[Link] DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.
EL DESARROLLO AFECTIVO EN LOS NIÑOS Y
NIÑAS DE CERO A SEIS AÑOS. APORTACIONES DE DISTINTOS AUTORES. LA CONQUISTA DE
LA AUTONOMÍA. DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCIÓN EDUCATIVA.
1. INTRODUCCIÓN.
2. EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.
2.1. Definición de personalidad
2.2. Factores que influyen
2.3. Autoconcepto
o Definición
o Proceso de formación
o Características esenciales
3. EL DESARROLLO AFECTIVO EN LOS NIÑOS Y NIÑAS DE CERO A
SEIS AÑOS.
3.1. Definición de afectividad
3.2. Clasificación de los estados afectivos (dinámicos y estáticos)
3.3. Desarrollo de las emociones
3.4. El "apego"
o Definición (mªPaz Lebrero Baena)
o Evolución (Etapas de BOWLBY)
4. APORTACIONES DE DISTINTOS AUTORES.
4.1. Producto interno (Psicoanálisis de Freud; Macc Dougall –acción insitintiva)
4.2. Producto externo (Conductismo: Watson y Skinner)
4.3. Interacción :Ta del aprendizaje Social (BANDURA), ta cognitiva (Piaget);
Personalismo de Wallon.
5.- LA CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA.
5.1. Loe y Currículo
5.2. Definición de autonomía
5.3. Proceso de desarrollo (psicomotor; afectivo-social; intelectual)
5.4. Evolución
5.6. Rutinas
5.7. Perspectiva educativa (autonomía social; A. Personal)
5.8. Nuestra actuación.
6. DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCIÓN EDUCATIVA.
6.1. Currículo
6.2. Intervención
7. CONCLUSIÓN.
8. BIBLIOGRAFÍA.
Los primeros 6 años de vida del niñ@ son básicos en el desarrollo de todas
las esferas de la personalidad, entre ellas la afectiva y social. Por ello, resulta
tan importante trabajar en esta etapa todos los aspectos relacionados con el
desarrollo social del niñ@, pues es en este momento cuando va comenzar a
interactuar con las personas que le rodean, formándose así una imagen del
mundo, de los otros y de sí mismo, que va a permitir sentar las bases de su
personalidad.
Dicha importancia queda reflejada también en la propia legislación ya que,
la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE ), (art.2) así como la Ley Orgánica
8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), -que no modifica este
aspecto-, señalan como uno de las finalidades primordiales de la Educación
Infantil es “El pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades de los
alumnos.” y “La preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la
participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y
responsable…”
Por ello, me dispongo a abordar al siguiente tema señalando en primer lugar
la estructura y puntos a desarrollar del mismo. Así pues, comenzaré con un
análisis conceptual del término desarrollo, del constructo personalidad, así
como los agentes que inciden en este desarrollo. A continuación, profundizaré
en el proceso de desarrollo afectivo del niño/a de 0 a 6 años, para
continuar señalando algunas aportaciones de diversos autores en la relación
afectiva del niño/a con sus iguales y con las personas importantes para
ellos/as, así como la conquista de la autonomía. Para finalizar señalando unas
ciertas directrices para poder contribuir a este desarrollo desde el ámbito
educativo.
Tras esta breve pero necesaria introducción, paso a desarrollar el primero
de los epígrafes del tema, el DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.
Para poder comprender cómo se produce el proceso de formación de la
personalidad, es esencial conocer a qué nos referimos con el término desarrollo ,
entendiéndolo, como un proceso de cambios cuantitativos y cualitativos que el
ser humano sufre tanto a nivel físico como psicológico .
Por otro lado, en lo que se refiere al concepto de Personalidad es necesario
señalar que este no es unívoco; pudiendo referirse unas veces “conjunto de
los rasgos psicológicos de una persona” y, otras, a los “aspectos relacionados
con la vida afectiva y emocional”.
Los factores básicos que más directamente influyen en la configuración y
desarrollo de la personalidad del niño, la maduración (Herencia) y la experiencia (Medio),
los cuales han sido motivo de múltiples teorías. Posturas actuales como la de H.J
Eysench señalan la importancia de ambos factores y la interacción entre ambos.
Según esto, todo sujeto nace con unas características genéticas que le hacen
reaccionar ante el entorno de una determinada manera en función de su
temperamento, entendiendo este como “aquella tendencia individual e innata,
para responder de forma predecible a los hechos del entorno, variable
según el NIVEL DE ACTIVIDAD del sujeto, su IRRITABILIDAD-
EMOCIONABILIDAD, la CAPACIDAD que tenga PARA
TRANQUILIZARSE, el TEMOR y su SOCIABILIDAD ”. Pero es a través de
la actividad que el individuo realice y dentro de las relaciones vitales que
establezca como se irá formando realmente la PERSONALIDAD. Pues esta
influencia del medio es la que va configurando su carácter, formado en base al
“conjunto de valores personales y sociales, así como las habilidades
sociales y de comunicación, que el niño/a va adquiriendo a lo largo del
proceso afectivo-social”.
En este sentido es importante señalar la gran influencia que ejerce el adulto,
( que actúa como “modelo” de comportamientos, normas y valores), así como
de los los iguales. Todo ello a través del juego, pues éste favorece que los niños
comprendan mejor los comportamientos, los sentimientos y actitudes propias y
de los demás, adquiriendo por ello una gran relevancia en la formación y
desarrollo de la personalidad y del autoconcepto del niñ@.
Pero, ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de
AUTOCONCEPTO (o AUTOIMAGEN) y de AUTOESTIMA? ¿cómo se produce este
proceso mediante el cual se hace consciente de su IDENTIDAD INDIVIDUAL?
El autoconcepto se refiere a “un conjunto bastante amplio de representaciones
mentales, que incluyen imágenes y juicios y no sólo conceptos, que el individuo
tiene acerca de sí mismo y que engloban sus distintos aspectos corporales,
psicológicos, sociales y morales.” El autoconcepto comporta juicios
descriptivos sobre uno mismo y también juicios evaluativos de autovaloración.
Estos últimos componen la autoestima, a menudo confundida con el
autoconcepto y, en realidad, una parte de él.
La formación del autoconcepto sufre una evolución que podría describir
del siguiente modo:
Al inicio de la edad temprana el pequeño no comprende que es un ser
diferente a los demás (egocentrismo ontológico, Piaget), ni distingue los
sentimientos que surgen en él. Primero reconoce las emociones y sentimientos
en los adultos que le rodean, (sobre todo la figura de apego), y es a través de
estos y la interacción con ellas como empieza a reconocerse como “objeto
psicológico”.
Entre los 3-4 meses y el 1º año todas estas interacciones, unidas a los logros que
sufre el niño/a tanto a nivel cognitivo (P. objeto), como a nivel motor (gateo-
arrastre…), constituirán un elemento fundamental en el desarrollo afectivo de
éstos, pues despiertan en ellos/as la curiosidad, les proporciona seguridad y
les ayuda a ir conociendo su cuerpo.
Pero es cuando los niños/as son capaces de reconocer su imagen en el
espejo (alrededor del año y medio cuando descubren su identidad individual de
tal manera que este autorreconocimiento irá progresando hasta que a los 2 años
y medio o 3, son capaces de reconocer su imagen dentro de un grupo (por
ejemplo en una foto o vídeo).
Un factor psicológico importante es el establecimiento del sentido de
identidad y en su presencia posterior es el lenguaje. Según Allport, las palabras,
y sobre todo el nombre propio, constituyen el elemento más importante para el
surgimiento de la conciencia de sí mismo, pues este es el “símbolo de nuestro
ser”.
El hecho de poder distinguirse entre las demás personas y el
reconocimiento de sus propias habilidades, implica a su vez que se manifieste
una nueva relación del niño/a con los adultos. A los 3 años aproximadamente,
estos comienzan a compararse con ellos y quieren demostrar una MAYOR
INDEPENDENCIA, lo cual hacen a través del comportamiento caracterizado
por la obstinación y negativismo (CRISIS DE OPOSICIÓN). Además, es en
este momento cuando descubren también su identidad sexual y de género, a
través de la exploración y comparación de sus genitales con los del sexo
opuesto, que según Freud, les provoca cierta inseguridad y angustia.
Dependiendo de cómo salven estas crisis que atraviesan, y de cómo
perciban la imagen que los adultos tienen de ellos ( EFECTO PIGMALEÓN), si
piensan que son buenos o malos, así se irá construyendo su autoimagen.
Esta autoimagen, en primer momento global (”soy buena”), se caracteriza
además por estar ligada y asociada a las características físicas (“soy una niña
con coleta”) y a las actividades que realizan (“soy un niño que juega a las
construcciones”.)
Por tanto, es muy importante nuestro papel en este desarrollo, ya que
depende en gran medida de nuestra actuación, el que los pequeños/as formen
una imagen positiva de sí mismos que les permita quererse y aceptarse, para
tratar de ser mejor cada día, conociendo sus fortalezas y debilidades.
Por ello, es necesario que conozcamos como se produce el proceso de
DESARROLLO AFECTIVO DE LOS NIÑ@S DE 0-6 AÑOS . Para ello, vamos a definir en
primer lugar a qué nos referimos con desarrollo afectivo.
Podríamos definir el DESARROLLO AFECTIVO como “un proceso interno,
mediante el cual, los diferentes estados o vivencias afectivas del niño/a se
manifiestan a través de conductas externas, con el fin de que los adultos
satisfagan sus carencias inmediatas”.
Estos estados afectivos pueden mostrar diversas formas de tal manera
que las podemos clasificar en:
Estados Afectivos Dinámicos
Estados Afectivos Estáticos
Los ESTADOS AFECTIVOS DINÁMICOS, son aquellos impulsos que
provocan en el niño/a investigaciones y experiencias con el entorno, como las
motivaciones y necesidades , ya sean de tipo inconsciente como las Biológicas
(comida, sueño…) o conscientes como el deseo o interés.
Por otro lado estarían los ESTADOS AFECTIVOS ESTÁTICOS, a través de
los cuales expresamos lo que llevamos dentro como es el caso de los
sentimientos referidos a las percepciones y estados de ánimo internos, de tal
manera que podemos estar sintiendo algo sin que nadie lo perciba o de las
emociones que se manifiestan externamente a través del llanto, sonrisa, sudor,
sofoco, respiración, gesto de expresión de enfado, etc.
Así, el niño/a de 0 a 6 años se caracteriza por la INTENSIDAD y
PROFUNDIDAD de su estado emocional y el cambio y brevedad manifestados
de manera bipolar, lo cual hace que en un momento dado pueda sentirse alegre
y feliz y a los pocos minutos triste y lloroso.
Estas manifestaciones afectivas en un primer momento son GLOBALES y
se van a diferenciar a través de la relación que se establezca con el adulto en
la situación de comunicación. De este modo, durante el primer año de vida
aparecen la mayor parte de los sentimientos y emociones, cuya primera
manifestación es el LLANTO. A través de este, el bebé al principio, buscará la
satisfacción de sus necesidades biológicas y más tarde de sus necesidades
afectivas. Además el llanto es la expresión común de las emociones de:
ENFADO y TRISTEZA aproximadamente a los 4 meses.
CÓLERA o IRA surge también a partir de los 4 meses.
ANSIEDAD y MIEDO (que surgen aproximadamente entre
los 6-8 meses por la ansiedad y angustia que les produce la separación
de su figura de apego o la reacción ante personas extrañas)
A continuación del llanto aparece la SONRISA, entre el 1º y 4º mes, al
principio como resultado de la satisfacción de las necesidades orgánicas y
luego ante la estimulación verbal y a través de objetos que le proporcione el
adulto (sonrisa social), constituyendo así ya un elemento de comunicación social
de emociones de alegría, placer y gozo.
Aproximadamente al 4º mes de vida va a surgir la reacción de ASOMBRO o
SORPRESA, que se da ante un estímulo nuevo, inesperado, fuerte o poco
común (juego cucu-tras).
También en esta etapa, pero ya al final del primer año, surgen sentimientos
que demuestran orgullo, aprobación, timidez o vergüenza relacionados
estrechamente con el papel regulador del comportamiento que
progresivamente va teniendo el lenguaje.
Todas estas emociones que son innatas y comunes a todas las culturas,
comienzan a socializarse y el bebé aprende que si pone en funcionamiento
ciertas respuestas emotivas puede conseguir un resultado que le es de su
agrado. Pero para conseguir este avance en su repertorio de conductas,
primero tiene que tener la capacidad de reconocer las expresiones faciales
que indican una expresión. Esto se produce gracias al establecimiento de
turnos de atención y desatención que establece con la madre o figura de
apego (privilegiada), en base a las necesidades primarias.
Es por esto que el apego posee también una importancia especial en este
desarrollo afectivo y emocional del niño y que influirá en sus relaciones
afectivas posteriores. Mª PAZ LEBRERA BAENA describía el apego como “un lazo
afectivo fuerte y duradero que se establece entre el niño y la persona más
cercana a él, que suele ser la madre. Se entiende como una conducta
adaptativa que facilita la supervivencia por mantener a la cría cerca del adulto
mientras no es autónoma. Ello posibilita la adquisición de seguridad en el
entorno y, más adelante, la exploración”. (.)
El niño establece este apego o relación especial sobre todo con la madre;
pero también se establece con el padre, hermanos y en general con el
pequeño grupo de adultos que le cuidan. El apego también se extiende con
frecuencia a animales domésticos u objetos inanimados (chupetes, peluches,
etc.). Esto no indica necesariamente que existe deficiencia o carencia de las
figuras naturales de apego, tal y como refleja un estudio realizado por KONRAD
LORENZ con aves. A Lorenz le resultó curioso observar que los gansarones
huérfanos a los que él mismo cuidó durante las primeras 24 horas de vida
(periodo crítico) desarrollaron un patrón de seguimiento (denominado
impronta) hacia él en lugar de hacerlo hacia algún miembro de su propia
especie.
Esta relación afectiva especial, comienza nada más nacer, pero antes de
que quede establecida definitivamente, pasa por varias ETAPAS. Cuya
exposición vamos a basar en los estudios etológicos (con primates) que BOWLBY
(1969), realizó a petición de la OMS, sobre el tema de la separación. Según
estos, el niñ@ evoluciona de una sensibilidad indiferenciada (durante los 2 primeros meses
de vida, etapa de preapego), en la que no manifiesta prioridad para establecer una
primera relación con su cuidador/a, a una segunda etapa de sensibilidad diferenciada
o etapa de formación de apego (2 a 6-7 meses), en la cual ya mantiene una relación
Simbiótica Circular con la madre a través del intercambio de emociones
(sonrisa, llanto…). En este momento, la madre/padre, ya ofrece un Apoyo
Emocional al bebé pero, es a los 6-7 meses y hasta los 2 años cuando el APEGO se
establece, momento que coincide con la separación del Yo y el comienzo del
desarrollo de la Conciencia de sí mismo. En esta FASE DE APEGO SEGURO o de
apego propiamente dicho, se desarrolla el control emocional ante la amenaza de
abandono de la figura de apego, que es quien le ofrece apoyo y estabilidad.
Gracias a la llegada de la fase de Formación de relaciones recíprocas (2 años en adelante), en la
que es capaz de representar mentalmente a su figura de apego, lo cual hace
que decrezca su ansiedad ante su separación. Así, si el niño/a se siente
seguro, será capaz de alejarse de la figura de apego y explorar el entorno
libremente, pero si siente temor, acudirá a la figura de apego. Que el apego se
establezca de manera segura depende de cómo encaja el temperamento del
niño/a en el carácter de la madre y de ciertos factores entre los que destaca el
grado de accesibilidad (disponibilidad de las figuras de apego) e
incondicionalidad (toma de conciencia de que la figura de apego no puede fallar
cuando se la necesita). Si no es así, se desarrollará un apego inseguro (ya
sea con evitación o con ambivalencia).
Si las figuras de apego son democráticas (alto autoestima, normas firmes,
aceptación incondicional…), influirán en la construcción de una autoimagen
positiva.
Llegados a este punto y para tener una visión más completa del tema, se
hace necesario hacer referencia a las APORTACIONES QUE LOS DISTINTOS
AUTORES, han ido haciendo del mismo.
Pero puesto que el desarrollo de la personalidad y su componente afectivo
constituyen quizás uno de los aspectos del desarrollo psíquico donde más
diferencias se suscitan entre los diferentes autores, he creído conveniente
ofrecer una visión GLOBAL, de este apartado, señalando las diferentes
posturas y sus principales aportaciones que han surgido en torno al mismo.
Para ello comenzaré señalando cómo algunos autores como Watson y Skinner,
han encontrado la génesis y formación de la actividad afectiva y de la
personalidad de manera que es el MEDIO EXTERNO, el MEDIO SOCIAL, el que
determina este proceso y, sin embargo otros como Freud, MccDougall o Gessel,
consideran que lo afectivo es un producto (en mayor grando) de lo INTERNO, y
presente desde el nacimiento (aunque no niegan la influencia del medio).
A continuación iremos viendo estos diferentes enfoques, junto con una
visión más intermedia defendida por autores como Piaget, Wallon, Bandura y
Vygostky, pero antes, señalar que sea de un modo u otro, lo que sí parece claro
es que “lo afectivo regula la fuerza y la dinámica de la actividad” (tal y como
habíamos señalado anteriormente en el tema).
MccDougall y Freud, dentro del primer enfoque, orientándo hacia el
aspecto interno, también comparten este papel regulador de la afectividad.
Sin embargo, aunque ambos autores coinciden en que lo afectivo está ligado a
la satisfacción de las necesidades fisiológicas, y en una combinación de
factores genéticos y ambientales, cada uno le otorga una perspectiva
diferente. Si bien MccDougall se refiere al aspecto afectivo como la “acción
instintiva”, para Freud lo afectivo se reduce al “impulso sexual”. Por ello, el
fundamento de la afectividad y en consecuencia el de toda la personalidad,
queda constituido con las tres instancias de la libido: el Ello (fuerzas
instintivas), el Yo (Ello + influencia del mundo exterior) y el Superyo
(Sociedad, normas impuestas, la moral). De este modo, la estructura de la
personalidad sigue una serie de etapas o fases que pueden solaparse,
establecidas en función del órgano que produce placer al niño/a en ese
momento. Así encontramos que las etapas que se corresponden a la etapa
infantil serían la FASE ORAL, que se da desde el nacimiento hasta el año , y donde el
órgano privilegiado es la boca, pues es el principal medio con el que exploran en
esta edad; la FASE ANAL (de 1 a 3años), cuando experimentan placer en el ano con
el cambio de pañales; y la FASE FÁLICA (de 3 a 6 años aproximadamente), en la que
descubren sus genitales y por tanto comienzan a descubrir su identidad
sexual.
Pero tanto MccDougall como Freud caen en un reduccionismo afectivo en lo
que se refiere a la formación de la personalidad, ya que sólo se centran en un
aspecto de la misma (instintos o impulso sexual).
Si nos centramos en la 2ª perspectiva, encontramos autores conductistas
como Watson y Skinner que reflejan como la Afectividad y el Desarrollo de la
Personalidad se produce gracias a los REFUERZOS del entorno. En este
aspecto, Erikson destaca como la sociedad moldea el YO, de modo que los
estímulos externos del medio son los que hacen que el niño/a evolucione de un
sentimiento a otro en las distintas etapas que atraviesa. En una 1ª etapa, a los 18
meses, hacia la confianza o desconfianza, dependiendo de si sus necesidades
primarias son atendidas. En una 2ª etapa, desde los 18 meses hasta los 3 años, hacia la
autonomía o hacia la duda y la vergüenza, dependiendo de si su exploración del
entorno y sus habilidades se refuerzan o se reprimen. Al igual que en una 3ª
etapa, que se encaminan hacia la iniciativa o hacia la culpa.
Pero autores como Piaget, Wallon y Vygostky, han mantenido criterios que
aunque diferentes en algunos puntos de vista, se oponen a cualquier tipo de
reduccionismo, a uno u otro polo, como se ha dicho sucede en Freud, McDougall
o Gessel, que se dirigen hacia lo afectivo como producto de lo interno, o como
Skinner, Watson y otros, hacia lo externo.
Ellos plantean que ambos aspectos, constituyen una UNIDAD, pero no una
identidad, es decir que no se pueden reducir a uno u otro polo, sino que es
necesario considerar ambos aspectos y las relaciones que existen entre ambos .
En Piaget estas relaciones son de Paralelismo y tal y como él decía "el afecto y
el intelecto son como dos caras de una misma moneda, ambas van siempre
unidas y además contribuyen a la adaptación al ambiente". De este modo el
desarrollo intelectual se enlaza íntimamente con el desarrollo afectivo y con el
proceso de socialización. En Vygostky estas relaciones son de Dependencia e
Interacción Causal, adquiriendo una gran importancia la interacción con los
otros, que permite que el niño/a amplíe su Zona de Desarrollo Próximo (ZDP).
Cercano a Vygostky es importante destacar a Bandura que dentro de su Teoría
del aprendizaje social cabe destacar el aprendizaje por observación, puesto
que ésta es fundamental dentro del comportamiento afectivo-social, para
establecer conductas normativas.
Wallon sin embargo refleja esta relación ente lo afectivo y lo cognitivo, de
lo interno y de lo externo, desde la necesidad que tiene el pequeño/a de
afecto, apoyo y reconocimiento. Él, concibe al niño como una unidad
biopsicológica, es decir, como la confluencia de una serie de factores
biológicos, psicológicos y sociales que van a integrar su personalidad y afirma
que cuando el pequeño/a avanza en su desarrollo cognitivo y es capaz de
superar el egocentrismo ontológico, descubriendo que su yo es
independientemente de las personas que le rodean, sufre un Conflicto interno
en el plano afectivo, donde la necesidad de afirmación de independencia se
enfrenta al temor de perder el afecto de sus padres o referentes. Según
esto, el niño/a pasaría de esta CRISIS DE OPOSICIÓN (a los 2-3 años), en la cual se
enfrenta con los adultos a través de la cabezonería, a un PERIODO DE GRACIA (a
los 3-4 años) en el que les intenta agradar; hasta que finalmente opta por la
IMITACIÓN (4-5 años) de los mismos. En función de cómo se hayan resuelto las
tensiones que provoca este paso de la oposición a la identificación, la
PERSONALIDAD del niño/a quedará estructurada de una u otra forma. De
cualquier modo, esto refleja la estrecha relación entre el pensamiento del
niño/a y su lado afectivo.
De esta manera, las Tas de los diversos autores han aportado un contexto
teórico-conceptual que ha permitido independientemente de la postura
particular que se asuma conocer mucho más sobre la formación de la
personalidad del niño/a; Sobre cómo influye el desarrollo afectivo en la
formación de la misma, ayudándole a ser consciente de sí mismo como individuo
particular de los demás. Esto es un paso fundamental que ha de dar el niño/a
para conseguir la CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA, lo cual será de algún modo lo que
le ayudará a integrarse en la sociedad. Pero ¿a qué nos referimos exactamente
cuando hablamos de autonomía?
Tanto la LOE en su art. 13 (objetivos de EI) y LOMCE (que no lo modifica) como los propios
objetivos generales de la etapa de EI presentes en el D17/2008, de 6 de marzo, del Consejo de
Gobierno,por el que se desarrollan para la CM las enseñanzas de la EI , hace referencia a este
aspecto cuando habla de la necesidad de capacitar a los niños/as para que
puedan:
c) Adquirir una progresiva autonomía en sus actividades habituales.
d) Desarrollar sus capacidades afectivas.
e) Adquirir y mantener hábitos básicos relacionados con la higiene, la salud, la
alimentación y la seguridad.
f) Relacionarse con los demás y adquirir progresivamente pautas elementales
de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica
de conflictos.
Teniendo en cuenta esto, podemos entender por autonomía la “condición
del individuo en la que no depende de nadie en ciertos conceptos ”. Está
íntimamente relacionado con la utilización de las capacidades propias en un
momento determinado del proceso evolutivo. Por tanto la adquisición de la
autonomía requiere un proceso que se va a producir paulatinamente gracias al
progreso de distintos ámbitos del desarrollo:
EL DESARROLLO PSICOMOTOR._ que permitirá al
pequeño/a moverse y relacionarse libremente sin tener que depender de
los demás.
EL DESARROLLO AFECTIVO-SOCIAL._ que permitirá
el niño/a establecer unas relaciones afectivas maduras, de igual a igual, y
comprender que él/ella no es el único objeto afectivo de los demás (irá
abandonando al egocentrismo y comprendiendo otros puntos de vista
distintos al suyo). Esto le permitirá evolucionar hacia un juicio moral cada
vez más autónomo (resolución de conflictos).
EL DESARROLLO INTELECTUAL._ Le ayudará a
acceder a la comprensión y conocimiento del mundo.
De este modo el niño/a va a ir progresando de una dependencia absoluta de
sus figuras de apego (desde el nacimiento hasta el 1º año ), que son los que te ayudan
a interpretar la realidad, a una discriminación de sí mismo como persona
distinta a los demás (identificación individual, de 1 a 3 años), de manera que ya
reconoce el mundo exterior y se adapta a él. Esto le hace llegar hasta una
Dependencia Relativa (de 3 a 6 años), de manera que ya es capaz de desplegar
todo tipo de recursos y posibilidades cognitivas, afectivas y sociales como
afirmación de su autonomía.
Todo este progreso se va a producir gracias a la repetición de distintas
situaciones (RUTINAS) que aunque en un primer momento se realizan con la
ayuda de los adultos, poco a poco el niño/a podrá ir realizando solo. E incluso,
posteriormente, trasladar esas formas de actuar o hábitos a nuevas
situaciones y contextos.
Desde las aulas de Infantil debemos trabajar todos estos aspectos para
potenciar la adquisición de las habilidades y hábitos básicos de autonomía
desde una doble perspectiva:
AUTONOMÍA PERSONAL.- Atendiendo a la faceta individual de
nuestros alumnos/as, de tal modo que aprendan una serie de Habilidades
y Hábitos que le permitan sentirse y ser independiente en el entorno
familiar y escolar. Esta etapa, es el momento propicio para el control de
esfínteres el cual es un logro importante para el niñ@ con una
significación emocional para el, que le va a permitir avanzar en su
autonomía personal.
AUTONOMÍA SOCIAL.- Atendiendo a la faceta del niño/a
como ser social, para que adquiera Actitudes y Comportamientos que le
permitan integrarse particularmente en la sociedad en la que [Link]
imporatante pues que les ayudemos a establecer relaciones con otros
referentes afectivos (además de sus figuras de apego) y con sus iguales,
superando poco a poco ese Egocentrismo que les caracteriza Desde esta
perspectiva debemos trabajar también la Asertividad de los niños/as, es
decir, la “capacidad de expresar lo que quieren y lo que piensan sin herir
los sentimientos de los demás”, no siendo ni demasiado pasivos, sin
iniciativa, ni agresivos (resolución pacífica de conflictos)
Pero para poder lograr todo esto es muy importante nuestra actuación y no
olvidar que debemos adoptar una postura FIRME en lo que se refiere al
cumplimiento de normas (no dejando que hagan lo que quieran), pero a su vez
FLEXIBLE, garantizándoles Seguridad y Afecto de manera incondicional.
Por ello, a continuación y tal y como indica el último epígrafe del tema,
analizaré como ha de ser esta INTERVENCIÓN EDUCATIVA.
La propia ley educativa, LOE, nos muestra esta necesidad de programar
un plan de intervención educativa, en su art 13.(no modificado por LOMCE) cuando
señalan como capacidades que debe desarrollar la EI “el desarrollo sus capacidades
afectivas”,asi como”la adquisición de autonomía en las actividades
cotidianas”. Además y dado que hemos señalado que la PERSONALIDAD es un
término global que implica los diferentes ámbitos del desarrollo del individuo,
todos y cada uno de los objetivos y contenidos que desarrolla el D 17/2008, de 6 de
marzo, están relacionados de uno u otro modo con la formación de la misma.
Incluso existe un área, el de “EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO Y LA AUTONOMÍA
PERSONAL, que trata principalmente los aspectos señalados a lo largo del tema:
la autonomía, el desarrollo afectivo… (bloques I. “El cuerpo y la propia imagen”; III.- “La
actividad y la vida cotidiana). Si bien es cierto que estos aspectos también se trabajan
e el área II “COCIMIENTO DEL ENTORNO”, principalmente el bloque III “Cultura y vida en
sociedad”.
Así pues, para una correcta intervención, no debemos olvidar que la principal
condición que debe darse para que el desarrollo del niño/a se produzca
adecuadamente, es que este tenga sus necesidades primarias cubiertas
(alimentación, higiene, descanso y afecto)
Sobre esta base podemos actuar teniendo en cuenta una seri de
DIRECTRICES o PRINCIPIOS METODOLÓGICOS.
En primer lugar y dada la notable influencia que el ambiente tiene en la
Formación de la Personalidad “es imprescindible crear un CLIMA CÁLIDO,
ACOGEDOR y SEGURO, en el que el niño/a se sienta querido y confiado para
poder afianzar los retos que plantea el conocimiento de su medio “Pº de
afecto y Relación”. Este ambiente además ha de propiciar la Comunicación e
interacción entre el maestro/a y el alumno/a, existiendo una COMUNICACIÓN
BIDIRECCIONAL, de manera que el niño/a encuentre en el maestro/a un apoyo
que le proporcione seguridad, cuidando el periodo de adaptación, de manera
que sea más fácil y llevadera la separación de las figuras de apego, y poco a
poco, el niño/a vaya avanzando en la conquista de su autonomía (Pº de
Autonomía). Para favorecer este aspecto, podemos ir delegando pequeñas
responsabilidades en el niño/a (Reparto de la fruta o galleta a media mañana,
recoger cuentos, pasar lista, hacer recados a otras clases…) y haciéndoles que
participen en el establecimiento de las normas que rigen el grupo, lo cual les
ayudará a ir adquiriendo una Imagen Positiva de sí mismos y puedan seguir
avanzando en su aprendizaje. Pero estas responsabilidades, y todo aprendizaje
que les queramos proporcionar ha de estar adaptado a sus posibilidades y
limitaciones, debiendo tener en cuanta también su estado emocional y
características individuales (Pº de Individualización), para no crear
desajustes e inseguridades en ellos/as. Para ello, partiremos siempre de lo
Cercano a lo Lejano y de lo simple a lo complejo, e intentaremos ayudarles a
alcanzar APRENDIZAJES SIGNIFICATIVOS (relacionando los nuevos
conceptos con sus ideas previas). Por tanto, el Ambiente del Aula debe
ESTIMULAR PERO NO FORZAR y una manera excelente de estimular es a
través de la organización del espacio y de los materiales y las actividades,
aunque de manera flexible. Siendo muy positiva la organización del tiempo en
RUTINAS que ayudarán al niñ@ en la adquisición de hábitos PERSONALES Y
SOCIALES. Además, una buena distribución de los mismos puede ayudarnos a
favorecer las RELACIONES ENTRE IGUALES (por ejemplo del espacio en
rincones, talleres, distribución de las mesas en grupos, el juego simbólico,
compartir el material o incluso materiales realizados por ellos (materiales de
desecho…).
Todo ello a través de actividades que promuevan la interacción con los
iguales se posibilita que los niños/as alcancen aprendizajes con ayuda de sus
compañeros que por sí solos no habrían podido (ZDP de Vygostky). Así como la
adquisición de actitudes de COOPERACIÓN, ESCUCHA, RESPETO A LAS
DIFERENCIAS (coeducación e interculturalidad) , EMPATÍA y
ASERTIVIDAD; favoreciendo la integración en el grupo de todos y cada uno
de nuestros alumnos (Pº de inclusividad de la LOE) y realizando las ACIS
correspondientes para los ACNEAES.
Por otro lado, debemos mantener una estrecha relación con las familias
para facilitar su participación y cooperación, el intercambio de información de
cómo se produce el desarrollo del niño/a y lograr así una Coherencia entre
ambos. A su vez, el maestro/a deberá proporcionar a sus alumnos/as un modelo
coherente y equilibrado y en el caso de que fuese necesario, compensar los
posibles déficits familiares. (Pº de coherencia educativa, Costa y Torrubia). De
modo que llevemos a cabo el Pº de esfuerzo compartido que propugna la LOE ,
que implica a las familias y escuela, si no también la apertura al entorno como
verdades Comunidades de Aprendizaje
Pero todo esto resultaría insuficiente si no lleváramos a cabo una correcta
EVALUACIÓN, que nos permitiese ajustar y mejorar nuestra actuación. Esto
ha de ser de manera individualizada, considerando a cada alumno/a como
SUJETO ÚNICO e IRREPETIBLE que es y en los diferentes momentos
correspondientes: Ev. Inicial (para poder adaptarnos a sus necesidades y
características); Ev. Durante el Proceso (para poder adaptar y modificar
aquellos aspectos que sean necesarios); Ev. Final o Sumativa (para poder
evaluar todo el proceso una vez finalizado).
En CONCLUSIÓN, como hemos visto a lo largo del tema los primeros años de vida del niño/a
son básicos para la formación de la personalidad, y dado que la autoestima que el niño se forma
es en gran parte la interiorización de la estima que se le tiene y la confianza que en él se
deposita, es imprescindible una correcta actuación por nuestra parte, ayudando a los niños/as
a sentar las bases de su personalidad y a integrarse positivamente en la sociedad.
Así pues, tras todo lo expuesto anteriormente, podemos CONCLUIR, el tema resaltando la idea de que el
desarrollo afectivo y de la personalidad es un proceso que se desarrolla a lo largo de toda la vida, no obstante,
es en la etapa de Educación Infantil donde se asientan las bases. Por ello, necesitamos conocer cómo se
desarrolla el ser humano en sus múltiples facetas, para alcanzar una educación integral que incluirá el
desarrollo de todas y cada una de sus capacidades. De esta manera, la intervención educativa favorecerá el
retirar progresivamente los apoyos para hacer surgir y desplegar las capacidades del niño, del modo que esté
vaya pasando de la regulación externa a la autorregulación autónoma, teniendo en cuenta las posibilidades de
cada niño para promover un desarrollo feliz.
De hecho , la actual LOMCE resalta dicha importancia cuando en su preámbulo I
“El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento
propio” y en su preámbulo IV señala la necesidad de adquirir desde edades tempranas competencias
transversales, como el pensamiento crítico, la gestión de la diversidad, la creatividad o la capacidad de
comunicar, y actitudes clave como la confianza individual, el entusiasmo, la constancia y la aceptación del
cambio.
Los aspectos tratados en el tema expuesto son, como otros muchos,
nociones básicas a tener en cuenta en nuestra tarea de docentes.
Debemos tenerlos presentes persiguiendo así la finalidad de la Educación
Infantil, es decir, contribuir al desarrollo físico, social, afectivo e
intelectual de los niños y de las niñas considerando a cada uno de ellos
como personas únicas.
Para finalizar me gustaría añadir como la aclaración de los contenidos del
tema nos aporta un granito de arena más en nuestra labor educativa como
maestros/as de infantil, para que la desempeñemos de la forma más correcta
posible y buscando siempre como objetivo, contribuir de forma positiva al
desarrollo de nuestros alumn@s, encontrando siempre en cada niño los
aspectos más positivos, para resaltarlos y tomarlos como punto de partida
pues, como decía Tagore “que triste sería el bosque si tan sólo cantasen
siempre los pájaros que mejor lo hacen”
Únicamente me queda señalar la bibliografía utilizada para el desarrollo del
tema además de la LEGISLACIÓN en la cual me he basado es la siguiente:
Referencias bibliográficas:
MARCHESI A, COLL C y PALACIOS J.: Desarrollo psicológico y educación I y
II. Alianza.
En este libro los autores nos hablan acerca de la atención a la diversidad
de los alumnos es el eje principal para mejorar la calidad y la equidad del
sistema educativo. Para ello es preciso personalizar la enseñanza y adaptarla al
ritmo de aprendizaje de los alumnos.
GONZALEZ, P. y PADILLA, M.: Conocimiento social y desarrollo moral en los años preescolares.
LOPEZ, F.: Desarrollo social y de la personalidad.
PALACIOS, J. e HIDALGO, J.: Desarrollo de la personalidad en los años
preescolares.
En este libro los autores nos hablan del desarrollo de la personalidad de los
niños a lo largo de la Educación Infantil.
LEBRERA BAENA Mª PAZ. Especialización del Profesorado de Educación Infantil. MÓDULO 1-1.
UNED-MEC 1997 p. 450
PIAGET, J. e INHELDER, B. (1969): Psicología del niño. Madrid. Morata.
En esta obra los autores nos proporcionan una perspectiva comprensiva del
enfoque piagetiano y de sus orientaciones teóricas acerca del estudio del
desarrollo humano.
VV. AA. (1993): Psicología evolutiva y educación infantil. Madrid. Santillana.
Aula XXI.
En este libro se pretende mostrar el estado de la cuestión en lo
referente al saber científico actual sobre el desarrollo somático y psíquico del
niño preescolar. Y ls relación de la psicología evolutiva y de la educación en la
formación de los maestros.
Webgrafía:
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
Referencias legislativas:
LEY ORGÁNICA 2/2006, de 3 de mayo, de educación. (LOE)
LEY ORGÁNICA 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa.
(LOMCE).
DECRETO 17/2008, de 6 de marzo, del consejo del gobierno, por el que se desarrollan
para la Comunidad de Madrid, las enseñanzas de la Educación Infantil.