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Edad Puberal o Pubertad y Edad Postpuberal en El Deporte

Este documento describe los cambios físicos que ocurren durante la pubertad y postpubertad en varones y mujeres, incluyendo el desarrollo de los senos, vello corporal, menstruación y crecimiento del pene y testículos. También discute cómo la edad biológica puede diferir de la edad cronológica y cómo esto afecta el rendimiento deportivo. Finalmente, presenta los resultados de pruebas físicas realizadas en luchadores escolares para analizar la relación entre edad cronológica, biológ

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Edad Puberal o Pubertad y Edad Postpuberal en El Deporte

Este documento describe los cambios físicos que ocurren durante la pubertad y postpubertad en varones y mujeres, incluyendo el desarrollo de los senos, vello corporal, menstruación y crecimiento del pene y testículos. También discute cómo la edad biológica puede diferir de la edad cronológica y cómo esto afecta el rendimiento deportivo. Finalmente, presenta los resultados de pruebas físicas realizadas en luchadores escolares para analizar la relación entre edad cronológica, biológ

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PREPARACION FISICA GENERAL

EDAD PUBERAL O PUBERTAD Y EDAD POSTPUBERAL EN


EL DEPORTE
Catedrático: JOSE GERARDO GAMBOA CACHEUX

Alumno: Fredy Trujillo Aldama

Nombre de la materia: PREPARACION FISICA GENERAL

Universidad: UPAV

Licenciatura: EDUCACION DEPORTIVA

grupo: 501

Veracruz, ver

 En la pubertad se observan una serie de cambios corporales de fácil observación y seguimiento. En la mujer, la pubertad
se inicia con la aparición de los botones mamarios, a menudo asimétricos. Poco a poco van desarrollándose los senos en
2-3 años, unos 6 meses después del desarrollo mamario, comienza el del vello pubiano, que completa su desarrollo en 2-
3 años. Un año después del vello pubiano aparece el axilar. La menarquía se produce entre 2-5 años, después del inicio
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de los botones mamarios, alrededor de los 11-12 años en nuestro medio. Hacia los 12 años de edad se produce el pico de
crecimiento puberal, que supone unos 25 cm de promedio. La edad ósea suele ser 10,5-11 años al inicio de la pubertad y
se va acelerando a lo largo de la misma.

    Tanto los varones como las hembras no experimentan dentro de su propio sexo los cambios de la pubertad a la misma
edad, sino que hay quienes se hacen hombres y mujeres más tempranamente que otros y, por tanto, los profesores de
Educación Física deben conocer que existe variabilidad en el desarrollo, porque un varón que haya desarrollado
sexualmente tendrá más capacidad y fuerza para el ejercicio físico, por lo que se sitúa en ventaja en las competencias
(Jordán, citado por Alonso, (1995).

    En el varón, la pubertad se inicia con un aumento del volumen testicular, que alcanza los 4 c.c. hacia los 12 años. El
volumen testicular puede ser medido con el orquidómetro de Prader o, indirectamente, midiendo su longitud, que es de
unos 2 cm cuando comienza la pubertad. En este momento el pene tiene todavía características infantiles. Alrededor de
un año después, se inicia el crecimiento del pene, la pigmentación escrotal y el desarrollo piloso pubiano, que alcanzan su
forma definitiva en unos dos años. El pico de crecimiento se sitúa hacia los 14 años, creciendo 28 cm de promedio
durante este periodo. La maduración ósea que suele estar sobre los 13 años al inicio, se acelera en este periodo. Los
cambios en la pilosidad axilar se producen como un año después de la pubiana, facial y extremidades, esta última alcanza
forma adulta unos 5 años después. En la última fase postpuberal puede haber un crecimiento ulterior de alrededor de 1
cm por año durante unos 3 años, generalmente a expensas del tronco.

    Frecuentemente se usan cuatro sistemas para medir la edad de desarrollo, edad esquelética, edad dental, morfológica
y de los caracteres sexuales secundarios. La ósea o esquelética es la más usada. La edad morfológica es un campo en
investigación; la edad sexual sólo es aplicable a estadios de la adolescencia, y la edad dentaria ha sido poco utilizada en
nuestro medio, debido quizás, a subvaloraciones o al desconocimiento que existe sobre este método.

    Según Karpman (1995) estos estudios nos permiten hacer una valoración del estado de salud, de las posibilidades
funcionales, así como de la selección de los jóvenes deportistas para las diferentes especialidades deportivas. Además,
este autor refiere que el control de la e-dad biológica permite no solo determinar la madurez morfo- funcional del joven
deportista en el momento del examen, sino también, pronosticar las posibles tendencias en su desarrollo, al comparar los
datos obtenidos con las características definitivas del desarrollo físico y del estado funcional de los representantes de
determinados tipos de deportes. Otros autores como Vesselin, citado por Miló (2008) plantean que un entrenamiento
regular produce un efecto positivo sobre el organismo, esto se debe a una serie de modificaciones morfológicas y
funcionales, que contribuyen a complementar el desarrollo físico natural durante el crecimiento.

    En estas edades donde se estudia la edad biológica, o sea durante la adolescencia, se analizan numerosos rasgos,
entre los que aparecen la maduración del esqueleto y el nivel y distribución de la grasa subcutánea, que caracterizan y
acompañan el paso de un estadio del desarrollo sexual a otro. La maduración del esqueleto se relaciona fuertemente con
el comienzo de los cambios puberales. Por ejemplo, se establece que la aparición de la menarquia fluctúa de los 10 a los
17,5 años, mientras que los límites de la edad del esqueleto en este período se comprenden desde los 12 a los 14,5 años.
Todo esto atestigua la relación existente entre los procesos que controlan el desarrollo del esqueleto y la maduración
sexual. Cuando la menarquia se presenta en un periodo temprano del desarrollo, el sistema óseo presenta un mayor
desarrollo también. En las niñas que presentan tardíamente la menstruación, los estudios radiológicos demuestran, por el
contrario, la ausencia de la edad del esqueleto correspondiente a la edad cronológica (Díaz, 1986).

    Se cuenta además con gran cantidad de datos que permiten establecer las particularidades en las edades, de las
diferentes funciones fisiológicas del organismo. Todo lo antes planteado permite establecer las peculiaridades de las
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edades y contar con indicadores que, en su conjunto, reflejan la edad biológica del organismo en crecimiento y
desarrollo.

    En el presente estudio se aborda el tema de la edad biológica desde el punto de vista de su relación con el rendimiento
deportivo, teniendo en cuenta la importancia que reviste para la correcta aplicación de la carga física, y el cuidado de la
salud del atleta. De esta manera, se le brindará una herramienta útil al entrenador, y de fácil utilización. Además, el
método utilizado para determinar la edad biológica permitirá en el futuro estudiar grandes grupos de atletas, con mínimo
costo.

    La gran cantidad de factores que influyen en el grado de madurez biológica de un individuo incluye los genéticos, de la
alimentación, raza, clima, sexo, y el más importante según los autores es el tipo de entrenamiento físico a que es
sometido el atleta para contribuir al perfeccionamiento de los planes de preparación de los deportistas escolares, y así
elevar el nivel de los resultados deportivos y mantener un óptimo estado de salud. Así mismo, se indica, que en los
actuales momentos, cuando las ciencias aplicadas han alcanzado un alto progreso en el ámbito mundial, se han
desechado los métodos que identificaban el desarrollo de niños y jóvenes con el simple hecho de tomar la edad
cronológica, cosa que arriesga el rendimiento de los jóvenes atletas si sólo se toma en cuenta como elemento básico en
la distribución de las cargas de trabajo, por lo que se traza el objetivo de estudiar la edad biológica, cronológica, y su
relación sobre la capacidad de rendimiento físico, en pesistas escolares de la EIDE de Pinar del Río.

    Todos fueron clasificados en 5 estadios que representan las fases por las que transcurre el desarrollo sexual desde el
estadio prepuberal hasta la etapa adulta. Además, se les realizó un protocolo de test de campo consistente en el Test de
salto vertical de Lewis y col. que arrojó la diferencia, en cm., entre el alcance máximo y la altura alcanzada con el salto,
utilizando una escala graduada en cm, proporcionada por el laboratorio de desarrollo físico del centro de medicina
deportiva. Además una carrera de 30 metros volantes a la máxima velocidad posible en una pista de atletismo, y una
carrera de 800 metros en la misma pista, para lo cual se utilizó un cronómetro marca Hanhart de origen alemán graduado
en minutos, segundos y décimas de segundo.

    Los test se realizaron en tres momentos de la preparación dentro del macro ciclo de entrenamiento anual, es decir al
inicio del periodo preparatorio general, al inicio del especial y al inicio del competitivo. Los resultados fueron tomados por
los entrenadores con ayuda de cronómetros y una cinta métrica. Además, los atletas fueron agrupados por su edad
decimal desde 12 hasta 15 años, y a cada grupo se les hallaron medidas de tendencia central como media y desviación
estándar, con el objetivo de analizar en cuales casos los resultados de los test en cuanto a tiempos y marcas, estaban por
encima de la media del grupo. Todos los datos obtenidos fueron computados para el análisis estadístico correspondiente,
utilizando el paquete estadístico SPSS, que nos permitió hallar medidas de tendencia central, así como estudios de
correlación múltiple y uno a uno, a través del test de correlación de Pearson, lo cual nos permitía valorar en que medida
las variables edad cronológica y biológica estaban relacionadas tanto entre si, como con cada uno de los test realizados, y
por consiguiente, cual de las dos era más importante para predecir un resultado deportivo o para pronosticar
determinado rendimiento.

    Por una parte 12 atletas estaban en el estadio IV de esta clasificación, o sea casi el 50% de la muestra, sin embargo
es interesante también el hecho de que en el grupo de atletas de 12 años de edad cronológica, predominó el estadio II,
lo cual no se corresponde con los estudios realizados por Alonso (1995) con escolares que practicaban actividades físicas
sistemáticas, en los cuales el 80% de los niños de esa edad tenían un estadio III de desarrollo biológico, o sea,
aparentemente adelantados biológicamente con relación a su edad cronológica. Por otra parte, en el grupo de 13 años
había un atleta en el estadio II y 3 en el estadio IV, pero en el grupo de 15 años observamos que 1 atleta estaba en el
estadio II y uno en el III, o sea que, como se puede observar, este estudio expresa la gran variabilidad biológica que
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existe en grupos de individuos de igual edad cronológica, con niños retrasados, adelantados o en correspondencia con su
edad cronológica.

    Se presentan los valores de tendencia central de todas las variables estudiadas para el grupo etáreo de 12 años, o sea
la edad biológica y los test de campo efectuados por los atletas. Los resultados son los esperados para esa edad. En
cuanto a la edad de los caracteres secundarios obtuvimos un promedio de 2,14, es decir el grupo tiene una edad
biológica en correspondencia con la edad cronológica. En cuanto a los resultados de los test, podemos decir que se
lograron tiempos y marcas bastante buenos, incluso que fueron mejorando de un test a otro, lo cual se repite en todos
los grupos de edades. En un estudio realizado por Herrera (2002) en escolares de 12 años que practicaban actividad física
sistemática (N: 14), encontró valores para la carrera de 30 metros de 6,86 segundos como promedio, muy inferiores a los
tiempos de nuestros atletas, lo cual se puede explicar porque los nuestros son atletas de alto rendimiento con un plan de
cargas muy específicos para su deporte, y, aunque tienen gran desarrollo de la potencia anaeróbica propia de este
deporte, el énfasis fundamental lo ponen en el gimnasio, y los eventos de pista lo practican menos frecuentemente.

    Se presentan las medidas de tendencia central para todos los test de campo aplicado en los grupos etéreos de 13,14 y
15 años de edad decimal, los resultados son similares a los del grupo de 12 años, sin embargo es un hecho digno de
significar la edad sexual de 3,57 encontrada en el grupo de 15 años, o sea bien retrasados biológicamente con relación a
la edad declarada, lo cual corrobora lo expresado por varios autores consultados en el sentido de que para una misma
edad cronológica un individuo puede estar adelantado, retrasado, o en correspondencia con su edad del calendario
(Marques, 2002).

    El comportamiento de las correlaciones entre la edad decimal con cada uno de los indicadores de rendimiento
deportivo es muy similar al comportamiento de la edad biológica con dichos indicadores. De hecho, existe una
correlación, que podemos calificar de media, entre las edades expresadas por ambos criterios.

    Las correlaciones entre cada tipo de edad y los indicadores de salto son más bien medianas (alrededor de 0,60 con
una ligera ventaja para la edad decimal), y cercanas unas de otras. Las correlaciones con los demás indicadores, que son
los de carrera, son mucho menores y no se les observa algún patrón claro de tendencia a aumentar o disminuir, en la
mayoría de estas correlaciones. Por ejemplo, hay correlaciones que cambian de signo de la primera a la segunda
medición y nuevamente de esta última a la tercera, aunque no son significativas.

    En algunos casos, las correlaciones entre los tipos de edad o alguna otra prueba se atenúan en el tiempo, o sea, desde
la primera hasta la última medición de una prueba, manteniendo una variable al plantear las correlaciones; por ejemplo,
salto alto con 30 metros en primera, segunda y tercera medición. Esto tal vez quiere decir que a medida que se realizan
mediciones en una misma prueba, sus resultados dependen menos cada vez de otras variables, en particular de los tipos
de edad.

    En la muestra hubo un predominio de las edades de 12 y 15 años, aunque ligero con relación a los otros grupos
etéreos. Por otra parte en los atletas analizados 12 individuos estaban ubicados en el estadio IV de la clasificación de
Tanner para los caracteres sexuales secundarios, aunque es menester señalar la gran variabilidad encontrada en el físico
humano de estos atletas, pues en el grupo de 15 años hay dos atletas con estadio II, o sea bien retrasados
biológicamente.

    El comportamiento de las correlaciones entre la edad decimal con cada uno de los indicadores de rendimiento
deportivo es muy similar al comportamiento de la edad biológica con dichos indicadores. De hecho, existe una
correlación, que podemos calificar de media, entre las edades expresadas por ambos criterios.
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    Las correlaciones entre cada tipo de edad y los indicadores de salto son más bien medianas (alrededor de 0,60 con
una ligera ventaja para la edad decimal), y cercanas unas de otras. Las correlaciones con los demás indicadores, que son
los de carrera, son mucho menores y no se les observa algún patrón claro de tendencia a aumentar o disminuir, en la
mayoría de estas correlaciones.

    En este estudio se demuestra que al clasificar a los pesistas solo se tiene en cuenta la edad cronológica, pues ante una
misma edad decimal, los atletas pueden estar en diferentes estadios de madurez biológica, lo que indica trabajar con la
edad biológica para que las cargas de entrenamiento se corresponden con las respuestas adaptativas para lograr el
rendimiento individual planificado, constituyendo una herramienta importante para individualizar el entrenamiento en
edades tempranas.

Bibliografía

 Alonso, R. (2000) Desarrollo sexual y entrenamiento deportivo. [Link], Revista Digital. Buenos Aires,
Año 5, Nº 2, mayo. [Link]

 Andrade Ramiro, F. y otros (1990) Crecimiento y Ejercicio Físico. Archivos de Medicina del Deporte. Vol. VII.

 Berdasco Gómez, A. (1987) Maduración biológica: su valoración e importancia.  Rev Cubana Pediatr; 59(3): 411-
424.

 Bergamo, V. (1992) Talento, treinamento e rendimento no basquetebol feminino. Tesis de Mestrado. Piracicaba,


UNIMEP. p. 17.

 Bjork, Grave y Brown (1991) Maduración y predicción de talla. Atlas y métodos numéricos. Editorial Díaz de
Santos, S.A. Madrid.

 Bogin, B. (1988) Pattern of human growth. Cambridge. Cambridge University Press.

 Bompa, T.O. (2002). Periodização: Teoria e metodologia do treinamento.  Adaptação: Oliveira, P. R.; Francisco,
C.A. São Paulo, Phorte, p. 291-292.

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