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Homeobook pt1

Este documento presenta a Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía. Hahnemann vivió en una época de grandes cambios en Alemania, Francia y la medicina a finales del siglo XVIII. Frustrado por los métodos médicos de su tiempo, como las sangrías y purgas, Hahnemann buscó formas alternativas de curar las enfermedades que fueran más simples y efectivas. A través de experimentos en sí mismo y el principio de "lo similar cura lo similar", desarrolló la homeopatía, la

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Este documento presenta a Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía. Hahnemann vivió en una época de grandes cambios en Alemania, Francia y la medicina a finales del siglo XVIII. Frustrado por los métodos médicos de su tiempo, como las sangrías y purgas, Hahnemann buscó formas alternativas de curar las enfermedades que fueran más simples y efectivas. A través de experimentos en sí mismo y el principio de "lo similar cura lo similar", desarrolló la homeopatía, la

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INTRODUCCIÓN

Pierre Cornillot

L
a homeopatía es una práctica médica única en su género. facción. Para él, significa una rebelión contra los medios tera-
Concebida, hace dos siglos, por Samuel Hahnemann, im- péuticos de su tiempo y contra el discurso que los justificaba.
plica una trayectoria terapéutica original que se basa en un
«Sangrías, remedios para la fiebre, baños tibios, bebidas ame-
enfoque a la vez empírico y conceptual de la enfermedad, de su
nazadoras, dietas debilitadoras, limpiezas de sangre y los
integración en la personalización del enfermo y de su trata-
eternos aperitivos y lavativas forman el círculo en el cual el
miento. En ningún caso podemos resumirla a la simple pres-
médico aleman se repite continuamente» (Hahnemann,
cripción de algunos gránulos recetados por un médico aqueja-
1790, in Dantas, 1994)
do de originalidad, ni al consejo avispado de un farmacéutico
convencido del interés que supone disponer en su almacén de «[...] mi sentido del deber no me permitía ocuparme del es-
una serie de medicamentos totalmente inofensivos. tado patológico desconocido de mis hermanos que sufren re-
De la misma manera, concebir un tratado de homeopatía a cetándoles medicamentos desconocidos [...]. La idea de
finales del siglo XX no podía limitarse a la exploración y a la pres- transformarme de esa forma en asesino o en malhechor, tra-
cripción más exhaustiva posible de los conocimientos y prácticas tándose de la vida de mis compañeros, era terrible para mí,
en curso. Era necesario aportar la dimensión de un auténtico de- tan espantoso e inquietante que abandoné toda mi práctica
bate a fin de contribuir eficazmente a una clarificación de las de la medicina durante mis primeros años de matrimonio...»
ideas en un controvertido campo de la medicina. Quisiéramos, (Hahnemann, 1808, in Dantas, 1994)
a modo de introducción de esta empresa colectiva, subrayar, en
«Es mejor no tener ningún médico ni ningún medicamento
primer lugar, la aportación de las ideas y la obra de Samuel Hah-
que dejarse tratar con los métodos de la antigua escuela»
nemann a la reflexión sobre la ciencia médica.
(Hahnemann, in Baur, 1993)
No obstante, también se detuvo para reflexionar, para infor-
marse y conocer. Siempre conservando una producción científi-
SAMMUEL HAHNEMANN, ca personal, especialmente en química, traduce diversas obras
que reflejan el orden de sus preocupaciones: Las Investigaciones
EL HOMBRE DE UNA ÉPOCA
sobre la tisis pulmonar de M. Ryan, Advertencias a las mujeres de
J. Grigg, La Materia médica de Cullen, El Tratado de química
Es difícil abordar el significado completo de la homeopatía si médica y farmacéutica de D. Monro, Las Observaciones sobre el
no situamos a su fundador en el ambiente de su época, una épo- azúcar de E. Ringby, El Ensayo sobre el aire puro y sobre los dife-
ca especialmente agitada tanto en Alemania como en Francia y rentes tipos de aire de De La Métherie, etc. El “retiro” que se im-
tanto en medicina como en ciencias o en filosofía, política, arte, puso a sí mismo durante varios años, antes que continuar em-
música o literatura. Samuel Hahnemann se incluye en esta esfe- pleando métodos en los cuales no creía en absoluto, le condujo
ra de renovación: es una persona al corriente de las nuevas cien- a una profunda reflexión sobre las propias bases del saber médi-
cias que, durante sus estudios, traduce diversos textos de quími- co de su época y de sus prácticas terapéuticas. Con ello, se unía
ca, física y fisiología y que cuando abandona momentáneamen- a otros muchos pensadores a los que las corrientes de finales del
te el ejercicio de la medicina en el año 1790 lo hace por insatis- siglo XVIII habían dejado insatisfechos. En este contexto, nació
10 TRATADO DE HOMEOPATÍA

en el espíritu de Samuel Hahnemann su búsqueda hacia algo di- ducido en la armonía vital del organismo expresada como
ferente, todavía rodeada de una aureola de confianza depositada buena salud «cuando la fuerza vital instintiva, automática e
en el poder divino y su capacidad para poner fin a las empresas incapaz de razonar ha sido llevada por la enfermedad a pro-
humanas. ducir reacciones anormales...» (Hahnemann, 1834, trad. fr.
1856, Introducción);
«No, existe un Dios personificación de la bondad, de la pro-
– en la puesta en práctica del tratamiento por los semejantes
pia sabiduría, y debe haber también un medio creado por Él
(similia similibus curantur) y en virtud del principio de simi-
para curar las enfermedades con certeza [...] ¿Por qué no ha
litud, el médico debe buscar la dosis más baja de medica-
sido encontrado todavía ese medio después de veinte siglos
mento capaz de provocar una reacción salvadora del organis-
de existencia de esos hombres que se llaman a sí mismos mé-
mo, «mediante una fuerza mórbida apta para producir sín-
dicos? Es porque estaba demasiado cerca de nosotros y por-
que era fácil acceder a él; porque no eran necesarios para al- tomas parecidos y un poco más fuertes...» (Hahnemann,
canzarlo, ni brillantes sofismos ni seductoras hipótesis. ¡Bien! 1834, trad. fr. 1856);
[...] buscaré el lugar donde se encuentre muy cerca de mí, un – el ensayo sobre uno mismo de los medicamentos permite al
medio en el que nadie ha pensado jamás porque era dema- médico conocer, a través de la experiencia personal, los de-
siado simple. [...]. Debes, pensaba, observar la forma en que sórdenes generados por cado uno de ellos a dosis elevadas,
los medicamentos actúan en el cuerpo del hombre cuando actitud de un elevado valor ético y que confiere al profesio-
éste se encuentra en la plenitud de la salud. Los cambios que nal un conocimiento real del producto prescrito.
determinen no tienen lugar en vano sino que deben, necesa- Estas ideas-base son expresadas actualmente mediante los
riamente, significar algo; puesto que sin ello, ¿por qué se tres principios de la homeopatía actual: similitud, infinitesimali-
producen?... » (Hahnemann, Carta sobre la urgencia de una dad y globalidad y la experiencia individual de las patogénesis.
reforma en medicina, 1805, traducida en Estudios de medici- Curiosamente, el principio de vitalidad o de fuerza vital pa-
na homeopática, t.I. París, 1855, citada por L. Simon, Nota rece haber sido ligeramente eliminado de la memoria colectiva
histórica y médica sobre la vida y los trabajos de Samuel Hah- en beneficio de la globalidad a pesar de que representaba y repre-
nemann, 4ª ed. fr. de El Organon del arte de curar, Exposición senta todavía una espina punzante para los organicistas, mecani-
de la doctrina médica homeopática, publicado en París por cistas y materialistas y es, sin duda, el alma del pensamiento hah-
J.B. Baillière en 1856 a partir de la 5ª ed. original) (Hahne- nemaniano. (Recordaremos esta dimensión del debate científico
mann, 1834, trad. fr. 1856). en la segunda parte del tratado dedicada a la investigación: P.
La búsqueda de otra forma de curar las enfermedades y de Cornillot, «Les paradoxes de l’homéopathie» [«Las paradojas de la
forma más amplia de conceder otro significado a la enfermedad homeopatía»], capítulo VI, 1). En particular el principio de glo-
y a su tratamiento se incluye perfectamente, ya lo hemos men- balidad sólo encuentra su verdadera dimensión, tal y como lo ex-
cionado, en el movimiento sorprendentemente poderoso que plica muy claramente M. Guermonprez en su artículo «Globali-
elabora el pensamiento europeo a finales del siglo XVIII de rup- té» («Globalidad») (capítulo II,3), al tomar en cuenta este con-
tura epistemológica con los fundamentos teístas que regulaban cepto esencial del cual se derivará, por encadenamiento lógico, la
de facto el saber humano e incluso el orden del pensamiento y la idea de la reactividad propia de un individuo como expresión de
sociedad. Curiosamente, la medicina marca el paso si compara- esta energía interna la cual abrirá un vasto campo de reflexión y
mos sus progresos con los de la filosofía o las ciencias. Mientras de observación alrededor del concepto de “terreno” y en la cual
que la química y la física propiciarán el avance decisivo de la in- se incluirán los múltiples intentos de valorización y de jerarqui-
dustria y la electricidad, la fotografía y la máquina de vapor re- zación de los síntomas, de racionalización de las afecciones cró-
volucionarán la sociedad, la biología apenas ha dado sus prime- nicas, de sistematización y de tipología de los individuos que a su
ros pasos y la medicina permanece siempre envuelta en sus con- vez marcan la trayectoria de la homeopatía hasta nuestros días.
flictos, sus confusas teorías, sus rentas de situación y sus quere- Debido a que el discurso de Samuel Hahnemann se opone
llas de prestancia. Algunos nombres empezaban a definir etapas, totalmente a las ideas recibidas, la homeopatía se ha desarrolla-
combates e incluso errores, siempre a la búsqueda de nuevos co- do sin concesiones a los grandes discursos triunfalistas de una
nocimientos: Réaumur, Spallanzani, Pinel, Lavoisier, Bichat, medicina académica incapaz de emitir sobre ella misma las críti-
Broussais, Dupuytren, Laennec, Magendie que establecería las cas y censuras tan habituales contra sus oponentes. El talento
bases de la fisiología moderna... polémico del fundador de la homeopatía le hizo ganar amigos, la
En nuestra opinión, el carácter profundamente innovador de virulencia y la perfidia de los ataques de sus adversarios estaban
la trayectoria de Samuel Hahnemann en la época en que vivió e a menudo alimentadas por una pluma muy poco amable:
incluso hoy día, reside en la combinación de algunas ideas-base:
«Mi visión se eleva muy por encima de esta rutina mecánica
– un medicamento no actúa directamente sobre el agente que se burla de la vida tan preciada de los hombres, toman-
mórbido sino sobre los desarreglos que este último ha intro- do como guía una colección de recetas cuyo número, que
INTRODUCCIÓN 11

crece diariamente, prueba hasta qué punto está desgraciada- todo la gran irritación de los defensores de una cierta medicina
mente extendido el uso que se hace de ellas. Por mi parte de- basada en el concepto bio-órgano-mecanicista, actualmente
jo este escándalo a la opinión del pueblo médico, yo me ocu- bien establecida, contra todo aquel que no esté de acuerdo con
po únicamente de la medicina reinante, que imagina que su sus ideas, oscilando entre un terrorrismo intelectual y profesio-
ancianidad le concede realmente el carácter de ciencia. nal insidioso y destructor y un pseudo-eclecticismo infantil cu-
«Esta vieja medicina se vanagloria de ser la única que merece yo último libro de nuestro colega J.-J. Aulas representa un es-
el título de racional porque es la única, dicen, que se ocupa tandarte del género (Aulas, 1993).
de buscar y separar las causas de la enfermedad, la única tam- De hecho, este empeño y esta irritación duran desde hace
bién que sigue las indicaciones de la naturaleza en el trata- ciento cincuenta años y la obcecación ciega es tal que pueden en-
miento de las enfermedades. contrarse de la pluma de brillantes cerebros de nuestros días ar-
«¡Tolle causam! se dice a sí misma sin cesar; sin embargo, só- gumentos que han sido rebatidos desde hace un siglo y medio.
lo se limita a ese vano clamor. Creen que pueden encontrar Intelectualmente, sólo podemos alegrarnos de la existencia
la causa de la enfermedad, pero en realidad no la encuentran de esta polémica que no hace más que demostrar la vitalidad y la
en absoluto...» (Hahnemann, 1834, trad. fr. 1856). agudeza de las ideas; no obstante, los progresos de nuestros co-
El indiscutible éxito de los recursos de la homeopatía duran- nocimientos en medicina, en biología y en psicología al igual
te las epidemias de cólera que batieron Europa en el siglo XIX ob- que en física y en química han sido demasiado importantes a lo
tuvo, ciertamente, expresiones de agradecimiento popular. No largo de estos dos últimos siglos como para no reclamar una ma-
obstante, la distancia establecida por Samuel Hahnenamnn res- yor agudeza en contacto con los saberes modernos antes de in-
pecto a la alopatía, su posición confirmada a favor de una con- tentar vapulear a los demás. Comprender y formular en térmi-
cepción vitalista de la enfermedad y de la salud y, por lo tanto, de nos aceptables hoy en día las concepciones que sostienen la tra-
la forma, de actuar de los medicamentos son otras tantas razones yectoria terapéutica homeopática o declararlas inoperantes obli-
que explican por qué la homeopatía es y sigue siendo actualmen- gan a tener en cuenta los conocimientos y los resultados obteni-
te blanco de efectivas polémicas académicas y profesionales. dos por disciplinas tan variadas como la inmunología, la biolo-
gía molecular, la enzimología o el efecto de las radiaciones elec-
tromagnéticas sobre los organismos vivos. En este sentido, los
trabajos y la contribución de M. Bastide («Homéopathie et im-
LOS TÉRMINOS DE UN DEBATE ESENCIAL munité», «Homeopatía e inmunidad», capítulo IV.3) y de B.
DE LA MAYOR ACTUALIDAD Poitevin («Les grandes directions de la recherche en homéopathie»
«Las grandes líneas de la investigación en homeopatía», capítulo
Las concepciones del fundador de la homeopatía sobre la IV.1) nos ofrecen importantes e ineludibles perspectivas.
función de la “energía vital” han sido tomadas muchas veces co- Y, en la misma línea, no podemos evitar integrar en nuestra
mo muestra para dejar entrever que podrían significar una cier- reflexión a K. Popper y su discurso sobre la relatividad de las ver-
ta tendencia o connivencia con el animismo y el espiritismo de dades científicas, a M. Feigenbaum y la teoría del caos y a E. Lo-
la época, representados entre otros por Swedenborg y sus segui- renz y el efecto mariposa. Para ilustrar el sentido de tales aporta-
dores, con la medicina hermética de Paracelso o con otros médi- ciones, no podemos resistirnos al placer de transcribir aquí la an-
cos esotéricos. Tachándola de obscurantismo, incluso algunos de tigua canción citada por James Gleick en su libro La Teoría del
nuestros contemporáneos no han dudado, durante estos últimos caos (La Théorie du chaos, Gleick, 1987, tr. fr. 1989) tan aplica-
años, en denunciar las sospechosas relaciones de la homeopatía y ble a la concepción homeopática de las enfermedades y su trata-
condenarla bajo el pretexto de que un alto dignatario nazi inau- miento:
guró, en su momento, un congreso de homeópatas alemanes (al- «Si falta el clavo, se pierde la herradura;
go así como si los Juegos Olímpicos o la práctica del deporte se «Si falta la herradura, se pierde el caballo:
hubieran convertido en sospechosos tras los JJOO de Berlín en «Si falta el caballo, se pierde el caballero;
1936). «Si falta el caballero, se pierde la batalla;
Si la observación se lleva a cabo desde la distancia, las cosas «¡Si se pierde la batalla, se pierde el reino!»
no son tan simples y merecen que nos detengamos un poco en
su análisis. Especialmente, el empeño mostrado por algunos en Releer los fundamentos de la homeopatía, intentar demos-
ridiculizar la homeopatía y en desconsiderar a todos aquellos trarlos y validarlos a través de los conocimientos actuales resulta
que se unen para validar o verificar determinados principios (cf. de imperiosa necesidad para la supervivencia de la disciplina. Sa-
la polémica alrededor de la memoria del agua, y los intentos, bemos que el resultado será una mejor interacción entre las exi-
mantenidos especialmente por la revista británica Nature, de gencias del presente y las experiencias del pasado. La homeopa-
provocar a J. Benveniste sobre la realidad de los efectos biológi- tía, puesto que expresa un enfoque conceptual original de la en-
cos de las altas diluciones de anticuerpos anti-IgE) expresa sobre fermedad, del enfermo y del tratamiento, no puede sino enri-
PRIMERA PARTE

Historia y fundamentos
conceptuales de la homeopatía
CAPÍTULO I – HISTORIA

I.1
Hahnemann, su vida, su obra
O. Rabanes El médico sajón Samuel Hahnemann (1755-1843) fue el único fundador de una doctrina médica
nueva, la homeopatía, que tuvo lugar en la confluencia del siglo XVIII y XIX, período de revolución de
las ideas médicas en toda Europa. Dejó numerosos escritos que han determinado la teoría y la prác-
tica homeopáticas de las cuales muchas todavía siguen vigentes actualmente.
Estudiar cómo se desarrolló su vida y su obra, tanto prehomeopática como homeopática, permite
comprender el original lugar que este creador ocupa en la trayectoria de las ideas médicas e inser-
tar su pensamiento en la historia de la medicina de su época. En este caso, se trata más bien de una
historia de las ideas que de una historia de acontecimientos.
La estructura de este capítulo seguirá el orden cronológico de la vida y la obra de Hahnemann, in-
tentando anotar los principales ejes y puntos de referencia no referidos a la doctrina homeopática
(objeto de otros capítulos en esta enciclopedia [ver capítulos I.4 y II.1]), sino al contexto histórico, so-
cial, filosófico y cultural de su época.
Estudiaremos más ampliamente la primera parte de la vida de Hahnemann, hasta el año 1800, pe-
ríodo poco explorado y sin embargo generador de sus conceptos homeopáticos y situaremos más rá-
pidamente las principales fechas de su período homeopático.

El Organon fue reescrito y revisado por Hahnemann varias


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS veces a lo largo de su vida y la obra no ha dejado de ser reedita-
da y traducida a numerosos idiomas desde sus casi dos siglos de
existencia (Baur, 1991).

L
a doctrina homeopática es la obra de un solo hombre: Podría parecer que esta referencia única a la obra de un autor
Christian Friedrich Samuel Hahnemann (Meissen, 1755- permitiría la realización de estudios críticos precisos sobre la vi-
París, 1843). Publicó el primer artículo fundador de esta da y el pensamiento del fundador de una nueva teoría médica.
doctrina en 1796 con el título Versuch über ein neues Prinzip zur Por el contrario y ante nuestra sorpresa, existen pocas biografías
Auffindung der Heilkäfte der Arzeneisubstanzen nebst einigen Blic- de Hahnemann de carácter histórico-crítico que proporcionen
ken auf die bisherigen (Ensayo sobre un nuevo principio para los medios de verificar sus orígenes, de comprender la cultura, la
descubrir las virtudes curativas de las sustancias medicinales pre- formación, el entorno y el campo de las ideas médicas del naci-
cedido de algunas ideas sobre los principios admitidos hasta miento de la homeopatía.
nuestros días) (Hahnemann, 1796) en el diario de Hufeland.
Este nuevo principio basado en la similitud de los síntomas, de-
nominado similia similibus curantur, fue transformado en teoría BIOGRAFÍAS ESPAÑOLAS
general y catorce años más tarde, en 1810, en doctrina médica
con la principal obra de Hahnemann: Organon der rationellen Desde el primer momento en que la Homeopatía hizo su en-
Heilkunde (Organon de la medicina racional). trada en España, se despertó una hostilidad infundada contra la
nueva Doctrina, tan exagerada que apenas si podía concebirse en
Toda referencia a este artículo debe llevar la mención: RABANES O. - Hah- hombres de Ciencia. No hay que extrañarse de las luchas que en
nemann, su vida, su obra.- Homeopatía, Cap. I, 1 - Enciclopedia de las Medi- toda España tuvieron que librar durante largos años los defenso-
cinas Naturales - Editions Frison Roche - París, Francia, 1995. res de la homeopatía en nuestro país (International Homeopatic

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