LOS COLORES DEL MAESTRO
María Isabel Plata Rosas1
Reconocer las experiencias y saberes del maestro, es dar lugar al trabajo
que este realiza a diario, es una oportunidad de mostrar cómo en la relación
pedagógica se esculpe el germen de lo humano en medio de la riqueza de la
diversidad y la fraternidad.
Aleket” niña de día y mujer de noche
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Ser maestro en un país como Colombia, es hablar de una escala tonal que
se funde en la diversidad de la geografía, donde los maestros en cada región
edifican en su quehacer nuevos sentidos de la cultura para los niños y sus padres.
Gama cromática que desde la práctica ancestral se integra al aula, siendo para los
indígenas Wayúu de la Guajira colombiana, el negro, color que dio origen a cuanto
existe en el universo, el rojo símbolo de la sangre paterna en la que la -mujer
aporta la carne el hombre la sangre-, el verde la savia que corre por las venas de
las plantas que da vida a la naturaleza, el azul simboliza el mar, el amarillo el color
de los astros y flores de la región; representando el blanco lo que no está enfermo,
lo puro, presente en la naturaleza y el marrón simboliza la madre tierra.
Es precisamente en este mundo de color, en el que los maestros logran que
los padres de familia sean quienes proponen el tema para trabajar los proyectos
de aula para desarrollar con los niños. Allí, juega un papel importante la
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Maestra en Bellas Artes – Universidad Industrial de Santander UIS, Bucaramanga; Especialista en
Pedagogía grupal - Fundación Universitaria Monserrate, Bogotá. Magíster en Educación Mención
currículo y evaluación - Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS, Chile. Docente
Universidad San Buenaventura - Bogotá. [email protected] [email protected]
creatividad, al respecto Ponti menciona (2013) “la creatividad es la generación de
ideas. Ser creativo, por lo tanto, es ser capaz de generar ideas originales sobre un
tema determinado y potencialmente útiles en cualquier campo de la actividad
humana” (p.17)
Es así que a los niños se les invita a que aticen su pasión, imaginación y
sensibilidad para que vivan la experiencia. Las ideas de los padres son tenidas en
cuenta y la frase: “seño visitemos al Sr Villa y allí la rosa del calabazo” es el inicio
de una aventura que se convierte en una salida pedagógica, oportunidad para
tejer lazos de la formación entre escuela y familia. El árbol del totumo entonces,
cuyo fruto tiene forma de calabaza y con él se hacen vasijas es un pretexto para
motivar el aprendizaje de los más pequeños; son estas experiencias las que llevan
a la elaboración de planes de aula donde cada grado se apropia del calabazo
creando utensilios de cocina, móviles de frutas, animales y medios de transporte,
así como instrumentos musicales como ishina (maracas) y wawai (flauta globular).
La medicina tradicional, también se toma en cuenta en la educación de los
niños y el remedio para el asma y el masaje capilar para el brillo del cabello, junto
con los accesorios femeninos se trabajan en familia para vincular a los niños en la
tradición de los adultos.
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Maestros inquietos y transformadores que proponen acciones creativas a
través de la música de la región, con los clásicos del vallenato integran distintos
saberes como: la geografía, la historia, la música, la lógica y el lenguaje para
trabajar con los distintos gradados. Los tejidos realizados, son el lenguaje donde el
color y la geometría dan vida a la tradición artesanal reflejando la identidad y
cosmovisión del Wayúu.
El dibujo Wayúu, da vida a la leyenda de “Aleket” niña de día y mujer de
noche, elabora tejidos con figuras “kanaas” que ve en el paso de los animales.
Esta leyenda es el punto de partida para la maestra quien a partir de ello inicia en
preescolar el conteo de 10 en 10 y las figuras geométricas que se integran al
desarrollo de un currículo.
Senderos melodiosos, un pedacito de tierra en el Quindío
Óleo cromático que en el Quindío colombiano, también se destaca en el
proceso formativo con los niño. Geografía colmada de montañas y caminos
agrestes enmarcados por el verde de los paisajes y el azul del cielo en un juego
de colores fríos, invita al observador a soñar y respirar el aroma del café de la
región.
Los colores ocres, matices fangos y tonos amarillos resplandecen en sus
jarrones aborígenes, contrastado con la acidez del verde del paisaje y la
profundidad del azul celestial. Encanto que dentro del aula permite a los niños
composiciones no solo del paisaje, sino su integración al proceso formativo.
Partiendo de la historia de los primeros pobladores en la región, la belleza del
paisaje cafetero incrustado en el centro de la geografía colombiana, donde el
grano de café y su suave aroma se funden en la cultura y la naturaleza de
abundantes ríos, nevados, lagunas y guaduas, es el paisaje aprovechado por los
maestros para incorporarlos con el desarrollo de las clases desde los medios de
transporte de la región campesina, caminatas ecológicas, entre otras y los
mágicos colores del rudo panorama.
Colores que en lo cotidiano del maestro en las regiones le permiten re-
hacer el mundo; re -dibuja y re –pinta, como lo expresa Freire. Una paleta
maravillosa que, en este mundo de grises, él con la maestría y amor por la
profesión de “ser maestro”, por la región y los niños, se encarga de convertir en
encantadores gamas, desde cálidos hasta los fríos, pasado de los oscuros a los
claros en el juego de creación, transformación y fortalecimiento de habilidades y
destrezas en cada uno de los alumnos.
Educadores de primera infancia que reflejan el encuadre perfecto de
“maestro-alumno-región”, narrativas que se entretejen desde los territorios
representando los procesos que se llevan en cada espacio-región, construyendo
un mapa de experiencias, que desde la cartografía social como lo expresa
Carballeda, 2012 “no sólo describe desde lo objetivo y lo subjetivo, sino que hace
ver, aquello que pasa desapercibido” (p.34). Senderos que trazan a pulso en el día
a día el trabajo de aula, universo de creatividad en las producciones de la
comunidad, respetando las tradiciones y costumbres, en el aprender y
desaprender, “acto creador asumido como una práctica de-constructiva que lleva a
desaprender, se convierte en la posibilidad de de-colonizar nuestras mentes en la
medida que podamos, de la mano de la pedagogía entendida como la práctica
reflexiva del sentido del ser humano” (Albán 2007, p.4); proceso donde desde la
experiencia, la curiosidad, observación y el contacto con las diversas situaciones
escolares, hacen que el maestro convierta la formación en el cual desarrolla
competencias a diario, en espacios y momentos que lo llevan a la práctica
reflexiva.
Los paisajes cálidos del caribe y los fríos del interior, envueltos en la escala
tonal de verdes, azules, morados y grises, contrastan con la geografía montañosa,
que favorece y obstaculiza el proceso de enseñanza y aprendizaje dentro y fuera
del aula. Padres en su mayoría campesinos e indígenas envueltos en un mundo
complejo y plural, de costumbres y tradiciones diversas que hacen parte de la
esencia cultural y en la que el maestro logra vincularlos junto a la comunidad, en la
labor de enseñar.
Interacción pedagógica que para el maestro en un comienzo no es fácil,
teniendo presente que por tradición cultural, no permiten la relación maestro-
escuela; pero es allí la labor loable del educador en el proceso de mejorar la
práctica, al vincular al padre campesino para que comparta con su hijo y
compañeros juegos tradicionales como “encostalados y golosa”.
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Educadoras conscientes del papel que desempeñan dentro de la sociedad,
sensibles de las relaciones pedagógicas y comprometidas con el saber
profesional, son la fuerza de esta región. Vergara (2017) menciona: “la educadora
infantil se construye en el ser de una profesional sensible a los asuntos de la
infancia con deseo de aprender y enseñar permanentemente, que reflexiona sobre
su quehacer, trabaja y dialoga con otro” (p.210).
Maestras y maestros de admirar en su relación con los niños, son
responsables de educar y entregar la cultura y tradiciones a los nuevos pues son
conscientes de la importancia de la primera etapa de la vida, dan todo el esfuerzo
e interés por construir para ellos no solo un espacio “digno” de clase, sino de
integración familiar, donde las habilidades y destrezas de los padres, maestros y
niños se unen siendo una sola familia educativa, que se enlaza al proceso
formativo investigador del educador.
Una cosmología en la cual los maestros de estas regiones tienen siempre
presente a la hora de integrar el proceso formativo con los niños la narrativa con
historias, tradiciones orales, escritas, rituales, arquitectura e iconografía, pasando
por la música, trajes, comidas, entre otras. Esto se convierte en motivo de
reflexión con los niños.
Son estos maestros los que no solo integran a la comunidad y los padres en
el proceso educativo de los niños, sino que desde lo que observan y oyen de los
niños dentro y fuera del aula, les permiten vivir un mundo de fantasías en el cual
construyen los materiales y fortalecen habilidades. Obra creadora de los maestros
donde pincelada a pincelada dan forma a cada ser que llega, apoyados de la
magia del color en la sonrisa de cada niño, del trazo fantástico del cuerpo a la hora
de comunicar con gestos, imágenes, líneas, cantos, entre otras; siendo una
composición que nace de ellos con la orientación y/o guía del maestro, quien
escucha, abraza y teje diariamente con los niños, seres que son agua que corre y
da vida.
REFERENTES
Albán A. Adolfo (2007). “El acto creador como pedagogía emancipadora y
de decolonial”. Ponencia-performance presentada en el 15 Seminario de
formación artística: encuentro con la creatividad, el arte y la educación, organizado
por la Institución Educativa La Pamba, Popayán-Colombia, 10 al 12 de octubre.
Carballeda, A. et al. (2012). Cartografía social. Investigación e intervención
desde las ciencias sociales, métodos y experiencias de aplicación. Compilado por
Juan Manuel Diez Tetamanti y Beatriz Escudero. N. - 1a ed. - Comodoro
Rivadavia: Universitaria de la Patagonia.
Freire Paulo. (2010). “Cartas a quien pretende enseñar” 2" ed. 5" reimp. -
Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2010 / /160 p.; 21xl4 cm. (Biblioteca
clásica de Siglo Veintiuno). ISBN 978-987-629-045-6
Ponti, F., Langa, L. (2013) Inteligencia Creativa. Editorial Amat. Barcelona.
Vergara, M. (2017). Acciones y creencias de la Educadora Infantil (EI). Un
dispositivo de reflexión e interacción pedagógica para mejorar la práctica. Tesis
Doctoral. ISBN. 978-958-8928-32-6. Universidad San Buenaventura. Bogotá