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Coloides: Propiedades y Clasificación

Este documento trata sobre coloides y sistemas dispersos. Introduce los conceptos de dispersiones coloidales y sistemas dispersos, explicando que los coloides tienen partículas con tamaños entre 1 nm y 1000 nm. También describe propiedades características de los coloides como el efecto Tyndall, el movimiento browniano y el efecto de carga eléctrica. Finalmente, presenta dos métodos para determinar el diámetro de partículas en coloides: el método de mínima intensidad y el método de transmisión.

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Coloides: Propiedades y Clasificación

Este documento trata sobre coloides y sistemas dispersos. Introduce los conceptos de dispersiones coloidales y sistemas dispersos, explicando que los coloides tienen partículas con tamaños entre 1 nm y 1000 nm. También describe propiedades características de los coloides como el efecto Tyndall, el movimiento browniano y el efecto de carga eléctrica. Finalmente, presenta dos métodos para determinar el diámetro de partículas en coloides: el método de mínima intensidad y el método de transmisión.

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Trabajo de fisicoquímica III

Coloides

Jose tuiran orozco

Profesor
Dairo Pérez

Universidad de córdoba
Facultad de ciencias básica
Departamento de química
Montería-córdoba
02/07/2015
INTRODUCCIÓN
La materia es todo lo que posee masa y ocupa un lugar en el espacio. L as propiedades de
la materia varían según la cantidad de masa, es decir dependen de la materia (extensivas) y
las que no dependen de la masa (intensivas).Los tipos de materia se pueden dividir en dos
grandes grupos: las sustancias y las mezclas de sustancias.
Las sustancias poseen un conjunto de propiedades físicas y químicas que no dependen del
método de separación de las mismas.
Al hablar de sistemas dispersos o mezclas se tiene en cuenta que se denominan así a los
sistemas homogéneos (soluciones) o heterogéneos (suspensiones o dispersiones)
formados por más de una sustancia. En los sistemas de dispersión el tamaño de las
partículas cobra gran importancia.
Clasificación de los sistemas dispersos según el grado de división de las partículas.

 Dispersiones macroscópicas o groseras: son sistemas heterogéneos, las partículas


dispersas se distinguen a simple vista o con ayuda del microscopio. Partículas con
tamaños mayores a una micra.

 Dispersiones o sistemas coloidales: en estas dispersiones el medio disperso solo


es detectable con ultramicroscopio (microscopio eléctrico). Si bien son sistemas
heterogéneos, marcan un límite entre los sistemas materiales heterogéneos y
homogéneos, con tamaños desde un nanómetro u micrómetro

 Soluciones verdaderas: son sistemas homogéneos, donde las partículas dispersas


son moléculas o iones, no son visibles ni siquiera con el ultramicroscopio, con
tamaños menores a un nanómetro
.
DISPERSIÓN COLOIDAL
DEFINICIÓN.
Los sistemas coloidales son sistemas de, al menos, dos fases: la fase dispersa, finamente
dividida, y la fase continua o medio de dispersión. Propiedades claramente de carácter
coloidal aparecen cuando las dimensiones de la fase dispersa se encuentran en el margen
de 1nm a 1000nm (1um)
CLASIFICACIÓN DE LOS COLOIDES
A continuación se describen distintas clasificaciones para los sistemas coloidales teniendo
en cuenta diferentes criterios.
Una clasificación muy útil de las dispersiones coloidales se basa en los estados físicos de
las partículas coloidales y del medio dispersante. En la tabla Nº 1 se indican los nombres
de los distintos tipos de dispersiones coloidales y muestra algunos ejemplos para cada uno
de ellos.
Los ejemplos que se incluyen, indican que las fases dispersas se encuentran en numerosos
alimentos. Estos, por lo general, no son sistemas coloidales estrictos, porque
frecuentemente las partículas que contienen son de gran tamaño, alcanzando varios
milímetros y porque están constituidos, a veces, de varias fases e incluso cada fase es, a su
vez, heterogénea (por ejemplo la leche). No obstante, puede ser útil considerar tales
alimentos como sistemas coloidales simples dado que muchas de sus propiedades físicas se
deben a estos diversos sistemas coloidales: viscosidad, plasticidad, elasticidad, retención de
agua, cohesión, incluso el aspecto (por ejemplo, el color de la leche y su opacidad, resultan
de una diferencia entre los índices de refracción de la fase dispersa y de la fase dispersante).
COLOIDES LIOFÓBICOS Y LIOFÍLICOS
A instancias de Perrinm y Preundlicj se introdujo los términos: Liófilo y liófobo, para
indicar la existencia de interacciones entre la fase dispersa y el medio dispersor.
Estos fenómenos que no son exclusivos de los sistemas coloidales y aparecen en muchos
otros casos se denominan solvatación y, en ellos las partículas se rodean de una
“atmósfera” de moléculas del medio dispersor, más o menos débilmente ligadas.
Así aparecen dos categorías de soluciones coloidales:
a) Soles LIOFILOS: donde hay una estrecha e íntima vinculación entre la fase dispersada
y la fase dispersora;
b) Soles LIOFOBOS: donde las interacciones son despreciables, casi nulas.
Desde luego, el ejemplo más habitual queda referido al agua, y en tal caso, el prefijo se
torna más específico: soles hidrófilos y soles hidrófobos.
Ambos tipos de sistemas se distinguen bastante bien, ya que muchas propiedades son
diferentes:
No siempre la línea demarcatoria está bien definida. Algunos soles, como el hidróxido
férrico, evidencia propiedades intermedias y las condiciones experimentales inciden sobre
los comportamientos; la gelatina, en medio acuoso, es liófila pero, dispersada en alcohol o
benceno, es liófoba.
PROPIEDADES DE LOS COLOIDES
EFECTO TYNDALL
Al hacer pasar un rayo de luz a través de una dispersión coloidal, el rayo de luz se ve en
forma clara y nítida al atravesar el coloide, fenómeno que no sucede en una solución. Este
efecto se debe a que las partículas coloidales son los suficientemente grandes como para
dispersar la luz. Esto podemos apreciarlo en la luz de los faros que atraviesan la niebla
para guiar a los barcos.
MOVIMIENTO BROWNIANO
Cuando se observa un coloide con un microscopio que utiliza una luz intensa enfocada en
ángulo recto hacia el coloide, se observa que las partículas dispersas se mueven al azar en
el medio dispersante. Este movimiento se debe a que las partículas dispersas son
bombardeadas por el medio dispersante; lo que en realidad de ve son los reflejos de las
partículas coloidales, ya que su tamaño permite reflejar la luz. En una solución, las
partículas de soluto y solvente también están en constante movimiento, pero esto no es
visible. Este movimiento de las partículas es el que impide que éstas se sedimenten cuando
el coloide se deja en reposo. A esta característica se le conoce como movimiento
Browniano en honor del botánico inglés Roberto Brown (1773-1858) quien fue el primero
en estudiar este efecto

.
EFECTO DE CARGA ELÉCTRICA.
Una partícula coloidal puede adsorber partículas con carga eléctrica (iones) en su
superficie. La adsorción significa adherir moléculas o iones sobre una superficie. Las
partículas con carga eléctrica adsorbidas sobre la superficie de alguna clase de partícula
coloidal, pueden ser positivas o negativas. Todas las partículas coloidales de determinada
clase, tendrán los mismos signos de carga en exceso. Si un coloide con una carga entra en
contacto con un coloide con otra carga, o con un ion de carga opuesta, las partículas
coloidales dispersas se precipitan y se separan del medio dispersante. Este efecto de
coagulación de los coloides con una carga eléctrica se utiliza para eliminar partículas
suspendidas de los gases que salen por las chimeneas industriales. Esta propiedad está muy
relacionada con la extensa área superficial que presentan partículas muy pequeñas. “Por
esto, el carbón es muy efectivo en la adsorción selectiva de moléculas polares de algunos
gases venenosos y por ello se utilizan en máscaras “antigas”
MÉTODO PARA DETERMINAR EL DIÁMETRO DE PARTÍCULA
MÉTODO DE MÍNIMA INTENSIDAD
Las dispersiones en partículas mayores de 1800 Å de diámetro aproximadamente, presentan
mínimos o mínimos y máximos en la intensidad de la componente vertical de la luz
dispersada, esto es, en graficas de I v contra .

Recientemente Maron y Elder mostraron, sobre la base de la teoría de Mie y


experimentalmente, que las posiciones angulares del primer mínimo 1, están relacionadas
con D, con m y con valores de m entre 1.00 y 1.55 por la ecuación:

D θ
sen 1 =1.065−0.347 m(2)
λm 2

Consecuentemente, cuando se conocen m y m y se mide 1 en una dispersión, se puede


calcular D mediante la ecuación (2).
La tabla 2 muestra los diámetros de partículas obtenidas en esta forma, de varias
dispersiones de butadieno-estireno (m = 1.17) y poliestireno (m = 1.20) en agua.
Ecuaciones similares a la (2) son obedecidas también por máximos y mínimos mayores y,
por lo tanto, pueden usarse asimismo para determinar a D.

TABLA 2. Diámetros de partícula de los reticulados


obtenidos por el método de intensidad mínima

Núm. de látex M m (Å) 1 D (Å)


580-G 1.20 3017 94.5 2630
3253 108 2600
10713 1.17 3253 66 3920
4094 85 3980
497 1.17 3253 43 5820
4094 54 5810
197 1.17 3253 38 6550
4094 48 6600
597 1.17 4094 31 10060
4336 33 10010

MÉTODO DE TRANSMISIÓN

Este método está basado en la aplicación de la teoría de Mie a la intensidad total de luz
dispersada. Cuando un rayo luminoso de longitud de onda 0 e intensidad I0 pasa a través de
una dispersión contenida en una celda de longitud l, la intensidad de la luz transmitida se
reduce por dispersión a un valor I. la relación I entre I0 es:
1 I0
τ = ln (3)
l I

donde  es la turbidez de la dispersión. Por otra parte, si C es la concentración de partículas


dispersoras en g/cm3, y ρ su densidad, la teoría de Mie predice que:

2 ρ λm
( 3π )( Cτ ) = K∗¿α ( 4) ¿
0

donde K* es el coeficiente de dispersión de las partículas. El subíndice cero en /C indica


que esta relación debe graficarse en función de C y extrapolarse hasta C = 0 para eliminar
cualquier interacción entre las partículas.

0.40

0.30

K*/α

0.20

0.10

0 0.5 1.0 1.5 2.0


D/m
FIGURA 1. Grafica de Mie de K*/α contra D/m para m = 1.20.

Todas las cantidades en el primer miembro de la ecuación (4) son medibles


experimentalmente y, por lo tanto, puede calcularse K*/α. Además K*/α es una función de
m y de α y puede calcularse por la teoría de Mie. Para un valor constante de m, K*/α está
dado como una función de D/m por una curva como la de la figura 1-1. Consecuentemente,
si K*/α se encuentra experimentalmente, se puede usar la misma curva con el valor
adecuado de m para encontrar D/m y, por lo tanto, D.
La tabla 1-3 da algunos resultados obtenidos de esta forma para los diámetros de partículas
de varias estructuras sintéticas.

TABLA 3. Diámetros de partícula de las redes sintéticas obtenidas


por el método de transmisión

Diámetro de partícula (Å)


Látex 243 Látex G-5 Látex 580-G
0 (Å) m = 1.15 m = 1.17 m = 1.20
7000 905 3660 2570
7500 920 3680 2640
8000 921 3660 2630
8500 919 3670 2640
9000 919 3710 2620
9500 931 3670 2620
10000 905 3770 2590
Promedio 917 ± 7 3690 ± 30 2620 ± 20

OTROS MÉTODOS DE DETERMINACIÓN DE TAMAÑO DE PARTÍCULA

Otro medio de determinar el tamaño y la forma de la partícula dispersas, es por


microscopia electrónica. En este instrumento se usa un haz de electrones en vez de luz
ordinaria para observar y fotografiar las partículas coloidales. Mediante una ampliación
adecuada de tales fotografías, se han obtenido aumentos hasta de 100000 diámetros.

En algunos sistemas, tales como estructuras de hule sintético, el tamaño de partícula


también puede determinarse por métodos de adsorción. Estos consisten en la titulación del
coloide con una solución de jabón, hasta que la superficie de las partículas queda cubierta
con una capa jabonosa mono molecular. El diámetro promedio de las partículas, se calcula
entonces, a partir de la cantidad de jabón requerido por peso unitario de fase dispersa,
conociendo el área ocupada por una molécula de jabón

PROPIEDADES CINÉTICAS DE LOS SOLES

Las propiedades de los soles que pueden ser adecuadamente discutidas bajo este título son:
la difusión, el movimiento browniano y la sedimentación.
Graham observó que las partículas coloidales se difunden mucho más lentamente que los
solutos en las soluciones verdaderas. Einstein y otros demostraron que es posible hallar una
expresión para la difusión de las partículas coloidales en un medio, si se supone aplicable
la ecuación de Van´t Hoff para presión osmótica, y que las partículas coloidales son
esféricas y grandes en comparación con las moléculas del medio.

Con tales suposiciones, la ecuación del coeficiente de difusión Df, es decir, el número de
moles de coloide que se difunden a través de un área unitaria por unidad de tiempo bajo un
gradiente de concentración de un mol por cm, es:

RT 1
Df = (
N 6 πηr )(5)
Donde R es la constante general de los gases, T la temperatura absoluta, N el número de
Avogadro, η la viscosidad del medio y r el radio de las partículas coloidales. Esta ecuación
se ha empleado para estimar, a partir de medidas de difusión, ya sea r, cuando N es
supuesto; ya sea N cuando se conoce r, encontrándose adecuada para varios tipos de
dispersiones.
Las partículas coloidales exhiben un movimiento continuo y al azar; esta actividad cinética
de las partículas en suspensión en un líquido, se llama movimiento browniano, y es debido
al bombardeo de las partículas dispersas por las moléculas del medio. Como resultado de
ello, las partículas adquieren en el equilibrio una energía cinética igual a la del medio a la
temperatura dada. Puesto que las partículas en dispersión son considerablemente más
pesadas que las moléculas del medio, la energía cinética que adquiere se manifiesta como
movimiento browniano, el cual es mucho más lento que el de las moléculas del medio y
puede, por consiguiente, observarse al microscopio.

La validez de esta explicación del movimiento browniano se basa en consideraciones


matemáticas debidas a Einstein, quien teniendo en cuanta las suposiciones mencionadas en
relación con la difusión, demostró que el coeficiente de difusión de un coloide debe ser
relacionado con el desplazamiento promedio, , producido por el movimiento browniano
en el tiempo t a lo largo del eje x. tal relación entre Df y  es:
Δ2
D f = (6)
2t
Eliminando Df de las ecuaciones (5) y (6) se obtiene que 2 vale:
RT t
Δ 2= ( )
N 3 πηr
(7)
Esta ecuación fue usada por Perrin en sus clásicas experiencias con suspensiones, para la
determinación del número de Avogadro.

SEDIMENTACIÓN DE SUSPENSOIDES

Aunque las dispersiones coloidales pueden ser estables durante periodos largos, a veces
años, tienden a asentarse lentamente por acción de la gravedad, por un reposo prolongado.
La velocidad de asentamiento se observa fácilmente, pues la separación entre el medio
claro y el sol está, en general, bien definida.

De la observación de tales velocidades, es posible llegar a calcular las dimensiones y masas


de las partículas suspendidas. Considere un tubo como el mostrado en la figura 2
conteniendo una fase dispersa de densidad ρ suspendido en un medio de densidad ρm y de
viscosidad η.

Medio

SOL
x
B

dx
FIGURA 2. Sedimentación por gravedad.
Si ρ es mayor que ρm, la partícula se asentara; de los contrario, la partícula se desplazara
hacia arriba. Cualquier partícula de radio r, tendiendo a asentarse bajo la acción de la
gravedad, encontrara una oposición por parte de la fuerza de fricción del medio. Ahora
bien, cuando se establece un equilibrio entre ambas fuerzas, toda partícula esférica caerá
con una velocidad constante , dada por la ecuación de Stokes:
2r 2 g ( ρ−ρ m )
ν= (8)

Donde g es la aceleración de la gravedad. Puesto que , a una distancia x bajo la superficie
A, vale obviamente dx/dt, o sea la velocidad a la cual desciende el nivel B, la ecuación (8)
puede escribirse:
2
dx 2 r g ( ρ−ρm )
= (9)
dt 9η
Integrando esta ecuación entre los límites x1, t1 y x2, t2 se obtiene:
2 r 2 g ( ρ−ρm ) ( t 2−t 1)
( x 2−x 1 )= 9η
(10)
Conociendo ρ, ρm y η, y midiendo las distancias x1 y x2 a dos tiempos diferentes t1 y t2, es
posible calcular a partir de la ecuación (10) el radio de las partículas que se asientan. Una
4 3
vez conocido este, la masa de una partícula se calcula mediante la relación m= π r ρ y el
3
peso molecular de la fase dispersa según M =Nm.

A menos que las partículas suspendidas sean grandes, la sedimentación por gravedad es un
proceso sumamente lento. Sin embargo, es posible acelerarlo mediante las
ultracentrífugas. Estas son, en esencia, centrífugas de gran velocidad en las cuales la
fuerza centrífuga reemplaza la acción de la fuerza de gravedad. Por centrifugación de las
dispersiones coloidales colocadas en celdas de rotores especialmente diseñados, se han
alcanzado aceleraciones hasta de un millón de veces la de gravedad. En tales condiciones,
hasta los soles dispersos finamente divididos se sedimentan en un tiempo relativamente
corto. A fin de observar la velocidad de asentamiento, se han desarrollados métodos ópticos
que permiten fotografiar el nivel del sol en varias etapas, sin detener la ultracentrífuga.
Como la aceleración de un campo centrífugo a una distancia x del eje de rotación es ω2x,
donde ω es la velocidad angular de rotación, en radianes por segundo (rad/s), por
sustitución de g en la ecuación (9) se observa la velocidad de asentamiento:
2 2
dx 2 r ω x ( ρ−ρ m )
= (11)
dt 9η
Separando las variables, e integrando entre los mismos límites que antes, se obtiene:
2 2
x2 2 r ω ( ρ−ρm )
ln = ( t 2−t1 ) (12)
x1 9η
Mediante la ecuación (12) puede calcularse r a partir de los valores de x y t en dos etapas de
sedimentación y conociendo la velocidad de rotación de la ultracentrífuga ω. Este
procedimiento para obtener r, y por la tanto el peso molecular del suspensoide, se conoce
como el método de la velocidad de sedimentación.
Otro procedimiento de obtener estos valores, es el método de equilibrio de sedimentación.
Si se centrifuga un suspensoide durante un tiempo suficiente, llegara un momento en que el
sol no se asienta más. Entonces se logra un equilibrio entre la velocidad de sedimentación y
aquella a la cual las partículas suspendidas tienden a difundirse hacia las regiones más
diluidas de la celda, contra la fuerza centrifuga. Igualando ambas velocidades, es posible
obtener la distribución de la concentración respecto a la distancia en varias partes de la
celda de sedimentación. Esta distribución está dada por:

2 2 2
C2 M ω ( ρ−ρm ) ( x 2 −x 1 )
ln = (13)
C1 2 RTρ

donde C1 y C2 son las concentraciones del coloide en los niveles x1 y x2, y M es el peso
molecular del coloide. Determinando las concentraciones C1 y C2 en los niveles x1 y x2 en el
equilibrio de la sedimentación, se puede calcular M fácilmente de la ecuación (13).
La ecuación (12) se aplica a las dispersiones diluidas de partículas esféricas uniformes,
mientras que la ecuación (13) se aplica a las de cualquier forma siempre y cuando sean
todas del mismo tamaño. Cuando las partículas no son esféricas, se requiere un análisis más
completo de los datos de sedimentación. Asimismo, cuando los sistemas son heterogéneos
en tamaño de partícula, es posible determinar su distribución por estudios de
sedimentación.
La mayoría de los estudios de sedimentación se han hecho en proteínas y otras sustancias
de interés biológico, en soluciones acuosas. Algunos de los resultados obtenidos se
encuentran en la tabla 4.

TABLA 4. Pesos moleculares de proteínas determinados por ultra centrifugación

Proteína M Proteína M
(g mol-1) (g mol-1)
Tripsina 15,000 Ureasa 480,000
Albúmina de huevo 44,000 Tiroglobulina (cerdo) 630,000
Insulina 46,000 Hemocianina (octopus) 3,300,000
Sero Albúmina (caballo) 70,000 Hemocianina (héxil) 8,900,000
Antitoxina diftérica 92,000 Virus mosaico tabaco 31,400,000
Catalasa 250,000 Virus de la rabia 47,000,000

PROPIEDADES ELÉCTRICAS DE LOS SOLES

Las dispersiones coloidales presentan propiedades eléctricas íntimamente asociadas con la


capacidad de adsorber iones de las soluciones o moléculas del medio, o de ambas a la vez.
El estudio de lo coloides ha establecido que los soles liófobos, adsorben principalmente
iones del electrolito de las soluciones en las cuales están preparados. Por otro lado, la
partículas en soles liófilos atraen hacia ellos, principalmente, una capa del medio en la cual
pueden o no adsorberse los iones, según las condiciones de la solución. Aunque la
naturaleza de las partículas del dispersoide es la que determina si un coloide es liófobo o
liófilo, el carácter de la fase adsorbida sobre la partícula final es el que eventualmente
controla la estabilidad del sol y establece la forma en que la partícula se comporta en un
campo eléctrico.
Todo sólido en contacto con un líquido, tiende a desarrollar una diferencia de potencial a
través de la interfase entre los dos. Por ejemplo, cuando se pone agua en contacto con una
superficie de vidrio, esta adsorbe iones oxhidrilo y queda cargada negativamente respecto
al agua. Para balancear esta carga, los iones hidrógeno son atraídos a la superficie para
formar una capa doble cargas negativas sobre el vidrio y positivas en el agua adyacente a
éste, como se ve en la figura 3(a).

Figura 3. Capas dobles de Helmholtz y difusa

Tal arreglo de cargas, llamada capa doble de Helmholtz, implica una diferencia de
potencial entre el sólido y el líquido.
ELECTROFORESIS

La migración de partículas coloidales cargadas eléctricamente, bajo un potencial eléctrico


aplicado, se llama electroforesis. Este efecto puede observarse fácilmente en el aparato
mostrado en la figura 4 llamado tubo de Burton.

Figura 4. Tubo de Burton para electroforesis.

Este aparato consta de un tubo en U provisto de una llave de drenaje y de un embudo para
llenar, también con su llave (no mostrada), unida a la parte posterior del tubo. Se coloca
una solución de un electrolito adecuado de menor densidad que el sol, dentro del tubo, y
luego se introduce el sol por el embudo para desplazar el electrolito hacia arriba y producir
interfases en ambas ramas. Entonces se insertan los electrodos y se conectan a una batería
de alto voltaje. Cuando las partículas coloidales están cargadas negativamente, se observa
que el nivel del sol desciende gradualmente del lado del electrodo negativo y sube
simultáneamente por el lado contrario, o sea que las partículas negativas se mueven hacia el
electrodo positivo. Si se deja que la electroforesis continúe hasta alcanzar el electrodo
apropiado, el sol se descarga y precipita.
Observando si las partículas coloidales migran en un campo eléctrico y en qué sentido, es
fácil determinar cuando están cargadas y con qué signo. En esta forma se ha establecido
que los coloides liófobos son específicos en la adsorción de iones negativos o positivos. Por
encima de cierto valor, característico para cada sol, las partículas están cargadas
negativamente mientras que por debajo de ese valor de pH, se cargan positivamente. En el
llamado punto isoeléctrico, las partículas no están cargadas y no migran en un campo
eléctrico. En general, el punto isoeléctrico no es un valor definido del pH, sino un intervalo
del mismo; por ejemplo, de 4.1 a 4.7 para la caseína de la leche humana y 4.3 - 5.3 en
algunas hemoglobinas.

La electroforesis puede utilizarse también en las mediciones cuantitativas de la velocidad


de migración de las partículas del coloide. Si se determina el tiempo necesario para que un
sol emigre una cierta distancia, bajo una diferencia de potencial aplicada en una longitud
dada de trayectoria, se calcula la movilidad electroforética, o sea la velocidad bajo una
diferencia de potencial.

Tales cálculos demuestran que las velocidades de migración de las partículas coloidales, no
son muy diferentes de las de los iones bajo condiciones similares, es decir, son del orden de
10 a 60 x 10-5 cm2s-1v—1.

Como las diferentes especies coloidales en una mezcla migran a velocidades diferentes, se
usa la electroforesis para separarlas, sobre todo en el fraccionamiento y análisis de
proteínas, ácidos nucléicos, polisacáridos y otras sustancias complejas de interés biológico.

ELECTROÓSMOSIS

Cuando se impide por algún procedimiento adecuado la electroforesis de un dispersoide,


pude hacerse mover al medio bajo la influencia de un potencial aplicado. Este fenómeno
que se conoce como electroósmosis es una consecuencia directa de la existencia de un
potencial zeta entre las partículas coloidales y el medio. La figura 5 muestra un aparato
simple para la observación de la electroósmosis. El coloide se coloca en el compartimento
A, separado de los B y C por membranas dializadoras D y D’. Se llenan B y C con agua,
hasta las marcas indicadas en los tubos laterales. Cuando se aplica una diferencia de
potencial entre los electrodos colocados cerca de las membranas, se observa que el nivel del
líquido baja en un tubo y sube en el otro, debido al paso del agua a través de las membranas
D y D’. La diferencia del flujo del agua depende de la carga del coloide. En los soles
positivos el medio es negativo y el flujo tiene lugar de C a B. En coloides negativos ocurre
a la inversa, y entonces sube el nivel del líquido en C.
Figura 5. Electrósmosis

ESTABILIDAD DE LOS SUSPENSOIDES

Una pregunta de considerable importancia e interés es: ¿por qué las dispersiones coloidales
son estables? La respuesta puede encontrarse en el caso de los soles liófobos, en su carga
eléctrica y en su gran solvatación. Para efectuar la precipitación de una dispersión, las
partículas se agrupan por colisión en agregados bastante grandes antes de asentarse.
En los soles liófobos tal aglomeración se ve impedida por las cargas eléctricas de las
partículas, que son del mismo signo y aproximarse se repelen. El resultado es que, mientras
tales cargas existen, cada partícula estará protegida de las demás por un campo eléctrico y
será difícil una aproximación suficiente para su agrupamiento. En los coloides liófilos actúa
el mismo tipo de repulsión electrostática, junto con el factor de solvatación.
La partícula coloidal queda envuelta en una capa de solvente, que actúa como una barrera al
contacto con agregados de la fase dispersa. En los coloides liófobos la remoción de la carga
superficial debería ser suficiente para producir la coagulación. En los coloides liófilos, por
otro lado, la remoción de la carga puede disminuir la estabilidad pero no conduce
necesariamente a la precipitación. Este hecho se ilustra por las proteínas en su punto
isoeléctrico, donde las partículas no están cargadas.
Aunque en tal punto las dispersiones proteínicas son menos estables, no siempre se
precipitan pues quedan protegidas por una capa de agua. Sin embargo, tan pronto como esta
capa se remueve por algún medio, hay una coagulación y la proteína se precipita.

La mayor estabilidad de los coloides liófilos se usa frecuentemente para aumentar la


estabilidad de los liófobos a los que se añaden. Tales sustancias son adsorbidas por las
partículas liófobas, impartiéndoles su carácter liófilo y entonces el sol adquiere mayor
resistencia a la precipitación. Los coloides liófilos usados para aumentar la estabilidad de
los liófobos se llaman coloides protectores.

PRECIPITACIÓN DE SOLES

Para provocar la precipitación de una fase dispersa, deben crearse condiciones opuestas a
las que producen estabilidad. En los soles liófobos esto significa que debe removerse las
cargas de las partículas y en soles liófilos que tanto la carga como la capa adherida de
solvente deben eliminarse.
La neutralización de las cargas eléctricas sobre las partículas liófobas, puede realizarse
aplicando un campo eléctrico como el usado en electroforesis. Las hacer contacto con un
electrodo de signo opuesto la partícula cargada se descarga y precipita. Un método más
común de producir la precipitación es por la adición de electrolitos, los cuales aunque son
esenciales en bajas concentraciones para mantener la estabilidad, en altas produce la
floculación de la fase dispersa. La cantidad de electrolito requerido para precipitar un sol
dado depende de las naturalezas de éste y del electrolito añadido. Para un sol determinado,
el poder precipitante de los electrolitos es función primeramente de la valencia de los iones
de signo opuesto al del coloide. La tabla 5, da algunos resultados de la precipitación de
soles positivos y negativos, con varios electrolitos. La concentración se refiere a la cantidad
mínima de electrolito requerido, para producir la precipitación en 2 horas. De la tabla es
evidente que, aunque hay alguna especificidad, la acción precipitante de algunos
electrolitos depende esencialmente de la valencia de los aniones en los soles positivos, y la
valencia de los cationes, en soles negativos. Además, el poder precipitante de un electrolito
aumenta muy rápidamente con el aumento de la valencia del anión o catión, siendo las
relaciones aproximadas [Link] para el hidróxido férrico, y [Link] para el sulfuro
arsenioso.

TABLA 5. Precipitación de hidrosoles por electrolitos

Sol de hidróxido férrico (positivo) Sol de sulfuro arsenioso (negativo)


Electrolito Concentración Electrolito Concentración
(milimoles/litro) (milimoles/litro)
NaCl 9.3 NaCl 51
KCl 9.0 KCl 50
KI 16.2 HNO3 50
BaCl2 9.6 HCl 31

K2SO4 0.20 MgCl2 0.72


MgSO4 0.22 CaCl2 0.65
K2C2O4 0.24 BaCl2 0.69
C2Cr2O7 0.19 ZnCl2 0.69

K3Fe(CN)6 0.096 AlCl3 0.093

Frecuente puede coagularse un sol, añadiéndole un coloide de carga opuesta a la suya. En


este proceso ambos soles pueden precipitarse parcial o totalmente. Un ejemplo lo
constituye la precipitación del sol negativo, sulfuro arsenioso por el hidrosol positivo,
hidróxido férrico. La floculación se logra también por ebullición o congelación. Con la
primera, se reduce la cantidad de electrolito adsorbido por el sol y, si esta reducción es
suficiente para producir coagulación, el sol se destruye. La congelación produce una
remoción del medio y, si se prolonga suficiente puede no quedar medio adecuado para
mantener suspendido el dispersoide.
La floculación en los soles liófilos se efectúa de dos formas. La primera consiste en la
adición, a un coloide hidrófilo, de solventes tales como el alcohol o la acetona, que tienen
mucha afinidad por el agua produciendo la deshidratación de la fase dispersa y dando
partículas cuya estabilidad se debe solo a su carga. Una pequeña cantidad de electrolito
añadido al sol, en tal condición, produce fácilmente la coagulación. La segunda consiste en
el uso de concentraciones suficientemente altas ciertos iones.
Este efecto salino de los coloides liófilos por concentraciones altas de electrolito se debe,
aparentemente, a la tendencia de los iones a solvatarse causando la remoción del agua
adsorbida de las partículas dispersas. El poder salino de varios iones esta dado en la serie
liótropa o de Hofmeister, en la que los iones están ordenados por eficiencia decreciente en
la precipitación. Para los aniones esta serie nos da:
Citrato3- > Tartrato2- > SO42- > PO43- > Acetato1- > Cl1- > NO31- > I1- > CNS1-
Y para los cationes:
Mg2+ > Ca2+ > Sr2+ > Ba2+ > Li1+ > Na1+ > K1+ > Cs1+
Sin embargo, este orden no siempre es válido. La posición relativa de varios aniones y
cationes, cambia a veces, según la naturaleza del coloide que se va a precipitar.

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