FUNDAMENTOS DE DERECHO LABORAL.
Gamonal Contreras, Sergio. Editorial LexisNexis, Chile. 2008. 162 p.
Rodrigo Ignacio Palomo Vélez*
* Profesor instructor de Derecho del Trabajo en la Facultad de Ciencias Jurídicas y
Sociales de la Universidad de Talca. Miembro de la Sociedad Chilena de Derecho del
Trabajo y de la Seguridad Social. Actualmente cursando Doctorado en Derecho del
Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Valencia, España, becado por la
Presidencia de la República (Chile) y la Fundación Carolina (España). Correo
electrónico: rpalomo@[Link]
PLANTEAMIENTO PRELIMINAR.
Quizás por tratarse de una disciplina jurídica relativamente nueva, en comparación con
otras de raíces milenarias, y en el afán de sustentar su autonomía en cuanto rama
particular del Derecho, el Derecho del Trabajo continuamente se ve tentado - cuando
no forzado - a justificar su existencia. Tal faena, siempre atractiva, adquiere especial
interés si se piensa en otra de las características del Derecho del Trabajo, su rápida y
constante evolución. De esta forma, hablar de sus fundamentos supone, además de
afirmar su autonomía y explicar su renombrada especial naturaleza protectora,
repensar ambas cuestiones al hilo de las nuevas realidades que se plantean en las
relaciones de trabajo que son objeto de su atención.
Uno de los autores nacionales que mayor atención ha prestado a estos temas de
inagotable vigencia ha sido Sergio Gamonal Contreras, autor de la obra "Fundamentos
de Derecho Laboral", que ahora se recensiona. El interés y consistencia de su libro, por
tanto, se avalan por diversas publicaciones anteriores sobre la materia, tanto en Chile
como en el extranjero.
El propio autor explícita que a partir de una iniciativa tendiente en un principio a
actualizar su libro "Introducción al Derecho del Trabajo" de 1998, desembocó luego en
una obra nueva, que pretende servir como un nuevo inicio, una década después, en el
intento de sistematizar y exponer la teoría del Derecho del Trabajo, ahora a la luz de
sus nuevos desafíos y contingentes peculiaridades en Chile.
Pues bien, el resultado se estructura básicamente en atención a las tres condiciones
con que tradicionalmente se sostiene la autonomía una disciplina jurídica: a) poseer un
dominio suficientemente vasto, b) tener un método propio y conformar un sistema
jurídico, y c) poseer doctrinas homogéneas presididas por conceptos generales
comunes distintos de los de otras ramas del Derecho1. En efecto, la obra cuenta con
tres capítulos, los mismos que organizan los breves comentarios que luego se
plantean; a saber: I. El trabajo en el Derecho; II. El Derecho del Trabajo como
sistema; y III. Los principios del Derecho del Trabajo chileno.
1. EL TRABAJO EN EL DERECHO.
La primera de las condiciones que debe reunir una disciplina jurídica para alzarse como
autónoma frente a otras parcelas del Derecho, como se recordó más arriba, es poseer
un dominio o ámbito aplicativo suficientemente vasto. En los tiempos que corren, nadie
puede negar - al menos con mediana rigurosidad - que el Derecho del Trabajo cumple
con esta primera exigencia, y el autor lo demuestra hilvanando un relato descriptivo
acerca del vínculo entre el trabajo y el Derecho, los presupuestos que marcan el
nacimiento de esta disciplina jurídica y su visión finalista.
Justamente, es a partir de la valoración jurídica de las nociones de trabajo y de
trabajador que ha germinado la ahora copiosa regulación normativa del Derecho del
Trabajo. El autor bien reseña los avatares que ha sufrido la evolución de dicha
valoración, caracterizando fundamentalmente tres etapas: la prehistoria de la
disciplina (antes de la Revolución Industrial y la cuestión social derivada de la misma),
su surgimiento y su consolidación, ya bien entrado el Siglo XX.
Pero ciertamente no es todo el trabajo, en cuanto actividad humana, el foco de
regulación del Derecho del Trabajo. En la delimitación del campo de aplicación de sus
normas, la conceptualización de la subordinación con que se presta y desarrolla el
trabajo ha servido de piedra angular. Ahora bien, asumida como elemento tipificante
del trabajo objeto del Derecho del Trabajo, esta noción ha estado lejos de ser
indiscutida, siendo de sobra conocidas las diversas visiones sobre la misma, que van
desde su asociación a la dependencia personal del trabajador al empleador (noción
física) hasta su concepción como la inserción del primero en la unidad productiva a
cargo del segundo (noción funcional).
Vista la misma cuestión desde otra perspectiva, la obra recuerda que el Derecho del
Trabajo no es el Derecho de todos los trabajadores. Por ello, reviste especial interés la
dilucidación de su ámbito de aplicación personal, máxime en momentos en que son
frondosos los debates sobre las denominadas "zonas grises" o fronteras difíciles de
esta disciplina, esto es, aquellas que dan cuenta de relaciones de prestación de
servicios de naturaleza difusa, donde existe una duda genuina y razonable sobre si hay
o no vínculo laboral. Aunque el autor se excusa de entrar en el fondo de dicha
discusión dada "la naturaleza de esta obra", me parece que la misma hacía extrañar
acometer dicha tarea, en cuanto el libro se propone dar una visión contemporánea
sobre los fundamentos del Derecho Laboral.
Y es que como corolario del torbellino de cambios que se han desatado en el modelo
clásico de producción y de organización del trabajo (fordista / taylorista), se ha
producido una pérdida de la hegemonía social y jurídica del trabajador típico, foco de
protección del Derecho del Trabajo en su fase de génesis. Concretamente, el autor
identifica una suerte de nueva cuestión social surgida de la evolución constante del
mundo laboral. Las respuestas dadas por los diferentes ordenamientos laborales frente
a estas circunstancias han sido diversas y hasta antagónicas. En efecto, frente a
tendencias expansivas del ámbito de aplicación del Derecho del Trabajo, fuertemente
influidas por una suerte de espiritualización - no siempre debidamente justificada - de
la noción de subordinación, se han planteado puntuales pero sintomáticos fenómenos
en el sentido inverso, es decir, deslaboralizadores2
Lo cierto es que el Derecho del Trabajo ha optado por delimitar sus fronteras
recurriendo a elementos jurídicos. En efecto, ha considerado que la subordinación
jurídica se encuentra dotada de las mejores cualidades vitales con miras a cumplir la
función de calificación jurídico-laboral. La elección parece haber estado fundada en un
criterio de racionalidad pragmática, en atención a que la subordinación jurídica es una
noción abstracta y formal que atiende a una posición jurídica y no a la situación
material de las partes involucradas, por lo que utilizaría un sistema de indicios más
simple (en principio, las manifestaciones típicas de la potestad jurídica de mando) y
otorgaría una mayor elasticidad para incorporar nuevas situaciones al colectivo
tutelado inicial.
Dicha decisión, que ciertamente ha constituido un factor clave en la mantención y
fortalecimiento de esta disciplina jurídica, ha significado, sin embargo, dejar fuera de
su cobertura protectora a personas que realizan otras formas de trabajo que, si bien
son jurídicamente autónomas, se ven igualmente afectadas por desequilibrios en las
relaciones de poder económico y, en ocasiones, hasta jurídico. En este sentido, el
criterio de la dependencia económica aparece como más eficaz - aunque no más
eficiente - que la subordinación jurídica, en el sentido de que permite que lo que se
quiso proteger originalmente con el Derecho del Trabajo resulte en los hechos lo
efectivamente protegido3.
En definitiva, se echa en falta una exposición más detenida sobre estas cuestiones,
sobre todo si se tienen en consideración las pretensiones de la obra y las importantes
consecuencias de la calificación de estas zonas grises: su inserción o no en el espectro
protector del Derecho del Trabajo.
2. EL DERECHO DEL TRABAJO COMO SISTEMA.
En un segundo momento, el autor desarrolla la idea de un sistema jurídico laboral
como elemento que contribuye también a dar consistencia a la autonomía del Derecho
del Trabajo. A estos efectos, organiza su exposición en base a dos constructos
fundamentales: el orden público laboral y el sistema de fuentes formales del Derecho
del Trabajo.
Respecto del orden público laboral, el autor desarrolla una nutrida y fundada
exposición, principalmente a partir de su caracterización como apéndice del orden
público general, aunque de carácter unilateral, destinado a proteger al trabajador
subordinado. Se trata, pues, de uno de los aspectos más interesantes y de más
notable desarrollo en la obra.
En cuanto al sistema de fuentes (formales) del Derecho del Trabajo, el autor repasa la
teoría tradicional deteniéndose de manera especial en la Constitución y el Derecho
Internacional del Trabajo.
Concretamente, desarrolla la obra los principales hitos del proceso de
constitucionalización del Derecho del Trabajo, planteando asimismo un interesante y
cuidado análisis sobre el contenido de los derechos fundamentales laborales, cuestión
a menudo descuidada por la doctrina nacional. Particular interés merecen sus
explicaciones sobre la libertad de trabajo y la prohibición de discriminación en materia
laboral, destacando que uno de los desafíos de esta rama del Derecho consiste en
perfeccionar sus mecanismos jurídicos de tutela.
Ilustra el primer derecho a partir de las paradojas de la libertad en la perspectiva
laboral, donde al restringirse el poder de dirección del empleador se amplía
consecuentemente el ámbito de libertad del trabajador; ello por la intensidad y
extensión temporal del vínculo laboral.
En lo referente a la prohibición constitucional de no discriminación laboral, contrasta el
autor la tesis que ha venido sosteniendo la doctrina nacional (modelo de criterios
sospechosos, abierto en el caso del texto constitucional y cerrado en su desarrollo por
la ley laboral), principalmente a través de Luis Lizama y José Luis Ugarte 4, con un
modelo de razonabilidad, argumentando que la amplitud de la otra interpretación haría
prácticamente inejecutable el contrato de trabajo.
De otra parte, se presenta un detallado examen sobre las normas internacionales que
rigen en materia laboral, distinguiéndose la labor normativa de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), las declaraciones y tratados internacionales sobre
derechos humanos5, y otras fuentes del Derecho Internacional del Trabajo, derivadas
fundamentalmente de acuerdos comerciales, a los cuales complementan en ocasiones
con cláusulas sociales. Al respecto, se insiste en la idea de su deficitaria eficacia
jurídica.
El autor cierra el segundo capítulo de su obra con una referencia a las otras fuentes del
Derecho del Trabajo, a las que describe sin clasificarlas según su valor jurídico. En
efecto, pasa revista a la ley laboral, cuya evolución describe sucintamente hasta llegar
a las normas legales más recientes; a la costumbre, a la que reconoce cierto valor en
materia laboral; a la jurisprudencia administrativa y judicial, resaltando sus
debilidades; al reglamento interno de orden, higiene y seguridad; y a la doctrina.
Con todo, y recogiendo la invitación del propio autor en orden a perfeccionar este libro
abierto en base a la crítica, cabe señalar que se estima insuficiente la mención de la
autonomía colectiva o sindical entre las "otras fuentes" de la disciplina en estudio, de
la que resalta su carácter como fuente propia del Derecho del Trabajo, pero que
apenas define. Ya por tratarse de una fuente propia, y por tanto particularizante, del
Derecho Laboral exigía un análisis en primera línea, como el presentado respecto de la
Constitución laboral y el Derecho Internacional del Trabajo; sin él, queda cojo el
análisis de uno de los fundamentos de esta disciplina jurídica6.
3. LOS PRINCIPIOS DEL DERECHO DEL TRABAJO CHILENO.
Como bien se ha señalado, los principios del Derecho del Trabajo "han remitido
siempre, y remiten hoy también, a mundos irreconciliables que hacen de ellos un
objeto multívoco, cuando no equívoco, del deseo, al tenor de la ideología personal o de
la perspectiva doctrinal"7. En efecto, el autor no deja pasar la atracción que le ejercen
estas realidades jurídicas de naturaleza un tanto escurridiza, y les dedica un completo
análisis para cerrar su obra.
Lo anterior se agradece especialmente si se piensa en que el exiguo tratamiento
doctrinal sobre las cuestiones - teóricas y prácticas - referidas a los principios del
Derecho del Trabajo ciertamente no se con dice con la enorme importancia del tema,
ya que además de ser estos principios un sustrato básico en la realización práctica del
sistema jurídico laboral, tienen enorme relevancia dogmática al conformar el armazón
fundamental de la disciplina, más allá de la variación, fugacidad y profusión que
generalmente tienen sus normas, cuestión característica de esta rama del Derecho8 .
Un problema de antigua data a la hora de hablar de los principios en el Derecho es el
de su conceptualización y delimitación. Esta dificultad, originaria de la teoría del
Derecho, alcanza también a la determinación de lo que ha de entenderse por principios
del Derecho del Trabajo, y a ello se aboca el autor en la primera parte del tercer y
último capítulo de su libro. Seguidamente, da cuenta de que estos principios cumplen
principalmente funciones de interpretación e integración, descartando que desempeñen
un rol jurídico como informadores de las normas laborales, tal y como postula la
doctrina mayoritaria, toda vez que "el legislador podría perfectamente cambiar de
orientación hacia un sistema de protección distinto".
En cuanto a la enumeración y clasificación de los principios del Derecho del Trabajo, el
autor distingue fundamentalmente dos grandes principios, el de protección y el de
libertad sindical, cuestionándose luego sobre la existencia de otros principios. En
cuanto al principio de protección, lo asimila directamente con la propia naturaleza
tutelar del Derecho Laboral, y como consecuencia de ello entiende dentro del mismo
tanto las reglas indubio pro operario, de la norma más favorable y de la condición más
beneficiosa, como los principios de irrenunciabilidad de derechos laborales, de
continuidad o estabilidad laboral, y de primacía de la realidad. Frente al notable
desarrollo del principio tuitivo, empero, queda descompensado el tratamiento
meramente descriptivo del principio de libertad sindical, que desarrolla
fundamentalmente a partir de la reiteración - algo más detenida - de ideas ya
planteadas al referirse a los derechos fundamentales específicos en la Constitución.
Ahora bien, el principal aporte de esta obra en lo referente a los principios del Derecho
del Trabajo radica en su sistematización y en la enunciación de aquellos que son "más
propios" de la disciplina, efectuando un logrado ejercicio de trasposición de la teoría
tradicional sobre la materia al modelo jurídico chileno.
Por último, se hace mención a otros principios que han sido postulados por la doctrina
laboral como integrantes del universo jurídico de esta rama del Derecho, pero que bien
son reubicados por el autor, algunos como principios comunes del Derecho (principio
de buena fe, de razonabilidad, de la dignidad humana, de la no discriminación, o de la
equidad), otros como integrantes del gran principio de favor (principio de la justicia
social, de gratuidad de los procedimientos judiciales y administrativos, de
inalterabilidad contractual lesiva o de intangibilidad contractual objetiva, o de
intangibilidad o irreductibilidad salarial), y otros como obsoletos (por ejemplo, el
principio de rendimiento) o de alcance meramente parcial en materia laboral (como el
principio de la colaboración).
En conclusión, "Fundamentos de Derecho Laboral" es un libro que reviste gran interés
para quienes se interesan por esta disciplina jurídica, toda vez que vuelve los ojos a su
mismísima esencia, siempre dotada de rabiosa actualidad. De la misma forma, sin
duda presta enorme utilidad para el estudio y aplicación de los aspectos tratados, de
repercusión teórica y también práctica.
NOTAS
1
Citados en PLÁ RODRÍGUEZ, Américo. Los Principios del Derecho del
Trabajo. Ediciones Depalma, Argentina. Tercera edición actualizada, 1998. P. 1.
2
La doctrina iuslaboralista española ha prestado especial atención a estas cuestiones,
principalmente a partir de la discusión y dictación de la Ley 20/2007, de 11 de julio,
del Estatuto del Trabajo Autónomo. Véanse, por ejemplo, los siguientes textos:
ALARCÓN CARACUEL, Manuel; MIRÓN, María del Mar. El trabajo ante el cambio de
siglo: un tratamiento multidisciplinar. Marcial Pons, España. 2000; CRUZ VILLALÓN,
Jesús. Trabajo subordinado y trabajo autónomo en la delimitación de fronteras del
Derecho del Trabajo. Tecnos, España. 1999; GARCÍA PIQUERAS, Manuel. En las
fronteras del Derecho del Trabajo. Comares, España. 1999; MARTÍN VAL VERDE,
Antonio. "Fronteras y zonas grises del Derecho del Trabajo en la jurisprudencia actual
(1980 - 2001)". Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, N° 38. 2001. P.
32 y ss.; LÓPEZ GANDÍA, Juan. Contrato de trabajo y figuras afines. Tirant Lo Blanch,
España. 1999; y PALOMEQUE LÓPEZ, Manuel Carlos. "El trabajo autónomo y las
propuestas de refundación del Derecho del Trabajo". Relaciones Laborales, N° 1. 2000.
P. 430 y ss.
3
Un interesantísimo análisis de estas materias, en: UGARTE, José Luis. El nuevo
Derecho del Trabajo. Editorial Universitaria, Chile. 2004. P. 31 y ss.
4
LIZAMA, Luis; UGARTE, José Luis. Interpretación y derechos fundamentales en ¡a
empresa. Conosur, Chile. 1998. P. 208 y ss.
5
En la página 68 del libro se presenta un cuadro sinóptico con los principios y
derechos reconocidos en estas fuentes, que reviste gran utilidad práctica y pedagógica.
6
No se desconoce que el mismo autor ha tratado con prolijidad estos temas en otras
publicaciones, principalmente en su libro Derecho Colectivo del Trabajo de 2002
(editado por LexisNexis, Chile), mas la obra que ahora se comenta se valora como
íntegra y suficiente en si misma.
7
DE LA VILLA GIL, Luis; LÓPEZ CUMBRE, Lourdes (directores). Los Principios del
Derecho del Trabajo. Centro de Estudios Financieros, España. 2003. P. 7.
8
Al respecto, mi trabajo: "El rol de los principios en la aplicación del Derecho del
Trabajo. Antecedentes conceptuales sobre el estado del arte en Chile". Revista Laboral
Chilena. Noviembre 2007. P. 59 y ss.
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