I.
Condiciones para que la tradición transmita la propiedad
Para que la tradición transmita la propiedad se requieren las siguientes condiciones:
Tradición: Por tradición en sentido jurídico entendemos aquel acto que
consiste en la transmisión de la propiedad de una cosamediante entrega
de la misma del tradens (transmitente) al accipiens (adquirente), contando
con la recíproca voluntad de ambos de transmitirla y adquirirla, en base a
una justa causa que demuestra ante el derecho la legitimidad de dicha
transmisión.
Requisitos de la tradición para transmitir propiedad:
1) Que el transferente sea propietario.
El que no es propietario no puede transmitir a otro la propiedad de que carece (3). Esta
regla sufre algunas excepciones. La falta de dominio del transmitente puede suplirse con
el consentimiento anterior o posterior del propietario (4), el acreedor pignoraticio
transfiere la propiedad vendiendo la cosa pignorada (5), por último, es principio
especialísimo del Derecho romano el de que las enajenaciones hechas por el fisco, por
el emperador o por la emperatriz (Augusta), transmiten siempre la propiedad al
adquirente, salva, no obstante, al antiguo propietario una acción personal contra el
enajenante dentro del plazo de cuatro años. Si el no propietario adquiere después la
propiedad de la cosa transmitida a un tercero, éste no por ello se convierte en
propietario, pero puede defenderse contra la reivindicación del primero con la
excepción rei vinditae et traditae y cuando hubiese adquirido la cosa de buena fe, puede
dirigirse contra cualquier tercer detentador y aun contra el mismo transmitente y sus
sucesores a título universal y singular.
Este mismo principio de aplica al caso en que el propietario resulte heredero de quien ha
enajenado la cosa sin ser su dueño. Finalmente, hay que advertir que no todos los
propietarios tienen capacidad de enajenar, y, por consiguiente, de transmitir la
propiedad por medio de la tradición. En general, no tienen aquella capacidad los
impúberes, locos y pródicos; los menores tienen señaladas ciertas limitaciones en cuanto
a dicha facultad se refiere.
2) Aprehensión de la posesión.
No basta la sola intención de las partes de transmitir y de adquirir, respectivamente, la
propiedad, sino que es necesario, además, que la intención se manifieste exteriormente
por medio de la aprehensión efectiva de la cosa en nombre propio. Se realiza ésta por
todos los modos a virtud de los que se adquiere la posesión. Si el adquirente poseía ya
en nombre propio, basta el reconocimiento de este estado de cosas (6); si poseía a
nombre del transmitente, basta que éste le permita poseer para sí (traditio brevi manu).
El dueño de una cosa cuya propiedad quiere transmitir a un tercero, reteniéndola a
nombre de éste, puede realizarlo mediante convención, sin necesidad de entregarla y
recibirla luego: basta que declare que retiene la posesión a favor del adquirente
(constitutum possessorium)
3) Intención de las partes de transmitir y de adquirir,
respectivamente, la propiedad de la cosa
La simple entrega de la cosa, no acompañada de la intención de transmitir la propiedad,
produce la traslación de la posesión o de la detentación, pero no la de la propiedad; para
que se realice también ésta, es necesaria la concorde voluntad de las partes de
transmitirla y de adquirirla, respectivamente. En cuanto a esta voluntad uniforme de las
partes hay que notar lo siguiente:
1.º La voluntad de ambas debe dirigirse precisamente a la cosa que se entrega. Si
erróneamente se entregara una cosa distinta de la que una u otra de las partes entendían,
respectivamente, enajenar o adquirir, no habría transmisión de propiedad. En este caso
existe lo que se llama error in corpore. Discuten los intérpretes si el error sobre la
propiedad es también un obstáculo para la transmisión de la misma. A nuestro parecer,
pueden establecerse respecto a este punto los siguientes principios: Para la transmisión
de la propiedad no es necesario que el enajenante conozca este derecho, como tampoco
es necesario que lo conozca el adquirente; pero si a un tercero, la entregase con la
intención de transmitir el dominio de este supuesto propietario, dicha traslación de
dominio no sería válida (7). El mismo principio se aplica al caso contrario, en el que el
verdadero propietario de una cosa, que ignora serlo, encarga al presunto propietario la
transmisión del dominio. Tampoco en este caso pasa la propiedad al adquirente, porque
el mandante, ignorando que sea propietario, no tiene la intención de transmitir su
dominio, y el mandatario no es propietario (8).
2.º No es necesario que la voluntad del tradente se dirija a una persona determinada,
pero si se dirige a una persona distinta de la que tiene la voluntad de adquirir, la
tradición no produce la traslación de la propiedad. Pero si el adquirente no muestra la
intención de adquirir la cosa para una persona distinta de la que indica el tradente, se
entiende que hace propia la declaración de este último. Y el accipiente conocedor del
error in persona del tradente comete hurto.
3.º La tradición debe tener por fundamento un motivo jurídico (causa traditionis), es
decir, la intención de donar, de cumplir una obligación o de constituirla; no es, sin
embargo, necesario, que exista una causa justa y legal de transmitir y de adquirir la
propiedad (9), como tampoco lo es que las partes coincidan en el motivo por el que la
una quiera transmitirla y la otra adquirirla, cuando en general estén conforme en dicha
transmisión y adquisición (10).
4.º Esta voluntad puede someterse a una condición; en tal caso, a pesar de la tradición
ya realizada, la propiedad no se transmite hasta después de cumplirse la condición.
Por último, advertiremos que la transmisión de la propiedad puede ser nula, por
oponerse a ella una prohibición legal
Efectos de la tradición en Derecho romano
No resta ahora solamente tratar de los efectos de la tradición. Cuando la tradición reúne
los requisitos antes señalados, produce el efecto de transmitir al adquirente la propiedad
de la cosa entregada; pero como nadie puede transmitir más de lo que tiene, el dominio
pasa al adquirente en las mismas condiciones en que lo tenía el tradente.
Por consiguiente, si estaba limitado por servidumbres, hipotecas o algún otro derecho
real, pasa con estas limitaciones; de la misma manera que si existían servidumbres
activas y otros derechos reales a favor de la cosa transmitida, estos derechos competen
también al nuevo propietario. Hay que advertir que sólo pasan al adquirente los
derechos y los gravámenes inherentes a la cosa (iura in re), pero no las obligaciones y
los derechos personales del transmitente. De aquí se deduce que si el que ha arrendado
un fundo lo vende, antes de que haya expirado el plazo de la locación, y lo entrega al
comprador, éste no viene obligado a respetar la locación, puesto que el derecho del
arrendatario no es un derecho real, sino un derecho de crédito que puede hacer valer
contra el arrendador.
II. COPROPIEDAD
1. Es producida por la concurrencia de varios propietarios sobre una
misma cosa.
2. Esta puede ser: a) por un acto voluntario de varios socios que
ponerme sus propios bienes en común, transfiriéndose
recíprocamente partes proporcionales de su propiedad, b) por la
adquisición conjunta de una misma cosa (herencia, legado o
transmisión entre vivos). C) por una confusión material de cosas
fungibles que sea irreversible.
3. Cuando la propiedad se produce de manera involuntaria hablamos
de comunidad incidental.
4. La concurrencia de varios propietarios sobre una misma cosa se
resuelve en la época clásica por la concreción de la propiedad de
cada titulará una parte ideal o cuota de la cosa entera , de modo
que, cada condómino puede disponer libremente de su cuota,
debiendo participar en las ventajas y en las cargas comunes en
proporción a su cuota (propiedad dividida).
5. Cuando la disposición consiste en la constitución de un derecho
indivisible (servidumbre, o la libertad de un esclavo), se requiere
para que el acto sea válido la disposición conjunta de todos los
titulares.
6. En cuanto a los actos de simple uso, que son solidarios, cada
condómino puede realizarlos por sí mismo, siempre y cuando otro
condómino no se lo impida de hecho (ius prohibendi), es decir, se
requiere el consentimiento de todos los demás propietarios.
7. Cada titular puede solicitar libremente la acción divisoria, para
poner fin a la situación de copropiedad, la porción adjudicada por el
juez deja de ser parte de todo lo dividido.
8. Justiniano admite la acción divisoria con el único fin de saldar
las obligaciones pendientes entre los condóminos.
III. Derechos reales.
Los derechos reales que veremos en esta cátedra son:
Propiedad o dominio.
Usufructo.
Servidumbre.
Hipoteca.
Prenda.
Herencia.
Enfitusis.
Superficie.
1. Propiedad o dominio: Es la más plena pertenencia de personal
de las cosa. El conjunto de cosas que pertenecen a una persona
constituyen sus bienes y patrimonio, dentro de ellos debemos
distinguir bienes de propiedad y bienes que consisten en
derechos.
Por lo tanto:
a) La propiedad es el señorío más general que existe sobre la cosa.
b) La propiedad procura ventajas a su titular, quien, no sólo usa y goza
la cosa, sino que abusa y dispone de ella a voluntad, por estar sometida,
exclusivamente, a su poder.
c) EI señorío no requiere que el titular del derecho esté en contacto
inmediato y permanente con la cosa, sino que es suficiente la
posibilidad de ejercerlo libremente, con lo cual dicho derecho conserva
toda su plenitud.
d) El derecho de propiedad se ejerce sobre una cosa corpórea o
tangible. No tiene validez en relación con las cosas incorporales,
pues éstas no pueden entregarse, poseerse o constituir dominio. Sólo
son susceptibles de cuasi-posesión, cuasi-tradition y cuasi dominio,
aun cuando ellas forman parte del patrimonio.
Sin embargo, el derecho justinianeo permitió la propiedad, también
de las cosas incorporales, en razón, justamente, de su susceptibilidad
de cuasi-posesión o cuasi-tradition, los cuales eran medios de
trasmisión de derechos.
e) La propiedad es un derecho. Esto significa, que al titular del
derecho de propiedad le asiste un título jurídico. Este es el fenómeno
concreto en el cual descansa y se legitima el derecho y el cual invoca
el titular cuando, por perturbación o despojo, se le lesiona en su
derecho.
f) La propiedad es el derecho real por excelencia. Es un vínculo
directo entre el sujeto y el objeto. Se ejercita sin consideración a
personas determinadas. La sociedad debe respetar el ejercicio
legítimo de ese derecho, por lo que todos los miembros de la
sociedad, sin excepción, están obligados a abstenerse de perturbarlo.
Es considerado el derecho real porexcelencia por cuanto todos los
demás derechos reales se subordinan a él.
g) La propiedad es, de los derechos reales, el más antiguo y
conocido.
h) EI derecho de propiedad se defiende, con la actio
reivindicatio (acción reivindicatoria) o acción real, que permite al
propietario perseguir y exigir la cosa, de manos de quien se
encuentre.
Finalmente, se podría definir la propiedad como el derecho real
de usar, gozar y disponer de las cosas, de las cuales se es propietario,
sujeto a las restricciones impuestas por la ley y defendible por la
acción reivindicatoria.
2.
Dentro de este derecho real encontramos la clasificación de las
cosas. Las cosas (res) son bienes en cuanto son susceptibles de
una pertenencia personal; las cosas que no lo son quedan
excluidas de la propiedad ( res quarum commercium non est o
extra comercium); las que los son pero todavía se hallan sin
propietario se denominan res nullius ; tambien puede haber
cosas transitoriamente sin propietario (res sine dominio).
Fuerza de la propiedad privada están las cosas pertenecientes a
todos, como el aire, el mar, las que pertenecen a los dioses,
inclusive el agua, se hallan también fuera del comercio las cosas del
Pueblo romano, como son las vías y plazas públicas.
Cada patrimonio presupone una persona capaz de tenerlo en
nombre propi, y está solo puede tener un solo patrimonio.
A) Se deben distinguir las cosas fungibles y no fungibles: son
fungibles aquellas cosas que, se identifican no por su
individualidad, sino por el género y la cantidad, y por eso en
tanto intervienen como objeto numerable de un negocio jurídico
se llaman genéricas, del mismo modo, que las que
ordinariamente se identifican pos su individualidad, en la medida
que intervienen en un negocio jurídico se lllaman específicas.
B) Cosas consumibles y no consumibles: según si se pierden o no en
el primer uso que de ellas se hace, la pérdida puede ser física o
jurídica.
C) Res mancipi y res nec mancipi: las cosas res mancipi son bienes
estables y de mayor valor (tierras, fundos itálicos, y las
servidumbres sobre ellos constituidas, los instrumentos de
arado, esclavos y animales que se podían dominar por el cuello y
por el lomo. En cuanto a las res nec mancipi son aquellos bienes
de menor valor y que podían ser adquiridos por tradición simple.
D) Bienes muebles e inmuebles: los inmuebles, según el lugar
en que están sitos, son itálicos o provinciales; también
pueden ser urbanos (los de la ciudad) o rústicos. Los
muebles hay que distinguir aquellos seres vivos que se
mueven por sí solos (semovientes). Las cosas muebles
pueden ser partes accesorias de otras con las que forman
un todo.
2) Usufructo: Derecho real de usar una cosa ajena y apoderarse de sus
frutos, excluida la facultad de disposición sobre la cosa, cuando existe este
derecho real, dos personas al menos que ejercen poder sobre el bien : el
propietarius llamado modernamente nudo propietario, que conserva la
disposición y la posesión del objeto y el usufructuario, que usa de el y
percibe sus frutos. La facultad de uso solo puede recaer sobre cosas
estables, vale decir, sobre aquellas mismas respecto de las cuales es
posible el dominio; pero el uso ha de ser tal que de ninguna manera se
modifique la disposición.
La acción propia del usufructuario es la vindicatio usas fructus (llamada
también confesaría en la época de Justiniano), para dirigirse contra el
propietario que impedía el ejercicio de su derecho o, desde juliano, contra
todo el poseedor que lo perturbe en el uso y disfrute de la cosa
3)Servidumbre: Se llaman servidumbres ciertos derechos reales que los
propietarios de predios vecinos pueden establecer voluntariamente para
que un predio (llamado sirviente) sirva a otro (llamado dominante) de
manera permanente, la ventaja efectiva de un uso limitado. Se llamaran
prediales las servidumbres porque se establecen para gravar y favorecer
los mismos inmueble, y afectan sólo indirectamente a los propietarios o
demás personas que se hallen instaladas en los predios y puedan hacer
uso del derecho de servidumbre, o deban tolerarlo. Como relaciones de
simple uso las servidumbres son esenciales solidarios e indivisibles.
4) Hipoteca: La hipoteca o pignus conventum es aquel derecho que el
deudor constituye a favor del acreedor (hipotecario) sobre una cosa
propia o de un tercero, con su consentimiento para garantizar el
cumplimiento de la obligación. Se diferencia de la prenda en que se
constituye mediante un simple acuerdo sin transmisión de la posesión e la
cosa hipotecada.
5) Prenda: Es el derecho real constituido por el deudor (pignorante) a
favor del acreedor (pignoraticio) sobre una cosa propia o de un tercero
con su consentimiento, transmitiéndole además la posesión de la misma
como garantía del cumplimiento de la obligación.
6) Herencia: Es la institución de la continuidad patrimonial en la familia.
En la época clásica se conoce la noción de herencia con pecunia, dinero
bienes de cambio, en definitiva.
7) Enfiteusis: El propietario de una cosa inmueble cede a otro, a
perpetuidad o por un largo período de tiempo, el goce de la misma, con la
obligación en el concesionario de cuidarla, mejorarla y pagar en
reconocimiento del dominio una pensión o canon anual.
8) Superficie: Derecho transmisible intervivos o mortis causa, que otorga
a su titular, el superficiario, el goce a perpetuidad o por largo tiempo del
edificio construido en el suelo ajeno, mediante una renta a merced anual.
MODOS DE ADQUIRIR
La propiedad civil sobre las cosas se adquiere:
A) De propio derecho, a consecuencia de la subrogación universal del
titular de un patrimonio en la titularidad de otro, como ocurre en la
succesio a causa de muerte.
B) En en virtud de actos especiales de adquisición, que llamamos modos
de adquirir.
Hablamos de modos derivativos en aquellos supuestos en que la
propiedad se adquirente depende de la que pierde el enajenante. Los
modos de adquirir que no dependen de presupuestos de licitud que no
consisten en un determinado acto correspondiente de un enajenante se
llaman modos de adquirir originarios. Podemos distinguir además los
modos de adquirir que requieren un acto de atribución formal, y que otros
que consisten en simples apropiaciones posesorias. Como actos de
atribución formal tenemos los que provienen de una antigua forma de
atribución por addictio del magistrado, la mancipatio y el legado; como
apropiaciones posesorias, las que consisten en una ocupación de cosa
nueva, la traditio, la usucapio y similares.
• La mancipatio es una forma de transmitir las cosas más simples. Se
caracteriza porque es un modo muy formal, que prevee una serie de
calamidades: la presencia de 5 testigos ciudadanos romanos púberes,
“libripns” (portador de la balanza).
- Existe un símbolo, que es una balanza, que muestra el peso de las cosas.
Mancipio dans → Transmitente, que se ve sometido a responsabilidad, es
decir, de transmitir la cosa, de que la cosa esté en buen estado, por
ejemplo, si el enajenante no declara defectos en la cosa, tiene declarar
responsabilidad sobre la misma.
Mancipio accipiente → Receptor.
Es uno de los medios más formales porque es una de las cosas más
importantes en ese momento y se protege el medio de transmitir,
revistiéndolo de garantías.
• La traditio equivale a la entrega de modo no forma de enajenación de la
cosa, y para que sea efectiva esa entrega, es preciso que concurran dos
requisitos o condiciones:
- Que se produzca una entrega real o simbólica de la cosa.
- Que esa entrega esté justificada, porque haya habido un préstamo, un
trato de compraventa… Etc.
• In iure cessio. Consiste en un proceso fingido. Se finge un proceso por el
cual, la persona que esté interesada en transmitir una cosa, dice ser
propietario de la misma, es decir, reconoce esa pretensión, y quien la
transmite, actúa de manera ficticia como si fuese el demandado. Si dos
personas se ponen de acuerdo en fingir un proceso delante de un
magistrado y cumplen ciertas formalidades, pues lo harán de la mejor
manera posible.
• Ocupación. Prototipo de forma originaria de adquirir la propiedad.
Consiste en la toma de posesión de una cosa que no tiene dueño (“res
nullios”) con la intención de hacerla propia. Por ejemplo, los animales
salvajes que se cazan, que serían de aquella persona que los toma por
primera vez, algo que no es de nadie. Tiene que ser una apropiación
sucesoria justa, tomar algo que no es de nadie, y a estas cosas, las
equiparan los enemigos. Igualmente, las “res deredictae”, es decir, las
cosas abandonadas, también se consideran cosas de nadie. Determinar el
régimen de estas últimas es más difícil porque pueden que se hayan
perdido, etc.
• Accesión. Es la unión material y permanente entre una cosa que se
considera accesoria y otra que se considera principal. Si esa unión se
puede deshacer, no se plantea ningún problema, ya que se puede pedir
que se deshaga esa unión por alguna acción, pero cuando no es posible
esto sin que la cosa perezca, alguien se tiene que hacer responsable
(propietario de la cosa principal) indemnice por el valor de la cosa al
propietario de la cosa accesoria. La accesión se plantea entre bienes
muebles o la accesión de un mueble a un inmueble (ejemplo, cauce del río
abandonado).
• Usucapión. Viene a sanar ciertos vicios que pueden darse a la hora de
adquirir ciertas cosas. Posesión continuada de una cosa ajena que se
conoce ya desde las XII Tablas que en principio sólo se podía aplicar a los
fundos itálicos, y que principalmente estaba reservada a las cosas mancipi.
Esa forma de adquirir la propiedad, surge por una cuestión de seguridad
jurídica, y para de alguna forma, convalidar vicios que no han llevado a lo
que se conoce el derecho con defectos.
- Defecto de forma → Para que una persona transmita algo pero esa
transmisión no llegue a producir el efecto deseado.
- Defecto de fondo → Para que la persona que transmita no sea
propietario de la cosa transmitida. Transmitir una cosa mancipi a través de
traditio, por ejemplo.
Condiciones de la usucapión. Que se dé la posesión de la cosa y que esa
posesión sea continuada. Si la posesión se pierde por algo, se interrumpe
el plazo y hay que volver a reiniciarlo ya que se interrumpe la misma.
Naturalmente, debe existir una justa causa para el derecho. Si uno roba
una cosa y la tiene porque la ha robado, esto no sería una justa causa.
Actos formales de atribución de la propiedad:
La addictio: es la forma antigua de decisión constitutiva del
magistrado. Aunque en el derecho clásico la sentencia del juez es
declarativa y no constitutiva de derechos, la addictio del
magistrado subsiste en algunas aplicaciones concretas de
asignación de algo a favor de alguien.
La mancipatio: Es un acto privado solemne, que consiste en la
declaración de un adquirente que se apodera formalmente de la
cosa, en presencia del propietario de la misma, y en el acto de
pesar un metal en una balanza de platillos; se realizaba este
negocio en presencia de 5 testigos, más otro encargado de pesar
el metal llamado libripens. Era una aplicación de un antiguo
negocio liberal que tenía otras aplicaciones en el derecho de
obligaciones y en el testamentario; como mancipatio, servía para
adquirir el poder sobre las personas y cosas integrantes de la
familia y, en especial, la propiedad civil sobre las res mancipi.
Actos de atribución posesoria:
El prototipo de los actos de apropiación posesoria es la ocupación
(occupatio) de una cosa que no tiene propietario (res nullius). Es un modo
considerado como de ius gentium, pero que produce la propiedad civil.
En primer lugar la adquisición de los frutos naturales. Su
adquisición por simple separación no es más que un caso
especial de la extensión de la propiedad de la cosa principal a
sus productos, pero a veces una persona distinta del
propietario tiene derecho a recoger y consumir los frutos, que
se hacen de su propiedad por el hecho de recogerlos, modo
que llamamos percepción.
Otro modo de adquisición de una cosa nueva en consideración
a su origen es aquel que los glosadores medievales llamaron
“specificatio”. Se da la especificación cuando una persona
produce una nueva forma con una materia que pertenece a otra
persona. Si la materia se ha transformado de tal manera que su
propietario no puede reivindicarla como subsistente.
La accesión se da respecto a una cosa que se incorpora
inseparablemente a otra principal, con pérdida de su
integridad: el propietario de la cosa principal adquiere lo que a
ella se une. El caso más frecuente es el de la construcción,
plantación o siembra en duelo ajeno, pero la accesión puede
ser también a favor de cosas muebles que se consideran
principales, como la de la tela teñida con tinte de otro o
remendada con hilo ajeno.
Posesión interdictal:
Situación factica, de hecho, que tiene consecuencias jurídicas. Se basa en
una apariencia de propiedad que se protege jurídicamente. Puede que el
poseedor sea propietario, o que mediante ese mecanismo estudiado
llegue a serlo en cualquier momento.
Posesión natural y civil:
Savigny, sostiene que la posesión natural se identifica con la detentación,
con la posesión ad interdicta. La posesión civil se asimila a la posesión ad
usucapiaonem, que permite adquirir la propiedad.
Acción reivindicatoria:
Pueden reivindicarse todas las cosas que son objeto de propiedad, a
saber, las cosas corporales que están en el comercio humano, muebles e
inmuebles, animadas e inanimadas, fungibles y no fungibles, simples y
compuestas, y aún las universales. La acción reivindicatoria compete al
propietario poseedor contra cualquier tercer detentador de la cosa. El
actor, pues, en caso de litigio, debe probar ante todo su derecho de
propiedad sobre la cosa que reivindica.
- Objeto de la acción reivindicatoria
Pueden reivindicarse todas las cosas que son objeto de propiedad, a
saber, las cosas corporales que están en el comercio de los
hombres, muebles e inmuebles, animadas e inanimadas, fungibles y no
fungibles, simples y compuestas, y aun las universitates rerum, como, por
ejemplo, un rebaño.
- A favor y contra quiénes compete la acción reivindicatoria
La acción reivindicatoria compete al propietario poseedor contra cualquier
tercer detentador de la cosa. El actor, pues, en caso de litigio, debe probar
ante todo su derecho de propiedad sobre la cosa que reivindica. Cuando
tenga la cosa por haberla adquirido de un tercero, no basta que pruebe el
título de su propia adquisición, sino que debe también probar la
propiedad de su causante.
En segundo lugar, incumbe al actor la prueba de que el demandado está
en posesión de la cosa que es objeto de reivindicación. El propietario en
posesión de una cosa propia no puede servirse de esta acción con el
pretexto de que un tercero le dispute su derecho de propiedad sobre
aquélla.
Si el actor es simplemente un copropietario, debe indicar la parte indivisa
que reivindica, y si le es imposible saber cuál sea la parte que le
pertenece, se le concede, por vía de excepción, una incertae partis
vindicatio.
La acción de reivindicación puede dirigirse contra cualquier tercer
detentador, es decir, no sólo contra el poseedor jurídico, sino también
contra el poseedor natural, esto es, contrato todo el que se encuentre en
la posibilidad de restituir la cosa. Sin embargo, el poseedor natural, contra
el que se intente la reivindicación, puede evitar el litigio designando, como
es su deber, a aquel en nombre de quien detenta la cosa
(laudatio o nominatio auctoris). Finalmente, el poseedor que negare su
posesión, como pena de su mentira, la pierde a favor del reivindicante, sin
que éste quede obligado a probar su derecho de propiedad.
Tenemos una excepción a la regla de que la demanda debe dirigirse contra
el poseedor, en los dos casos de la ficta possesio, es decir, cuando aquél
ha cesado en la posesión de la cosa dolosamente (dolo desiit posidere) o
cuando alguno ha simulado la posesión para engañar al actor y dar
ocasión, por ejemplo, a que un tercero pueda usucapir la cosa (liti se
obtulit). En estos dos casos dolus pro possessione est, y el fictus
possessor es demandado como si realmente poseyera, sin que el
propietario quede perjudicado en el derecho de promover su acción
reivindicatoria contra el verdadero poseedor o detentador.
- Fin y efectos de la reivindicación
El fin de la acción reivindicatoria es el reconocimiento del derecho de
propiedad del actor, y en su consecuencia la condena del demandado a
restituirle la cosa con los frutos y todos sus aumentos (cum omni causa).
Si el demandado no puede, por un motivo que le sea imputable, restituir
la cosa, está obligado para con el actor al resarcimiento de todos los daños
(id quod eius interest). Sin embargo, respecto de la imputabilidad de dicho
motivo, importa distinguir entre el poseedor de buena fe y el de mala fe.
El primero sólo está obligado a responder de la culpa cometida después de
la litis contestatio; el segundo responde aún de la culpa cometida antes de
dicho acto (1), y después de éste responde también del caso fortuito, a no
ser que probase que aun cuando hubiese restituido luego la cosa al
propietario éste no tenía la cosa ni su respectivo valor. Los mismos
principios se aplican al caso en que la cosa que ha de restituirse esté
deteriorada.
El demandado, como hemos dicho, debe restituir la cosa con los frutos y
todos sus aumentos. El poseedor de mala fe debe al propietario
reivindicante todos los frutos, tanto percibidos como por percibir; el
poseedor de buena fe no está obligado a resarcir el valor de los frutos
consumidos antes de la contestación a la demanda, pero desde este
momento responde hasta de los frutos que por su culpa no ha percibido.
OBLIGACIONES
Concepto: vínculo del derecho, por el cual somos compelidos a pagar
alguna cosa según las leyes de nuestra ciudad. (Definición de Justiniano).
La relación obligacional se dará ente un acreedor que puede reclamar y un
deudor que debe cumplir una deuda, la consideración de la acción, es
decir, de la posición del acreedor es la principal. A) dare quiere decir
hacer propietario o hacer constituir efectivamente un derecho, de algún
modo el patrimonio del acreedor, o rendir efectivamente unos servicios.
B) todos los demás actos son de hacer, es decir, de observar un
determinado comportamiento, que puede ser incluso un abstenerse de
algo.
Las obligaciones de dare, cuando no se refieren a un derecho indivisible,
son ellas mismas divisibles, las de facere son siempre indivisibles. La
obligatoriedad de una obligación significad que no se puede cumplir por
partes, y, en consecuencia, que no puede repartirse entre varios deudores
o acreedores.
Las relaciones de obligaciones son menos estables que las de los derechos
reales, pues nacen precisamente para ser extinguidas por el
cumplimiento, y justamente en este cumplimiento que las extingue está la
utilidad.
Las obligaciones facere tienen siempre un objetivo indeterminado; aunque
el resultado de la operación esté previsto como concreto, el havpcer
mismo es previamente indeterminable. El objeto de las obligaciones de
dare puede ser indeterminado o determinado.
La correlación entre obligación y acción es tal, que allí donde falta la
acción in personam falta también la obligación. El derecho clásico
presenta una serie variada de acciones civiles para exigir el cumplimiento
de las obligaciones.
Clasificación :
Obligaciones de género: cuando el objeto de una obligación no se
especifica en sus cualidades singulares o individuales para
distinguirlas de otras de su misma categoría, la obligación es de
género (genus). Cuando hablamos de género, ello específica la
cantidad, peso, y medida.
Obligaciones específicas o de cuerpo cierto: Son aquellas
obligaciones en donde se debe una cosa determinada dentro de un
género que está también perfectamente determinado. En estos
casos el objeto de la obligación está determinado de tal forma que
no puede ser reemplazado por otro de su misma especie y calidad.
Obligaciones alternativas: Son aquellas obligaciones que se deben
dos o más objetos de tal manera que el deudor extingue la
obligación pagando con uno de ellos. La elección del objeto
debido es normalmente del deudor, sin embargo, pueden las
partes, convenir que elija el acreedor.
Obligaciones facultativas: Se conocen como obligaciones
facultativas a las que tienen por objeto una cosa determinada,
pero se le concede al deudor la facultad de pagar con esta cosa
debida o con otra cosa que se designa en el título constitutivo de
la obligación.
Modos de extinguir las obligaciones:
Las obligaciones se extinguen por una serie de hechos que han
sido reunidos bajo el título de modos de extinción de las
obligaciones, que no tiene un carácter uniforme y que no poseen
todas una eficacia igual. Existen dos tipos de modos de extinción
de las obligaciones que operan de pleno derecho (ipso iure) y
otras que solo producían efectos extintivos por vía de excepción
(exceptionis ope).
Las obligaciones como la propiedad, resisten a la acción del
tiempo, son perpetuas. Estos dos derechos, aunque diferentes en
sí mismos, se parecen por su naturaleza perpetua, pero que en
tanto que la propiedad no se extingue más que por causas
accidentales, sucede lo contrario con los derechos de crédito u
obligaciones, pues al acreedor no le interesa que el deudor le deba
perpetuamente una prestación, tiene interés en que le satisfaga su
obligación para que en esa forma él incremente su patrimonio.
Los derechos de crédito son apreciables en dinero y al deudor le
interesa cumplir con su obligación para así desligarse de su
acreedor y recobrar su libertad, en esta forma, se dice que hay
“solutio”, pues el lazo de derecho que los unía se ha roto.
La prestación de la cosa debida constituye el fin natural y regular de la
obligación; pero esto no fue suficiente en Derecho Romano para liberar al
deudor; sólo en la época clásica el derecho civil reconoció al pago como
modo de extinguir la obligación. En general, podemodecir que los modos
de extinción de las obligaciones han seguido un desarrollo paralelo al de
los contratos.
El PAGO
Es el acto que producía al acreedor el beneficio que debía reportar de su
acreencia, era la finalidad propia de la obligación.
En principio cualquier persona podía realizar el pago en nombre del
deudor, excepto en el caso que se haya pactado un acto personal del
deudor, por haberse celebrado el contrato en vista de sus peculiares
cualidades personales. Pudiendo el tercero realizarlo con o sin el
consentimiento del deudor.
El pago debía ser hecho a la persona del acreedor, su mandatario; si era
incapaz, a su tutor, curador o en caso de que hubiese un gestor de negocios.
En lo referente al objeto de la obligación, esta debía cumplirse pagando la
misma cosa que se había prometido, entregándose esta en su totalidad.
El pago tiene por efecto extinguir de pleno derecho la obligación.
El cumplimiento de una obligación es un hecho que consiste en la integra,
efectiva y oportuna realización de la prestación o debitum, objeto de la
obligación.
Fuentes de las obligaciones: delitos, préstamos, estipulaciones y
contratos: está clasificación no aparece enunciada en las obras escolasticas
antiguas y modernas, pero corresponde a la realidad del sistema clásico de
formas de y sus acciones correspondientes obligarse.
Las fuentes de las obligaciones según d’Ors es el estudio de las acciones,
según Gayo; contratos , delitos privados y varias figuras de causa. Según
Justiniano; contrato, cuasicontrato, delito privado, cuasidelito y la ley (el
código civil hace suya la clasificación de Justiniano en el artículo 1437).
Acto jurídico: Es todo hecho jurídico, humano, voluntario y lícito, y tiene
por finalidad establecer relaciones jurídicas.
Clasificación de los contratos:
1. Contrato VERBIS (Verbal), eran aquellos que se perfeccionaban con el empleo de
diferentes palabras.
2. Contrato LITTERIS (Escritos), eran aquellos que no podían perfeccionarse si no por
medio de la escritura; exigiéndose así la escritura no solo como medio de prueba, si no
es un elemento esencial para la existencia del contrato.
3. Contratos REALES, en esta clase de contratos eran los que se perfeccionaban con
la entrega de la cosa materia de ellos, para que tuvieran existencia legal; tales como el
mutuo, comodato, el deposito y la prenda.
4. Contratos SIMPLEMENTE CONSENSUALES, estos se formaban solo con
consensu (consentimiento), esto es por el solo consentimiento de los contratantes
manifestado de cualquier forma. Tales como: compraventa, la locatio conductio
(arrendamiento), la sociedad y el mandato.
Ademas se clasificaron el el derecho romano, en contratos de derecho estricto y de
buena fe.
Los contratos de derecho estricto, eran aquellos que informados en los rigorismos de
los primeros tiempos, debían cumplirse según los términos del contrato, por sobre
toda consideración de equidad. Tales era el Nexum, el mutuo, la sponsio y la
stipulatio.
Los de buena fe, son en los cuales debían primar la equidad sobre los
principios técnicos del derecho civil.