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Por Qué Muchos Cristianos No Se Congregan

El documento discute las razones por las que muchos cristianos no se congregan regularmente en iglesias. Identifica algunos beneficios de congregarse como apoyo bíblico, tradición cristiana, y oportunidades para aprender y crecer. También explora posibles motivos como problemas de horario laboral, pereza espiritual, y cuentas no arregladas con Dios. El documento argumenta que aunque hay desafíos válidos, la congregación regular trae muchos beneficios espirituales y debe ser una prioridad para los cre

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Por Qué Muchos Cristianos No Se Congregan

El documento discute las razones por las que muchos cristianos no se congregan regularmente en iglesias. Identifica algunos beneficios de congregarse como apoyo bíblico, tradición cristiana, y oportunidades para aprender y crecer. También explora posibles motivos como problemas de horario laboral, pereza espiritual, y cuentas no arregladas con Dios. El documento argumenta que aunque hay desafíos válidos, la congregación regular trae muchos beneficios espirituales y debe ser una prioridad para los cre

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¿Por Qué Muchos Cristianos No Se Congregan?

Por: Ritchie Pugliese


A pesar de que hoy, más que en ningún otro momento de la historia, existen congregaciones o
iglesias diseminadas prácticamente en cualquier barrio y ciudad, el número de personas que se
consideran a sí mismas fieles creyentes en Cristo, que no se congregan, es alarmante. ¿Cuál es
el motivo? ¿Qué es lo que hace que un creyente en Cristo decida no congregarse, aun sabiendo
que la Biblia enseña que no debemos dejar de hacerlo regularmente (Hebreos 10:25)?
A lo largo de mis años de creyente y como Ministro del Señor he escuchado un sin fin de
opiniones sobre el tema. Para ser sincero, la mayoría de los comentarios han sido para
condenar a aquél que no se congrega regularmente. Pareciera siempre que es más fácil subirse
al “caballo de la acusación” y decir muchas cosas contra este núcleo importante de cristianos
que no se congregan, pero creo sinceramente que debemos tratar este tema en busca de
alguna posible solución primero, antes de dar un juicio final.
Hace un tiempo, en un programa en vivo de mucha audiencia, donde la gente llamaba para
opinar sobre el tema en cuestión y también para pedir oración; mientras la gente se expresaba
en el aire, el conductor decía en voz baja - Es alarmante la gente cristiana de esta ciudad que no
se congrega. Ellos utilizan a la radio como el único medio de crecimiento espiritual y que en
realidad sí existe mucha gente cristiana que por algún motivo no se congrega regularmente, y
que este “fenómeno” se repite en muchas partes del mundo. ¿Cuáles son las causas? ¿Cuáles
son algunos de los motivos? ¿Existen causas justificadas?
Antes de analizar la problemática, por lo cual muchas personas y familias cristianas no se
congregan, debemos mencionar primero algunos de los beneficios que el creyente en Cristo
recibe, al congregarse regularmente en iglesia local y ser parte de una familia cristiana
especifica.
1. El congregarse está avalado y aprobado por la Palabra de Dios
Hebreos 10:25 nos alienta a no dejar de congregarnos, como algunos tienen por costumbre. En
las Cartas Apostólicas está implícita la necesidad de congregarse regularmente.
2. La Iglesia Cristiana desde que fue fundada por Dios en el día de Pentecostés practicó el
congregarse juntos regularmente
Leyendo el libro de Hechos, a partir del capítulo 2 cuando el poder del Espíritu Santo se derramó
para crear o fundar la Iglesia Cristiana, vemos que los nuevos creyentes estaban juntos todos
los días. Inclusive antes del día de Pentecostés (Leer Hechos 1) el grupo de discípulos que
estaba orando esperando la Promesa del Padre, se reunía regularmente.
3. El congregarse es una sana costumbre cristiana
Existen cosas que hacemos en la vida que son neutrales, otras son negativas y positivas.
Cuando hablamos de ir a la Casa de Dios estamos hablando de una costumbre positiva, que
ayuda a desarrollar nuestra fe y agrada a Dios. El congregarse ha sido una práctica común y
regular a través de toda la historia de Iglesia Cristiana. Aun en países o bajo regímenes
comunistas y/o anticristianos, los creyentes arriesgaban sus vidas para poder congregarse.
4. El congregarse regularmente es una expresión de fe y testimonio cristiano para los que
nos rodean
Cuando la gente del barrio o mis familiares saben o me ven que salgo con la familia hacia la
iglesia, podrán decir lo que quieran, a favor o en contra, pero es una muestra práctica que uno
está comprometido con una causa digna, superior a cualquier otra.
5. El congregarse regularmente es una manera de quebrar el espíritu individualista y
separatista de nuestra sociedad
Escuchar la radio cristiana en el hogar, mirar un programa bíblico en la TV, o buscar una página
de Internet cristiana es de bendición, pero no pueden reemplazar la vida comunitaria de la
iglesia, donde solo allí uno puede aprender a amar y perdonar a los hermanos, superar
diferencias, vivir en armonía y unidad e interrelacionarse en santidad. Aprendemos a vivir
comunitariamente en el Reino de Dios en el contexto de la iglesia. La iglesia es el Cuerpo de
Cristo en la tierra (1 Corintios 12:27) y los miembros de ese Cuerpo (los creyentes) (1 Corintios
12:12) necesitan estar juntos y unidos para su vida y funcionamiento.
6. El congregarse regularmente es una manera de identificación con otros que hacen lo
mismo que nosotros
Así como en un bar o antro nocturno se reúne la gente para beber, fumar, drogarse y dar rienda
suelta a sus bajos instintos, el creyente tiene en sus “genes espirituales” la necesidad de
reunirse exclusivamente con otros que tengan la misma fe, hablen lo mismo y compartan la
misma visión de la vida, para dar “rienda suelta” a los supremos deseos de buscar a Dios,
adorarle, servirle en santidad y tener comunión unos con los otros.
7. El congregarse regularmente nos da una cobertura vital espiritual
Ser parte de una iglesia local nos brinda el privilegio de vivir bajo la cobertura pastoral y el
cuidado de la iglesia. Ante la necesidad de consejos bíblicos, por ejemplo, podemos buscar al
pastor y líderes espirituales que nos conoce para que nos digan con mayor certeza y autoridad
lo que podemos hacer; ante un caso de enfermedad o atravesar pruebas, uno puede recibir
cobertura de amor, compasión, ayuda, oración. Esta cobertura espiritual implica vivir bajo el
“paraguas” de bendición de Dios. He leído que el león cuando busca su presa, siempre espera a
que ella se aparte de la manada para atacarla por sorpresa. El diablo es un enemigo que, como
león rugiente, opera igual con el cristiano “apartado” de la vida regular de la iglesia. Hay un
dicho que dice: cristiano aislado, cristiano derrotado.
8. El congregarse da la posibilidad de aprender la Palabra de Dios
Particularmente creo en los estudios bíblicos por correspondencia, por Internet, y el asistir a un
Instituto Bíblico, pero nada se compara con la instrucción bíblica en vivo y en directo, en un
salón de clase o auditorio de una iglesia local dada por los ministerios de Efesios 4:11. El
Espíritu Santo se mueve en la iglesia sembrando la Palabra impartida, produciendo el cambio
esperado. Uno puede orar en el hogar y alabar a Dios en su búsqueda personal diaria, pero para
aprender la Palabra siempre se necesita de alguien que nos enseñe.
9. El congregarse en un lugar específico da la posibilidad de apoyar una visión específica.
Dios nos ha colocado en la Iglesia para liderar o para seguir al liderazgo. El creyente se
incorpora a la iglesia para apoyar, defender y seguir una visión especifica que Dios le da a todo
pastor de cada iglesia local. No todos tenemos una visión dada por Dios, pero todos hemos sido
llamados para apoyar una visión especifica de Dios. Es por eso que existen tantas clases de
iglesias, para que cada uno pueda identificarse con una y arraigarse en ella. Ningún lugar es
perfecto, por cierto, pero Dios ha preparado una congregación donde nos sentiremos más
cómodos, donde podamos apoyarla con nuestros dones, talentos, recursos económicos, etc.
10. El congregarse regularmente facilita el desarrollo cristiano
Efesios 4:11-12 dice que Dios puso a los pastores y ministerios de la iglesia para “perfeccionar a
los santos”. Perfeccionar implica asimilar cosas nuevas y corregir otras; recibir aliento y
motivación para desarrollar lo correcto; recibir disciplina y corrección para eliminar lo incorrecto y
pecaminoso y tomar lo correcto y santo. Nunca se puede crecer espiritualmente sin tener a
alguien espiritual superior que me marque el camino de la santidad y de una vida mejor.
Veamos a continuación algunos motivos básicos por los cuales la gente no se congrega
regularmente en una Iglesia local específica:
1. Problemas de horarios en el trabajo
En el mundo las cosas van cambiando vertiginosamente. Antes existían ciertos horarios
“normales” para trabajar y otros para descansar. Hoy vemos que muchos creyentes tienen que
tomar trabajos con horarios y días que les impiden estar con la familia y congregarse
regularmente; a otros de un día para otro les cambian el buen horario que tenían y les afecta el
tiempo para estar con la familia y asistir regularmente a la Casa de Dios. Existen situaciones
extremas donde la gente no puede prescindir de su trabajo, pues es la única fuente de entrada
ni pueden rechazar ese trabajo debido a que no califican para otra cosa. Esto es muy común
entre la comunidad Hispana de los Estados Unidos donde la gente tiene que trabajar de lo que
venga y a cualquier horario que le digan.
2. Pereza y adormecimiento espiritual
La mayoría de la gente que no se congrega, quizás no lo reconozcan, pero en su interior saben
que no están experimentando una vida cristiana victoriosa y triunfante, que no están al nivel que
Dios espera de ellos. Siempre tienen un motivo “válido” para no asistir regularmente a la Iglesia.
En vez de adoptar la disciplina de levantarse temprano para congregarse (si la reunión es
matutina) prefieren quedarse durmiendo; prefieren salir a pasear o de compras en vez de utilizar
ese tiempo para congregarse. Una vez una familia que se congregaba en una iglesia dijo: -
Pastor, el Domingo pasado no vinimos porque salimos todo el día con la familia. ¡Fue una
bendición! - Con dolor digo que esa familia hoy tiene a sus hijos más en el mundo que en los
caminos de Dios…. El cristiano lleno del Espíritu Santo no puede prescindir de la vida de la
iglesia, pues para él es una necesidad espiritual imprescindible e imperdible. No se congrega
por obligación sino por convicción. En el día de Pentecostés vemos a mucha gente que se
convirtió al Señor y de repente ajustaron o adaptaron su agenda de vida al estilo cristiano:
Estaban todos los días reunidos alabando a Dios, aprendiendo la Palabra y compartiendo con
los hermanos. ¿Quién les obligo a reunirse diariamente? ¡Nadie! La vida de Cristo interior les
motivaba a cambiar radicalmente la agenda de vida.
3. Cuentas espirituales no arregladas con Dios
Existen muchos que aun diciéndose cristianos o creyentes viven vidas desobedientes con
pecados o malos hábitos que no desean abandonar. Por eso, cuando entran en la Iglesia para
participar de una reunión “se sienten mal e incómodos”. La presencia del Espíritu Santo les está
convenciendo de su pecado y animándoles a arrepentirse y ellos no desean hacerlo. Ellos
desean seguir haciendo lo que les da la gana, alejados de los preceptos divinos trazados por
Dios. Hacen todo lo posible, si no les queda otro remedio, de asistir a alguna congregación en el
que se hable de Dios pero que se le de poca importancia a la pureza y santidad. A la gente que
no quiere cambiar no le gusta que le digan lo que está mal en sus vidas. A esta clase de
creyente le es más fácil concurrir a lugares donde los parámetros de santidad no se respetan
mucho, y a lugares donde hay más gente para pasar desapercibidos. No quieren ser parte de
iglesias pequeñas para no ser identificados fácilmente y que les pregunten como están sus
vidas.
4. No creen que todo lo que allí se enseña sea verdadero
Existen muchos creyentes que saben que Dios existe, que él es bueno, perdonador, pero en el
fondo de su ser no están plenamente convencidos de involucrarse demasiado en las cosas
espirituales de una iglesia local y la vida cristiana. Saben que sin Dios están perdidos, pero no
hay un compromiso radical. En el fondo de su ser tienen un descreimiento interior y
desconfianza de que algo “extraño” hay detrás de la fachada religiosa que se presenta. Muchos
creen que la Iglesia es más un negocio que la Casa de Dios. Esa traba interior les impide ver la
realidad espiritual y tomar un compromiso.
5. Viven un Cristianismo privado, oculto
Debido a que no están seguros, ni tienen certeza de todo lo precioso que Dios propone en Su
Palabra, nunca le dicen a nadie que son creyentes pues sienten vergüenza de ser identificados
como cristianos.
6. No se identifican con ninguna Iglesia de la zona donde viven
Para identificarse con una iglesia local no sólo lo espiritual es lo que cuenta, existen otros
ingredientes importantes para considerar. Por ejemplo: Si usted es una persona del campo, le va
a costar mucho adaptarse a una iglesia de la ciudad. Si usted proviene de un trasfondo
económico medio alto, que vive en una casa moderna, limpia y bien arreglada, le será difícil
congregarse en una iglesia donde el edificio y la apariencia se vea desarreglado, desmejorado,
abandonado o con los baños sucios. Si las sillas son incómodas o están rotas, también
producirán en usted una traba interior. La apariencia y comodidad del lugar será determinante
para usted.
7. No se identifican con el pastor
Aquí no me refiero a la doctrina ni a cosas espirituales, sino a algunas básicas de apariencia,
pero determinantes para decidir ser o no ser parte de una iglesia local especifica. Por ejemplo:
Si usted es una persona que le agrada vestirse y arreglarse bien, pero ve que el pastor tiene
todo su traje arrugado, desarreglado, manchado, eso puede influenciarle a usted negativamente.
Podrá ser un gran predicador, pero usted se sentirá condicionado por su mal aspecto exterior y
no considerará lo que diga. Si el pastor es de poca cultura y al predicar se “come” palabras, o
lee incorrectamente la Biblia, serán una traba para usted, si usted es una persona culta, lectora
y estudiosa. Si las prédicas son muy básicas, no apelando al intelecto ni al desarrollo teológico-
espiritual, usted se sentirá desacomodado en ese lugar, si es una persona pensante que no se
deja convencer fácilmente por cualquier cosa que le digan.
Existen también otros motivos por los cuales una persona no pueda identificarse con un pastor,
por ejemplo: Rebeldía interior de la persona, que le hace rechazar a toda autoridad dentro y
fuera de la iglesia.
8. No se identifican con la gente del lugar
Siempre lo espiritual es lo más importante, pero estas cosas que parecen “secundarias” muchas
veces son vitales para que uno no se adapte a una iglesia local específica. Si usted es una
persona de clase media alta no tendrá nada en común con un campesino o si toda la iglesia es
de campesinos, una persona de otro trasfondo también se sentirá que no se adapta a ese lugar.
También sucede con sus costumbres nacionales, si usted decide congregarse en una iglesia
donde el pastor sea de otra nacionalidad (a menos que el Pastor sepa manejar estas
diferencias). Esta es una problemática muy fuerte, especialmente en las iglesias Hispanas de los
Estados Unidos donde muchas veces se corre el riesgo de levantar iglesias de una sola etnia
(por ejemplo: todos argentinos) y no una multiétnica (de varias nacionalidades) como testimonio
de que el Evangelio es para toda criatura y nación.
9. Han salido lastimados de otras congregaciones locales en el pasado
Muchos creyentes fieles han sido utilizados y aún abusados con sus talentos, dones y dinero por
algunos pastores o ministros deshonestos, que ven a la gente sólo como material utilizable y
luego descartable. Otros ministros equivocadamente, han “fusilado” a la gente que ha caído en
algún pecado en vez de brindarles restauración espiritual; otros han expulsado (sin razón
valedera, por cierto) a creyentes, originando que estos decidan nunca más congregarse en otro
lado, por pensar que todos los lugares serán iguales. Algunos creyentes han sido abandonados
sin recibir cuidado pastoral en diversos problemas, no se los ha visitado ni atendido, como
correspondía, y les ha causado una gran herida interior, un resentimiento contra la figura de ese
pastor y cualquier otro pastor.
Sumado a eso, a veces la rivalidad, desunión, envidia, celos, competencia entre los “hermanos
en la fe” ha logrado que muchos vieran más pecado y deshonestidad dentro de la iglesia que
afuera. Las riñas, discusiones y peleas entre “hermanos en Cristo” ha lastimado a mucha gente.
Ellas son ovejas que se han apartado y dejado de congregarse, pero en el fondo de sus
corazones están lastimadas y necesitan sanidad espiritual.
10. Se les habla de cosas impracticables para la vida cotidiana
Existen congregaciones locales que se la pasan hablando de los jinetes del Apocalipsis, de
cuantos litros de agua tenía el Mar Rojo cuando el pueblo hebreo lo cruzó, pero nunca le dan a
la gente herramientas bíblicas básicas para que sus vidas individuales, matrimonio, familia,
negocios, etc., puedan experimentar las bendiciones de Dios y el carácter de Cristo. Cuando la
Palabra de Dios no es aplicable para la vida cotidiana se transforma en un libro aburrido,
monótono, que sirve solo para decorar la biblioteca de la casa.
11. No se percibe una diferencia marcada entre lo que se vive dentro de la iglesia y lo que
sucede en la sociedad.
El avance de la mediocridad y la mundanalidad dentro de la iglesia, en algunos lugares, es
espantoso. Los índices de divorcio, dicen las estadísticas en los Estados Unidos, son iguales
tanto en la iglesia como en el mundo. La Biblia afirma que cuando la sal pierde su sabor, sólo
sirve para ser pisoteada por los hombres. Cuando un creyente ve que otro creyente está
alabando, cantando a Dios con brazos en alto y rostro gozoso en el servicio, pero luego lo ve en
la casa o lugar de trabajo siendo un ogro que maltrata a su esposa e hijos, o que roba cosas de
la oficina y le debe dinero a medio mundo, piensa: ¿- De que sirve ir a un lugar así donde toda
esta gente vive igual que los del mundo? – Esa generalización lo lleva a pensar que “es mejor
vivir sólo que mal acompañado”.
12. La gente no ve ni percibe una real presencia de Dios, ni se siente ministrada en sus
necesidades básicas interiores
Muchas congregaciones son más parecidas a un museo que a un lugar vigoroso y lleno del
poder de Dios. Lo milagroso sólo es algo de la historia pero irrepetible para el día de hoy. No se
cree en el poder de Dios para sanar a los enfermos, libertar a los cautivos por el diablo. La gente
sale igual (o peor) de cómo entró. Se ha perdido el concepto que la Casa de Dios es también el
“hospital” de sanidad celestial para la gente y un lugar sobrenatural donde Dios se manifiesta en
medio de Su pueblo. Los ministros son más profesionales de la fe, con una dialéctica religiosa
aburrida, que hombres llenos del Espíritu Santo que liberan el Poder de Dios con sus vidas y
palabras, para bendecir a la gente necesitada.
13. La gente no es fortalecida y apuntalada en sus momentos de pruebas y dificultades.
Alguien ha dicho que existen dos clases de pastores: Los que cuidan a las ovejas y los que
cuidan de la lana de las ovejas. En algunos lugares lo único que interesa de la gente es cuánto
dinero de ofrendas pueden dar, sin interesarse en sus necesidades básicas espirituales ni en
sus problemas cotidianos. Son creyentes que se sienten solos en un grupo, pues son vistos
como un número más o considerados sólo por lo que pueden aportar financieramente. La Biblia
enseña por cierto, el concepto de sembrar para cosechar en fe, diezmos, ofrendas especiales,
etc., pero todo esto tiene que ser practicado dentro del equilibrio que la Palabra de Dios
propone. En este contexto, la gente no se siente valorada ni apreciada sino utilizada,
manoseada.
Podríamos seguir hablando y hablando de más causas por las cuales mucha gente creyente
actualmente no se congrega, pero lo más importante aquí es que Dios a usted le ama, tal como
se encuentra en este momento. El Señor, por cierto, anhela verlo a Usted en Su Casa
congregado regularmente. El Señor se duele cuando recorre con su penetrante mirada a cada
iglesia local y no lo ve a usted ni a su familia congregados. Él sabe también, que en su interior
hay heridas emocionales que le causan gran dolor debido a experiencias negativas del pasado,
que le están frenando de comprender la importancia espiritual de congregarse fielmente en una
iglesia local.
El Señor, en este día y en esta hora, le ha llevado a leer este artículo, ¿Sabe para qué? Sólo
para bendecirle y ministrarle interiormente, allí en lo profundo de su corazón, donde nadie puede
llegar, con la presencia de Su Espíritu Santo renovador y restaurador.
Si usted reconoce en este momento que necesita ser ministrado directamente por la presencia de
Dios, le recomendamos los pasos siguientes:
 Ahora es el momento para que usted haga memoria de aquellas situaciones que le han
llevado a no congregarse por algún tiempo o a dejar de hacerlo para siempre. Tome un
papel y lápiz e invierta un tiempo silencioso en la presencia del Señor. A medida que Dios
se las vaya recordando, escríbalas una por una.
 La luz de Dios, por Su Espíritu Santo, le está mostrando aún aquellas cosas que usted ni
se imaginaba que estaban allí trabando su andar cristiano. Si son varias, anótelas en un
papel una por una, específicamente.
 Abiertamente, sinceramente y con fe dígale al Señor: - Dios mío, mira lo que me hicieron –
y entréguele por fe y específicamente, cada cosa que le hicieron. Por ejemplo: - Señor, me
trataron mal, me despreciaron, me utilizaron y luego me dejaron abandonada, me
traicionaron, etc.- Sea específico, pues eso le ayudará a recibir la sanidad emocional
interior específica de parte del Señor.
 Quizás usted ahora también se da cuenta que el enemigo le ha puesto tropiezos con los
horarios, trabajos, pereza espiritual, etc., para frenar su andar espiritual. Haga lo mismo
que viene haciendo ante Dios: Entréguele todo impedimento para que Él lo lleve y le dé a
cambio Su paz interior, deseos de buscarle más, nuevo impulso para ser un cristiano que
se congregue.
 Decida por fe perdonar a todas aquellas personas que le han sido de tropiezo y le han
fallado, dejado y menospreciado; a todos aquellos que causaron que usted decidiera dejar
de congregarse. Decida perdonarlos a pesar de que sus sentimientos estén doloridos.
Perdonar es una decisión de fe, que cuando lo hacemos por obediencia a Dios, con el
tiempo los sentimientos van cambiando y llenándose del Amor de Dios. ¡Sólo Dios puede
hacerlo!
 Pídale fuerzas a Dios, por su Espíritu Santo, para buscar un nuevo lugar para congregarse
o volver al mismo lugar donde se congregaba. Decida vencer la vergüenza o el temor “al
qué dirán”. Camine seguro pues este paso que estará dando estará respaldado por Dios.
Cómo encontrar una iglesia bíblica para congregarse regularmente
Ahora que usted ha sido ministrado por Dios, seguramente querrá dar el paso de fe, para
congregarse en una iglesia local específica. Es de vital importancia para nuestra salud y
crecimiento espiritual el lugar que escojamos para congregarnos.
Con dolor debemos decir, debido a los tiempos de decadencia espiritual que vivimos en muchos
de nuestras naciones (a pesar de ver ciertos focos de avivamiento en algunos lugares aislados)
que no es cuestión solamente de ir a cualquier iglesia que aparece en listado de la guía
telefónica, a la primera que encontremos, o la que esté más cerca de nuestro hogar. Hay
lugares donde lamentablemente no se respetan los parámetros bíblicos y donde Cristo no es
exaltado como Dios manda en Su Palabra. Usted tendrá que estar con sus ojos espirituales bien
abiertos, es por eso que le daremos a continuación ciertas sugerencias básicas para encontrar
la iglesia local que Dios ha preparado para que usted se congregue regularmente y sea
bendecido:
1. No se deje llevar sólo por el nombre famoso que tenga la iglesia o el pastor
Muchas veces el espíritu exitista (búsqueda del éxito a cualquier precio) del mundo se introduce
en la iglesia, y cuando eso sucede los parámetros se alteran. La fama y el reconocimiento no
significan que el lugar o la persona sean más espirituales o mejores que otros. ¡De ser así los
personajes del mundo del espectáculo y la farándula serían todos cristianos llenos del Espíritu
Santo!
2. No se deje llevar por la estructura del edificio de la iglesia
A veces pensamos que, si el lugar o edificio es bello, adornado, atractivo a los ojos, la presencia
de Dios se encontrará allí. Los palacios del dictador Sadam Hussein en Irak eran majestuosos y
lujosos, pero allí para nada estaba el Señor. Con esto no estamos exaltando la miseria o la
pobreza, sino entender que la arquitectura del lugar por sí misma no define si hay más o menos
presencia del Señor.
3. No se deje llevar por la cantidad de gente que asiste a esa iglesia
Pareciera que entre los cristianos existe el concepto de “cuanto más grande mejor”, cuando en
realidad en la Palabra tal concepto no se encuentra. Pareciera que donde vemos poca gente
sentimos desconfianza. Si la cantidad de gente fuera la medida del éxito, entonces Jesús fue un
fracasado, porque se quedó sólo colgado de una cruz rodeado de dos delincuentes. El diablo no
les teme a las iglesias grandes, sino a las iglesias donde la gente vive en santidad.
4. Averigüe cuándo y cómo fue fundada la iglesia
Este punto muchos lo omiten y luego pagan caro las consecuencias. Existen iglesias que se han
formado como resultado de peleas y divisiones. Gente que estaba en “otra” iglesia, se pelearon
con el pastor principal, se fueron resentidos y abrieron un nuevo lugar. Si una iglesia fue
fundada de esta manera, la aprobación y bendición de Dios no estarán allí, aunque haya gente.
Recuerde que Dios nunca levanta una nueva iglesia con cimientos o fundamentos de peleas y
divisiones. Dios funda nuevas iglesias de otra manera.
5. Averigüe si el pastor principal es un hombre bajo autoridad y vive en santidad
Según la Biblia toda persona en el Reino de Dios debe vivir bajo autoridad, ¡inclusive los
pastores! Ellos necesitan rendirles cuentas a sus superiores en la denominación a la que
pertenecen o a “padres” espirituales que ellos tengan para examinar su comportamiento y
funcionamiento. Una iglesia con pastores independientes imparte sobre la gente un espíritu de
independencia, rebelión y falta de sujeción. También el siervo de Dios, según la Biblia, debe
tener una sola esposa para toda la vida (a menos que ella fallezca y ese pastor haya decidido
casarse otra vez). Es triste decirlo, pero hoy se ha tornado bastante común en muchos lugares,
que el pastor se haya divorciado y aún siga pastoreando y justificando “en el Señor” su
divorcio…
6. Preste atención a las predicaciones, para saber si
Cristo es exaltado, si la Palabra de Dios es respetada y si se enfatiza siempre la búsqueda de la
santidad.
Existen lugares donde se predica más del poder positivo (que por cierto no es el poder de la fe)
que los principios de la Palabra de Dios. Se habla mucho o sólo de prosperidad material pero se
minimiza lo espiritual, la búsqueda de Dios, el señorío de Cristo y la vida de santidad.
7. Preste atención si se enfatiza demasiado desde el púlpito el dar ofrendas y donaciones
Por cierto la Palabra de Dios enseña que debemos honrar básicamente a Dios con nuestros
diezmos y diversas clases de ofrendas, que debemos ayudar a que las iglesias y ministerios se
desarrollen, pero otra cosa es centralizar todo en el dinero. Una vez escuche a un pastor de mi
ciudad que decía alegremente que se pasaba horas y horas contando el dinero que entraba en
la iglesia. Yo me preguntaba por dentro: ¿Para esto Dios te ha llamado al ministerio? -; sé de
algunos lugares donde se recogían hasta siete veces la ofrenda en cada servicio. No lo olvide:
Una cosa es el equilibrio bíblico y otra diferente es el desorden humano.
8. ¿La presencia del Espíritu Santo está presente y activa en ese lugar?
Esto implica muchas cosas, por Ej.: ¿La gente es ministrada con la Palabra de Dios? ¿La gente
adora a Dios y el Señor se manifiesta sanando y restaurando las vidas? ¿Se ora por los
enfermos y necesitados? ¿Dios toca a la gente con Su Poder? ¿Hay vidas que manifiestan el
carácter de Cristo? ¿O sólo es un lugar donde se cantan dos o tres canciones, se da una
disertación bíblica rápida y todo termina allí?
9. No busque el lugar perfecto, pues no existe
Alguien dijo que si encontráramos una iglesia perfecta, cuando entremos nosotros dejará de
serlo. Existen parámetros básicos de los cuales no se pueden prescindir pero por sobre todo
tenga en mente que no existe ninguna iglesia perfecta. Cada iglesia tiene sus luchas,
debilidades. Recuerde que somos pecadores redimidos por la Sangre de Cristo en el proceso
hacia la santidad…no somos perfectos sino perfectibles (en proceso).
10. No tome una decisión apurada, pero decídase en un tiempo prudencial
Si ha comenzado a asistir a algún lugar, tome algunas semanas o meses antes de decidir si se
quedará allí o Dios tiene otro lugar para usted. Esto no significa que con sólo ir una vez usted
podrá decidir sabiamente si es el lugar indicado. Decida ir despacio, tomándose su tiempo. Esto
no significa que debo vivir toda la vida recorriendo lugares porque “ninguna iglesia se adapta a
mi persona”. ¡Recuerde que Dios no aprueba el “espíritu del llanero solitario”!
11. Si estuvo en una iglesia y no se adaptó, no se frustre y siga buscando otra
En el proceso de encontrar una congregación, pídale a Dios de su ayuda para que le de
confirmación y discernimiento del lugar indicado. La búsqueda puede ser costosa y difícil, pero
más vale intentarlo que quedarse sin congregarse o estar en un lugar donde usted no se sienta
adaptado ni ministrado.
12. Una vez que encontró el lugar, intégrese a la vida de la iglesia y sea paciente
Cada iglesia tiene sus costumbres para la membresía, pero si usted se siente parte de ese
lugar, debido a que Dios le ha dado confirmación; usted y su familia se sienten a gusto, seria
provechoso pedir una entrevista pastoral o con otros líderes de la iglesia para darse a conocer.
Recuerdo cuando junto con mi familia, encontramos un nuevo lugar e hicimos esto con el pastor
principal. Nos dimos a conocer, nos integramos y al cabo de un buen tiempo con mi esposa
llegamos a ser uno de los Ministros principales de la iglesia. Deje que el Señor, con el paso de
los meses, vaya poniendo en usted esa sensación interior de que “ésta es mi casa”.
Que El Señor realmente le haya bendecido con éste artículo, y haya producido también en su
vida los cambios necesarios, para que se diga de usted y familia que ya no sólo se congregan
regularmente ¡sino que lo hacen Cristianamente!

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