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Primer Sacramento

El documento describe los cinco sacramentos de la Iglesia Católica: 1) El bautismo limpia el pecado original y hace a los creyentes hijos de Dios. 2) La confirmación introduce a los creyentes de forma más profunda en la fe y les da dones del Espíritu Santo. 3) La eucaristía es el cuerpo y la sangre de Cristo que perdona los pecados y une a los creyentes con Dios.

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Primer Sacramento

El documento describe los cinco sacramentos de la Iglesia Católica: 1) El bautismo limpia el pecado original y hace a los creyentes hijos de Dios. 2) La confirmación introduce a los creyentes de forma más profunda en la fe y les da dones del Espíritu Santo. 3) La eucaristía es el cuerpo y la sangre de Cristo que perdona los pecados y une a los creyentes con Dios.

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Primer Sacramento: EL BAUTISMO

Cuando nacemos, lo hacemos con el primero de los pecados. Se llama pecado original, y fue el
que cometieron nuestros primeros padres Adán y Eva. Al bautizarnos nos limpiamos de ese
pecado, nos hacemos hijos de Dios y pasamos a formar parte de la Iglesia.

Materia
La materia remota del sacramento del bautismo es el agua verdadera y natural. Simboliza la
regeneración a la vida espiritual porque es el principio de la vida natural. Indica purificación y
vida nueva. El agua usada en la celebración del sacramento ha de estar bendita o bendecirse
durante el rito.
Forma
En Occidente la forma es «Yo te bautizo en el nombre...». En Oriente en cambio y queriendo
subrayar la eficacia del sacramento independiente del ministro se usa: «El siervo de Dios, es
bautizado...». Es responsabilidad de los padres, de los padrinos y del ministro que se imponga
al bautizando un nombre propio del sentir cristiano.

Ministro
En cuanto al ministro del sacramento, se considera ministro ordinario el obispo, el sacerdote y
el diácono. Si el ministro ordinario estuviera impedido por algún motivo, el catequista u otro
destinado para esta función puede administrarlo. Ahora bien, en caso de necesidad, cualquier
persona puede hacerlo, siempre que con este rito quiera cumplir lo que desea la Iglesia a
través de él.

Sujeto
Todo ser humano que no haya recibido el bautismo puede acceder a él. En caso de que sea un
adulto, éste ha de manifestar su deseo de recibir el bautismo y haber recibido la necesaria
instrucción acerca de la fe y de las obligaciones que contrae, mediante un período de
catecumenado.
El bautismo de niños es una práctica muy antigua en la Iglesia católica y está confirmada
textualmente en escritos del siglo II. Quienes lo cuestionan también suelen cuestionar la
teología del pecado original.
La esperanza fundada de que el bautizando será educado en la religión católica. Si esto no se
da, ha de diferirse explicando la dificultad a los padres.

Efectos
Los efectos del sacramento según la teología católica son: el perdón de los pecados (se
perdona el pecado original, todos los pecados personales y las penas temporales que merezca
por ellos), la unión con Cristo dada por el carácter sacramental, el don del Espíritu Santo, el ser
hijo adoptivo de Dios Padre, el integrarlo como miembro de la Iglesia.
Segundo Sacramento: LA CONFIRMACIÓN

La confirmación es un sacramento que administra la Iglesia católica (también celebrado en


otras Iglesias cristianas). Está considerado entre los sacramentos de iniciación cristiana siendo
recibido en tercer lugar (tras el bautismo y la eucaristía), sacramento por el que las personas
bautizadas se integran de forma plena como miembros de la comunidad.

Materia
En tiempo de los apóstoles, al parecer, era la imposición de manos acompañada por una
oración. Pero la idea de la unción también se abrió paso en el Nuevo Testamento. Desde el
siglo III tanto la imposición de manos como la unción son parte del rito.

El crisma se prepara con aceite de oliva mezclado con perfume. No se admite aceite animal o
mineral.

Forma

Ha experimentado grandes variaciones a lo largo de la historia. En todos los ritos las fórmulas
expresan directa o indirectamente el doble efecto de la confirmación, a saber, el carácter y la
gracia.

El ministro

En la Iglesia latina el ministro ordinario de la confirmación es el Obispo; pero también


administra válidamente este sacramento el presbítero dotado de facultad por el derecho
universal o por concesión peculiar de la autoridad competente.

El sujeto

En la Iglesia latina "el sacramento de la confirmación se ha de administrar a los fieles en torno


a la edad de la discreción, a no ser que la Conferencia Episcopal determine otra edad, o exista
peligro de muerte o, a juicio del ministro, una causa grave aconseje otra cosa"

Efectos

De acuerdo con el Catecismo de Juan Pablo II, los efectos de la confirmación son: -
introducción más profunda en la filiación divina - unión más firme con Cristo - aumento de los
dones del Espíritu Santo - perfección mayor de nuestro vínculo con la Iglesia.

Además, la Confirmación tiene también otro efecto: “imprime en el alma una marca espiritual
indeleble, el ‘carácter’, que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de
su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo.
Tercer Sacramento: LA EUCARISTÍA

La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó
para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la
Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y
banquete pascual, en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una
prenda de la vida eterna.

Forma
Del sacramento de la Eucaristía es:

"Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros."
"Tomad y bebed todos de él, porque ésta es mi Sangre. Sangre de la alianza nueva y eterna
que será derramada por vosotros y por muchos, para el perdón de los pecados."

Ministro
Es el sacerdote, quien en memoria de Jesucristo, consagra el pan y el vino, siguiendo el
mandato de Jesús: "Hagan esto en memoria mía".

Sujeto 
Es cualquier persona que haya sido bautizada y que cumpla con las condiciones necesarias
para recibir la Comunión:
o Estar en amistad con Dios, en estado de gracia, sin pecados mortales no confesados.
o No haber tomado alimento una hora antes de comulgar.

Materia 
Es pan de harina sin levadura y vino natural, extraído de la uva, tal y como los utilizó Jesucristo
en la Última Cena.

Efectos

Cuando recibimos la Eucaristía, son varios los efectos que se producen en nuestra alma. Estos
efectos son consecuencia de la unión íntima con Cristo. Él se ofrece en la Misa al Padre para
obtenernos por su sacrificio todas las gracias necesarias para los hombres, pero la efectividad
de esas gracias se mide por el grado de las disposiciones de quienes lo reciben, y pueden llegar
a frustrarse al poner obstáculos voluntarios al recibir el sacramento.

Por medio de este sacramento, se nos aumenta la gracia santificante. Para poder comulgar, ya
debemos de estar en gracia, no podemos estar en estado de pecado grave, y al recibir la
comunión esta gracia se nos acrecienta, toma mayor vitalidad. Nos hace más santos y nos une
más con Cristo. Todo esto es posible porque se recibe a Cristo mismo, que es el autor de la
gracia.

Nos otorga la gracia sacramental propia de este sacramento, llamada nutritiva, porque es el
alimento de nuestra alma que conforta y vigoriza en ella la vida sobrenatural.

Por otro lado, nos otorga el perdón de los pecados veniales. Se nos perdonan los pecados
veniales, lo que hace que el alma se aleje de la debilidad espiritual.
Cuarto Sacramento: LA PENITENCIA

Durante la historia cristiana el Sacramento de la Penitencia ha sido también


llamado reconciliación o confesión, pero finalmente los tres sacramentos se refieren a lo
mismo.
A diferencia de los juicios tradicionales, en los juicios divinos, el pecador no debe mostrarse
asustado sino agradecido, porque el juez en el Sacramento de la Penitencia es Dios, y gracias a
él, quien confiesa sus pecados no es condenado sino absuelto.

Materia:

La materia de este sacramento son los actos del penitente o persona que se va a confesar.
Estos actos se resumen en: contrición, confesión de los pecados y cumplimiento de la
penitencia o satisfacción (DS 1320). El Catecismo de la Iglesia Católica nos resume esta
enseñanza desde el número 1450 al 1460.
 Contrición del corazón: El Concilio de Trento la define como “un dolor del alma y
detestación del pecado cometido, con propósito de no pecar en adelante” (DS
1676)
 Confesión oral o manifestación de los pecados al confesor: Se trata de una
obligación que dimana de un precepto que está implícito en la institución misma de
este sacramento, ya que es imposible el ejercicio del poder judicial de perdonar por
parte de la Iglesia, si ésta no conoce la situación espiritual del penitente. El Concilio
Tridentino lo precisa así: “es necesario por derecho divino (por mandato de Cristo)
manifestar todos y cada uno de los pecados mortales de que, tras un debido y
diligente examen, se tenga memoria, aun los ocultos…, y las circunstancias que
cambian la especie del pecado” (DS 1679-1681 y 1707).
 La satisfacción sacramental: Consiste en alguna obra penosa que el confesor
impone al penitente, para que éste satisfaga ante Dios por los pecados confesados.

Forma:
Las palabras absolutorias no fueron, en su literalidad, taxativamente indicadas por Cristo:
cualquier fórmula que, con suficiente claridad, exprese la persona que absuelve, el pecador y
el pecado absuelto podría bastar para la validez. La fórmula usada en la Iglesia latina dice, en
su núcleo sustancial: Yo te absuelvo de tus pecados; a ese núcleo se añaden otras palabras y
oraciones, preceptivas de suyo, que aclaran el sentido de la fórmula esencial

Ministro:
Presbítero (sacerdote) autorizado para perdonar los pecados; el obispo.

Sujeto:

Toda persona bautizada que habiendo cometido un pecado grave o venial, acuda a confesarse
con las debidas disposiciones.
Quinto Sacramento: UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

Con el sacramento de la Unción de enfermos (antes conocido como Extrema Unción) la Iglesia
acude en ayuda de sus hijos, que empiezan a estar en peligro de muerte por enfermedad grave
o vejez. El sacramento de la Unción de enfermos proporciona al cristiano gracia para vencer las
dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o vejez.

Forma:

Las palabras “Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la
gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte
en tu enfermedad”.

Ministro:

Presbítero (sacerdote) o el Obispo.

Sujeto:

Es cualquier fiel que habiendo llegado al uso de razón, comienza a estar en peligro por
enfermedad o vejez. Para poderlo recibir tienen que existir unas condiciones. El sujeto, como
en todos los sacramentos, debe estar bautizado, tener uso de razón, pues hasta entonces es
capaz de cometer pecados personales, razón por la cual no se le administra a niños menores
de 7 años.

Efectos:

- Un don particular del Espíritu Santo. La primera gracia es de consuelo, paz y ánimo
para vencer las dificultades propias de la enfermedad o la fragilidad de la vejez. Es un
don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las
tentaciones del maligno, como el desaliento y la desesperación.
- El perdón de los pecados. Se requiere además el arrepentimiento y confesión de la
persona que recibe el sacramento.}
- La unión a la Pasión de Cristo. Se recibe la fuerza y el don para unirse con Cristo en su
Pasión y alcanzar los frutos redentores del Salvador.
- Una gracia para la Iglesia. Los enfermos que reciben este sacramento, uniéndose
libremente a la Pasión y Muerte de Jesús, contribuyen al bien del Pueblo de Dios y a su
santificación.
- Una preparación para el paso a la vida eterna. Este sacramento acaba por
conformarnos con la muerte y resurrección de Cristo como el bautismo había
comenzado a hacerlo. La Unción del Bautismo sella en nosotros la vida nueva, la de la
Confirmación nos fortalece para el combate de la vida. Esta última unción ofrece un
escudo para defenderse de los últimos combates y entrar en la Casa del Padre. Se
ofrece a los que están próximos a morir, junto con la Eucaristía como un "viático" para
el último viaje del hombre.
Sexto Sacramento: ORDEN SACERDOTAL

El sacramento del Orden es aquel mediante el cual, la misión confiada por Cristo a sus
Apóstoles, sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Para las necesidades
sociales de la Iglesia y de la comunidad civil, Jesucristo instituyó el Orden sacerdotal y el
Matrimonio, ordenados a la salvación de los demás; por eso se les conoce como sacramentos
al servicio de la comunidad.

Materia:

Imposición silenciosa de las manos.

Forma

Oración ritual, esta varía según en grado que se esté administrando.

Ministro

Obispo. Para la ordenación de un obispo deben haber por lo menos tres obispos. No se puede
ordenar un obispo sin el consentimiento del Papa.

Sujeto

Varón bautizado que a juicio del Obispo o Superior (si pertenece a una comunidad religiosa),
reúna las cualidades requeridas y que no tenga ningún impedimento.

Efectos:
Los efectos son de carácter indeleble: implica una configuración con Cristo que permite el
ordenado actuar como representante de Él en su calidad de cabeza de la Iglesia en las tres
funciones de sacerdote, profeta y rey. Como en los demás sacramentos que implican carácter,
se trata de una señal indeleble. Por tanto, quienes abandonan el ministerio o son suspendidos
no pierden el carácter.
Se menciona también una gracia especial del Espíritu Santo en los diversos grados diáconos,
presbíteros y obispos. Para el obispo se trata de un don especial de fortaleza. El sacerdote
recibe la gracia necesaria para actuar como tal en el lugar de su jurisdicción. Y el diácono para
el servicio del pueblo en la predicación y la caridad.
Séptimo Sacramento: EL MATRIMONIO

Este sacramento es la unión entre un hombre y una mujer para siempre. Cuando estos se
casan en la Iglesia, es Dios quien está uniendo sus cuerpos y sus almas. Los que se casan no
deben romper ese matrimonio: «Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre». (San
Marcos 10, 9). El modelo que los hombres y mujeres tienen que seguir es el de la Sagrada
Familia: Jesús, la Virgen María y San José.

La forma:
Lo constituye la aceptación entre los novios, es la manera como uno al otro se ofrecen y se
comprometen a llevar la convivencia, "yo te acepto a ti.... Para amarte, respetarte, ... Todos los
días de mi vida

La materia:

Es la entrega mutua entre el hombre y la mujer, esto se comprende mejor a partir de la


entrega de un cónyuge a otro el aro o anillo de matrimonio, que es el símbolo de su unión, y
entre sus palabras dice "recibe este anillo en prueba de mi amor y fidelidad..."

Los ministros:

Son los novios, a diferencia de los otros sacramentos, es este caso se reconoce a los novios
como ministros porque son ellos los que celebran el matrimonio con su mutua entrega y
aceptación.

Los sujetos:
Son también los novios, pues en ellos se realiza el sacramento, ellos son los portadores de la
gracia dada por dios

Efectos:
El Catecismo de la Iglesia Católica enumera dos:

 "El vínculo matrimonial que es establecido por Dios mismo"


 "La gracia del sacramento que perfecciona el amor de los cónyuges y fortalece su
unidad."

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