Parafilias: Comprensión y Contexto
Parafilias: Comprensión y Contexto
ERSID
AD
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OACA
PARAFILIA
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PSIQUIATRIA FORENSE
ADRIANA ACEVEDO MÁRQUEZ
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INTRO
DUCCI
La sexualidad en un ser humano, es un factor de desarrollo que corresponder a un
ÓN
estado de bienestar y calidad de vida de cada persona, es por ello que debe ser entendida y
tratada por profesionales de la salud física como mental.
En lo que corresponde a los trastornos sexuales, estos están distribuidos en:
trastornos de identidad sexual, parafilias y disfunción sexual, sin embargo, esta vez nos
enfocaremos únicamente en las parafilias; ya que en la actualidad son un acontecimiento
que aún remarcan un tabú importante en la sociedad, siendo en cierta medida, aceptados por
esta, y, en contraparte, se busca la inhibición y prohibición de los mismos.
Mucha gente suele creer que las parafilias generan problemas mayores, aunque esto
no es del todo cierto, puesto que no todas las parafilias son malas, o, al menos, no provocan
daño a segundas personas.
Las parafilias también han sido llamadas con nombres despectivos como
aberraciones, desviaciones o perversiones.
No obstante, es importante que determinemos que las parafilias se caracterizan por
impulsos sexuales intensos y recurrentes, a modo de fantasías o comportamientos que van a
implicar objetos, actividades o situaciones que son poco habituales en lo que se entiendo
como “normal” para la sociedad.
A pesar de contemplar un placer para el sujeto que lo presenta, puede, de manera
contradictoria, sostener un displacer reconocido como malestar enfocado en cómo esta
actividad va a incidir en las acciones diarias del sujeto, ya sea en el aspecto laboral como
social.
MARC
O
TEORI
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CO
La psicodinámica de las parafilias tiene su origen en 1905 con Tres Ensayos sobre
la Teoría de la Sexualidad de Freud. El cual especulaba que la energía sexual o libido esta
presente desde el nacimiento en forma desorganizada. La cual se caracteriza por la
satisfacción de las fuentes auto erógenas no genitales. Como son el mamar, comer, defecar,
embarrase y posteriormente mirar y exhibirse.
Cada uno de estas fuentes auto erógenas constituye en “instinto parcial”, los cuales
se van integrando en forma gradual hasta llegar al dominio genital en el adulto. Los
instintos parciales según Freud no desaparecen del todo y muchos de ellos permanecen bajo
formas del beso, juego amatorio, y el exhibicionismo a menudo empleado como juego
presexual.
Si estos instintos parciales tienen fijaciones en la etapa pregenital (o regresiones),
permanecerán como fuente dominante de gozo sexual en el adulto.
Las tendencias para las parafilias existen en cada persona en forma latente y las
causas por medio de las cuales se transforman en actos francos son dudosas. Las causas
más comunes son la ansiedad de castración, conflictos de Edipo y otras anomalías del
medio familiar durante la niñez.
La mayoría de las de estas desviaciones son llevadas a cabo por varones, no
quedando exentas las mujeres, pero en mucho menor número, también se dice que hasta el
78% de los casos hay alteraciones neuropsiquiátricas en diferentes grados. Las parafilias
siempre han existido desde que se tiene historia, pero han surgido otras o sea han ido
transformando debido a los cambios que hay en las sociedades, así encontramos que cuando
apareció el teléfono surgió la escatología telefónica, que es el realizar llamadas obscenas, lo
mismo sucede con la computadora y otros medios.
Por otra parte, las relaciones sexuales con animales son prácticas realizadas como
un inicio de la vida sexual en personas del campo, y no son consideradas como algo malo,
en cambio en personas que viven en las ciudades, esta actividad puede considerarse una
enfermedad mental. Se han tipificado hasta 138 parafilias, y cada vez hay más.
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Desquite: El parafílico presenta este sentimiento de revancha como una
reparación del daño que sufrió durante su infancia y se acompaña hostilidad,
resentimiento.
El estado legal de las parafilias varía ampliamente de cultura en cultura y de país en
país.
La pedofilia, necrofilia, froteurismo y el exhibicionismo y otras parafilias son
consideradas como delitos menores y en ocasiones como faltas administrativas por la ley.
Otras parafilias no son penadas mientras no afecten a terceras personas, siempre y
cuando la pareja esté de acuerdo. (fetichismo, urofilia y otras más).
PARAF
Concepto ILIAS
La palabra Parafilia proviene de las palabras griegas “para” que significa “junto a”,
y “filein”, que se traduce como un sinónimo de “amar”; también se dice que la palabra se
traduce directamente en “amar-amistad”, y es por tanto, que algunos aseguran que estas son
contrarias a las fobias, puesto que, mientras las fobias detonas miedo a algo o alguien, las
filias vendrían a representar una atracción apasionada, un gusto exagerado, frente a distintas
situaciones o personas.
Sin embargo, de acuerdo a la definición del diccionario de la Real Academia
Española (RAE), una parafilia es un desvío de índole sexual. Se trata de una conducta
íntima donde el placer se obtiene mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí
misma.
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Se puede definir a las parafilias como las formas de conductas eróticas en donde los
métodos por medio se consiguen la excitación sexual presentan una estructura en la que se
encuentra un vínculo en el que el componente interpersonal no se encuentra presente de
forma correcta o bien existe un desbalance a modo de alteración. Cabe destacar que para
que una conducta erótica sea de cierto sentido categorizada como una parafilia, debe haber
una evitación total del vínculo mencionado anteriormente, debido a que muchas de las
veces la fantasía sustituye el acto
Se puede definir a las parafilias como las formas de conductas eróticas en donde los
métodos por medio se consiguen la excitación sexual presentan una estructura en la que se
encuentra un vínculo en el que el componente interpersonal no se encuentra presente de
forma correcta o bien existe un desbalance a modo de alteración. Cabe destacar que para
que una conducta erótica sea de cierto sentido categorizada como una parafilia, debe haber
una evitación total del vínculo mencionado anteriormente, debido a que muchas de las
veces la fantasía sustituye el acto
En otras palabras, se puede definir a las parafilias como las formas de conductas
eróticas en donde los métodos por medio se consigue la excitación sexual presentan una
estructura en la que se encuentra un vínculo en el que el componente interpersonal no se
encuentra presente de forma correcta o bien existe un desbalance a modo de alteración.
Los trastornos agrupados bajo este término también se denominan desviaciones
sexuales y corresponden a lo que antes se consideraban perversiones o conductas
degeneradas.
Cabe destacar que para que una conducta erótica sea de cierto sentido categorizada
como una parafilia, debe haber una evitación total del vínculo mencionado con
anterioridad, debido a que muchas de las veces la fantasía sustituye el acto.
Otro rasgo marcado en el aspecto compulsivo de la parafilia, es que este tipo de
personas, experimentan un deseo de realizar o fantasear con el acto parafílico de manera
incontrolable, con frecuencia ese deseo parafílico o su acción como tal es precedida o
sucedida de angustia y culpabilidad, aunque se debe resaltar que este tipo de característica
no suele estar presente en la mayoría de los casos, es decir, en diversas parafilias va a
existir un nulo sentimiento o sentimientos de culpa o angustia.
2. Historia.
La historia de la parafilia es tan antigua como la del hombre y, tal vez, constituya
uno de los que más curiosidad e interés haya despertado, en todas las épocas de la
humanidad. Desde Adán y Eva, se ha estado restringiendo el que suele ser sin límites al
comportamiento sexual de los humanos. Según cada cultura o cada religión, así se
permitían o se castigaban las costumbres sexuales de una época dada.
2.1 La Biblia.
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Las “relaciones sexuales prohibidas” son mencionadas en las Epístolas de San Pablo
en cuatro oportunidades: Corintios 6:9 y 6:19, Timoteo 1:10 y Hebreos 13:4.
Ya en el Viejo Testamento, en el Levítico, en el Capítulo 18:22, se hace mención a
la homosexualidad, a la zoofilia en el 18:23 y al incesto en el 18:6. En el Deuteronomio se
hace referencia al travestismo masculino y femenino en 22:5.
San Pablo en las Epístolas, retoma el tema de la homosexualidad en Romanos 1:24,
Corintios 6:10 y Timoteo 1:10 y sobre los afeminados en Corintios 6: 9.
Yahvé habla de actos sexuales “infames, “abominables”, “maldades”, “actos
pecaminosos”, “costumbres horribles”. Es decir, las parafilias y variantes sexuales no son
problemas nuevos para el ser humano.
2.2 Grecia y Roma.
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secularizada sobre la ética sexual y produjo los primeros programas públicos y privados
sobre educación, nuevas clasificaciones y documentaciones sobre el comportamiento
sexual.
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Fue a finales del siglo XIX cuando se le empieza a dar u abordaje científico a los
problemas sexuales, en donde se refiere, que se inició por medio de un abordaje
psicoanalítico que conceptualizó a las parafilias como las anomalías puras del instinto, es
decir, “correspondía como una especie de teratología instintiva que emergiera
impulsivamente de una vida psíquica normal”.
Sin embargo, no fue hasta que se llevó a cabo el descubrimiento de la sexualidad
infantil y la incidencia de la misma en la sexualidad adulta, en donde Sigmund Freud,
destacó a las parafilias como “perversiones”, que son consecuencias de un desarrollo
problemático en la sexualidad infantil, las cuales consideró como “conductas infantiles
anacrónicamente fijadas”.
Por otro lado, el DSM-IV-TR (Manual Diagnostico y Estadístico de Trastornos
Mentales) establece que las parafilias “consisten en impulsos sexuales intensos y
recurrentes, fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones
poco habituales…”
Entonces, para que un sujeto pueda ser diagnosticado con parafilia, debe cumplir los
criterios establecidos por el DSM y, presentar durante un periodo de tiempo al menos de 6
meses, fantasías sexuales recurrentes y excitantes e impulsos sexuales que contengan
comportamientos ligados al objeto parafílico puesto en cuestión. Además, que estos
comportamientos puedan provocar un malestar significativo en la vida del sujeto ya sea
tanto en aspectos laborales como sociales.
3. Clasificación y Diagnostico.
La clasificación de las parafilias, según los criterios del DSM-IV (APA, 1995),
incluye las condiciones de exhibicionismo, fetichismo, froteurismo, pedofilia, sadismo,
masoquismo, fetichismo transvestista, voyeurismo, y parafilias no especificadas. Aunque
existen argumentos bastante convincentes como para incluir la atracción a la violación
sexual como parafilia esa condición no está considerada explícitamente como parafilia en la
edición actual del manual de estadísticos y diagnósticos psiquiátricos (DSM) de la
American Psychiatric Association.
PARAFILIAS MAYORES
TRASTORNO PARAFÍLICO DESCRIPCIÓN
Exhibicionismo Exposición de los propios genitales a una persona
extraña
Fetichismo El uso de objetos no animados para lograr la excitación
sexual
Froteurismo El contacto y el roce con una persona en contra de su
voluntad
Masoquismo Sexual Someterse voluntariamente a humillación y abuso
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sexual
Pedofilia Participación en actividades sexuales con niños
prepúberes.
Sadismo Sexual Perpetrar actos sexuales abusivos o humillantes para
otra persona.
Travestismo Vestirse con ropas del otro sexo
Voyeurismo Observar ocultamente a personas en actividades
intimas.
PARAFILIAS MENORES
(Parafilias no especificadas en el DSM-IV (Muse, 2000)):
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Gerontofilia Excitación ante personas notablemente mayores
que uno mismo.
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3.1 Paidofilia o pedofilia.
Se refiere al adulto cuyo método referido o exclusivo de conseguir excitación sexual
es el acto o la fantasía de establecer relaciones con niños de edad prepuberal (generalmente
de 13 años o menores).
La APA señala que para que este tipo de parafilia debe de haberse presentado
deseos fantasías o conductas por lo menos durante 6 meses, y la persona debe por lo menos
tener 16 años y al menos 5 años más que su víctima.
La mayor parte de los actos de abuso consisten en tocar los genitales de la víctima o
realizarle sexo oral. La penetración, ya sea anal o vaginal del niño o la niña no suele
frecuente, sólo se realiza en diversas ocasiones, sin embargo, puede darse en mayor medida
cuando son caso de incesto.
Cerca del 50% de los paidófilios habían consumido alcohol intensamente al
momento del abuso y sea reconocido que la mayoría de los paidófilos sufrieron a su vez
abuso sexual, físico o psicológico, en su infancia, por lo cual se presenta una alta
correlación entre el abuso de sustancias tóxicas y el abuso sexual hacia estos menores,
además de que tal y como detallan los autores, muchos de los ahora pedófilos tienen a
presentar antecedente de abuso sexual y psicológico.
3.2 Exhibicionismo.
Este tipo de parafilia consiste en la urgencia y deseo recurrente de exponer sus
genitales a un extraño o a una persona que no se espera que suceda esto. En este caso, la
excitación sexual ocurre antes de la exposición, y el orgasmo es producto de la
masturbación realizada por el mismo ya sea durante el suceso o después del evento. Se
reconoce que el 100% de los casos de exhibicionismo, el sujeto exhibicionista es hombre y
tiendes a exponerse a las mujeres.
La dinámica del exhibicionista corresponde a que, en el acto de exhibirse, reafirma
su masculinidad al exponer el pene y al observar la reacción de la víctima, que puede ser
miedo, sorpresa, disgusto, etc.
3.3 Sadismo Sexual.
Esta parafilia inicia alrededor de los 18 años y la mayoría de sádicos recaen en los
hombres. El sadismo sexual se encuentra vinculado con la violación, aunque es mejor
relacionarla con el acto de violencia, sin embargo, en casos más graves, algunos de los
violadores sádicos tienden a asesinar a sus víctimas luego de haber tenido relaciones
sexuales con las mismas.
Se considera que “se enlistan 5 componentes que contribuyen al origen del sadismo
sexual: predisposición hereditaria, trastornos hormonales, relaciones patológicas, haber
sufrido de abuso sexual y la presencia de otros trastornos psiquiátricos; entonces, el origen
o causas de la conducta sádica tiene diversos factores predisponentes que van desde una
concepción genética hasta la presencia de trastornos psiquiátricos.
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3.4 Masoquismo Sexual.
Se le denomina de dicha manera, por medio de la novela escrita por Leopold Von
Sacher-Masoch, en donde los personajes de la misma obtenían placer al ser abusados o
dominados por mujeres.
De acuerdo a lo descrito por el DSM-III-R, las personas que presentan estas
conductas tienen intensos deseos y fantasías sexuales que envuelven el acto real de ser
humillados, golpeados, atados o cualquier otra actividad que les cause dolor o los haga
sufrir.
Se reconoce que en su mayoría los masoquistas son hombres, y consideran que
tuvieron experiencias en las que convencieron que el obtener dolor es un prerrequisito
necesario para obtener placer sexual, además que se refiere a que los masoquistas tienen,
también fantasías sádicas y por ello, puedo ser llamados sadomasoquistas.
3.5 Fetichismo
El fetichismo va a tener su foco sexual en diversos objetos, que pueden ser zapatos,
guantes, ropa interior, etc., que son relacionados íntimamente con el cuerpo humano. En el
fetiche la actividad sexual puede estar dirigida directamente hacia el objeto en donde
tienden a masturbarse con el mismo, o bien es la necesidad de incorporar el fetiche al acto
sexual. Este tipo de trastorno es casi exclusivamente masculino y tiene inicio en la
adolescencia.
3.6 Vouyerismo.
Es la recurrente preocupación vivida como fantasías o actos que envuelven la
búsqueda o la observación de personas desnudas o que se encuentran acariciándose o
teniendo relaciones sexuales, En este caso la masturbación o el orgasmo ocurren
usualmente durante el evento de observar. Cabe destacar que el primer acto vouyerista
ocurre en la infancia y es más común en hombres.
3.7 Froteurismo.
Por su parte, este trastorno se encuentra más presente en hombres y se caracteriza
por la acción de un hombre que se encuentra frotando su pene contra las nalgas o el cuerpo
completo de una mujer completamente vestida para poder llegar al orgasmo.
Estos actos se producen recurrentemente en lugares públicos, especialmente en
transporte público como metros o autobuses, debido a la cantidad de gente que se transporta
por dichos medios. El “frotador” es extremadamente pasivo y solitario y generalmente la
parafilia es la única manera que tiene para poder dar paso a su satisfacción sexual.
3.8 Zoofilia.
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También conocido como bestialismo, es un tipo de parafilia que involucra a los
animales, que implica entrenar animales para ser incorporados dentro de las fantasías o
actividades sexuales, incluyendo coito, masturbación y el sexo urogenital. Este tipo de
parafilia es muy rara, y es más presente en pacientes con alteraciones o enfermedades
mentales graves como lo son estados psicóticos o retardo mental profundo.
3.9 Coprofilia.
Se refiere al placer sexual asociado con el deseo de defecar en la pareja, de que la
pareja defeque o comer las heces de la pareja. También se encuentra relacionado al uso de
enemas como parte de la estimulación sexual.
3.10 Urofilia.
En contraparte a la anteriormente mencionada, esta se asocia al placer sexual con el
deseo de orinar a la pareja o ser orinado por ella, es reconocida como una manera de
erotismo uretral. Además, puede estar estrechamente asociada a técnicas de masturbación
que incluyen el introducir extraños en la uretra en hombres como en mujeres.
3.11 Necrofilia.
Corresponde al acto de obtener satisfacción sexual con muertos o restos de
cadáveres, en la mayoría de necrófilos obtienen los cuerpos o cadáveres para su explotación
por medio de servicios forenses, o a través de la profanación de tumbas, o en caso más
graves acuden al asesinato para gratificar su perversión.
En la actualidad, las parafilias han pasado a formar parte de regularidades en el acto
sexual. Esto debido a que las tendencias científicas, racionalistas y biológicas del siglo XXI
exculpan a los individuos de sus tendencias sexuales, aunque no del todo, pero sí lo
suficiente como para convertirlas en algo propio de la pareja, algo relacionado a la manera
en que la misma quiere llevar su intimidad dentro de la privacidad de su hogar o con el
consentimiento de los implicados.
Tales casos que son representados en diversas actividades sexuales como: el
bondage que se encuentra entrelazado con la práctica sadomasoquista; las actividades
swinger o swinging que bien refiere el acto del vouyerismo o el intercambio d parejas, y
que en el acto sexual están participando como espectadores presentes.
El mero hecho de tener una inclinación o hasta un interés consumado en una o más
de las categorías arriba mencionadas no constituye en sí ningún síndrome clínico. Lo que sí
constituye un trastorno, tipo parafilia, es, en adición a las definiciones/descripciones
elaboradas aquí, la comprobación de que la parafilia suponga una “disfunción” para el
individuo que la padece. Por disfunción, se entiende que la parafilia le causa conflicto
emocional/personal, o que corre el riesgo de sufrir daños personales o sociales a causa de su
actuación. Así, la persona que participa en conversaciones “indecentes” por teléfono con un
cómplice al otro lado de la línea no padece de ningún trastorno si la práctica no le causa
conflicto alguno ni repercute socialmente de manera dañina.
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4. Tratamiento.
El tratamiento de las parafilias suele utilizar intervenciones psicoterapéuticas
basadas principalmente en técnicas conductuales/cognitivas o regímenes médicos basados
en el uso de hormonas o de medicamentos psicotrópicos. La orientación cognitivo-
conductual explica la adquisición y mantenimiento de las parafilias a través de los
paradigmas del condicionamiento y de la formación de esquemas cognitivos (Muse, 1996).
La gran mayoría de las parafilias se manifiesta en la pubertad, dando la impresión de que
pueda existir una “ventana de oportunidad” por la cual el condicionamiento a estímulos
sexuales es especialmente propicio durante esta época de la maduración. La resistencia de
las parafilias a ser extinguidas por técnicas puramente conductuales da la impresión de
hallarnos ante condiciones adquiridas en un periodo de desarrollo crucial cognitivo. Por
tanto, el cambio de conductas parafílicas suele requerir una intervención multimodal que
interfiere con el aprendizaje anterior por condicionamiento clásico, operante y social,
mientras que modifica esquemas básicos de la estructura cognitiva del individuo. Aunque
las hormonas masculinas se hallan inherentemente implicadas en el mantenimiento de la
motivación sexual, es el aprendizaje a una edad joven que determina la dirección del interés
sexual y, por tanto, el uso de sustancias químicas en el tratamiento de las parafilias suele ser
reservado como terapia adjunta a la psicoterapia.
4.1 Técnicas de Condicionamiento Clásico.
Las técnicas conductuales utilizadas en el tratamiento de las parafilias sexuales se
han basado principalmente en la aplicación de métodos aversivos de extinción fundados en
el paradigma del condicionamiento clásico. Terapéuticamente, se asocia un estímulo
aversivo incondicionado con una respuesta condicionada no deseada. La esperanza
terapéutica es la de producir una nueva respuesta condicionada, tipo aversiva, en presencia
de los estímulos condicionados provocadores de la respuesta sexual disfuncional. El
estímulo incondicionado aversivo más utilizado en los estudios sobre el tratamiento
conductual de las parafilias es el de una descarga eléctrica (MacCulloch & Feldman, 1967;
MacCulloch, Waddlington & Sanbrook, 1978) aunque otros estímulos nocivos como por
ejemplo el mal olor (Levin, et al. 1977), y el mal gusto (Maletzky, 1973) también han sido
utilizados.
Si bien existe evidencia constatable de que la aplicación de una descarga eléctrica
puede modificar eficazmente la excitación sexual asociada con varios tipos de parafilia
(Marsall, et al., 1983), el uso actual de esta técnica se ha reducido debido a la crítica
sociopolítica en contra de tales prácticas (McConaghy, 1993). La publicidad contraria al
uso del castigo eléctrico, originada en los años 70 (Maletzsy, 1997), llevó a muchos
clínicos a optar por otras formas del condicionamiento terapéutico aversivo. La llamada
técnica de la “sensibilización encubierta” reemplazaba, en gran parte, la aplicación directa
del castigo en las sesiones conductuales. En la sensibilización encubierta el paciente intenta
visualizar escenas en las que se ve participando en la conducta parafílica no deseada. Cada
vez que él visualiza la actividad parafílica, cambia esta imagen excitante por otra aversiva.
Por ejemplo: el voyeurista imagina que a través de una ventana está observando a una
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pareja hacer el amor. Enseguida, imagina que oye la sirena de la policía y se ve metido en
el coche de policía y conducido a la comisaría. Aunque la sensibilización encubierta es más
“políticamente correcta” que el castigo directo, no hay evidencia de que sea tan efectiva
como la descarga eléctrica directamente aplicada (Maletsky, 1991).
Un intento de incrementar la eficacia de la sensibilización encubierta fue la técnica
desarrollada por Maletsky (1973), y empleada posteriormente por varios otros
investigadores. Esta mezcla del condicionamiento aversivo directo con la sensibilización
encubierta conduce al paciente a relajarse, visualizar la situación parafílica, y enseguida,
visualizar consecuencias aversivas. Al instante en que el paciente visualiza las
consecuencias aversivas, el psicólogo introduce en la sesión un estímulo olfativo
repugnante como, por ejemplo, el amoniaco. La aplicación de un estímulo olfativo aversivo
incrementa la efectividad de esta técnica terapéutica, reduciendo considerablemente la
respuesta sexual asociada con la parafilia (Maletsky, 1974; Maletsky & George, 1973).
4.2 Técnicas de Aprendizaje Operante y Social.
Mientras que las técnicas de condicionamiento aversivo se basan en general en los
principios del aprendizaje tipo clásico o respondiente, otras técnicas de aprendizaje no
aversivas se basan principalmente en el condicionamiento instrumental u operante, y en el
aprendizaje social (Muse, 1996). En cuanto al tratamiento de las diferentes parafilias, se ha
aplicado con éxito el reforzamiento operante y el entrenamiento de habilidades sociales.
4.2.1 Biorretroalimentación
La biorretroalimentación ha sido aplicada a diversas parafilias mediante un aparato
llamado penile plethysmograph o “falómetro”. El penile plethysmograph mide cambios en
la circunferencia del pene, y es capaz de presentar tales cambios directamente al sujeto a
través de información visual en forma de un manómetro, o de luces de diferentes colores
que indican el grado de excitación sexual según el grosor del pene (Jensen, Laws, & Wolfe,
1994). En el tratamiento de las parafilias, el paciente expuesto a estímulos parafílicos
intenta mantener encendida la luz que corresponde a poca excitación y, a la vez, evitar la
luz asociada con la excitación. Una vez que el paciente ha reducido o extinguido su
excitación delante de los estímulos parafílicos (por ejemplo, niños desnudos, o llevar ropa
interior del sexo opuesto), se le puede presentar la tarea de encender la luz asociada con
excitación delante de la presentación imaginaria de estímulos deseables (por ejemplo,
personas adultas desnudas).
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conexión entre las imágenes parafílicas y el placer sexual, y, alternativamente, reforzar
imágenes sexuales no desviantes con el mismo placer. Cuando el paciente haya acabado
esta parte de la tarea por llegar al orgasmo, se le instruye para que continúe masturbándose
15 minutos más, pero esta vez con imágenes parafílicas. Esta práctica de la masturbación
aversiva asocia (mediante el paradigma de condicionamiento clásico) un estímulo nocivo
incondicionado –manipulación genital durante la fase de resolución sexual– con el estímulo
condicionado de las imágenes parafílicas (Maletzky, 1986).
4.2.3 Adiestramiento en Empatía.
El uso del entrenamiento en empatía en la rehabilitación de los perpetradores de
crímenes sexuales violentos se ha mostrado indispensable (Murphy, 1990); sin embargo,
con las parafilias no físicamente violentas, tales como el exhibicionismo, puede existir, de
todos modos, una víctima. Una parte integral de la terapia con la mayoría de las parafilias
debe de ser la de concienciar al parafílico de las repercusiones que sus actuaciones pueden
tener para los demás. Con la finalidad de sensibilizar al parafílico a la responsabilidad ética
de no imponer sus intereses sexuales a personas ajenas a sus deseos, el entrenamiento de
empatía en el tratamiento de las parafilias incorpora cinco segmentos (Maletzky, 1997):
1) La identificación de la víctima (en esta fase del entrenamiento el terapeuta ayuda
al parafílico a identificar a quién afecta su conducta,
2) La identificación del acto victimizador (enseñar la conducta parafílica que hiere a
la víctima),
3) La identificación del daño (hacer explícito el daño causado a la víctima por la
actuación del paciente),
4) Inversión de los roles (ayudar al paciente a ponerse en el rol de la víctima),
5) El desarrollo de la empatía misma (ayudar al paciente a experimentar, mediante
la identificación por empatía, cómo se siente la víctima de actos parafílicos).
4.2.4 Entrenamiento de Habilidades Sociales.
Muchas personas que sufren de condiciones parafílicas muestran un notable déficit
en su capacidad de apreciar conducta interpersonal apropiada. Suelen fallar en atribuir
motivos a otros a través de la proyección, llegando a ver cómplices en sus víctimas. A raíz
de sus distorsiones surge la tendencia de vivir en un mundo de fantasía, socialmente
aislados de los demás. Cuando salen de su introversión, empujados por la necesidad sexual,
no sólo tienden a minimizar las preferencias de la otra persona por carecer de empatía, sino
también puede faltar un respeto básico para los derechos de los demás. El entrenamiento en
el asertividad (Lange & Jakubowski, 1978) sirve a muchos parafílicos para negociar sus
necesidades sexuales de forma responsable con la otra persona. El asertividad tiene la
potencia de ayudar a la persona tímida a poder expresar sus deseos de manera más directa,
mientras enseña a la persona agresiva a expresar sus deseos sin imponer o explotar a otras
personas.
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4.3 Técnicas Cognitivas.
La identificación de distorsiones preceptúas / conceptuales es el primer paso en el
tratamiento cognitivo de las desviaciones sexuales. A pesar de que cada parafilia en sí
tendrá unas distorsiones particulares a la condición que incorpora, la persona que las padece
es un individuo y, por consiguiente, sus cogniciones disfuncionales tienen que ser
identificadas individualmente y específicamente; de poca ayuda al paciente es darle un
discurso teórico de los errores del pensamiento parafílico, o una lección genérica de las
distorsiones cognitivas inherentes en las parafilias. Al contrario, el psicólogo necesita
captar y mostrar ejemplos reales de las ideas irracionales del mismo paciente.
Una vez que le son mostradas las distorsiones al paciente, y después de obtener
confirmación del paciente de que las entiende, se emplean estrategias para refutar las
cogniciones disfuncionales: Estrategias como la de identificar en el acto los pensamientos
irracionales cuando aparecen y utilizar argumentos ya adiestrados anteriormente en la
terapia para refutarlos y reemplazar los con ideas que corresponden más a la realidad. Tales
estrategias tienen que practicarse hasta que se dé el resultado buscado, o sea, hasta lograr
una reducción de las distorsiones asociadas con la parafilia tratada.
4.4 Tratamiento Farmacológico.
El tratamiento farmacológico de las parafilias ofrece dos opciones: la del
tratamiento hormonal, y la del tratamiento con medicamentos psicoactivos.
4.4.1 Tratamiento hormonal.
Las personas parafílicas tratadas con hormonas suelen ser aquellas que representan
un peligro real para la sociedad. Personas condenadas por crímenes sexuales como la
violación, la pedofilia consumada, o el exhibicionismo repetitivo pueden ser sometidas a un
régimen de hormonas que reduce el interés sexual del paciente. Tal régimen es lo
equivalente de una castración química, aunque temporal. El acetato de
Medroxyprogesterona y el acetato de Cyproterona son las dos hormonas más recetadas en
el control de las parafilias (Wincze et al., 1986). Las dos hormonas reducen los niveles de
testosterona en sangre. La efectividad de las dos hormonas en la reducción del deseo sexual
está más que demostrada (Walker & Meyer, 1981), con reducciones correlacionadas en
frecuencia de erección, (Bradford, 1990). En la práctica, la terapia hormonal en el
tratamiento de las parafilias suele funcionar como adjuntivo a las terapias
conductuales/cognitivas (Knopp, et al., 1992).
4.4.2 Tratamiento con medicamentos psicoactivos.
Aunque ninguno de los fármacos psicoactivos es tan eficaz en reducir la
problemática de la conducta parafílica como lo son las hormonas antiandrógenas, hay una
lista larga de medicamentos que han sido utilizados con este objetivo. Todos estos
medicamentos psicoactivos tienen algo en común: reducen la libido. El medicamento
preferencial del momento es Fluoxetina (Prozac), porque es un medicamento que se tolera
bien, con efectos secundarios menores que los otros medicamentos usados históricamente,
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y es un medicamento eficaz en la reducción del deseo sexual; para ser más preciso, un 70%
de los pacientes que toman Prozac experimentan una reducción de la libido (Burnstein,
1983). El Prozac también tiene la potencia de reducir síndromes obsesivo/compulsivos
(Jenike, 1990) y, dado el componente obsesivo/compulsivo observable en la mayoría de las
parafílias, no es de extrañar que el Prozac haya ganado el favor de los psiquiatras en el
manejo médico de las parafilias fantasías sexuales, masturbación, iniciación del sexo y,
paralelamente, conducta agresiva. Hombres tratados con estas hormonas muestran un buen
control sobre sus inclinaciones parafílicas mientras que las toman; pero, como es de
esperar, se produce un regreso rápido a la misma conducta parafílica al terminar de tomar
las hormonas.
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Artículo 281.- Se impondrá de uno a cinco años de prisión:
I.- Al que viole un túmulo, un sepulcro, una sepultura o féretro, y
II.- Al que profane un cadáver o restos humanos con actos de vilipendio,
mutilación, brutalidad o necrofilia. Si los actos de necrofilia consisten en la
realización del coito, la pena de prisión será de cuatro a ocho años.
Pederastia en el artículo 209 Bis del Código Penal Federal:
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CONC
LUSIÓ
Para concluir, en lo que respecta a las parafilias, como se pudo abarcar, desempeñan un rol
N
fundamental en la actividad sexual de las personas que presentan estas modalidades para
alcanzar la plenitud en el acto sexual, ya sea realizado con una pareja o bien de manera
individual empleando la masturbación.
En cuanto al origen de las parafilias como tal, son muy variadas, todo depende de
los diversos enfoques que van a manejar esta formación del ser humano, para el
psicoanálisis, las parafilias son representaciones propias de la estructura clínica perversa, en
donde, como se establece, presentan una certeza en cuanto a su goce sexual, goce sexual
que es presentado en diversas de las modalidades como una manera de poder cumplir su
deseo inconsciente sexual; además, se refiere que estas parafilias se encuentran vinculadas
a la satisfacción en los agujeros del cuerpo, desde la parte escópica, hasta anal, en tanto que
establece la presencia de un trauma, falta, alteración de la infancia, la cual va a repercutir
de manera significativa en la adultez.
Por otro lado, los modelos concuerdan que no son practicas naturales del sujeto, y
que tienen origen en diversas alteraciones neuropsicológicas, neuroquímicas y genéticas. Es
decir, corresponden a trastornos de la actividad mental o psicológica, alteraciones a nivel de
la producción de neurotransmisores, los cuales dan como resultado este aumento de la
libido sexual, y, por otro lado, se ve asociado a la acción genética, es decir, refiriéndose a
componentes genéticos heredados.
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A pesar de describirse dichos antecedentes y posibles causantes de las conductas
parafílicas, este se ha vuelto en la sociedad actual, una de las actividades más realizada y
protagonizadas en diversos aspectos, de tal manera, que en diversas de las parafilias
nombradas, es normal que ahora se practiquen en la intimidad de la pareja. Este es el caso
del reconocido bondage, el cual implica actos sadomasoquistas y que ahora se ha
convertido en una práctica con mayor relevancia en lo que corresponde a Europa, el
exhibicionismo, por su parte tiene mayor asentamiento en Asia en donde se evidencia
mayor población con este tipo de tendencias, y en cuanto a la practica vouyerista está ha
tomado un papel principal en las relaciones amorosas de las parejas estadounidenses, en
donde acuden al swinger o swinging para poder satisfacer sus deseos sexuales de observar a
su pareja tener relaciones sexuales coitales con otras.
Por consiguiente, la parafilia tiene desaciertos y aciertos, sin embargo, están
presentes en la sociedad como prácticas que pueden ayudar de cierta manera a mejorar la
calidad del acto sexual en los sujetos, y es por eso que deben ser analizadas con mucha
cautela, pues bien, puede generar satisfacción para el sujeto, pero del mismo modo puede
perjudicar a otros con sus actos o al mismo sujeto interrumpiendo sus actividades
cotidianas.
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BIBLIO
GRAFÍ
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_1
A
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manabi/psicopatologia/apuntes/trastornos-sexuales-parafilias/4965907/view
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