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ISSN: 0514-7336

ROMA Y LOS SISTEMAS MONETARIOS PROVINCIALES.


MONEDAS ROMANAS ACUÑADAS EN HISPANIA
EN LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA

Rome and the provincial monetary sistems:


Roman coins minted in Hispania during the second Punic war

M. a Paz GARCÍA-BELLIDO
Investigadora científica del CSIC. Madrid. CI Duque de Medinaceli 6. CSIC. Madrid 28014
Tlf. 914290626. Correo-e: [email protected]

Fecha de aceptación de la versión definitiva: 21-12-2001

BIBLID [0514-7336 (2000-2001) 53-54; 551-577]

RESUMEN: Se señala la libertad económica que la Roma republicana concedió a las provincias para la
acuñación de moneda local y para la utilización de los sistema ponderales propios. En el caso de Hispania
todos los valores acuñados bajo Roma proceden de patrones indígenas, incluido el mal llamado "denario
ibérico". Por su parte, los generales romanos gozan de la misma libertad de acuñación respecto a su siste-
ma monetario y se aprovechan de los factores económicos más rentables en las provincias; de ello son testi-
monio todos los valores anómalos de plata acuñados por Roma en Hispania que ya conocíamos y las nue-
vas monedas que publicamos aquí: una dracma del Juramento y los ases y semises de plata, las libellae y
simbellae citadas por Varrón.
Palabras clave: Roma. Hispania. Numismática. Economía. Patrones metrológicos. Denario ibérico.
Libellae. Simbellae. Dracma del Juramento.

ABSTRACT. We point out the economic freedom that Rome allowed the provinces in regard to the
monetary sistems. In Hispania all the values minted in the Republican times are inscribed in the indigenous
metrological standards, included the wrongly called "denario ibérico". On their side the Roman generals
enjoyed the same freedom for minting any value in any metal in the provinces in regard to profit the spe-
cial economic characteristic of the land. That is proved by all the anomalous silver denominations minted
by the Romans in Spain, some of them newly discovered: a drachme of the Oath-taking scene and the sil-
ver ases and semises, the libellae and simbellae quoted by Varron.
Key words: Rome. Hispania. Numismatics. Economy. Metrological standards. Iberian denarius. Libellae.
Simbellae. Oath-taking drachma.

Vamos a tratar de la política monetaria de conquista en el que se pone en marcha la mone-


Roma en Iberia durante la segunda guerra púnica tización de la economía hispana; bien es cierto
(IIGP), en el periodo en el que las tropas roma- que esta monetización se produjo sólo en aque-
nas lucharon bajo el mando de los hermanos Esci- llas regiones mediterráneas que sufrieron la gue-
piones, Publio y Cneo, y del hijo de aquél, Publio rra, pues las del interior habrán de esperar a los
Cornelio Escipión, desde el 218 al 206 a . C , años años de los conflictos sertorianos y cántabros
a los que hemos de sumar los que vinieron como para contemplar la misma transformación de
secuela con la "pacificación" de Catón, proceso de sus economías.

© Universidad de Salamanca Zephyrus, 53-54, 2000-2001, 551-577


552 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

La narración de los historiadores clásicos del o las múltiples fraccionarias de nuestras colo-
proceso de dominio de Iberia y de las reformas nias griegas y, con ellas, las de las ciudades ibé-
administrativas que convirtieron a ésta en His- ricas que tan fielmente siguen en esto las pau-
paniae, han inducido a la ciencia moderna a una tas griegas. La causa principal hubo de ser el
visión histórica muy monolítica y por ello falsa, bajo precio de la plata respecto al bronce, tema
en la que todos hemos creído ver una imposi- que abordaremos más abajo. Es así que cuando
ción de los sistemas de dominio por parte de Roma necesita acuñar a su nombre en Hispania
Roma, con cambios rápidos y homogéneos en lo hace también en plata y no en bronce y con-
las estructuras sociales, políticas y económicas templaremos cómo se "inventan" valores como
de todo el territorio a medida que éste se iba "as" y "semis" en plata 1 . Todas estas innovacio-
integrando en provincias. No vamos aquí a abor- nes monetarias locales nacen con la guerra y,
dar el tema en extensión; al revés vamos a expo- aunque algunas desaparecen con ella, otras se
ner sólo la cuestión monetaria que por su peren- mantienen en vigencia a pesar de la entrada del
toriedad supuso el que Roma actuase con denario romano como moneda de cuenta, cuya
rapidez, según unos criterios ya experimentados creciente fuerza hace aconsejable que los hispa-
en Sicilia y Cerdeña, criterios generales que se nos adapten sus propios valores y sistemas
aplicaron a otras muchas facetas culturales y monetarios a ella pero sin, de ninguna manera,
políticas y que consistieron en la aceptación de abandonar los propios.
cualquier sistema de gestión en vigencia en la Los romanos parecen pues haber dejado total
zona dominada, e incluso la adaptación del pro- libertad a los Hispani para amonedar según sus
pio sistema económico romano al que se encon- sistemas monetarios anteriores: quizás el ejemplo
traba funcionando en las provincias que Roma mas notorio sea el mal llamado por nosotros
ocupa. Este panorama que pretendo aquí mos- "denario ibérico", jamás denominado así por
trar está en desacuerdo con lo que venimos cre- ellos —ni como denario, ni como ibérico— pues
yendo y justificando. Desde el punto de vista sabían bien que no era ni lo uno ni lo otro, sino
monetario no hay la menor duda de lo que la continuación de las dracmas de imitación
acabo de plantear, pues tenemos además otros emporitana, una moneda hispánica acuñada
testimonios sobre esta misma actuación en según un patrón que encontramos en uso en
momentos anteriores a la conquista de Iberia: Hispania ya en el s. V a.C. Para justificar mis
sabemos que la primera moneda romana fue palabras nada mejor que contemplar la continui-
la adaptación de la griega en valor, factura y dad que existe entre los diferentes patrones metro-
metrología e incluso en lengua, ΡΟΜΑΙΩΝ y parte lógicos premonetales peninsulares y la consecuente
del numerario romano se acopló a las divisiones emisión de moneda indígena en época republica-
en litras o nummi locales, sistemas diferentes al na, en gran parte ya bajo dominio romano.
del as, propiamente romano.
El panorama en Hispania es semejante y
vamos a contemplar cómo durante la IIGP los
1. Patrones metrológicos prerromanos
romanos crean valores de plata inexistentes en
Italia para su circulación específica en Iberia,
donde las fraccionarias de este metal eran mucho Cuando los romanos ponen pie en Hispania
más abundantes que las unidades de bronce, son varios los sistemas ponderales vigentes en el
tanto en el ámbito griego como en el ibérico o comercio de metales que recorre las costas medi-
en el hispano-cartaginés. En Iberia desde luego terráneas y algunas vías interiores como la llama-
era la plata el metal mas común en todos los da hoy Vía de la Plata, que fue arteria capital de
intercambios, posiblemente el metal patrón del sis-
tema premonetal, y ello ocasionó la emisión de
abundantes y variados valores emitidos por los Bár- 1
Esta moneda que se crea ahora será denominada
quidas —mitad y cuarto de shekel, agorot y otros por Varron más tarde libella —libra pequeña—, moneda
valores menores que no sabemos denominar— de la que carecíamos de testimonio hasta hoy.

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 553

todo el oeste peninsular, por la que se expande atestiguado en el juego de ponderales de


hacia el interior de la Meseta el comercio tartési- La Hoya (Álava) y en toda la moneda
co y con él sus sistemas ponderales. N o estu- celtibérico-berona.
diaré estos patrones sino en su relación con los
posteriores sistemas monetarios que podemos
circunscribir a cuatro grandes áreas geográfico- UNIDADES DE CUENTA
culturales. El orden de exposición no será el
de la aparición de los sistemas ponderales sino 1.1. Área griega: la dracma focea
el de la aparición de las diferentes monedas de
cuenta, para finalmente abordar la moneda Las colonias griegas de Emporión y Rhode
romana en Hispania. acuñaron siempre plata según el hábito de las
colonias griegas y, como justamente opinaba ya
1. El área griega creada por Ampurias y Zobel, probablemente según el patrón foceo
Rhode entre los pueblos de las actuales tanto para las fraccionarias anteriores a las "drac-
Cataluña y Aragón y también entre galos mas" como, con mayor probabilidad, para éstas.
y celtas hasta el Loira, con una moneda El sistema ponderal es el de la metrópolis Focea,
de cuenta de 4,70 g, que llamamos drac- también usado en Massalia de la que Ampurias
ma, cuyo origen explicamos más abajo. aprende a acuñar imitando los divisores "tipo
Esta dracma, cambiando de tipología, se Auriol" (G-B, 1993a: 121-123) 2 . El pie fue posi-
acoplará bien al denario romano de 4,5 g blemente el de la didracma focea de 11,5 g (5,7
produciendo en el s. II a.C. el mal llama- g para la dracma), del que eligen un óbolo de
do por nosotros "denario ibérico". 0,95 para las fraccionarias anteriores a las "drac-
2. El área turdetana basada en su mayoría mas" (DCyP 27 a -38 a ems.), y más tarde un pen-
en un patrón de shekel fenicio de 9,4 g, tóbolo de 4,70 g para la unidad mayor (39 a -78 a
introducido en época tartésica. De él ems.), un valor anómalo dentro del sistema foceo
habría salido la unidad de Gades, 1/2 pero que les fue imprescindible para introducirse
shekel, y los valores de 1/4 de shekel de en el comercio del "Círculo del Estrecho", donde
4,5-5 g tan comunes en ciudades de la la unidad de cuenta estaba basada en un shekel
costa gaditana, más los duplos de 18,5 de 9,4 g del que la dracma emporitana sería una
en ciudades turdetanas como Cástulo u mitad, circuito económico con el que Emporión
Obulco e incluso de la Beturia como tiene ahora importantes contactos comerciales
Arsa o Turrirecina. (cf. shekel más abajo). Recordemos que la nueva
3. El área ibérica de edetanos y contéstanos dracma emporitana (Fig. la), creada a finales del
en el país valenciano, Murcia y, sorpren- s. IV (DCyP 39 a em.) conlleva un nuevo tipo
dentemente, también en el Languedoc, "caballo parado" sólo propio del ámbito cartagi-
con una dracma propia de c. 3,00 g que nés, lo que puede proporcionarnos una indica-
se acoplará al victoriato romano primero ción de los objetivos comerciales de la importante
y luego al quinario, manteniéndose una y reforma monetal de Emporión (G-B, 1993a:
otro como unidad de cuenta hasta el s. I 127). Este tipo es sustituido por el de Pegaso
a.C. en Saiti, Neronken, Selonken y Biri- (Fig. Ib) en la segunda mitad del s. III y a la vez
kantin. se acuñan divisores de la dracma que pesan 0,47 g,
hemióbolos foceos que constituyen la décima
4. El área celtibérico-berona donde se inicia
parte de su unidad monetal de A,7 g. Ampurias
la acuñación de moneda ya bajo domi-
nunca acuñó bronce como tampoco aquellas otras
nio romano pero según patrón propio, el
ciudades inmersas en su circuito, nos referimos a
mismo que el del área tartésico-turdeta-
na que ha entrado por la Vía de la Plata
y que ya había servido como unidad
de cuenta en la valoración de su dinero 2
Sin embargo se ha defendido que pudiera ser el
premonetal. El sistema lo tenemos bien milesio: Furtwangler, 1978, p. 50; Ripollés, 1989, p. 332.

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de s. IV a.C. Col IVDJ y b) Pegaso de c. 230 a.C. Col


FlG. 1. "Dracmas" emporitanas de 4'70 g: a) Caballo Parado,
IVDJ. Escala. 1:2

todas las imitaciones galas y celtas o a las "ibéri- se extiende a Celtiberia y Beronia pero no pene-
cas" de las actuales Aragón y Cataluña. Este tra en el área ibérica, por ello debe descartarse
amplísimo ámbito económico no acuñará bron- la denominación de "ibérico" pues precisamente
ce hasta el dominio romano. Entre los íberos en esa área no se acuñó nunca. Cf. infra denario
(edetanos y contéstanos) es este modelo griego hispánico.
el que ha servido para el sistema monetario y
tampoco se acuñará bronce (excepto durante el
corto dominio cartaginés de Sagunto 218-212 1.2. Área turdetana: a) El hemishekel de 4,70
(DCyP 3 a em.), prefiriéndose los valores peque- g de Gades
ños de plata a los grandes de bronce y, veremos,
cómo la propia Roma se acopla a este tipo de Shekel es la transcripción del fenicio ski que
divisores emitiendo "ases" de plata. La dracma ha venido en los últimos años a sustituir el tér-
emporitana fue la única moneda circulando en mino hispánico ancestral de siclo, procedente del
todo el NE hispánico en época prerromana con- griego siglos y del latín siclus (Isid. Orígenes,
virtiéndose en unidad de cuenta y, cuando la 16,25,18), palabra que se ha convertido en el
amonedación indígena llega, provocando las imi- término científico habitual por lo que vamos
taciones de estas dracmas. Esta unidad de plata también a utilizarlo aquí. El valor monetario ha
se consolida como unidad del sistema moneta- sido tradicionalmente llamado "dracma" aunque
rio de todo el cuadrante NE y, con la llegada de no tuviera ningún paralelo en las bien conocidas
los romanos, se convierte fácilmente, dada su dracmas griegas y no existiera razón para deno-
similitud de peso, en el equivalente del denario minar así la moneda de una ciudad tiria como
romano, naciendo una moneda que hemos lla- por ejemplo Gades, siendo sin duda la metrolo-
mado denario hispánico aun cuando en realidad gía de un shekel y no la de una dracma la base
se trata de la dracma local (opinión similar en de su sistema monetario (Fig. 2). En el caso de
CMRR: 86 y ss.). Este diferente patrón metro- Gades la valoración de su unidad de 4,70 g ha
lógico justifica el siempre mayor peso del "dena- producido mucha bibliografía por no saber a qué
rio hispánico" respecto al romano, pues teórica- sistema ponderal asociarla y por su exactitud con
mente se diferenciaban en 0,25 g. El sistema de la moneda de Ampurias, tampoco adjudicable
la dracma de 4,7 g con divisores de 0,47, apare- claramente, como hemos visto, a un patrón de
ce todavía en c. 180 a.C. en los primeros "dena- dracma griega (cf. Alexandropoulos, 1987 y Alfa-
rios" (DCyP iltirkes'alirban I a em.), lo que ro, 1988: 74 y s.). En el caso de Gades veremos
muestra bien que es sólo un cambio tipológico que efectivamente se trata de un patrón shekel
—la aparición de cabeza masculina y jinete— lo pero ¿de qué shekel?
que nos ha llevado a denominar denario a lo que En el santuario de Cancho Roano han apa-
en realidad sigue siendo una dracma. La acuña- recido 25 ponderales que pueden encuadrarse,
ción de esta nueva dracma -el denario hispánico- gracias a sus marcas de valor, en un sistema

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VALORES CR 1 CR2 CR3 VALORES CR4

cuarto 7,75 g 8,89 g 9,12**** g dieciseisavo 9,12 g


tercio 10,33 11,85 12,18 octavo 18,02
mitad 15,50 17,78 18,25 cuarto 36,5
unidad 31* 35,56 36,5* tercio 48,6
duplo 62** 71,12** 73** mitad 73,00
triplo 93,00 106,68*** 109,5 unidad 146*
cuadruplo 124,00 142,00 146,00 duplo 292*
I -1-1 Q*****
quíntuplo 155,00 182,5
décaplo 310,00 355,6 365,00

CUADRO 1. Ponderales hallados en Cancho Roano (Badajoz), ordenados en posibles sistemas. Los pesos en negrita corres-
ponden a los ponderales hallados y los asteriscos a las marcas de valor grabadas en ellos.

pesar en Cancho Roano 3 . Otra unidad múltiplo,


también constatada con un glóbulo, tiene el peso
de 146 g -cuadruplo—, siendo éste el peso que apa-
rece frecuentemente en los torques del territorio
vacceo y celtibérico (G-B, 1993: 182-186). Todo
el sistema parece pues haber jugado un importante
papel en el comercio de la Vía de la Plata en época
tartésica y, desde ahí, haberse expandido por la
FlG. 2. Hemishekel de Gades de la primera mitad Meseta entre vacceos y celtíberos, pues los torques
s. III a. C. Col. IVDJ. Escala 1:2 se acomodan a ese peso en territorio vacceo y cel-
tibérico (G-B, 1999: 372-381). La Vía de la Plata
e importantes ramales hacía el interior de la Mese-
ta y hasta territorio berón habrían disfrutado pues
métrico cuya unidad menor sería el shekel de 9,4
de un sistema metrológico común con el del
g. Éste está muy bien atestiguado en la costa
mundo tartésico, cuya Royal norm, digamos, debía
siria, especialmente por ponderales de Tiro, Mara-
estar en centros económico-políticos importantes,
tos y Arados (G-B, 1999: 377; ead. e.p.a) y con-
uno de los cuales pudo muy bien ser el santuario
vive en la misma zona con otro habitual en Egip-
de Cancho Roano por la enorme cantidad de pon-
to de 7,83 y, en Anatolia, con el shekel de 11,75 g.
derales de bronce marcados y la riqueza de sus
Todos ellos parecen partir de una mina de 470
materiales. Pero, como Maluquer ya constató, estos
g. que se divide en 50, 60 ó 40 shekels respectiva-
ponderales tienen exactos paralelos más al sur, en
mente (Parisi, 1995: 5-9). El constatado en Can-
Sevilla y Huelva; es decir que, el sistema metroló-
cho Roano parece ser pues específicamente
gico debía estar en uso en toda la zona tartésica (G-
el shekel tirio-sirio de 9,4 g, con 50 shekels a
B, 1998, 1999 e.p.) y, como hemos visto, obligar a
la mina y posiblemente 25 âgorôt al shekel (G-
Ampurias a adaptar su moneda al valor de cuenta
B, e. p.)·
del Círculo del Estrecho desde finales del s. IV.
A finales del s. V a.C. en Cancho Roano
La amonedación de Gades, posiblemente desde los
(Badajoz) existía pues todo un sistema ponderal
(Cuadro 1) con una unidad menor de 9,4 g, cuyo
cuadruplo de 36,5 g es el valor reiteradamente 3
En los torques de oro del área castreña el peso
marcado como unidad en las pesas, indudable- habitual es el de 365 g, décaplo de esa unidad de Can-
mente por ser el de mayor uso en las materias a cho Roano.

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SISTEMA C A R T H A G O SISTEMA HISPANO- SISTEMA F E N I C I O SISTEMA F É N I C O - T U R D E T A N O


CARTAGINÉS (costa de Siria-Tiro) (Cades y otras ciudades turdetanas)

Valores Monedas Valores Valores Monedas

shekel 7,60/7,50 shekel1 shekel 2


Au 7,50 g 9,40 gh

1/4 shekel 1/2 shekel 1/2 shekel unidad de Gades 3


Au 1,85 4,70 Ag 4,70 g

trishekel 1/4 shekel mitad de Gades


Ag c. 22 g Ag 2,40 g

dishekel 1/25 shekel 1/25 shekel âgoràh de Gades


Ag c. 14 g 0,34 g Ag 0,34 g

shekel y 1/2 cuadruplo kastilo, Obulco y


A g e . 11 g Ae 36,5 g4 Florentina 5

shekel shekel duplo kas'tiL·, Obulco, Arsa,


7,60/7,20 g Ag 7,20 g Ae 18,5 g6 Turirecina, etc.

1/2 shekel 7 shekel y 1/2 Gades, Sexs y otras


Ag c. 3,6 g Ae 13/14 g cecas turdetanas

1/20 shekel 1/25 shekel8 shekel Gades, kastilo,


agora cartag. Ag 0,37 g Ae 8,5/9,5 g Obulco, etc. 9

unidad 10 1/2 shekel unidad en cecas de


Ae c. 8,8/11 Ae 4,50 g costa gaditana

CUADRO 2. Cuadro de sistemas monetarios turdetanos: shekel fenicio y shekel cartaginés (DCyP).

inicios del s. III, se adapta a la moneda emporitana emisión de 4,70 y no una devaluación posterior
haciendo uso de la vieja unidad de cuenta tartési- como yo había creído (G-B, 1993a: 133).
ca, el hemishekel y sus divisores, cuarto de shekel Es evidente pues que la raíz de esta unidad
y agora, 1/25 del shekel siguiendo el uso de este monetaria está en la Iberia prebárquida y no como
shekel tirio-sirio con divisiones de 25 y 50. El hemos dicho hasta hoy en el shekel cartaginés que
agora de Gades sería de 0,34 g, exactamente el traen los Bárquidas. El valor de 4,70 g de Gades
peso de los divisores que tenemos en las monedas no encaja en el shekel cartaginés de 7,60 g que
de la primera serie gaditana. Si es así, C. Alfaro traerán a Hispania los Bárquidas dos siglos más
(1988: 74) tenía razón al considerar estas primeras tarde (Cuadro 2). Yo misma (G-B, 1993a: 132 y
fracciones como correspondientes a la primera ss.) busqué en el sistema de ese shekel cartaginés el

1
Un shekel áureo, también llamado estátera, equivale a 12 argénteos, es decir, a 4 trishekels de Ag.
2
El peso del shekel tirio/sirio está bien atestiguado en la costa de Siria a través de los ponderales de Tiro, Maratos
y Arados.
3 Llamada "hemidracma" de Gades.
4 De este valor sólo se conocen los ponderales de Cancho Roano (Ba), marcados como unidades.
5 Considerados como ases sextantales podrían corresponder a la unidad de los ponderales de Cancho Roano (Ba).
6 Valor acuñado en cecas turdetanas y túrdulas.
7
También se acuñan 1/4 (=*2,3 g), 1/5 (= c. 1,3-1,8 g), e incluso divisores menores hasta el agora.
8
Agora hispano-cartaginés posiblemente acuñado en Ilici y en la zona de Ciudad Real.
9
Utilizado también en kese.
10 En Ae se acuñaron también valores correspondientes a la mitad (c. 5,3 g), 1/5 (c. c. 2,20 g) y 1/6 (c. 1,50 g).

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 557

valor de la plata de Gades. Eran propuestas con la 123). Ambas características monetarias -metro-
documentación que entonces teníamos, pero hoy logía y tipología— son un testimonio real del
los ponderales de Cancho Roano (Badajoz) pue- interés de Ampurias en el comercio púnico que
den mostrarnos la importancia del valor del shekel jugaba un importante papel en la venta de los
de 9,4 g, y naturalmente de su mitad de 4,70 g, productos griegos, como ya sabíamos por los gra-
en la Península, mucho antes de la primera acuña- fitos púnicos del pecio del Sec (De Hoz, 1987).
ción de ese valor por Ampurias, Rosas o la misma El arraigo en la Península en época tartésica
Cádiz. Es pues seguro que en Gades ese patrón de este valor del shekel tirio, justificaría su enor-
tirio haya sido el usado desde los comienzos de la me extensión —Turdetania, el oeste peninsular y
implantación de los sistemas metrológios, no sabe- la Meseta norte— y perduración en el sistema
mos desde qué fechas, pero en el momento de monetario meridional de época prerromana y
amonedar se elegió un valor útil, un hemishekel, romana, posiblemente hasta tiempos de Augus-
equiparable a las dracmas que circulaban por el to. La primera moneda habría venido simple-
Mediterráneo rondando los 3-4 g. mente a acuñar el valor de cuenta del dinero pre-
La documentación posterior que nos propor- monetal, nacido del sistema metrológico usado
cionan las monedas de toda Turdetania, cuyos en la región desde quizás los ss. VIIl/vi, y los
pesos muestran un valor unidad de 8,5-9,5 (she- numerosísimos valores de c. 4,5, 9 y 18 g de las
kel), de 18/19, (dishekel) y de 4,5 g (hemishekel), monedas de la Ulterior, desde luego de las feni-
permite suponer que efectivamente están acuñadas cias y libiofenicias, pero también de otras como
dentro de un sistema metrológico muy antiguo Cástulo, Obulco, Carteia, Carmo, etc., deben
en la zona. Dada la confirmación de este shekel constituir un testimonio de este sistema, aunque
en la Península con anterioridad a la llegada de sin duda con fluctuaciones ponderales para faci-
los Bárquidas, especialmente en Gades, y la lon- litar su intercambio con la plata.
gevidad de su vigencia en época romana en toda Este peso del shekel tirio-turdetano justifica-
Turdetania, ha de tratarse de un sistema no ría también ese valor de c. 13-14 g tan abundan-
importado por los Bárquidas sino arraigado en te en Gades, en Sexi y en otras cecas turdetanas
ese amplio territorio en un momento en el que y africanas, equivalente a un shekel y medio,
unos intereses comerciales y culturales comunes peso para el que no encontrábamos su ajuste en
hayan afectado a toda la zona en época tartésica. ninguno de los otros sistemas metrológicos.
En el caso de haber sido importado con los Bár-
quidas, como creíamos, habría desaparecido tras
la derrota bárquida como lo hace el propio she- b) El shekel cartaginés de 7,60 g
kel cartaginés de 7,60/7,20 g, que no deja en
Hispania ninguna secuela. Como hemos visto los siclos son varios, des-
De enorme importancia parece ser pues el conociéndose cuál es exactamente el que sirve
dato de que Ampurias en el último cuarto del como modelo al patrón de 7,60 g de la moneda
s. IV cambie su sistema monetario de óbolos de Carthago, posiblemente el común en Egipto.
foceos de 0,91 g con tipos atenienses, por mone- Las cecas propiamente bárquidas en Iberia acu-
da mayor con tipos púnicos, equivalente al ñaron con el patrón cartaginés de 7,6, abando-
medio shekel fenicio-tartésico de 4,70 g. Todo nándose éste totalmente tras la II guerra púnica
ello atestigua una importante prehistoria de rela- pues las colonias fenicio-púnicas hispanas pre y
ciones económicas de Ampurias con la región post-bárquidas parecen haber utilizado el siclo
meridional, y corrobora lo que conocíamos por de 9,4 g (Cuadro 2). Con peso cartaginés, rea-
la Arqueología sobre las relaciones comerciales justado para crear un sistema monetario, es acu-
directas entre Ampurias y Gades, a juzgar por la ñada toda la moneda hispano-cartaginesa: el oro
implantación de las mercancías emporitanas en las de 7,5 g y la plata de 7,20 g para que 12 siclos
mismas bocas del Atlántico y, en respuesta, de argénteos se intercambien por uno áureo dado
las ánforas de Andalucía occidental en la propia que la ratio de oro-plata era d e l : 11,1/3 (Villa-
Ampurias (Sanmartí, 1990: 398; G-B, 1993a: ronga, 1973: 97). Este cambio de un siclo áureo

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por 12 argénteos, era el más cercano a la ratio, (G-B, 1990: 96-99; Ripolles, 1993: 122), siste-
sobre todo si se tiene en cuenta la alta calidad ma en el que se acuñaran sus monedas buscan-
de la plata hispánica, lo que permitía rebajar en do, cuando la moneda romana entra, una simili-
algo su peso (ibm). Las monedas hispano-carta- tud con ella; es éste el caso con el victoriato que
ginesas siguen claramente este patrón desde valo- tan semejante era de peso a la dracma ibérica y
res de trishekels hasta los cuartos, sumándose a que cobrará, precisamente en esta zona, una gran
esta gama en otras ciudades del área púnica los importancia en la circulación y en el muy denso
âgorôt, 1/20 del shekel lo que supone 0,37 g, y y prolongado atesoramiento por coincidir con la
son acuñados posiblemente en Ilici y en la zona moneda local.
de Ciudad Real (G-B, 1991-1993: 177-181); El hecho pues de que ya las monedas ibéri-
DCyP: hispano-cartagineses, divisores). cas del s. III a . C , las de arse y s'aiti, se acuñen
Este patrón desaparece en el 206 con la según un sistema metrológico ibérico es un testi-
derrota final de los Bárquidas y no deja ninguna monio más de la personalidad y el arraigo de la
secuela en los sistemas hispánicos. cultura ibérica propia, que viene a sumarse
a todas las otras características monetales que
demuestran la larga tradición cívica de las comu-
1.3. Área ibérica. La "dracma" ibérica y su nidades ibéricas con tipos, escritura y lengua pro-
unidad metrológica en Contestania, Ede- pios, correctamente usados, y un sistema dineral
tania, Untica y El Languedoc también propio. Ninguna de estas características
se da entre los llamados "íberos" del territorio
La unidad metrológica que constatamos en actual catalán, quienes pertenecen sin duda a otro
estos diferentes territorios gracias a la moneda ámbito cultural, copiando las dracmas emporita-
encuentra su confirmación en la similitud de nas como lo hacen los celtas en Gallia, incluyen-
otros datos culturales, como la escritura y la len- do el nombre de la ceca, la tipología y metrología,
gua, siendo importante el hecho de que las seme- copias inconcebibles si hubieran sido realmente
janzas monetarias no afecten en casos a amplios
ibéricas. La moneda ibérica tiene además signos
territorios sino sólo a ciudades que podríamos
de valor que pueden ayudarnos, veámoslos.
considerar enclaves ibéricos en territorios ajenos;
es el claro caso de la ibérica untikesken, rodeada Collantes en 1989 abordó conjuntamente
por gentes que indudablemente no son ibéricas, toda la amonedación peninsular y, como nove-
o el caso de Neronken y Selonken, cuya pobla- dad, defendió la existencia de dos sistemas de
ción debió ser gala a pesar de la ibericidad de acuñación con base en 25 y 15 unidades (griega
sus manifestaciones culturales. e ibérica respectivamente). Para su defensa, parte
La metrología ibérica la conocemos sólo gra- de estas monedas con letras ibéricas El (e.ba=5+lfy
cias a los numerosos ponderales que se han encon- o EXIN (e.ta.ba.n = 5 y 10 nummi) leídas desde
trado en las necrópolis levantinas y que permi- Heiss (pp. 96-100) y Delgado (p. 214) por el
tieron a Fletcher (1981) establecer un sistema de abecedario griego. El es en griego 5-10 (15),
pesos coherente en el área estricta de Edetania y igual que el XV latino que acompaña en la 12 a
Contestania. No se han encontrado sin embargo (DCyP) emisión 4 . Heiss explicaba que 15 eran
ponderales similares en otras zonas aledañas cla- los divisores de esas piezas, en contraste con los
ramente iberizadas a juzgar por la lengua o escri- 12 del as romano, moneda que circulaba con-
tura, me refiero a la actual Cataluña, donde el juntamente. Collantes (ibm. 45) opina, muy jus-
patrón metrológico ibérico está sin embargo tamente, que la cifra se refiere a 15 piezas de
totalmente ausente tanto en moneda como
en otros testimonios ponderales. Aunque las
4
monedas edetanas y contestanas no se habían La opinión de L. Villaronga (1977: 45, 47 y 59)
relacionado con una metrología ibérica sino con de que estas marcas indiquen el número de talla a la
libra romana choca con datos importantes metrológicos
la romana, hoy creemos que se trata de un siste- comentados por Collantes (1989: 43-47), por ej.: el
ma propio anterior a la llegada de los romanos valor XV en s'aiti daría una libra de 176,4 g.

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 559

bronce (de 25 g) correspondientes a la dracma no sepamos justificarlo, por el uso de la leyenda


emporitana (= denario) de 4,5 g; pero sin embar- e.ke.ke en semises de Neronken y de e.ke en los
go no comprueba que ello equivale a una anó- de saiti. La similitud metrológica y el uso de
mala ratio entre Ag y Ae de c. 1:84, bajísima los mismos grafemas ibéricos entre estas dos ciu-
pero, como veremos, real en Hispania. Igual dades de Contestania y el Languedoc es un dato
interpretación aplica Collantes (ibm. 61) a la importante que habrá de justificarse mejor en un
misma marca —El— que hemos visto en saiti —ciu- futuro.
dad edetana- en piezas de jinete ibérico de fines El interés histórico de toda esta considera-
del s. II d.C. 11,80 g (CNH 316, 13), lo que daría ción es enorme puesto que constata dos circui-
una ratio de c. 1:40 que resulta inaceptable. tos monetarios con unidades de cuenta diversas
Sin embargo, si consideramos que la marca todavía en época romana: el ámbito de Ampu-
de saiti está referida a la dracma ibérica levanti- rias por un lado, y el ibérico de Edetania, Con-
na, devaluada ahora como el quinario a c. 2-1,7 testania y el Languedoc por otro, éste con una
g, tendríamos una ratio de c. 1:90, lo que parece dracma teórica de 2,99 g, y aquél con la dracma
muy coherente con el resto de la información. emporitana de 4,7 y las imitaciones "ibéricas" de
Este es un dato importante porque indica que estas dracmas que darán lugar al denario hispá-
todavía en esas fechas la unidad de cuenta en el nico como continuación metrológica y, hasta
mundo ibérico —edetano y contestano- era la cierto punto, tipológica: los tres delfines de los
dracma ibérica, cuyo cambio se fija en XV unida- anversos que nunca se representarán fuera de esa
des ibéricas de bronce, sin que la libra o el denario región.
romanos jueguen aquí ningún papel (G-B, 1999:
382), y confirma la pervivencia de la unidad de
cuenta ibérica a la que en su día se había aso- 4. Área celtibérico-berona 5
ciado la moneda romana similar —el victoriato—,
explicándose la acumulación y perduración de Celtiberia y Beronia forman una región que
la circulación del victoriato en Levante (Lechu- presenta rasgos metrológicos bien diferentes a los
ga, 1986: 76 y s.). del mundo ibérico. Como para el resto de nues-
Este mismo valor de cuenta —la dracma ibé- tra moneda el estudio de sus pesos, supuesta-
rica— creemos poder atestiguarlo como base mente romanos, ha arrastrado el de sus cronolo-
de las monedas de Neronken de c. 20,6 g que gías: Navascués supuso que los 15-10 g de la
presentan la misma marca ibérica e. ba. = 15 moneda celtibérica correspondían a la moneda
(DCyP:l a em.), referida a la dracma massaliota romana y a sus devaluaciones, adscribiendo todas
ligera de 2,6 g, lo que da una ratio Ag:Ae de c. las emisiones de jinete lancero a época sertoriana
1:118, muy cercana al 1:120 del sistema roma- por su patrón "semiuncial". Los hallazgos han
no. En las siguientes emisiones de peso muy demostrado que tenemos monedas "semiuncia-
inferior (12,10 g) la misma marca e.ba se refiere les" enterradas en Numancia mucho antes de que
en Roma se hiciese tal reducción (c. 90 a . C ) ,
a una dracma ibérica similar al quinario de 1,5-
siendo una terminología pues a desechar. Hilde-
1,9 g. como en s'aiti. Efectivamente, dracma
brandt (1979: 270) y García Garrido & Villaronga
massaliota y quinario fueron, según sabemos
por textos literarios y atesoramientos, unidades
de cuenta consecutivas en Galia y, posiblemente,
5
el cambio de unidad de cuenta se produjo a En ninguna de las obras generales de Numismá-
comienzos del s. I a.C. (RRC 629, C M R R 164 tica se ha hecho mención a los berones, incluyéndolos
siempre entre los celtíberos. Las diferencias numismáti-
ss.). La constatación de cambio de moneda de cas entre ellos han permitido aislarlos, aunque no marcar
cuenta en Neronken es ahora un dato histórico sus límites geográficos con seguridad, por lo que cuan-
importante, pues la semejanza de sus marcas ibé- do en este apartado nos refiramos a opiniones anteriores
citaremos siempre a celtíberos aunque es seguro que en
ricas y de su sistema, también basado en 15, con ellas se mezclan datos que pertenecen a los berones.
las monedas de Untikesken y saiti indican una Cuando el juicio sea nuestro, procuraremos dejar clara
homologación cultural que se refuerza, aunque la distinción.

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560 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

SISTEMA ROMANO SISTEMA CELTIBÉRICO-BERÓN pesos nos obligaron a preguntarnos si serían sig-
nos de valor (G-B, 1993: 219 y ss.)· Estas mar-
I = as (unidad de 12 uncías) I/o = unidad, usados indis-
cas aparecen sobre todo en joyas vacceas y por
tintamente
Ag: areikoratikos y torques de lo tanto no necesariamente dentro de un sistema
Padilla válido también en Celtiberia; sin embargo, otras
muchas joyas, algunas de la propia Celtiberia, y
S = semis (6 uncías) oo = mitad (con / de semis)
los ponderales aparecidos en Cancho Roano (Ba)
Ag: pulseras de Padilla
Ae: ekualakos, kueliokos, y en La Hoya (Álava) permitieron proponer la
konterbia, karbika, bursau existencia de una metrología común de origen
y uirouias tartésico, que entró por la Vía de la Plata para la
Sin consignar la /: nertobis y valoración de las joyas de oro y plata meseteñas,
aratikos
jugando algunas de ellas —los torques funiculares
oooo = triens (4 uncías) ooo = tercio (triens) y los brazaletes espiraliformes— la función de
Las mismas cecas dinero premonetal (G-B, 1993: 219; ead. 1999a:
ooo = quadrans (3 uncías) oooo = cuarto (con q de 368-384). El sistema metrológico de Cancho
quadrans) Roano del s. V coincide exactamente con los
Las mismas cecas ponderales también del s. IV en La Hoya recien-
temente publicados, único conjunto que conoce-
oo = sextans (2 uncías)
mos para toda la región, aunque la coincidencia
con los pesos de las tortas de plata del tesoro de
o = uncía (1/12 del as) Driebes parecían ya comprobar el uso de esa metro-
logía en la tesaurización de argentum infectum en
Celtiberia. Creemos que de este sistema metrológi-
CUADRO 3. Contraste entre el sistema de marcas en la co premonetal ha nacido el sistema monetario de
moneda romana y en la celtibérico-berona Celtiberia y Beronia.
(DCyP). Muy explícito había sido ya el comprobar
que los puntos que aparecen en las monedas
beronas como indicativos de valor, copiados sin
duda de la moneda romana donde sirven para
(1987: 38 y ss.), se dieron cuenta de que esos consignar las onzas que contienen las piezas, esta-
"ases" tenían para los romanos el valor de "semi- ban usados para designar cuántas piezas son nece-
ses", llegando a la conclusión de que el peso teó- sarias para constituir una unidad (Cuadro 3). Los
rico de algunos "ases" celtibéricos era el de 15,48 berones marcan el as con un punto, el semis con
g, exactamente el que parece constatarse en estas dos, al que a veces se añade la / inicial de s(emis),
nuevas propuestas que hacemos a continuación; el triens con tres, y el quadrans con cuatro pun-
pero, así como todo ello se juzgaba como acuña- tos y una ku. Por las iniciales de las palabras
do según la libra romana, nosotros creemos que semis s(emis) y quadrans qu(adrans) parece que
se trata de un sistema metrológico muy anterior aprendieron la terminología y las marcas de pun-
a la entrada de Roma en Hispania. Tampoco se tos de la moneda romana.
había recapacitado sobre el bajo valor de la plata Esta comprobación indica (G-B, 1989: 55-
que esas valoraciones romanas de la moneda cel- 64) que el sistema monetal no era romano ni
tibérica conllevaban, pues era imposible que 10 duodecimal, sino indígena y decimal, ambas
"ases" celtibéricos se intercambiasen por un dena- cuestiones importantes para abordar la explica-
rio según el sistema romano, el denario hispánico ción metrológica que podemos hacer gracias al
pesando más que el romano y los "ases" mucho conjunto de ponderales de La Hoya (La Guar-
menos. Abordemos el tema a partir del sistema dia, Álava):
premonetal. Un completo juego es el constituido por las
Hace unos años el estudio de las marcas en siete pesas con marcas de valor hallado durante
algunas joyas y, sobre todo, la regularidad de sus las excavaciones de La Hoya en un estrato que

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 561

se fecha en la primera mitad del s. IV, cuyo cono- Sin embargo, es posible que los enteros cons-
cimiento debo a la generosidad del Dr. Llanos 6 . tituyan un sistema quincuagesimal (decimal) por
El editor, tras un estudio minuciosísimo de los su ponderal superior, quíntuplo, amén de que si
pesos y sus marcas de valor, interpreta el sistema incorporásemos el cuadruplo que falta en el
de la siguiente forma: juego según creo, estaríamos ante un conjunto
de 15 enteros (1+2+3+4+5) sin necesidad de uti-
lizar las fracciones. El sistema divisorio sin
1 unidad: 18,51, marca: raya en diámetro
embargo parece efectivamente duodecimal, basa-
2 duplo: 36,91, marca: dos radios
do en 12 "onzas" (1/2=6, 1/3=4, 1/4=3), pues
3 triplo: 54,8, marca: tres radios
sólo así proporciona cifras enteras.
4 quíntuplo: 91,06, marca: cinco radios
Si así fuera, deberíamos contemplar la posi-
5 mitad: 9,88
bilidad de una unidad menor para las fracciones,
6 tercio: 7,08
la "onza", sobre la que se montará el sistema
7 cuarto: 4,95 monetario, escogiendo al inicio el valor de 10
onzas: onza 1,54 g; "ases" de 15,4 g y torques y
A. Llanos juzga el juego de pesas hallado otras joyas dinerales de 154 g8. Este peso para el
como completo, pues el cuadruplo se pesaría con "as" de 15,48 g es precisamente el que García
las piezas 1+3. También lo cree duodecimal, Garrido & Villaronga (1987: 38) habían pro-
sumando en conjunto 12 unidades (11 los ente- puesto como teórico para el primer sistema
ros y 1 entre todas las fracciones). Las fracciones monetario en Celtiberia, basándose en los pesos
además estarían configuradas sobre 12 unidades reales que proporcionan hoy las monedas
divisorias. Los pesos de los enteros le parecen muy de bronce. Para ellos suponía 10 monedas en
correctos si se toma la unidad como punto de libra romana. Nos referimos a los 15,47 g
referencia, permitiéndole recrear un sistema teóri- de kalakorikos, 15,32 de louitiskos; y 15,18 g de
co completo, al que yo he añadido el cuadruplo y sekaisa, estas últimas constatadas en el primer
una posible onza7: campamento numantino del 144 9 . El décaplo
(154 g) de esa unidad monetaria es además el
más frecuente en los torques vacceos y celtibéri-
unidad: 18,51 cos y, posiblemente, unidad también ponderal del
duplo: 37,02 sistema mayor como muestra el que en Cancho
triplo: 55,53 Roano ese ponderal esté marcado con un glóbulo
¿cuadruplo?: 74,04 (falta) (G-B, 1997: 219 y ss.). Este sistema por "onzas"
quíntuplo: 92,55 (Cuadro 4) explicaría el ritmo de devaluación de
mitad: 9,25 la moneda celtibérico-berona. La unidad monetal
tercio: 6,17 habría empezado ya con 10 onzas (15,48 g) para
cuarto: 4,62 acoplarse como "semises" al as de 31 g romano
¿onza?: 1,54 (falta) en curso 10 . Iría rebajándose por onzas (1,54 g),

8
6 No hace falta insistir en que los sistemas que
Debemos toda esta información al manuscrito de conocemos combinan los patrones quinquenales y sexa-
A. Llanos, Ponderal del poblado de La Hoya, en tierra gesimales para unidades y divisores. Un talento= 60
de berones, Laguardia, Álava, que pensaba publicar en minas; una mina= 100 dracmas, 6 óbolos una dracma.
IV Symposio sobre los Celtiberos. Economía. Zaragoza, De hecho la misma Roma para su sistema monetario
1999, volumen en el que yo hice uso ya de esta infor- había utilizado el sistema decimal al valorar el denario
mación con su permiso. Su manuscrito no salió publi- en diez ases, pero el sexagesimal en las onzas.
cado, por ello repito hoy aquí lo mismo que en aquella 9
Las emisiones tenidas por Villaronga (CNH,
publicación. Las piezas están fotografiadas, pero sin 231-232) como de la primera mitad del s. II son ocho,
pesos ni comentario en A A . W . (1983): Museo de con oscilaciones métricas a la alza y baja, cuyo peso
Arqueología de Álava. Vitoria, pp. 122. medio real es 15,18 g, 15,48 teórico según Villaronga.
7 10
A. Llanos ha comprobado que la unidad es el Aunque es posible que algunos pesos más altos
valor que mejor coincide con todos los otros, pensando de sekaisa impliquen que también se acuñó a 11 y 12
que se ha partido de ella para calibrar las otras pesas. onzas -16,30 y 18,5 g.

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562 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

A Β c D Ε F G H I J
1 Metrología 12 onzas 11 onzas 10 onzas 9 onzas 8 onzas 7 onzas 6 onzas 5 onzas 4 onzas
2 Peso teórico 18,5 g 17,0 g 15,4 g 13,9 g 12,4 g 10,8 g 9,3 g 7,7 g. 6,24 g
3 Cronología a.C. c. 180 ante 146* c. 100 c. 85** ante 70
4 sekaisa sekaisa sekaisa sekaisa sekaisa sekaisa
5 areikorat.? areikorat. areikorat. areikorat. areikorat. areikorat.
6 bilbilis bilbilis bilbilis bilbilis
7 kalakorikos kalakorikos kalakorikos
8 louitiskos louitiskos
9 oilaunikos oilaunikos
10 bursao bursao
11 arkailikos arkailikos
12 kueliokos kueliokos kueliokos
13 uirouia uirouia uirouia
14 bormesk bormesk
15 erkauika erkauika
16 tabaniku tabaniku tabaniku tabaniku
17 ekualakos ekualakos
18 kolounioku
19 kont.karbi. kont.karbi. kont.karbi.
20 nertobis nertobis
21 titiakios titiakios titiakios titiakios
22 usamus usamus
23 uarakos uarakos uarakos
24 sekotias sekotias
25 tamaniu tamaniu
26 turiasu turiasu
27 sekobirikes sekobirikes
28 teitiakos teitiakos teitiakos
29 tamusia
30 kont. bel kont. bel
31 belaiskom belaiskom
32 metuainum

CUADRO 4. Cuadro del sistema de onzas de L· moneda celtibérico-berona (DCyP).


* Pesos en Numancia II; ** en Numancia IV.
Para mayor claridad se prescinde de los diacríticos en s y r.

como el sistema romano, pero de forma casi inmediatamente posteriores. Para cronologías
imperceptible al ser el peso de ésta ínfimo, a absolutas tenemos pocos puntales más.
13,94, 12,40, 10,86, 9,32, hasta llegar a cinco El Cuadro 4 muestra claramente cómo las
onzas, 7,78 e incluso a 6,24 g. De hecho ésta es emisiones de la mayoría de las ciudades no son
la devaluación constatada en las monedas celti- constantes, dejando períodos de tiempo sin acu-
bérico-beronas. La incorporación de nuevas cecas ñar, algunos tan largos y explícitos como los de
puede fecharse con cronología relativa según esta oilaunikos, cuyas emisiones coinciden exactamen-
devaluación. Podemos decir que los 15,48 g te con los dos horizontes de guerras, las celtibé-
corresponden a la primera mitad del s. II a.C. ricas y la sertoriana.
atestiguados en el 146 en Numancia II; 13,94- Es importante recordar que Beronia y Celti-
10,86 se emitirían hasta las guerras sertorianas, y beria inician su acuñación bajo impacto romano
9,32-7,78 g durante esas campañas y los años y que el influjo de esta moneda es palpable en

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M. " Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 563

los caracteres externos de la cetibérico-berona: el sobremanera en la comprensión del problema.


tamaño del flan monetal y los pesos romanos a Nunca hemos recapacitado sobre el "no iberis-
los que la moneda local tiende a asociarse aun- mo" de esta moneda. Los íberos acuñaron siem-
que dentro de la propia metrología indígena. pre su dracma propia, la de arse y s'aiti, nunca
Cuando acuñen plata, "denario hispánico", lo "denario ibérico", moneda que restringe su área
harán también dentro de su metrología, la cuar- de acuñación a los pueblos de la actual Cataluña
ta parte de 18,51 (18,8 g teóricos), el mismo pie —aquellos que habían acuñado dracmas de imita-
que había servido para acuñar las dracmas de ción emporitana- a los celtíberos y a los bero-
imitación de las que son una secuencia. La simi- nes, quienes se incorporan ahora a la acuñación;
litud del peso de la unidad plata de ambos siste- es decir, se restringe precisamente a los pueblos
mas —dracma de imitación y denario— y el cam- que no son íberos y por lo tanto no posee el
bio de tipología, desgajándose de Ampurias para carácter general que le hemos concedido, sino
elegir un tipo más parecido al romano, el jinete, que se trata claramente de una moneda regional.
ha llevado a la ciencia moderna a considerarlo Otro dato importante que no hemos tenido en
un denario, una moneda importada en Híspa- cuenta es la necesidad de que el bronce y la plata
nla. No fue así y ello se demuestra porque el área de un mismo sistema monetario posean una clara
del denario es exactamente el mismo que el relación interna: hemos adjudicado el bronce de
de la dracma de imitación, eso sí, claramente prácticamente todas las monedas catalanas al sis-
ampliado con el territorio celtibérico y berón, tema de kese —que no es romano- y, sin embar-
pero nunca con el ibérico. go, los "denarios" al romano sin plantearnos cuál
era la relación entre ambas monedas dentro
del sistema monetario de cada ceca. El peso del
El "denario ibérico" "denario ibérico" nunca coincidió, como sabe-
mos, con el del denario romano, éste de peso
Nunca las fuentes literarias han mencionado muy inferior al hispánico y con enorme fluctua-
con ese nombre - n i denario, ni ibérico— la ciones, lo que no ocurrió con el hispánico, debi-
moneda de plata hispánica, injustificable si real- do, sin duda, a su carácter de impuesto en plata
mente coincidiera con el denario romano o si pesada (G-B, 1993a). Hemos creído que la dife-
hubiese sido acuñado por los íberos; pero, natu- rencia de c. 0,30 g entre ambos se debía a una
ralmente ¿cómo iban a denominarla así si eran mayor exactitud del hispánico por tratarse de un
conscientes de que se trataba de una moneda impuesto requerido por Roma. Veamos además
nunca emitida por los íberos y que no constituía algunos argumentos de carencia.
un denario, sino nummus, término aplicado a la Importante información para aislar la plata
moneda de cuenta local, generalmente no romana, hispánica del sistema denarial nos proporcionan
término que posiblemente viene marcado en las también las marcas de valor de nuestras mone-
letras ibéricas ba.n.=10 nummi. Para los romanos das, nunca iguales a las del denario; faltan la
era la continuidad de las dracmas de imitación de marca de X y la de V de denario y quinario
la región ilergete, cuya ciudad más importante en romanos y, sin embargo, aparece la de IN {ba.n)
época de Livio y otros historiadores sería Osea y tanto en las dracmas de imitación y sus divisores
de ahí que se le llamase argentum Oséense. Es cier- ( C N H 36, 1-2) -iltirkes'alir (DCyP n.° 1-4)-,
to, como vio Amorós, que esta denominación está como en los "denarios" de ausesken ( I a em. 1),
aplicada en las fuentes literarias a las dracmas de mostrando una continuidad clara en el sistema.
imitación emporitana, pues las fechas en las que La marca, que Villaronga interpreta como de χ
los analistas recogieron los datos son anteriores al n(ummi), aparece tanto en plata como en bron­
180, época en la que probablemente no se acuña- ce -abariltur (DCyP 2 a em. 3 y 3 a em. 6) y laki-
ba todavía el denario hispánico. ne (I a em. 2 ) - lo que no invalida su interpreta­
La denominación de "denario ibérico" se ción, pero muestra que en ningún caso la
debe a la ciencia numismática y, aunque sin fun- moneda se homologó al denario romano sino
damento histórico alguno, nos ha condicionado que fue designada como nummus, calificación

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564 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

latina de moneda de cuenta local (CMRR, 15); de imitación con un cambio de tipología y un
lo mismo ocurre con los "quinarios", jamás mar- paso más en la devaluación de pesos de la plata,
cados con V, aunque mitades del nummus. Pare- pero que no supone ninguna ruptura cultural
ce pues que estamos ante la continuidad metro- entre los pueblos emisores, quienes siguen sien-
lógica de las dracmas de imitación emporitana do los mismos que acuñaron las viejas dracmas,
puesto que además se crea en la misma región llamadas por los historiadores argentum Oséense
en la que éstas se habían acuñado. Veamos otros (cf. DCyP) por la zona de origen. El denario his-
argumentos. pánico supone sin embargo el testimonio del
Es importante, creemos, contemplar la apa- final de la hegemonía ampuritana en el cuadran-
rición del supuesto denario hispánico como pieza te NE peninsular, inmerso ahora, todo él, en una
capital de un nuevo sistema monetario, por pri- economía que se inclina hacia las pautas que vie-
mera vez bimetálico, que incluye también bron- nen de la metrópolis.
ce lo que conlleva un importante cambio. El
sistema griego de Ampurias era monometálico,
argénteo, tanto para dracmas como para diviso- 2. El sistema monetario de Roma
res, lo mismo que en todas las cecas de las drac- y su moneda acuñada en Hispania
mas de imitación: iltirta, iltifka, etc., con la única
excepción de kese que acuña además bronce Es evidente sin embargo que la entrada
con el sistema metrológico usado en la zona en Hispania de los romanos supone la de todas sus
meridional púnico-tartésica y cuya relación con manifestaciones culturales y entre ellas las de
los cartagineses corroboran los textos. El domi- sus patrones metrológicos, pero ello ocurrirá sin
nio romano en la zona conlleva un nuevo siste- imposición alguna hasta época de Augusto, de
ma bimetálico en el que a la dracma de imita- manera que podemos hablar de la preponderan-
ción, con c. 50 años de vigencia, se le asocia el cia de los sistemas indígenas; incluso algunas
nuevo bronce. Naturalmente la larga vigencia de emisiones augústeas seguirán, al parecer, utilizan-
la dracma de imitación ha conllevado una deva- do las viejas metrologías (RPC, 64). Sin embar-
luación en el peso que ahora se fuerza más para go la influencia que el sistema monetario roma-
asociarla al denario romano lo mejor posible. no tuvo en Hispania fue inmenso pues aconsejó
Recordemos que la propia Ampurias también a adaptaciones de los sistemas indígenas para
rebaja ahora el peso de sus dracmas 4,70 a 4,25 acoplarse lo mejor posible a la moneda del domi-
para acoplarse al denario romano, como han nador. Por ello, y porque nos hemos referido en
visto Crawford (CMRR, 86 y ss.) y Villaronga lo que antecede constantemente al sistema de la
( C N H , 26). Otras ciudades necesitan también libra, vamos a presentarlo aquí también aunque
un reajuste monetario. Veamos el caso de iltina, sea someramente.
una de las primeras en crear un sistema moneta-
rio bimetálico: la ciudad emitía dracmas de 4,5
y entre ellas (DCyP núms. 1 y 2) se encuentra 2.1. La libra romana
ya el tipo del denario ibérico (cabeza masculina
con torques). La inauguración del sistema bime- El metal patrón en Roma fue el bronce y a
tálico le obliga a ciertas adaptaciones como bajar él se acopla en un principio el sistema moneta-
la plata 0,75 g y emitir bronce de c. 25,5 g.; el rio (Cuadro 5). El sistema de pesos está basado
cambio de tipología en la plata es esencial pues en su unidad, la libra, cuyo peso no conocemos
muestra, como hemos visto, una salida del mer- con exactitud y sólo a través de cálculos numis-
cado de la propia Ampurias para asociarse al máticos o dudosas referencias literarias se ha con-
romano, reteniendo sin embargo los delfines de cluido que pesaba 327 ó 324 g (cf. RRC, 592).
Artemis alrededor de las nuevas cabezas masculi- La libra estaba dividida en 12 onzas (uncía), cada
nas con una iconología que se nos escapa. una con peso de 27 g. La primera moneda se
Parece por lo tanto que el llamado denario acopla a la unidad del sistema, el as libral, pero
ibérico, podría ser la continuación de las dracmas enseguida el peso de la moneda se va rebajando,

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M." Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 565

Metal Denomi- Peso Marca Valor c. 320 c. 280- c. 255 c. 225-212 c. 218- c. 215-208 c. 211-208 c. 170 c. 140
nación 270 217

AV estáteta 6,75 g s/m 6 scripuli estátera


1/2 estátera 337 g s/m 3 scripuli 1/2 estátera
•>
3,37 g Lx 60 ases (Juramento) oro1
'•
2,25 g XXXX 40 ases oro
? XX 20 ases oro
1,12 g
aureus t. 8 g s/m 1/40 libra (Marte)
1/2 aureus i.4-g s/m
AG diracma 6,75 g s/m 6 scripuli didracma2
dracma 3,37 g s/m 3 scripuli dracma
quadrigatus 6,75 g s/m 6 scripuli qyadrigatus3
1/2 quadrigatus 3,37 g s/m 3 scripuli 1/2 quadrig.
doble victor. s/m 6 scripuli doble vict. 4 doble victor.
victoriatus 3,40 g s/m 3 scripuli victor. victor. victor.5
1/2 victoriatus s/m 1,5 scrip. 1/2 victor. 6 1/2 victor.
denarius 4,50 g X 10 ases denarius7
quinarius 2,25 g V 5 ases quinarius
sesrertius 1,12 g IIS 2,5 ases sestertius7
denarius 3,86 g X 10 ases denar.8
denarius 3,9/3,7 g XVI 16 ases denar.
quinarius c. 1,9 g s/m 5/8 ases quinarius quinarius
AE doble litra 9,57 g s/m doble litra
litra 4,78 g s/m litra
hemilitra 2,39 g hemilitra
Aes Grave Grave10 Semi-libral Sextantal Uncial
Signât. serie serie ligera (280) (162 g) (54 g) (27 g)
(5 libr) pesada
(324 g)>
as I unidad = 2 semises
semis
s 1/2 as = 6 uncías
triens 0000 1/3 as = 4 uncías
quadrans 000 1/4 as = 3 uncías
sextans 00 1/6 as = 2 uncías
uncía 0 1/12 as

CUADRO 5. Sistema de L· libra. Evolución del sistema monetario romano-republicano (DCyP).


1
Sólo emisiones de carácter ocasional, fuera del sistema monetario romano: oros del Juramento (RRC, 28/1-2), Marte/águi-
la (RRC, 44/2-4), de L. SVLLA (RRC, 367/1) y de las guerras civiles (RRC, 497-544). La ratio es lg AV:12/13 g Ag.
2
Metrología de Magna Grecia usada por Roma desde c. 280 a.C; desconocemos su correspondencia con el Ae.
3
Su peso de 6,8 g equivalía a una didracma. La producción de estas piezas se sitúa desde unos años antes de la II
GP hasta la introducción del denario (c. 211-209 a.C).
4
Emitido sólo en Hispania (RCC, 96/1).
5
Ese mismo año se suspenden las emisiones. En el tránsito s. II—I a.C. la Lex Clodia eqipara el victoriatus con el qui-
narius, devaluando sólo teóricamente el poder adquisitivo de aquél, puesto que en valor intrínseco ya eran equivalentes.
6
Emitido en Luceria (RRC, 98 A/2), en una ceca incierta (RRC, 95/2) y en Hispania (G-B, 1985: 65-72).
7
Moneda del sistema de plata con valor de 1/4 de denarius o 1/2 quinarius, es decir, dos ases y medio (marca
HS). En la etapa imperial pasa a ser la mayor denominación del sistema de bronce con valor de cuatro ases y se acuña en
oricalco hasta fines del s. III. Al mismo tiempo se convierte en valor de cuenta del sistema monetario.
8
El denarius sustituyó al quadrigatus (cf. η. 3) y su aparición, durante la IIGP, supuso el paso del sistema griego de las
dracmas al romano denarial. En principio tuvo un peso de 4,5 gr y equivalía a 10 ases (marca X), c. 180 su peso desciende a 3,8
g pero c. 140 a.C. (Lex Flaminia) hubo un cambio en la relación Ag/Ae y pesará 3,9/3,7 gr, equivaliendo a 16 ases (marca XVI).
9
El peso de estas piezas es de una libra, la unidad del sistema metrológico romano que a su vez se divide en 12
uncías (c/u 27 g).
10
Desde entonces y hasta fines de la República los valores de bronce uniformizan sus reversos con el tipo proa y
sólo varían los anversos en función de los distintos valores: as = Jano, semis = Saturno, triens = Minerva, quadrans = Hér-
cules, sextans = Mercurio y uncia = Roma.

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566 M." Paz García-Bellido IRoma y los sistemas monetarios provinciales

semilibral (diez onzas), triental (cuatro onzas), las interpretaciones presentes en algunos manua-
cuadran tal (tres onzas), sextan tal (dos onzas) - d e les de Historia Antigua sobre la total supedita-
esta reducción hay ya acuñaciones hispanas en ción de toda la amonedación de Iberia al siste-
Cástulo, Obulco, etc.— uncial (una uncid) y ma y administración romana es falsa por todos
semiuncial (media uncid). Esta metrología roma- los costados: epigráfica, lingüística, metrológica
na es inicialmente aplicada sólo al bronce pues y tipológicamente. Es cierto que hasta hace poco
la primera plata romana se acuña como moneda se había pensado que todo el bronce ibérico-
griega, fuera de Roma y con metrología griega, romano se acuñaba según el sistema romano
la de las didracmas de Magna Grecia. Continua- —sextantal, uncial y semiuncial— y según esas cro-
ción metrológica de estas didracmas, aunque ya nologías se han fechado nuestras acuñaciones,
acuñadas en Roma, son todavía las primeras pero creo que debemos descartar esa terminolo-
monedas que llegan a Iberia durante la IIGP: el gía para designar moneda hispánica, pues inevi-
cuadrigato (sigue siendo una didracma) y su tablemente con ella la estamos clasificando como
mitad, la dracma o medio cuadrigato. También romana y, sobre todo, la estamos datando con
una dracma es el victoriato, cuya cronología se errores importantes. No abordaré el tema en pro-
discute, juzgándolo contemporáneo a la última fundidad pues en esta ocasión lo que más nos
etapa del cuadrigato o emitido ya con el denario. interesa es la propia moneda romana acuñada en
Los hallazgos de la zona beligerante hispana como Hispania que ya habíamos presentado en su con-
Granada, Marros y Tivisa (G-B, 1990: 110) junto (G-B, 1990: 129-134), al que ahora hay
muestran cuadrigatos y victoriatos juntos pero felizmente que añadir documentos nuevos.
no denario, lo que podría indicar, como vere-
mos, una mayor antigüedad del victoriato res-
pecto al denario. 2.2. Moneda de Roma acuñada en Hispania
En el -211 según opinión generalizada, o durante la II guerra púnica
-209 según parecen indicar los hallazgos hispá-
nicos {ibm. 107 y ss.), se crea la primera plata Sabíamos que Roma acuñó en Hispania
romana acoplada con valor fijo a su bronce, el durante la IIGP con su propio topónimo dobles
denario, que contiene cuatro escrúpulos (1/24 victoriatos, victoriatos11, medios victoriatos (G-B,
de la onza = 1,12 g), es decir 4,5 g, peso mante- 1990) y quizás ases (HMHA 318 y s.), pero dos
nido en algunas raras emisiones iniciales (RRC, nuevos hallazgos han venido a dar una informa-
11) y que rápidamente declina hasta llegar al ción riquísima sobre emisiones anteriores y pos-
más frecuente de 3,8 g = 3,3/7 escrúpulos teriores a estos victoriatos. La rareza de estas
(RRC, 594). Es indudable que tanto el victoria- nuevas monedas se debe sin duda a que ninguna
to, como el denario o el as jugaron un impor- de estas piezas tuvo continuidad en las emisio-
tante papel en los sistemas monetarios hispáni- nes de la postguerra y, por ello, fueron desmo-
cos que tendieron a acoplarse a la moneda netizadas y fundidas tan pronto como la contien-
romana cuando ésta entra. da acaba, no ocurriendo lo mismo con los
Sin embargo, cada día tiene más adeptos la victoriatos que la propia Roma mantiene vigen-
idea de que el bronce indígena siguió acuñándo- tes en el sistema denarial. Sabemos que en el era-
se según patrón propio, con todas las variantes rio de Roma no se guardaba moneda ajena y sin
que ello supone y con la necesaria referencia en
casos al sistema romano que indudablemente
tenía también aquí validez. Es incluso muy posi- 11
El punzón para victoriatos del IVDJ publicado
ble que, como quiere Collantes (1987), existie- como auténtico y con victoriatos procedentes de él
ran series monetales acuñadas coetáneamente hallados en Verdolay y Numancia (cf. G-B 1990: 134-
según un sistema romano e indígena adaptándo- 136), fue dado como de falsario de época (C. Stannard,
"The hub from ancient Spain reconsidered, N C 147,
se al objetivo de la emisión, en muchos casos ali- 1987: 141-142), ha sido de nuevo reconocido como
mentar de moneda menor la tropa romana, al auténtico (J. Melvill-Jones (1990): A dictionary of
igual que se hará en época augústea. Por tanto, Ancient Roman coins. London, pp. 320-321).

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 567

embargo en los triunfos se cita constantemente de Guadaira (Sevilla), formada entre los años 1920
la entrada de grandes cantidades de numerario y 1950, sin que desgraciadamente se conozca el
de los pueblos conquistados; la única explicación contexto ni el lugar exacto del hallazgo.
para ello es la práctica de una fundición sistemá- Anv. Cabeza de Jano bifronte laureada y con
tica de toda esta moneda ajena a Roma antes de rizos. Cuello horizontalmente truncado, gráfila
ser atesorada como erario (Pankiewicz, 1989: 34- de puntos alrededor.
35). Veamos estas piezas inéditas pues los victo- Rev. Escena de juramento: dos soldados
riatos han sido ya estudiados en otra ocasión (G-B, afrontados juran sobre un cochinillo? sostenido
1990: 129-136). por un personaje en genuflexión. El soldado dere-
cho (respecto a la escena) parece llevar coraza de
pronunciados pectorales, sosteniendo con la dere-
2.2.a. Dracma de la serie de los áureos del cha cuchillo y con la izquierda lanza. El soldado
Juramento (Fig. 3) a la izquierda está vestido con una túnica corta
ceñida con un cinturón, sostiene también cuchi-
Esta pieza excepcional ha salido recientemente llo y posiblemente lanza, aunque ésta queda fuera
a la luz12. Procede de una vieja colección de Alcalá de cospel pues la mano está echada hacia atrás
como si sostuviera algo. El personaje central, en
genuflexión hacía su izquierda, vuelve sin embar-
go su cabeza hacia el soldado de su derecha.
Abajo, en cartela y con letras en relieve, ROMA.
Inédita. Peso 3,06 g. Perteneciente al grupo
RRC 29.
Esta pieza tiene grandes similitudes con la
emisión de los áureos RRC 29 (Fig. 4 a), confir-
mando además la asociación hecha por Crawford
de los áureos (RRC 29/ 1 y 2) y los cuadrigatos
(29/3) como de una sola emisión pues, mientras
FlG. 3. Nueva dracma romana acuñada en Hispania
la cabeza de Jano está truncada de manera hori-
(218-209 a.C.) con tipología de los áureos del
Juramento. Escala 1:3. zontal como en los áureos y en parte de los cua-
drigatos 29/3 (1-3), la leyenda sin embargo es

"*%:

/I * s

:„;•--

a *4JâgW
v.. "
FIG. 4. Emisión RRC 29 del 218-211 a.C: a) áureos del Juramento y b) quadrigati. Escala 1:3.

en relieve y en cartela como la de los cuadriga-


12 tos 29/3 (3-4) (Fig. 4 b), lo que difiere de la otra
Fue identificada como un unicum por Jesús emisión del Juramento (RRC 28). La letra A de
Vico, quien me ha ofrecido generosamente su publica-
ción; reciba desde aquí mi agradecimiento. la leyenda ROMA tiene su trazo intermedio en

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568 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciaks

FlG. 5. Placa de cinturón inédita del Metropolitan Museum (Nueva York), sin cronología precisa. Cortesía del Metropo-
litan Museum.

posición oblicua, saliendo del vastago izquierdo, en la dracma el soldado derecho está erguido
al igual que toda la emisión 29. El tipo del rever- mientras que en los áureos se inclina ligeramente
so es el de los áureos (29/1-2) de esa emisión. sobre el personaje en genuflexión. El soldado a la
Por todo ello parece estar más cerca de la última izquierda está también erguido. El personaje arro-
emisión del Juramento que de la primera (RRC dillado girado hacia su izquierda, vuelve sin embar-
28), difiriendo sin embargo de aquélla en la alta go la cabeza hacia su derecha, al revés que en los
calidad de la plata de nuestra dracma. Es indu- áureos.
dable que la elección del tipo del "juramento" fue Es la vestimenta de los soldados en la drac-
premeditada y con el objetivo de conmemorar ma la que nos proporciona una información pre-
alianzas y pactos con hispanos en momentos en ciosa gracias a las diferencias iconográficas que
que la propaganda bélica fuese importante, pues fueron cuidadosamente elegidas para la clara
existía el valor dracma -los medios cuadrigatos—, comprensión de la escena: ambos soldados parecen
cuya tipología fue en este caso desestimada, como de igual edad y están armados pero, así como
ahora veremos. el de la derecha de la escena lleva el pecho des-
La pieza es copia de los áureos del juramento nudo —o mejor una coraza de marcados pectora-
les—, el de la izquierda parece llevar una túnica
(RRC, 28 y 29), cuya escena se viene interpretan-
de manga corta y escote en pico, ceñida por un
do, aunque con mucha controversia, como alusión
ancho cinturón, y éste es el elemento más signi-
al pacto entre itálicos y romanos en los momentos
ficativo de su vestimenta. Las placas de cinturón
peores de la presencia de Aníbal en Italia, pacto que
(Fig. 5) en hierro y bronce damasquinado son
como sabemos los itálicos no cumplieron 13 . Sin
embargo ambas emisiones presentan ciertas dife-
rencias iconográficas que merecen ser comentadas:
representación de Latinus y Eneas. Sin embargo la elec-
ción de ese mismo tipo para la pieza hispánica, donde a
juzgar por la vestimenta se ilustra a un hispano, hace
13
reconsiderar el que también en Roma se esté aludiendo
Cf. RRC, p. 715, n.° 5, con detalles de las inter- a un acto de importancia contemporánea a la emisión,
pretaciones, algunas de tipo mítico como la posible el citado pacto de Roma y sus aliados itálicos.

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M.a Paz García-Bellido I Roma ylos sistemas monetarios provinciales 569

FlG. 7. Ae de Arsaos (sd.) con jinete vestido con túnica


ceñida por cinturón, mediados del s. II a. C.
ColIVDJ. Escala 1:1.

nuestra intrepretación de que los jinetes en las


monedas, tantas veces descritos como vestidos
con tirantes y faldellín, lo que llevan en realidad
es esa misma túnica ceñida con cinturón.
Es posible pues que estemos ante la escenifi-
cación de un pacto, entre romanos y pueblos ibé-
ricos, lo que se explicaría muy bien por la mayor
FlG. 6. Exvoto hispánico de bronce: guerrero desnudo importancia que se da en el pacto al supuesto
con cinturón (MAN 81/67/4), sin cronología personaje romano que está a la derecha de la
precisa. escena y hacia quien vuelve la cabeza el persona-
je central para corroborar si el juramento es váli-
do. Si la interpretación es correcta estaríamos
ante una versión hispánica de un pacto con algu-
uno de los elementos más destacados de las
nos de los pueblos indígenas. Como la cronolo-
panoplias ibéricas y celtibéricas (Quesada, 1997:
gía debe ser muy alta respecto a la presencia
632) 14 . Un examen de los exvotos de los guerre-
romana en Hispania por tratarse de moneda pre-
ros de bronce, algunos de ellos desnudos pero
denarial, posiblemente contempotánea de los dos
con cinturón como todo símbolo de estatus (Fig.
Escipiones —del 218 al 211—, es más razonable
6), tan abundantes en los santuarios, y de las pensar en alguno de los pueblos de la futura His-
monedas indígenas (Fig. 7), confirma la descrip- pania citerior, posiblemente celtíberos, de quie-
ción que hemos hecho y podría además corregir nes precisamente conservamos espléndidas hebi-
llas de cinturón, teniendo en cuenta que estos
cinturones implicaban un alto estatus social
14
Esta pieza que publicamos estaba expuesta en como demuestran las tumbas en las que han sido
1992 en el Metropolitan Museum de N.Y. en una vitri-
na de Arte Medieval. Tras mi solicitud de estudio la con- hallados (Lorrio, 1997: 215 y s.), y que por lo
servadora Margaret Frazer me facilitó los siguientes tanto el pacto se está haciendo con la elite celti-
datos: no se sabe su procedencia y se trata de un broche bérica. Tenemos varios acontecimientos narrados
completo de un bronce muy plomado con incrustacio- por las fuentes literarias que podrían haber moti-
nes de plata en láminas muy finas que están pegadas con
una materia resinosa amarillenta. Los ribetes de la pieza vado esta escena. Livio (21,60,3-5) narra para el
son de hierro. Las medidas de la mitad macho son 8,8 año 218 "...renovando los tratados y en otros
cm de longitud en su centro y 7 de anchura; la mitad estableciéndolos por primera vez... incluso alian-
hembra tiene de largo 7,5 cm y de ancho 6,6 cm. Fue
zas militares, enrolándose entre ellos algunas
dada una somera noticia de la pieza en el periódico
Medieval art and the Cloisters, 1990. Agradezco a Mrs. fuertes cohortes auxiliares...". De nuevo es Livio
Margaret Frazer su amabilidad, los datos y la fotografía. (24,49, 7) para el 212-211 quien describe las

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570 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

alianzas con los pueblos celtibéricos que tienen Factura y Metalografía. La pieza está cubierta
como consecuencia la entrada de mercenarios de una espesa pátina de evolución muy lenta y
celtibéricos (los primeros entre los romanos dice creada durante mucho tiempo de enterramiento
el propio Livio) en el ejército romano, lo que como indica la alta proporción de cloruros. El
permitió enviar a Roma más de trescientos granulado visible en las zonas donde la pátina está
nobles jóvenes con el objetivo de que disuadie- levantada es un fenómeno típico de moneda acu-
ran a sus compañeros enrolados en los ejércitos ñada y no fundida. En ciertas zonas se ha inten-
de Aníbal de su fidelidad hacia los cartagineses. tado quitar la gruesa pátina y ésta ha quedado en
Ya Livio (22,21) dice que en el 217 los celtíbe- terrazas15. Ha sido raspada en algunos puntos del
ros habían enviado como embajadores a los prin- anv. por los antiguos propietarios, como bordes
cipales de su país y habían entregado rehenes a de la barbilla izquierda, dejando surcos en terraza
que no se deben al cuño. Además se han raspado
los romanos como muestra de su pacto de fideli-
puntos pequeños para realizar los análisis espec-
dad. Son pues varias las citas de la importancia
tográficos (EDAX ZAF standardless) 16 . Estas
del pueblo celtibérico en la IIGP, sin que ningu-
limaduras han dejado la plata al descubierto y se
na de ellas haya podido confirmarse histórica-
muestran en la fotografía como manchas blancas.
mente. La pieza que tenemos aquí podría jugar Los análisis no han detectado rastro de sobredo-
ese papel pero tampoco sabemos si se refiere rado por lo que hay que suponerla sin duda una
a una alianza en abstracto con los Hispani o a dracma con el mismo valor teórico que el medio
alguno de los pactos mencionados. Es indudable cuadrigato de 3,40 g y no un áureo. Hay que
sin embargo que en la dracma se representa a un tener en cuenta que el alto valor en plata de esta
hispano y que por lo tanto no se trata de una pieza respecto a la misma emisión romana pudo
escena mítica o alusiones pretéritas a la historia permitir el rebajar su peso. El valor es efectiva-
de Roma, sino de un hecho contemporáneo al mente ideal para ser acuñado en Hispania puesto
momento de la emisión, lo que evidentemente que la dracma ibérica, la de Sagunto en estas mis-
choca con la política iconográfica de esta época. mas fechas, tiene un peso de c. 3,00.
Hay que decir, como luego confirmaremos con
Los análisis en zonas limpias proporcionan
otras monedas romanas, que estas piezas acuña- un 98,33% de Ag y 1,67% de Cl. Los llevados
das lejos de Roma por los generales gozaron de a cabo en puntos de la moneda sin limpieza pre-
una enorme libertad iconográfica, sin duda por- via dan un 16,25 de Cl y un 83,75 de Ag, lo
que su futuro cercano era la desmonetización, su que hemos visto indica una larga permanencia de
fundición en metal bruto, y de hecho así ocu- la plata bajo tierra. La plata es pues muy pura y,
rrió dado el escasísimo número de monedas que como hemos dicho, no corresponde a la mala
de ellas nos han llegado. En estas mismas condi- calidad de la emisión de cuadrigatos RRC 29
ciones están el doble victoriato de París, el medio con leyenda en relieve que se supone emitida en
de Mogente y Villarrubia, esta dracma y las libe- Italia en condiciones difíciles para Roma, con un
llae que abajo comentaremos, todas ellas con una porcentaje de Ag c. 94,3 y 95,3% (Walker, 1980:
iconografía y unos valores que no corresponden 56 y s.). Esta alta calidad de la plata es un dato
a los romanos. más, como veremos, para considerarla de proce-
¿Cuál fue el interés de los Escipiones —si es dencia hispana. La dracma debe ser coetánea a
que ellos tuvieron algo que ver en la elección del la segunda emisión de los oros del Juramento
tema— en la ilustración de ese pacto? Sin duda el (RRC, 29) que contiene una larga emisión de
de la propaganda entre los hispanos pues ellos cuadrigatos e incluso medios cuadrigatos, posi-
sabían que estas monedas no llegarían a circular blemente el valor originario de esta moneda.
en Roma y por lo tanto no constituirían ningu-
na afrenta al pueblo romano por un pacto hecho
15
y no corroborado por el Senado (claro que esta Agradezco a S. Rovira del MAN el examen con
última cláusula no la conocemos), y sin embar- binocular de la pieza y todas las explicaciones que acabo
de mencionar.
go estas piezas servirían de extensa propaganda 16
Los análisis fueron realizados a petición de J.
entre los hispanos de la alianza con los romanos. Vico.

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 571

2.2.b. Libellae y simbellae (Fig. 8 a y b) Rev. Una gran letra R de ROMA


C N H 78, 9 y García Garrido, 1996, p. 73
También espectaculares por su rareza son (6-9). Pesos (0,49g 0,47, 0,45, 0,35, 0,35) 18 .
unas moneditas de plata que Villaronga ha Sólo conocemos la procedencia andaluza de una
publicado como óbolos y tartemoria de fines del de ellas (0,35 g).
s. ni a.C. ( C N H 78, 8-10) y García Garrido
(1996) como óbolos y hemióbolos de victoria- Simbella de Ag = 1 semis (fig. 8 b), 0,24 (2 ej.)
to, pero que a mi juicio se trata de ases y semi- Anv. Cabeza galeada de Marte a la dcha.
ses de plata, es decir, de décimos y vigésimos de Rev. Caballo galopando a dcha., debajo letra
denario. R de ROMA
Efectivamente, lo más interesante es que C N H 78, 10 y García Garrido, 1996, pp.
estos valores no conocidos hasta ahora están des- 73 y s. n.° 10-11. Pesos 0,26 y 0,22 g. Las dos
critos como monedas romanas por Varrón en de piezas han sido halladas en el tesoro de Villarru-
lingua Latina V,174: nummi denarii decuma libe- bia de los Ojos (Manzanares, Ciudad Real), cf.
lla, quod libram pondo as valebat et erat ex argen- García Garrido, 1990.
to parva. Simbella, quod libella dimidium, quod
semis assis. "La décima parte de la moneda de Todas estas monedas han sido encontradas
plata de diez ases (nummus denarius) es la libela, en España fuera de excavación y han pasado al
que tiene su denominación porque el as equivalía comercio numismático sin que desgraciadamente
en peso a una libra, y aquélla era una pequeña hayamos podido averiguar su concreta proceden-
libra de plata. La simbela tiene la suya porque es cia y su contexto arqueológico, excepto en el
la mitad de una libela, lo que es un semis referi- caso de las simbellae halladas en el gran tesoro
do al as"17. Es decir, la existencia de estas mone- de Villarrubia de los Ojos publicado por García
das era conocida para Varrón (116-27 a.C.) y Garrido (1990) del que conocemos el conjunto.
posiblemente fueron acuñadas también en Italia La adjudicación de estas monedas a una emi-
aunque de ellas no nos hayan quedado testimo- sión de Roma parece asegurarse por las letras R
nios, por lo que a veces las palabras de Varrón que aparecen en reversos. La similitud del len-
se han juzgado como simples especulaciones guaje iconográfico entre el medio victoriato (Fig.
intelectuales. La presencia de esta emisión en 9) emitido en España c. 209 a . C , cuyos ejem-
Hispania, más rica en plata que en cobre en la plares han aparecido en el Tesoro de Mogente
región beligerante, de momentos de guerra y en (G-B, 1990: 132 y s.) y en el de Villarubia de
los comienzos del sistema denarial, hace posible los Ojos, y este "as" es clara (García Garrido,
que ésta sea la primera ocasión en que se acu- 1990; 1996). En un caso una Victoria corona a
ñan estas monedas. Es posible que en otras oca- R(oma), en el otro la corona y R(oma) se hallan
siones hayan sido emitidas en Italia donde adqui- en las dos caras de la misma moneda (Fig. 9 a).
rirían esa terminología coloquial de libella y El "semis" efigia a Marte y su caballo, represen-
simbella que recoje Varrón, pero todas ellas se tación muy frecuente en las monedas predenaria-
nos habían perdido. Veamos las de Hispania: les como las didracmas acuñadas en Roma (RRC,
25/1-3; 27 1/2). Cabeza de Marte, pero con proa
Libella de Ag = 1 as (Fig. 8 a), 0,42 g (5 ejs.) en reverso, es el tipo habitual además de los
Anv. Corona posiblemente de laurel abierta trientes sextantales que coincidirían con esta emi-
por arriba y con ínfulas colgando. Dentro un sión en el tiempo; pero los datos metrológicos
glóbulo. parecen indicar que estamos ante un semis y no
ante un triens de plata, como veremos.
17
Trad, de L. A. Hernández Miguel, Biblioteca
clásica Gredos, 1998. El A. pone en nota 790: "libela es
18
un diminutivo de libra, debido... a que esta moneda Debo y agradezco a L. Villaronga el conocimien-
equivalía a un as de bronce y éste pesaba una libra y... to de la pieza de 0,45 g, de la subasta de Herber VI-99,
la libela era de tamaño más pequeño que dicho as". n.° 60.

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572 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciaUs

a b
FlG. 8. Ases y semises de plata acuñados por Roma en Hispania c. 206 a.C. a) libellae y b) simbellae. Escala 1:3.

Metrología. La ratio de Ag/Ae del sistema


denarial es de 1/120, de manera que 54 g de Ae
del as sextantal equivalía a 0,45 g de Ag, exacta-
mente la décima parte del peso del primer dena-
rio de 4,50 g. Los 0,42 g de peso medio de los
cinco ejemplares de libelhe conocidos (0,49, 0,47,
0,45, 0,35, 0,35) deben equivaler pues a la décima
parte de un denario, es decir, a un as sextantal. El
segundo valor, sin duda mitad del primero, debe
ser pues un semis que teóricamente debería pesar FlG. 9. Medio victoriato hallado en Mogente, c. 209
0,225 g. El peso medio de 0,24 g de dos piezas a.C. Escala 1:3.
conocidas (0,26 y 0,22) es algo superior al teórico
pero en cantidad absolutamente despreciable dado
que poseemos sólo dos ejemplares.
Él peso medio de 0,42 g sería pues la déci-
La existencia de valores pequeños de plata en
ma parte del denario de 4,5 g y la octava, no la
las emisiones romanas predenariales, substituyen-
sexta, de un victoriato de 3,40 g, moneda ésta
do a los grandes de bronce, no es anómala pues
que tanto éxito tuvo en Hispania por su seme-
su acuñación seguía una tradición griega donde
janza con la dracma ibérica (cf. supra), hasta el
las fracciones son usualmente de plata. En las
punto de haberse acuñado en Hispania el doble
emisiones romanas "griegas" predenariales tene-
victoriato, el victoriato y el medio, siendo el pri-
mos dos casos, RRC, 13/2 y 28/5, siendo en el
mero y el último valores inéditos en la propia
Italia, lo mismo que son inéditos estos "ases" y primer caso un divisor de las didracmas Roma-
"semises" en plata. Creo mejor esta interpreta- no-campanas y en el segundo de los cuadrigatos.
ción que la anteriormente ofrecida por la que Se duda para el primer caso si se trata de litras
estas piececitas serían óbolos y hemióbolos de (un décimo de la didracma = CMRR, 29) o si
victoriato (García Garrido, 1996: 73), pues en son sextos (un dióbolo = Burnett, 1978: 121,
ese caso deberían pesar 0,56 g y 0,28, pesos exce- 139). Precisamente basándose en la existencia de
sivemente altos para los 0,42 y 0,24 g que posee- esta fracción de cuadrigato Ctawford (CMRR, 59,
mos, sobre todo en los óbolos 19 . n. 16) propuso la corrección de nummi denarii de
Varrón por nummi quadrigati, corrección que no
es oportuna una vez que las libellae hispánicas con-
19 firman la existencia de estos nummi denarii. En el
En las emisiones romanas existen litras, aunque
de momento sólo estaban constatadas en las didracmas segundo caso, (RRC, 28/5) se trata de un divisor
anteriores al sistema denarial: RRC, 13/2 y 28/5. Se del cuadrigato de 0,96 g, demasiado pesado para
duda si estas piececitas son litras (un décimo de la
didracma) o si son sextos (Burnett, 1978, pp. 121-142). constituir un décimo, aunque la existencia de un

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M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 573

solo ejemplar no permite cálculos metrológicos y sus divisores pero no denarios, indicando a mi
(Burnett, 1978: 139). juicio que esta moneda no pudo acuñarse en el
Cronología. No poseemos ningún dato segu- 211, pues entre el 211 y el 210 llegan a España
ro para su cronología. Hemos defendido (G-B, cuatro legiones y ningún tesoro de esas fechas
1990: 51) que el medio victoriato debió acuñar- contiene denarios aunque sí victoriatos (G-B,
se inmediatamente post 209 por su hallazgo en 1990: 122 y s.), lo que muestra que el victoriato
el Tesoro de Mogente, dato que ha venido a corro- pertenece al sistema del cuadrigato, que es ante-
borar su aparición también en Villarrubia de los rior al denario y que el sistema denarial no es
Ojos, tesoro que debió esconderse en las postri- anterior al 209, a la conquista de Carthagonova.
merías de la guerra, c. 206, pues una parte
importante de las monedas allí encontradas nos
eran hasta hoy desconocidas, mostrando que 2.2. c. Cronología del denario romano
muy poco después de su emisión se desmoneti-
zaron y desaparecieron de la circulación al aca- Precisamente estas libellae, del sistema dena-
bar la contienda, sin que antes hubieran tenido rial, nos sirven de justificación para defender
ocasión de ser atesoradas, al revés de la informa- esa fecha más tardía de la aparición del denario
ción que nos proporcionan los tesoros previos, aunque parezca paradójico. Se trata de unas
donde una amplísima circulación del numerario monedas de enlace entre el sistema del victo-
es patente, hallándose dracmas de imitación y riato y el del denario, éste recien creado en
monedas saguntinas en Andalucía. Roma cuando estas libellae se acuñan, sistema
La gran cantidad de numerario hasta hoy que en Hispania no ha hecho todavía su entra-
desconocido hallado en el tesoro de Villarrubia da y por ello carece de fiabilidad. A la hora de
de los Ojos, entre el que se encuentra el medio acuñar un divisor del sistema denarial se recu-
victoriato, las simbellae y diferentes divisores rre a la tipología del sistema victorial, bien acre-
púnicos, posiblemente agorot, corrobora una cro- ditado en Hispania (Fig. 9). La tipología del
nología baja en la IIGP, no muy anterior a su denario no se había hecho común y por ello se
final en Hispania en el 206, y una situación de sigue utilizando un lenguaje iconográfico similar
emergencia donde se eligen iconografías moneta- al del medio-victoriato pero, confírmese que se
les fáciles, elementales, y están mal realizadas. evita precisamente la Victoria, la que había dado
Estos "ases y semises" que hemos estudiado aquí el nombre a toda la emisión. Creo pues que estas
son de factura y arte pésimos, emitidos para unos monedas hispánicas muestran el eslabón entre las
momentos que se saben breves, como en reali- emisiones de victoriatos y de denarios en la últi-
dad lo fueron, y todos ellos plata para refundir; ma fase de la guerra. El denario no debe ser cre-
ello, más el hecho de que sean pequeños valores ado hasta finales del 209 en que se conquista
de plata que no entran en el sistema monetario Carthagonova, y no entra en Hispania hasta la
romano de la postguerra, conllevó su rápida des- llegada de las tropas romanas en el 205 con Man-
monetización de la que sólo se salvaron aquellas ilo y Lentulo, denario que entonces sí vemos
piezas que se atesoraron y no se recuperaron en atesorado en los horizontes inmediatamente poste-
momentos inmediatos a la acuñación. riores como en Cheste, Plana de Uriel, Segre, etc.
Todas estas novedades nos hacen reflexionar Recuérdese que Livio (27,10,11) relata detenida-
sobre un tema que me gustaría abordar de nuevo mente la emergencia en Roma, en el año 209
y éste es el de la cronología del denario, tema que que supuso tener que sacar del aerarium sanctius
traté por extenso teniendo en cuenta los datos de el aurum vicesimarium y entregárselo a los cón-
sules y procónsules, cuyos nombres se recogen
los atesoramientos hispánicos y la comparación
para ese año. También se convocan comicios para
con los itálicos (G-B, 1999: 122 y s.) y que los
elegir censores, de los que se dan los nombres, y
hallazgos posteriores hispánicos no vienen sino a
todo ello encaja perfectamente en los listados
corroborar: la ausencia de denarios en todos los
de magistrados, lo que parece indicar que Livio
tesoros hispánicos de la IIGP, incluidos estos de
disponía de una fuente fidedigna para la datación
las postrimerías. Siguen apareciendo victoriatos

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574 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

de todos esos acontecimientos. La ptesencia de al que pertenecen ambas monedas. El victoriato


este oto en los hotizontes de destrucción de pertenece a las últimas fases del cuadrigato y es
Morgantina, que Livio (26,21,14-17) data de una mitad de él, emitido en las mismas condi-
pasada en el 2 1 1 , es difícil de coordinar pero ciones de emergencia que citan las fuentes
no es necesario que el error esté en la fecha (Zonaras 8,26,14) para aquél. El denario es acu-
dada a la acuñación del oro y no en la dada ñado en los inicios de una etapa que se prevé
a la destrucción de Morgantina, pues según larga y sin carencias de plata. No es fácil supo-
Livio ésta ocurrió en diferentes etapas. Tampo- ner que Roma se embarcase en una reforma
co los materiales arqueológicos hallados en los monetal del calibre del sistema denarial teniendo
niveles de destrucción han sido suficientemente como remanente tan sólo los botines recién cap-
precisos como para marcar el año exacto de la turados de Siracusa y Capua. Roma hubo de
destrucción. contar con la posesión de nuevas minas argentí-
Esta secuencia propuesta -creación del victo- feras que aseguraran la emisión duradera del
riato c. 215 y denario c. 209 (G-B, 1990: 122 y nuevo sistema monetario, inaugurado con una
ss.)- explicaría también los datos que proporcio- considerable alza en la ley y en el peso de la uni-
na la metalografía comparativa de ambas mone- dad de cuenta, que dejaba atrás las bajas aleacio-
das y que han resultado incomprensibles e injus- nes de cuadrigatos y victoriatos a los que las
tificables si el denario y el victoriato nacen a la fuentes se refieren. Los nuevos hallazgos en Hís-
vez. "...the relationship of the denarius and the panla vienen a corroborar la información de los
victoriatus... introduced at more or less the same viejos: no aparece denario durante la II guerra
time, and... struck at the same mints... has púnica y cuando en sus postrimerías se emite
always been one of the major problems of the moneda del sistema denarial en Hispania se recu-
rre a la tipología del victoriato pues es la única
Republican coinage... The result of anylisis is
que, por conocida, ofrece confianza.
dramatic". (Walker, 1980: 58). Resumiendo sus
argumentos resulta que: las últimas emisiones de
cuadrigatos son de plata muy baja (de 9 0 % a
91%) como lo son todavía más los victoriatos 3. El precio de la plata
(de 7 2 % a 9 3 % de Ag), sin embargo el denario
En todos estos cambios, reajustes y nuevas
es emitido a c. 9 6 % de Ag perteneciendo éste
acuñaciones tuvo especial importancia el valor de
teóricamente al mismo sistema, fecha y ceca que
la plata respecto al bronce. Sólo resumiré lo que
el victoriato (Walker, 1980: 57-58). Estas mis-
ya he defendido en otra ocasión: la baja aprecia-
mas contradiciones -incluso una proporción de
ción de la plata que hubo en Iberia en relación
sólo 6 5 % de Ag en la aleación- habían sido ya
con el cobre, y por tanto la carestía de éste (G-B,
observadas hace años por P. Petrillo Serafín (1976), 1999: 384). Efectivamente la ratio de Ag/Ae que
quien apoya la pertenencia del victoriato al siste- las monedas nos proporcionan, único documento
ma del cuadrigato y no al del denario (RRC) pues que nos permite este tipo de estudio, es de c.
la diferencia de aleación es inexplicable e incluso 1:80, cuando en Roma sabemos con certeza, gra-
la relación de peso 3:4 también pues la mala cali- cias al sistema denarial/Ae sextantal, que en el
dad del victoriato lo convertiría en una mitad. Es 200 y todavía en el 144 —cuando se hace la reta-
impensable pues que estas extrañas relaciones rifación del denario a 16 ases— estaba en 1:120.
hayan sido planificadas en la creación del sistema Tenemos que las monedas de untikesken —la ciu-
denarial, pero sí es lógico que hayan nacido como dad indígena junto a Ampurias- marcadas con
adaptaciones de valores monetales de un sistema XV constatan una ratio de 1:84, la misma que
viejo a uno nuevo, lo que en realidad debió ser el muestra saiti más tarde. Una ratio similar —c.
caso de nuestras libellae. 1:79— proporcionan los bronces de c. 15,4 g res-
La clara disparidad de esta composición de la pecto al denario de 3,9, o de c. 1:84 en
plata ha de justificarse precisamente por la dife- areikoratikos. La diferencia de precio de la plata
rencia de fechas, y con ello de sistema monetario, pues entre la costa mediterránea y el valle del

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M. " Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales 575

Ebro y el Jalón no parece haber sido muy grande su fama de riqueza en plata, como es el caso de
a pesar de las diferencias de mercado entre ambas Palencia.
zonas. La costa del sudeste, aunque inmersa en Ahora, la magnitud de las demandas, de las
los precios de mercado de la moneda romana, cifras recogidas como botines por los analistas y
estaba tan cerca de las grandes explotaciones de de los propios tesoros de joyas llegados a nues-
Carthagonova y Cástulo que debió valorar tam- tras manos como los de Driebes, Palencia, Arra-
bién la plata por debajo del precio romano. La balde, etc., son los mejores argumentos, a mi jui-
moneda constata pues sin grandes dudas un bajo cio, para pensar que estamos ante testimonios de
precio de la plata en relación al bronce en la Cite- erarios públicos y no de tesoros privados como
rior respecto al resto del Mediterráneo occiden- se viene defendiendo de forma sistemática; inclu-
tal20. Ello explicaría las palabras de Appiano (Iber. so la relativa normalización en los pesos de todos
53-54) referidas a los vacceos: "...no obtuvo Lúcu- los depósitos que han visto Galán y Ruiz Gálvez
lo el oro y la plata... y es que, en efecto, no los abunda en el mismo juicio 21 . Este erario público
tenían y ni siquiera... daban valor a estos meta- es del que saldría la plata para acuñar moneda
les", y la avaricia de los romanos por extraer esa entre celtíberos y berones, teniendo que suponet
plata barata de Celtiberia y Occidente, que se le que los vacceos o los celtici, quienes nunca acu-
duplicaba en valor sólo con su salida al Medite- ñaron moneda, poseían igualmente un erario
rráneo (G-B, 1999: 384) También se justifica la ciudadano que es el exigido y citado en las fuen-
cruel exigencia de los pretores de que se les paga- tes. De estos erarios mésetenos sólo nos quedan
se en moneda parte de los stipendia convenidos las joyas y las monedas, aquéllas muy escasas en
en los tratados en especie: grano, sayas u otra el ámbito celtibérico y berón y éstas en el vac-
materia (Livio, 43,2,2). Estas mercancías, valora-
ceo, probablemente porque allí se atesoraba en
das posiblemente en ases —moneda de cuenta de
moneda y aquí en torques como en el ámbito
la República— o en nummi local, dracma empori-
castreño. Erario que era precisamente el objetivo
tana, por su mayor manejabilidad y mayor peso,
de conquista de los magistrados romanos según
hacían ganar en el cambio c. 4 0 % respecto a su
sabemos por las fuentes referentes a las guerras
valor en Roma, de c. 1:80 a 1:120. En los triun-
celtibéricas y vacceas.
fos militares el valor de los botines se duplicaba
por su simple enumeración en libras romanas.
Esto explicaría también que tras tanto botín de
denario ibérico y dracmas de imitación no haya Epílogo
aparecido en Italia moneda de este tipo, sin duda
porque eran inmediatamente fundidas y recon- Estas circunstancias económicas especiales de
vertidas en libras de argentum infectum o en dena- Iberia son las que aconsejaron a los generales
rio romano. También justifica el que sean la plata romanos a acuñar en Hispania todos los valores
y el oro las materias exigidas en los pactos con posibles en plata, como el doble victoriato y el
las comunidades indígenas, por ejem., Lúculo medio victoriato, aunque en Roma no existiesen,
-Ap. Iber. 5 2 - pide en Cauca 100 talentos de y a emitir también en plata aquellos que en Roma
plata, o la marcha contra ciudades solamente por sí existían pero eran en bronce, incluso la base
del patrón bronce de su sistema monetario,
como el as y el semis.
20
De la Ulterior no sabemos nada pues no acuñó Esta adaptabilidad por parte de Roma a las
plata bajo dominación romana. Así como sabemos con circunstancias económicas tiene su reflejo en la
seguridad que la ratio de Ag-Ae a finales del s. III, en el libertad que ella misma da a los pueblos someti-
momento de la creación del denario (10 ases sextan tales
de 54,5 g = 1 denario de 4,5 g), era de 1:120 en el occi-
dos, consciente de que la mejor manera de sacar
dente mediterráneo, no tenemos confirmación para el
valor en oriente, pero se han manejado las cifras de 1:60
en el Egipto ptolemaico, cf. G. Κ. Jenkins (1984): 21
A pesar de la relativa homogeneidad de los teso-
"Varia púnica". En Festschrift für Leo Mildenberg, Numis- ros que ellos constatan, los juzgan de carácter privado:
matik, Kunstgeschichte, Archàologie. Wetteren, 129. Galán & Ruiz-Gálvez, 1996, pp. 151-165.

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576 M.a Paz García-Bellido I Roma y los sistemas monetarios provinciales

provecho en u n territorio recién d o m i n a d o es n o En Horn. Fdez Miranda II (= Complutum Extra


interceptar la m a r c h a d e producción. Por ello las 6-II), pp. 151-165.
ciudades hispánicas siguen e m i t i e n d o las mismas GARCÍA-BELLIDO, M. P. (1989): 'Las marcas de valor
monedas bajo R o m a q u e antes de Roma, siéndo- en las monedas celtibéricas" Gaceta Numismática
94-95, pp. 55-64.
nos incluso difícil distinguir bien a q u é etapa per-
— (1990): El tesoro de Mogente y su entorno monetal.
tenecen: las dracmas ibéricas, las emporitanas, las
Valencia.
de imitación, los bronces púnicos de toda Turde- — (1991-1993): "El 'gora, el shekel y su relación
tania. N o existe ruptura entre las dos etapas sino con las monedas de bronce de Gades y otras cecas
u n a p r o t e g i d a c o n t i n u i d a d , quizás la m i s m a hispano-púnicas". En Homenaje a Villaronga, Acta
situación q u e se d a en Sicilia d o n d e nos empeña- Numismática, 21-23, pp. 167-184.
m o s en considerar el a ñ o 2 1 0 c o m o el a ñ o últi- — (1993=1998): "Los ámbitos de uso y la función
m o d e la c u l t u r a p ú n i c a e n la isla, i n c l u i d a su de la moneda en la Hispania republicana". En
a m o n e d a c i ó n , siendo m u y posible q u e estas ciu- MANGAS, J. (éd.): Italia e Hispania en L· crisis de L·
dades púnicas c o m o P a n o r m o , Agrigento..., cuyos República romana. Actas del III Congreso Hispano-
Italiano, Toledo 1993 (Madrid, 1998), pp. 177-207.
rastro culturales todavía r e c o n o c e m o s e n é p o c a
— (1993a): "Las relaciones económicas entre Massa-
i m p e r i a l , h a y a n seguido e m i t i e n d o la m i s m a
lia, Emporion y Gades a través de su moneda",
m o n e d a p ú n i c a d u r a n t e varios años y p o r lo Huelva Arqueológica, 12,2, pp. 115-149.
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© Universidad de Salamanca Zephyrus, 53-54, 2000-2001, 551-577

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