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Estructura y características del cuento

El documento define el cuento como una narración breve basada en hechos reales o ficticios, protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento sencillo. Explica que los cuentos pueden ser compartidos oralmente o por escrito, y que su objetivo es provocar una reacción emocional en el lector. También describe brevemente la estructura típica de un cuento y algunos de sus subgéneros más populares.
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Estructura y características del cuento

El documento define el cuento como una narración breve basada en hechos reales o ficticios, protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento sencillo. Explica que los cuentos pueden ser compartidos oralmente o por escrito, y que su objetivo es provocar una reacción emocional en el lector. También describe brevemente la estructura típica de un cuento y algunos de sus subgéneros más populares.
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Cuento

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Un cuento (del latín, compŭtus, cuenta)1 es una narración breve creada por uno o
varios autores, basada en hechos reales o ficticios, cuya trama es protagonizada
por un grupo reducido de personajes y con un argumento relativamente sencillo.

El cuento es compartido tanto por vía oral como escrita; aunque en un principio, lo
más común era por tradición oral. Además, puede dar cuenta de hechos reales o
fantásticos pero siempre partiendo de la base de ser un acto de ficción, o mezcla
de ficción con hechos reales y personajes reales. Suele contener varios personajes
que participan en una sola acción central, y hay quienes opinan que un final
impactante es requisito indispensable de este género. Su objetivo es despertar una
reacción emocional impactante en el lector. Aunque puede ser escrito en verso,
total o parcialmente, de forma general se da en prosa. Se realiza mediante la
intervención de un narrador, y con preponderancia de la narración sobre el
monólogo, el diálogo, o la descripción.

El cuento, dice Julio Cortázar, como en el boxeo, gana por knock out, mientras que
la novela gana por puntos. El cuento recrea situaciones. La novela recrea mundos y
personajes (su psicología y sus caracteres).234

Básicamente, un cuento se caracteriza por su corta extensión pues debe ser más
corto que una novela, y además, suele tener una estructura cerrada donde desarrolla
una historia, y solamente podrá reconocerse un clímax. En la novela, y aun en lo
que se llama novela corta, la trama desarrolla conflictos secundarios, lo que
generalmente no acontece con el cuento, ya que este sobre todo debe ser conciso.

Los límites entre un cuento y una novela corta son un tanto difusos. Una novela
corta es una narración en prosa de menor extensión que una novela y menor
desarrollo de los personajes y la trama, aunque sin la economía de recursos
narrativos propia del cuento.536

Índice
1 Tipos de cuentos
2 Estructura
3 Características
4 Subgéneros
5 Cuentistas famosos en lengua portuguesa
6 Evolución
6.1 Fase oral
6.2 Fase escrita
7 Críticas
8 Influencia
9 Extensión
10 Características básicas de un cuento
11 Necesidades básicas
11.1 Final enigmático
11.2 Diálogos
11.3 Focos narrativos
12 Expresiones relacionadas
13 Véase también
14 Referencias y notas
14.1 Notas
14.2 Referencias
15 Enlaces externos
Tipos de cuentos
Hay dos tipos de cuentos:78

Cuento popular: es una narración tradicional breve de hechos imaginarios que se


presenta en múltiples versiones, que coinciden en la estructura pero difieren en
los detalles, donde los autores son desconocidos en la mayoría de los casos (aunque
puede que se conozca quien lo recopiló). Tiene cuatro subdivisiones: los cuentos de
hadas, los cuentos de animales, las fábulas y los cuentos de costumbres. El mito y
la leyenda son también narraciones tradicionales, pero suelen considerarse géneros
autónomos, un factor clave para diferenciarlos del cuento popular es que no se
presentan como ficciones.910
Cuento literario: es el cuento concebido y transmitido mediante la escritura. El
autor en este caso suele ser conocido. El texto, fijado por escrito, se presenta
generalmente en una sola versión, sin el juego de variantes características del
cuento popular de tradición fundamentalmente oral. Se conserva un corpus importante
de cuentos del Antiguo Egipto, que constituyen la primera muestra conocida del
género. Una de las primeras manifestaciones de este tipo en lengua castellana es la
obra El conde Lucanor, que reúne 51 cuentos de diferentes orígenes, escrito por el
infante don Juan Manuel en el siglo xiv.1112 En el mundo musulmán la colección
clásica más conocida es Las mil y una noches. En el renacimiento, fue Giovanni
Boccaccio el autor más influyente con su Decamerón. En los tiempos modernos se
consideran autores clásicos de cuentos Edgar Allan Poe, Anton Chéjov, Leopoldo Alas
y Jorge Luis Borges, etc
Estructura
El cuento se compone de tres partes:

Introducción: Es la parte inicial de la historia, donde se presentan todos los


personajes y sus propósitos, pero principalmente se presenta la normalidad de la
historia. Lo que se presenta en la introducción es lo que se quiebra o altera en el
nudo. La introducción sienta las bases para que el nudo tenga sentido.
Nudo: Es la parte donde se presenta el conflicto o el problema de la historia; allí
toman forma y suceden los hechos más importantes. El nudo surge a partir de un
quiebre o alteración de lo planteado en la introducción.
Desenlace: Es la parte donde se suele dar el clímax y la solución al problema, y
donde finaliza la narración. Incluso en los textos con final abierto hay un
desenlace, e incluso hay casos que dentro del cuento puedes encontrar el clímax
relacionado con el final.
Características
El cuento presenta varias características que lo diferencian de otros géneros
narrativos:

Ficción: aunque puede inspirarse en hechos reales, un cuento debe, para funcionar
como tal, recortarse de la realidad.
Argumental: el cuento tiene una estructura de hechos entrelazados (acción-
consecuencias) en un formato de introducción-nudo-desenlace (consultar artículo
Estructura argumental).
Única línea argumental: a diferencia de lo que sucede en la novela, en el cuento
todos los acontecimientos se encadenan en una sola sucesión de hechos.
Estructura central: todos los elementos que se mencionan en la narración del cuento
están relacionados y funcionan como indicios del argumento.
Protagonista: aunque puede haber otros personajes, la historia habla de uno en
particular, a quién le ocurren los hechos principales.
Unidad de efecto: comparte esta característica con la poesía. Está escrito para ser
leído de principio a fin, y si uno corta la lectura, es muy probable que se pierda
el efecto narrativo. La estructura de la novela permite, en cambio, leerla por
partes, y por otra parte, la extensión de la misma tampoco deja otra opción.
Prosa: el formato de los cuentos modernos, a partir de la aparición de la
escritura, suele ser la prosa.
Brevedad: para cumplir con las características recién señaladas, el cuento debe ser
breve.
Subgéneros
Algunos de los subgéneros más populares del cuento son:

Cuento fantástico
Cuento de hadas
Cuento de suspenso
Cuento de comedia
Cuento histórico
Cuento romántico
Microrrelato
Cuento de ciencia ficción
Cuento policíaco
Cuento de terror
Cuento de aventuras
Cuento de Navidad
Cuentos Educativos
Cuentistas famosos en lengua portuguesa
Lendas e Narrativas, 1851, es un libro de cuentos de Alexandre Herculano, autor
romántico portugués. Eça de Queirós, en realidad más novelista que cuentista, es
bien conocido en Portugal por sus cuentos que fueron publicados en 1902, dos años
después de su fallecimiento. En el siglo XX, Miguel Torga publicó Bichos, 1940, y
Novos Contos da Montanha, 1944. Destaca también José Cardoso Pires con obras como
Jogos de Azar, 1963, y A República dos Corvos,1988.

Machado de Assis, Aluísio Azevedo, y Artur Azevedo, se destacan en el panorama


brasileño del cuento, abriendo espacios para que unos años más tarde se afirmaran
cuentistas como Monteiro Lobato, Clarice Lispector, Ruth Rocha, Lima Barreto, Otto
Lara Resende, Lygia Fagundes Telles, José J. Veiga, Dalton Trevisan, y Rubem
Fonseca.

En Mozambique, el cuento es un género próspero, como se puede comprobar por la obra


de Mia Couto, y por la antología de Nelson Saúte titulada As Mãos dos Pretos.

Corresponde señalar que la figura del cuentista en lengua portuguesa en realidad se


encuentra un poco disminuida en la actualidad, dada la valorización que tiene la
novela frente a la prosa corta y a la poesía. Uno de los pocos reductos en el que
el cuento sobrevive bien, y más que eso incluso puede decirse que impera, es en la
ficción científica, sector impulsado por las importantes contribuciones de los
cuentistas modernos.

Evolución
Los cuentos atravesaron una evolución desde la literatura oral a la escrita. El
folclorista Vladímir Propp, en su libro Morfología del cuento maravilloso desmontó
la estructura del cuento oral en unidades estructurales constantes o funciones
narrativas, con sus variantes, sistemas, fuentes y asuntos, etc. Además de eso,
este autor aventura una posible cronología de este tipo de narraciones, cuya
primera etapa estaría integrada por el cuento de inspiración mítico-religiosa,
mientras que una segunda etapa constituiría el verdadero desarrollo del cuento.

La mayoría de los escritores y de los críticos literarios reconocen tres fases


históricas en el género cuento: la fase oral, la primera fase escrita y la segunda
fase escrita.
Fase oral
La primera fase en surgir fue la oral, la cual no es posible precisar cuando se
inició. Es de presumir que el cuento se desarrolló en una época en la que ni
siquiera existía la escritura, así que posiblemente las historias entonces eran
narradas oralmente alrededor de fogatas, en tiempos de los pueblos primitivos,
generalmente en las tardes y por las noches, al aire libre o en cuevas, para crear
cohesión social mediante la narración de los orígenes del pueblo común y sus
funciones. Presumiblemente por ello, la suspensión, lo mágico, lo maravilloso y
fantástico fue lo que caracterizó a estas primeras creaciones de rango mítico, que
pretendían explicar el mundo de una forma primitiva, aún alejada de la razón.

Fase escrita
La primera fase escrita probablemente se inició cuando los egipcios elaboraron el
llamado Libro de lo mágico13 o Textos de las Pirámides (cerca 3050 a. C.) y el
llamado Libro de los Muertos (hacia el 1550 a. C.). De allí pasamos a la Biblia —
donde por ejemplo se recoge la historia de Caín y Abel (circa 2000 a. C.)— la que
tiene una clásica estructura de cuento.

Obviamente tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, hay muchas


otras historias con estructura de cuento, como el episodio de José y sus hermanos,
así como las historias de Sansón, de Ruth, de Susana, de Judith, de Salomé. A los
mencionados obviamente también pueden agregarse las parábolas cristianas: El buen
samaritano; El hijo pródigo; La higuera estéril;14 El sembrador; entre otras.

Geoffrey Chaucer, autor de los cuentos de Canterbury.


En el siglo vi a. C. surgieron las obras Ilíada y Odisea, de Homero, así como la
literatura hindú con Panchatantra (siglo ii a. C.). Pero de un modo general,
Luciano de Samosata (125-192) es considerado el primer gran autor en la historia
del cuento, ya que entre otros escribió El cínico y El asno. De la misma época es
Lucio Apuleyo (125-180), quien por su parte escribió El asno de oro. Otro nombre
importante de esa primera época (siglo i) fue Cayo Petronio, autor de Satiricón,
libro que continúa siendo reeditado hasta hoy día y que incluye una clase especial
de cuentos, los relatos milesios. Con posterioridad y en Persia, surgió y se
difundió la recopilación de cuentos Las mil y una noches (siglo x de la llamada era
cristiana).

Imagen de la Bella durmiente de Charles Perrault


La segunda fase escrita comenzó alrededor del siglo xiv, cuando surgieron las
primeras preocupaciones estéticas. Así, Giovanni Boccaccio (1313-1375),
inspirándose en el género del novellino, compuso en esos años su Decamerón, que se
volvió un clásico impulsando las bases del cuento tal como lo conocemos hoy día, de
forma que se puede afirmar sin ambages que fue el creador de la novela corta
europea, al margen de la influencia recibida por escritores posteriores tales como
Charles Perrault y Jean de La Fontaine del cuento popular o tradicional como obra
literaria. Boccaccio dio una estructura exterior a los relatos, la llamada cornice:
una serie de narradores que se reúnen en un lugar para contarse mutuamente cuentos
para distraerse, forzados por alguna desgracia exterior que pretenden evitar. Por
su parte Miguel de Cervantes (1547-1616) escribió las Novelas ejemplares ensayando
nuevas fórmulas e intentando separarse del modelo italianizante de los novellieri
discípulos de Boccaccio (Mateo Bandello, Franco Sacchetti, Giraldi Cintio, el
valenciano Juan de Timoneda, entre otros de menor trascendencia), y Francisco Gómez
de Quevedo y Villegas (1580-1645) nos trajo Los sueños, donde, inspirándose en los
diálogos de Luciano de Samosata y el género literario del sueño, satirizó a la
sociedad de su época.

Los Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer (1340?-1400), por su parte, fueron


publicados alrededor de 1700, y en cuanto al citado Perrault (1628-1703), escribió
y publicó Barba Azul, El Gato con Botas, Cenicienta, Piel de asno, Pulgarcito,
entre otros. En cuanto a Jean de La Fontaine (1621-1695), debe decirse que fue un
gran cuentistas de fábulas; recordemos por ejemplo La cigarra y la hormiga, La
liebre y la tortuga,15 La zorra y las uvas, La zorra y la cigüeña, etc.

En el siglo xviii el maestro fue Voltaire (1694-1778), quien escribió obras


importantes como por ejemplo Zadig16 y Cándido.17

Imagen de Blancanieves
Llegando al siglo xix, el cuento despegó con apoyo de la prensa escrita, entonces
tomando aún más fuerza y modernizándose. Corresponde señalar que Washington Irving
(1783-1859) fue el primer cuentista estadounidense de importancia, descollando por
sus obras Cuentos de la Alhambra (1832), El jinete sin cabeza (1820), Rip van
Winkle (1820), etc. Los hermanos Grimm (Jacob 1785-1863, y Wilhelm 1786-1859) por
su parte, publicaron Blancanieves, Rapunzel, El Gato con Botas, La bella durmiente,
Pulgarcito, Caperucita Roja, etc. Nótese que los hermanos Grimm escribieron muchos
cuentos que ya habían sido contados por Perrault, pero aun así, fueron tan
importantes para este género literario, que André Jolles dijo al respecto:

O conto só adotou verdadeiramente o sentido de forma literária determinada, no


momento em que os irmãos Grimm deram a uma coletânea de narrativas o título de
«Contos para crianças e famílias»
El cuento obtuvo verdaderamente su sentido de forma literaria, en el instante en
que los hermanos Grimm pulicaron su colección llamada Cuentos para niños y
familias.
El siglo xix fue pródigo en verdaderos maestros de la literatura: Nathaniel
Hawthorne (1804-1864), Edgar Allan Poe (1809-1849), Henry Guy de Maupassant (1850-
1893), Gustave Flaubert (1821-1880), Liev Nikoláievich Tolstói (1828-1910), Mary
Shelley (1797-1851), Antón Chéjov (1860-1904), Machado de Assis (1839-1908), Arthur
Conan Doyle (1859-1930), Honoré de Balzac (1799-1850), Henri Beyle "Stendhal"
(1783-1842), José Maria Eça de Queirós (1845-1900) y Leopoldo Alas "Clarín" (1852-
1901).

Tampoco podemos dejar de mencionar a Ernst Theodor Amadeus Wilhelm Hoffmann (uno de
los padres del cuento fantástico, que más tarde influenciaría a autores tales como
Edgar Allan Poe, Joaquim Maria Machado de Assis, Manuel Antônio Álvares de Azevedo
y otros), ni tampoco olvidarnos de escritores como Donatien Alphonse François de
Sade (Marqués de Sade), Adelbert von Chamisso, Gérard de Nerval, Nikolái Gógol,
Charles Dickens, Iván Turguénev, Robert Louis Stevenson, Rudyard Kipling, entre
otros.

Críticas
Aun cuando se tienen tantas historias para contar, el cuento continúa siendo blanco
de prejuicios, al punto que por ejemplo algunas editoriales en lengua portuguesa
tienen como política no publicar nada en el género, y esto ciertamente no es una
decisión caprichosa sino un asunto de mercado. Lo cierto es que el cuento no vende.

El motivo posiblemente sea la excesiva oferta que se tiene a través de diarios y


revistas, e incluso a través de Internet. Tal vez la falsa idea de que el cuento
sería una literatura más fácil, secundaria, o de menor importancia.nota 1

Considero siempre que el cuento es el género literario más moderno y el que mayor
vitalidad posee, por la simple razón de que las personas jamás dejaron de contar lo
que sucede, ni de interesarse por lo que les cuentan bien narrado.181920
Mempo Giardinelli
Ya René Avilés Fabila, en la obra Assim se escreve um conto, dice que
Comecei escrevendo contos, mas me vi forçado a mudar de rumo por pedidos de
editores que queriam romances. Mas, cada vez que me vejo livre dessas pressões
editoriais, volto ao conto… porque, em literatura, o que me deixa realmente
satisfeito é escrever um conto.
Empecé a escribir cuentos, pero me vi obligado a cambiar de rumbo por solicitud de
los editores que querían novelas. Pero cada vez que me deshago de estas presiones
editoriales, vuelve al cuento... porque en la literatura, lo que me hace muy feliz
es escribir un cuento.
René Avilés Fabila
Henry Guy de Maupassant, quien escribió cerca de trescientos cuentos, decía que
escribir cuentos era más difícil que escribir novelas. Joaquim Machado de Assis,
citado por Nádia Battella Gotlib, en Teoría del cuento, también afirmaba que no era
fácil escribir cuentos: «Es un género difícil, a pesar de su aparente facilidad», y
algo similar pensaba William Faulkner:

quando seriamente explorada, a história curta é a mais difícil e a mais


disciplinada forma de escrever prosa... Num romance, pode o escritor ser mais
descuidado e deixar escórias e superfluidades, que seriam descartáveis. Mas num
conto... quase todas as palavras devem estar em seus lugares exatos
cuando es seriamente explorado, el cuento es más difícil y más disciplinado que la
prosa... En una novela, el escritor puede ser más descuidado y dejar escoria y lo
superfluo, que sería desechable. Pero en un cuento ... casi todas las palabras
deben estar en su ubicación exacta
citado por Raymundo Magalhães Júnior en A arte do conto: sua historia, seus
gêneros, sua tecnica, seus mestres, Edicoes Bloch [1972], 303 páginas.
El escritor gaúcho Moacyr Scliar, más conocido como novelista que como cuentista,
también revela su preferencia por el cuento:

Eu valorizo mais o conto como forma literária. Em termos de criação, o conto exige
muito mais do que o romance... Eu me lembro de vários romances em que pulei
pedaços, trechos muito chatos. Já o conto não tem meio termo, ou é bom ou é ruim. É
um desafio fantástico. As limitações do conto estão associadas ao fato de ser um
gênero curto, que as pessoas ligam a uma ideia de facilidade; é por isso que todo
escritor começa contista
Valoro más el cuento como género literario. En terminos de creativos, el cuento
requiere mucho más que la novela... Recuerdo varias novelas en que salté pedazos,
tramos muy aburridos. Mientras que el cuento no tiene término medio, es bueno o
malo. Es un reto fantástico. Las limitaciones del cuento están asociadas con ser un
género corto, que la gente liga a una idea de la facilidad; por eso cada escritor
comienza cuentista
Folha de São Paulo, 4 de febrero de 1996, pág. 5 y 11.
Por su parte, Italo Calvino (1923-1985) dice:

Pienso que, no por casualidad, nuestra época (años 1980), es la época del cuento,
de la novela corta (cf. Por que ler os clássicos).21
Italo Calvino
Y en un artículo sobre Jorge Luis Borges (1899-1986), Calvino dice:

Leyendo a Borges le veo muchas veces tentado a formular una poética de escritura
breve, alabando sus ventajas en contraposición a escribir largo.22
Jorge Luis Borges
Tal vez la última gran innovación de un género literario a la que hemos asistido en
los últimos años, nos la ha dado un gran maestro de la escritura breve: Jorge Luis
Borges, quien se inventó a sí mismo como narrador, un huevo de Colón que le
permitió superar el bloqueo que por cerca de 40 años le impidió pasar de la prosa
ensayista a la prosa narrativa (cf. Italo Calvino, Seis propostas para o próximo
milênio).23

En el curso de una vida dedicada principalmente a los libros, he leído muy pocas
novelas y, en la mayoría de los casos, apenas el sentido del deber me dio fuerzas
para abrirme camino hasta la última página. Al mismo tiempo, siempre fui un lector
y relector de cuentos… La impresión de que grandes novelas tales como Don Quijote y
Huckleberry Finn son virtualmente amorfas, me sirvió para reforzar mi gusto por el
cuento, cuyos elementos indispensables son la economía, así como un comienzo, un
conflicto, y un desenlace, claramente determinados. Como escritor, pensé durante
años que el cuento estaba por encima de mis poderes, y solamente fue luego de una
larga e indirecta serie de tímidas experiencias narrativas, que fui tomándole la
mano a escribir historias propiamente dichas.
cf. Jorge Luis Borges, Ficciones: Un ensayo autobiográfico.2425
Influencia
Es evidente la identificación del cuento con la falta de tiempo de los habitantes
de los grandes centros urbanos, donde a partir de la Revolución Industrial
imperaron e imperan los largos recorridos en los desplazamientos, así como las
complejidades del tráfico y las largas jornadas laborales impuestas por la
industrialización y por la globalización. Finalmente, fue gracias a la prensa
escrita, que el género cuento se popularizó en Brasil en el siglo xix: los diarios
importantes y también otras publicaciones periódicas, allí siempre tenían espacios
para este género.

Es así como Antônio Hohlfeldt en Conto brasileiro contemporâneo resaltaba: pode-se


verificar que, na evolução do conto, há uma relação entre a revolução tecnológica e
a técnica do conto. Y por su parte en la introducción de Maravilhas do conto
universal, Edgard Cavalheiro decía:

A autonomia do conto, seu êxito social, o experimentalismo exercido sobre ele,


deram ao gênero grande realce na literatura, destaque esse favorecido pela
facilidade de circulação em diferentes órgãos da imprensa periódica. Creio que o
sucesso do conto nos últimos tempos (anos 1960 e 1970) deve ser atribuído, em
parte, à expansão da imprensa.
Edgard Cavalheiro
Además de crear un gran mercado de consumo y la necesidad de una alfabetización en
masa, la industrialización también creó la necesidad de servirse de informaciones
más sintéticas y concretas. Y en el siglo xx, ese estilo de informar sin duda fue
impulsado por el periodismo y por el libro. Y hacia el último tercio del siglo xx y
principios del siglo xxi, las vías privilegiadas agregadas fueron el cine, la
radio, y la televisión. Así por tanto, en su inicio, el cuento logró impacto a
través de la prensa escrita (siglo xix y buena parte del siglo xx), aunque hoy día
este espacio se está reduciendo frente a algunos cambios de hábitos. ¿Será que el
cuento se adaptará a las nuevas tecnologías?: televisión, Internet, etc.
Indudablemente es por lo expresado que en su inicio, tanto en Brasil como en
Estados Unidos y como en otros países, la mayoría de los escritores de cuentos
también eran periodistas.

Sea como fuere, la vía de la prensa escrita sin duda ha sido positiva para el
cuento, aunque también es culpada por acentuar el preconcepto negativo en relación
al género. Se tiene la impresión que no se paga por un cuento publicado en una
revista, lo que indirectamente resta valor a este tipo de literatura. Además, luego
de cierto tiempo una revista en muchos casos se tira, y con ella el o los cuentos
allí contenidos; en cambio, una novela en formato libro suele guardarse en una
biblioteca, o en algún otro lugar de la casa. En definitiva, una revista popular o
el suplemento de algún diario no son un buen soporte para la difusión de cuentos,
pues está involucrada con una comercialización no muy adecuada en relación a
literatura seria y de valor.

En resumidas cuentas, en la era industrializada del capitalismo americano, el


cuento pasa a ser arte padronizado (con excesivas reglas en cuanto a extensión y
estructura), impersonal o de autor poco conocido, de producción veloz, barata, y de
baja o media calidad. Estas preocupaciones y estas reflexiones, a su vez acentúan
las diferencias entre el cuento comercial de las publicaciones periódicas, y el
cuento literario de las recopilaciones. Por este lado muy posiblemente es que hayan
surgido ciertos preconceptos en contra de los cuentos…" (Nádia Battella Gotlib, op.
cit.).

Esta cuestión fue notada en muchas partes, y también en Brasil, especialmente


durante los años 1970. Las influencias en un principio tal vez positivas ejercidas
por la prensa escrita (revistas, semanarios, suplementos), unida a cierta difusión
a través de radios y de tele-emisoras muy comerciales y con mucha publicidad,
impulsaron al género a perder parte de su identidad: en un principio habiendo sido
casi todo, el cuento como género pasó a ser casi nada.

En la década de 1920 surgen los modernistas, y entonces el cuento pasa a ser


esencialmente urbano/suburbano. Los escritores procuraron la renovación de las
formas, la ruptura con el lenguaje tradicional, la renovación de los medios de
expresión, etc. Se procuró evitar los rebuscamientos con el lenguaje, la narrativa
pasó a ser más objetiva, las frases se volvieron más cortas, y la comunicación
tendió a ser más breve.

En esa misma línea, Poe, que también fue el primer teórico del género, dijo:

Tenemos necesidad de una literatura corta, concentrada, penetrante, concisa, y


contraria a una literatura extensa, verbosa, pormenorizada… Es una señal de los
tiempos… La indicación de una época en la cual el hombre es forzado a escoger lo
corto, lo condensado, lo resumido, en lugar de lo voluminoso
cita de Edgard Cavalheiro en la introdução de Maravilhas do conto universal.
Extensión
Según ciertas definiciones, el cuento no debería ocupar más de 7500 palabras.
Actualmente, se entiende como usual o normal que pueda variar entre un mínimo de
1000 y un máximo de 20 000 palabras, aunque justo es reconocer que cualquier
limitación en cuanto al mínimo o al máximo de palabras de una obra, siempre tiene
algo de arbitrario, y que por otra parte, con frecuencia estos límites son
ignorados tanto por escritores como por lectores.262728

La novela Vidas secas de Graciliano Ramos,29 así como también A festa de Ivan
Ângelo3031 y algunas novelas de Bernardo Guimarães (1825-1884) o de Autran Dourado
(1926-2012), bien pueden ser leídas como una serie de cuentos. También ese es el
caso de Memorias póstumas de Blas Cubas y de Quincas Borba, ambas obras de Machado
de Assis.

Por su parte también corresponde destacar la obra El proceso de Franz Kafka,


escrito de hecho constituido por varios cuentos cortos. En sí, esta clase de
literatura es llamada novela desmontable, dada precisamente la característica que
viene de ser expresada.

Assis Brasil va aún más lejos al afirmar que Grande Sertão: veredas, de Guimarães
Rosa, es un cuento largo, y que por tanto merece ser clasificado como narrativa
corta. La citada obra, como sabemos, tiene más de 500 páginas, aunque claro, allí
también es posible reconocer características propias del cuento.

Todas estas observaciones tienden a demostrar lo difícil que es definir exactamente


lo que es un cuento, así que una solución podría ser la de dejar esta tarea de
clasificación al propio autor o al editor. No obstante, las características
principales de este género literario han sido bien establecidas, y quien conoce de
literatura tiene bien claro lo que es un cuento.

En el siglo xx pueden incluirse entre los grandes escritores de cuentos a O. Henry,


Anatole France, Virginia Woolf, Katherine Mansfield, Kafka, James Joyce, William
Faulkner, Ernest Hemingway, Máximo Gorki, Mário de Andrade, Monteiro Lobato, Aníbal
Machado, Alcântara Machado, Guimarães Rosa, Isaac Bashevis Singer, Nelson
Rodrigues, Dalton Trevisan, Rubem Fonseca, Osman Lins, Clarice Lispector, Jorge
Luis Borges, y Lima Barreto.

Otros nombres importantes del cuento en Brasil son: Julieta Godoy Ladeira, Otto
Lara Resende, Manoel Lobato, Sérgio Sant’Anna, Moreira Campos, Ricardo Ramos,
Edilberto Coutinho, Breno Accioly, Murilo Rubião, Moacyr Scliar, Péricles Prade,
Guido Wilmar Sassi, Samuel Rawet, Domingos Pellegrini Jr, José J. Veiga, Luiz
Vilela, Sergio Faraco, Victor Giudice, Lygia Fagundes Telles, Miguel Sanches Neto.
En Portugal por su parte se destacan, entre otros, Alejandro Herculano y Eça de
Queirós.

Para un escritor que hace un cuento, lo que en realidad más le debe importar es
cómo (forma) cuenta la historia, y no tanto lo qué (contenido) cuenta. Jorge Luis
Borges (1899-1986) decía que contamos siempre la misma fábula. Sin llegar a tanto,
Julio Cortázar (1914-1984) decía que no hay ni temas buenos ni temas malos, sino un
tratamiento bueno o inadecuado para un determinado tema (cf. Aspectos del cuento,32
Algunos aspectos del cuento,33 y Valise de cronópio34). Claro que hay que tener
cuidado con los excesos de formalismo, para no caer en personajes acartonados ni en
esquemas excesivamente rígidos: cierto escritor pasó buena parte de su vida
trabajando en las formas de lograr un estilo literario perfecto, para así
impresionar al mundo todo; y cuando finalmente consiguió alcanzarlo, descubrió que
nada tenía que decir.35

La tendencia contemporánea en este inicio del siglo xxi, es a jerarquizar al


microcuento, una especie de haiku de cuño narrativo, cuya extensión se define, en
la mayoría de las veces, por cierto máximo recomendado para los intercambios de
mensajes de texto (sms) en la telefonía celular, o por la extensión de un tuit.
Además de Twitter, otras redes sociales también han sido medio para la publicación
de microcuentos, por fuera de la plataforma tradicional de los libros y de las
publicaciones periódicas.

El microcuento tal vez más famoso,36 es uno de Augusto Monterroso, autor


guatemalteco, y cuyo título es El dinosaurio. En Brasil, cultivan este subgénero
autores tales como Dalton Trevisan, Millôr Fernandes, Daniel Galera, Samir
Mesquita, y Rauer (nombre bajo el cual firma sus publicaciones en Twitter el
escritor de Minas Gerais llamado Rauer Ribeiro Rodrigues).

Características básicas de un cuento


Cuando se escribe un cuento, hay que tener muy en cuenta los siguientes aspectos:

Forma: expresión o lenguaje utilizando elementos concretos y estructurados


(palabras, frases, párrafos).
Contenido: se refiere a los personajes, a sus acciones, y a la historia (sobre este
asunto se recomienda consultar la obra O conto brasileiro contemporâneo de Alfredo
Bosi).373839
Hay cuentos como por ejemplo de Joaquim Machado de Assis, de Katherine Mansfield,
de José J. Veiga, de Antón Chéjov, de Clarice Lispector, que hasta podría decirse
que no se pueden contar pues no hay nada aconteciendo, y entonces a lo sumo, lo
único que se podría expresar son descripciones de situaciones y perfiles de
personajes. Lo esencial en un cuento está en el aire, en la atmósfera que se vaya
creando y transmitiendo al lector, en el modo y el estilo de narrar, en la tensión
y el suspense, en la emoción y la conmoción que se logre provocar. En el libro ¿Qué
es la literatura? (Qu’est-ce que la littérature? -1948-)4041 de Jean-Paul Sartre,
se expresa claramente que

nadie es escritor por el solo hecho de haber decidido decir ciertas cosas y
hacerlo, sino por haber decidido decirlas de una determinada forma; es el estilo,
ciertamente, lo que determina el valor de la prosa.424344
Necesidades básicas
El cuento necesita de tensión, de ritmo, de lo imprevisto y de lo sorpresivo dentro
de parámetros previstos (o sea, dentro de cierto cauce razonable de los
acontecimientos), y además necesita unidad, continuidad, compactación, conflicto, y
división en partes (principio-planteamiento, medio-nudo, y fin-conclusión) más o
menos clara y definida. El pasado y el futuro en el cuento tienen una significación
menor, y el flashback (retroceso temporal) no está impedido, aunque debe usarse
solamente si es absolutamente necesario, y de la forma más corta y marginal
posible.

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