Desarrollo (Gustavo Esteva)
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Naturaleza, Cultura y Gestión de los Recursos
11 de Octubre 2020.
Objetivo del autor
Mostrar como, por medio de un rastreo histórico, el concepto de desarrollo se logra
constituir como un discurso que pone lo económico por encima de las demás
experiencias, para así dar cuenta de cómo algunas comunidades dejaron al margen la
parte económica para recuperar autonomía en sus vidas.
Ideas principales
Al usar por primera vez la palabra ‘subdesarrollo’, Truman cambió el significado de
desarrollo y creó el emblema empleado desde entonces para aludir de manera discreta
a la era de la hegemonía norteamericana. Así, dos mil millones de personas dejaron de
ser lo que eran, en toda su diversidad, y se convirtieron en un espejo invertido de la
realidad de otros, que reduce la definición de su identidad a los términos de una
minoría pequeña y homogeneizante (Esteva, 1996).
Una nueva percepción, de uno mismo y del otro, quedó establecida de pronto.
Para quienes forman actualmente las dos terceras partes de la población del mundo,
pensar en el desarrollo requiere primero percibirse como subdesarrollados, con toda la
carga de connotaciones que esto conlleva (Esteva, 1996).
Cuando la palabra ‘desarrollo’ concentró una variedad de connotaciones. Esta
sobrecarga de sentidos terminó por disolver su significado preciso (Esteva, 1996).
La palabra desarrollo implica siempre un cambio favorable, un paso de lo
Simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior, de lo peor a lo mejor (Esteva, 1996).
Para dos terceras partes de la gente en el mundo, sin embargo, este significado
positivo de la palabra ‘desarrollo’ es un recordatorio de lo que no son. Les recuerda
una condición indeseable e indigna. Para escapar de ella, necesitan hacerse esclavos
de las experiencias y sueños de otros. Privándose de la oportunidad de definir las
formas de su vida social (Esteva, 1996).
Nadie se da cuenta que el desarrollo es un adjetivo comparativo cuya base de
sustentación es el supuesto, muy occidental pero inaceptable e indemostrable, de la
unidad, homogeneidad y evolución lineal del mundo (Esteva, 1996).
La tesis del desarrollo endógeno rechazó la necesidad de imitar a las sociedades
industriales. Propuso tomar en cuenta las particularidades de cada nación: Si se aplica
adecuadamente, la concepción lleva a la disolución de la noción misma de desarrollo,
tras darse cuenta de la imposibilidad de imponer un solo modelo cultural en todo el
mundo (Esteva, 1996).
La construcción social del desarrollo se asoció con un diseño político: extraer de
La sociedad y la cultura una esfera autónoma, la económica, e instalarla en el
Centro de la política y la ética. Establecer el valor económico exige desvalorizar todas
las demás formas de existencia social (Esteva, 1996).
El termino desarrollo metamorfosea grotescamente las actividades autónomas de la
gente que encarnan deseos, esperanzas e interacciones entre sí y con el ambiente, en
necesidades cuya satisfacción requiere la mediación del mercado (Esteva, 1996).
El individuo desvalido, cuya supervivencia se vuelve ahora necesariamente
dependiente del mercado, Fue creado por el proyecto económico que reformuló la
humanidad (Esteva, 1996).
Grupos campesinos y marginales comparten los mil trucos que aprendieron para
limitar la economía, reformular y refuncionalizar la tecnología moderna, para
recuperar sus formas autónomas de vivir (Esteva, 1996).
El hombre económico, no encuentra respuestas factibles para lidiar con la ‘crisis’ del
desarrollo, y frecuentemente reacciona con desolación, agotamiento, incluso
desesperación. En contraste, el hombre comunitario disuelve o previene la escasez, en
sus esfuerzos imaginativos para lidiar con sus predicamentos (Esteva, 1996).
Conclusiones del autor
La economía de los economistas no es sino un juego de reglas con el que
se gobiernan las sociedades modernas. Los hombres y las sociedades no son
Económicos (Esteva, 1996).
A pesar de la economía, el hombre común, en los márgenes, ha sido capaz de
mantener viva otra lógica. Ha llegado el tiempo de confinar la economía a su lugar
adecuado: en el margen, Como los marginales han hecho (Esteva, 1996).
Conclusión personal
Concuerdo con el autor en que es momento de buscar la marginalidad de la economía
para gestionar otras lógicas de vida, sin embargo, además de ello, también considero
necesario que se busquen definiciones de desarrollo que sean “endógenas” aunque
eso signifique que no se pueda establecer una definición global, esto con el fin de
quitarle un poco de poder a la palabra y de ir saliendo de esas lógicas globales.
Bibliografía
Esteva, G. (1996). Desarrollo. En Sachs, W. (Ed.) Diccionario del Desarrollo. Una Guía
del Conocimiento Como Poder (pp. 52-78). Lima, Perú: Wolfgang Sachs y
colaboradores individuales & PRATEC.