actuar en esta vida llena de mitos latentes esperando por ser decodificados.
Por Adriana González
Estudiante del noveno cuatrimestre de la Licenciatura en Comunicación y Publicidad de la Universidad de
Tijuana, Campus Ensenada, Baja California, México.
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