Apuntes parasha Balaq
(Bemidbar 22:2 – 25:9)
Por: Avraham ben Avraham
Resumen
Balaq, rey de Moav, temió al pueblo de Yisrael por sus hechos, y por ello envía mensajeros a
Bilam a pedirle que maldiga a este pueblo, con el fin de derrotarlo y expulsarlo de la tierra. El
Eterno se le aparece a Bilam para decirle que no vaya con esos hombres; Bilam les dice que
no irá con ellos, por lo que aquellos se retiran, informándole a Balaq lo sucedido. Balaq envía
gente más eminente que la anterior, proponiéndole honra a Bilam. El Eterno se le aparece a
éste y le dice que puede ir con los hombres, pero sólo dirá lo que Él permita.
El Eterno se enfurece con Bilam por ir con los hombres, por lo que Su ángel se opone a Bilam
para obstaculizarle el paso; por esta razón su asna se desvía del camino. Bilam castiga a su
asna por esta acción, pero el ángel nuevamente se opone; al ver el animal al ángel, apretó
contra una de las cercas una pierna de Bilam, quien por ello nuevamente castigó al asna. El
ángel avanzó de tal manera que Bilam no podía desviarse, por lo que el asna se echó debajo
de Bilam, quien una vez más la castigó. El asna entonces habló preguntando la causa de sus
castigos; Bilam habló con el asna, diciéndole que podría matarla; después de intercambiar
algunas palabras más, Bilam puede ver al ángel, quien le explicó el comportamiento del asna.
Bilam aparentemente reconoce su pecado, y el ángel le dice que continúe con los hombres,
pero sólo diciendo lo que le sea permitido.
Balaq y Bilam se encuentran y brindan sacrificios. Bilam le pide que construya siete altares y
prepare siete toros y siete carneros; al consultar sobre ello a El Eterno, Él le pone palabras
para que las diga en presencia de Balaq. Esta es una primera bendición, que reconoce lo
único que Es el pueblo de Yisrael y su múltiple descendencia. Balaq reclama a Bilam, pero
éste reitera que sólo hablará lo que El Eterno le permita. Van entonces a Tsofim, en el monte
Pisga y erigió siete altares, ofreciendo un sacrificio igual al primero. Bilam pronuncia una
segunda bendición, que resalta la fidelidad de El Eterno para cumplir lo que dice y reconoce
que no hay pecado en Yisrael; dice también que el pueblo será engrandecido como un león.
Una vez más Balaq insiste en que se maldiga a Yisrael, pero desde otro lugar, y proceden con
los mismos sacrificios anteriores; esta vez pronuncia una bendición que habla sobre la belleza
de las tiendas de Yisrael, la abundancia de aguas y de simiente, así como el
engrandecimiento y poder de su reino. Balaq se enfureció contra Bilam, instándolo a que se
vaya, reconociendo que El Eterno impidió maldiciones sobre Yisrael. Sin embargo, antes de
irse Bilam advirtió lo que Yisrael haría en los días postreros; profetizó sobre la estrella que
aparecería en Yaäqov, aunque no pronto; naciones gentiles serían destruidas. Así mismo,
profetiza que Ämaleq sería destruido para siempre; habrá otros enfrentamientos entre Ashur
y los Kitim. Bilam volvió a su lugar, así como también Balaq.
Yisrael acampó en Shitim y se prostituyó con las hijas de Moav, quienes hicieron que los
Benei Yisrael se prosternaran ante ídolos. El Eterno ordena que los jefes del pueblo culpables
de idolatría sean colgados, por lo que Mosheh ordena que sean ejecutados. Un hombre trajo
a una mujer midianita ante todo el pueblo. Entonces Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aharon, al
ver esto tomó una lanza y atravesó al hombre y la mujer por el vientre, conteniendo la plaga
que se había cernido sobre Yisrael; en esta plaga murieron veinticuatro mil personas.
Balaq busca a Bilam
Balaq, al ver que el pueblo de Yisrael estaba ante él, se atemorizó y no duda en llamar a
Bilam para que maldiga al pueblo, a sabiendas de que sus maldiciones son efectivas. Esta es
una acción netamente reactiva, que ante alguna situación difícil de controlar genera alarma
casi desenfrenada, porque sabe del poder de Yisrael en caso de que haya un posible
enfrentamiento, y por lo tanto de sus consecuencias para el pueblo de Moav.
Balaq ha concluido que el poder de Yisrael yace en su boca, ya que muchos milagros han sido
producidos en el seno de este pueblo por el poder del habla, motivo por el que llama a Bilam,
quien era un experto para maldecir o bendecir eficazmente. Balaq tenía razón en su
apreciación; pero aquí hemos de ver que este tipo de actitud tiene algunos inconvenientes:
Se está confiando en un poder que de hecho no otorgan los hombres sino El Eterno;
se están sobreestimando los esfuerzos humanos, que en últimas nada son ante el
verdadero poder de El Eterno, Bendito sea.
El trasfondo de la persona que está siendo llamada para la tarea no es precisamente el
de una vida recta; Bilam representaba en los goyim el mismo poder de Mosheh en
cuanto al habla, sólo que iba en una dirección totalmente opuesta a la de nuestro
ancestro.
No hay indicios de que se quiera establecer algún tipo de paz con Yisrael, sino que de
hecho se plantea la confrontación, lo que de entrada es una pérdida puesto que es
“gran negocio” buscar shalom entre los hombres.
Sobre lo mencionado hemos de hacer una reflexión, para analizar la situación espiritual de los
pueblos. Yisrael es un pueblo concebido para exaltar la Majestad y demás Atributos de
HaShem, Baruj Hu, y por lo tanto, teniendo en cuenta el nivel espiritual de la generación del
desierto, no podría concebirse una confrontación por parte de nuestro pueblo, máxime
teniendo el ejemplo del “acercamiento” con Edom, que fue precisamente la iniciativa de
Yisrael, que sólo buscaba un lugar por el cual transitar, pagando todo lo que consumiera.
Esto dista de ser una actitud agresiva hacia las demás naciones; sin embargo, según lo
estamos viendo con los pueblos con los cuales se encontró Yisrael en su travesía, no se
puede esperar la misma respuesta de las otras naciones.
Ya hemos comentado anteriormente algo sobre los niveles del alma, lo cual nos parece
pertinente mencionar en este caso; estos son básicamente nefesh, ruaj y neshamah.1 Si nos
detenemos un poco a analizar qué implica cada uno de estos niveles, nos encontraremos con
que la diferencia de Yisrael con los demás pueblos reside en el nivel de neshamah, ya que
sus otros dos son básicamente los mismos en su naturaleza.
1
Jaia y Iejida podemos considerarlos en la práctica como contenidos en el nivel de neshamah.
Sin embargo, cuando se trata de la alabanza a El Eterno, bendito sea, las diferencias son
realmente significativas. Y es esto lo que yace en este nivel del alma, y que establece
contrastes tan grandes como, por ejemplo, que mientras el verdadero judío basa su
existencia en el servicio al Todopoderoso, los goyim centran sus vidas en su auto
gratificación; con esto no estamos queriendo decir que no existen almas entre los goyim que
sean realmente bien intencionadas en su anhelo de elevarse espiritualmente; pero
lamentablemente no son la mayoría.
Y este hecho innegable es el que hace que tantas personas sean de naturaleza reactiva, casi
al nivel de animales2. Expliquemos esto: Muchas (¡pero realmente muchas!) personas
prioritariamente buscan cosas como la prosperidad material, la fama, el poder, etc., cuyo
propósito es sobresalir de alguna forma para obtener satisfacción 3. El matrimonio, por citar
un ejemplo, es hoy una institución totalmente degradada por la actual sociedad, lo cual nos
muestra espiritualmente cuán bajos estamos comparados con aquellos gigantes de la Torah
de épocas pasadas. El servicio a El Eterno se concibe en términos humanos, totalmente
apartados de lo ordenado en las Escrituras.
Pues bien, todo esto lo que quiere es mostrar que a pesar de la “aparente” sabiduría de Balaq
y Bilam, su reacción es tratar de maldecir a un pueblo que, en la práctica, está “blindado” por
El Eterno ante cualquier ataque por parte de estos pueblos 4. Su reacción es instintiva más
que racional; si hubieran meditado un poco, se habrían dado cuenta que el mejor “negocio”
que podrían hacer con Yisrael era bendecirlo de corazón, pues cualquiera que bendice a
Yisrael será bendecido5.
Grave asunto es maldecir a Yisrael. Y Balaq y Bilam escogieron ese, el peor camino, que
tendría su recompensa mida-keneged-mida. El asunto aquí tiene varias formas de analizarlo;
entre muchas, las siguientes:
Debemos escoger ser proactivos en lugar de ser reactivos; pensar para actuar es el
camino correcto, y no lo contrario. Balaq y Bilam fueron reactivos, y de ahí las
consecuencias posteriores de su mala acción.
Toda muestra de antisemitismo, ir en contra de Yisrael, tiene su justa recompensa,
pero no como premio en el Olam Haba. Balaq y Bilam pretendieron destruir a Yisrael, a
sabiendas de su protección por parte del Todopoderoso; hoy en día las naciones
gentiles hacen igual cosa, aparentemente con éxito, pero al final de los tiempos se
verá que todos sus esfuerzos han sido absolutamente vanos.
Es importante saber con quién escogemos andar; si es con sabios, aprenderemos de
ellos y seguramente serán de provecho para nuestras vidas, pero si son rashaim, lo
2
Más de una vez el Rebe HaQadosh se refirió a los gentiles como “perrillos”, con lo cual no quería denigrar de ellos;
simplemente se refería al verdadero estado de su espiritualidad; de hecho, tuvo compasión de ellos, como se muestra en
varios casos, que incluso pudieron ser vergüenza para los mismos judíos.
3
En este caso nos referimos a quienes buscan su deleite personal por sobre todas las cosas; pero no a aquellas que
son eco de las palabras de Rav Shaul
cuando dijo: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos” (1 Timoteo 6:8), que son reflejo así mismo de
Mishlei 30:8, donde está escrito:
“Vanidad y mentira aparta de mí, y no me des pobreza ni riquezas, sino susténtame con el pan necesario”.
4
Obviamente, mientras permaneciera en Sus caminos.
5
Esto fue prometido a Avraham Avinu por El Eterno, lo cual encontramos en Bereshit 12:1-3.
más seguro es que terminemos contaminados por su maldad y tengamos que dar
razón de ello en el juicio.
Fue tan protuberante el error de Balaq y Bilam que incluso uno de los diez recuerdos diarios
de nuestro pueblo es precisamente esa vil acción; ello no es para exaltar a estos hombres,
sino más bien para recordar la provisión de El Eterno, que siempre ha tenido buen cuidado de
guiar a Su pueblo y guardarlo de todos los males a los que ha estado expuesto en toda la
historia de la humanidad.
Textos para meditar: Yirmeyahu 31:3
¿Quién es en realidad el satan?
En Bemidbar 22:22 está escrito: “Y encendióse la ira de Elohim por su partida con ellos, y el
ángel de El Eterno se puso en el camino para obstaculizarle...”. En este texto la expresión
“para obstaculizarle” en hebreo es lesatan (÷f;c;l]); es esta la primera ocasión en la cual se
hace referencia directa al concepto “satan”, por lo cual trataremos de explicarlo.
Este vocablo significa adversario, rival, acusador; y el verbo asociado al mismo significa
acusar, atacar, oponerse. Por lo tanto la esencia de satan es oponerse. Veámoslo con
un ejemplo: Cuando dos personas o equipos en algún deporte se enfrentan, la idea es que no
sólo cada uno intenta hacer el mayor número de puntos sino que además tratan de impedir
que el otro los haga en su contra. Esto significa que en realidad las dos personas o
equipos son rivales o adversarios, pero ello no implica en manera alguna que sean
enemigos.
Con el satan ocurre algo similar. El satan es en realidad una función específica determinada
por El Eterno para oponerse al ser humano6. Éste actúa como un fiscal (acusador) con el fin
de hacernos ver nuestra condición pecaminosa, de tal manera que podamos trabajar en la
superación de las pruebas a las que somos sometidos. Esto lo podemos ver de dos maneras:
Un ángel puede tener, para algún propósito específico, la función de satan. Esto
significa que existen momentos donde un enviado de El Eterno actúa como opositor,
como por ejemplo en el caso de Iyov. Este malaj estaba poniéndolo a prueba para ver
si éste permanecía fiel a El Eterno 7; de hecho vemos que al final a este tsadiq le es
restituido todo en abundancia, puesto que fue aprobado.
Existe una fuerza opositora dentro de cada uno de nosotros: El yetser hara. Esta
inclinación al mal es la que se opone a nuestro camino hacia la Luz, de tal manera que
también “tiene la función de satan”. Su gran manifestación está presente cuando
tratamos de inflar nuestro ego, lo cual es idolatría, y por lo tanto podemos afirmar sin
dudarlo que el satan es también la mala inclinación que existe en cada persona. De
hecho en los escritos talmúdicos y cabalísticos satan y yetser hara son sinónimos.
6
No podría cabernos en nuestra mente judía que exista algo que El Eterno no creó; recordemos que nada nuevo hay bajo el
sol” (Qohelet 1:9-10).
7
Este malaj, no hacía más que obedecer a El Eterno, como lo hacen todos los malajim (ángeles), sin excepción.
Teniendo en cuenta lo anterior, podemos ver que el satan dista muchísimo de las definiciones
asumidas por otros movimientos religiosos, ya que no se trata de una persona o ángel
específico, cuyo propósito es hacer el mal (por supuesto, cuando no se trata del yetser hara).
Pero, ¿por ello hemos de buscar su “amistad”? Rotundamente no; lo que sucede es que en el
fondo lo que esta fuerza persigue es nuestra elevación; por supuesto, esto depende de
nuestras intenciones y deseo de servicio a El Eterno.
Para el pasaje del asna, el ángel claramente estaba oponiéndose a Bilam, de manera que
estaba actuando como satan; lo interesante es que para este caso específico el malaj estaba
impidiendo que Bilam hiciera algo malo a todas luces. Ya es hora de ir descorriendo el velo
que ha sido puesto durante tanto tiempo para no ver la realidad; si estudiamos los textos del
Código Real que hablan sobre este tema, aplicando los conceptos aquí explicados,
entenderemos de tal manera que las cosas escritas tienen mucho más sentido.
Sólo El Eterno puede maldecir a Yisrael
En repetidas oportunidades Bilam manifestó que sólo hablaría lo que El Eterno pusiera en su
boca. Esto es absolutamente correcto; en medio de su maldad él era consciente de que sólo
el Amo del Universo está en control de todo, aún de las pequeñas cosas que decimos o
pensamos. De aquí podemos ver varios hechos interesantes:
El Eterno no permitió que Bilam pronunciara alguna maldición sobre Yisrael, pues
Bilam tenía mucho poder en su boca y podría atraer sobre Su pueblo consecuencias
funestas. Aunque es potestad de El Eterno prohibir o permitir todo lo que ocurre,
justamente no permitió que hubiera alguna palabra de Bilam que afectara a Yisrael. 8
El no permitir que hubiera maldición por parte de Bilam nos muestra que El Eterno,
Bendito sea, es el Amo de todo lo existente, y que ocurre sólo lo que Él permite. Esto
significa que en ninguna manera, por causa de Su gran Amor hacia Yisrael, iba a dejar
que el poder de la palabra de Bilam tuviera efectos negativos; por eso sólo lo compelió
a proferir bendiciones.
Las “maldiciones” que pueden ocurrir contra Yisrael ya están escritas en la Torah, las
que además son en extremo fuertes, ya que ocurrirán cuando Yisrael se aparte de la
senda trazada por El Eterno.
Un tsadiq está a resguardo de maldiciones; por el contrario, las “fuerzas del mal”
huyen de ante su presencia9.
Este comentario busca causar meditación para que analicemos cómo está nuestro camino; es
posible que muchas personas hayan sido afectadas por diversos “males”, que son
consecuencia de un andar que no ha sido correcto; por ello, sin rodeos, lo que tratamos aquí
es de exhortar al camino de retorno, de teshuvah, que es el único que endereza nuestra
senda y nos pondrá en resguardo de los dardos lanzados en contra nuestra. Teshuvah es el
escudo eficaz contra las acusaciones de las cuales podemos ser objeto.
8
El poder de Bilam sin duda alguna fue conferido por El Eterno, y por eso mismo no permitió que se hiciera efectiva alguna
maldición de su parte.
9
Ver, por ejemplo, Matityahu 8:28-34, Meir 5:1-20, Hilel 8:26-39.
Y algo más que se deriva de este pasaje; en Bemidbar 22:38 está escrito: “Y le replicó Bilam
a Balaq: Heme aquí, pero ¿acaso podré decir cualquier cosa? La palabra que Elohim ponga en
mi boca es la que diré.” Esto confirma el absoluto dominio de El Eterno sobre todas las cosas;
por ello, está absolutamente prohibido siquiera pensar en la posibilidad de que exista algún
reino paralelo que le haga “contrapeso” a HaShem, jas veshalom, porque esto equivale a una
mayúscula forma de idolatría, que pretende encontrar fuerzas similares a las del Creador (por
tanto, no existen cosas como el “reino de las tinieblas” tal como se ha concebido por algunas
religiones). HaShem es EL Todopoderoso, no “un” todopoderoso.
Textos para meditar: Yeshayahu 1:16-20
¿Cuál es nuestro nivel espiritual?
En Bemidbar 22:23 está escrito: “Y el asna vio al ángel de El Eterno parado en el
camino esgrimiendo una espada en la mano, y entonces el asna se desvió de su
trayecto...” Es interesante que el asna fue quien primero vio el malaj de HaShem; Bilam,
enceguecido por sus propósitos, no veía más de lo que quería ver, de manera que podríamos
asegurar que su nivel de santidad, si es que se puede hablar de alguno, era mínimo o no
existía; en realidad Bilam, a pesar de la grandeza que pudo haber tenido en el camino
correcto, estaba en el nivel más bajo de idolatría; de ahí que inicialmente no pudo ver al
ángel. Para ilustrar lo dicho, veamos el contraste que se nos muestra en la Torah:
El asna vio un ángel con una espada en la mano (sabemos que la espada es un símbolo de la
Torah); el animal sintió que no iba en la dirección correcta y por eso se desvía; la segunda
vez que ve al ángel también reacciona incluso molestando una pierna de Bilam, y la tercera
vez, al darse cuenta que no podría desviarse, opta por echarse debajo de Bilam sin proseguir
su camino.
Este animal es un servidor humilde, pues el hombre le utiliza de variadas maneras,
fustigándole repetidamente, y aún así presta su servicio. Pero sin importar su condición, el
asna ve al ángel de El Eterno; esto nos enseña que a El Eterno le place revelarse a los
humildes de espíritu, a aquellos que declaran sincera y abiertamente su incapacidad para
agradarLe sin Su asistencia. También El Eterno les brinda Su protección; esto lo podemos ver
en el hecho de que Bilam no pudo matar al asna a pesar de sus deseos de hacerlo.
Pero por otro lado está Bilam: Inicialmente no ve al ángel, pues estaba más preocupado por
el dinero y honor que habría de recibir; es el modelo del hombre soberbio, pero a la vez
ignorante, que sólo pone sus ojos en lo pasajero y no en las cosas espirituales; estaba en una
condición espiritual tan pobre, que además habla con el asna en una forma natural, como lo
haría con un criado suyo; en otras palabras, se puso al nivel de un asno, lo que implica que
fue testarudo, ignorante y torpe para vislumbrar lo que El Eterno tenía reservado para él;
tanto, que fue precisamente el animal el que lo hace reaccionar.
El Eterno de alguna forma muestra Su Atributo de Misericordia hacia este hombre, pues
finalmente el malaj se hace visible. De no ser por la acción del asna, Bilam habría sido
muerto; lo que podemos ver es que de todas maneras Bilam prosiguió su camino, lo que nos
enseña una vez más que el Cielo permite que sigamos en la dirección en que queremos ir.
Preguntamos entonces: ¿Somos humildes como el asna o soberbios como Bilam?
¿Reconocemos las sendas de El Eterno o nos interesa más nuestro propio camino?
¿Queremos dejarnos guiar o estamos interesados en ser nuestros propios maestros? ¿Nos
interesa el honor de El Eterno o el nuestro?
Textos para meditar: Tehilim 32:9
El habla es un don de El Eterno
El conocido pasaje del asna de Bilam, que le habló para confrontarlo, no sólo nos muestra la
pobreza espiritual de Bilam, quien no se maravilló ante un suceso tan sorprendente y además
se puso al nivel del asna para discutir con ella, sino que en realidad nos ayuda a entender
aún más el Señorío de HaShem, Baruj Hu, sobre todo lo existente.
En Bemidbar 22:28 está escrito: “Abrió entonces El Eterno la boca del asna...” Es muy claro
que este milagro ocurrió por causa de una acción soberana de El Eterno, Bendito sea. Y,
como también sabemos, Bilam sólo pudo hablar lo que El Eterno le permitió. Por lo tanto
estamos ante el hecho de que la facultad de hablar es potestad de El Eterno concederla a
quien estime conveniente; este es un privilegio de los seres humanos, que debemos utilizar
para el servicio de Bore Olam. Por tanto, habríamos de preguntarnos: ¿Acaso fuimos nosotros
quienes decidimos poseer el don del habla?
El hecho de que la facultad de hablar sea un regalo de El Eterno nos debe llevar a
comprender que ello ha sido concedido para que lo utilicemos, en consecuencia, para replicar
esa infinita bondad con la cual fuimos creados y con la que incesantemente hemos sido
obsequiados con tantas bendiciones. De ahí que sea tan importante que nuestro lenguaje sea
de bendición y no de maldición; que nuestras palabras sean de amor a Yisrael y no de odio
antisemita, de humildad y auténtico amor hacia nuestro prójimo y no de orgullo.
Sobre las bendiciones de Bilam
A pesar de las intenciones de Bilam, incitado por Balaq, fue este hombre quien pronunció
algunas de las palabras más sublimes de la historia de Yisrael. Las bendiciones pronunciadas
por Bilam no son sólo un elogio al pueblo de HaShem, sino que además fueron profecías que
se cumplieron, se están cumpliendo actualmente y se cumplirán en el tiempo futuro.
Alguno preguntará: ¿Cómo de un hombre tan malvado pueden venir profecías tan
maravillosas que tienen estricto cumplimiento? La respuesta es que esas palabras no salieron
por voluntad propia de Bilam, pues él sólo hablaba lo que El Eterno pusiera en su boca; de tal
manera que sus palabras realmente fueron profecías provenientes de El Eterno mismo, y de
ahí que tengan cabal cumplimiento. Esto nos enseña que El Eterno utiliza a quien le place,
porque Su Soberanía es sobre todo lo que existe 10. Y por ello vale la pena meditar sobre
algunos puntos importantes existentes en cada una de las bendiciones.
De la primera bendición podemos ver, entre otros asuntos, los siguientes:
“Su pueblo será solitario y no se contará entre las naciones”; Yisrael ha sido
escogido de entre todos los pueblos para ser un reino de sacerdotes y gente santa; las
naciones optaron por apartarse de la Torah y por lo tanto Yisrael se ve solitario en su
senda; sin embargo, al final muchas gentes de las naciones desearán estar del lado de
Yisrael.
“¿Quién puede contar el polvo de Yaäqov? ¿Quién puede contar siquiera la
cuarta parte del pueblo de Yisrael?”; Bilam estaba viendo el cumplimiento de las
promesas hechas a Avraham Avinu, en cuanto a la multiplicación de su descendencia
(Bereshit 17:5-6); al final de los tiempos la descendencia de Yisrael será en extremo
numerosa.
“Muera yo la muerte de los justos y que mi final sea como tal”; Bilam entendió
que existe diferencia entre el destino de un tsadiq y el de un rasha; por lo tanto, no
duda en proferir tales palabras.
Sobre la segunda bendición podemos decir lo siguiente:
“Elohim no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se
arrepienta. Si Él lo ha dicho, ¿acaso no cumplirá? Si Él ha hablado, ¿no
quedará establecido?”; esto se refiere a la inquebrantable fidelidad de El Eterno,
quien no deja de cumplir lo prometido, como muchas veces pasa con el hombre.
Nuestros sabios nos enseñan que esto también apunta al hecho de que Bilam
pretendía que El Eterno revocara Su promesa de llevar a Yisrael a la Tierra Prometida,
lo cual obviamente no sucedió. Pero también hay más: Quienes pretenden hacer una
Deidad del Mashiaj, asegurando que es El Eterno mismo, pueden ver en este texto
claramente que Él no es hombre, condición que sí es necesaria en el Mashiaj.
“No ha visto pecado en Yaäqov; en Yisrael no ha visto maldad”; esto fue algo
que tuvo que aceptar Bilam en su momento, dado que la generación del desierto era
de tsadiqim, lo que haría admirar aún a los más malvados. Pero esto también se verá
en el futuro, cuando estas palabras sean válidas para la eternidad, ya que las
promesas de vida eterna son para Yisrael, cuando el pecado ya no exista más.
“Porque no hay magia en Yaäqov ni hechicería en Yisrael”; no sólo no hay sino
que no tienen poder contra Yisrael, porque El Eterno mismo actúa como su escudo. Un
verdadero tsadiq no puede ser afectado por la hechicería, pues en sí mismo reside la
Shejinah de El Eterno.
“Y el pueblo se alzará como una leona y será engrandecido como un león”;
estas palabras anticipan la grandeza espiritual de Yisrael, que como un león destruirá a
sus enemigos.
La tercera bendición también nos presenta otras profecías:
10
Esto confirma que no existe en la realidad nada que se oponga a Sus designios.
“¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Yaäqov, y tus moradas, oh Yisrael!”;
Bilam aceptó que ni siquiera el “mal de ojo” afectaría a Yisrael; se dio cuenta que
todas sus tiendas, esto es, sus sitios de reunión (el Mishkan, las sukot, el futuro Beit
HaMikdash y los demás) eran plenos de qedushah. Por esto, era imposible que sus
artimañas tuvieran efecto.
“Fluirá el agua de sus cántaros, y su simiente prosperará en abundancia, y
su rey será enaltecido más que Agag, y su reino será engrandecido”; esta es
la anticipación de los torrentes de sabiduría de la Torah (“fluirá el agua de sus
cántaros”) que habrá en todo Yisrael; también se refiere a la simiente de Avraham que
será muy numerosa. Al hablar de Agag se está refiriendo a los tiempos del rey Shaul
quien venció a Agag; pero el engrandecimiento del reino vendría para los reinados de
David y Shlomo. Esto último también aplica a los tiempos finales, cuando el reinado del
justo Mashiaj sea en gran manera engrandecido.
En cuanto a la cuarta bendición, encontramos más perlas dignas de destacarse:
“Lo veo, pero no ahora. Lo percibo, pero no está cercano. Veo que una
estrella emerge de Yaäqov y un cetro surge de Yisrael”; aunque en parte,
según lo dicho por nuestros sabios, esta profecía tenga que ver con David, en gran
manera se refiere en su totalidad al surgimiento del Mashiaj; de ahí que diga que no lo
ve cercano, puesto que faltaban muchos años para el advenimiento del Mashiaj. Aquí
hemos de decir algunas cosas que quizá no están de acuerdo con lo expuesto por el
judaísmo rabínico: Esto también se refiere al Mashiaj ben Yosef; el vocablo estrella,
kojav (bk;/K) tiene un valor de cuarenta y ocho, que equivale a doce, el número de
Tribus de Yisrael, y teniendo en cuenta las palabras del Rebe HaQadosh, “No soy
enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Yisrael”, podemos ver su relación con
la profecía. Por supuesto también tiene que ver con al Mashiaj ben David, que de
hecho es la misma persona, y que vendrá como rey en su papel de Mashiaj ben David.
“Y tomará Edom por heredad y conquistará Seir a sus enemigos y prosperará
Yisrael”; esta es una confirmación de que Edom también será dominado por Yisrael
(ver el profeta Ovadiah); el exilio final, que es el de Edom, terminará con el
advenimiento del Mashiaj ben David. De hecho es reiterado el fin de Edom al profetizar
sobre la destrucción de Ämaleq.
En las profecías de Bilam podemos ver que aún las naciones gentiles reconocen que Yisrael
es un pueblo especial; por ello nuestra insistencia en comprometernos con la Torah y sus
mitsvot, pues esto es todo el ser humano; nuestra vida realmente sólo tiene sentido si la
enfocamos en esta dirección, pues así seremos luz del mundo y sal de la tierra.
El episodio de Shitim
Al acampar Yisrael en Shitim, se prostituyó con las hijas de Moav, quienes lograron que aún
los israelitas se postraran ante dioses extraños. Tan grave fue esta falta que El Eterno ordenó
que quienes estuvieron involucrados en idolatría fueran muertos. A tal descaro llegó esta
situación que un hombre llevó una mujer midianita a la vista de todo el pueblo para cometer
fornicación. Por ello, Pinjas los atraviesa con una lanza, lo que fue la única manera de
detener la plaga entre el pueblo.
Lo anterior nos demuestra que todos nuestros sentidos deben ser guardados; el pueblo del
desierto tenía un alto nivel de santidad, mas sin embargo pecó. Todo ello nos indica que
ningún ser humano está exento de una caída; si todo está bien en nuestra vida, al menos
aparentemente, debemos estar alertas, puesto que la tentación está a la puerta y podemos
caer muy fácilmente. Si nuestro lenguaje es santo, también deben serlo nuestros ojos; bien
sabemos que el hombre puede ser seducido por medio de sus ojos, y de ahí que haya
sucedido este triste incidente. Nada garantiza que estemos exentos de caer; el tiempo para
revisar nuestra vida es en todo momento, puesto que de esta forma estaremos más
pendientes de nuestro servicio que de nuestros deleites personales.
No sólo vale la intención sino las obras; por ello, aunque tenemos un don muy grande en el
sentido de que una chispa de la Shejinah nos acompaña, en últimas depende de nosotros el
camino que hemos de recorrer; el relato de Shitim no sólo nos enseña sobre la necesidad de
santificar nuestros ojos, sino todos nuestros sentidos, ya que todas las formas de idolatría
están al acecho para desviarnos y, si es posible, hacernos perder nuestra entrada a las
moradas eternas.
Tesoros encontrados en la parasha
La imperfección de Balaq
El nombre de Balaq (ql;B;) nos muestra algo interesante, y es que su valor numérico es 132,
que equivale a seis, que nos sugiere la imperfección de este hombre en sus caminos. Seis es
“número de hombre”, esto es, la dependencia en los esfuerzos humanos para actuar. Si
hubiera utilizado su inteligencia en la forma correcta, otro hubiera sido su destino, pero él
escogió el camino equivocado.
La posible perfección de Bilam
El nombre Bilam (µ[;l]Bi) tiene un valor numérico de 142, que equivale a siete, lo que nos
indica que potencialmente este hombre podría haber sido el “perfecto” profeta entre los
gentiles; perfecto en el sentido de que si su vida hubiera estado consagrada a El Eterno con
seguridad hubiera cumplido un papel sumamente importante. Sin embargo, a pesar de ello su
actuar hizo que su posible perfección se convirtiera en la peor imperfección, de manera que
fue desechado. Esto nos enseña que fuimos creados para un propósito que de no cumplir
podrá causar nuestra muerte definitiva, esto es, en el gehinom.
¿Por qué cuatro bendiciones?
Como hemos insistido en repetidas oportunidades, nada de lo que está escrito en la Torah es
producto de la casualidad o de un “capricho” de El Eterno, jas veshalom. Y el hecho de que
un gentil haya pronunciado estas cuatro bendiciones, nos puede traer importantes
enseñanzas (seguramente muchas de ellas estarán ocultas hasta que la Voluntad de El
Eterno, Bendito sea, permita que sean reveladas).
A juzgar por el tema principal de cada una de ellas, encontramos que de alguna forma
podrían tener que ver con cada uno de los exilios que ha padecido nuestro noble pueblo, en
el sentido de que a pesar de que éstos nos han traído aflicción, también es cierto que nos
hemos mantenido como un pueblo para mostrar la Luz Admirable de HaShem. Veamos cómo
es esto:
La primera bendición habla de lo especial que es Yisrael y en el hecho de que no será
contado entre los demás pueblos; pues bien, en el exilio de Babilonia Yisrael no perdió
su identidad, a pesar del pecado reinante en los demás pueblos; de hecho, en esta
época se gestó lo que es el rabinato actual; adicionalmente, en Babilonia se escribió el
Talmud más importante11, cuyo legado es fielmente seguido por la comunidad judía de
todas las épocas que siguieron a este hecho. Esto lo podemos resumir como idolatría
vs. Santidad.
La segunda bendición enfatiza el hecho de que no hay pecado en Yisrael; el exilio de
Medo-Persia nos habla de la inmoralidad de los pueblos que rodeaban a Yisrael, pero a
pesar de ello nuestro pueblo se aferró a su identidad basada en la Torah y sus mitsvot.
Aquí el contraste es inmoralidad vs. Recato.
La tercera bendición se refiere en gran manera a los torrentes de sabiduría y
abundancia de simiente de Yisrael; en el exilio de Grecia se pretendió asimilar a
nuestro pueblo con el helenismo en todas sus formas, pero también aquí la identidad
se conservó, incluso a costa de muchas vidas. El “paralelo” para este exilio es sabiduría
humana vs. Sabiduría Divina.
La cuarta bendición nos habla del Mashiaj y el final de Edom; esta es más explícita,
pues Edom está abiertamente mencionado y nos recuerda que este exilio, que no ha
terminado, tiene un final de gloria con el Mashiaj como rey y Edom reducido a cenizas
y olvido. Los conceptos antagónicos son Olam Haze vs. Olam Haba.
No pretendemos dogmatizar con esta visión; sin embargo, queremos motivar al lector
estudioso a escudriñar más las Escrituras, tal como lo decía el Rebe HaQadosh, para que al
revisar sus verdades pueda enriquecer su alma con las delicias que están ocultas en la Torah.
11
Aunque también existe el Talmud de Yerushalayim, no iguala en grandeza al de Babilonia, lo cual no necesariamente lo
descarta.