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Feminismo en la Obra de Petrona Rosende

Este documento resume la obra poética y periodística de Petrona Rosende, pionera del feminismo en Uruguay. Fundó el periódico La Aljaba en 1830 para promover la educación de las mujeres y cuestionar la visión patriarcal de la época. En sus poemas representaba a las mujeres y utilizaba metáforas e ironía para reivindicar su papel en la sociedad. A pesar de las críticas, Rosende continuó escribiendo para defender los derechos de las mujeres y su importancia para la nación.

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Feminismo en la Obra de Petrona Rosende

Este documento resume la obra poética y periodística de Petrona Rosende, pionera del feminismo en Uruguay. Fundó el periódico La Aljaba en 1830 para promover la educación de las mujeres y cuestionar la visión patriarcal de la época. En sus poemas representaba a las mujeres y utilizaba metáforas e ironía para reivindicar su papel en la sociedad. A pesar de las críticas, Rosende continuó escribiendo para defender los derechos de las mujeres y su importancia para la nación.

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Primer parcial

Literatura Uruguaya I

Mayo 2019

Karina Marrero

5.179.558-5

Licenciatura en Letras
Estudie las representaciones de lo femenino en la obra poética de Petrona Rosende
así como en algunos de sus textos periodísticos publicados en La Aljaba.

Petrona Rosende, nacida en 1787, fue la única referente del feminismo en El Parnaso
Oriental, incluso a pesar de haber sido incluida recién a partir del segundo tomo. En 1830
funda el periódico femenino La Aljaba, el cual funcionó hasta 1831 debido a “motivos de
salud” de la escritora y “la efervescencia de los ánimos (...)”1. Menciona Francine Masiello en
el libro ¿La nación tiene cara de mujer?: “(...) esta publicación temprana sugirió que incluso
las mujeres comunes podían hacer una contribución a la nación”. Es esto reflejo de la crítica
que la autora hace al patriarcado en sus obras y artículos periodísticos.
En La Aljaba, Rosende presta suma importancia a la educación de las mujeres, puesto que
considera a las mismas fundamentales en el camino para la formación de los niños que
eventualmente iban a manejar el futuro del país. Prioriza la lucha por la integración de las
mujeres a la educación y cuestiona la idealización de la élite letrada masculina por la
educación pupila europea enfatizando en que el mejor lugar para la enseñanza de los hijos es
en la casa, lejos de las guerras y del “mundo masculino corrupto”. Con estos ideales
comienza un nuevo concepto de nación en el cual la mujer es considerada un pilar esencial
del mismo.
Esta poeta es destacable, no solo porque fue la única en abrirse paso en un mundo
gobernado a favor de los hombres, sino porque intenta darle al sexo menos privilegiado un
lugar en ese mundo. Como escritora, maestra, y periodista, ella se encarga de dedicar
considerable atención a la mujer y su figura en la sociedad. Busca también, mediante un
enfoque más personal e íntimo, colaborar con la “construcción de lo nacional”; es así como se
presenta a la discusión de lo privado y lo público y cuestiona la tradicional figura patriarcal
doméstica al tratar de mostrar otra visión de la mujer, mucho más fundamental.
De los poemas que publicó en El Parnaso Oriental, más de la mitad (14) tenían a la mujer
como protagonista. Como en los casos de los poemas de alabanza de A la joven doña
Carolina Cáceres y Bianqui, en donde destaca características de su alumna, y A la Reina
Regente de España, en el que elogia a la reina Isabel II de España. También se presenta esto
en los textos2 que le dedica a su hija fallecida Máxima, en los cuales deja plasmado el dolor
que siente, que al no ser causa de una pérdida producida por la guerra, es inusual en el resto
de los tomos.
1
Aunque en realidad se debió por el machismo que abundaba en la época y su intolerancia hacia un
periódico escrito por y para las mujeres.
2
A la memoria de una hija amada y Elegía.
En otras composiciones se hace presente la figura retórica del símil, con la cual Rosende
compara a la mujer con objetos con los que comparte alguna característica. Uno de estos es
La Aguja, poema en el que el objeto del título no solo simboliza lo que era considerado
femenino en la época —coser y bordar—, sino que podría decirse que era considerado
imprescindible. De esta manera, y gracias a la voz lirica en primera persona, la autora se
encarga de reivindicar la merecida posición de la mujer en la sociedad mediante una metáfora
que expresa, una vez más, la esencialidad de la misma. Similar es la poesía de El Alfiler, en
donde otra pieza relacionada a las tareas —históricamente consideradas femeninas y
domésticas— es comparada con la mujer para recalcar su importancia. Además, en algunos
de sus versos se añade la posición defensiva del alfiler sobre los hombres que intenten hacerle
daño: “más si se acercan / dó yo me planto / los punzo en premio / y quedo intacto”.
Finalmente, en el texto de El Anillo se repite esta secuencia, sumándosele la característica de
que el anillo es un accesorio femenino relacionado con la unión al hombre. Así, este corto
poema exhibe una efímera representación de la pureza de la mujer y de la fidelidad dentro del
matrimonio.
Rosende toma la iniciativa de escribir sobre la patria y los héroes, siendo ella una mujer,
tras lo cual debía adecuarse al código masculino poético en su soneto El arribo a mi patria.
En el verso “mi humilde lira y femenil acento” la autora resalta su posición en la sociedad,
quizá para aminorar las críticas que podría llegar a recibir debido al hecho de que una mujer
escriba sobre algo considerado tan masculino como lo es la patria. Esto se repite más tarde en
el himno A las damas orientales en el que alienta a las mencionadas a festejar el día del 25 de
mayo —a pesar de nombrar también a sus padres y maridos: “Ved que vuestros padres / y
esposos amados / por este gran día / libres se miraron”—.
Hace uso de la sátira en varias ocasiones, e incluye en la misma la “sátira de los hombres”,
demostrando que, como dice Masiello, “en este tipo de poesía las jerarquizaciones de género
se encuentran tematizadas”. De este modo, al escribir A Julia la escritora aprovecha la
oportunidad, y bajo el pretexto de tomar el rol de educadora al ayudar a su amiga Julia a
elegir marido, se burla abiertamente de tres estereotipos masculinos. Finaliza el escrito
recomendándole a la protagonista que se decida por el hombre que pueda proveerle
seguridad. Una crítica similar sucede en la letrilla A los que hacen versos a cada cosa, donde
el blanco de la burla de Rosende es Francisco Acuña de Figueroa, un poeta neoclásico
sumamente reconocido en los ámbitos que rodean al presente libro y que además ayudó a la
autora durante su camino dentro de lo literario —aunque, como ella misma deja claro
explícitamente, se toma la libertad de escribir poemas por cualquier cosa—.
Finalmente, es plausible concluir este análisis con La cotorra y los patos, la fábula que se
dice inaugura el feminismo en Uruguay, a pesar de ser casi contradictorio con el actual. Aquí,
la figura de la mujer se encuentra representada por las cotorras —animal conocido gracias a
su canto molesto— y los hombres por los patos —conocidos a la vez por su poco vuelo3—.
En este escenario, los patos molestan a la cotorra diciéndole que no debería escribir más
porque, al ser mujer, nadie la iba a escuchar, lo cual se asemeja considerablemente a la
situación de Rosende en sí. Tras esto, la cotorra procede a insultarlos (“patos torpes”) y se
niega a callarse, indicando que ya sea que la escuchen o no, ella en su jaula va a decir
siempre lo que quiera. Intentando sonsacar el significado de los elementos del poema, es
posible identificar a la jaula como símbolo del encierro inmaterial de las mujeres dentro del
mundo masculino. Además, es perceptible el uso de la ironía en la palabra “nadie”, no solo
porque la misma está escrita en cursiva, sino porque Rosende era leída por numerosas
mujeres tanto en La Aljaba como en El Parnaso Oriental y sabía la influencia que estaba
generando. Siendo fiel creyente de que mediante la escritura y la lectura era posible educar a
la población —atributo probablemente generado gracias a sus años ejerciendo de maestra—,
la ironía en el poema solo consigue tomar aún más fuerza. Al mismo tiempo y una vez más,
Rosende decide hacer algo extraño y fuera de lugar para la época y agrega insultos a sus
versos, convirtiéndolo así en agresivo —principalmente para el sexo masculino—. Como era
de esperar, este escrito generó la queja de los hombres4, quienes no tardaron en rebajar su
escritura y cuestionar su lugar en el Parnaso y su carrera de poetiza.
Respecto a sus publicaciones en La Aljaba, solo vieron la luz un total de 18 números
editados por la Imprenta del Estado bajo el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Las
impresiones tenían en la portada una dedicatoria al “bello sexo argentino” y luego un lema
que decía: “Nos libraremos de las injusticias de los hombres, solamente cuando no existamos
entre ellos...”.
Rosende responde en una ocasión a los opositores de la educación femenina acusándolos
de viejos, y tras esto, el periódico recibió cartas firmadas bajo el seudónimo de “Los casados
infelices”, en las cuales los hombres pronunciaban su desacuerdo con lo que ella intentaba
recomendar a sus lectoras.
El periódico no cedió a la presión económica y no consintió la adición de anuncios en sus
hojas, lo cual permitió la permanencia de la libertad y exclusividad que tanto caracterizaba al
mismo, y demostró que la editora tenía la posibilidad de financiar los gastos por sí sola. Tras

3
"Poco vuelo" hace referencia a la falta de inteligencia del sexo masculino.
4
Luis Melián Lafinur, entre otros.
esto, Rosende declara: “Mientras los amantes de las buenas máximas favorezcan la impresión
y el estado de salud lo permita, no cesarán los desvelos y la gratitud de la que firma”.
[ CITATION Auz04 \l 14346 ]
A pesar de haber sido un punto emblemático en la historia del feminismo rioplatense, La
Aljaba también buscaba la representación de los valores católicos que adoptaba Rosende. Tal
y como se pronuncia en su prospecto, el periódico se dedica a la búsqueda de la formación de
“hijas obedientes, madres responsables y dignas esposas” dentro de los ámbitos de la religión,
la moral y el deber. [ CITATION Asc15 \l 14346 ]
Un claro ejemplo de su fe en el catolicismo es la siguiente cita, procedente de la primera
publicación del periódico: “¡Mujer!!! ¡Nombre pronunciado por los labios de Dios mismo!
Así llamo la primera que formó con alto designio de poblar la tierra de seres que la alabasen;
¡Mujer!!! ¡Nombre que encierra grandes significados!”. De todos modos, puede ser causal de
la necesidad de mantenerse dentro de los márgenes impuestos por la sociedad. Ya era una
mujer que publicaba y expresaba sus ideas antipatriarcales; lo menos que necesitaba era ser
catalogada como atea en un Uruguay al que todavía le faltaban cien años para su laicidad de
estado.
A continuación, procede a describir los atributos de la mujer pero siempre a merced de las
consideraciones del hombre: era compañía para este —un adorno— y de ninguna manera
superior a él. Se contradice, y no es difícil deducir que la culpa de esto la tiene el poder de la
figura masculina en la sociedad y las consecuencias que pueden llegar a perjudicar a la
escritora en caso de atreverse a intentar hacer modificaciones explícitas en la sociedad
establecida en el momento.
La Aljaba cesa sus impresiones en 1831 después de menos de un año de estar en
circulación, con Rosende dejando en el último número —dedicado a la sabiduría— una
sugerencia para las mujeres de su época: “Pensar bien y hablar poco”.
¿Cómo se expresa el neoclasicismo en los manuscritos de Jacinto Ventura de Molina?

1. El neoclasicismo es visible en repetidas ocasiones en las obras de Jacinto Ventura de


Molina gracias a sus inconfundibles características. Un ejemplo de esto es cuando el mismo
modifica y adapta una Oda del poeta Juan Bautista Arriaza para después enviársela a uno de
sus protectores, Joaquín de Sagra y Périz, el día de su cumpleaños. No es solo su elección por
este texto tan popular en la época lo que lo relaciona con la estética neoclásica, sino también
la producción que realizó en el contenido del papel. Molina se tomó el trabajo de trazar
renglones para mantener la prolijidad de la escritura, y se encargó de adecuar tanto el
interlocutor como el tono, demostrando así ser consciente de la simetría y armonía que
caracterizan el estilo neoclásico. Asimismo, es posible distinguir en Molina elementos
propios de dicho movimiento debido a la composición de glosas o la aparición de entidades
de carácter católico.
Por otro lado, al tomar a Francisco Acuña de Figueroa como un claro representante del
neoclasicismo uruguayo, se pueden observar similitudes en las obras de ambos gracias a la
presencia de elementos grecolatinos y bíblicos, el uso de la composición acróstica y la
intrincación en sus textos. De todos modos, es perceptible una diferencia primordial asociada
a la identidad neoclásica en ambos: mientras que en Acuña el neoclasicismo es considerado la
herramienta utilizada por las colonias para lograr la independencia cultural, en Molina es más
bien un producto del estilismo y no tanto un trasfondo político.
Bibliografía

Ascensión Digital. (10 de febrero de 2015). El periodico La Aljaba como espacio de


expresión femenina.
Auza, N. T. (2004). La Aljaba. Dedicada al bello sexo argentino. 1830-1831. La Plata:
Archivo Histórico “Dr. Ricardo Levene”.
Cortázar, A., Barrios, J., & Pitetta, A. (2008). Jacinto Ventura de Molina, Antología de
Manuscritos (1817-1837). Montevideo: Departamento de Publicaciones de la FHCE.
Diario La Nación. (29 de julio de 2004). Reeditarán el primer periódico femenino.
IMM, Junta de Andalucía, FADU. (1 de diciembre de 2017). Guía arquitectónica y
urbanística de Montevideo, 414, 415. Montevideo.
Lira, L. (1835-37). El Parnaso Oriental (Vol. II y III). Montevideo: Imprenta de la Caridad.
Margall, G., & Manso, G. (2018). La historia argentina contada por mujeres (Vol. II. De la
anarquía a la batalla de Pavón). EdicionesB.
Torres, M. I. (2013). ¿La nación tiene cara de mujer? Mujeres y nación en el imaginario
letrado del Uruguay del siglo XX. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial.
Universidad ORT Uruguay. (1999). Enciclopedia El País (Vol. 18).

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