En la comunicación visual tiene tanta relevancia la forma como el contenido.
El diseñador debe poner especial atención en la elección de la forma del mensaje visual, pues debe prever la interpretación que el receptor hará del
mensaje. La composición del mensaje es informativamente lo más importante. El significado está tanto en el ojo del observador como en el talento del creador.
Los componentes del mensaje visual se interrelacionan de la manera que muestra el siguiente esquema:
Mensaje y método
El mensaje y el método de expresarlo dependen de las herramientas de la composición visual.
El método está directamente implicado en la interpretación de las claves visuales elegidas por el diseñador para presentar el mensaje. La percepción y la interpretación, por otro lado, dependen de mecanismos naturales. Lo que
percibe el receptor y la manera de interpretarlo dependen de la motivación y del estado mental del sujeto, es decir, son mayormente subjetivas. Debido a esto, el diseñador debe comprender los procedimientos fisiológicos
humanos para aprender a influir en la respuesta del público mediante las técnicas visuales.
La inmediatez del mensaje es el mayor poder de la comunicación visual y su principal característica. Este lenguaje no solo es inmediato sino también íntegro ya que podemos ver simultáneamente el contenido y la forma, y la
congruencia entre ambos es tal que llegan a parecer una sola realidad.
Inteligencia visual aplicada
Para producir un mensaje visual el diseñador busca una solución compositiva que le agrade, que sirva a la función y que exprese las ideas deseadas.
Popularmente, el talento artístico se asocia a la intuición. Sin embargo, la intuición en el arte es engañosa, pues la inspiración súbita, la irreflexión, no es algo contemplable en el diseño. En el diseño son necesarios tanto la
planificación como el talento intelectual y el conocimiento técnico. Éste último recoge las técnicas y los medios que ofrecen al diseñador un número ilimitado de posibles composiciones visuales.
Punto, línea, contorno, dirección, textura, dimensión, escala y movimiento son los elementos básicos de la composición visual. A través de estas herramientas el diseñador creará el mensaje.
La técnica fundamental, sin embargo, es el contraste, es una regla básica de la percepción visual. El conocimiento de la percepción visual decidirá el uso de una u otra técnica. Louis Sullivan afirma, sobre este asunto, lo siguiente:
“La forma sigue a la función”, de lo que se deduce que la forma sigue al contenido.
Técnicas de comunicación visual
Las técnicas visuales ofrecen al diseñador un gran número de medios de expresión visual.
Se puede encontrar un opuesto para cada técnica de manera que sea posible matizarla gracias a la composición o yuxtaposición de otras técnicas en las aplicaciones compositivas. No obstante, es importante que la contraposición
de técnicas sea clara.
Aunque podemos disponer de un número ilimitado de técnicas, aquí solo mostraremos algunas de ellas junto a sus opuestos.
• El equilibrio es una de las técnicas más usadas. Su importancia se basa en el funcionamiento de la percepción humana y en la intensa necesidad de equilibrio que se manifiesta en el ser humano ante cualquier declaración visual.
• La inestabilidad es la ausencia de equilibrio y da lugar a formulaciones visuales mucho más inquietantes.
• El equilibrio se puede obtener simétricamente o asimétricamente. La simetría trabaja con formulaciones totalmente resueltas en las que cada elemento que se sitúa a un lado del eje central corresponde exactamente con otro del
lado contrario. Puede resultar estática y aburrida.
• El equilibrio asimétrico es más difícil de conseguir porque requiere el ajuste de muchas fuerzas y pesos visuales. Resulta interesante y rico en su variedad.
• La regularidad en el diseño gráfico consiste en favorecer la uniformidad de elementos, el desarrollo de un orden preciso. Presupone un plan prefijado del cual no debemos salirnos.
• La irregularidad realza lo inesperado sin ajustarse a ningún plan previo.
• La simplicidad impone su carácter directo y simple de la forma elemental. Libre de complicaciones o elaboraciones secundarias.
• La complejidad implica una complicación visual debido a la presencia de numerosas unidades que dan lugar a un difícil proceso de organización del significado.
• La unidad es un conjunto equilibrado de elementos diversos perceptibles visualmente como un todo.
• La fragmentación es la descomposición de los elementos en piezas separadas que se relacionan entre sí pero que conservan su carácter individual.
• La economía es una técnica que trabaja con el mínimo de elementos visuales y que intenta resaltar los aspectos más esenciales.
• La profusión es recargada y tiende al detalle ornamental. Suele ir asociada al poder y a la riqueza.
• La reticencia persigue una respuesta máxima del espectador ante elementos mínimos.
• La exageración, para ser visualmente efectiva, recurre a lo extravagante y va más allá de lo verdadero con el objetivo de amplificar e intensificar.
• La predictibilidad, como técnica visual, sugiere un orden o plan muy convencional y prevee de antemano lo que será todo el mensaje visual.
• La espontaneidad se caracteriza por una falta de plan aparente. Es una técnica de gran carga emotiva.
• La actividad, como técnica visual, intenta reflejar el movimiento mediante la representación o la sugestión.
• La pasividad se centra en la representación estática mediante el equilibrio y la sensación de reposo.
• La sutileza rehuye el propósito evidente. Indica una aproximación visual dedicada y debe utilizarse inteligentemente para conseguir soluciones ingeniosas.
• La audacia es por naturaleza una técnica visual obvia. El diseñador debe usarla con atrevimiento, seguridad y confianza pues su propósito es conseguir una visibilidad óptima.
• Hablamos de un diseño neutral en aquellas situaciones en las que ningún elemento destaca más que ningún otro.
• Hablamos de acento cuando esa atmósfera neutral es perturbada en un punto por el acento, que consiste en realzar intensamente una sola cosa contra un fondo uniforme.
• La transparencia implica un detalle visual a través del cual es posible ver lo que está detrás.
• La opacidad, por el contrario, es el bloqueo y la ocultación de elementos visuales.
• La coherencia expresa la compatibilidad visual, desarrollando una composición en la que predomina una unidad temática uniforme y consonante.
• En la variación, los cambios están controlados por un tema dominante.
• El realismo es la técnica natural de la cámara fotográfica. Es nuestra experiencia visual y natural de las cosas. Es el realismo de las artes visuales, cuyo empleo puede recurrir a numerosos trucos y convenciones calculadas para
reproducir las mismas claves visuales que el ojo transmite al cerebro. La configuración de la cámara fotográfica es una imitación de la del ojo y, por tanto, repite muchos de sus efectos.
• La distorsión deforma y fuerza el realismo. Pretende controlar sus efectos, desviándose de lo regular y a veces también de la forma auténtica.
• La imagen plana prescinde de la perspectiva.
• La profundidad recurre al uso de la perspectiva.
• La singularidad consiste en centrar la composición en un tema aislado e independiente que no cuenta con el apoyo de ningún otro estímulo visual, sea particular o general. El principal efecto de esta técnica es la transmisión de
un énfasis específico.
• La yuxtaposición expresa la interacción de estímulos visuales, situando al menos dos claves juntas y activando la comparación relacional.
• La disposición secuencial está basada en la respuesta compositiva a un plan lógico. Normalmente, suele haber un ritmo que se repite.
• La aleatoriedad da la impresión de falta de plano, de desorganización planificada. Presenta la información visual de forma accidental.
• La agudeza está ligada con la claridad de expresión mediante el uso de contornos netos y precisos. El resultado final es nítido y de fácil interpretación.
• La difusividad es blanda; no pretende la precisión. Con ella se consigue más ambiente, sentimiento y calor.
• La continuidad se define por una serie de conexiones ininterrumpidas que resultan particularmente importantes en cualquier declaración visual unificada.
• La episodicidad muestra la desconexión o, al menos, conexiones muy débiles. Es una técnica que refuerza el carácter individual de las partes constitutivas de un todo sin abandonar completamente el significado global.