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Inconstitucionalidad del Artículo 217 CC

El demandante alega que el plazo de 60 días establecido en el artículo 217 del Código Civil para que un marido impugne la paternidad de un hijo viola derechos constitucionales. La Corte Constitucional determina que si bien el término "legitimidad" ya no es aplicable, el legislador tiene la facultad de establecer plazos de caducidad para acciones legales. Aunque los avances científicos permiten determinar la paternidad con mayor precisión, fijar un plazo corto para que un marido imp

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Inconstitucionalidad del Artículo 217 CC

El demandante alega que el plazo de 60 días establecido en el artículo 217 del Código Civil para que un marido impugne la paternidad de un hijo viola derechos constitucionales. La Corte Constitucional determina que si bien el término "legitimidad" ya no es aplicable, el legislador tiene la facultad de establecer plazos de caducidad para acciones legales. Aunque los avances científicos permiten determinar la paternidad con mayor precisión, fijar un plazo corto para que un marido imp

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Demanda de inconstitucionalidad (parcial) contra el artículo 217

del Código Civil

Actor: ALEXANDER DÍAZ UMAÑA

Magistrado Ponente:
Dr. JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ GALINDO

Presentado por: Sonia Elena Londoño Pineda


Daniel David Ríos Sánchez
LA DEMANDA

A juicio del actor, la disposición acusada vulnera el Preámbulo y los artículos 1, 2, 22, 42, 44 y 229 de la Constitución
Política.

Manifiesta que el Código Civil, expedido hace más de un siglo, tiene la gran mayoría de sus normas vigentes, pero que, sin
embargo, algunas de éstas no reconocen la realidad social y científica existente en la actualidad.

Debido a la evolución de la ciencia -expresa-, lo que antes era imposible hoy es realizable, como por ejemplo determinar con
exactitud la paternidad mediante métodos moleculares de amplificación del DNA.

Afirma el demandante que el ejercicio responsable de la paternidad es un derecho humano fundamental, a la vez que una
verdadera obligación y que desde el punto de vista práctico, el conocimiento científico de esa verdad puede darse incluso
varios años después de nacido el supuesto hijo.
En virtud de lo expuesto, a juicio del accionante, quien creía ser el padre ya no lo es para la ciencia, pero para el Derecho no es
viable que esa realidad sea reconocida, ya que el padre cuenta con un plazo corto -de 60 días a partir de su conocimiento sobre
el parto-, para la impugnación de la paternidad.

Como corolario de lo anterior, si los padres y el hijo, luego de transcurrido el término fijado por la norma demandada, acceden a
la práctica de un examen genético de paternidad y resultan incompatibles los marcadores genéticos, el que “era presunto padre”
no cuenta con la posibilidad de acceder a la justicia para el esclarecimiento de esa verdad.

A juicio del actor, así como el padre tiene derecho a saber si lo es o no del hijo que se le imputa, los hijos también tienen el
derecho fundamental de saber quién es su progenitor.

Por tanto, el plazo tan corto que fija el artículo 217 del Código Civil acusado, afecta en la actualidad el núcleo esencial del
derecho fundamental que tiene toda persona de acceder a la administración de justicia y de obtener el esclarecimiento de la
verdad. Recalca el demandante que si el legislador tiene la facultad de fijar plazos para instaurar las respectivas acciones,
también es cierto que dicha regulación no puede afectar el núcleo esencial de los derechos fundamentales del hombre.
A pesar de que el accionante señala en su libelo que la argumentación desarrollada en su demanda se ha dirigido contra el
primer inciso del artículo 217, también afirma que el segundo debe declararse contrario a la Constitución, puesto que sólo tiene
sentido si el inciso primero se encuentra vigente.
CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL Y FUNDAMENTOS DE LA DECISION

La impugnación de la filiación por parte del marido. Inconstitucionalidad de la referencia legal a la "legitimidad",
entendida respecto de la concepción y nacimiento dentro del matrimonio. La brevedad de los términos legales no es de
suyo inconstitucional

Debe la Corte determinar si la norma que establece un límite temporal para que el marido ejerza la acción judicial tendiente a
desvirtuar la "legitimidad" del hijo concebido por su esposa durante el matrimonio, vulnera o no los preceptos de la nueva Carta
Política.

En primer lugar, cabe recordar que el término "legitimidad", utilizado para catalogar la filiación surgida del matrimonio, en
contraposición con aquélla que se calificó de "ilegítima" por no tener ese soporte institucional, debe entenderse como contrario a
los nuevos valores en que está inspirada la Constitución de 1991, pues ésta, de manera expresa, reconoce que la familia puede
constituirse mediante vínculos jurídicos o naturales y, en concordancia con ello, también consagró la igualdad jurídica de todos
los hijos, habidos en el matrimonio o fuera de él (artículo 42 C.P.).
En otros términos, ya no puede hablarse en Colombia de hijos "legítimos" o "ilegítimos", ni catalogar en forma alguna a
las personas por su origen familiar; ni cabe relacionar derecho alguno de un individuo con el hecho -antes relevante en la
sociedad colombiana y hoy carente de todo significado jurídico- consistente en haber sido concebido o nacido dentro del
matrimonio, o -por el contrario- fuera de él.

Es indudable que el significado de dichos términos lleva implícita una calificación peyorativa para la filiación que se
origina fuera del matrimonio, independientemente de que en la actualidad el sistema jurídico haya puesto en un mismo
pie de igualdad a todos los hijos.

Es por ello que, mediante Sentencia C-595 del 6 de noviembre de 1996 (M.P.: Dr. Jorge Arango Mejía), la Corte
Constitucional declaró la inexequibildad de los artículos 39 y 48 del Código Civil que clasificaron como "ilegítimo"
cierto tipo de filiación.
Dijo la Corte:

"...si el inciso primero del artículo 42 de la Constitución reconoce, en un pie de igualdad, la familia constituida por
vínculos 'naturales o jurídicos', no se ve cómo la inexistencia del matrimonio origine una 'consanguinidad ilegítima',
entendiéndose ésta como ilícita.
De otra parte, la igualdad de derechos de los hijos legítimos, extramatrimoniales y adoptivos, establecida, como se ha
dicho, por el artículo 1o. de la ley 29 de 1982, fue elevada a norma constitucional por el inciso sexto del artículo 42 de la
Constitución. Siendo esto así, el calificativo de ilegítimo dado a un parentesco, no tiene ninguna finalidad, pues sólo la
tendría si implicara una diferencia en los derechos.

Finalmente, la declaración de inexequibilidad carece de efectos prácticos. Especialmente, en nada afecta los derechos de
las personas, pues desde la vigencia de la ley 29 de 1982 desaparecieron las diferencias que existían entre los hijos. La
igualdad de derechos entre éstos, además, continúa en sus descendientes, como lo ha establecido la Corte.

En síntesis: a juicio de la Corte, la declaración de inexequibilidad es razonable porque elimina la posibilidad de cualquier
interpretación equivocada de la expresión "ilegítimo", y ratifica toda la jurisprudencia sobre la imposibilidad de trato
discriminatorio por el origen familiar.

Expresamente se advierte que la declaración de inexequibilidad de los artículos 39 y 48 no implica la desaparición de la


afinidad extramatrimonial, es decir, la originada en la unión permanente a que se refieren los artículos 126 y 179 de la
Constitución, entre otros. Para todos los efectos legales, la afinidad extramatrimonial sigue existiendo".
Ahora bien, en el caso sub examine, con el fin de ajustar la disposición en referencia a los criterios constitucionales
enunciados, ha de entenderse que el artículo demandado hace referencia a la posibilidad que tiene el marido de impugnar,
no la “legitimidad” -como literalmente lo indica la norma-, sino la paternidad del hijo nacido dentro del matrimonio.

Es decir, la disposición legal debe ser entendida conforme a la Constitución y, por tanto, su sentido no es otro que el de
permitir que el esposo, quien pasa por padre del hijo concebido por su mujer, pueda acudir a los jueces para que definan si
tal presunción se mantiene o se desvirtúa. En modo alguno se trata de establecer si ese hijo tiene una categoría "legítima" -
por oposición a cualquiera de las desaparecidas formas de ilegitimidad, contrarias a la dignidad humana y a la igualdad-, ya
que ello haría inexequible la norma y así lo declararía esta Corte.

El vocablo en comento tiene, pues, un alcance que debe ser comprendido y aplicado en el contexto específico de la norma,
referida exclusivamente a la filiación -en cuanto condición de hijo de alguien-, de manera que, bajo cualquiera otra
interpretación, es inconstitucional.
Hecha la anterior precisión, debe verificarse si es razonable, a la luz de los postulados superiores, que el legislador
determine un límite temporal de 60 días, contados a partir del momento en que el marido tuvo conocimiento del parto, para
que éste pueda impugnar la paternidad. Y para ello es necesario verificar cuál es el fin del precepto legal.

Dígase ante todo que es función del legislador la de establecer los términos de caducidad de las acciones y que, al fijar un
determinado lapso para acudir a los estrados judiciales, aquél goza de una discrecionalidad que, no siendo absoluta, sí
implica, sin embargo, un margen suficiente para evaluar, con base en la verificación que haga el Congreso sobre lo que
ocurre en el entorno social, cuál debería ser la extensión temporal reconocida a las personas para el ejercicio de los
mecanismos orientados a la iniciación de los procesos.

Desde luego, si esos términos vulneran el acceso a la administración de justicia, el debido proceso o la igualdad -todo lo
cual habrá de verse en cada caso-, hay lugar a la inexequibilidad, pero tales eventos son excepcionales y surgidos de muy
diversos factores siempre relacionados con la clase de proceso y con las condiciones y características de la oportunidad
procesal plasmada en la respectiva norma.
Conviene recordar que la presunción de la paternidad del marido -pater is est quem nuptiae demostrant-, está íntimamente
relacionada con la presunción de cohabitación de los cónyuges y de fidelidad de la mujer. Y como se trata de una presunción legal,
admite prueba en contrario.
Para la Corte resultan infundados los cargos que se formulan contra el artículo 217 del Código Civil, pues una cosa es que en la
actualidad, debido a los avances científicos, existan medios idóneos para determinar la filiación de una persona, y otra muy
diferente -que no desconoce esa realidad- que el legislador tenga la facultad de fijar un plazo de caducidad para brindar al esposo
la ocasión de promover un proceso judicial dirigido a impugnar la filiación. En el curso del mismo es posible, obviamente,
acudir a las pruebas científicas para demostrar los hechos alegados por las partes. Pero, además, como antes se anotó, existen
casos en los cuales la ley sí ha permitido que la acción se pueda ejercitar en cualquier tiempo.

Encuentra esta Corporación que el legislador obró dentro de su órbita de competencia, sin quebrantar ningún precepto
constitucional, ya que -es necesario repetirlo- la sola fijación de un término de caducidad no implica, per se, la violación del
derecho de acceder a la administración de justicia (artículo 229 de la Carta), sobre todo si se tiene en cuenta que dicho plazo
tiene una razonable justificación. En consecuencia, se declarará exequible, en los términos de esta Sentencia, la disposición
acusada.

Adviértese finalmente, en cuanto al derecho que tiene toda persona a establecer su filiación, que este precepto no regula la
situación procesal del hijo. Se limita a prever lo referente al derecho del esposo y al término de caducidad que él tiene para
accionar.

Lo relativo al hijo está regido por el artículo 3 de la Ley 75 de 1968, sobre cuya constitucionalidad ya se pronunció esta Corte en
Sentencia C-109 del 15 de marzo de 1995 (M.P.: Dr. Alejandro Martínez Caballero).
RESUELVE:

Declarar EXEQUIBLES las expresiones acusadas, pertenecientes al inciso primero del


artículo 217 del Código Civil, en el entendido de que la palabra "legitimidad", debe
interpretarse y aplicarse como referida a la paternidad del marido. Bajo cualquiera otra
interpretación, el inciso demandado se declara INEXEQUIBLE.

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