Salmos 40:1-8
1
Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.
4
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
5
Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas;
Y tus pensamientos para con nosotros,
No es posible contarlos ante ti.
Si yo anunciare y hablare de ellos,
No pueden ser enumerados.
6
Sacrificio y ofrenda no te agrada;
Has abierto mis oídos;
Holocausto y expiación no has demandado.
7
Entonces dije: He aquí, vengo;
En el rollo del libro está escrito de mí;
8
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.
Salmo 40: NATURALEZA DE LA ADORACION AUTENTICA 40:1–17
1. Canción (40:1–5)
La primera parte de este salmo es una canción de alabanza a Dios por la respuesta que él ha
dado a la oración del salmista. David evoca su paciente espera de Jehová (1) y la respuesta
que recibiera. La acción salvadora de Dios de que el salmista ha sido objeto lo hizo sacar
del pozo de la desesperación (2; literalmente un pozo que brama) cuyo fondo era
cenagoso (2; pueden ser, también, arenas movedizas), y puso mis pies sobre peña. Tal
liberación exige entonar un cántico nuevo (3) de alabanza a nuestro Dios. Estos
versículos son la base de la famosa canción evangélica de H. J. Zelley “El me Rescató”.
Feliz es el hombre que puso en Jehová su confianza (4). No mira es literalmente que “no
se ha vuelto hacia...” La canción de alabanza se incorpora gradualmente en un himno de
adoración que canta las maravillas (5) de Dios y sus pensamientos (sus propósitos
benevolentes) en favor de su pueblo. Algunos traductores han modificado el texto hebreo
de No pueden ser enumerados de tal manera que diga: “No hay otro como Tú” (véase
RSV). Sin embargo, tal como lo tenemos nosotros, el texto sugiere que la cantidad y la
maravilla de los designios de Dios para con su pueblo son tantos y tan grandes que ninguna
mente humana sería capaz de enumerarlos y ordenarlos, sumándolos.
Salmo 40: NATURALEZA DE LA ADORACION AUTENTICA, 40:1–17
El Salmo 40 parecería ser una combinación de dos canciones separadas distintas, desde que
los versículos 13–17 son prácticamente idénticos al Salmo 70. Ambos se atribuyen a David
y están dedicados al músico principal. Este salmo puede ser clasificado entre los
mesiánicos, porque los versículos 6–8 son usados en el Nuevo Testamento (He. 10:5–9); es
decir, que por lo menos en parte hace referencia a Cristo. Por esta razón se lo utiliza a
menudo en las iglesias litúrgicas como una lectura apropiada para el Viernes Santo.
1. Canción (40:1–5)
La primera parte de este salmo es una canción de alabanza a Dios por la respuesta que él ha
dado a la oración del salmista. David evoca su paciente espera de Jehová (1) y la respuesta
que recibiera. La acción salvadora de Dios de que el salmista ha sido objeto lo hizo sacar
del pozo de la desesperación (2; literalmente un pozo que brama) cuyo fondo era
cenagoso (2; pueden ser, también, arenas movedizas), y puso mis pies sobre peña. Tal
liberación exige entonar un cántico nuevo (3) de alabanza a nuestro Dios. Estos
versículos son la base de la famosa canción evangélica de H. J. Zelley “El me Rescató”.
Feliz es el hombre que puso en Jehová su confianza (4). No mira es literalmente que “no
se ha vuelto hacia...” La canción de alabanza se incorpora gradualmente en un himno de
adoración que canta las maravillas (5) de Dios y sus pensamientos (sus propósitos
benevolentes) en favor de su pueblo. Algunos traductores han modificado el texto hebreo
de No pueden ser enumerados de tal manera que diga: “No hay otro como Tú” (véase
RSV). Sin embargo, tal como lo tenemos nosotros, el texto sugiere que la cantidad y la
maravilla de los designios de Dios para con su pueblo son tantos y tan grandes que ninguna
mente humana sería capaz de enumerarlos y ordenarlos, sumándolos.