RITUAL DE LAS EXEQUIAS Las oraciones presidenciales de la Misa se
toman del Misal romano, pp. 1099-1106.
Capítulo III
Liturgia de la Palabra
CELEBRACIÓN DE LAS EXEQUIAS EN LA 38. Después de los ritos iniciales se celebra
IGLESIA la liturgia de la Palabra, en la que pueden
proclamarse dos lecturas de las cuales la
segunda se toma del Evangelio, o bien tres
Misa exequial lecturas, la primera de las cyales será del
Antiguo Testamento y la tercera del
35. Es conveniente que el sacerdote se dirija Evangelio.
a la puerta de la iglesia y; después de
saludar con afecto a los presentes, asperge En el volumen IV del Leccionario de la Misa
el cuerpo y, según las circunstancias, puede (pp. 897-965) se encuentran numerosas
decir úna de las invitaciones de las pp. 253- lecturas que pueden utilizarse de acuerdo
263 (o palabras semejantes) o bien una de con las circunstancias, si no se emplean las
las oraciones de las pp. 217-224. que se proponen más abajo o en el
leccionario de este Ritual (pp. 169-214).
La Misa exequial puede celebrarse todos los
días, excepto las solemnidades de precepto, Después de la primera lectura se canta o
el Jueves Santo, durante el Triduo Pascual y reza el salmo responsorial que mejor
los domingos de Adviento, Cuaresma y responda a la índole de la lectura
Pascua (cf. OGMR n. 380). precedente.
39. Se puede omitir el canto del Aleluia, si
Ritos iniciales así lo aconsejan motivos pastorales, y
siempre se lo omite en Cuaresma.
36. De acuerdo con la Ordenación General
del Misal Romano, al entrar en la iglesia y al I
comenzar la Misa, habitualmente habrá un
solo canto. Si parece oportuno, por motivos Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3
pastorales puede añadirse otro canto, o Los que duermen en el suelo polvoriento se
emplear uno de los responsorios de las pp. despertarán
303-304.
En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran
37. Según las circunstancias, consérvese la Príncipe, que está de pie junto a los hijos de
costumbre de colocar al difunto en la misma tu pueblo. Será un tiempo de tribulación,
posición que ocupaba en la asamblea como no lo hubo jamás, desde que existe
litúrgica, es decir: los laicos de cara al altar, y una nación hasta el tiempo presente. En
los ministros sagrados, de cara al pueblo. aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el
que se encuentre inscrito en el Libro. Y
Sobre el féretro puede colocarse el libro de muchos de los que duermen en el suelo
los Evangelios, la Biblia o una cruz. Si la cruz polvoriento se despertarán, irnos para la vida
del altar es bien visible desde la nave de la eterna, y otros para la ignominia, para el
iglesia, no ha de colocarse otra cruz cerca horror eterno. Los hombres prudentes
del féretro. Alrededor del féretro pueden resplandecerán como el resplandor del
colocarse algunos cirios encendidos, o bien, firmamento, y los que hayan enseñado a
solamente el cirio pascual a la cabecera del muchos la justicia brillarán como las
difunto.
estrellas, por los siglos de los siglos. es destruida, tenemos una casa permanente
en el cielo, no construida por el hombre, sino
Palabra de Dios. por Dios.
Salmo responsorial Palabra de Dios.
41, 2. 3. 5bc Aleluia
Ant. Entraré en el lugar admirable y llegaré Ap 1, 5a-6b
hasta la casa de Dios.
Aleluia
Como la cierva sedienta Jesucristo es el Primero que resucito
busca las corrientes de agua, de entre los muertos,
así mi alma suspira ¡a Él sea la gloria y el poder
por ti, mi Dios. R. por los siglos de los siglos! Amén.
Aleluia.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente: Evangelio
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios? R. + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Lucas 23, 44-46. 50. 52-53;
¡Cómo iba en medio de la multitud 24, 1-6a
y la guiaba hada la casa de Dios,
entre cantos de alegría y alabanza! R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
Era alrededor del mediodía. El sol se
Lectura de la segunda carta del apóstol eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra
san Pablo a los cristianos de Corinto 4, hasta las tres de la tarde. El velo del Templo
14 -- 5, 1 se rasgó por el medio. Jesús, con un grito,
exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo
Lo que se ve es transitorio, lo que no se ve mi espíritu». Y diciendo esto, expiró.
es eterno Llegó entonces un miembro del Consejo,
llamado José, hombre recto y justo. Fue a
Hermanos: Nosotros sabemos que Aquél ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
que resudtó al Señor Jesús nos resudtará Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en
con Él y nos reunirá a su lado junto con una sábana y lo colocó en un sepulcro
ustedes. cavado en la roca, donde nadie había sido
Todo esto es por ustedes: para que al sepultado.
abundar la grada, abunde también el número El primer día de la semana, al amanecer,
de los que partidpan en la acdón de gradas las mujeres fueron al sepulcro con los
para gloria de Dios. perfumes que habían preparado. Ellas
Por eso, no nos desanimamos: aunque encontraron removidala piedra del sepulcro y
nuestro hombre exterior se vaya entraron, pero no hallaron el cuerpo del
destruyendo, nuestro hombre interior se va Señor Jesús.
renovando día a día. Nuestra angustia, que Mientras estaban desconcertadas a causa
es leve y pasajera, nos prepara una gloria de esto, se les aparecieron dos hombres con
eterna, que supera toda medida. Porque no vestiduras deslumbrantes. Como las
tenemos puesta la mirada en las cosas mujeres, llenas de temor, no se atrevían a
visibles, sino en las invisibles: lo que se ve levantar la vista del suelo, ellos les
es transitorio, lo que no se ve es eterno. preguntaron: «¿Por qué buscan entre los
Nosotros sabemos, en efecto, que si esta muertos al que está vivo? No está aquí, ha
tienda de campaña -nuestra morada terrenal- resucitado».
Palabra del Señor. con júbilo en los labios. R.
O bien: Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
II Mi alma está unida a tí,
tu mano me sostiene. R.
Lectura de la segunda carta del apóstol
san Pablo a Timoteo 2, 8-13 Aleluia
Si hemos muerto con él, viviremos con él Ap 14, 13
Querido hijo: Acuérdate de Jesucristo, que Aleluia.
resucitó de entre los muertos y es ¡Felices los que mueren en el Señor!
descendiente de David. Ésta es la Buena Ellos pueden descansar de sus fatigas,
Noticia que yo predico, por la cual sufro y porque sus obras los acompañan.
estoy encadenado como un malhechor. Pero Aleluia.
la palabra de Dios no está encadenada. Por
eso soporto estas pruebas por amor a los Evangelio
elegidos, a fin de que ellos también alcancen
la salvación que está en Cristo Jesús y + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
participen de la gloria eterna. según san Lucas 23, 33. 39-43
Esta doctrina es digna de fe: Si hemos
muerto con Él, viviremos con Él. Si somos Hoy estarás conmigo en el Paraíso
constantes, reinaremos con Él. Si renegamos
de Él, Él también renegará de nosotros. Si Cuando llegaron al lugar llamado «del
somos infieles, Él es fiel, porque no puede Cráneo», crucificaron a Jesús junto con los
renegar de sí mismo. malhechores, uno a su derecha y el otro a su
izquierda.
Palabra de Dios. Uno de los malhechores crucificados lo
insultaba, diciendo: «¿No eres Tú el Mesías?
Salmo responsorial Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro
lo increpaba, diciéndole: «¿No tienes temor
62, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 8-9 de Dios, tú que sufres la misma pena que El?
Nosotros la sufrimos justamente, porque
Ant. ¡Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios pagamos nuestras culpas, pero Él no ha
mío! hecho nada malo». Y decía: «Jesús,
acuérdate de mí cuando vengas a establecer
Señor, Tú eres mi Dios, tu reino».
yo te busco ardientemente; Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy
mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi estarás conmigo en el Paraíso».
carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua. R. Palabra del Señor.
Sí, yo te contemplé en el Santuario O bien:
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida, III
mis labios te alabarán. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
Así te bendeciré mientras viva a los cristianos de Roma 14, 7-9. 10b-12
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada Tanto en la vida como en la muerte,
como con un manjar delicioso, pertenecemos al Señor
y mi boca te alabará
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, según san Juan 6, 37-40
vivimos para el Señor, y si morimos, morimos
para el Señor: tanto en la vida como en la La voluntad del que me ha enviado es que
muerte, pertenecemos al Señor. Porque yo no pierda nada de lo que él me dio
Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor
de los vivos y de los muertos. Jesús dijo a la gente: Todo lo que me da el
Todos tendremos que comparecer ante el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no
tribunal de Dios, porque está escrito: «Juro lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no
que toda rodilla se doblará ante mí y toda para hacer mi voluntad, sino la de Aquél que
lengua dará gloria a Dios», dice el Señor. me envió. La voluntad del queme ha enviado
Por lo tanto, cada uno de nosotros tendrá es que Yo no pierda nada de lo que Él me
que rendir cuenta de sí mismo a Dios. dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta
es la voluntad de mi Padre: que el que ve al
Palabra de Dios. Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo
lo resucite en el último día.
Salmo responsorial
Palabra del Señor.
24, 4-5ab. 6-7bc. 20-21
Ant. ¡A ti, Señor, elevo mi alma! Homilía
Muéstrame, Señor, tus caminos, 40. Después del Evangelio habrá una breve
enséñame tus senderos. homilía excluyendo todo género de
Guíame por el camino de tu fidelidad; panegírico. Téngase especial cuidado
enséñame, porque Tú eres mi Dios y pastoral de quienes, con ocasión de las
Salvador. R. exequias, asisten a la celebración y pueden
no ser católicos o católicos que nunca, o casi
Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu nunca participan de la Eucaristía. Luego de
amor, la homilía se puede guardar un momento de
porque son eternos. silencio.
Por tu bondad, Señor,
acuérdate de mí según tu fidelidad. R.
Oración de los fieles
Alivia las angustias de mi corazón,
y sácame de las tribulaciones. 41. A continuación de la homilía ae hará la
Defiende mi vida y líbrame: Oración universal u Oración de los fieles.
que no me avergüence de haber confiado en Puede tomarse uno de los siguientes
ti. R. formularios o también, los señalados en las
pp. 235-250 para circunstancias más
Aleluia particulares.
Jn 6, 40 I
Aleluia. Hermanos: Invoquemos confiadamente a
Ésta es la voluntad de mi Padre: Dios todopoderoso, que resucitó de entre los
que el que ve al Hijo y cree en Él, muertos a su Hijo Jesús para salvar a vivos y
tenga Vida eterna difuntos.
y que Yo lo resucite en el último día.
Aleluia. A cada intención respondemos: Escúchanos
Señor.
Evangelio
- Por nuestro(a) difunto(a) N., que recibió en que promuevan la justicia y la paz. Oremos.
el Bautismo el germen de la Vida eterna,
para que el Señor le conceda ser - Por todos los que sufren física o
compañero(a) de los santos. Oremos. espiritualmente, para que que nunca se
sientan abandonados por Dios. Oremos.
- Por este(a) hermano(a) nuestro(a) que se
alimentó con el Cuerpo de Cristo, Pan de - Por N., su hijo(a) difunto(a), para que el
Vida eterna, para que el Señor lo(a) resucite Señor olvide los pecados de
en el día final. Oremos. este(a) hijo(a) suyo(a) y lo reciba con amor
en su morada eterna. Oremos.
- Por las almas de nuestros hermanos,
parientes y bienhechores difuntos, para que - Por los familiares y amigos de N., para que
el Señor les permita contemplar el resplandor experimenten el consuelo y la paz de Jesús
de su rostro. Oremos. que acompaña el camino de nuestra vida.
Oremos.
- Por todos los que durmieron con la
esperanza de la resurrección, para que el - Por nuestros parientes y bienhechores
Señor los reciba con amor en su casa. difuntos, para que el Señor les permita
Oremos. contemplar el resplandor de su gloria.
Oremos.
- Por todos los difuntos de esta comunidad
cristiana, para que el Señor nos conceda Dios, Creador y Redentor de todos los fieles,
reencontramos con todos ellos en la gloria de concede a tus hijos difuntos la remisión de
su Reino. Oremos. todos sus pecados;
para que, mediante nuestras súplicas,
Señor, te pedimos obtengan el perdón que siempre desearon.
que escuches la oración que te dirigimos Por Jesucristo nuestro Señor.
por las almas de nuestros hermanos y R. Amén.
hermanas difuntos,
perdona sus faltas y hazlos participar de tu
redención. Liturgia Eucarística
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén. 42. Después de la Oración de los fieles sigue
la Misa como de costumbre, teniendo en
O bien: cuenta lo siguiente:
II a) Donde se acostumbra, puede hacerse la
procesión de los fieles para la presentación
Hermanos: Unámonos fraternalmente para de los dones cuidando su significación
hacer nuestra oración; pidamos no sólo por eucarística.
nuestro(a) hermano(a) difunto (a), sino
también por la Iglesia, por la paz del mundo y b) Se toma el prefacio de difuntos. En las
por nosotros mismos. plegarias eucarísticas tómense las partes
especialmente señaladas para nombrar a los
A cada intención respondemos: Señor, difuntos.
escucha y ten piedad.
c) Se recomienda que los fieles debjdamente
- Por los pastores de toda la Iglesia, para que preparados; especialmente los familiares del
lo que predican con su palabra, lo practiquen difunto, participen por la sagrada comunión
en su vida. Oremos. en el Sacrificios Eucarístico ofrecido por el
difunto.
- Por los gobernantes de los pueblos, para
lo(a) reciba en su paz y resucite su cuerpo
Última recomendación y despedida en el día final.
43. Terminada la oración después de la Para un difunto que vivió alejado de la fe y
comunión o, si no se ha celebrado el será inhumado:
Sacrificio Eucaristía», acabada la liturgia de
la Palabra, el sacérdote, revestido de casulla Hermanos: Mientras realizamos el piadoso
o capa pluvial, procede al rito de la última ministerio de enterrar a los muertos,
recomendación y despedida. roguemos confiadamente a Dios, fuente de
toda vida, para que revista con la fortaleza y
De pie, junto al féretro, mirando hada el la gloria de los santos a
pueblo y teniendo a su lado a los ministros este(a) hermano(a) nuestro(a), a quien
que llevan el agua bendita y el incienso, el sepultamos en la debilidad de la carne.
sacerdote dice uno de los formularios que Pidámosle que tenga misericordia de
siguen u otras palabras semejantes, él(ella) en el día del juicio; que lo(a) absuelva
acomodadas a las rircunstancias (otras de toda culpa para que, reconciliado(a) con
variantes se encuentran en las pp. 253-263): el Padre, sea llevado(a) sobre los hombros
del Buen Pastor hasta su reino eterno, para
Para un difunto cristiano: gozar de su compañía y la de todos los
santos.
Hermanos: Con la certeza que nos da la fe y
con la esperanza de la Vida eterna, Para un difunto que será cremado:
encomendemos a la infinita misericordia de
Dios a nuestro(a) hermano(a) que se ha Hermanos: Supliquemos ahora con fe a Dios
dormido en la paz de Cristo. nuestro Padre de quien viene la gracia de la
Acompañemos con nuestras oraciones a misericordia. Entregamos ahora el alma de
quien, por medio del Bautismo, recibió la nuestro hermano(a) N. al Señor de la vida.
adopción de los hijos de Dios y se alimentó Deseamos que, librado(a) de toda culpa
en la mesa del Señor, para que ahora experimente la comunión de los santos y que
merezca la herencia eterna prometida a los Jesús, nuestro Camino, Verdad y Vida lo
santos y participe en el banquete celestial. conduzca a la morada preparada por el
Oremos también por nosotros mismos, que Padre desde la eternidad.
ahora lloramos afligidos, para que, junto con Roguemos para que el dolor que nos causa
nuestro(a) hermano(a), podamos un día salir la ausencia de N. se mitigue con la
al encuentro de Cristo, nuestra Vida, cuando esperanza verdadera, la serenidad y la paz
él se manifieste en la plenitud de su gloria. que nos da el Evangelio de Jesús.
Para un difunto cristiano que será inhumado Para toda circunstancia:
o sepultado:
Hermanos: Acompañaremos ahora a N. al
Dios todopoderoso ha llamado de esta vida a lugar de su descanso eterno. Mientras lo
su presencia a hacemos, recordamos los momentos que
este(a) hermano(a) nuestro(a). Ahora, compartimos con él(ella); especialmente las
nosotros depositaremos su cuerpo en el ocasiones en que N. nos acompañó a
sepulcro (para que vuelva a la tierra de la nosotros en las circunstancias duras de la
cual fue formado). vida. Su ausencia nos duele, pero el Señor,
Pero tengamos en cuenta que Cristo, tí nuestro Dios, nos garantiza la esperanza.
primero en resucitar de entre los muertos, Porque él triunfó sobre la muerte y nos llamó
transformará nuestro cuerpo corruptible en a creer en su resurrección y en su Vida para
un cuerpo glorioso semejante al suyo. experimentarla también nosotros. Pidámosle
Encomendemos, entonces, a al Señor por intercesión de María Santísima,
nuestro(a) hermano(a) para que el Señor nuestra Madre y Madre de N. que tengamos
la serenidad y la paz que surgen de la fe. * Ahora, a ti, que eres mi Creador, te entrego
mi alma.
Y todos oran en silencio por unos momentos.
V. Estoy atemorizado por mis pecados y me
avergüenzo ante tu juicio; no me condenes,
Aspersión e incensación Señor.
* Ahora.
44. Después se asperge e inciensa el
cuerpo, a no ser que prefiera hacerse IV
después del canto de despedida. Este rito se
omite si se hará junto al sepulcro. (pp 107) Creo que mi Redentor vive y que en el último
día surgiré de la tierra.
* Y con mi cuerpo contemplaré a Dios, mi
Canto de despedida Salvador.
A continuación se entona uno de los V. Seré yo mismo quien lo mire, no otro; mis
siguientes cantos responsoriales: ojos lo verán.
* Y con mi cuerpo.
I
V. Por eso conservo esta esperanza en el
Vengan en su ayuda, santos de Dios; salgan fondo de mi corazón.
a su encuentro, ángeles del Señor. * Y con mi cuerpo.
* Reciban su alma y llévenla a la presencia
del Altísimo. Puede entonarse otro canto tomado de las
pp. 307-334 u otro canto adecuado.
V. Cristo que te llamó, te reciba y los ángeles
te conduzcan al seno de Abraham.
* Reciban su alma y llévenla a la presencia Oración
del Altísimo.
45. Luego el sacerdote dice una de las
V. Concédele, Señor, el descanso eterno y siguientes oraciones (se puede ómitir lo qué
brille para él(ella) la luz que no tiene fin. está entre corchetes):
* Reciban su alma y llévenla a la presencia
I
del Altísimo.
II Padre de Bondad, en tus manos,
encomendamos el alma de
Te rogamos, Señor y Dios nuestro, que nuestro(a) hermano(a),
recibas el alma de este(a) difunto(a), por sostenidos por la esperanza
quien derramaste tu sangre. de que en el último día resucitará con Cristo,
* Recuerda, Señor, que somos polvo y que el junto con todos los que han muerto con él.
hombre es como la hierba y la flor del campo [Te damos gracias por todos los beneficios
que se marchita. con que lo(a) favoreciste en esta vida mortal;
beneficios que para nosotros
V. Estoy atemorizado por mis pecados y me se convertirían en signos de tu bondad
avergüenzo ante ti esperando tu y de la comunión de todos los santos con
misericordia. Cristo.]
* Recuerda. Por eso, Señor,
escucha con misericordia nuestros ruegos:
III abre para tu hijo(a) las puertas del Paraíso;
concédenos, a los que permanecemos en
Señor, tú me conociste antes de haber esta vida,
nacido y me hiciste a tu imagen y semejanza. la gracia de poder consolamos mutuamente
con palabras de fe tierra,
[hasta que lleguemos a Cristo, tengas un descanso eterno.
y así podamos vivir siempre contigo y con
este(a) hermano(a) nuestro(a).] III
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén. Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
O bien: Y todo el que vive y cree en mí no morirá
eternamente.
II
Con estas antífonas pueden cantarse
Señor, te encomendamos el alma de tu versículos de salmos o estrofas adecuadas.
hijo(a) N.,
aunque él(ella) está muerto(a) ante nosotros, 48. Si el sacerdote no puede acompañar el
sin embargo vive en tu presencia; cortejo fúnebre al cementerio, los mismos
por tu inmensa bondad, perdónale los fíeles podrán rezar o cantar, especialmente
pecados los salmos indicados en el Apéndice V, pp.
que ha cometido por su humana fragilidad. 278-302 algún cantó apropiado como los
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. indicados en el Apéndice VI, pp. 307-334 u
R. Amén. otras oraciones propias de la piedad
cristiana.
Salida de la iglesia
Procesión
46. Dicha la oración, mientras el féretro es
retirado de la iglesia, se pueden cantar las 49. En la procesión hada el cementerio se
antífonas que se indican en el número pueden cantar salmos con las
siguiente. correspondientes antífonas. Pueden tomarse
de las pp. 278-302.
47. Pero, si el sacerdote y la asamblea
acompañan al cortejo fúnebre, la última
recomendación y despedida pueden hacerse
en el sepulcro. En este caso, una vez dicha
la oración después de la comunión o, si no
se celebra la liturgia eucarística, concluida la
liturgia de la Palabra, el cuerpo es retirado de Liturgia de la Palabra, sin Misa
la iglesia.
50. Si la liturgia de la Palabra se celebra sin
Mientras tanto, se pueden decir una de estas el Sacrificio Eucarístico, sígase el rito que se
antífonas: describe a continuación, tomando los
elementos necesarios que se han expuesto
I desde el n. 36 hasta el n. 41 inclusive.
Al Paraíso te lleven los ángeles: Después del canto de entrada se saluda al
Que a tu llegada te reciban los mártires pueblo y se dice la oración, a no ser que
y te introduzcan en la ciudad santa de motivos pastorales aconsejen hacer una
Jerusalén. breve monición.
II Sigue la liturgia de la Palabra como de
costumbre. Las razones pastorales
Que el coro de los ángeles te reciba aconsejarán si utilizar una, dos o tres
y junto con Lázaro, que vivió pobre en la lecturas. En los dos últimos casos, respétese
el salmo responsorial como oración posterior
a la primera lectura y la última lectura tómese
siempre del Evangelio. En el caso de tomar
tres lecturas, la primera será del Antiguo
Testamento.
Después del Evangelio habrá una breve
homilía, excluyendo todo género de
panegírico y teniendo especial cuidado
pastoral de quienes, con ocasión de las
exequias, asisten a la celebración y pueden
no ser católicos o católicos que nunca o casi
nunca participan de la Liturgia.Luego de la
homilía se puede guardar un momento de
silencio.
Seguidamente se hace la Oración de los
fieles, que concluye con la oración del
sacerdote o diácono, y luego todos recitan el
Padrenuestro.
Se continúa con la última recomendación y
despedida (n. 43 ss., pp. 84-86). Pero, si el
sacerdote y los fieles han de acompañar el
cortejo fúnebre hasta el cementerio, la última
recomendación y despedida puede hacerse
junto al sepulcro. En este caso, acabada la
liturgia de la Palabra, se arma la procesión
de acuerdo con lo indicado en el n. 46 ss p.
89.