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SEAMOS PASTORES DE NUESTRAS FAMILIAS.
Las escuelas cerradas, los aeropuertos han dejado de operar, los trabajos se han detenido,
los negocios cerrados, las iglesias están obligados a cerrar sus puertas.
Cientos de países se unirían para decir a sus habitantes #QUEDATE EN CASA.
1. El quedarse en casa no es una opción, era una obligación y todo esto para evitar
que el COVID19, para detener el avance de el contagio.
2. el #QUEDATE EN CASA no solo serviría para evitar la propagación del virus,
sino también para darle la oportunidad a muchos hombres de asumir el llamado
que Dios les ha hecho de ser cabezas y sacerdotes de su hogar.
3. Muchos hombres, y muchos cristianos se han escudado detrás de un trabajo y se
han dado el título de “Proveedor de la familia”,
pero ahora no basta simplemente con ser proveedor, es tiempo de ser esposo,
padre, pastor, consejero, siervo, roles que muchos no han estado cumpliendo y
otros que incluso no tienen idea de cómo hacerlos.
PRIMERO LO PRIMERO, ¿QUÉ DICE DIOS?
qué deberíamos estar haciendo como hombres para bendecir y cuidar de nuestra
familia en este tiempo, es importante recordar brevemente que nos ha dicho Dios
en su palabra que debemos ser:
1. Líderes: Cuando Dios puso al hombre en el Edén, le dio instrucciones
específicas de liderar y gobernar toda la creación. Génesis 1:28 Luego Dios los
bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen
la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del
cielo y todos los animales que corren por el suelo».
De la misma manera Dios ha determinado que el hombre es el líder de su hogar
y como líder está llamado a ir delante, marcando el camino por el cual su
familia transitará.
2. Amadores de los suyos: El hombre está llamado a amar a su esposa como
Cristo amó a la iglesia.
1) Efesios 5:25 Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa
tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella
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2) 26 a fin de hacerla santa y limpia al lavarla mediante la purificación de la
palabra de Dios. *
3) 1Pe 3:7 De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida
conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer
es más delicada, [a] y ambos son herederos del grato don de la vida. Así
nada estorbará las oraciones de ustedes.
4) amar a sus hijos como herencia del Señor que son: Salmo 127:3 Los
hijos son una herencia del SEÑOR, los frutos del vientre son una
recompensa.
5) Este amor es un amor ágape, es decir, un amor incondicional. En 1
Corintios13:4-7 se nos describe cómo luce este tipo de amor:
4 tener amor es saber soportar,
ser bondadoso;
es no tener envidia, [d]
no ser presumido, orgulloso,
5 grosero o egoísta; [e]
es no enojarse ni guardar rencor;
6 es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad.
7 tener amor es sufrirlo todo,
creerlo todo,
soportarlo todo.
3. Protectores: Tal y como Dios ha prometido proteger a los suyos,
1) así los hombres deben proteger a los de su casa. 2 tesalonicenses 3:3 Pero el
Señor es fiel; él los fortalecerá y los protegerá del maligno.
2) Pero esta protección no se limita simplemente a la protección física, sino
también a la protección espiritual 1 Corintios 16:13 Estén alerta.
Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. * Sean fuertes.
Como padres y esposos es nuestra responsabilidad velar no solo por el
bienestar del cuerpo de nuestra familia, sino también por el bienestar de su
alma.
4. Proveedores: El rol de proveedor está claramente establecido en las Escrituras,
a tal punto que el apóstol Pablo compara con un incrédulo a aquel hombre de
Dios que no cumple con este mandato. 1Timoteo 5:8 Pero los que se niegan a
cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe
verdadera y son peores que los incrédulos.
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1) Proveer, para nosotros los hombres, no es una opción, es una instrucción
aún en los peores tiempos. En estos casos ese hombre debe confiar en Dios
y recordar las palabras de salmista en el Salmo 34:10 Hasta los leones
jóvenes y fuertes a veces pasan hambre, pero a los que confían en el
SEÑOR no les faltará ningún bien.
5. Sacerdotes: En el Antiguo Pacto, la función del sacerdote era interceder delante
de Dios en favor del pueblo: Éxodo 19:5 Ahora bien, si me obedecen y cumplen
mi pacto, ustedes serán mi tesoro especial entre todas las naciones de la tierra;
porque toda la tierra me pertenece. 6 ustedes serán mi reino de sacerdotes, mi
nación santa”. Este es el mensaje que debes transmitir a los hijos de Israel».
1) Moisés como sacerdote representa al pueblo delante de Dios, como
sacerdote ora, clama por el pueblo.
2) De la misma manera nosotros como hombres hemos sido designados
sacerdotes de nuestros hogares, llamados a clamar a nuestro Dios fielmente
para que Él, según su soberana voluntad, pueda mostrar Su favor y Su
gracia a los de nuestra casa: 1Pedro 2:5 Y ustedes son las piedras vivas con
las cuales Dios edifica su templo espiritual. Además, son sacerdotes santos.
* Por la mediación de Jesucristo, ustedes ofrecen sacrificios espirituales que
agradan a Dios
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Ser la cabeza y el corazón de la familia, proveer, proteger y ser el pastor de la
familia
El tiempo que estamos viviendo nos revelan lo incapaces que somos para cumplir por
nosotros mismos los estándares de nuestro buen Dios. Nuestra naturaleza pecadora nos
empuja a centrarnos en nosotros y olvidarnos incluso de aquellos a quienes amamos
Romanos 7:19 Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero
hacer lo que está mal, pero igual lo hago. 20 Ahora, si hago lo que no quiero
hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que
vive en mí. 21 He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando
quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. 22
Amo la ley de Dios con todo mi corazón. 23 Pero hay otro poder* dentro de
mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que
todavía está dentro de mí. 24 ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me
libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? 25 ¡Gracias a
Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi
mente, de verdad quiero obedecer la ley de Dios pero, a causa de mi
naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado.
Tres cosas, Dios está probando de cada uno de nosotros, de nuestra familia, y de la
iglesia al cual asistimos:
Dios está probando nuestra confianza, nuestra fe en quien realmente confiamos.
Dios está probando nuestra obediencia a su bendita Palabra.
Dios está probando nuestro amor, hacia donde estamos corriendo.
Hoy más que nunca, debemos entender que es un tiempo de instrucción y enseñanza
donde el Señor nos está mostrando lo que hay en nuestros corazones y lo que Él espera
de nosotros (Deuteronomio 8:2).
Deuteronomio 8:2 Recuerda cómo el SEÑOR tu Dios te guio por el
desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para
revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos. 3 Sí,
te humilló permitiendo que pasaras hambre y luego alimentándote con
maná, un alimento que ni tú ni tus antepasados conocían hasta ese
momento. Lo hizo para enseñarte que la gente no vive sólo de pan, sino que
vivimos de cada palabra que sale de la boca del SEÑOR. 4 En todos esos
cuarenta años, la ropa que llevabas puesta no se gastó, y tus pies no se
ampollaron ni se hincharon.
1. Para ser cabezas y pastores de nuestra familia en estos tiempos necesitamos
a Cristo: Él es nuestro Rey, nuestro Señor y nuestro modelo. Es por eso que, para
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poder liderar, amar, proteger y proveer para nuestra familia necesitamos ver su
ejemplo. Necesitamos buscar ser más como Él. Ver cómo él actuó en los
momentos de crisis, estudiar Su liderazgo y aprender de la forma como amó,
protegió y cuidó e incluso como proveyó para los suyos.
2. Definitivamente no podremos terminar esta cuarentena, ni pastorear a los de
nuestra casa sino tenemos fe. Fe en las promesas de Dios. Fe en que Él cuida de
nosotros. Fe en que todo esto está obrando para bien para aquellos que le amamos
(Romanos 8:28). Sin fe es imposible agradar a Dios y sin fe es imposible
quedarnos en casa y estar en paz con nosotros mismo y con los nuestros.
3. Gracia: Si alguna vez usted pensó que podrías ser cabeza y pastor de su familia
sin la gracia de Dios, es IMPOSIBLE. Debemos acercarnos a Él buscando Su
oportuno socorro y Su dirección. No podemos solos, necesitamos de Él. Hebreos
4:16 Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro
Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará
cuando más la necesitemos.
4. Su palabra: Necesitamos venir a Su palabra cada día, buscando Su consejo, Su
dirección, Su instrucción y Sus promesas.
1) La palabra de Dios es lámpara a nuestros pies, y como toda lámpara es
en momentos de oscuridad donde ella brilla con más fuerza.
2) Para salir victorioso de este tiempo de prueba necesitamos la sabiduría
que viene de Dios, por lo cual, el refugiarnos en Su palabra no es una
opción sino una obligación
5. La gloria de Dios como meta: No existe para el creyente un mejor motivador
que la gloria de Dios como meta. Colosenses 1:16 porque, por medio de él, Dios
creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que
podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y
autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él.
1) El glorificar a nuestro Dios en este tiempo en acciones y hechos debe ser el
motor que nos empuje a levantarnos en la mañana.
TENEMOS QUE PRACTICAR LO QUE DIOS NOS ORDENA EN SU PALABRA.
1. Reflexiona en lo que Dios está haciendo en este tiempo:
1) Reflexionar en lo que Dios le está enseñando en este tiempo. Si los líderes de
las familias no meditamos y reflexionamos será difícil de que seamos buenos
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líderes de nuestras propias familias. Tenemos que ser siervos para la gloria de
Dios.
2) Lastimosamente muchos se preocupan nada más por las cosas materiales,
mientras que su vida espiritual es un completo desastre. Esto explica los
grandes fracasos que muchas familias viven hoy en día. Aprovecha este
tiempo para creer y SER ese esposo y padre que Dios quiere que seas.
2. Estudia la palabra: Sé intencional en estudiar la palabra de Dios en solitario pero
también con toda la familia.
1) Busca espacios en donde puedas compartir aquellas verdades que Dios le ha
venido mostrando.
2) Medita y comparta con su familia aquellos textos que dan esperanza y
consuelo.
3) busca oportunidades de compartir aquellos textos de la palabra que nos llaman
al arrepentimiento, a depender de Dios y buscar vivir para Su gloria.
3. Ora: Hoy más que nunca debemos orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17), para
que Él nos permita glorificarle. aprovecha este tiempo para orar con toda tu
familia, que ellos puedan escucharlos orar y del mismo modo, que ellos tengan la
oportunidad de clamar a nuestro Dios.
4. Predica el evangelio: nuestro mayor enemigo no es una enfermedad llamada
COVID19, sino el pecado y que la única cura que existe es la sangre de Cristo.
Recuérdate y recuérdale a los suyos que nuestra esperanza no está en este mundo
caído, sino en un mundo venidero, en donde estaremos con nuestro Salvador para
siempre. Donde no habrá más llanto ni dolor (Apocalipsis 21:4) y donde la polilla
y el orín corrompen (Mateo 6:19).
5. Aprovecha bien el tiempo: Recuerda que no estamos de vacaciones, aunque
pueda parecer que no tenemos muchas cosas que hacer en casa, sí tenemos.
Dedica tiempo a su esposa y a sus hijos, tener tiempos de calidad con ellos.
Muchos de nosotros debido a nuestras responsabilidades no dedicamos el tiempo
suficiente a nuestra familia, hoy Dios nos ha forzado a tener que hacerlo.
Dios Él sigue reinando y sigue en control de su creación. Este es un tiempo donde Dios
está llamando a Su pueblo a volverse a Él, a buscarle en oración, a reflexionar en sus
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promesas, a recordar que nuestra seguridad no está en el ahora sino en el Dios que
sostiene el ayer, el hoy y el mañana.