La ciencia de lo concreto (Claude Lévi-Strauss)
Naturaleza, Cultura y Gestión de los Recursos
18 de Agosto 2020
Objetivo del autor
Levi-strauss nos muestra como la ciencia y el mito son muy similares en cuanto a sus
operaciones mentales (en lo cual encuadra a ambas en el pensamiento científico), para así dar
una idea de porque en nuestra sociedad se relega al mito(o la ciencia de lo concreto) y se da
una importancia a la ciencia más alejada de la intuición sensible.
Ideas principales
“El uso de términos más o menos abstractos no es función de capacidades intelectuales sino
de los intereses desigualmente señalados y detallados de cada sociedad particular en el seno
de la sociedad nacional” (Lévi-Strauss, 1997, pág. 13).
“Cada civilización propende a sobreestimar la orientación objetiva de su pensamiento, y es
porque nunca está ausente. La división conceptual varía según cada lengua” (Lévi-Strauss,
1997, pág. 14).
La extremada familiarización de las comunidades tradicionales con el medio biológico, la
apasionada atención que le prestan, los conocimientos exactos a él vinculados, a menudo han
impresionado a los investigadores, por cuanto denotan actitudes y preocupaciones que
distinguen a los indígenas de sus visitantes blancos (Lévi-Strauss, 1997).
“De tales ejemplos de comunidades, se podría inferir de buen grado que las especies animales
y vegetales no son conocidas más que porque son útiles, sino que se las declara útiles o
interesantes porque primero se las conoce” (Lévi-Strauss, 1997).
Se objetara que tal ciencia no puede ser eficaz más que en el plano de lo práctico. Pero, da la
casualidad de que su objetivo primero no es de orden práctico. Corresponde a exigencias
intelectuales antes, o en vez, de satisfacer necesidades (Lévi-Strauss, 1997, pág. 24).
El pensamiento mágico no es un comienzo, un esbozo, una iniciación, la parte de un todo que
todavía no se ha realizado; forma un sistema bien articulado, independiente, en relación con
esto, de ese otro sistema que constituirá la ciencia, salvo la analogía formal que las emparienta
y que hace del primero una suerte de expresión metafórica de la segunda (Lévi-Strauss, 1997,
pág. 30).
En vez de oponer magia y ciencia, sería mejor colocarlas paralelamente, como dos modos de
conocimiento, desiguales en cuanto a los resultados teóricos y prácticos, pero no por la clase
de operaciones mentales que ambas suponen, y que difieren menos en cuanto a la naturaleza
que en función de las clases de fenómenos a las que se aplican (Lévi-Strauss, 1997, pág. 30).
“Las relaciones necesarias, que constituyen el objeto de toda ciencia-sea neolítica o moderna-
pudiesen alcanzarse por dos vías diferentes: una de ellas muy cercana a la intuición sensible y
la otra más alejada” (Lévi-Strauss, 1997, pág. 33).
“Existe un intermediario entre la imagen y el concepto: es el signo” (Lévi-Strauss, 1997, pág.
37).
Como la imagen, el signo es un ser concreto, pero se parece al concepto por su poder
referencial: el uno y el otro no se relacionan exclusivamente a ellos mismos, sino que pueden
sustituir a algo que no son ellos. Sin embargo, el concepto posee a este respecto una
capacidad ilimitada, en tanto que la del signo es limitada (Lévi-Strauss, 1997, pág. 38).
Una de las maneras en que el signo se opone al concepto consiste en que el segundo quiere
ser integralmente transparente a la realidad, en tanto que el primero acepta, que un
determinado rasgo de humanidad este incorporado a esta realidad (Lévi-Strauss, 1997).
El concepto se nos manifiesta como el que realiza la apertura del conjunto con el que se
trabaja, y la significación como la que realiza su organización (Lévi-Strauss, 1997, pág. 40).
La imagen no puede ser idea, pero puede desempeñar el papel de signo, o, más exactamente,
cohabitar con la idea en un signo; y, si la idea no se encuentra todavía allí, respetar su lugar
futuro y hacer aparecer, negativamente, sus contornos (Lévi-Strauss, 1997, pág. 41).
La imagen está fijada, ligada de manera univoca al acto de conciencia que la acompaña; pero el
signo, y la imagen que se ha tornado significante, si carecen todavía de comprehension, es
decir, de relaciones simultaneas y teóricamente ilimitadas con otros seres del mismo tipo- lo
que es el privilegio del concepto-(Lévi-Strauss, 1997, pág. 41).
Conclusiones del autor
“El pensamiento mítico, aunque este enviscado en las imágenes, pueda ser generalizador, y
por tanto científico: también el opera a fuerza de analogía y de paralelos” (Lévi-Strauss, 1997,
pág. 41).
“El modelo reducido no es una simple proyección, un homologo pasivo del objeto. Constituye
una verdadera experiencia sobre el objeto” (Lévi-Strauss, 1997, pág. 46).
Como la ciencia, el juego produce acontecimientos a partir de una estructura: se comprende,
entonces, que los juegos de competencia prosperen en nuestras sociedades industriales; en
tanto que los ritos y los mitos(que estas mismas sociedades industriales ya no toleran, sino
como hobby o pasatiempo), descomponen y recomponen conjuntos acontecimentales( en el
plano psíquico, socio-histórico o técnico) y se valen como de otras tantas piezas
indestructibles, con vistas a ordenamientos estructurales que habrán de hacer las veces,
alternadamente, de fines y de medios (Lévi-Strauss, 1997, pág. 59).
Conclusión personal
En la medida en que los mitos y los ritos recomponen conjuntos acontecimentales, es
menester darle un lugar importante en la vida (más allá de ser un simple hobby o pasatiempo).
Bibliografia
Lévi-Strauss C. (1997). El pensamiento salvaje. La ciencia de lo concreto. (pp. 11-59). Fondo de
Cultura Económica. ISBN 9583800546