El canto gregoriano ha sido parte del mundo musical de casi todos los europeos, y con ellos del
mundo entero, durante más de un milenio y ha influido profundamente en sus conceptos a la hora de
configurar sus melodías y de hacer fuir su música. Toda la música ulterior de Occidente lleva su
impronta. El canto llano fue también la base fundamental de toda la música polifónica.
El oficio religioso más importante de la Iglesia Romana es la misa. La misa era el momento
medular de la vida religiosa medieval, para el pueblo llano e iletrado era su principal fuente de
educación y el momento en el que se le decía lo que tenía que creer y como tenía que vivir. En los
espacios en los que se impartía la misa, la palabra hablada se perdía con facilidad, pero los cantos
gregorianos transportaban las palabras hasta los últimos rincones del templo y brindaban a estas un
especial atractivo que cautivaba a los fieles. La misa se conforma por oraciones, lecturas de la
biblia, canto de salmos y su momento principal en el que un sacerdote consagra el pan y el vino
como cuerpo y sangre de Cristo.
Los textos de cierta parte de la misa varían de un día para otro y a estos se los llama en conjunto el
Propio de la misa. Los textos de otras partes restantes, que conforman el Ordinario de la misa, no
cambian.
Existen muy diversos cantos gregorianos según el estilo, distinguiéndose diferentes enfoques de
interpretación, tratamiento del texto y carácter melódico. Los cantantes utilizaban 3 modos de
interpretación del canto: responsorial, en el cual un solista alternaba con el coro o con la
congregación, antifonal, en el que dos grupos o mitades del coro se alternaban y directo, sin
alternancia. Existen asimismo 3 estilos de relación entre la música y los textos: Los cantos en las
que cada sílaba conlleva una única nota se llaman silábicos, los cantos en los que las sílabas se
corresponden con una cantidad de una a seis notas son neumáticos, los extensos pasajes melódicos
sobre una única sílaba son melismas y los cantos que constan de ellos son melismáticos.
No debemos perder de vista quienes entonaban estos cantos ni los lugares correspondientes de la
litúrgia en los que los cantaban ya que estos factores explican las diferencias de estilo musical. Los
cantos más simples consistían en fórmulas para entonar las oraciones y lecturas de la Biblia. El
único propósito de la música aquí radicaba en proyectar claramente las palabras, de modo que estas
formas son austeras y casi puramente silábicas.
Los tonos salmódicos eran ligeramente más complejos, pues eran fórmulas para el canto de los
salmos en los oficios. Había un tono para cada uno de los ocho modos y estos utilizaban el tenor de
cada modo como nota de recitación. Cada tono salmódico consiste en: una entonación, un motivo
ascendente empleado para el primer verso, una recitación sobre el tenor, la mediante, una cadencia a
la mitad de cada verso, una nueva recitación y la terminación, la cadencia final de cada verso.
Los himnos son el tipo más conocido del canto sacro. Los mismos son estróficos, varias estrofas que
se cantan todas con la misma melodía.